Psicología

Centro MENADEL PSICOLOGÍA Clínica y Tradicional

Psicoterapia Clínica cognitivo-conductual (una revisión vital, herramientas para el cambio y ayuda en la toma de consciencia de los mecanismos de nuestro ego) y Tradicional (una aproximación a la Espiritualidad desde una concepción de la psicología que contempla al ser humano en su visión ternaria Tradicional: cuerpo, alma y Espíritu).

“La psicología tradicional y sagrada da por establecido que la vida es un medio hacia un fin más allá de sí misma, no que haya de ser vivida a toda costa. La psicología tradicional no se basa en la observación; es una ciencia de la experiencia subjetiva. Su verdad no es del tipo susceptible de demostración estadística; es una verdad que solo puede ser verificada por el contemplativo experto. En otras palabras, su verdad solo puede ser verificada por aquellos que adoptan el procedimiento prescrito por sus proponedores, y que se llama una ‘Vía’.” (Ananda K Coomaraswamy)

La Psicoterapia es un proceso de superación que, a través de la observación, análisis, control y transformación del pensamiento y modificación de hábitos de conducta te ayudará a vencer:

Depresión / Melancolía
Neurosis - Estrés
Ansiedad / Angustia
Miedos / Fobias
Adicciones / Dependencias (Drogas, Juego, Sexo...)
Obsesiones Problemas Familiares y de Pareja e Hijos
Trastornos de Personalidad...

La Psicología no trata únicamente patologías. ¿Qué sentido tiene mi vida?: el Autoconocimiento, el desarrollo interior es una necesidad de interés creciente en una sociedad de prisas, consumo compulsivo, incertidumbre, soledad y vacío. Conocerte a Ti mismo como clave para encontrar la verdadera felicidad.

Estudio de las estructuras subyacentes de Personalidad
Técnicas de Relajación
Visualización Creativa
Concentración
Cambio de Hábitos
Desbloqueo Emocional
Exploración de la Consciencia

Desde la Psicología Cognitivo-Conductual hasta la Psicología Tradicional, adaptándonos a la naturaleza, necesidades y condiciones de nuestros pacientes desde 1992.

viernes, 10 de julio de 2020

Los 7 pecados espirituales (I): la soberbia espiritual.

