Psicología

Centro MENADEL PSICOLOGÍA Clínica y Tradicional

Psicoterapia Clínica cognitivo-conductual (una revisión vital, herramientas para el cambio y ayuda en la toma de consciencia de los mecanismos de nuestro ego) y Tradicional (una aproximación a la Espiritualidad desde una concepción de la psicología que contempla al ser humano en su visión ternaria Tradicional: cuerpo, alma y Espíritu).

“La psicología tradicional y sagrada da por establecido que la vida es un medio hacia un fin más allá de sí misma, no que haya de ser vivida a toda costa. La psicología tradicional no se basa en la observación; es una ciencia de la experiencia subjetiva. Su verdad no es del tipo susceptible de demostración estadística; es una verdad que solo puede ser verificada por el contemplativo experto. En otras palabras, su verdad solo puede ser verificada por aquellos que adoptan el procedimiento prescrito por sus proponedores, y que se llama una ‘Vía’.” (Ananda K Coomaraswamy)

La Psicoterapia es un proceso de superación que, a través de la observación, análisis, control y transformación del pensamiento y modificación de hábitos de conducta te ayudará a vencer:

Depresión / Melancolía
Neurosis - Estrés
Ansiedad / Angustia
Miedos / Fobias
Adicciones / Dependencias (Drogas, Juego, Sexo...)
Obsesiones Problemas Familiares y de Pareja e Hijos
Trastornos de Personalidad...

La Psicología no trata únicamente patologías. ¿Qué sentido tiene mi vida?: el Autoconocimiento, el desarrollo interior es una necesidad de interés creciente en una sociedad de prisas, consumo compulsivo, incertidumbre, soledad y vacío. Conocerte a Ti mismo como clave para encontrar la verdadera felicidad.

Estudio de las estructuras subyacentes de Personalidad
Técnicas de Relajación
Visualización Creativa
Concentración
Cambio de Hábitos
Desbloqueo Emocional
Exploración de la Consciencia

Desde la Psicología Cognitivo-Conductual hasta la Psicología Tradicional, adaptándonos a la naturaleza, necesidades y condiciones de nuestros pacientes desde 1992.

