Psicología

Centro MENADEL PSICOLOGÍA Clínica y Tradicional

Psicoterapia Clínica cognitivo-conductual (una revisión vital, herramientas para el cambio y ayuda en la toma de consciencia de los mecanismos de nuestro ego) y Tradicional (una aproximación a la Espiritualidad desde una concepción de la psicología que contempla al ser humano en su visión ternaria Tradicional: cuerpo, alma y Espíritu).

“La psicología tradicional y sagrada da por establecido que la vida es un medio hacia un fin más allá de sí misma, no que haya de ser vivida a toda costa. La psicología tradicional no se basa en la observación; es una ciencia de la experiencia subjetiva. Su verdad no es del tipo susceptible de demostración estadística; es una verdad que solo puede ser verificada por el contemplativo experto. En otras palabras, su verdad solo puede ser verificada por aquellos que adoptan el procedimiento prescrito por sus proponedores, y que se llama una ‘Vía’.” (Ananda K Coomaraswamy)

La Psicoterapia es un proceso de superación que, a través de la observación, análisis, control y transformación del pensamiento y modificación de hábitos de conducta te ayudará a vencer:

Depresión / Melancolía
Neurosis - Estrés
Ansiedad / Angustia
Miedos / Fobias
Adicciones / Dependencias (Drogas, Juego, Sexo...)
Obsesiones Problemas Familiares y de Pareja e Hijos
Trastornos de Personalidad...

La Psicología no trata únicamente patologías. ¿Qué sentido tiene mi vida?: el Autoconocimiento, el desarrollo interior es una necesidad de interés creciente en una sociedad de prisas, consumo compulsivo, incertidumbre, soledad y vacío. Conocerte a Ti mismo como clave para encontrar la verdadera felicidad.

Estudio de las estructuras subyacentes de Personalidad
Técnicas de Relajación
Visualización Creativa
Concentración
Cambio de Hábitos
Desbloqueo Emocional
Exploración de la Consciencia

Desde la Psicología Cognitivo-Conductual hasta la Psicología Tradicional, adaptándonos a la naturaleza, necesidades y condiciones de nuestros pacientes desde 1992.

