Psicología

Centro MENADEL PSICOLOGÍA Clínica y Tradicional

Psicoterapia Clínica cognitivo-conductual (una revisión vital, herramientas para el cambio y ayuda en la toma de consciencia de los mecanismos de nuestro ego) y Tradicional (una aproximación a la Espiritualidad desde una concepción de la psicología que contempla al ser humano en su visión ternaria Tradicional: cuerpo, alma y Espíritu).

“La psicología tradicional y sagrada da por establecido que la vida es un medio hacia un fin más allá de sí misma, no que haya de ser vivida a toda costa. La psicología tradicional no se basa en la observación; es una ciencia de la experiencia subjetiva. Su verdad no es del tipo susceptible de demostración estadística; es una verdad que solo puede ser verificada por el contemplativo experto. En otras palabras, su verdad solo puede ser verificada por aquellos que adoptan el procedimiento prescrito por sus proponedores, y que se llama una ‘Vía’.” (Ananda K Coomaraswamy)

La Psicoterapia es un proceso de superación que, a través de la observación, análisis, control y transformación del pensamiento y modificación de hábitos de conducta te ayudará a vencer:

Depresión / Melancolía
Neurosis - Estrés
Ansiedad / Angustia
Miedos / Fobias
Adicciones / Dependencias (Drogas, Juego, Sexo...)
Obsesiones Problemas Familiares y de Pareja e Hijos
Trastornos de Personalidad...

La Psicología no trata únicamente patologías. ¿Qué sentido tiene mi vida?: el Autoconocimiento, el desarrollo interior es una necesidad de interés creciente en una sociedad de prisas, consumo compulsivo, incertidumbre, soledad y vacío. Conocerte a Ti mismo como clave para encontrar la verdadera felicidad.

Estudio de las estructuras subyacentes de Personalidad
Técnicas de Relajación
Visualización Creativa
Concentración
Cambio de Hábitos
Desbloqueo Emocional
Exploración de la Consciencia

Desde la Psicología Cognitivo-Conductual hasta la Psicología Tradicional, adaptándonos a la naturaleza, necesidades y condiciones de nuestros pacientes desde 1992.

