Psicología

Centro MENADEL PSICOLOGÍA Clínica y Tradicional

Psicoterapia Clínica cognitivo-conductual (una revisión vital, herramientas para el cambio y ayuda en la toma de consciencia de los mecanismos de nuestro ego) y Tradicional (una aproximación a la Espiritualidad desde una concepción de la psicología que contempla al ser humano en su visión ternaria Tradicional: cuerpo, alma y Espíritu).

“La psicología tradicional y sagrada da por establecido que la vida es un medio hacia un fin más allá de sí misma, no que haya de ser vivida a toda costa. La psicología tradicional no se basa en la observación; es una ciencia de la experiencia subjetiva. Su verdad no es del tipo susceptible de demostración estadística; es una verdad que solo puede ser verificada por el contemplativo experto. En otras palabras, su verdad solo puede ser verificada por aquellos que adoptan el procedimiento prescrito por sus proponedores, y que se llama una ‘Vía’.” (Ananda K Coomaraswamy)

La Psicoterapia es un proceso de superación que, a través de la observación, análisis, control y transformación del pensamiento y modificación de hábitos de conducta te ayudará a vencer:

Depresión / Melancolía
Neurosis - Estrés
Ansiedad / Angustia
Miedos / Fobias
Adicciones / Dependencias (Drogas, Juego, Sexo...)
Obsesiones Problemas Familiares y de Pareja e Hijos
Trastornos de Personalidad...

La Psicología no trata únicamente patologías. ¿Qué sentido tiene mi vida?: el Autoconocimiento, el desarrollo interior es una necesidad de interés creciente en una sociedad de prisas, consumo compulsivo, incertidumbre, soledad y vacío. Conocerte a Ti mismo como clave para encontrar la verdadera felicidad.

Estudio de las estructuras subyacentes de Personalidad
Técnicas de Relajación
Visualización Creativa
Concentración
Cambio de Hábitos
Desbloqueo Emocional
Exploración de la Consciencia

Desde la Psicología Cognitivo-Conductual hasta la Psicología Tradicional, adaptándonos a la naturaleza, necesidades y condiciones de nuestros pacientes desde 1992.