jueves, 16 de agosto de 2018

Alaska y Viaje al País de los Tlingit (II): Las Profecías del Abya Yala

Alaska y Viaje al País de los Tlingit (II): Las Profecías del Abya Yala Texto por Carlo Brescia Agosto 2018 > Águilas de cabeza blanca cerca de Juneau, Alaska. [Post previo: Alaska y Viaje al País de los Tlingit (I)] Exactamente un mes antes de estar en Alaska, estuve en Colombia. Viajé con mis compañerxs tejedorxs Coral Herencia y Fernando Carranza para participar allá en el Festival de Arte Visionario Urbano Ancestral, Diversidad y Sustentabilidad en Manizales, del 19 al 22 de mayo de 2016. Durante ese evento, el día de la inauguración, escuché a alguien decir que un grupo de personas estaban saliendo de Alaska hacia el sur. En ese momento, al escuchar eso y sabiendo que viajaba el siguiente mes para allá (incluso ya tenía el pasaje comprado con las fechas), paré la oreja…. ‘jornadas por la paz y dignidad’… ‘encuentro del águila y del cóndor’… Intuí que algo sincrónico se estaba manifestando. > Águila de cabeza blanca (Haliaeetus leucocephalus) en Alaska. La Profecía del Águila y el Cóndor Esta profecía andina da cuenta sobre el momento donde simbólicamente el Gran Águila del Norte volará junto al Gran Cóndor del Sur, es decir, el Abya Yala (término del pueblo Kuna de Panamá y Colombia para denominar al continente americano) se unirá nuevamente. Estuve tratando de encontrar el origen y encontré varias versiones, desde que tiene origen amazónico, también maya e incluso que la dijo el Inca Wayna Qhapaq. No me queda claro ni dónde ni cuándo apareció. No creo que sea tan antigua. Desde un punto de vista mágico, las profecías de este calibre se aparecen en las visiones o en los sueños no solamente de una persona sino de un grupo de personas en distintos lugares y momentos, incluso tal vez estas personas ni se conozcan. La manera de verificar si son realmente profecías es si esas visiones y sueños coinciden. Ahora, descifrando la simbología en ese encuentro, esta va más allá del establecimiento de vínculos y redes entre los pueblos originarios del Norte, del Centro y del Sur, y sus descendientes y aliados de las Américas. El Águila del Norte simboliza una forma de pensar mentalista, individualista, masculina y lineal. El Cóndor del Sur simboliza una forma de pensar intuitiva, comunitaria, femenina y espiralada (y si, tenemos cóndores en el norte y águilas en sur). En esencia, la profecía se enmarca entonces dentro de las profecías apocalípticas; apocalíptico en su sentido bíblico: como revelación de la integración futura del cielo y la tierra. Esta profecía se manifiesta de muchas maneras y dentro de estas tenemos a los Encuentros del Águila y el Cóndor que se iniciaron en 1992, por el quinto centenario del encuentro de nuestros pueblos ancestrales con los europeos en 1492, momento histórico que arrebató de manera violenta innumerables vidas, memorias y mundos de las Américas. Cada cuatro años se realizan las Jornadas por la Paz y Dignidad, que son rezos en forma de carrera en donde se tejen los puebos. En 1992 se formaron dos columnas, una desde Anchorage en Alaska y otra desde Temuco en Chile uniéndose en Teotihuacan, México. > Afiche del encuentro en Panamá, noviembre 2016. Ese año que estuve en Alaska, el 2016, las columnas (o flechas) salieron en mayo de Ushuaia en Argentina y desde Chickaloon en Alaska (pueblo atabascano) y la séptima carrera continental encontrándose en noviembre en el istmo de Panamá. En ese encuentro, la séptima carrera, se levantó un fuego sagrado para conectar energéticamente de nuevo el norte con el sur, división creada finalmente en 1914 cuando se inauguró el Canal de Panamá. Y justamente ese encuentro en Panamá era el que había escuchado en Colombia, un mes antes de estar en Alaska. Dos días después de haber escuchado sobre el encuentro de las energías del norte y del sur en el centro de las Américas, me encontré facilitando un Círculo Mixto con Coral titulado: “Integrando las Energías Duales a partir de la Cosmovisión Andina”. Y escuché otra profecía. > Círculo de Mujeres y Hombres en Manizales. Fuente: Prodiversitas Colombia. La Profecía Mhuysqa Y la escuché ese mayo en Manizales. Y la volví a escuchar en octubre de ese mismo año, 2016, cuando me la contó Karo Colibrí de Guatavita durante el Festival de Cultura, Consciencia y Sustentabilidad en Huaraz. Y la última vez que me la contó alguien fue Claude Guislain en mayo del 2017, limeño, músico y antropólogo, cuando nos encontramos en Lima. Para contar esta profecía, hay que retroceder unos quinientos años cuando llegaron los conquistadores a las Américas. En ese entonces, de acuerdo a la historia oficial, existían tres centros culturales importantes. Desde una perspectiva europea, los más interesantes eran