Psicología

Centro MENADEL PSICOLOGÍA Clínica y Tradicional

Psicoterapia Clínica cognitivo-conductual (una revisión vital, herramientas para el cambio y ayuda en la toma de consciencia de los mecanismos de nuestro ego) y Tradicional (una aproximación a la Espiritualidad desde una concepción de la psicología que contempla al ser humano en su visión ternaria Tradicional: cuerpo, alma y Espíritu).

“La psicología tradicional y sagrada da por establecido que la vida es un medio hacia un fin más allá de sí misma, no que haya de ser vivida a toda costa. La psicología tradicional no se basa en la observación; es una ciencia de la experiencia subjetiva. Su verdad no es del tipo susceptible de demostración estadística; es una verdad que solo puede ser verificada por el contemplativo experto. En otras palabras, su verdad solo puede ser verificada por aquellos que adoptan el procedimiento prescrito por sus proponedores, y que se llama una ‘Vía’.” (Ananda K Coomaraswamy)

La Psicoterapia es un proceso de superación que, a través de la observación, análisis, control y transformación del pensamiento y modificación de hábitos de conducta te ayudará a vencer:

Depresión / Melancolía
Neurosis - Estrés
Ansiedad / Angustia
Miedos / Fobias
Adicciones / Dependencias (Drogas, Juego, Sexo...)
Obsesiones Problemas Familiares y de Pareja e Hijos
Trastornos de Personalidad...

La Psicología no trata únicamente patologías. ¿Qué sentido tiene mi vida?: el Autoconocimiento, el desarrollo interior es una necesidad de interés creciente en una sociedad de prisas, consumo compulsivo, incertidumbre, soledad y vacío. Conocerte a Ti mismo como clave para encontrar la verdadera felicidad.

Estudio de las estructuras subyacentes de Personalidad
Técnicas de Relajación
Visualización Creativa
Concentración
Cambio de Hábitos
Desbloqueo Emocional
Exploración de la Consciencia

Desde la Psicología Cognitivo-Conductual hasta la Psicología Tradicional, adaptándonos a la naturaleza, necesidades y condiciones de nuestros pacientes desde 1992.

viernes, 13 de octubre de 2017

Las pasiones y el cuerpo impotente para Pablo

Así como los gentiles pecan sin el conocimiento de la Ley (Rm 1,18-32), el judío lo hace con el conocimiento total de la Ley (7, 7-25), incluso con el deseo de obedecerla. La revelación dada a los gentiles a través de la creación y a los judíos en el Sinaí enseñan verdades morales más que dar vida (Gal 2,21; 3,21). Para Pablo la Ley es buena (Rm 7,12.14.16.22), pero a pesar que apunta a la justicia, no puede hacer del esfuerzo del hombre algo útil en el realización de esta (Rm 3,20; 5,13). Para los antiguos los hombres eran meras bestias que complacían sus pasiones humanas. Las pasiones, especialmente las sexuales, también son un tópico importante en Pablo (Rm 13, 13-14; Gal 5,17.19; Col 3,5; 1Tes 4,4-5; 1Cor 6,9). Desde esta premisa, el objetivo del hombre era cultivar lo distintivamente humano: el intelecto. Los estoicos creían que la razón podía dominar las pasiones, lo mismo que los judíos helenistas creían que la razón informada por la Ley podía lograr lo mismo. En otras palabras, para los judíos la ley podría proteger al hombre de las impulsos del mal (4Mac 1, 1.9). El hombre, como el judío, nació con impulsos malos (Abot R.Nat 16A; 30, 63B; Pesiq. Rab. Kah. Supe 3,2; ExR 46,4; bSanh 91b; GnR 34,10), de allí que se vea obligado a guardar la Tora desde los 13 años (M.Ab 5,21; GnR 63,10). Para Pablo, sin embargo, el ideal no es el dominio de las pasiones, incluso habla de ellas en términos positivos en Flp 1,23 y 1Tes 2,17. Tampoco Pablo se opondría al deseo sexual en el matrimonio (1Cor 7,9) o en las comidas (Rm 14,2-3.6; 1Cor 9,4; Col 2, 16). Es cosa de recordar el mandato divino de multiplicarse. En ese sentido estaría de acuerdo con los rabinos. Lo distintivo de Pablo se encuentra en que los deseos, creados para el bien del hombre, siempre que se conduzca por el bien moral, devienen en dictadores de las personas, y estas se encuentran impotentes ante tal fuerza: en mis miembros descubro otra ley que lucha con la ley de la razón y me hace prisionero de la ley del pecado que habita en mis miembros. ¡Desgraciado de mí! ¿Quién me librará de esta condición mortal? ¡Gracias a Dios por Jesucristo Señor nuestro! En resumen, con la razón yo sirvo a la ley de Dios, con mis bajos instintos a la ley del pecado (Rm 7,23-25). La mente quiere hacer lo correcto, pero no tiene las fuerzas para realizarlo porque el cuerpo se mueve en otra dirección. De ahí que Pablo hable del cuerpo de pecado (Rm 6,6); de los deseos de cuerpo mortal [o destinado a la muerte] (Rm 6,12); la pasiones de pecado trabajando en nuestros miembros corporales (7,5); el cuerpo de esta muerte (7,24)etc. El único conocimiento que puede liberar al hombre es el de las buenas noticias (Rm 1, 16-17; 10,14-17). El don de la justicia es inseparable de la nueva creación en Cristo (Rm 5, 12-6,11). Cristo provee de una nueva referencia, no el pecado, sino el don de la justicia de Dios en Cristo. El cuerpo, guiado por una mente renovada (Rm 12,2-3) puede ser utilizado para el bien (12, 1; 6,13), lo mismo que puede ser conducido bajo otras circunstancia para el pecado (Rm 1,24; 6,12 -13; 7,24). Para más detalles: The mind of the Spirit, pos 4094-5107 - Artículo*: Tomás García-Huidobro - Más info en psico@mijasnatural.com / 607725547 MENADEL Psicología Clínica y Transpersonal Tradicional (Pneumatología) en Mijas y Fuengirola, MIJAS NATURAL *No suscribimos necesariamente las opiniones o artículos aquí enlazados
 

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