domingo, 6 de mayo de 2018

SOBRE MADAME BLAVATSKY

“SOBRE MADAME BLAVATSKY El siguiente texto se publicó en el foro “disidencias” y es de la autoría de Santy RC Es muy interesante porque a finales de los 60’S y principios de los 70 era una cosa muy común escuchar en nuestros círculos y otros los temas esotéricos donde hicieron furor los libros de Lonsang Rampa, el Retorno de los Brujos y otros de la misma especie. Nunca nos parecieron temas importantes pero a muchos les marco la senda. Por fortuna estas creencias casi han desparecido de los ambientes, sirvan para formación los siguientes datos. Respecto al “reconocimiento de los científicos más ortodoxos” de las razas matrices blavatskianas, y respecto a que ya no recordaba por qué siempre he hablado de la “madame” Blavatsky como “la gorda”, acabo de recordar por qué… Es porque en una ocasión leí un libro de un tal David Hatcher Childress, llamado “Las ciudades perdidas de Lemuria”. Es un típico libro de viajes, repleto de anécdotas sobre la gente con que se va encontrando, sobre cómo se hace “autostop” en barca y cosas por el estilo, y en el cual el autor se interroga sobre la verdad o mentira de una civilización perdida en el Pacífico. No está mal, porque el tío no se casa con nadie, critica todo lo criticable y se descojona cuando le toca hablar de las majaderías que han escrito algunos al respecto. Lo acabo de sacar de la caja donde estaba guardado y he vuelto a leer un pasaje que en su época me hizo mucha gracia. Veamos lo que relata el autor de la Lemuria teosófica. <<Otra serie de informes relativos a “Lemuria” procede de una fuente cuya credibilidad es mucho más que dudosa. En 1888, una anciana rusa, gorda, chiflada y fumadora de puros, Helena Petrovna Blavatsky, publicó su extensa obra La Doctrina Secreta. Según ella, se basaba en parte de un antiguo documento titulado El Libro de Dzian. Madame Blavatsky decía que su conocimiento le era impartido telepáticamente por la Hermandad de los Mahatmas, unos “maestros” que gobiernan el mundo desde su cuartel general en el Tibet. También decía que el Libro de Dzian fue redactado en la Atlántida utilizando la antigua lengua senzar, actualmente olvidada, y que se escribió en hojas de palmera a modo de páginas. El original estaría guardado en una biblioteca secreta en el Tibet. Además de ofrecer una descripción de la Atlántida, el libro habla del continente perdido de Lemuria. La Doctrina Secreta de Blavatsky es un libro casi imposible de leer, pesado, oscuro y lleno de contradicciones, pues allí donde en la página 785 dice A en la página 2876 dice B. Presenta al lector una cosmología muy particular. Según esta información somos la quinta “raza matriz” que habita la Tierra, y nuestro planeta está destinado a tener siete de tales razas. A su vez, cada raza la forman siete subrazas. La primera “raza matriz”, que se componía de seres formados de fuego y niebla, vivía en una Tierra Sagrada Imperecedera, pero que al parecer terminó desapareciendo. La segunda “raza matriz”, apenas visible, habitaba el antiguo continente ártico de Hiperbórea. Es de notar que Blavatsky USA DE LA TERMINOLOGÍA DE OTRAS TRADICIONES DE LAS QUE APENAS TIENE REFERENCIA, ADULTERÁNDOLA CUANDO LE CONVIENE, PARA ASÍ DAR CIERTO AIRE DE CREDIBILIDAD A SUS ESCRITOS (las mayúsculas son mías), pues la historia griega menciona con bastante frecuencia un país septentrional llamado Hiperbórea, que viene a significar “más allá del bóreas”, el viento del Norte. La tercera “raza matriz” fue la de los lemures, termino que tomó Blavatsky prestado de las ciencias biológicas del momento, que por entonces clasificaba como “lemures” a una serie de animales cuyos restos se hallaban tanto en Madagascar como en Malasia. Los lemures de Blavatsky eran unos seres gigantescos, sin cerebro, de aspecto entre reptil y simiesco. La cuarta “raza matriz” fue la de los atlantes, los primeros seres plenamente humanos. Nosotros somos la quinta. La sexta será una evolución de la nuestra y regresará a Lemuria. Después de la séptima “raza matriz” la vida abandonará nuestro planeta y empezará de nuevo en Mercurio. El libro de Blavatsky hace una descripción muy detallada de los lemures. Tenían cuatro brazos y un sólo ojo en la parte posterior de la cabeza, lo cual les confería una “visión psíquica”. No tenían necesidad de ninguna