Información: pedrorodea.charlas@gmail.com LA VELA: Visitante: Entonces ¿se podría decir que son dos realidades diferentes? Pedro: No, no. Esto no es real. Voy a darte un concepto para que lo entiendas. Es como la noche absoluta y una vela dentro. En la noche absoluta se enciende una vela. ¿Qué relación tiene lo uno con lo otro? ¿Es hija la vela de la noche infinita? ¿Comparte algo de su sustancia? ¿Puede esa vela entender la noche, la oscuridad sin fin? ¿La puede entender, la puede comprender? ¿Puede hacerla suya? Visitante: Y cuando desaparece la consciencia o la vela, ¿puedes decir que ya ‘no es’? Pedro: Tú tienes ahora la experiencia ‘es’ y ‘no es’. Las dos. La experiencia del ‘ser’ y de ‘no ser’. Las dos. Pero tú no eres ni el uno ni el otro. Tienes la experiencia de conocer y no conocer. Pero tú no eres ni el uno ni el otro. Está habiendo la experiencia de ‘conocer’ y de ‘no conocer’. Está habiendo la experiencia de ‘ser’ y ‘no ser’. Está habiendo la experiencia de ‘felicidad’ y ‘no felicidad’. ¡Pero no eres ninguno de ellas! La noche no sabe que hay una vela en su seno. La única que sabe que hay una luz es la vela. Y dura mientras tenga cera. Cuando la cera se acaba, ¿es que ha venido un viento y la ha apagado? No. ¿Qué le pasa a la llama cuando se acaba la cera? Visitante: Pues que se apaga, se apaga todo. Pedro: Se extingue. Se acabó. ¿Ha sabido la noche algo? Mira el cielo totalmente estrellado. Los científicos están maravillados porque los confines del universo parecen que no tienen fin. Pero sin embargo algún fin tiene. Y cuando se acaba el universo, ¿qué hay? Pues nadie se fija en lo que le contiene, que es la noche. Cuando todas las estrellas se han apagado, ¿sabe la noche que están luciendo las estrellas? ¿Sabe la noche algo de sí misma? Eso es, así de claro, así de simple. ¡Más simple no puede ser! No es difícil. Simplemente que la vela, es decir, que esté habiendo la experiencia de existir es amor, ¡es necesidad! Como decíamos ayer o anteayer. La necesidad de respirar. La primera, ¿te acuerdas? La necesidad de beber y comer. Y luego vienen las subsecuentes, que son la necesidad de orinar y la necesidad de hacer del cuerpo. Si alguna de esas necesidades queda interrumpida por lo que sea, sobre todo la de respirar, pues ocurre inmediatamente el colapso total. La vela si no tiene oxígeno se apaga y se acabó. Se extingue en sí misma, el fuego no va a ninguna parte. Antaño cuando yo era joven, decía a la gente: mira, ¿ves este mechero?, (y lo encendía). ¿Ves la llama? (y entonces apagaba el mechero) Y entonces les preguntaba, “si me dices donde ha ido te digo de donde ha venido.” ¿De dónde venía la llama? Del combustible del mechero. Una vez cortado el combustible ¿a dónde ha ido? ¿Dónde se va a reencarnar? ¿Comprendes? From: Charlas de Pedro Rodea
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