Psicología

Centro MENADEL PSICOLOGÍA Clínica y Tradicional

Psicoterapia Clínica cognitivo-conductual (una revisión vital, herramientas para el cambio y ayuda en la toma de consciencia de los mecanismos de nuestro ego) y Tradicional (una aproximación a la Espiritualidad desde una concepción de la psicología que contempla al ser humano en su visión ternaria Tradicional: cuerpo, alma y Espíritu).

“La psicología tradicional y sagrada da por establecido que la vida es un medio hacia un fin más allá de sí misma, no que haya de ser vivida a toda costa. La psicología tradicional no se basa en la observación; es una ciencia de la experiencia subjetiva. Su verdad no es del tipo susceptible de demostración estadística; es una verdad que solo puede ser verificada por el contemplativo experto. En otras palabras, su verdad solo puede ser verificada por aquellos que adoptan el procedimiento prescrito por sus proponedores, y que se llama una ‘Vía’.” (Ananda K Coomaraswamy)

La Psicoterapia es un proceso de superación que, a través de la observación, análisis, control y transformación del pensamiento y modificación de hábitos de conducta te ayudará a vencer:

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La Psicología no trata únicamente patologías. ¿Qué sentido tiene mi vida?: el Autoconocimiento, el desarrollo interior es una necesidad de interés creciente en una sociedad de prisas, consumo compulsivo, incertidumbre, soledad y vacío. Conocerte a Ti mismo como clave para encontrar la verdadera felicidad.

Estudio de las estructuras subyacentes de Personalidad
Técnicas de Relajación
Visualización Creativa
Concentración
Cambio de Hábitos
Desbloqueo Emocional
Exploración de la Consciencia

Desde la Psicología Cognitivo-Conductual hasta la Psicología Tradicional, adaptándonos a la naturaleza, necesidades y condiciones de nuestros pacientes desde 1992.

