Como hemos dicho en otras ocasiones los símbolos polares están entre los más olvidados en la actualidad y se confunden muy a menudo con los solares. Entre los símbolos animales en ocasiones ambiguos o confusos respecto a su carácter polar o solar se encuentra el de la oca, ave a la que se vinculan otros varios símbolos algunos de ellos muy populares como la pata de oca, el huevo de Pascua o el del juego de la oca. Como veremos la oca ha sido empleada como símbolo del Polo desde tiempos muy remotos y por muy diferentes tradiciones desde el antiguo Egipto hasta los romanos y la edad media europea pasando por el hinduismo. Las famosas ocas de Meidum (de la especie A. fabalis), ubicadas originalmente en la mastaba de Nefermaat (Dinastía IV) y actualmente en el Museo Egipcio de El Cairo. Se trata de un fresco sobre estuco. En el antiguo Egipto la oca estaba consagrada al dios Amón. La oca como símbolo del Polo y la Tradición Unánime. El significado de la oca viene dado principalmente por su condición migratoria. Los ánsares salvajes crían en la región circumpolar del hemisferio norte en las fechas del solsticio de verano e hibernan en zonas húmedas más meridionales. El caso más sorprendente entre esta familia de aves quizá sea el A. indicus, que realiza una migración de 5000 km desde Mongolia hasta el sur de la India durante la cual debe superar las cumbres del Himalaya. Como es sabido las aves migran en función del ciclo ascendente o descendente del sol. Esta asociación de los grandes bandos de aves migratorias con el curso solar, coincidiendo con los períodos de crecimiento y decrecimiento de los días -es decir los períodos de ascenso y descenso del sol respectivamente-, ha llevado en ocasiones a confundir su significado y a creerlas asociadas a menudo con el sol, y por tanto interpretarlas como un símbolo solar. Pero lo que hay que considerar aquí es que las aves migratorias no siguen en absoluto al sol ni se dirigen a oriente -lo que sería propiamente un 'viaje solar'-, sino que se dirigen en realidad al Polo, reconociendo así la supremacía del mismo. Mientras el sol se mueve de este a oeste -el mítico viaje del dios Ra en su barca de la mitología egipcia- las aves migratorias lo hacen de norte a sur, trazando una cruz sobre el eje propio del movimiento solar. Dicho eje norte-sur es ya en sí mismo un símbolo axial y un reconocimiento de la supremacía del Polo sobre cualquier otra realidad manifestada, incluido el astro rey. Ruta migratoria del A. indicus, como se aprecia sigue con bastante exactitud el eje norte-sur. Analicemos un poco más en detalle el sentido de esta cruz dibujada al cruzarse idealmente la ruta de los ánsares con la ruta del sol. El eje polar norte-sur simboliza el tránsito de la manifestación entre el polo increado en que la potencia -en sentido aristotélico- es máxima y el polo sur que representa el extremo o`puesto, esto es la manifestación cuando las potencias han sido ya agotadas. Por su parte el eje este-oeste simboliza la vida y la muerte, es decir el devenir -desarrollo o evolución- de cada plano particular de esa manifestación. Dicho en otras palabras y haciendo uso de un conocido simbolismo tradicional: el eje polar es la urdimbre y el eje solar la trama, al entrecruzarse ambos forman el tejido de la manifestación. Esto nos lleva a otra cuestión relacionada con el ciclo humano y las cuatro Edades del hombre ya planteada por Guénon: el hecho de que en un primer estadio humano el hombre no se giraba a oriente -lugar del nacimiento del sol y del que proviene la palabra "orientarse"- para sus ritos sagrados sino al norte -lo que haciendo un juego de palabras a partir de orientarse podríamos definir como "polarizarse". Y esto es exactamente lo que hacen las bandadas de aves migratorias, tomar siempre como referencia el norte y no el sol. Se mueven con el sol pero no hacia él. Por otra parte las ocas han sido siempre consideradas mensajeras del invierno y dijimos que en el solsticio de invierno, dado que la manifestación se repliega sobre sí misma es cuando con más facilidad puede percibir de algún modo ese estado de quietud y concentración de todas las potencias propio del Polo, y, curiosamente, coincidiendo con este repliegue de las fuerzas de la naturaleza se presentan las ocas. La asociación por parte de los pueblos antiguos era evidente. Se comprende entonces porqué la oca estaba consagrada en el antiguo Egipto al dios Amón, el dios trascendente, anterior a la creación y a los demás dioses, superior al resto del panteón egipcio y de carácter oculto e inalcanzable, el cual era en realidad el dios supremo en la tradición faraónica. Escultura egipcia de un ansarón de oca ofrecido al dios Amón (Museo del Louvre). Ahora bien, ¿cuál es el significado de este simbolismo polar de la oca? Las aves migratorias -y en especial tres de ellas: la oca, el cisne y la grulla- simbolizan la unión trascendente y ontológica de la manifestación con el Polo, como el hilo sutil y primordial que enlaza los seres manifestados son su origen trascendente e invisible -Amón en la cosmogonía egipcia-. De este modo quien emplea o hace uso del simbolismo de las aves polares expresa así su vinculación espiritual con el Polo mismo y con la Tradición Unánime o Primordial. Dicho sea de paso, este y no otro es el sentido de la constante presencia de la oca a lo largo del Camino de Santiago, a pesar de los muchos disparates y teorías new-age que pueden oírse al respecto sin ningún fundamento. El huevo de Pascua. Aun hay otro símbolo asociado a la oca con un significado polar en el que vale la pena detenerse, el simbolismo del huevo, a veces denominado huevo cósmico. En efecto el huevo representa la concentración o reunificación de toda la manifestación en su punto original, anterior a ningún desarrollo y por tanto en su máxima potencia. Como se ve el sentido es análogo al significado cualitativo que posee el punto en geometría, uniendo las propiedades de extensión mínima -de hecho es inextenso- y máxima potencia. Así el huevo es en sí mismo un símbolo polar y por ello el huevo de oca -en que se unen dos símbolos polares, el huevo y el ave- es uno de los símbolos de la Pascua cristiana y del renacimiento ya desde los tiempos de las tradiciones paganas germánicas y nórdicas. Maticemos esto ya que el huevo de oca no es realmente un símbolo de 'renacimiento' como se suele decir sino más bien un símbolo de resurrección y de transmutación, es decir del paso de un estado ya agotado de la manifestación a otro. "Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron." (Ap. 21:1) "Porque he aquí que yo crearé nuevos cielos y nueva tierra; y de lo primero no habrá memoria, ni más vendrá al pensamiento." (Is. 65:17) Y como es lógico a fin de llevar a cabo ese cambio de estado el ser debe reintegrarse en su origen simbolizado por el centro de su ser en la dimensión horizontal y por el Polo en la dimensión vertical. Esta reintegración al origen así como la posibilidad de una 'nueva vida' cargada de todas sus potencias es la que simboliza el huevo de oca. Artículo*: noreply@blogger.com (Dr. Ramsés) Más info en psico@mijasnatural.com / 607725547 MENADEL (Frasco Martín) Psicología Clínica y Transpersonal Tradicional (Pneumatología) en Mijas Pueblo (MIJAS NATURAL) *No suscribimos necesariamente las opiniones o artículos aquí compartidos
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