Toda la complejidad de ese panorama apocalíptico se encuentra contenida, sintetizada y en buena medida anticipada en una de las obras más ricas y ambiciosas de las últimas décadas: Watchmen (1986-1987), el cómic que Alan Moore creó por entregas junto a Dave Gibbons, alcanzando una profundidad en su diagnóstico sólo al alcance en su momento de autores como Philip K. Dick, J.G. Ballard, Michael Moorcock, William Gibson, Neal Stephenson, M. John Harrison o China Miéville. Una novela gráfica ambientada en un Nueva York a un tiempo distópico y ucrónico, que revela la Historia Oculta de los EEUU; y, con ello, de la capital mundial del Capitalismo. De nuevo el espacio, de nuevo la hauntología; en palabras de Baudrillard: “La Simulación es la distorsión de la realidad y la representación, donde no hay un límite claro entre una y la otra”. Por eso la realidad ya no puede ser captada al natural sino que debe ser recreada como fantasía, al igual que hiciera Kubrick apenas unos años después al simular el Nueva York de final de siglo —esos años en los que “el imperio del bien” se impuso como “nueva forma de totalitarismo”, otra vez según el diagnóstico de Baudrillard— desde un estudio irreal situado en Londes para Eyes Wide Shut (1999). El cronotopo como ausencia imposible de habitar. De nuevo Baudrillard lo explica: “En la cuarta y última fase de la imagen, ésta no tiene relación con ninguna realidad en absoluto: es su puro simulacro”. Y ese simulacro, ese relato o ficción hiperrealista, precisamente se parece a la realidad más que cualquier crónica documental que pretenda recoger un fragmento de actualidad testimoniando una experiencia concreta. Watchmen, como han apuntado numerosos expertos, es una contestación del propio Moore a una obra suya creada unos años antes: el cómic V de Vendetta. La solución política de clara inspiración anarquista ofrecida en esa obra era una insurrección popular iniciada por un enmascarado autoproclamado heredero de Guy Fowkes —uno que intentó dinamitar la Cámara de los Lores de Londres en 1605—, que trata de acabar con un gobierno autoritario asesinando a destacados miembros de la élite y volando con explosivos el Parlamento Británico. El salvador íntegro e inconsútil de V de Vendetta es deconstruido y en buena medida desmitificado en Watchmen a través de una pregunta simple y directa contenida dentro del propio texto y repetida, a modo de leitmotiv, como mantra o eje central de la obra: “Who watches the watchmen?” (¿Quis custodiet ipsos custodes?/¿Quién vigila a los vigilantes?). Dios ha muerto, los superhéroes también. Por lo tanto, el superhéroe, ese mutante sobrehumano a la manera de Superman, del Capitán América o del Dr. Manhattan, aparece como fascista. Si en todo reverso la cultura pop lleva inscrito el fascismo es porque de la misma forma, durante siglos, la alta cultura ocultó en su interior rastros reprimidos de cultura popular. Igual que La liga de los hombres extraordinarios es un pastiche de los héroes victorianos, Watchmen recoge a la manera cervantina una tradición anterior de héroes de tebeo para componer un panteón de lo que otros importantes narradores del tebeo anglosajón como Neil Gaiman o Grant Morrison han llamado “American Gods”; cuando no, simplemente, “SuperGods”. Si los dioses clásicos del Monte Olimpo se encargaban de tejer el destino de los hombres para que los aedos tuvieran algo que cantar, los superhéroes de Moore hacen algo semejante al término del cómic al imponer su versión falsa pero interesada de la historia. Con intención de salvar a unos humanos que son incapaces de salvarse por sí mismos de la autodestrucción. Creando así, en la interesante versión cinematográfica de 2009 iniciada por Darren Arronofsky y terminada con brillantez por Zack Snyder, un enemigo político inexistente pero necesario para convencer a las masas: el Doctor Manhattan. Aquello que en V de Vendetta era visto como salvación en Watchmen aparece como un evidente giro político fascista para el control de la población mundial. Tomado en la propia sociedad de consumo capitalista que ha generado todo el mundo del cómic que Moore recoge, homenajea, parodia, clausura y reinventa en el original a la manera de Cervantes con las novelas de caballerías. Enlace al artículo de Guillermo Mas Arellano sobre Watchmen: https://ift.tt/qTvZbG7 Enlace al artículo de Pedro Angosto sobre Watchmen: #Watchmen #AlanMoore #Comic #Mito Artículo*: Pura Virtud: Cine y Literatura Más info en frasco@menadelpsicologia.com / Tfno. & WA 607725547 Centro MENADEL (Frasco Martín) Psicología Clínica y Tradicional en Mijas Pueblo #Psicologia #MenadelPsicologia #Clinica #Tradicional #MijasPueblo *No suscribimos necesariamente las opiniones o artículos aquí compartidos. No todo es lo que parece.
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