Las Lobas o Lupercas eran sacerdotisas que aparecen directamente relacionadas con la enseñanza y con el mito romano según el cual Rómulo y Remo fueron amamantados por una loba. Estas ministras del culto, conocidas también como Lupas, ejercían sus funciones en una gruta-santuario llamado Lupercal o Lupanar, una gruta abierta en las laderas del Palatino de Roma que aún puede verse con sus misteriosos dibujos. Los datos acerca de esta tradición femenina han dado a conocer que las Lobas o Lupercas, realizaban ritos mágicos y aquelarres para fertilizar la tierra y atraer las energías celestes al ámbito del hombre con el fin de fecundarlo y vigorizarlo. Además, estas cofradías de mujeres mantenían un centro cultural y político donde ejercían de maestras y nodrizas de niños ajenos, amas de cría que nutrían e instruían a los niños y jóvenes, a los que enseñaban la escritura, la música, el relato de los mitos, la magia natural y formas de la magia egipcia, la confección de talismanes y las diferentes técnicas artesanales. Fue en estos santuarios-bibliotecas donde se acumulaban las tablillas con escritos, pergaminos o libros que contenían todo el Saber acumulado. De esta tradición iniciática femenina procede el epíteto “Alimentadora” que se daba también a las sacerdotisas de Deméter, en Eleusis, llamadas maestras nodrizas, o abejas, o sea las que nutren, maestras alimentadoras del espíritu y la inteligencia. La razón de que estas mujeres se identificaran con el lobo está en el simbolismo de este animal que es al mismo tiempo luz y oscuridad. Representa pues la unión de los contrarios. Por un lado, feroz y maléfico, por otro un animal luminoso capaz de ver y ser luz en la noche. De ahí que en algunas mitologías, por ejemplo, la escandinava, el lobo sea un símbolo de reintegración cíclica. Algunos textos comentan que la boca del lobo se traga el sol en cada final de ciclo, y que lo vuelve a desembuchar cuando inicia el ciclo siguiente. En ese sentido simboliza la muerte cósmica, y por eso se le tiene como dios de los infiernos, o como el propio Diablo, a veces también identificado con el perro, guardián del umbral entre la vida y la muerte. Una investigación arqueológica ha reunido los nombres de sesenta y cinco de estos Lupercales, escuelas-templos o santuarios-bibliotecas, ya que fue en ellos donde se acumularon las tablillas con escritos, pergaminos o libros que contenían todo el Saber acumulado. Algunos de los nombres de estos Santuarios son: Afrodisión y Argirión por Afrodita; Argé, Artemisión por Artemisa; Ateneo por Atenea; Eleusinión por Deméter (Eleusis); Heraión por Hera; Iseion por Isis; Letoón por Leto; Lupanar y Lupercal de Acca Lupa o Acca Luperca; Minervión por Minerva; Miseón por Cibeles; Murcia por Venus; Museión de Musa, Tesmoforión por Deméter Tesmófora. Mª Ángeles Díaz - Artículo*: Mª Ángeles Díaz - Más info en psico@mijasnatural.com / 607725547 MENADEL Psicología Clínica y Transpersonal Tradicional (Pneumatología) en Mijas Pueblo (MIJAS NATURAL) *No suscribimos necesariamente las opiniones o artículos aquí enlazados
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