Escrito por Leandro Posadas. Todo progreso interior es inútil si no nos hace más solidarios. Matthieu Ricard. Deseo continuar en este post con la segunda parte de la traducción de la conferencia de la maestra theravada, Ajahn Sundara, titulada en italiano Prendere rifugio[1]. En esta segunda parte ella dedica varios párrafos a exponer, desde su tradición espiritual, cómo podemos vivir sabiamente y más acordes con la realidad, las ilusiones, los sueños, las expectativas, la cotidianidad, la banalidad, y la rutina de nuestras vidas. Antes de proseguir con la traducción sólo me queda recordar que las siguientes notas son fruto de un trabajo serio y cuidadoso de una mujer que se entregó disciplinada y amorosamente a la práctica del silencio, o a la práctica del conocimiento de la mente. El refugio en el «conocimiento de una mente que conoce sabiamente» nos lleva al presente, y en el presente está la realidad tal cual es, o el modo en el cual las cosas son tal cual son. Y esto sólo se puede ver cuando hay una clara con-sciencia (consapevolezza) del momento presente. El refugio en la realidad tal cual es[2] no es una cosa que debamos buscar muy lejos. No debemos buscar la sabiduría de la realidad de las cosas tal cual son allá afuera, en otro país, en otra persona, en las situaciones que ocurrirán mañana o el año próximo. La cualidad de la realidad de las cosas tal cual son es la inmediatez: el aquí y el ahora. La realidad nos invita a «venir a ver», y esto se puede hacer cuando hay sabiduría y con-sciencia. No deberíamos esperar que alguien nos diga qué es. La realidad de las cosas tal cual son aquí y ahora, es aquello que se auto-sustenta. La naturaleza se sostiene por sí misma, tiene sus propios ciclos y estaciones. Va adelante siempre. Nosotros por ser parte de la realidad también tenemos ciclos y estaciones. Tenemos nuestros días y nuestras noches, nuestra oscuridad y nuestra luz. Tenemos un ritmo. Y por ser seres con-scientes de ser sentientes tenemos la capacidad de mirar la naturaleza de nuestra mente, de nuestra naturaleza humana y cómo funcionamos. A menudo olvidamos que somos parte de la naturaleza, parte del modo en que las cosas son tal cual son, e ignoramos ese ritmo que también somos, y como consecuencia muchas veces podemos llegar al completo agotamiento, a la enfermedad, y al estrés mental. Nuestra inteligencia, es decir nuestra capacidad de conocer tiende a alienarnos de nuestra naturaleza. Frecuentemente nos sentimos extraños en relación con nosotros mismos porque la inteligencia nos hace “pensar” que nuestra naturaleza humana no es tan apasionante: los pensamientos -nos dice- lo son mucho más. Nosotros pensamos, pensamos, pensamos las cosas más increíbles. Si reflexionamos nos daremos cuenta verdaderamente de lo maravillosa que puede ser la mente humana al crear una increíble cantidad de cosas sorprendentes y de cosas horribles: paraísos e infiernos. En el camino del conocimiento de una mente que conoce sabiamente a esta continua creación se le llama ignorancia, torpeza y falta de adiestramiento. Como consecuencia de la capacidad de la mente de pensar y de crear a menudo no reconocemos nuestra naturaleza física, el ritmo de nuestro cuerpo, el ritmo mismo de nuestra mente, el ritmo de nuestras emociones, de nuestros sentimientos, de nuestros estados de ánimo, de cómo somos influenciados por el mundo que nos circunda, por la luna, por el sol, por el día, y por la noche. Tendemos a tener un montón de ideas sobre cómo deberían ser las cosas, sobre cómo nos gustaría que fuesen, sobre cómo pensamos que deberían ser, y dejamos muy poco espacio para el modo en el cual las cosas son, para lo que está sucediendo en este momento. Después de un tiempo podemos ver claramente el esquema de la propia mente: está lo que nosotros pensamos que debería ser, después aquello que quisiéramos que fuese y al final lo que es. Pareciese que las tres tienen dificultad de colaborar entre ellas. Dicha comprensión se profundiza por medio del conocimiento, e indagando sobre aquello que somos. Cuando tomamos las cosas de modo personal perdemos la realidad de las cosas tal cual son, caemos en el juego que surge en nuestra mente, y no logramos ver que las cosas que nos hacen daño no son lo que somos, ni lo que creemos que somos. Tenemos la tendencia a creer y a identificarnos con el flujo constante de los pensamientos, de los sentimientos, de las percepciones de nuestra mente. Y no debería sorprendernos que terminemos neuróticos y debamos ir al psiquiatra o a los curanderos. Se trata de practicar con la justa actitud, con una actitud de compasión y de infinita paciencia, porque sin una perspectiva correcta quedamos sometidos a la idea de deber mejorar el «yo». La inmediatez y la claridad de la experiencia de la realidad de las cosas tal cual son es algo extraordinario, es una bendición: podemos comprender la verdadera naturaleza de nuestros pensamientos sin alguna mediación. No debemos creer nada, sino simplemente ver los pensamientos como son. Ajahn Sundara relata un episodio que le sucedió en un largo retiro de práctica de silencio, y al comprender profundamente el funcionamiento de su mente en esos días dijo: […] Era un estado de desidia y yo me estaba identificando plenamente con él. Era terrible. Pensaba verdaderamente que yo era ese estado de ánimo, y sentía que estaba muy enojada. Pensaba: esto no lo soporto, es imposible