lengua hablada, pues se comunicaban por medio de la telepatía. Vivían en cuevas inmensas, de cientos o miles de kilómetros, escavadas en el suelo y, aunque carecían de cerebro propiamente dicho, podían usar su fuerza de voluntad para mover montañas, en sentido literal. Su patria, Lemuria, comprendía la mayor parte del hemisferio sur. Al parecer, Blavatsky conocía la obra de Wegener y Haeckel (Nota: el primero fue el que descubrió la deriva continental, el segundo el que hipotetizó un antiguo continente sureño que pudiese explicar la dispersión de los restos de los lemures encontrados en Madagascar y Malasia) y adoptó para sus propios fines el nombre que dichos autores dieron a sus hipótesis sobre un antiguo continente inmenso. Blavatsky también dijo que el continente existió hace millones de años, pero menos de los que afirmaba Wegener, concretamente entre sesenta y cuarenta. Tras la muerte de madame Blavatsky en 1891, uno de sus discípulos, W. Scott-Elliot, delegado de la Sociedad Teosófica en Gran Bretaña, escribió una monografía en siete tomos titulada The story of Atlantis and the lost Lemuria. Scott-Elliot afirma que la información que contiene este libro procede de las mismas fuentes de La Doctrina Secreta, es decir que le fue dictado telepáticamente por los “Mahatmas” del Tibet. Y afirma que incluso tuvo el privilegio… de que le permitieran tomar copias… más o menos completas de una serie de mapas que mostraban la historia del mundo en los momentos críticos de su evolución. Scott-Elliot reanudó la descripción de Lemuria a partir del punto en que la dejó madame Blavatsky. Decía que este continente inmenso tomó forma al desgajarse el antiguo continente nórdico de Hiperbórea. Los manus, es decir los supervisores invisibles del universo, eligieron entonces a Lemuria como el lugar donde pudiera evolucionar la “tercera raza matriz”. Su primer intento de producir vida humana dio como resultado unos seres que parecían como de gelatina, pero andando el tiempo los cuerpos de los lemures se endurecieron, lo cual les permitió permanecer de pie. Según Scott-Elliot, los lemures medían entre los 5 y los 6,40 metros de estatura. Tenían la cara plana, exceptuando un hocico saliente, muy parecido al de los cerdos, y carecían de frente. Su piel era de color marrón verdoso y su ojo posterior giraba 90 grados, como el de los camaleones, lo cual les permitía ver a derecha e izquierda. Este ojo sería la glándula pineal del hombre moderno. Sus talones sobresalían tanto que les permitían andar hacia atrás tan fácilmente que como hacia adelante, utilizando su inmensa cola reptiliana para mantener mejor el equilibrio. Juzgado de acuerdo con nuestros cánones, el aspecto general de un lemur es más bien repugnante. No menos que el aspecto de los reptiles que utilizaban en sus cacerías… ¡No sería nada agradable tropezar con uno de los lemures de Blavatsky y de Scott-Elliot en un callejón a oscuras! Por si esto no resultara suficientemente estrafalario, Scott-Elliot prosigue su descripción relatando cómo al principio los lemures eran hermafroditas que ponían huevos. Solamente empezaron a ser mamíferos en el momento de la evolución de su quinta subraza. Sin embargo, durante su desarrollo sexual cometieron el error de cruzarse con animales, dando lugar a los monos que hoy pueblan nuestro planeta. Esto repugnó a los Lhas, seres sobrenaturales cuya misión, en esta etapa del plan cósmico, era encarnarse en seres humanos para mejor ayudar a los lemures en su evolución. Los Lhas se negaron a cumplir pues su misión, y unos seres procedentes de Venus resolvieron el problema brindándose a ocupar el lugar de los Lhas. Los venusianos, ya mencionados por Blavatsky a los que llamó “Señores de la Llama”, habían creado una civilización muy avanzada en su propio planeta. Es de mencionar que, según la Blavatsky, esa civilización aun existiría, y aun podríamos encontrarla en el planeta Venus. Ellos enseñaron a los lemures a alcanzar la inmortalidad mediante la reencarnación personal. También, según Blavatsky y Scott-Elliot, trajeron varios regalos al planeta tierra, como las abejas y los plátanos, que tendrían pues un origen extraterrestre. Lemuria empezó a desintegrarse durante el periodo de las subrazas sexta y séptima, y varias partes de ese inmenso continente se hundieron en las aguas. No obstante