"Buen número de “espiritualistas” e incluso de “tradicionalistas”, o de aquellos que se titulan así, son, de hecho, tan materialistas como los demás en este aspecto, ya que lo que hace la situación aún más irremediable, es que aquellos que querrían combatir más sinceramente el espíritu moderno están, ellos mismos, casi todos afectados por él sin saberlo, de modo que todos sus esfuerzos están condenados por eso a permanecer sin ningún resultado apreciable; en efecto, aquí se trata de cosas en las que la buena voluntad está lejos de ser suficiente, y donde es menester también, e incluso ante todo, un conocimiento efectivo; pero es precisamente este conocimiento el que la influencia del espíritu moderno y de sus limitaciones hace completamente imposible, incluso en aquellos que podrían tener a este respecto algunas capacidades intelectuales si se encontraran en condiciones más normales. Pero, además de todos estos elementos negativos, las dificultades de que hablamos tienen también un lado que se puede decir activo, y que está representado por todo lo que, en nuestro mundo mismo, favorece activamente la intervención de las influencias sutiles inferiores, ya sea por lo demás consciente o inconscientemente. Habría lugar a considerar aquí, en primer lugar, el papel en cierto modo “determinante” de los agentes mismos de la desviación moderna toda entera, puesto que esta intervención constituye propiamente una nueva fase más “avanzada” de esta desviación, y responde exactamente a la continuación misma del “plan” según el cual es efectuada; así pues, evidentemente, es por ese lado por donde sería menester buscar a los auxiliares conscientes de estas fuerzas maléficas, aunque, también ahí, pueda haber en esta consciencia muchos grados diferentes. En cuanto a los demás auxiliares, es decir, a todos aquellos que actúan de buena fe y que, ignorando la verdadera naturaleza de estas fuerzas (gracias precisamente también a esta influencia del espíritu moderno que acabamos de señalar), no desempeñan en suma más que un simple papel de engañados, lo que no les impide ser frecuentemente tanto más activos cuanto más sinceros y cuanto más ciegos son, ya casi son innumerables y pueden clasificarse en múltiples categorías, desde los ingenuos adherentes de las organizaciones “neoespiritualistas” de todo género hasta los filósofos “intuicionistas”, pasando por los sabios “metapsiquistas” y los psicólogos de las más recientes escuelas." René Guénon
via Centro MENADEL Psicología / Técnicas Corporales http://ift.tt/1cgtGQq
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