domingo, 14 de mayo de 2017

Prometeo y el despertar de los mortales

Grecolatina Salvé a los mortales del Diluvio cuando encargué a Endimión y Pirra la construcción de una barca, y luego les expliqué cómo restablecer lo devastado, cuando la nave descendió suavemente en los montes Tesalios. Amigo del conocimiento y la paz, en trance estoy de lograr mi objetivo; para esto he beneficiado a los mortales con la sabiduría. A menudo ocurre que ésta misma ciencia es envilecida por los sueños de dominio que los dioses infunden a los hombres para perderlos, volviéndolos a las épocas oscuras de las que yo los rescatara. Pero haya fe en el avance! Y cuando los bandos se enfrenten, repetid conmigo esta despreciativa invocación que no por vulgar es menos cierta: “Haced la guerra, mortales imbéciles. Destrozad los campos y las ciudades. Violad los templos, los sepulcros, y torturad a los vencidos. Haciéndolo así, reventaréis todos!(10) Y que os sirva en algo esta advertencia. Así como Zeus, yo Prometeo soy hijo de titanes. Aquel nunca miró con buenos ojos que en la lucha divina me mantuviera al margen. Y así fue. No por malignos los titanes, mejor era Zeus en sus designios y altivez. Cuando los olímpicos, por fin, se apoderaron del gobierno del mundo, quisieron mantener su tiránico poder y, en su crueldad, mutilaron el cuerpo y la mente de los frágiles humanos viendo en ellos a enemigos futuros. Los cubrieron de superstición y de ignominia y hasta hoy se respeta la mentira de esa tribu de inmortales opresores. ¿Quién otro que yo repartió a esos dioses nuevos todas sus preeminencias? Más callemos esto, que sería contarlo a quienes lo saben, y oíd los males de los hombres, y cómo de rudos que antes eran, hícelos avisados y cuerdos. Lo cual diré yo, no en son de queja contra los hombres, sino porque veáis cuánto les regaló mi buena voluntad. Ellos, a lo primero, viendo, veían en vano; oyendo, no oían. Semejantes a los fantasmas de los sueños, al cabo de siglos aún no había cosa que por ventura no confundiesen. Ni sabían de labrar con el ladrillo y la madera casas halagadas del sol. Debajo de tierra habitaban a modo de ágiles hormigas en lo más escondido de los antros donde jamás llega la luz. No había para ellos signo cierto, ni de invierno, ni de la florida primavera, ni del verano abundoso en frutos. Todo lo hacían sin tino, hasta tanto que no les enseñé yo las intrincadas salidas y puestas de los astros. Por ellos inventé los números, ciencia entre todas eminente, y la composición de las letras, y la memoria, madre de las musas, universal hacedora. Yo fui el primero que unció al yugo las bestias fieras, que ahora doblan la cerviz a la cabezada, para que sustituyesen con sus cuerpos en las más recias fatigas. Y puse al carro los caballos humildes al freno, ufanía de la opulenta pompa. Ni nadie más que yo inventó esos carros de alas de lino que surcan los mares.(11) A los hombres todo les pasaba sin posibilidad de elegir por faltar en ellos el conocimiento. ¿Caían enfermos?, pues no había remedio ninguno, ni manjar, ni poción, ni bálsamo, sino que se consumían con la falta de medicinas, antes de que yo les enseñase las saludables preparaciones con que ahora se defienden de todas las enfermedades... Tal fue mi obra. Pues y las preciosidades, ocultas a los hombres en el seno de la tierra: el cobre, el hierro, la plata y el oro, ¿quién podría decir que los encontró antes que yo? Nadie, que bien lo sé, si ya no quisiere jactarse temerario. En conclusión, óyelo todo en junto. Por Prometeo tienen los hombres todas las artes.(12) Y, por cierto, dejaré que algunos por obsecuencia a los olímpicos, cuenten aún hoy su falsa historia... "Cuando los dioses y los mortales disputaban en Mecona, Prometeo, tratando de engañar al inteligente Zeus, con ánimo resuelto le ofreció un enorme buey que había dividido. Por una parte puso, en la piel, la carne y las entrañas ricas en grasa, ocultándolas en el estómago del buey; por otro lado, colocando bien los blancos huesos del buey con engañoso arte, se los presentó, después de haberlos cubierto con blanca grasa. Ante esto el padre de los dioses y hombres le dijo: 'Japetónida,(13) famoso entre todos los soberanos, mi buen amigo, cuán desigualmente hiciste las partes'. Así habló en tono mordaz Zeus, conocedor de inmortales designios. A él le respondió, por su parte, el astuto Prometeo con una leve sonrisa, sin olvidarse de su engañoso artificio: 'Zeus gloriosísimo, el más grande de los sempiternos dioses, elige de éstos el que en tu pecho te indique tu ánimo'. Habló en verdad, con engañosa mente y Zeus, conocedor de inmortales designios,, se dio cuenta y no ignoró el engaño, sino que en su corazón proyectó contra los hombres mortales males que, realmente, iba a cumplir. Levantó con ambas manos la blanca grasa; se irritó en sus entrañas y la cólera le llegó a su ánimo cuando vio los blancos huesos del buey por el pérfido engaño. Desde entonces en la tierra las estirpes de hombres queman para los inmortales blancos