sobrevivió una parte de una península que se extendía hacia el Atlántico Norte, que más tarde sería conocida como la Atlántida. Fue allí donde nació la “cuarta raza matriz” hace unos 800.000 años: los atlantes. Estallaron una serie interminable de guerras entre los atlantes y los restos de los antiguos lemures, que vivían en lo que ahora es Australia. Durante estas guerras la mayor parte de la Atlántida se hundió hasta quedar reducida a una isla relativamente pequeña. Mientras tanto, tuvieron lugar otras guerras y aparecieron otras islas. Otro desastre partió por la mitad la Atlántida que quedó escindida en dos islas llamadas Rutas y Daitya. La tercera fase del cataclismo tuvo lugar hace unos 80.000 años. Finalmente, los últimos restos de Rutas se hundieron definitivamente exactamente en el año 9654 antes de Cristo >>. Y esta es la historia resumida de las “razas matrices” que << los científicos más ortodoxos ya están reconociendo >> Queda decir que, según la gorda, la quinta subraza de la quinta raza es la “raza aria”, que hasta ahora estuvo esperando su encarnación en la Luna. Será sustituida por la sexta subraza de la quinta raza, que se evolucionará en Norteamérica, ¿acaso quizás como producto del “melting pot” que tanto han pregonado los gringos? Sobre el “esoterismo” Si, la gorda esa Blavatsky que pesaba sobre sus 180 kilos… Y que al final de su vida volvió a su Iglesia Ortodoxa rusa, de esa Rusia de la que huyó tras estafar a su propio padre, y reconoció que toda esa “síntesis” de la sabiduría oriental se la había sacado de la manga mientras trabajaba para los servicios secretos británicos… “Estancias de Dzian”, La voz del silencio”, “Isis sin velo”, “La doctrina secreta”… Todo reconoció o habérselo sacado de la manga o haberlo copiado y adulterado… En una ocasión le comenté el tema a un lama budista, uno de los de verdad… que vive aquí Madrid… y me contestó algo así como: “qué tarea tan difícil la nuestra… en estos países donde la gente ha leído a la gorda Helena Petrova, esa que se ganaba la vida de domadora de leones y para vivir mejor empezó a sacarse libros por debajo del refajo después de ser captada por el espionaje británico, o al escocés Lobsang Rampa, fontanero de profesión, que nunca pisó el Tibet… ¿cómo dar a conocer la cultura tibetana entre tantas mentiras?” En serio, Antonio, léete “El teosofismo, historia de una pseudorreligión”, de René Guénon… Desvela casi toda la mierda de donde surge toda esa bazofia… toda esa obra contrainiciática, antitradicional, pueril y esquizofrénica… Hasta entonces, creo sinceramente que tenemos muy poco de qué hablar. Ya pasé en mi adolescencia por “Nueva Acrópolis”, y te aseguro que, aparte de intentar sacarme los cuartos, poco saqué en claro de todos esos libros que no hay dios que los entienda, incluído ese Trino-Logos-Solar que según la rusa gorda y espía británica es la única concepción de Dios que podemos tener los pobrecitos mortales… Respecto a los indios cuna de Tulé (T-U-L-É, con acento en la “é”, no “thule” con “th” interdental, ni “tuzla”, que habría que pronunciar “tusla”, ni nada por el estilo), procura hacerte con la obra de Mircea Eliade “Enciclopedia de la historia de las religiones”, concretamente en el tomo 3, donde cita una obra llamada “Antropología general de los pueblos de Mesoamérica”, de un tal Luc-Jean Martel… Y después me cuentas todo eso de que los cuna hablan de dioses blancos de Thule o Tuzla… Y de todo eso que Chomsky, con mucha certeza, llama “etimologías de conveniencia”… “La Mère de le mer est à la mer”… La madre del alcalde está en el mar… que dicen los franceses… Sobre el concepto de Ario y la Republica de Tule: Yo entiendo que los arios entendían por arios: Literalmente, los arios, los nobles, llamaban arios a los que eran nobles. Para ello debían pasar por un rito determinado. Simbólicamente, en la Indía también quería decir el “nacido dos veces”; el es decir, que ha pasado por el rito que marca el paso de la infancia a la madurez. El canon pali, por ejemplo, hablando de la juventud de Siddharta Gautama, dice: “Alcanzando el nombre de aria a los 14 años”; es decir, que Buda fue iniciado en la virilidad a los 14 años. En Grecia, la aristocracia era el gobierno de los mejores (los poseedores de la “areté”, la virtud), no el gobierno de la raza aria. Todas las demás atribuciones