LA BÚSQUEDA DEL SÍ MISMO: UN VIAJE HACIA LO DESCONOCIDO En un instante fugaz, donde la simultaneidad del presente altera el tiempo verbal, se quebró mi paz marcando mi futuro aquello que como el viento arremolinado me hizo girar una y otra vez colocándome en un camino direccionado, en el que sin saberlo con claridad embarqué rumbo a lo desconocido, plus ultra de los límites de mi conciencia, hacia un espacio soñado y presentido desde siempre, a pesar de mi terrible ignorancia, en el que se conjuga la Memoria y el Tiempo, el Origen y Destino. Un soplo, tan, tan sutil que podría pensarse que no es nada, que no pasa nada, pero tan poderoso como el nacimiento a la Vida y el despertar de la conciencia. El nacimiento espiritual a un mundo nuevo y verdadero que implica sucesivas muertes –y resurrecciones–, o purificaciones, que el alma experimenta en su recorrido simbólico contracorriente y escalonado de conocimiento de sí misma y del Sí Mismo, vivificando –en su ascenso vertical hacia la reintegración en la Unidad–, la inmutabilidad del centro alrededor del cual se conjugan permanentemente los estados superiores relacionados íntimamente con nuestra naturaleza divina emparentada con los dioses. A estos estados del Ser nos conduce la Tradición Unánime y Perenne y la recepción de una enseñanza simbólica a partir de la transmisión espiritual de la doctrina metafísica y cosmogónica llegada a nosotros a través de la Tradición Hermética, aprehendida y vivenciada por mediación del tiempo con el que el iniciado trabaja; y llegando a término ciertos ciclos de su recorrido, ha ido despojándose de su falsa identidad, recuperando a la vez el recuerdo de sí mismo, su verdadera identidad, suprahumana y supracósmica, enraizada en el Misterio del No Ser, que yace por siempre inmanifestado en la profundidad de la conciencia de cada ser. Esta Enseñanza requiere de una entrega sin condiciones y la aceptación de nuestra total ignorancia, pues aceptando que no sabemos nada, que no somos nada, vaciándonos de todo, es que se vuelve al estado virginal de pureza e inocencia del principio, es decir a la posibilidad de Ser y conocer por la fecundación del Espíritu que sopla donde quiere. Fuerza sutil la de la Inteligencia que en unión íntima con la Sabiduría enciende (de: hacer brotar luz) Amor, generando el fuego imprescindible para que se produzca la transmutación interior y el “encuentro con una imagen del Sí Mismo” (1). Si no se ama, con cierta pasión controlada, aquello que se busca sin cesar, no se produce la fusión con ello y aquí no pasa nada, pues Amor necesita de amor. Pero el prodigio de amar se concibe en ese instante fugaz (2) cuando, distraído en la contemplación de la belleza, la flecha certera del dios penetra el corazón del amado y se desencadena el encantamiento y la atracción hacia el objeto de su búsqueda, es decir hacia el Conocimiento del Sí Mismo en sí mismo, en la Unidad del Ser. Y no es por nuestra voluntad que esto sucede sino por la Gracia que se derrama en el corazón del recipiendario que se entrega completo al rito cotidiano, recreando el mundo pues para él, hoy, es el primero y el último día de la creación, accediendo al siempre presente donde todo es, y no es a la vez. Y en ese no-tiempo, ciertamente, es raptado por el dios, cual el rayo refulgente que atraviesa los distintos planos por el centro del corazón. Pero luego abrimos los ojos y estamos aquí, sentados en un sillón o donde sea, de vuelta a esta realidad percibida por los sentidos, de ausencia y presencia, inmanencia y trascendencia, ser y no ser, de realidad y sueño. Mas, … el hombre es cerámica viva en las manos de los dioses, consciente de su fragilidad vuelve hacia sí mismo y lo hace impulsado por el silencio necesario en una recogida del alma en su centro vital, a la que viene a sucederle una nueva generación signada por la dicha de una era feliz, dorada. Se cierra para luego abrirse y se abre después de permanecer cerrado en la noche, viene un nuevo día con este azul que otorga al alma del viajero la posibilidad de recuperarse, de seguir adelante con y en este barro modelado que es su cuerpo hoy en esta permanente impermanencia (3). En ese abrir y cerrar, cerrar y abrir a un nuevo amanecer, consciente de su fragilidad “en esta permanente impermanencia”, el viajero unido a la voluntad celeste va adornando su alma “no con un adorno ajeno, sino con el propio de ella, con la prudencia, la justicia, el valor, la libertad, y la verdad” (4), “… despreciando los honores… y cultivando la verdad…” (5), pues en este peregrinar siempre al borde del abismo “se debe cuidar, sobre todo, no de parecer bueno, sino de serlo, en privado y en público” (6). Pues vergonzoso es, como recalca Platón por medio de Sócrates, “que presumamos de ser algo” (7) que no somos. Por eso beneficioso es observar como el habitante de