Psicología

Centro MENADEL PSICOLOGÍA Clínica y Tradicional

Psicoterapia Clínica cognitivo-conductual (una revisión vital, herramientas para el cambio y ayuda en la toma de consciencia de los mecanismos de nuestro ego) y Tradicional (una aproximación a la Espiritualidad desde una concepción de la psicología que contempla al ser humano en su visión ternaria Tradicional: cuerpo, alma y Espíritu).

“La psicología tradicional y sagrada da por establecido que la vida es un medio hacia un fin más allá de sí misma, no que haya de ser vivida a toda costa. La psicología tradicional no se basa en la observación; es una ciencia de la experiencia subjetiva. Su verdad no es del tipo susceptible de demostración estadística; es una verdad que solo puede ser verificada por el contemplativo experto. En otras palabras, su verdad solo puede ser verificada por aquellos que adoptan el procedimiento prescrito por sus proponedores, y que se llama una ‘Vía’.” (Ananda K Coomaraswamy)

La Psicoterapia es un proceso de superación que, a través de la observación, análisis, control y transformación del pensamiento y modificación de hábitos de conducta te ayudará a vencer:

Depresión / Melancolía
Neurosis - Estrés
Ansiedad / Angustia
Miedos / Fobias
Adicciones / Dependencias (Drogas, Juego, Sexo...)
Obsesiones Problemas Familiares y de Pareja e Hijos
Trastornos de Personalidad...

La Psicología no trata únicamente patologías. ¿Qué sentido tiene mi vida?: el Autoconocimiento, el desarrollo interior es una necesidad de interés creciente en una sociedad de prisas, consumo compulsivo, incertidumbre, soledad y vacío. Conocerte a Ti mismo como clave para encontrar la verdadera felicidad.

Estudio de las estructuras subyacentes de Personalidad
Técnicas de Relajación
Visualización Creativa
Concentración
Cambio de Hábitos
Desbloqueo Emocional
Exploración de la Consciencia

Desde la Psicología Cognitivo-Conductual hasta la Psicología Tradicional, adaptándonos a la naturaleza, necesidades y condiciones de nuestros pacientes desde 1992.

domingo, 12 de julio de 2020

Los 7 pecados espirituales (III): la lujuria espiritual.