que queramos darle a la voz “ario” son modernas y no tenían ese significado en tiempo en que había arios. Hablar de una raza aria es como hablar de una raza de los justos, o una raza de los adultos… Julius Evola habla de la raza aria en el sentido de una raza de la idea… de un principio que hermana a los hombres de un mismo espíritu. Ese espíritu él lo vio encarnado en las doctrinas de los antiguos pueblos indoeuropeos. (Cfr. “La doctrina aria de lucha y victoria”) Pero otra cosa es que tenga uno que seguir una terminología inadecuada nacida en el siglo XIX posiblemente por un error de fondo. Madame Blavatsky habla de la raza aria como una de las continuadoras de la raza de los lemures, que tenían un solo ojo, cola de lagarto, y vivían en cuevas subterráneas parecidas a los hormigueros… La raza aria, antes de habitar en la Tierra, había pasado unos 25 millones de años “dormitando inconscientes” en la Luna. Entre los de la sociedad Thule y otras (que no tiene nada que ver con Tuzla ni con los libros de Jacques de Mahieu) había muchos que se embotaron leyendo toda esa bazofia teosofista… Y el que quiera entender que entienda. Y por cierto: los indios cuna no hablan de “dioses blancos” de ningún tipo. Su mitología no tiene ninguna referencia a dioses que marcharon o llegaron de Oriente (de su Oriente), ni que prometiesen retornar, ni nada de eso. Tulé, en su lengua, quiere decir algo así como “humanidad”. Tiene el mismo sentido que la voz “lakota”, con la que se llaman a sí mismos los soiux, y que quiere decir “los seres humanos”. La república de Tulé sería, pues, la república de los hombres. Mas sobre Teosofía y la fraudulenta “Nueva Acrópolis”. Ni la gorda pisó en Tibet en su puñetera vida, ni dijo una sola verdad sobre las “doctrinas de Oriente”… Su padre la acusó de estafa, y viendo sus fotografías es más lógico pensar que fue su “marido” quien escapara de ella que ella la que huyera de su “marido”. Al final de su vida, otra vez en Rusia y otra vez en la Iglesia Ortodoxa, reconoció que toda su obra fue una estafa permanente. Esa parte de su biografía no está difundida, evidentemente, por la Sociedad Teosófica ni por sus “escisiones”. Como me interesa el tema, y he hablado con varios budistas ortodoxos e hinduístas ortodoxos, todos o se han descojonado de “La doctrina secreta” o se han lamentado de que gentes sin escrúpulos adulteren sus creencias para decir tonterías y barbaridades… Pide una entrevista con el lama madrileño Tengso Ventura, delegado del Dalai Lama en España… Prueba hablar con Bhrama Deo Upadhyay, sacerdote del templo hinduísta de Madrid… cuéntales lo que dice la gorda en sus tochos ininteligibles… y verásqué cara ponen… Y de Nueva Acrópolis, no hablo de “cuotas” ni de “donativos”…Hablo de estafas puras y duras, con su correspondiente condena jurídica… Hablo de gentes por ejemplo a las que altos mandos internos de la secta intentaron venderles a “módico precio” una “reencarnación” cómoda para la próxima vida… Si eso no es morro que venga el tercer avatara de Vishnú y lo vea… ……Tenemos un punto de vista diferente sobre la gorda esa a la que no tengo ningún respeto, Mentirosa y falsaria, y que nunca estuvo en en Tibet, que no hizo ningún ramillete de nada, sino que se inventó prácticamente todo, y lo que no se inventó lo adulteró hasta hacerlo irreconocible. No volveré a tratar este tema, porque me da yuyu. Respecto a los lamas de verdad, pues se reconocen que son de verdad en cuanto te dicen que todo eso de la teosofía es una ****vacilada.(Traducciòn de UR) Y que en el Tibet nunca existieron ni oyeron hablar de esas doctrinas. Es como la prueba del algodón, no falla. Respecto a Nueva Acrópolis, pues mira. Yo no les estoy agradecido por nada. Y los pongo a parir porque son unos interesados sacacuartos que en el fondo sólo adoran al becerro de oro. EL TEOSOFISMO, HISTORIA DE UNA PSEUDORRELIGIÓN Por René Guénon Ediciones Obelisco, Barcelona 1989. 