viernes, 10 de agosto de 2018

William Boyce, el recopilador de la música sacra británica « MusicaAntigua.com

Hay artistas a los que su época les reconoce la valía de su obra y otros cuyo trabajo queda oculto para las generaciones siguientes, hasta que en un futuro más o menos lejano es redescubierto y valorado en lo que se merece. William Boyce es un claro ejemplo del segundo tipo. Aunque recientemente ha sido etiquetado como uno de los grandes músicos ingleses del siglo XVIII, en la segunda mitad del XIX solamente era recordado como compositor de himnos religiosos y como autor de la recopilación de música sacra británica Cathedral Music. No es hasta el siglo XX en que nuestro hombre comienza a despertar la atención de la musicología. Primero comienzan a aflorar arreglos basados en movimientos de sus sonatas a trío y posteriormente aparecen publicados diversos artículos sobre su figura en Musical Times, firmados por F.G. Edwards y H.C. Colles, respectivamente. En 1928 el director de orquesta Constant Lambert realizó una edición completa de sus ocho sinfonías y, finalmente, en 1964, Max Goberman graba estas obras en Nueva York y edita una versión académica de ellas. Lo cierto es que Boyce, nacido en 1711, tuvo un gran protagonismo en el panorama musical de su época. Se inició como corista en la catedral de San Pablo y posteriormente fue aprendiz de organista con Maurice Greene, que ostentaba el puesto en el templo. De esta forma, se convirtió en compositor de la Capilla Real en 1736 y para 1758 ya era el organista oficial de la misma. Asimismo, ejerció de organista en distintas parroquias londinenses entre 1734 y 1768. No es menos importante su reputación como maestro, tanto como profesor de clavicordio, como de teoría musical y composición. Su faceta de compositor alumbra piezas de lo más variado: desde himnos religiosos a odas, tanto sacras como cortesanas; desde sinfonías y oberturas hasta trío sonatas, piezas para órgano y música escénica. Y sin embargo, hasta bien entrado el siglo XX, William Boyce solamente será recordado por su magna obra Cathedral Music que recoge el trabajo de otros músicos ingleses. En concreto, es la desgracia la que desvía su carrera de la interpretación activa a labores más académicas. La mayor desgracia que puede sufrir alguien que se dedica a la música es la sordera y Boyce sufrió durante su vida problemas de audición hasta que su hipoacusia se volvió tan severa que tuvo que abandonar su puesto como organista. Entonces decide retomar la tarea que su maestro Maurice Greene había dejado incompleta al morir: reunir una colección de música sacra inglesa de calidad -tanto himnos nuevos como viejos- que pudiese cubrir dos servicios religiosos diarios durante un año. Él mismo compositor de himnos, había estudiado a fondo la técnica de los clásicos de la Iglesia de Roma, como Palestrina, Orlando di Lasso, Alessandro Stradella o Carissimi, así como la de los músicos que crearon para el culto anglicano, como William Byrd, Thomas Tallis, Orlando Gibbons o el mismo Purcell, entre muchos otros. Tanto Boyce como su maestro Greene componían himnos a la antigua usanza, es decir, escritos en un “estilo contrapuntístico erudito”, como apunta Ester Lavinia Lebedinski (Roman Vocal Music in England, 1660–1710, 2014). Cathedral Music es la primera colección de himnos y música para el servicio que presenta las partituras completas. En la época se aprecia una necesidad entre los músicos de las iglesias británicas de disponer de un acervo musical debidamente documentado y es John Alcock, organista de la catedral de Lichfield, el primero que lanza la propuesta en 1752 de publicar una colección de piezas al efecto. Sin embargo, será Maurice Greene el que se pone efectivamente manos a la obra y comienza a elaborar la colección, financiando la empresa con los fondo recibidos de una herencia. A la muerte de Greene, ocurrida en 1755, Boyce asume la tarea de acabar la obra de su maestro, recibiendo en herencia toda su biblioteca. Sin embargo, William Boyce no disponía de los recursos monetarios para llevar a cabo la empresa y lanza una oferta de suscripción de la misma. El pago por suscriptor es de seis guineas, a pagar en cuatro plazos. Tras cuatro años de trabajos, anuncia a los suscriptores que ya ha acabado el primer volumen. El libro, que está dedicado al monarca Jorge II, es apoyado por tan solo 127 suscriptores, para decepción de Boyce, confirmando, como indica Ian Bartlett (William Boyce: A Tercentenary Sourcebook and Compendium, 2011), “la indiferencia general hacia la música de iglesia que prevalecía en la época”. El segundo volumen de Cathedral Music aparece en 1768 y aunque el número de suscriptores no ha crecido de forma sustancial, encabeza la lista de los mismos su majestad Jorge III, el sucesor en el trono de aquel al que fue dedicada la obra. La tercera parte aparece en 1773 cerrando el trabajo. Boyce había dedicado diecisiete años a finalizar esta magnífica obra. En el prefacio de este último tomo el autor reconoce que al empezar el trabajo no había considerado la cantidad de tiempo que le llevaría ejecutarlo (“When I first undertook this Work, I had not sufficiently considered the length of time necessary to complete it”). William Boyce también establece en ese texto una distinción entre las piezas incluidas compuestas entre la Reforma y la Restauración de los Estuardo tras el periodo republicano (hasta 1660) y las datadas en época posterior. A su juicio, las primeras ostentan un carácter grave y circunspecto que de forma deliberada pretende distinguir la música sacra de otros géneros. Sin embargo, con la vuelta del exilio del rey Carlos II la música religiosa adquiere un aire más vivo y alegre que la precedente (“adding a variety and liveliness, especially in their Anthems”). El primer volumen de Cathedral Music incluye composiciones de músicos de los siglos XVI y XVII como Thomas Tallis, Richard Farrant, Thomas Morley, Elway Bevin, Orlando Gibbons, más algunos más recientes que compusieron tras la restauración monárquica, como William Child, Benjamin Rogers, John Blow y Henry Aldrich. Por su parte, el segundo tomo incluye himnos de Christopher Tye, William Byrd, William Lawes, Adrian Batten, Matthew Locke, Pelham Humfrey, Michael Wise, Robert Creighton, Henry Purcell, John Goldwin, Jeremiah Clarke, William Croft y John Weldon. Repiten de la entrega anterior Richard Farrant, Orlando Gibbons, William Child, Benjamin Rogers, John Blow y Henry Aldrich. Finalmente, en el tercer libro aparecen por primera vez piezas de John Bull y William Turner y repiten William Byrd, William Child, John Blow, Henry Purcell, Pelham Humfrey, Michael Wise, John Blow, Jeremiah Clarke, Orlando Gibbons, Benjamin Rogers y Robert Creighton. - Artículo*: Pablo Rodríguez Canfranc - Más info en psico@mijasnatural.com / 607725547 MENADEL Psicología Clínica y Transpersonal Tradicional (Pneumatología) en Mijas Pueblo (MIJAS NATURAL) *No suscribimos necesariamente las opiniones o artículos aquí enlazados
Hay artistas a los que su época les reconoce la valía de su obra y otros cuyo trabajo queda oculto para las generaciones siguientes, hasta que en un futuro más o menos lejano es redescubierto y valorado en lo que se merece.

- Enlace a artículo -

Más info en psico@mijasnatural.com / 607725547 MENADEL Psicología Clínica y Transpersonal Tradicional (Pneumatología) en Mijas y Fuengirola, MIJAS NATURAL.

(No suscribimos necesariamente las opiniones o artículos aquí presentados)

No hay comentarios:

Publicar un comentario