Psicología

Centro MENADEL PSICOLOGÍA Clínica y Tradicional

Psicoterapia Clínica cognitivo-conductual (una revisión vital, herramientas para el cambio y ayuda en la toma de consciencia de los mecanismos de nuestro ego) y Tradicional (una aproximación a la Espiritualidad desde una concepción de la psicología que contempla al ser humano en su visión ternaria Tradicional: cuerpo, alma y Espíritu).

“La psicología tradicional y sagrada da por establecido que la vida es un medio hacia un fin más allá de sí misma, no que haya de ser vivida a toda costa. La psicología tradicional no se basa en la observación; es una ciencia de la experiencia subjetiva. Su verdad no es del tipo susceptible de demostración estadística; es una verdad que solo puede ser verificada por el contemplativo experto. En otras palabras, su verdad solo puede ser verificada por aquellos que adoptan el procedimiento prescrito por sus proponedores, y que se llama una ‘Vía’.” (Ananda K Coomaraswamy)

La Psicoterapia es un proceso de superación que, a través de la observación, análisis, control y transformación del pensamiento y modificación de hábitos de conducta te ayudará a vencer:

Depresión / Melancolía
Neurosis - Estrés
Ansiedad / Angustia
Miedos / Fobias
Adicciones / Dependencias (Drogas, Juego, Sexo...)
Obsesiones Problemas Familiares y de Pareja e Hijos
Trastornos de Personalidad...

La Psicología no trata únicamente patologías. ¿Qué sentido tiene mi vida?: el Autoconocimiento, el desarrollo interior es una necesidad de interés creciente en una sociedad de prisas, consumo compulsivo, incertidumbre, soledad y vacío. Conocerte a Ti mismo como clave para encontrar la verdadera felicidad.

Estudio de las estructuras subyacentes de Personalidad
Técnicas de Relajación
Visualización Creativa
Concentración
Cambio de Hábitos
Desbloqueo Emocional
Exploración de la Consciencia

Desde la Psicología Cognitivo-Conductual hasta la Psicología Tradicional, adaptándonos a la naturaleza, necesidades y condiciones de nuestros pacientes desde 1992.

lunes, 22 de febrero de 2021

Anonadarse. Juan Manuel de Prada

Anonadarse Juan Manuel De Prada ANIMALES DE COMPAÑÍA Leo en estos días un libro meditativo e intimista, Comprender el desierto es comprender el mar (La Huerta Grande, Madrid, 2021), en el que aparentemente se narra un viaje al Sahara. Pero a su autor, Francisco Javier Expósito, no le interesa la crónica del viaje ‘físico’, con su repertorio de exotismos más o menos trillados o inéditos, sino la indagación en el verdadero motivo del viaje, que no es otro sino «desprenderme de lo que percibo extraño a mí». O, si se prefiere, cuestionar su forma de vida y despojarse de todos los artificios que la rodean, también de las pasiones y anhelos vacuos que pueblen sus días. Allí, ante la inmensidad del desierto que borra sus huellas, el autor desarrolla una nueva forma de hermandad con sus compañeros de viaje, y en especial con los bereberes que guían sus pasos por ese laberinto –así describió Borges el desierto– «donde no hay escaleras que subir, ni puertas que forzar, ni fatigosas galerías que recorrer, ni muros que te veden el paso», tan sólo un perpetuo oleaje de dunas que devoran cuanto hallan a su paso, también la memoria de los hombres. La lectura de este libro de Francisco Javier Expósito es, además de un ejercicio de espeleología espiritual, una refutación del clima de nuestra época. El autor se rebela contra la degradante esclavitud de ser un hijo de su tiempo; y aboga por una forma (y, sobre todo, un fondo) de vida contrarios a los que se nos predica por doquier, antes y después de la plaga coronavírica. Si nuestra época nos habla maniáticamente de ‘afirmación personal’, de ‘autodeterminación’, de ‘empoderamiento’, Expósito nos habla en su libro de desasimiento, de humildad, de silencio. No al modo aspaventero en que nuestra época suele invocar tales palabras o actitudes (que, a la postre, no son sino expresiones hipócritas del narcisismo), sino como una búsqueda paciente, minuciosa, con frecuencia desgarradora, que nos conduce a la mayor de las intemperies (y a la mayor de las fortalezas), que es el reconocimiento de nuestra insignificancia. El autor nos habla, a la postre, de la necesidad del anonadamiento, que es donde hallamos la auténtica iluminación. Frente a un mundo que nos exhorta a la soberbia, al solipsismo, a la fatua exhibición de nuestras pasiones (en realidad, una estrategia sibilina para convertirnos en esclavos), Expósito nos sugiere que sólo se puede ser auténticamente humano cuando uno renuncia a sus ansias, a sus apetitos, a sus caprichos, a sus comodidades (en definitiva, a su ombliguismo), para iniciar una dolorosa andadura hacia el propio aniquilamiento, hacia la propia desaparición, con estaciones en el deslumbramiento ante las bellezas de la Creación, en el sacrificio callado, en el amor al prójimo, en la austeridad más extrema y a la vez gustosa. Sólo al fondo de este itinerario podremos encontrar la verdad sobre nuestra naturaleza, aparentemente mortal pero con vocación de eternidad. Quizá los ‘empoderamientos’ que nos brinda nuestra época pretendan, precisamente, infundirnos un espejismo de inmortalidad, para arrebatarnos la eternidad. A través de este constante anonadamiento alcanzamos una nueva forma de existencia. En cierto modo, puede afirmarse que nuestra humanidad más verdadera aflora en la medida en que nos resignamos a desaparecer. Hace falta sacudirse muchas jorobas que nos hemos dejado crecer sobre la espalda (creyendo ilusoriamente que nos crecían alas) para empezar a existir realmente. Pero para encontrar esta plenitud que cambia el fondo y la forma de la vida tenemos que atrevernos antes a repudiar y escupir las golosinas que hoy saboreamos con fruición. Tenemos que atrevernos a negarnos personalmente, rechazando los ejercicios vanidosos de afirmación que hoy tanto se estilan. Tenemos que aceptar que el ejercicio de nuestra libertad no consiste tanto en una irrisoria proclamación de ‘autodeterminación’ como en un humilde reconocimiento de dependencia. Tenemos que ‘desempoderarnos’ eligiendo las sendas vitales más ásperas e incómodas, aunque en ellas nos aguarden el desdén o el vituperio del mundo. Y no es una tarea sencilla. Pues en el ser humano hay una tendencia natural al ascenso que choca con este anonadamiento. La plaga que estamos padeciendo y sus secuelas confrontarán a una humanidad ‘empoderada’ –ya la están confrontando– con una cruda y devastadora realidad. Aunque, por supuesto, los interesados en mantener el tinglado querrán a toda costa que nos aferremos a nuestras vanidades grotescas, incapaces de comprender las realidades más hondas y trascendentes, que sólo anidan en el interior de quienes saben anonadarse. La entrada Anonadarse aparece primero en XLSemanal. Artículo*: Juan Manuel De Prada Más info en psico@mijasnatural.com / 607725547 MENADEL (Frasco Martín) Psicología Clínica y Transpersonal Tradicional en Mijas Pueblo (MIJAS NATURAL) *No suscribimos necesariamente las opiniones o artículos aquí compartidos. No todo es lo que parece
Animales de compañía. 'Anonadarse', por Juan Manuel de Prada.

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