Tenochtitlán de la cultura Mexika en Norte América y Cusco de la cultura Inka. ¿Por que más interesantes? Porque poseían características que les eran conocidas: sistema patriarcal, hegemonía militar, sistema de tributos, formación de alianzas, ciudades, vías de comunicación, etc. El tercer centro cultural importante era el de los Mhuysqas, en el altiplano cundiboyacense, donde se encuentran justamente Bogotá, Chía y Guatavita. A diferencia de los Mexikas e Inkas, los Muiscas eran una conferedación de cacicazgos autónomos. No tardaron mucho en ser conquistados. Su cosmovisión es muy interesante: por ejemplo, el creador es Tchiminigagua, quién era honrado a través de Zuhe (el Sol) y Chía (la Luna). También tenían tabletas de inhalación de Anadenanthera peregrina de oro, poporos de oro y representaciones de transformación chamánica de murciélagos en oro (Burger 2011; Torres y Repke 2006). Aparte del uso del yopo y las hojas de coca, también utilizaban al Yas (Brugmansia vulcanicola) (Schultes 1977): las abuelas dicen que esta planta era clave para la apertura y memoria del corazón. Como parte de su geografía sagrada, tenían montañas y lagunas: una de las más sagradas era la de Guatavita. > La “gran” pequeña laguna de Guatavita al atardecer en un día soleado cualquiera. Fuente: Wikimedia Commons. Pues las características descritas en el párrafo anterior, más otras, ya delatan para el tercer ojo las señas inequívocas de una cultura enteogénica de enciclopedia. Y como buena cultura mística, antes de que llegaran los conquistadores europeos, los Mhuysqas estaban más enterados de su llegada que los mismos conquistadores. Y cómo sabían que pronto llegaban para el gran desbarajuste, plantearon cuatro estrategias de supervivencia ante el arribo de esos hombres sedientos de oro, poder, gloria y otras sandeces: la primera, enviar a sus mayores a las malocas espirituales ubicadas en las lagunas y montañas, para proteger la sabiduría; la segunda, cuidar los nombres de sus montañas y lagunas sagradas, para poder convocarlas cuando llegue el momento; la tercera, enviar los canastos del conocimiento en sus hombres y mujeres jovenes hacia los pueblos con los que intercambiaban sus saberes y haceres: Kogi, Uitoto, Arhuaco y U’wa; y la cuarta, que una parte de las mujeres mhuysqas cogieran la semilla del invasor europeo. De modo que en 500 años, renacerían los Mhuysqas, “en la totuma [=cuenco, vientre] del territorio, en la totuma de nuestras mujeres, y en 500 años renaceremos en el rostro de nuestros enemigos, renaceremos como mata de tabaco en medio del cemento, como matas de maíz en ojos de tierra de la ciudad, después de 500 años” (Perea Jiménez 2014). Y realmente están de vuelta si vemos las dinámicas de identidad y culturales en el altiplano de Cundinamarca y Boyacá. O, mejor dicho, no solo los Mhuysqas están de vuelta sino que todos estamos de vuelta: la nueva nación que al mismo tiempo es la antigua y la de siempre. Solo hay que darse cuenta. Como dice el letrero: algunos ya murieron, otros todavía vivimos, pero la mayoría aún no han nacido. Hay más profecías del Abya yala, como la de los Hopi, la del Quinto Sol Azteca y la Otomí de los 8000 tambores. Invito a los interesados a explorarlas. Una última que quiero mencionar, brevemente antes de continuar al viaje alaskeño, es una muy pertinente a mi interés en la danza, el chamanismo y la cosmovisión andina. Los Profetas del Taki Onqoy y el Nuevo Pachakuti Luego de la Conquista, mientras los descendientes de las panakas reales de los Inkas en Cusco reclamaban sus derechos siguiendo las reglas coloniales, y Manko Inka y sus descendientes lideraban la resistencia incaica, un poco más al norte en Apurímac (Apu Rimaq, ‘la montaña sagrada que habla‘), Ayacucho (Aya K’uchu, ‘rincón de las almas‘) y Huancavelica (Wanka Willka, ‘huanca sagrada de los ancestros‘) surgieron promesas de cambio si se cumplían los ritos ancestrales (Millones 2007). El Taki Onqoy no fue ni un movimiento político, ni militar, ni social, tampoco una enfermedad. A partir de un ritual colectivo chamánico de purificación, ofrenda y plegaria a través de la danza se solicitaba a las huacas, … que habían resucitado, y de ellas se habían hecho dos partes: las unas se habían juntado con la huaca de Pachacamac, y las otras con la huaca de Titicaca; que todas andaban por el aire, ordenando el dar batalla a Dios, y vencerle; y que ya le traían de vencida; y que cuando el marqués [Francisco Pizarro] entró en esta tierra, había Dios vencido a las huacas, y los españoles a los indios; empero que, ahora daba la vuelta el mundo (Molina 1943: 79-80). Como explica Millones, la expresión “daba la vuelta al mundo” puede ser la traducción aproximada de Pachakuti. ¿Y de qué manera se buscaba darle la vuelta al