huesos sobre humeantes altares. Y a aquél Zeus amontonador de nubes, muy irritado le dijo: 'Japetónida, conocedor de los designios relativos a todas las cosas, mi buen amigo, no te olvidaste, en efecto, del pérfido arte'. De ese modo se expresó lleno de irritación Zeus, sabedor de inmortales designios, y desde ese momento, acordándose en cada instante del engaño, no otorgaba a los fresnos la fuerza del incansable fuego para los mortales que habitan sobre la tierra. Pero de él se burló Prometeo robando en una caña hueca la luz del incansable fuego que de lejos se ve. Dañó así, de nuevo, en lo más profundo del ánimo al altitonante Zeus, y le irritó en su corazón cuando vio entre los hombres el brillo del fuego que desde lejos se observa. Al punto, a cambio del fuego, tramó males para los hombres... Así no es posible engañar ni transgredir la voluntad de Zeus, pues ni siquiera el Japetónida, el benefactor Prometeo, se escapó de su pesada cólera, sino que por la fuerza de una gran cadena le retuvo, a pesar de ser muy sabio."(14) "A Prometeo, de astutas decisiones, lo ató(Zeus) con ligaduras de las que no se pudo liberar, con dolorosas cadenas que metió a través de una columna, y contra él lanzó un águila de amplias alas. Ésta le comía el inmenso hígado, pero éste crecía por la noche tanto cuanto el ave de rápido vuelo había devorado por el día".(15) Un mortal, Heracles, dio cuenta con su flecha del águila devoradora. Entonces Zeus, reconocido el hecho, se resignó a que yo cargara parte de la cadena y de la roca que arranqué con la ayuda del héroe. Torpemente, Zeus, no quiso escuchar las condiciones que tenía yo en mente para beneficio de ambas partes. Solamente, cuando le advertí acerca de su futuro vio el peligro y a regañadientes compensó con mi libertad el consejo que de mí necesitaba. Y aún obstinado, pensó que aunque libre se agotaba mi tiempo ya que la inmortalidad no me había sido concedida. Pero Quirón, el buen amigo y educador de los mortales, cambió conmigo su sino y eligiendo él bajar al Hades dejó la eternidad en mis manos. Ahora, luego de penurias y fatigas, estimulando siempre la esperanza, atraigo a los humanos para que también conquisten la libertad y su inmortal destino. 10.- Las Troyanas. Eurípides. Fin de la escena XI en adaptación de J. P. Sartre. Losada. Buenos Aires 1967. Toda la cita en negrilla corresponde al parlamento de Poseidón, pero nos hemos permitido ponerla en boca de Prometeo dado que se ajusta bien a su carácter y al contexto general en que el Titán desarrolla su relato. En todo caso, la sorpresa que produce la introducción de giros como: "Haced la guerra, mortales imbéciles", o "Haciéndolo así reventaréis todos!" es explicable porque rompe el estilo épico y grave con una disonancia burlona, casi vulgar propia de mediados del siglo XX. Por otra parte, los giros mencionados no están en el original de Eurípides y corresponden a la adaptación sartreana. En cuanto a Eurípides, nació en Salamina en el 480 y murió en el 406 a. C. 11.- Prometeo Encadenado. Esquilo. Episodio II. Losada. Buenos Aires 1984. Esquilo nació en Eleusis en el 525 y murió en el 456 a. C. 12.- Ibid. Episodio II, después del primer Coro. 13.- "Japetónida", hijo de Jápeto. Jápeto es, a su vez, hijo de Urano y Gea, y hermano de Crono y de los otros titanes (Océano, Ceo, Hiperión y Crio) y titánides (Tetis, Rea, Temis, Mnemósine, Febe, Dione y Tia) . Los titanes y titánides pertenecen a la primera generación de dioses (llamados "dioses titanes") . De la línea de Jápeto y Clímene derivan Atlante, Menecio, Prometeo y Epimeteo; así como de la línea de Crono y Rea derivan Hestia, Deméter, Hera, Hades, Posidón y Zeus. Prometeo resulta, por consiguiente, "primo" de Zeus. Pero es la línea de Crono (la de los llamados "crónidas"), la que se impone. Epimeteo, hermano de Prometeo (y su reverso dada su torpeza y falta de ingenio), acepta como regalo a Pandora de la que se sirve Zeus para arruinar a los hombres una vez más. De Epimeteo y Pandora nace Pirra y de Prometeo y Clímene nace Deucalión. Estos dos forman la pareja pobladora del mundo luego del Diluvio que envió Zeus en un nuevo castigo. Es gracias a otra intervención de Prometeo que el ser humano logra salvarse. En efecto, Prometeo instruye a Deucalión y Pirra para que construyan el Arca. Luego, los sobrevivientes de la catástrofe hacen resurgir a los humanos arrojando piedras hacia atrás (por encima del hombro), mientras caminan por los campos. Producto de esa "siembra", van naciendo las mujeres y los hombres. En todo lo anterior, resalta la línea de los Japetónidas como promotora de la propagación humana. 14.- Teogonía. v. 535 a 570 y 615 a 618. 15.- Ibid. v. 521 a 525. - Artículo*: Tradición Perenne - Más info en psico@mijasnatural.com / 607725547 MENADEL Psicología Clínica y Transpersonal Tradicional (Pneumatología) en Mijas y Fuengirola, MIJAS NATURAL *No suscribimos necesariamente las opiniones o artículos aquí enlazados
 

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