Tradicionalismo René Guénon El «neo-espiritualismo» y la «pseudoiniciación» que procede de él constituyen también una especie de «prefiguración» parcial de la «contratradición» desde otro punto de vista: nos referimos a la ya señalada utilización de unos elementos auténticamente tradicionales en su origen, pero desviados de su verdadero sentido y puestos hasta cierto punto al servicio del error; tal desviación en definitiva no es más que una orientación hacia el viraje de noventa grados característico de la «contratradición» (y del que hemos tenido ocasión de ver un ejemplo altamente significativo en el caso de la intencionada inversión de los símbolos); mas entonces ya no se tratará sencillamente de algunos elementos fragmentarios y dispersos, puesto que será menester dar la ilusión de alguna cosa comparable, ni siquiera de una equivalencia, según la intención de sus autores, a cuanto constituye la integralidad de una verdadera tradición, inclusive en sus aplicaciones exteriores en todos los campos. Puede señalarse a este respecto que, al tiempo que para realizar sus fines inventa y propaga todas aquellas ideas modernas representativas únicamente de la «antitradición» negativa, la «contrainiciación» es perfectamente consciente de la falsedad de tales ideas pues resulta evidente que sabe demasiado bien a qué atenerse sobre este particular; no obstante, esto mismo indica que, según sus intenciones, no puede tratarse más que de una fase transitoria y preliminar ya que tal labor de engaño consciente no puede ser en sí misma el verdadero y único objetivo que se propone; todo ello está destinado únicamente a preparar el posterior advenimiento de otra cosa que parece constituir un resultado más «positivo», es decir, precisamente la «contratradición». Esta es la razón de que ya presenciemos cómo se va esbozando de forma notoria, en todas las producciones cuya inspiración u origen «contrainiciatico» es bastante obvio, la idea de una organización que vendría a ser la contrapartida, y simultáneamente la falsificación, de una concepción tan tradicional como la del «Sacro Imperio», concebida como la expresión de la «contratradición» en el orden social; a ello se debe igualmente que el Anticristo deba aparecer, según el lenguaje de la tradición hindú, como un Chakravartî al revés. Efectivamente, tal imperio de la «contratradición» coincide exactamente con lo que ha sido designado como el «reino del Anticristo»: éste, sea cual fuere la forma en que se le conciba, es en cualquier caso el que habrá de concretar y sintetizar en sí todos los poderes de la «contrainiciacion» para esta obra definitiva, y ello tanto si es concebido como un individuo o como una colectividad; hasta cierto punto, puede ser a la vez uno y otra pues debe existir una colectividad que será su expresión más completa y la encarnación de todo cuanto represente, aunque sólo a título de «soporte» de todas las influencias maléficas que, tras concentrarlas en sí mismo, habrá de proyectar sobre el mundo (4). Es evidente que se tratará de un «impostor» (tal es el sentido de la palabra dajjâl con la que suele designársele en árabe), ya que su reino no será más que la «gran parodia» por excelencia, la imitación caricaturesca y «satánica» de todo cuanto es verdaderamente tradicional y espiritual; no obstante, si cabe el decirlo, estará construido de manera que le resultaría verdaderamente imposible dejar de desempeñar este papel. Ciertamente, ya no se tratará del «reino de la cantidad» que no era en definitiva más que el objetivo final de la «antitradición»; por el contrario, so pretexto de una falsa «restauración espiritual», será una especie de reintroducción de la cualidad en todas las cosas, si bien se tratará de una cualidad en el que su valor legítimo y normal será interpretado de forma invertida (5); tras el «igualitarismo» de nuestros días habrá de nuevo una jerarquía afirmada de manera visible, pero se tratará de una jerarquía invertida, es decir, en rigor, de una «contra-jerarquía» cuyo vértice será ocupado por el ser que, en realidad, habrá de tocar más de cerca que cualquier otro el propio fondo de los «abismos infernales». Este ser, incluso si aparece en forma de un personaje determinado, será en realidad menos un individuo que un símbolo, una especie de síntesis de todo el simbolismo invertido utilizado por la «contrainiciación», manifestada en sí mismo con tanta mayor integralidad cuanto que en este papel no tendrá predecesor ni sucesor alguno; podría decirse que, para expresar así lo falso en su grado más extremo, deberá estar enteramente «falseado» desde todos los puntos de vista y ser como una encarnación de la falsedad misma Contraimperio Contra-Iniciación Metapolítica - Artículo*: Tradición Perenne - Más info en psico@mijasnatural.com / 607725547 MENADEL Psicología Clínica y Transpersonal Tradicional (Pneumatología) en Mijas y Fuengirola, MIJAS NATURAL *No suscribimos necesariamente las opiniones o artículos aquí enlazados
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