mundo? Ofrendar, volver a los rituales ancestrales, buscar el favor de las deidades del mundo andino: ofrendando su danza, su música y su canto a los centros sagrados en montañas, lagunas y templos del territorio para fortalecerlos. Los danzantes buscaban —luego de un ayuno ritual de varios días sin sal, sin ají, sin maíz de colores y sin relaciones sexuales— incorporar a las sesenta o setenta huacas que volaban como águilas y halcones. Algunas citas de Cristobal de Molina: [Las huacas] no se metían ya en las piedras, ni en las nubes, ni en las fuentes para hablar, si no que se incorporaban ya en los indios, y los hacían ya hablar; y que tuvieran sus casas barridas y aderezadas, para si alguna de las huacas quisiese posar en ella (Molina 1943: 80). [Los] taqui ongos […] pedían en los pueblos, si había alguna de las huacas quemadas, y como trajese algún pedazo de piedra de ellos, se cubrían la cabeza delante del pueblo con una manta y encima de la piedra derramaban chicha, y la fregaban con harina de maíz blanco; y luego daban voces, invocando la huaca, y luego se levantaban, con la piedra, y decían al pueblo: Veis aquí vuestro amparo, y veis al que os hizo, y da salud, hijos y chacra, ponedle en su lugar, en donde estuvo en tiempo del Inca (Molina 1943: 81) > Una instalación artística sobre el Tarantismo que filmé. El tarantismo era considerada una enfermedad y su terapia era la danza. ¿Alguien se anima a realizar un video danza con las indicaciones coreográficas mencionadas en las citas? La danza y el canto son técnicas chamánicas: una forma de entrar en trance y entablar relaciones con los mundos sutiles. Algunas citas de Bartolomé Álvarez cuenta en 1586: Es la fiesta que, juntos dellos la cantidad quese conciertan —y a veces uno o dos solos que quieren hacer la cerimonia—, comienzan a cantar un cantar que no es palabras, ni razones ni sentencias ni cosa que se pueda a entender que dicen algo. Sólo suena “u, u, u, u”: es menester oírlo y verlo para entenderlo, que es tal que no se puede escribir. Y con este canto muy alto están de pie, dando de pie y mano, alzando un pie y abajando otro, y asimismo [=lo mismo] haciendo con las manos, los puños cerrados, meneando la cabeza de un lado a otro y a otro, de suerte que con todo el cuerpo trabajan. Y paran [=permanecen] en este canto tres o cuatro días con sus noches, y más: lo que las fuerzas les duran, que no cesan si no es que les venga necesidad de hacer cámara [=defecar] o de orinar; que a esto salen, y luego vuelven a la tahona del demonio (Vilcapoma 2008: 262). Y algunos mueren: No comen casi nada o nada; lo mas es coca, que en la boca tienen de ordinario para este ejercicio. Beben todas las veces que quieren, sin gana o con ella: lo cual es causa de que con el mucho beber y aquel ordinario trabajar con todo el cuerpo, y aquel devanear con la cabeza, a que caigan en aquel suelo entre los otros […] Si muere luego, juntan un poco de oro y plata, y plumas y coca y chaquiras —de las que traen las mujeres por gargantillas, que llaman mollo y capa— y se lo ponen allí junto. Si muere, le entierran con su ofrenda; y si escapa con vida, hacen una ventanilla [=hornacina] en la pared de la casa: y allí esconden aquel sacrificio, metido en una vasija tapándolo con un adobe o piedra y barro, de suerte que no parece estar allí cosa alguna (Vilcapoma 2008: 262). La mención y función de las hornacinas en la cita anterior seguro será interesante para quienes conocen las galerías del Templo Nuevo en Chavín de Huántar. Los profetas del Taki Onqoy, entonces, predicaban el retorno a lo ancestral, a las prácticas de ofrendas a través de la danza, el canto, la música y más, para volver a entablar una relación con las montañas, la tierra, las lagunas y las piedras. Se ofrendaban metales, chicha, plantas, plumas y coca, entre otras cosas, pero también se ofrendaba la danza, el canto y la música. Y todo eso que se ofrendaba, era lo que en realidad se había recibido y la ofrenda solo es un acto ritual para agradecer esa abundancia y así mantener el equilibrio. Y se buscaba la conexión directa con el espíritu de la montaña incorporándolo. El retorno de lo sagrado, en su manifestación andina. Si bien el movimiento del Taki Onqoy ocurrió en el siglo XVI, la profecía aún persiste y sus seguidores crecen día a día en busca de ese salto de consciencia en donde ‘el mundo se dará vuelta’, y el ser humano ya no se creerá el dueño de planeta y se dará cuenta de que realmente no es dueño de nada y está solo aquí para cuidar las semillas de la vida. Como escribió José Carlos Orrillo el año pasado: Pues así como los seguidores del movimiento del siglo XVI eran poseídos por las huacas y se veían obligados a danzar y convulsionar, hoy, quienes encarnan el Taki Onkoy dedican sus