Por primera vez publicamos en el blog Agnosis una entrada que no es de nuestra propia autoría. Se trata de una serie de artículos dedicados a los siete Pecados Capitales Espirituales, cuya autora es Lasamaritana. Los artículos fueron publicados originalmente bajo al forma de sendos hilos en la red social Twitter y por su interés hemos considerado apropiado ponerlos al alcance de un público más amplio a sabiendas de que muchos lectores de Blogger no utilizan aquella red social. Queremos agradecer a la autora su permiso para reproducir esta serie de textos en nuestra página. Su cuenta de Twitter para aquellos lectores que estén interesados es @Damihibibere. San Juan de la Cruz explica los pecados capitales espirituales con muchos ejemplos por lo que ayuda mucho a la hora de hacer un examen de conciencia para ver si caemos en esas cosas. Lo primero que dice de la soberbia espiritual es que es típica de los principiantes en la vida espiritual. Así que si nos sentimos reflejados es señal de que no estamos tan "avanzados" como creemos (justo eso es la soberbia espiritual). A los principiantes que se esfuerzan durante bastante tiempo en ejercicios de piedad (novenas, rosarios, etc.) y en hacer buenas obras, Dios les otorga un gran fervor. Un fervor que son capaces de "sentir". Esto lo hace Dios para animarles a perseverar cuando lleguen a la sequedad, recordando ese fervor que llegaron a tener. El peligro de "sentir" fervor siendo además esto real, es creer que es señal de santidad Porque cuando pensamos en los santos nos llegan a la cabeza, el corazón ardiendo de San Felipe Neri, el éxtasis de Santa Teresa o el "celo" de San Francisco Javier. Curiosamente no caemos tanto en la noche oscura de la madre Teresa o en las luchas contra la acedia de los eremitas. La realidad es que si necesitamos "sentir" para perseverar, estamos aún en pañales. Fruto de "creerse" Santo es autoproclamarse maestro. Si los demás no sienten ese fervor y humildemente así lo expresan, los soberbios se sienten en la obligación de "mostrarles" lo que hacen mal. Un director o acompañante espiritual verdaderamente humilde no te señalará los "problemas" sino que te guiará a base de preguntas que debes hacerte para que sea el Espíritu Santo quien te "revele" si existe algún problema, porque el discernimiento no viene impuesto, Sino que es una gracia. Los consejos del tipo: el problema está en que rezas el rosario así o asá, y no como yo, porque "a mí me funciona", están llenos de soberbia, porque son autorreferenciales (a mí) y señaladores de faltas (tú lo haces mal). El demonio puede simular "sensaciones" para que crezca nuestro orgullo. Por eso S. Juan de la Cruz invita, no tanto a desecharlas como a no darles ninguna importancia, salvo que son señal de que somos bebés espirituales. Otro síntoma de la soberbia espiritual es "desechar" directores espirituales porque no nos entienden, o no aprueban nuestra forma de actuar. Sutilmente entran juicios del tipo: yo sé más que este cura, o se nota que no es suficientemente santo. Puede ser un sacerdote sabio que hasta entonces nos había ayudado mucho, pero en el momento en que no alaba lo que decimos, o nos sugiere algo que nos cuesta, sufrimos una decepción y lo abandonamos. Si esto se repite con frecuencia, alerta. Otros síntomas son la continua comparación aún inconsciente. Tener los ojos en lo que los demás hacen o dicen y automáticamente pensar si yo hago eso o lo haría o diría de otra manera. También ir al confesionario a que el sacerdote "te canonice" por tus actos de virtud, desplegar en la confesión "tentaciones imaginarias" con las que luchas heroicamente y no ir al grano, desnudos, con lo real de tus pecados: juzgué tres veces, caigo en la gula todas las tardes, cotilleo sin parar, etc. Una buena confesión dura minutos, el resto es dirección. Otro síntoma es "dolerte por tus pecados" porque son una debilidad y deberías ser perfecto y no lo consigues. Ahí hay soberbia, no contrición. El dolor de los pecados es ver que el Señor se ha hecho vulnerable a ellos, y le hieren al acercarse a mí y aun así no deja de hacerlo. Por eso, habiendo que le hacen daño, no puedo dejar pasarlos como si no tuvieran importancia. Los sufro, los sufre Él y por eso me duelen. Y tengo que pedir perdón porque son pecados precisamente porque mi voluntad ha consentido en causar ese daño en mayor o menor grado. Y soy consciente de la necesidad de la gracia que purifique esa voluntad. Es decir me vuelvo a confesar vulnerable, necesitado, no "torpe" por no alcanzar con mi esfuerzo un ideal. También hay soberbia espiritual en el que señalen tus faltas y te duela que lo hagan. Si te "duele" es señal de que hay una herida que sanar. Los humildes agradecen que les señalen que están equivocados y les muestren la verdad, para no ir ciegos directamente a un barranco. El soberbio espiritual suele hacer una "demostración" de lo que sabe. En el plano teórico (ha leído mucho), pero no hablará de lo que ha aprendido contando sus errores, salvo que se crea San Agustín, en cuyo caso desplegará un testimonio lleno de detalles de lo malísimo que "era" y ya no es. Como la propia vivencia es la vara de medir del soberbio, su camino y su espiritualidad es el más perfecto para alcanzar la santidad, y en el resto de carismas sólo encontrará carencias y ningún aporte relevante. El compartir las riquezas de la propia espiritualidad sólo se dan en un sentido: de mí para vosotros. El soberbio se fija exhaustivamente en sí mismo en la oración: lo que estoy pensando, lo que estoy sintiendo, lo que me pasa, lo que quiero decir, como lo voy a expresar, la postura que voy a coger, el tiempo que tengo, el grado de Intimidad que tengo para "estar tranquilo", etc. Que poquito se centra en Dios. El éxtasis literalmente es salir de ti mismo para ser absorbido por el que contemplas en un total olvido de tus cosas. Pero te crees estar en la última morada de Santa Teresa porque "sientes" cosas. La curación de la soberbia espiritual pasa por reconocerla y resistir las inclinaciones a los primeros síntomas. Y todos la tenemos en algún grado. Esa es la verdad. Porque la soberbia es una defensa contra la baja autoestima. Solo podemos librarnos de ella por una larga y dolorosa purificación de la gracia que nos quita toda careta que nos hemos puesto, libera nuestra carga y nos sana. Entonces Dios nos revela quién somos realmente y la libertad de ser hijos de Dios nos devuelve la autoestima perdida. De esta forma no quieres ser más de lo que eres, no correr más de lo que puedes, pues a cada paso se te da lo que necesitas en ese momento y nada más. Y así es como se es realmente feliz. Artículo*: noreply@blogger.com (Dr. Ramsés) Más info en psico@mijasnatural.com / 607725547 MENADEL (Frasco Martín) Psicología Clínica y Transpersonal Tradicional (Pneumatología) en Mijas Pueblo (MIJAS NATURAL) *No suscribimos necesariamente las opiniones o artículos aquí compartidos
Arte y simbolismo tradicional y Sophia Perennis

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