miércoles, 15 de abril de 2020

Sobre Masonería e Iglesia católica; por Frithjof Schuon

Carta del 21 de enero de 1947: cristiandad, masonería y esoterismo, Al-Hallâj A Marcel Clavell (Jean Reyor) No creo que la condena de la masonería por parte de las Iglesias ortodoxas sea un peligro muy inminente, y en cuanto la unión de las Iglesias, no me parece realizable; los esfuerzos que se hacen en ese terreno no tienen ninguna posibilidad de triunfar. No estoy tan seguro como usted de que la Iglesia romana, al excomulgar a los masones, se haya extralimitado en sus poderes, pues precisamente la cuestión de saber si la masonería es un esoterismo o no, no se plantea aquí en absoluto. Según los más grandes sufíes, incluido ibn ‘Arabî, la condena de Al-Hallâj era legítima, y absolutamente independiente de la cualidad intrínseca del santo, asimismo, cuando un movimiento es perjudicial para los intereses de la Iglesia –y estos intereses son legítimos como el esoterismo mismo—, la Iglesia tendría siempre derecho a actuar con rigor; ahora bien, es indiscutible que no podía considerar legítima una organización que, poniendo en pie de igualdad a todas las religiones, y con ellas la irreligión, se presentaba prácticamente, o como una superreligión, o como una no religión –o una pseudorreligión laica a base de moralismo humanitario y liberal—, y que con ello amenazaba engendrar un igualitarismo religioso y por tanto una indiferencia religiosa inadmisibles desde el punto de vista exotérico. Guénon dijo en algún sitio que, para los exoteristas, el esoterismo es como si no existiera; ¿cómo se les puede reprochar entonces que lo condenen como tal? El Islam proporciona a este respecto un ejemplo instructivo: para las autoridades religiosas, las cofradías iniciáticas son sólo organizaciones de hombre piadosos o letrados, que a veces exageran en las manifestaciones de su celo; en cambio, cada vez que los iniciados han manifestado abiertamente su independencia, dichas autoridades han actuado con rigor; pero sólo lo han hecho con respecto a individuos y no con respecto a las cofradías, que tenían precisamente su lugar casi orgánico en el sistema exotérico. Lo mismo diría de los masones: la Iglesia no tenía que actuar con rigor contra ellos mientras construyesen catedrales y no se hiciesen notar por nada más, de no ser por su piedad cristiana; por lo demás eran indispensables para la cristiandad, y su número era proporcional a su utilidad; no constituían un movimiento y sólo aceptaban en sus filas a cristianos; estamos hablando del mundo de la Iglesia latina, desde luego. En cuanto a los masones modernos, no desempeñan ningún papel inteligible en el mundo cristiano, y su existencia no corresponde a nada; a parte de esto, son muy numerosos y constituyen un verdadero movimiento, basado en una moral filosófica, independiente de la doctrina cristiana. En estas condiciones, ¿puede verdaderamente decirse que lo que ha condenado Roma es un «esoterismo»? La rápida difusión de la francmasonería no aportó ninguna luz al mundo en el que se produjo, y el hecho de que coincida con una de las fases de la decadencia occidental permite incluso pensar que no tenía en modo alguno causas espirituales; ¿quién querrá entonces sostener que aquella rápida difusión se explica por un rebrote de las aptitudes iniciáticas en la época de los Voltaire y los Rousseau? ¿No eran masones algunos de los más nefastos causantes de la obscuración moderna? En todo caso, aquella difusión inesperada de una organización iniciática en un mundo esencialmente profano, y ello en un momento en que aquella organización, la masonería, había dejado de ser «operativa» y que, hablando con rigor, había perdido su razón de ser, no me parece que corresponda a nada muy regular. Por lo demás, Guénon dijo en algún sitio que la masonería fue victima de tendencias modernas y, en parte, de la contrainiciación, que se infiltró en algunas logias y que consiguió apartar a la masonería de sus metas espirituales; si es así –repito mi pregunta de hace un momento—, ¿puede acusarse a la Iglesia de haber condenado un esoterismo? Formas de expresarse como esta: «… los masones… no pueden recibir los sacramentos por el mejor hecho de su calidad de iniciados», este tipo de formas de expresarse, digo, me parece inadecuadas, pues usted tampoco diría: «Al Hallâj fue ejecutado por el mejor hecho de su calidad de iniciado»; ni a Al-Yunaid ni a Ibn ‘Arabi se les pasó por la cabeza hablar de «abuso de autoridad», pese a que la cosa fuese mucho más grave que la condena de una masonería que se había vuelto meramente «especulativa». Esa «calidad de iniciados» de la que usted habla, por lo tanto, no está de ningún modo en tela de juicio. Me parece que, si la masonería hubiera permanecido dentro de sus límites normales y no hubiera sido víctima del espíritu antitradicional, la Iglesia no la habría condenado, como tampoco lo hizo en los siglos anteriores; pero, ante un fenómeno tan anormal, desde el punto de vista exotérico e incluso simplemente tradicional, como la expansión de la masonería, ¿podía el exoterismo reaccionar de modo distinto a como lo hizo? Tenga en cuenta esto, por favor: en una civilización de forma religiosa, el esoterismo debe necesariamente basarse, aunque sólo fuera según las apariencias, en esa forma; cuando no lo hace, viola las leyes de esa civilización y debe soportar las consecuencias de hacerlo. La rápida expansión de la masonería se vio favorecida por las guerras de religión, y más tarde por el siglo filosófico; si aquella expansión hubiera tenido un causa espiritual, habría debido tener un sentido positivo para el ambiente en que se producía; sin embargo, nunca se ha constatado en ningún sitio, en el mundo moderno, la menor influencia que entrañase la presencia de una fuerza espiritual de naturaleza iniciática. Hablo, desde luego, de los dos siglos entre la fundación de la Gran Logia de Londres y la obra de Guénon, y no de esto últimos años, sin contar con que las influencias orientales consecutivas a esta obra no constituyen una «fuerza» como la masonería. Siendo esto así, me parece que, partiendo de la idea de que Roma no ha condenado a la masonería en calidad de esoterismo, sino únicamente en calidad de movimiento peligroso para la fe de los fieles, puede uno, cuando considera que pertenece a la masonería en la medida en que representa precisamente un esoterismo, situarse en un punto de vista intemporal y considerarse con pleno derecho a no darse por aludido por la condena de Roma, a condición, sin embargo, de pertenecer a una logia no federada. Conforme al deseo formulado en su carta, le he escrito lo que pienso, sin querer meterme en cosas que no me conciernen directamente. Artículo*: 4GAMMAS Más info en psico@mijasnatural.com / 607725547 MENADEL (Frasco Martín) Psicología Clínica y Transpersonal Tradicional (Pneumatología) en Mijas Pueblo (MIJAS NATURAL) *No suscribimos necesariamente las opiniones o artículos aquí compartidos
Masonería Universal, Masonería y Cristianismo, Masonería e Islam, Masonería y Pitagorismo, Masonería y Hermetismo

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