vidas a defender y propagar el mensaje y la sabiduría de las huacas: son los espíritus guardianes de la cultura andina. Son los arqueólogos, antropólogos, cineastas, pintores, músicos, danzaqs, maestros curanderos, maestros de escuela, profesores universitarios, campesinos y poetas, jóvenes, mujeres y niños, tejedores y tejedoras, ceramistas, escultores, creadores en fin, que encarnar en sí mismos el despertar de la cultura andina, su conocimiento y espiritualidad, sus valores y sabiduría, ancestral y universal a la vez. Tenemos que empezar a conocer y respetar nuestros antiguos templos, nuestros espacios sagrados, volver a acercarnos a ellos con aprecio sincero, con genuino interés. Si consideramos que el concepto de “huaca” expresa la esencia de lo sagrado en el mundo andino, realizar el Taki Onkoy significa dedicar nuestra vida al Despertar de las Huacas. De la activación de su energía dependerá la activación real de nuestro territorio; esto implica recuperar nuestro equilibrio interior, la curación de nuestras heridas como sociedad, esta sociedad quebrada desde la conquista. El anhelo por el Taki Onkoy que subyace en el fondo de nuestra cultura obedece a la necesidad histórica de recuperar nuestra raíz espiritual más profunda: el substrato de conocimiento que nos vincula con la Tierra y con los dioses de esta Tierra. Las huacas son las formas de lo divino más antiguas concebidas por el hombre andino y están esperando, dentro de nosotros mismos, el momento de su despertar. Lo ancestral tiene mucho de ritual. La ritualidad ha sido y sigue siendo relevante ya que a través de estas experiencias a todo nivel (cuerpo, mente, corazón, espíritu) se crea un espacio en donde es posible comunicar conceptos complejos, regenerar las relaciones con el mundo y trasladar cultura de generación en generación. Y es crucial para el mantenimiento de la armonía en la comunidad y con el universo: a través de la experiencia ritual se refuerza el sentimiento de colectividad, la pertenencia a una unidad mayor que la del individuo y de su comunidad, y se armonizan las relaciones con lo suprasensible. El sentimiento de gran comunidad con todo lo que existe, la consciencia de ser parte de un todo más grande, es lo que nos hace darnos cuenta de lo importante del respeto, de la humildad, del servicio, de la gratitud, de la alegría y del equilibro. Somos una familia, somos una comunidad, somos los ancestros: somos el pasado, somos el presente y somos el futuro. Somos los que estábamos esperando, somos la profecía. Estamos de vuelta, y nuestras ofrendas también para la búsqueda del equilibrio. Fin de la segunda parte. Si, nos fuimos un poco por las ramas pero esas ramas vi que tenían hartas flores, frutos y semillas. [continuará] Carlo Brescia Agosto 2018 > Vaso de Piedra con ofrendas hallado el 2001 en la plaza cuadrada del centro ceremonial de Chavín de Huántar. Ver post anterior al respecto. ARTÍCULOS RELACIONADOS – Taki Onkoy: el despertar de las Huacas, por José Carlos Orrillo – Alaska y Viaje al País de los Tlingit (I) – La historia de la epidemia de baile de 1518 REFERENCIAS BURGER, Richard 2011. «What kind of Hallucinogenic snuff was used at Chavín de Huántar?» En: Ñawpa Pacha, Journal of Andean Archaeology, Vol. 31, Nr 2, pp. 123-140. MILLONES, Luis 2007. «Mesianismo en America Hispana: El Taki Onqoy». En Memoria Americana 15, p 7-39. Molina, Cristóbal de 1943 [1575]. «Fábulas y ritos de los Incas». En Las crónicas de los Molinas: 5-84. Colección “Los pequeños grandes libros de la historia americana”. Serie I, Tomo IV. Lima, Librería e imprenta Miranda. PEREA JIMÉNEZ, Daniel Armando 2014. El uso de la pedagogía ancestral en el fortalecimiento de la identidad muisca en el territorio de Teusacá. Trabajo de Grado en Servicio Social Comunitario. Bogotá: Universidad Católica de Colombia. SCHULTES, Richard Evans y Alec BRIGHT 1977. «A Native Drawing of an Hallucinogenic Plant from Colombia». En Botanical Museum Leaflets 25(6): l5l-59. Cambridge: Massachusetts, September 30. TORRES, Constantino M. & REPKE, David B. 2006. Anadenanthera – Visionary Plant of Ancient South America. Nueva York: The Haworth Press. VILCAPOMA, José Carlos 2008. La Danza a través del tiempo en el mundo y en los Andes. Lima: Asamblea Nacional de Rectores. - Artículo*: cbrescia - Más info en psico@mijasnatural.com / 607725547 MENADEL Psicología Clínica y Transpersonal Tradicional (Pneumatología) en Mijas Pueblo (MIJAS NATURAL) *No suscribimos necesariamente las opiniones o artículos aquí enlazados
Alaska y Viaje al País de los Tlingit (II): Las Profecías del Abya Yala Texto por Carlo Brescia Agosto 2018 > Águilas de cabeza blanca cerca de Juneau, Alaska. [Post previo: Alaska y Viaje al Pa…

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