una cultura arcaica escucha los relatos míticos narrados cada noche alrededor del fuego, que en realidad conoce de memoria, pero no por eso presume ser algo, pues cada día, vuelto a la pureza de su esencia, vacía su alma de todo y vuelve a nacer, pudiendo vivificar esas historias genésicas y arquetípicas, ese tiempo atemporal siempre vivo del que participa íntimamente ya que para él todo es ahora, novedoso y actual sabiendo que la totalidad se hace cada día, a cada instante, como lo es para quien reconoce “que el mejor género de vida consiste en vivir y morir practicando la justicia y todas las demás virtudes” (8). Este proceso de transmutación necesita de un sacrifico permanente, sacrum facere, de hacer sagrado, sacrificarse a sí mismo en la hoguera del altar del corazón derramando la sangre en ofrenda a los dioses, a la deidad, es decir exprimiendo hasta la última gota ofrendando lo mejor de uno para renacer un niño nacido del Espíritu. Es esta la raza de los cainitas, de los que se entregan a esas luchas internas en las que movilizan todas las huestes o energías cósmicas, y así, como agudos estrategas, avanzan con paso firme en la batalla, aún a sabiendas que a lo largo del camino irán perdiendo sus efectivos concretos, sinónimo de las posesiones de todo tipo; dejando además una tierra tras otra, espacios y ámbitos familiares, por más sutiles que sean; abandonando también a todos los seres, cosas o falsas identidades; y de este modo, cada vez más ligeros de equipaje, se van identificando con su auténtico manto luminoso, que al final es ya sólo transparencia… (9). Por eso se vive como un viaje contracorriente, ya que a los ojos de lo humano esto es perderlo todo, quedarse sin nada; mas esta nada no es para el iniciado un nihilismo, sino el despojo de lo irreal que hace posible vivenciar lo ilimitado, lo no condicionado por ninguna determinación y por tanto la auténtica Realidad (10). Pero en este largo y desconocido viaje de retorno a la Unidad se necesitan guías que nos señalen el rumbo impuesto por la deidad en las encrucijadas del camino, haciendo de intermediarios entre los distintos planos y mundos no conocidos u olvidados. El númen o entidad divina llamada por los griegos Hermes es nuestro guía, él está desde el principio junto a la Sabiduría, es su paredro. Él es nuestro iniciador e instructor. Inventor del lenguaje da la palabra, despierta la inteligencia, espolea, enseñándonos a pensar y a discernir. Descubre lo que está oculto haciéndolo inteligible, lo traduce, lo revela, despertándonos a la Realidad. Es el conductor de las almas al inframundo, y fuera de él siendo el mediador entre los dos reinos, el señor de los extremos, de los límites, del umbral. Es el intermediario, el puente entre dos realidades o estados del Ser, cualquiera que estos sean entre el Cielo y la Tierra, y entre ésta y el inframundo; es el transmisor y mensajero alado entre dioses y hombres y entre estos y aquéllos, “fértil en recursos y en los engaños astutos”, y como patrón de ladrones, “navega en el mismo límite del delito”. Es quién devuelve los seres a su centro, portador del eje dorado que conforma su caduceo alrededor del cual enrosca las dos corrientes cósmicas conjugando los opuestos que se complementan para volver a separase en una danza perpetua que hace que todo sea posible. Entidad civilizadora, ‘cultiva’ a los hombres para que puedan conformar las diversas facetas de una Cultura, y conjuntado con otros númenes les enseña las Artes y Ciencias sagradas, iniciándoles en los Misterios de la Vida y la Muerte de la que les rescata conduciéndoles a las puertas de la Sabiduría de la que es su guardián. En otro tránsito, tomándole de la mano o del brazo, Hermes aparta el temor del alma del iniciado que inmediatamente reconoce a su guía quien le acompaña en el viaje post mortem, después de la muerte física, hacia la barca que le conduce al más allá. Identificado con diversos nombres está presente en todas la tradiciones ejerciendo estas laboras de enseñanza, de intermediario, despertador de la conciencia, de guía y conductor de las almas en el viaje de ultratumba. Como psicopompo junto a Anubis, “dios de la Duat, el reino del otro mundo” (11) es el Thot egipcio, el escriba divino “que registra y recuerda las órdenes divinas” (12), pesa las almas de los muertos que luego acompaña a la barca Solar que surcando las aguas hacia Occidente, resurgen con la Luz de Ra, el Sol. Oh todos los dioses, todos los bienaventurados, despejadme el camino: soy Thot que sube (13). Soy Thot, el escriba excelente, de manos puras, señor de pureza, que expulsa el mal, que escribe lo que es exacto, cuya abominación es la falsedad, cuyo cálamo protege al Señor del Universo, señor de las leyes, que da voz a los escritos, cuyas palabras han reorganizado las Dos Orillas. Soy el señor de la exactitud, testigo