Psicología

Centro MENADEL PSICOLOGÍA Clínica y Tradicional

Psicoterapia Clínica cognitivo-conductual (una revisión vital, herramientas para el cambio y ayuda en la toma de consciencia de los mecanismos de nuestro ego) y Tradicional (una aproximación a la Espiritualidad desde una concepción de la psicología que contempla al ser humano en su visión ternaria Tradicional: cuerpo, alma y Espíritu).

“La psicología tradicional y sagrada da por establecido que la vida es un medio hacia un fin más allá de sí misma, no que haya de ser vivida a toda costa. La psicología tradicional no se basa en la observación; es una ciencia de la experiencia subjetiva. Su verdad no es del tipo susceptible de demostración estadística; es una verdad que solo puede ser verificada por el contemplativo experto. En otras palabras, su verdad solo puede ser verificada por aquellos que adoptan el procedimiento prescrito por sus proponedores, y que se llama una ‘Vía’.” (Ananda K Coomaraswamy)

La Psicoterapia es un proceso de superación que, a través de la observación, análisis, control y transformación del pensamiento y modificación de hábitos de conducta te ayudará a vencer:

Depresión / Melancolía
Neurosis - Estrés
Ansiedad / Angustia
Miedos / Fobias
Adicciones / Dependencias (Drogas, Juego, Sexo...)
Obsesiones Problemas Familiares y de Pareja e Hijos
Trastornos de Personalidad...

La Psicología no trata únicamente patologías. ¿Qué sentido tiene mi vida?: el Autoconocimiento, el desarrollo interior es una necesidad de interés creciente en una sociedad de prisas, consumo compulsivo, incertidumbre, soledad y vacío. Conocerte a Ti mismo como clave para encontrar la verdadera felicidad.

Estudio de las estructuras subyacentes de Personalidad
Técnicas de Relajación
Visualización Creativa
Concentración
Cambio de Hábitos
Desbloqueo Emocional
Exploración de la Consciencia

Desde la Psicología Cognitivo-Conductual hasta la Psicología Tradicional, adaptándonos a la naturaleza, necesidades y condiciones de nuestros pacientes desde 1992.

domingo, 22 de octubre de 2017

Festival Reiner

Hace poco escribí una entrada sobre un CD con obras de Wagner y Richard Strauss que me permitió hablar tanto de los puntos fuertes y como de las limitaciones de Frizt Reiner. Quizá di entonces una impresión no del todo positiva de quien un servidor y muchos melómanos más consideramos un enorme director, así que traigo hoy un disco llamado Festival, muy breve de duración, que se grabó allá por 1959 con un repertorio que pone en primera plana las mejores virtudes del maestro al frente de una Sinfónica de Chicago impresionante por su seguridad y virtuosismo. Repertorio, efectivamente, de grandes explosiones orquestales, ese que permite que la batuta ofrezca electricidad, dinamismo, colorido, sentido del ritmo, teatralidad y brillantez en grandes dosis. Lo interesante es que Renier lo hace con tanta atención al trazo global, de una firmeza asombrosa, como al más minúsculo detalle: todo está magníficamente desmenuzado, las dinámicas están bien matizadas y no hay concesión al efectismo vacuo. Reiner deja bien claro que el fulgor orquestal en absoluto tiene por qué significar vulgaridad ni chabacanería, y si algo podemos aquí reprocharle no interesarse por sacar todo el provecho posible de los aspectos más melódicos de las músicas que tiene por delante, ni sus posibilidades para destilar sensualidad y atmósfera. Da igual: uno termina deslumbrado. Concretando un poco, el disco se abre con esa dinámica, colorista y deliciosa página que es la obertura de Colas Breugnon, de Kabalevsky, dicha con un brío perfectamente controlado que nos engancha desde la primera a la última nota. La Marcha eslava de Tchaikovsky conoce una fogosa, dramática y tensa interpretación, también con su cierto sentido del humor y un punto de vulgaridad, aunque aquí Barenboim haya sacado, con la misma orquesta, mayor partido a su tema lírico y a los aspectos más sombríos de la partitura. Que los tiene. La Marcha polovtsiana de Borodin (no confundir con las danzas de la misma ópera, El principe Igor) rebosa incisividad e irónico sentido del humor, pero también posee ese carácter musculado, rústico y amenazante que necesita. Noche en el Monte Pelado alberga tanta electricidad que a ratos puede resultar un tanto precipitada, pero en cualquier caso posee una enorme fuerza, un carácter muy demoníaco y furioso, y una sonoridad rústica que apunta más a Mussorgsky que a Rimsky. Eso sí, la segunda sección no resulta todo lo lírica ni sensual que debiera, dando la impresión de que quisiera Reiner no romantizar la obra. Aquí está particularmente gloriosa la orquesta, de la que el maestro extrae una tímbrica incisiva muy adecuada.¡Y qué decir de la obertura de Ruslán y Ludmila! Habrá quien prefiera un acercamiento más elegante y equilibrado, pero es difícil resistirse ante el gancho de Reiner y los chicagoers. Puro fuego. Hay una obra que se desmarca del resto: Marcha miniatura de la Suite nº 1 de Tchaikovsky. Una verdadera delicia, una filigrana en la que el maestro deja muy claro que delicadeza y encanto no son sinónimos de blandura ni de trivialidad. En fin, no se pierdan este disco. Y a ser posible, escuchen la versión en SACD: suena de escándalo. Si no, en Spotify lo tienen. - Artículo*: Fernando López Vargas-Machuca - Más info en psico@mijasnatural.com / 607725547 MENADEL Psicología Clínica y Transpersonal Tradicional (Pneumatología) en Mijas y Fuengirola, MIJAS NATURAL *No suscribimos necesariamente las opiniones o artículos aquí enlazados
 

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