Si hablamos de “Iniciación Hermética” no es por la existencia de varias iniciaciones, ya que en esencia sólo hay una única y es la misma desde siempre; es decir, una llamada desde lo más profundo de uno mismo que conduce al comienzo de un viaje interno, un camino espiritual cuya meta es la auténtica “Libertad” o lo que los hindúes denominan la “Suprema Identidad”. En realidad esta primera llamada o despertar interno, que surge muchas veces aparentemente como una casualidad, supone ya una recepción de la influencia espiritual, transmitida por la entidad mensajera por excelencia, el dios Hermes, en nuestro corazón o centro, permitiéndonos intuir, aunque sólo sea de manera potencial, la verdadera naturaleza del Hombre, análoga al Cosmos y su función como ser manifestado. Es por tanto, un compromiso con uno mismo, una responsabilidad asumida desde el silencio y la soledad que es donde se revela, al igual que toda la Cosmogonía e incluso el Misterio Absoluto. Ello conduce al alma al encuentro con la Tradición, la que aún siendo Unánime en todas las épocas y lugares, ha ido tomando diversas formas –que son las diferentes tradiciones–, debido al cambio de las condiciones de tiempo y espacio. Centrándonos en Occidente, el conjunto de códigos simbólicos, soportes y vehículos para este camino espiritual, o sea las Ciencias y Artes Sagradas (Alquimia, Astronomía-Astrología, Cábala, Tarot, Aritmosofía, Música, Mitología, Ontología, Cosmogonía, etc…) conforman un corpus o pensamiento que toma el nombre de Tradición Hermética, un código coherente, susceptible de ser transpuesto a todos los códigos y sistemas tradicionales, pues en verdad ellos expresan y se proponen lo mismo: revelar un conocimiento oculto, permitiendo de esta manera la conquista del verdadero estado humano, el ser original, que todo hombre ha perdido por la caída (1). Así, y si es voluntad de los dioses, el encuentro del iniciado con la Tradición Hermética le posibilita emprender un trabajo interior, que aunque engloba a todos los estados del ser, es en el alma donde se producen las transmutaciones (muertes y resurrecciones) que le permiten encarnar la Cosmogonía, ser consciente de la totalidad y su Origen, siendo para ello imprescindible una entrega y un trabajo permanente, sobre todo con el Pensamiento. Se le enseña y aprende a pensar de nuevo, afinando su voluntad a la Voluntad Divina, ordenando y construyendo en uno mismo, de forma viva, la realidad Cósmica según la conciencia que de ello se sea capaz, con la ayuda de los símbolos, despertadores del pensamiento analógico y siempre teniendo presente la posibilidad de estados de conciencia más amplios y universales a los que se tiende. A la luz de este reconocimiento, en el iniciado se produce primeramente la disolución de toda la falsa estructura de pensamiento con la que se ha identificando, ligada a una percepción psico-física del hombre y del universo, y constituida principalmente por los intereses de la sociedad en que ha nacido; una muerte indispensable para que pueda darse la posibilidad de una coagulación o nacimiento a un nuevo orden o Modelo Cósmico que conforma nuestro ser, al igual que toda la manifestación. El Pensamiento a que nos referimos, no se corresponde por tanto con el racional, empírico, deductivo y poseedor de una gran cantidad de información que relaciona las cosas mentalmente de una forma más o menos brillante y al que se nos ha acostumbrado a valorar desde niños, sino a aquél ligado a la intuición intelectual y a la diosa Sabiduría, capaz de conocer e identificarse no sólo con el orden visible del cosmos y sus estructuras formales que conocemos, sino sobre todo, con las invisibles e informales de las que las anteriores proceden. O sea, que abarca toda la Cosmogonía, entendida como una imagen viva emanada del Pensamiento Primigenio que la crea y absorbe constantemente. Toda una estructura y su arquetipo, es decir, el Ser Universal, que paradójicamente incluye su propia salida de Él mismo a lo no condicionado, donde ya no existe ni Pensamiento, ni palabra, simplemente “no es”, el Misterio Absoluto. Nota 1 Federico González Frías, Diccionario de Símbolos y Temas Misteriosos. Ed. Libros del Innombrable, Zaragoza, 2013. - Artículo*: Letra Viva. Una Utopía Hermética - Más info en psico@mijasnatural.com / 607725547 MENADEL Psicología Clínica y Transpersonal Tradicional (Pneumatología) en Mijas y Fuengirola, MIJAS NATURAL *No suscribimos necesariamente las opiniones o artículos aquí enlazados
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