En la lujuria espiritual hay que diferenciar entre dos extremos: Los que buscan intencionadamente el goce sensual , y los que reprimen todo gozo sensual. 1. Los que lo buscan. Son estos presa del emotivismo. Por eso lo buscan insistentemente y sólo van a los sitios donde se sienten "profundamente conmovidos". Rechazarán las catequesis, conferencias, etc. Donde no se da rienda suelta a la expresividad. Ojo, la expresividad es buena, buenísima. Y Dios concede el don de lágrimas. Pero el lujurioso espiritual "fuerza" el sentimiento. No mana solo por los consuelos recibidos o las palabras transformadoras del Señor, sino que se esfuerza por llorar y emocionarse artificialmente. Si fuera Dios el que le concediera los consuelos, entonces lo irá pregonando a gritos entre todos los presentes para que vean lo "impresionado, gozoso, triste, conmovido" que está. Dios es el Dios de los consuelos pero no de los aspavientos. Los lujuriosos espirituales pueden ser presa fácil de la autosugestión, y la histeria. Pueden creer que en cualquier momento pueden morir de amor, por ejemplo, a la primera señal de consuelo. Es esta una treta del demonio que los mantiene en alerta constantemente sobre sí mismos y lo que sienten corporalmente. De esta forma nunca están recogidos en la oración sino presa de sus pasiones. Los "toques divinos" siempre dan frutos de santidad. La lujuria espiritual es ésteril. Por eso los que caen en estas cosas no suelen traducir en obras lo que están convencidos de sentir. Advierte San Juan de la Cruz que estas personas buscan amistades espirituales más por el gozo que sienten de estar con ellas que por el provecho y aumento de amor a Dios que puedan alcanzar de esas amistades. Para distinguir si es lujuria espiritual o no, dice el santo que hay que ver si el recuerdo de esa amistad te trae a la mente un amor encendido a Dios junto con el gozo de la bella amistad, o un amor encendido a la persona junto un recuerdo vago de Dios. En el segundo caso, no están bien purificados los apetitos sensuales. No se trata de perder esas amistades, que son santas y buenas, sino reconducir nuestras intenciones. No es bueno que el hombre esté solo. Esas amistades, si las tenemos son un regalo que hay que agradecer a Dios y cuidar. 2. Los que reprimen el gozo sensual. Los toques divinos de Dios tocan a la "persona" que es cuerpo espiritual. No hay que caer en el dualismo pensando que el cuerpo va por un lado y el alma por otro. Lo que afecta al alma, afecta al cuerpo y viceversa, porque somos personas. Cuando el cuerpo recibe un estímulo placentero, inmediatamente segrega hormonas que ponen en marcha el motor del deseo. Este es un proceso fisiológico, perfectamente natural, bello y querido por Dios. Cuanto mayor es el gozo, mayor es el impulso que el deseo produce en el cuerpo pero el problema de la lujuria espiritual, es percibir esa respuesta corporal como algo perturbador, malo y rechazable. Esto ocurre por una identificación equivocada del "eros" (amor de deseo) con la "porneia" (lascivia). La deformación del eros es lo que trae al hombre esa perturbación, confundiendo algo bueno y santo, con algo pornográfico y sucio. La exposición en mayor o menor medida a una idea de lo sexual más lasciva que admirativa en su belleza intrínseca, nos ha producido una herida, la pérdida del eros como expresión del anhelo profundo. Dice San Juan de la Cruz que a causa de la porneia, el demonio aprovecha los primeros estímulos corporales que sentimos en la comunicación divina para sugerirnos imágenes impuras, de forma que nos confundamos más aún: "esto que estás sintiendo es malo, impuro, recházalo". Así mutila y nos arranca el eros y refuerza en nuestras mentes la porneia. Hay que rechazar las imágenes impuras, pero no el deseo corporal de un amor infinito. Cuando Dios toca el alma la impulsa hacia Si, atrayéndola por completo (cuerpo y alma), despertando en ella una sed de Ella que se expresa en el alma "con gemidos inenarrables" y en el cuerpo (con la activación de la fisiología corporal) de forma que la persona expresa completamente ese anhelo por la plenitud del Amor. Esto es el éxtasis de los santos, que no reprimen ningún impulso natural, sino que se dejan guiar por ese deseo que Dios les despierta. En ellos no hay perturbación, porque no hay desviación. Es algo santo y bueno. San Juan Pablo II nos dejó la solución a esta manifestación de la lujuria espiritual como represión del deseo natural divino. Es lo que se llama Teología del Cuerpo. Benedicto XVI habló bellísimamente sobre el Eros. Y ahora, en estos tiempos, hay gente que dedica su vida a transmitir la belleza encerrada en nuestros cuerpos. Uno de ellos es Christopher West, que explica todo esto mucho mejor que yo Por eso os pongo este video, seguramente será una de las mejores cosas que escuchéis hoy (prefiero que lo veáis a que sigáis con el hilo, con eso os lo digo todo) youtu.be/gaJ9mi2I8zk El es mismo Señor el que viene a liberarme de la esclavitud de las pasiones de forma que estas no me gobiernen y marquen mi conducta (1 manifestación de la lujuria espiritual) y también es Él quien logra esa armonía de mente, cuerpo, alma y afectos, desterrado toda impureza y mentira sobre mi sexualidad y mis deseos (2 manifestación de la lujuria espiritual), para que llena de gozo, impulsada por el Amor, pueda ser libre y entregarme a Él con toda mi alma, mi mente, mi SER. Artículo*: noreply@blogger.com (Dr. Ramsés) Más info en psico@mijasnatural.com / 607725547 MENADEL (Frasco Martín) Psicología Clínica y Transpersonal Tradicional (Pneumatología) en Mijas Pueblo (MIJAS NATURAL) *No suscribimos necesariamente las opiniones o artículos aquí compartidos
Arte y simbolismo tradicional y Sophia Perennis

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