20 Euros CONTRAPORTADA: << La historia de la Sociedad Teosófica no está desprovista de interés en sí misma: plantea diversas cuestiones poco conocidas de extraordinaria importancia a la hora de comprender la génesis y el desarrollo de los movimientos pseudoespiritualistas contemporáneos. Lejos de ser un movimiento altruísta e inofensivo orientado hacia la búsqueda de la Verdad, el teosofismo y sus numerosas organizaciones auxiliares actúan como verdaderos tentáculos de una pseudorreligión cuyo objetivo, según las palabras de su fundadora Helena Blavatsky << es barrer toda la vieja Tradición de la faz de la tierra >. Las famosas obras de Mme. Blavatsky no son sino plagios descarados, y sus supuestos “milagros” trucos de ilusionista. En esta obra, la más documentada sobre el tema, Guénon expone la historia y las doctrinas del teosofismo tal cual son, dejando al lector la tarea de juzgar por sí mismo cuáles son la naturaleza y el alcance del teosofismo >> CAPÍTULO PRIMERO: ANTECEDENTES BIOGRÁFICOS DE Mme. BLAVATSKY Helena Petrovna Hahn nació en Ekaterinoslaw en el año 1831. Fue hija del coronel Peter Hahn y nieta del lugarteniente general Alexis Hahn Rottenstern-Hahn, familia de origen alemán establecida en Rusia. Su madre fue Helena Fadeeff, hija del consejero privado del zar Andrés Fadeeff y de la princesa Helena Goldoruki. La futura Mme. Blavatsky no olvidaría nunca su origen noble, con el que hacían extraño contraste las actitudes descuidadas y hasta groseras que afectaba actuar. Desde su infancia se condujo de un modo insoportable, montando en cólera y enojos violentos ante la menor contrariedad, lo cual, a pesar de su inteligencia, le impidió adquirir una educación seria y continuada. A la edad de quince años <<juraba y maldecía hasta el punto de escandalizar a los soldados curtidos>>, como dijo su propio amigo Olcott, y conservó esa costumbre toda su vida. A los diecisiete fué casada con el general Nicéforo Blavatsky, hombre de edad avanzada. Partió con su marido a la provincia de Eriván, de la que éste era vicegobernador, pero al primer reproche que el esposo le hiciera (el general asegura que fue por su hábito de fumar grandes cigarros) abandonó el domicilio conyugal. Mme. Blavatsky dijo que su marido murió poco después de esa separación, pero parece ser que no fue así, que vivió al menos quince años más, pues la misma Mme. Blavatsky declaró más tarde, contradiciéndose, que lo volvió a ver en Tiflis en el año 1863 y que estuvo con el por espacio de varios días (1); por lo demás, este punto tiene una importrancia bastante secundaria. Así pues, fue en el año 1848 cuando empezó la extraordinaria vida de aventuras de Mme. Blavatsky. Recorriendo junto con su amiga la condesa Kisselev el Asia Menor conoció a un copto (Scott-Elliot dijo que era cristiano caldeo) llamado Paulos Metamon, que se hacía pasar por mago y que parece haber sido un prestidigitador más o menos hábil (2). Continuó su viaje en compañía de este personaje yendo a Grecia y Egipto. Entonces, como sus recursos estuvieran casi completamente agotados, regresó a Europa, hallándosela en Londres en 1851, dando lecciones de piano para poder vivir. Sus amigos han afirmado que fue a esa ciudad en compañía de su padre a fin de seguir estudios musicales. Esto es manifiestamente falso, pues en esa época estaba reñida con toda su familia, motivo por el cual no osaba regresar a Rusia. En Londres frecuentó simultáneamente circulos espiritistas (3) y ambientes revolucionarios; se ligó abiertamente con Mazzini y, hacia el año 1856 se afilió a la sociedad de los carbonarios. Se refiere cronológicamente a este periodo una historia fantástica que convendrá mencionar: según unos en el año 1851 y según otros en el 1854, llegó a Londres una embajada procedente del Nepal; más adelante Mme. Blavatsky dijo haber reconocido entre los componentes de la misión a un personaje misterioso al que, desde su infancia, frecuentemente veía a su lado y que la auxiliaba en los momentos difíciles; ese protector, el “Mahatma” Morya, le habría desvelado entonces la misión a la que la destinaba. Consecuencia de ese encuentro habría sido un viaje a la India y al Tibet, donde Mme. Blavatsky habría permanecido por espacio de tres años y los “Maestros” la habrían adoctrinado en las ciencias ocultas, desarrollando sus facultades psíquicas. Tal es, por lo menos, la versión dada por la condesa Wachtmeister (4), según la cual esta estancia en Oriente fue seguida por otra permanencia en Egipto. Esto no puede ser otra cosa que el segundo viaje de Mme. Blavatsky al segundo país mencionado, y del que hablaremos poco más adelante. Por otra parte, Sinnett ha declarado que: “Mme. Blavatsky coronó una carrera de treinta y cinco a cuarenta años de estudios