soportarlo. […] Se trataba sólo de mi mente. No tenía nada que ver con la realidad. Era sólo el modo en que mi mente pensaba. Por consiguiente, podemos sorprendernos de ¿Cuánta desilusión tendremos cada día si creyésemos a estos pensamientos y no los viésemos como son realmente (contenidos mentales que surgen y cesan), y los sintiésemos como esto es lo que soy? A partir de allí me di cuenta qué era exactamente lo que debía entender y desde donde debía aprender. En la práctica del conocimiento de una mente que conoce sabiamente se procede dejando ir, vaciando y liberándonos a nosotros mismos de la carga del conocimiento, de la carga de las experiencias acumuladas, del peso de deber mantener una persona en la mente. La mente, a diferencia de la normalidad y la simplicidad de la realidad de las cosas tal cual son, quiere hacer que todo sea especial. Ajahn Sundara pudo darse cuenta de este juego de la mente humana gracias a haber vivido en un monasterio: Si no hubiese vivido en un monasterio no habría visto jamás el modo en que la mente sabe crear tragedias de la nada. Estar en contacto con la simplicidad y normalidad de nuestras vidas es muy difícil para nosotros porque hemos sido condicionados a cargarnos de energía por medio de cosas interesantes y estimulantes, o por la tendencia a focalizar la atención sobre las cosas sucesivas: sobre qué sucederá después. Si no tenemos guías o la ayuda de personas sabias que tienen la comprensión del sendero, tendemos a continuar nuestra práctica espiritual del mismo modo en que la comenzamos, es decir buscando la fascinación, el entusiasmo, algo especial, el big bang, las luces resplandecientes, la súper intuición que resolverá todos «mis» problemas. Pero me temo que no funcione de ese modo con la práctica. Debemos cambiar la relación que tenemos con nuestra mente. Dejemos que corra el flujo de la codicia, del odio y de la ilusión. No nos hagamos un problema por ello. Dejemos que el flujo de nuestra mente tome su curso. Paremos de dar forma a esto y a aquello, al fluir de nuestros pensamientos y de nuestras sensaciones. Estar en conformidad con la realidad de las cosas tal cual son aquí y ahora significa hacer la paz con todo aquello que está sucediendo ahora mismo, y con el modo en el cual las cosas son. Es difícil aceptar la simplicidad y banalidad de nuestras vidas y es por eso que la mayoría de las veces nos sentimos frustrados, porque pensamos que de algún modo las cosas podrían ser diferentes ¿No es cierto? No se trata tanto de liberarse de la monotonía y de la rutina sino de ver qué es lo que esperamos de la vida. Yo he transcurrido muchos años esperando cosas que la vida no podía darme. ¡He aquí donde estaba el problema! Por consiguiente, ver las cosas como realmente son es una realización muy importante porque entonces podemos verdaderamente trabajar con la vida así como es en vez de seguir soñando. Las expectativas son como los sueños, y la mayor parte de nuestra vida es como un sueño, como una nube, y nosotros esperamos que esta nube nos dé algo real y sustancial. ¿Has sido capaz de dar forma a una nube o a un sueño? Esto es lo que siempre buscamos hacer. ¿Podemos tener control sobre nuestros sueños? Quizá sí, pero la mayor parte del tiempo ni siquiera logramos recordarlos, o hacer lo que queremos cuando estamos dentro de ellos. Existe en nosotros una especie de estado onírico que creamos con las expectativas, con la no comprensión de los límites de nuestra mente y de nuestro cuerpo, de nuestra vida, y del modo en el cual vivimos. Nuestra vida puede funcionar un poco, nuestro cuerpo puede hacer otro poco también. Cuando se es joven se piensa que el propio cuerpo puede hacer cualquier cosa, pero cuando alcanzamos la mitad de nuestra vida adulta, entonces incluso sentarse puede convertirse en un desafío. Somos limitados, estamos sujetos a restricciones, pero si vemos dichas restricciones por lo que son realmente entonces sucede algo maravilloso: Podemos verdaderamente trabajar con la vida así como es, y no debemos esperar nada de ella, en realidad podemos ser nosotros mismos a darle algo a nuestra vida. Y esto es un gran cambio en nuestra mente. Con la práctica del conocimiento de una mente que conoce sabiamente comenzamos a ver que no debemos pedir, recibir, o pretender nada de la vida. Realmente, somos nosotros quienes podemos dar, ofrecer y con alegría responder a la vida. Y esto lo podemos hacer todos. La situación natural de la realización de la realidad de las cosas tal cual son es el conocimiento de que la vida es una oportunidad constante de dar, de ser generosos, de ser amables, de ser útiles, en cualquier situación nos encontremos. Cuando dejamos ir dejamos de estar bloqueados y obsesionados por nosotros mismos. ______________________________ [1] https://ift.tt/30VJPHA [2] En la tradición espiritual de Ajahn Sundara vendría a ser: Dhamma. - Artículo*: Fenomenología de la Espiritualidad - Más info en psico@mijasnatural.com / 607725547 MENADEL Psicología Clínica y Transpersonal Tradicional (Pneumatología) en Mijas Pueblo (MIJAS NATURAL) *No suscribimos necesariamente las opiniones o artículos aquí enlazados
Escrito por Leandro Posadas. Todo progreso interior es inútil si no nos hace más solidarios. Matthieu Ricard. Deseo continuar en este post con la segunda parte de la traducción de la conferenc…
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