La soledad para un cristiano orante, no es tanto una zona alejada del mundo-que- pasa, como una zona de acceso al mundo-que-viene y que permanecerá siempre. No es un sitio de paso, es ya una morada. El cristiano orante, es un solitario que habita en la soledad, como habita en Jesús el Hijo de Dios y en su amor, así como permanece sin cesar en actitud de deseo de plegaria. Esa es su casa junto a Dios, como un pecador convertido en cuya casa el Señor se detiene con predilección. Así, lleno de gratitud permanece sentado en su “celda interior”, que es la “presencia de Dios”, con la plegaria continua del Publicano en su corazón: “Señor Jesús, ten piedad de mi que soy pecador” - Artículo*: CISTER-CASTILLA - Más info en psico@mijasnatural.com / 607725547 MENADEL Psicología Clínica y Transpersonal Tradicional (Pneumatología) en Mijas y Fuengirola, MIJAS NATURAL *No suscribimos necesariamente las opiniones o artículos aquí enlazados
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