místicos con un retiro de siete años en las soledades del Himalaya” (5), y parece hubicar el retiro casi inmediatamente antes de su partida para América. Ahora bien, como Mme. Blavatsky contaba solamente cuarenta y dos años cuando partió hacia América, sería preciso concluir que comenzó sus “estudios místicos” desde que nació… y quizás hasta algo antes. La realdiad es que dicho viaje al Tibet no fue más que pura invención de Mme. Blavatsky, y es preciso creer, de acuerdo con lo comprobado, que los relatos hechos por ella a diversas personas distan mucho de concordar entre sí. Ella escribió un relato cuyo manuscrito estuvo en poder de Annie Bessant, y cuando se probó que el viaje no había podido ser realizado en las fechas indicadas, entonces Mme. Bessant afirmó que el relato no era verdaderamente de Mme. Blavatsky, pues esta lo había escrito siguiendo el dictamen de un “Mahatma”, y ni siquiera lo reconocía como de su escritura. Por lo demás, otro tanto se ha dicho de algunas partes de sus obras, y ese es verdaderamente un sistema muy cómodo para excusar todas las contradicciones e incoherencias que se hallan en ellas. Como quiera que sea, parece probado que Mme. Blavatsky no estuvo nunca en la India antes del año 1878, y que hasta la misma época nunca había hablado de “Mahatmas”. Lo que expondremos luego proporcionará pruebas suficientes. Hacia el año 1858 decidió Mme. Blavatsky regresar a Rusia. Se reconcilió temporalmente con su padre y permaneció con él hasta el año 1863, cuando su padre le acusó de estafarle y sustraerle cierta cantidad importante de dinero. Marchó huyendo al Cáucaso y se encontró nuevamente con su marido. Poco más tarde marchó a Italia, a donde fue llamada verosímilmente por la orden de los carbonarios. En 1866 está con Garibaldi, a quien acompaña en sus expediciones: combate en Viterbo, luego en Mentana, donde cae gravemente herida y es habandonada en el campo de batalla como muerta. Se recupera, sin embargo, y va a pasar su convaleciencia a París. En esta ciudad estuvo durante un cierto tiempo bajo la influencia de un tal Michal, mesmerista y espiritista (6), cuyo nombre ha sido a veces desfigurado en los relatos referentes a esa parte de su vida: algunos lo han llamado Martial y otros Marchal (7), lo que lo ha hecho confundir con un abate Marchal que también se ocupaba de hipnotismo. Ese Michal era periodista y pertenecía a la masonería, lo mismo que su amigo Rivall -dice Allan Kardek-, ex institutor convertido en director teatral del Folies Marigny y fundador del espiritismo francés. Fue Michal quien desarrolló las facultades mediúmnicas de Mme. Blavatsky, y a partir de entonces no habló jamás sin una especie de espanto de la “doble personalidad” que manifestó ella desde dicha época, lo que da buena razón de las condiciones bien particulares en las que compuso más adelante sus obras. La misma Mme. Blavatsky era por entonces espiritista, o al menos así lo decía, afirmando pertenecer, precisamente, a la escuela de Allan Kardec, de quien conservó o retomó, pasando el tiempo, algunas ideas, especialmente en lo que hace a la “reencarnación”. Si aparecemos poniendo en duda la sinceridad del espiritismo de Mme. Blavatsky, a pesar de sus muchas afirmaciones del periodo anterior a la fundación de la Sociedad Teosófica (8), lo hacemos porque más adelante ella misma declararía que jamás había sido espiritista (9); por lo tanto nos es lícito preguntar en cuál de las ocasiones mintió. Como quiera que sea, lo cierto es que desde 1870 hasta 1872 ejerció Mme. Blavatsky la profesión de médium en El Cairo, donde se había encontrado nuevamente con Metamon, allí los dos, junto con unos hoteleros franceses, los esposos Coulomb, de quienes ya hablaremos, fundaron su primer “Club de los Milagros”. He aquí los términos en que fue anunciada esa fundación por un órgano espiritista: “Se ha constituído en El Cairo (Egipto) una sociedad espiritista bajo la dirección de Madamme Blavaysky, rusa, con la colaboración de varios médiums. Las sesiones se realizan dos veces por semana: martes y viernes a la noche; se admiten solamente a los miembros de la sociedad. Se tiene el propósito de establecer, junto a la sociedad, una sala de lecturas y una biblioteca de obras espiritistas y otras más, así como también de fundar un periódico que será titulado La revista