“¡Ay! Esta juventud se ha visto forzada a despeñarse desde la altura de los sueños a que había trepado, y se la ha condenado a la desgracia, sin escucharla, sin compadecerla, de un modo implacable, como si la felicidad no fuera el más improrrogable y el más categórico de todos nuestros derechos. Vivimos mal, de […]
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