imparcial de los dioses, que pone aparte la palabra a fin de que permanezca, que hace proclamar justo a aquel cuya voz es ahogada. He apartado las tinieblas, he disipado el huracán, he dado la dulce brisa del viento del norte a Osiris Un-nefer, como cuando salió del seno de la que lo trajo al mundo. Hago que Ra repose como Osiris y que Osiris repose como Ra; hago que él penetre en la caverna misteriosa para hacer que reviva el corazón de Aquel cuyo corazón ya no late, el alma santa en el Occidente (14). ¡Cuan liviana debe llegar el alma a ese umbral, al límite entre las Dos Orillas, tan liviana como la pluma colocada en el otro platillo de la balanza! Llegados hasta aquí, no nos queda más que hacer una pausa y volverse a preguntar por la verdadera identidad. Por eso en determinado momento de este extenso camino que incluye la pérdida en el laberinto, la travesía de ríos, la lucha contra los titanes de las pasiones, etc. etc., en suma, las pruebas iniciáticas, es bueno volver a las preguntas iniciales que ya son diferentes con respecto a las distintas etapas recorridas, como ya nos ha sucedido igualmente en otras con anterioridad, y con el caudal de todo lo aprendido y la experiencia adquirida en la batalla por obtener el Graal de la conciencia, preguntarse una vez más por la identidad siempre en fuga, ya que la ignorancia casi se ha transformado en nuestro estado habitual y ciertas ilusiones y pasiones no han tenido más que desaparecer por las propias circunstancias de nuestro viaje interior. Detenerse entonces con confianza y conciencia en el camino –como el sol en los solsticios– y advertir que la identidad ya viene puesta y que el ser es, ni más ni menos, todo lo que es, y eso eres tú; así de sencillo. Así el ser que fue cambiando en el recorrido, cada vez ha sido algo menos rígido, y real, con que identificarnos, cada vez ha sido menos algo con lo que fuera posible esa identificación. Siendo así con respecto a lo concreto, sujeto a peso y medida, y a cualquier indefinido, habiéndose transformado en algo incapaz de ser clasificado, ni siquiera aprehendido y que sin embargo está aún más cerca que nuestro propio corazón y que se parece cada vez más a lo que no es, que cualquier otro fenómeno, cosa, o ser del que pudiera decirse que es algo (15). ¡Huyamos, pues, a nuestra patria querida! Zarpemos definitivamente allá de donde venimos y moran los inmortales. Un viaje interior que hacemos desde nuestra cueva, donde se está, con las alas del Pensamiento pues es una Idea, la Isla soñada, la utopía, es aquí y ahora, y asido al eje, al mástil de la barca que surca los cielos, el alma se eleva por los aires, hacia el éter, deviniendo nave y puerto a la vez. Notas 1 Federico González Frías, Diccionario de Símbolos y Temas Misteriosos, entrada: “Transmutación”. Ed. Libros del Innombrable, Zaragoza, 2013. 2 “ – El instante. Pues el instante parece significar algo tal que de él proviene el cambio y se va hacia uno u otro estado. Porque no hay cambio desde el reposo que está en reposo ni desde el movimiento mientras se mueve. Esta extraña naturaleza del instante se acomoda entre el movimiento y el reposo, no estando en ningún tiempo; pero hacia él y desde él lo que se mueve cambia para pasar a estar en reposo, y lo que está en reposo cambia para moverse”. (Platón, Parménides 156d-e. Editorial Gredos, Madrid, 1988.) 3 Federico González Frías, Diccionario de Símbolos y Temas Misteriosos, entrada: “Barro”, op.cit. 4 Platón, Fedón, Editorial Gredos, Madrid, 1992. 5 Platón, Gorgias, Editorial Gredos, Madrid, 1987. 6 Ibíd. 527b. 7 Ibíd. 527d. 8 Ibíd. 527e. 9 Federico González y Mireia Valls, Presencia Viva de la Cábala II. La Cábala Cristiana, cap. VII, “La Cábala en Francia: Guillaume Postel”. Ed. Libros del Innombrable, Zaragoza, 2006. 10 Mismo artículo, en nota. 11 El Libro de los Muertos de los antiguos egipcios. Editorial Desclée, Bilbao, 2000. 12 Ibíd., cap. 182. 13 Ibíd. 14 Ibíd. 15 Nota extraída del artículo : Eblis-Cain-Hermes-Hiram, Phoenix http://ift.tt/2poYvOw - Artículo*: Letra Viva. Una Utopía Hermética - Más info en psico@mijasnatural.com / 607725547 MENADEL Psicología Clínica y Transpersonal Tradicional (Pneumatología) en Mijas y Fuengirola, MIJAS NATURAL *No suscribimos necesariamente las opiniones o artículos aquí enlazados
LA BÚSQUEDA DEL SÍ MISMO: UN VIAJE HACIA LO DESCONOCIDO En un instante fugaz, donde la simultaneidad del presente altera el tiempo verbal, se quebró mi paz marcando mi futuro aquello que como el viento arremolinado me hizo girar una y ot...
- Enlace a artículo -
Más info en psico@mijasnatural.com / 607725547 MENADEL Psicología Clínica y Transpersonal Tradicional (Pneumatología) en Mijas y Fuengirola, MIJAS NATURAL.
(No suscribimos necesariamente las opiniones o artículos aquí presentados)
No hay comentarios:
Publicar un comentario