Espiritista de El Cairo, que aparecerá los días 1 y 15 de cada mes” (10). Pero esa empresa no prosperó, pues al poco tiempo Mme. Blavatsky fue convicta de fraude, como algún tipo lo habría de volver a ser, y repetidas veces, en América, a donde fue a ejercer la misma profesión (11). Esto dista mucho de ser raro entre los médiums profesionales (…) Cuando se vio desenmascarada, abandonó precipitadamente El Cairo y regresó a París, donde intentó vivir con su hermano, pero no pudiendo entenderse con él partió prontamente hacia América, en donde fundaría, dos años después, su Sociedad Teosófica. Notas (1) Carta a Solovioff, febrero de 1886. (2) De acuerdo a algunos informes que nos han sido proporcionados, pero que no nos ha sido posible verificar directamente, este Metamon sería el padre de otro personaje que presidió durante algún tiempo el “círculo externo” de la Hermandad Hermética de Luxor, organización secreta de la cual hablaremos más adelante, y que fundó después otra organización de carácter bien diverso. (3) Fue en ellos donde conoció a Douglas Home, el médium de Napoleón III, del que hablaremos más adelante. (4) Lotus Azul, 27 de junio de 1894: cf. “Reminiscencias”, de HP Blavatsky, cap. VIII (5) El Mundo Oculto, pág. 45 de la traducción francesa de F.K. Gaboriau. (6) Nació en Grenoble en el año 1824, falleció en París en 1889. (7) Revista Light, Londres 28 de agosto de 1897 y 27 de mayo de 1899. (8) Especialmente en sus cartas a A.N. Aksakov (1874-1875), que fueron publicadas por Solovioff. (9) Light, 19 de febrero de 1881; 11 de octubre y 11 de noviembre de 1884. (10) Spiritual magazine, abril de 1872 (11) Mind & Matter (Mente y Materia), Filadelfia, 21 de noviembre de 1880; este periódico hizo conocer, con pruebas, los trucos utilizados por Mme. Blavatsky. Informe al Congreso de Chicago, en 1893, por William Emmett Coleman, que inventarió minuciosamente los “empréstitos” hechos por Mme. Blavatsky para su obra “Isis sin velo”. ————————- Capítulo Segundo. Los orígenes de la Sociedad Teosófica. Capítulo Tercero. La Sociedad Teosófica y el Rosacrucianismo. Capítulo Cuarto. La cuestión de los mahatmas. Capítulo Qiunto. El asunto de la Sociedad de Investigaciones Psíquicas. Capítulo Sexto. Mme. Blavatsky y Solovioff. Capítulo Séptimo. El poder de sugestión de Mme. Blavatsky. Capítulo Octavo. Los últimos años de Mme. Blavatsky. Capítulo Noveno. Las fuentes de las obras de Mme. Blavatsky. Capítulo Décimo. El budismo esotérico. Capítulo Undécimo. Principales puntos de la enseñanza teosofista. Capítulo Duodécimo. El teosofismo y el espiritismo. Capítulo Decimotercero. El teosofismo y las religiones. Capítulo Decimocuarto. El juramento treosófico. Capítulo Decimoquinto. Los antecedents de Annie Bessant. Capítulo Decimosexto. Los comienzos de la presidencia de Annie Bessant. Capítulo Decimoséptimo. En el Parlamento de las Religiones. Capítulo Decimoctavo. El cristianismo esotérico. Capítulo Decimonoveno. La duquesa de Pomar. Capítulo Vigésimo. El nuevo mesías. Capítulo Vigésimoprimero. Las tribulaciones de Alción. Capítulo Vigésimosegundo. La antroposofía de Rudolf Steiner. Capítulo Vigésimotercero. La Orden de la Estrella de Oriente y sus Anexos. Capítulo Vigésimocuarto. La Iglesia “Vieja Católica”. Capítulo Vigésimoquinto. El teosofismo y la francmasonería. Capítulo Vigésimosexto. Las organizaciones auxiliares de la Sociedad Teosófica. Capítulo Vigésimoséptimo. El “moralismo” teosofista. Capítulo Vigésimoctavo. Teosofismo y protestantismo. Capítulo Vigésimonoveno. Misión política de la Sociedad Teosófica. Capítulo Trigésimo. Conclusión.“ - Artículo*: septentrionislux - Más info en psico@mijasnatural.com / 607725547 MENADEL Psicología Clínica y Transpersonal Tradicional (Pneumatología) en Mijas y Fuengirola, MIJAS NATURAL *No suscribimos necesariamente las opiniones o artículos aquí enlazados
“SOBRE MADAME BLAVATSKY El siguiente texto se publicó en el foro “disidencias” y es de la autoría de Santy RC Es muy interesante porque a finales de los 60’S y principios de los 70 e…

- Enlace a artículo -

Más info en psico@mijasnatural.com / 607725547 MENADEL Psicología Clínica y Transpersonal Tradicional (Pneumatología) en Mijas y Fuengirola, MIJAS NATURAL.

(No suscribimos necesariamente las opiniones o artículos aquí presentados)

No hay comentarios:

Publicar un comentario