Psicología

Centro MENADEL PSICOLOGÍA Clínica y Tradicional

Psicoterapia Clínica cognitivo-conductual (una revisión vital, herramientas para el cambio y ayuda en la toma de consciencia de los mecanismos de nuestro ego) y Tradicional (una aproximación a la Espiritualidad desde una concepción de la psicología que contempla al ser humano en su visión ternaria Tradicional: cuerpo, alma y Espíritu).

“La psicología tradicional y sagrada da por establecido que la vida es un medio hacia un fin más allá de sí misma, no que haya de ser vivida a toda costa. La psicología tradicional no se basa en la observación; es una ciencia de la experiencia subjetiva. Su verdad no es del tipo susceptible de demostración estadística; es una verdad que solo puede ser verificada por el contemplativo experto. En otras palabras, su verdad solo puede ser verificada por aquellos que adoptan el procedimiento prescrito por sus proponedores, y que se llama una ‘Vía’.” (Ananda K Coomaraswamy)

La Psicoterapia es un proceso de superación que, a través de la observación, análisis, control y transformación del pensamiento y modificación de hábitos de conducta te ayudará a vencer:

Depresión / Melancolía
Neurosis - Estrés
Ansiedad / Angustia
Miedos / Fobias
Adicciones / Dependencias (Drogas, Juego, Sexo...)
Obsesiones Problemas Familiares y de Pareja e Hijos
Trastornos de Personalidad...

La Psicología no trata únicamente patologías. ¿Qué sentido tiene mi vida?: el Autoconocimiento, el desarrollo interior es una necesidad de interés creciente en una sociedad de prisas, consumo compulsivo, incertidumbre, soledad y vacío. Conocerte a Ti mismo como clave para encontrar la verdadera felicidad.

Estudio de las estructuras subyacentes de Personalidad
Técnicas de Relajación
Visualización Creativa
Concentración
Cambio de Hábitos
Desbloqueo Emocional
Exploración de la Consciencia

Desde la Psicología Cognitivo-Conductual hasta la Psicología Tradicional, adaptándonos a la naturaleza, necesidades y condiciones de nuestros pacientes desde 1992.

