Si hay un árbol injustamente estigmatizado desde el comienzo mismo de la creación es el denominado Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal. Sostenía Louis Cattiaux que: “La verdadera sabiduría consiste en separar lo que es bueno de lo que es malo y en unir lo que es bueno con lo que es mejor”. ¿Qué tiene esto que ver con el árbol del Conocimiento del Bien y del Mal? Si leemos con atención el texto del libro del Génesis (II-9): ויצמח יהוה אלהים, מן-האדמה, כל-עץ נחמד למראה, וטוב למאכל-ועץ החיים, בתוך הגן, ועץ, הדעת טוב ורע. “Y El Eterno Dios hizo que brotaran de la tierra todos los árboles que eran agradables a la vista y buenos como alimento; y el Árbol de la Vida, en medio del jardín, y el Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal”. Llegamos a la conclusión de TODOS los árboles del jardín eran no sólo “agradables a la vista”, sino también “buenos como alimento”. ¿Qué ocurre con el Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal? La primera idea que se nos ocurre es que, si bien el Árbol de la Vida estaba en el CENTRO del paraíso, este otro se encontraba en los límites del mismo. Como el Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal, el hombre caído se caracteriza precisamente porque es un hombre descentrado… Pero lo más interesante nos lo va a descubrir la guematria. Concentrémonos en la expresión Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal: עץ הדעת טוב ורע Observaremos que en todas las palabras que aparecen en ella, excepto en Tov (טוב), “Bien”, nos encontramos con la letra Ayin (ע), que corresponde al número 70, una cifra que representa la multiplicidad y que los comentarios clásicos relacionan con la caída. La guematria de esta expresión, Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal (Etz haDaat Tov veRa), es 932. עץ = 160 הדעת = 479 טוב = 17 ורע = 276 —————- 932 Se trata, curiosamente de la guematria de Ets haJaim (עץ החיים), “el árbol de la Vida”, 233, multiplicada por 4. Algo que inicialmente era “uno” aparece ahora multiplicado por cuatro convertido en “mucho”. De nuevo la unidad y la multiplicidad. עץ = 160 החיים = 73 ————— 233 La guematria de Etz haJaim (עץ החיים), 233, es muy importante, pues también es la de Tzajor (זכור), una raíz que tiene que ver con el recuerdo y con la memoria, pero también la de Or IHWH (אור יהוה), “luz del Eterno”. Pasar del 233 al 932 sería como pasar del recuerdo al olvido, de la luz del Eterno a las tinieblas de este bajo mundo. Es la caída, el exilio: es dejar de alimentarse de Or IHWH (אור יהוה), la luz del Eterno, para tener que ingerir alimentos de este bajo mundo. Por el contrario, si multiplicamos por 4 el valor numérico de Tov (טוב), “Bien”, 17, la única palabra donde no aparecía la letra Ayin (ע), obtenemos 68, la guematria de Jaim (חיים), “vida”. Pero hay aún más, si multiplicamos esta vez por 4 la guematria de Jaim (חיים), “vida”, 68. Obtenemos exactamente 276, o sea la guematria de veRa (ורע), “y el mal”. Si nuestros padres hubieran ingerido únicamente el Tov (טוב) del árbol, hubieran heredado la vida, Jaim (חיים), pero como comieron el bien mezclado con el mal. Se precipitaron y comieron el fruto con la cáscara, no separaron el Bien del Mal. JULI PERADEJORDI Artículo*: Zohar Más info en psico@mijasnatural.com / 607725547 MENADEL (Frasco Martín) Psicología Clínica y Transpersonal Tradicional (Pneumatología) en Mijas Pueblo (MIJAS NATURAL) *No suscribimos necesariamente las opiniones o artículos aquí compartidos
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