Y la oración impar, la del eclipse, las fiestas, y la de la lluvia, son sunnas la del alba es muy recomendable, y puede hacerse hasta el mediodía y las obligatorias se deben recuperar siempre, aunque se hayan demorado mucho [178] Es decir, el ‘arif, desde el aspecto de la tradición, se le exige que se mantenga en aquello que impone cada instante según las diferentes manifestaciones (taÿaliyât). No es que acuda a ver cual es la acción correspondiente (al-adab istikâllan) según lo que primero le alcance de las contemplaciones divinas, sino que “debe conceder a cada cosa su derecho” (li-kulli dhi haqq haqqa-hu), y a tratar a cada cual de manera equitativa desde el punto de vista de la unión, la separación, desde el del Creador y la criatura. Y no debe hacerlo al revés, pidiendo contemplar a las criaturas cuando contempla la manifestación de Dios, o pretender la libertad cuando se le ha impuesto la servidumbre, pues sería disputar la señoría. En esa estación eso supondría la expulsión, ¡que Dios nos libre! Lo que le corresponde hacer es mantenerse en lo que complace a Dios, girar a su amor y guardar la cortesía (adab) correspondiente a cada instante. Cada instante tiene su cortesía, y cada estado también, hasta el punto de que han dicho que el sufismo es cortesía. Pero la cortesía no es una regla (kanûn) única y uniforme, sino que varía dependiendo de las manifestaciones y las diferentes estaciones (maqamât). Por eso el autor menciona en estos versos diferentes momentos y estaciones de expansión y contracción, de pérdida y ganancia, de unión y distanciamiento. Se adapta a lo que recibe el siervo de las manifestaciones divinas en todo momento. El corazón es el lugar de manifestación; cuando Dios hace aparecer en él un asunto, este corazón adopta ese estado. Si el corazón (qalb) se llama así es porque su propiedad cambiante (taqallub) que varía según le alcanzan las manifestaciones. El autor comienza mencionando la oración impar (witr) porque es el grado más noble y la relación más importante. Con él terminan las plegarias y terminan los movimientos “y en tu Señor está el límite” (53:42). En él desaparece todo, y las ramas se pliegan en sus raíces, como dijo uno de ellos: Me he convertido en el amante apasionado y el amado en mi don encuentro mi deseo mi dualidad en mi unidad he replegado y la existencia a su dador [he entregado] [179] ¿Cómo no iba a entregar la existencia (wuÿûd) cuando se ha mostrado el Existente (mawÿûd) que contiene en sí misma toda otra existencia? El witr es la cumbre de la proximidad y el límite del anhelo desde que lo alcanza murid hasta el confín de los secretos de la unicidad. Es la cumbre tras la cual no hay nada más allá. Por eso es la última de las las plegarias, porque es el dominio indómito. Por eso ha dicho el Profeta, la paz y las bendiciones sean con él: “Haced que vuestra última plegaria de la noche sea impar”. Quien la hace impar, no sigue haciendo más. La realidad espiritual del witr es parte del ámbito oculto de la divinidad. Ha dicho el Enviado, la paz y las bendiciones sean con él: “Dios es impar y ama lo impar”, es decir, ama a quien trata de alcanzar el conocimiento de lo impar. Esta realidad espiritual sólo la realizan los elegidos de la gente de la vía, pues es el límite de lo que puede alcanzar el ‘arif en el ámbito divino, es decir, aquello que pertenece al ámbito de la Señoría. No busca nada más allá de esta esencia y realidad espiritual, pues ir más allá supone la destrucción completa. También es la cumbre de la contemplación, más allá de lo cual solo penetran la élite de los seres realizados. Por eso se dice que los primeros viajan hacia Dios y los segundos en Dios. “A todos ellos les otorgamos dones, a unos y otros, de Dios. Y el don divino no tiene restricción” (17.20) Aunque los segundos han obtenido lo que escapa a las mentes y nadie ha escuchado, lo que hay en sus profundidades y yace bajo las arenas de la gnosis. Hasta el punto de que algunos han dicho que no es suficiente con la morada de la visión directa, tal y como ha dicho el Sultán de los enamorados: [180] SI los demás se conforman con el espectro de su constitución física yo soy el que no se conforma ni con su unión Los aspiraciones espirituales (himma) de los gnósticos (‘arif) se han abalanzado sobre una estación ante la que la élite de los seres realizados se han declarado incapaces. ¿Cómo no iba a ser así, ante una estación ante la que se han declarado incompetentes todos, incluídos la élite de la gente común? Es un estado (hâl) que sobrevuela a la élite de los perfectos, y los expulsa del resto de estados, pues es un instante (waqt) que produce un repliegue (intiwa) de todas las teofanías de los Nombre y Atributos, y desde luego de todos los seres, resultado de quedar ocultos en el interior de la Esencia (butûn al-dhat), con la cual no hay otra. Es la Esencia desligada (muÿarrada), la Ipseidad única, el asunto sublime, el tesoro oculto, el océano sin olas ni orillas, sin dirección, sin cómo, incomparable. No mejor manera de decirlo que con las palabras de quien dijo: Se agotaron las expresiones, desaparecieron las alusiones se derrumbaron los edificios, mi corazón se estrelló Ningún ojo lo percibe, nadie lo abarca ningún atributo define a Quien nada se le opone En esta estación las expresiones se agotan, las alusiones se vuelven imposibles y enmudecen las voces. “Solo hablará quien el Misericordioso haya dado permiso, de forma concisa” (78:37). ¿Cómo puede hablar quien no encuentra palabras? Si para la gente de esta estación las palabras están prohibidas. Quien les ha concedido esta estación les conmina a mantener la Unicidad (tawhîd), los sumerge en los espacios en la singularidad (mîdân al-tafrîd), y extraen de este océano impetuoso y oculto tesoro palabras que son difíciles de describir. Por eso la mayoría prefieren el silencio. Porque, ¿qué van a decir? ¿qué podrán hablar, si las expresione sno pueden transmitir los significados deseados? Las palabras no alcanzan a los estados en esa impotencia y asombro, majestad y potestad, y lo empuja a la extinción con respecto a Dios, tal y como antes los había hecho desaparecer ante la creación. Quedan en un estado intermedio y cambiante entre la desaparición y la estabilidad, entre la vida y la muerte,… y divulgan realidades espirituales con respecto a algunos principios legales. El autor de “El hombre universal”, que Dios tenga misericordia de él, tras divulgar en su libro algunas que no habría convenido divulgar, dice: Hay asuntos que no conviene desvelar con los cuales, los sujetos a la Ley, me han atado [181] Los que conocen poseen secretos que no alcanza el pensamiento, tal y como lo describe el Sultán de los enamorados: Más allá de las ciencias transmitidas hay una ciencia que escapa al alcance de los intelectos más perfectos la encontré en mí y de mi la tomo mi alma de este presente deriva pd.- A partir de ahora cambio la numeración de la edición en árabe. Sigo una más clara que la que tenía. - Artículo*: sidnur - Más info en psico@mijasnatural.com / 607725547 MENADEL Psicología Clínica y Transpersonal Tradicional (Pneumatología) en Mijas y Fuengirola, MIJAS NATURAL *No suscribimos necesariamente las opiniones o artículos aquí enlazados
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