martes, 18 de diciembre de 2018

Salud y Románico

El ser humano está abocado, por su inquietud espiritual, a cuestionarse por el fundamento último de lo real y por la razón que lo impulsa a existir. Por este motivo y a lo largo de la historia, los hombres han expresado en diferentes soportes literarios, escultóricos y pictóricos, su propio canto a la fragilidad humana, a lo banal de los placeres de la vida y lo insustancial que resulta todo ante la muerte. Empezando por los tiempos bíblicos donde se declara el célebre "Vanidad de vanidades" del Eclesiastés (Vanitas vanitatum omnia vanitas), pasando por el "memento mori" (recuerda que has de morir) de la Antigua Roma y llegando hasta el barroco con las "vanitas" (todo en vano), concepto que no alude tanto a la noción de orgullo o arrogancia sino más bien a lo ilusorio de la vida y al sinsentido de las posesiones mundana. La modalidad artística de las "vanitas", influida por el relativismo cartesiano que abunda en el barroco, adopta gran variedad de simbolismo para ornamentar y expresar la inquietud de esa frustración existencial: fruta madura, hojas marchitas o relojes como alegoría del paso del tiempo, insectos y podredumbre como símbolo de la descomposición del cuerpo, cofres de dinero o joyas como emblema de lo inútil de los bienes materiales etc. Aunque el detalle que a menudo revela la presencia de una “escena de vanitas” es la aparición de un cráneo humano, testimonio de la brevedad del hombre y de la caducidad de todo lo que poseemos en la vida. Al igual que el "memento mori" de los romanos, recuerda la muerte. Según Tertuliano (Apologético, 33), cuando un cónsul desfilaba triunfante por las calles de Roma se designaba a un siervo para que lo acompañase. Este siervo tenía como misión sujetar sobre la cabeza del cónsul una corona laureada mientras le susurraba la frase "memento mori" como advertencia que debía comportarse como un hombre, no como un dios, y recordarle que la muerte le llegaría igual que a todos. Así pues la presencia de la calavera es sinónimo del “memento mori” o "vanitas", advierte de la muerte futura, entendido también como el desengaño de este mundo o fin de la ilusión. Es símbolo del verdadero rostro del espectador:"mírate bien en mi, pues soy tu espejo". Virtud sin prudencia es virtud vana Considerada la Prudencia como la virtud adecuada para descubrir el engaño del mundo, no es por casualidad que el cráneo sea también uno de sus atributos. Aristóteles la elevó al rango de virtud intelectual, argumentando que es su sabia deliberación la que permite distinguir y diferenciar lo bueno de lo malo. Concepto que tanto Cicerón como Séneca siguieron: "la Prudencia «consiste en el conocimiento, de las cosas buenas, de las cosas malas, y de las cosas que no son ni buenas ni malas» (Cic. nat. deor. 3, 138) Ovidio hace referencia a ella a partir de la imagen literaria del bifronte Jano, cuyo doble rostro le permite observar simultáneamente el Oriente y el Poniente, así como el pasado y el futuro (Ov. fast. 1, 89-144), capacidad vinculada también a Hécate, la diosa de triple faz y de tres tiempos, aspectos ambos que posteriormente heredará la imagen de la Prudencia. «La Prudencia prevé cuánto puede prever, observa y aleja de ti, muchos antes de que suceda, todo cuanto pueda perjudicarte» (Sen. epist. 98, 7). Prudencia, Arca di Sant’Agostino a Pavia s. XIV También Dante hace mención a esos tres tiempos en su Divina Comedia, aunque en lugar de rostros, otorga tres ojos a la prudencia:"(..) abre danza la que luce tres ojos en la testa" (Alighieri, 1995: Purgatorio XXIX, 130-132). Por tanto, la Prudencia es la capacidad de conocer, mediante sus diversos rostros y ojos, los tres estados del tiempo, tomando la experiencia del pasado para aplicarla al presente según lo que prevé en el futuro. No obstante, en las tres dimensiones encuentra un punto en común, la muerte. La calavera es el espejo en el cual la Prudencia se mira. Tras esa revelación, aparece el desengaño, memento mori o fin de la ilusión de vanitas, que otorga un valor cualitativo al instante presente, ya que de él depende la salvación del alma. Es en el ahora cuando la prudencia puede planear una acción futura salvífica, a partir de ser consciente de la vacuidad del pasado. "Mírate bien en mi, pues soy tu espejo". Aunque las representaciones del concepto son variables ya que encontramos diferentes atributos para una misma alegoría, topamos con muchas de las imágenes que en el plano figurativo simbolizan ese tipo de mensaje: calavera, espejo, libro, serpiente, etc Sería prudente no descartar ninguna y más cuando contemplamos esculpida por uno de los talleres más celebrados del románico, la talla de una hierática mujer con vestimenta grecorromana que permanece sedente en un insigne sitial, sobre su regazo sostiene un cráneo humano al que señala con su dedo índice. Y aquí la tenemos, expulsada de su contexto original y recluida en un puzzle de tallas sobrevivientes. La mujer con vestimenta grecorromana señalando en su regazo un cráneo humano, hace tiempo que fue despojada de su ambiente y ubicada en un entorno hostil. Paradójicamente, esa reveladora vanitas que en tiempos de sus creadores señalaba con su dedo él "recuerda que has de morir" insistiendo en que nos percataramos de lo fútil de la naturaleza humana para conservar el entendimiento sano, esa docta prudencia que velaba por la pureza de nuestra alma ha experimentado aquello que tanto insiste en avisar, la insustancialidad de los honores, el menosprecio del mundo y la certeza de su muerte. Otras gentes de otros tiempos y de otros vacuos conocimientos le han otorgado una reputación diferente. Desposeída de su estatus de dignidad es ahora una transgresora, una mujer adúltera que mortificada en su castigo debe besar diariamente la calavera de su amante. Magdalena de Francesco Furini s.XVI Desprovista vanitas de su prudente virtud, el mismo paso del tiempo ha mudado sus símbolos hacia otro recipiente; concretamente al de un personaje bíblico asimilado desde siempre por la Iglesia al pecado, a la vanidad pero también a la salvación, la figura de Magdalena penitente. Basada en la escena del momento presente, cuando contemplándose a sí misma en la calavera vislumbra lo vano de su vida pasada y comprende que su salvación futura recae en lo que ponga en marcha en el ahora. "mírate bien en mi, pues soy tu espejo" Salud y románico - Artículo*: Baruk - Más info en psico@mijasnatural.com / 607725547 MENADEL Psicología Clínica y Transpersonal Tradicional (Pneumatología) en Mijas Pueblo (MIJAS NATURAL) *No suscribimos necesariamente las opiniones o artículos aquí enlazados
Románico. ROMANICO- ROMANICO- ROMANICO- Baruk- Syr- Pallaferro

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