Psicología

Centro MENADEL PSICOLOGÍA Clínica y Tradicional

Psicoterapia Clínica cognitivo-conductual (una revisión vital, herramientas para el cambio y ayuda en la toma de consciencia de los mecanismos de nuestro ego) y Tradicional (una aproximación a la Espiritualidad desde una concepción de la psicología que contempla al ser humano en su visión ternaria Tradicional: cuerpo, alma y Espíritu).

“La psicología tradicional y sagrada da por establecido que la vida es un medio hacia un fin más allá de sí misma, no que haya de ser vivida a toda costa. La psicología tradicional no se basa en la observación; es una ciencia de la experiencia subjetiva. Su verdad no es del tipo susceptible de demostración estadística; es una verdad que solo puede ser verificada por el contemplativo experto. En otras palabras, su verdad solo puede ser verificada por aquellos que adoptan el procedimiento prescrito por sus proponedores, y que se llama una ‘Vía’.” (Ananda K Coomaraswamy)

La Psicoterapia es un proceso de superación que, a través de la observación, análisis, control y transformación del pensamiento y modificación de hábitos de conducta te ayudará a vencer:

Depresión / Melancolía
Neurosis - Estrés
Ansiedad / Angustia
Miedos / Fobias
Adicciones / Dependencias (Drogas, Juego, Sexo...)
Obsesiones Problemas Familiares y de Pareja e Hijos
Trastornos de Personalidad...

La Psicología no trata únicamente patologías. ¿Qué sentido tiene mi vida?: el Autoconocimiento, el desarrollo interior es una necesidad de interés creciente en una sociedad de prisas, consumo compulsivo, incertidumbre, soledad y vacío. Conocerte a Ti mismo como clave para encontrar la verdadera felicidad.

Estudio de las estructuras subyacentes de Personalidad
Técnicas de Relajación
Visualización Creativa
Concentración
Cambio de Hábitos
Desbloqueo Emocional
Exploración de la Consciencia

Desde la Psicología Cognitivo-Conductual hasta la Psicología Tradicional, adaptándonos a la naturaleza, necesidades y condiciones de nuestros pacientes desde 1992.

lunes, 21 de septiembre de 2020

En la caverna platónica. Juan Manuel de Prada

En la caverna platónica Juan Manuel De Prada ANIMALES DE COMPAÑÍA Pero, dejando aparte las calumnias delirantes y energúmenas, podría darse el caso de que algún lector despistado pensase que mis diatribas anticapitalistas delatan alguna velada simpatía hacia la otra forma de organización económica aparentemente adversa (y en realidad complementaria, como enseguida veremos). Nuestra generación ha sido formateada en estas dicotomías burdas y maniqueas, que son la levadura de las pasiones sectarias y el mejor modo de mantener a los pueblos prisioneros en la caverna platónica. En una obra que fervientemente les recomiendo, El Estado servil (1912), Hilaire Belloc retrata con clarividencia pasmosa la íntima comunión de capitalismo y comunismo, que a la postre ha instaurado una tercera realidad –el ‘Estado servil’– en la que una mayoría de individuos sin libertad ni propiedad trabajan en beneficio de una plutocracia que acapara toda la propiedad. Así, bajo disfraz democrático, se generan dos clases de hombres: una primera clase, reducidísima, en posesión de los medios de producción; y una segunda, sin libertad económica ni política, y cada vez más alimañizada a la que se asegura la satisfacción de ciertas necesidades vitales, con la añadidura de unos derechos de bragueta que la hagan infecunda y unas dulces morfinas –desde las series de Netflix a la eutanasia– que hagan más llevadero su tedio de vivir. Para combatir el capitalismo sólo existen dos métodos: la negación de la propiedad privada, mediante la instauración del comunismo; o bien la distribución equitativa y lo más amplia posible de la propiedad. Curiosamente, el capitalismo rechaza el segundo modelo, haciendo creer a las masas cretinizadas que es inaplicable, y acaba siempre aliándose con el primero. ¿Por qué? Porque sabe que toda reforma de inspiración comunista acaba, a la postre, produciendo una sociedad en la que los propietarios continúan siendo pocos y en la que la masa prefiere una mínima seguridad económica a costa de la servidumbre. La distribución de la propiedad, en cambio, resulta inaceptable para el capitalismo; y sus defensores –los tradicionalistas– son sistemáticamente demonizados (quien lo probó lo sabe), tanto por los partidarios del capitalismo como por la izquierda caniche que supuestamente postula el comunismo y en realidad es la encargada de pastorear a los pueblos hacia los rediles del Estado servil. Los tradicionalistas son, a juicio de Belloc, los reformadores más prácticos, pues –a diferencia de los comunistas– «trabajan con realidades conocidas que tienen por objetivo un régimen social cuyas características de estabilidad y bondad fueron puestas a prueba y comprobadas por la experiencia». Pero, paradójicamente, son también los menos prácticos en otro sentido, porque proponen la solución más difícil y contraria a las inercias que convienen al capitalismo. El tradicionalista le dice al enfermo que, para recuperar sus miembros atrofiados, ha de sacrificarse y ejecutar disciplinadamente tales o cuales ejercicios; mientras que el comunista pone a disposición del enfermo una silla de ruedas. Además, el comunista se adapta completamente a la degenerada sociedad capitalista a la que se propone sustituir: trabaja con la misma maquinaria que el capitalismo; habla y piensa con los mismos términos que el capitalismo; cultiva y exacerba los mismos apetitos, ambiciones y resentimientos despertados por el capitalismo; y ridiculiza, calificándolas de ‘quiméricas’ o ‘anticuadas’, aquellas virtudes cristianas «cuya memoria mató el capitalismo en el alma de los hombres dondequiera llegó su flagelo». Así, la aleación de capitalismo y comunismo logra el Estado servil, en el que una muchedumbre de desposeídos se congratula de su servidumbre (recompensada, sin embargo, con una paguita extra de derechos de bragueta y dulces morfinas que le alivien el tedio de vivir), y aplaude agradecida al demagogo que la subsidia. Así, las sociedades modernas acaban asimilando –citamos a Belloc– «aquel principio servil que fue su fundamento antes de la llegada de la fe cristiana, principio del cual esta fe la emancipó lentamente, y al cual vuelve naturalmente con la decadencia de ésta». Frente a la aleación de capitalistas y comunistas que se amalgama en el Estado servil avizorado por Belloc y hoy vigente, no existe otra alternativa que la solución que defiende el pensamiento tradicional, que es el que desde este rincón de papel y tinta sostenemos humildemente. Pero, como el personaje del romancero, «yo no digo mi canción / sino a quien conmigo va»; lo cual, inevitablemente, solivianta a los energúmenos que alimentan a sus secuaces con dicotomías burdas y maniqueas, para mantenerlos prisioneros en la caverna platónica. La entrada En la caverna platónica aparece primero en XLSemanal. Artículo*: Juan Manuel De Prada Más info en psico@mijasnatural.com / 607725547 MENADEL (Frasco Martín) Psicología Clínica y Transpersonal Tradicional (Pneumatología) en Mijas Pueblo (MIJAS NATURAL) *No suscribimos necesariamente las opiniones o artículos aquí compartidos
Animales de compañía. 'En la caverna platónica', por Juan Manuel de Prada.

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