EVOLUCIÓN E INICIACIÓN Toda inteligencia que se expresa en una función en lo orgánico, incorpora el principio de evolución. A esa inteligencia los egipcios la llamaron kephri, la representaron con un escarabajo y le titularon con el lema “aquel que es capaz de llegar a ser”. Por decirlo de algún modo, la misma inserción en la vida, el hecho inevitable de vivir lleva en sí mismo, el principio de evolución. Sin embargo, esa evolución digamos natural y vegetativa, es lenta ya que es deudora de las servidumbres y leyes de lo orgánico. Aquello que se ha llamado “iniciación” es, sobre todo, una aceleración del proceso evolutivo en donde intervienen la conciencia, la posibilidad de elección y la intención. Y se basa en el principio de nutrición y en el conocimiento de la estructura real del ser humano. Si el cuerpo físico se nutre de comida Si el cuerpo vital se nutre de energía vital o prana Si el cuerpo mental se nutre de la percepción y experiencia sensorial El cuerpo de luz se nutre de luz y, sobre todo, el cuerpo espiritual se nutre de Gracia. En términos normales, la nutrición lumínica y sobre todo su metabolización y uso para funciones superiores es muy baja en un ser humano. En la actualidad, las ceremonias iniciáticas, si bien provistas de carga emocional y afectiva, y añadiendo el impacto propio de posibles escenarios y liturgias solemnes, carecen de efectividad real. Un sencillo acto, verdaderamente iniciático, tiene como fin el permitir que, poco a poco, se vayan activando los “órganos” receptivos y metabolizadores de la Gracia, así como intensificar la nutrición y metabolización de la luz. Aunque, por decirlo de algún modo, Gracia y Luz emanan de la misma Fuente. Y no, esos “órganos”, no tienen nada que ver con los famosos chakras. Esta nutrición es la que verdaderamente hace crecer a un ser humano y acelerar su evolución. Todas estas estructuras de absorción y metabolización con sus respectivos circuitos y características anatómicas propias, están presentes en todo ser humano, pero sin embargo “están apagados” u operan en un nivel prácticamente imperceptible de un modo vegetativo. Dado que la verdadera iniciación es una transferencia, es evidente que quien no tiene, nada puede dar. Ni tampoco un dormido puede despertar a otro dormido. Desde siempre esa ha sido la labor de los maestros y su linaje, y el trabajo de las escuelas iniciáticas garantizar esa nutrición y su correcto proceso y desarrollo. Al escarabajo Kephri siempre lo vemos arrastrando su bola de excremento, sin embargo, a veces, saca sus alas y vuela. - Artículo*: Sebastián Vázquez - Más info en psico@mijasnatural.com / 607725547 MENADEL Psicología Clínica y Transpersonal Tradicional (Pneumatología) en Mijas y Fuengirola, MIJAS NATURAL *No suscribimos necesariamente las opiniones o artículos aquí enlazados
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