LUZ DEL MUNDO Uno solo, eso es todo, y todo representaciones de Uno. En la intimidad del Corazón, Luz del Mundo, tiene lugar lo indescriptible, pero se nos olvida, de modo que termina reinando la más absoluta oscuridad, y uno se ve sumido en la literalidad rasante, un espacio mental reducido a lo cuantitativo y múltiple en detrimento de lo cualitativo y la idea de Unidad (1). Así que de un estado de gracia sin igual en el que todo es novedoso, (la divinidad manifestándose en su propia concepción), se pasa (sin apenas percibir el cambio) a otro de desgracia, separado de la fuente de Vida, del Origen, de la Magia. Te echarán de entre los hombres, y habitarás con las bestias y fieras; heno comerás como el buey, y pasarán de esta manera por ti siete años, hasta tanto que conozcas que el altísimo tiene dominio sobre el reino de los hombres, y lo da a quien le place (2). Vencido el plazo, perdido todo, (que se dice pronto), toda esperanza, cualquier anhelo por más sublime que parezca, incluso el deseo de un encuentro con lo divino que nos aleja de lo que siempre está siendo (ya que es divino todo de por sí, pero se olvida), con asombro y eterno agradecimiento, nos descubrimos ante la jugada maestra que realiza la deidad para conocerse, semejante periplo para caer en la cuenta que nunca hubo olvido ni nada que recordar, que es Uno consigo mismo el que realiza este viaje de reconocimiento (del 1 al 10 retornando al principio) (3), en el que está implícita la complicación, si así pudiera decirse, como forma de expresarse la nada complicada, simplicísima Unidad. La vida es Oración. La iglesia uno mismo: templo, altar en el que tiene lugar la comunión con la inmensidad inefable, ahí donde no es fuera ni dentro (también podría decirse que es dentro y fuera a la vez), Sacrificio, ofrenda de Amor, Rebis, bendito hijo de Hermes, Secreto, Rito, actualización del Principio, asunción de la Gracia, punto de unión entre la Tierra y el Cielo, habitáculo divino. La deidad está siempre presente (como no puede ser de otro modo pues “Todo es Uno y Uno es Todo”) (4) alumbrando la Oscuridad, Luz que permanece escondida para quienes la buscan e inadvertida para los que la ignoran, sin sospechar lo que significa, ni conocer su poder que lo traspasa todo de arriba abajo y de abajo a arriba. No hay nada que no comprenda, incluido el propio olvido, principio de la caída que da lugar a todo este despliegue cosmogónico, cuyo fin es la absorción en su propio origen. Y cabe destacar la respuesta que da el oráculo al enigma que se plantea: El hombre sabe ciertamente que todo lo terrenal es pasajero y que a toda ascensión sigue el ocaso; pero no permite que ese sino general lo confunda e induzca a error. Todo es propicio. Por lo tanto uno recorrerá con prontitud, rectitud y audacia los caminos de la vida (5). Empezando por permitirnos la posibilidad de reconocer lo perdidos que estamos en vez de tratar de disimularlo, no sea que se descubra lo poco y nada que somos respecto a la inmensidad inefable que se oculta bajo el velo de Mâyâ: el mundo de la ilusión y las apariencias que da lugar a la ignorancia según el Vêdânta, un sueño del que hemos de despertar y que, sin embargo, forma parte del juego divino. En realidad, el conjunto de las formas y aquello que se comprende exclusivamente por los sentidos. No puede haber otra divinidad que la no-manifestada y por lo tanto todo lo demás se oculta bajo el velo de Mâyâ. Su símbolo es el del espejo, imagen refleja e invertida de la realidad. 2. Nombre de la madre de Buda (Mâyâ Devî), y de la de Hermes Trismegisto, Maya, la divina forma del Noûs (6). Acerca del espejo, declara la voz en el Diccionario de Símbolos y Temas Misteriosos: ¿Soy o no soy? Se preguntan de forma indefinida los espejos, aunque todos ellos saben que son sólo un reflejo de un Principio al que conocen, pues se mira en ellos (7). Se está hablando de una auto-revelación, la presencia consciente del Misterio, percepción insólita que cual rayo radiante llega instantánea, e inesperadamente pone fin a la ilusión, cumpliéndose el destino irrevocable que estamos llamados a realizar, no sin la asistencia de los dioses que nos llevan por los espinosos caminos de la renuncia, en los que no es difícil claudicar por diversos motivos que no es necesario exponer pues de sobra nos son conocidos. El altar es portátil, sí, pero para quien así lo vive, tratándose de un acto de fe y una entrega desasida de cualquier intención, sea cual sea. No estamos del lado de nadie, sino en el centro, y todo lo que ocurre son los procederes de esto en que a modo de espejo se expresa lo que es uno; y teniendo en cuenta qué es lo que conoce, se obtiene que todo es lo mismo, como se ha dicho, dentro y fuera no son sino aspectos del Secreto. Apelando por lo tanto a la Providencia y con firme resolución, en disposición de cumplir el sacrificio, sea arrojada la bestia al lugar que le corresponde. Admitamos la posibilidad real de dar el gran salto confiados en los dioses, ahora íntimos, que están sentados a la mesa de este gran banquete al que hemos sido invitados. Las fieras que lamen con la suciedad de la tierra las sobras caídas y dispersas, (no nos son desconocidas: nos hemos visto en esas), quedan relegadas a permanecer sujetas a lo que adoran y creen ser. Viene al caso recordar que uno es lo que conoce, y en Delfos se lee al entrar: “Conócete a ti mismo”, emblema que anuncia el modo de operar y nos pone frente a la triste miseria que somos en tanto apostamos por las posesiones mentales, de las que se ha dicho son las más esclavizadoras, “las que conforman nuestra personalidad” (8). Toda una vida de engaño y miedo, ahora vista como un sueño (“y los sueños, sueños son”) (9) . Nos damos cuenta de que nos han llevado de la mano todo el tiempo los propios dioses, celestiales e infernales, nuestros ancestros presentes y vivos actualmente, tropa con la que compartimos idéntico destino: la reabsorción en el Origen. Podemos ver que las cosas de aquí no son sino la concreción de los lances y cortejos Olímpicos que se llevan a cabo en los planos sutiles e invisibles y concretizan en este, todo ello perfectamente visible en el juego que describen las esferas celestes, análogo al que juegan los dioses en sus conjunciones y oposiciones, idas y venidas, ascensos y descensos reiterados por el empíreo que acuñan toda estructura cultural o civilización, constituyendo la forma de ser de sus integrantes. El sacrificio reiterado del Sol en su descenso al inframundo y su gloriosa ascensión, signa un hecho que para nada nos es ajeno, estamos crucificados en estas coordenadas espacio-temporales, lo que representa el calvario inevitable como vía de acceso a la vivencia de la eternidad. Notas 1 “El mayor de los símbolos porque implica en sí la totalidad de lo que es, ha sido y será, y al mismo tiempo todo aquello que no es, y que no tiene cabida en la manifestación. Y todo ello lo hace en distintos mundos e igualmente en diferentes grados de conciencia del alma humana.” Revista Symbolos. “Carta Editorial del director”. http://ift.tt/2mln2Fr 2 Daniel 4, 29. 3 Serie numérica que simboliza la totalidad de la Creación, la Cosmogonía, con sus cuatro niveles correspondientes, los que al decir de la Cábala son, de arriba abajo: plano de las Emanaciones, de la Creación, de las Formaciones y de la Concreción Material, los que hay que ver como simultáneos y no sucesivos. Para comprenderlo mejor, invitamos a meditar en el Árbol de la Vida cabalístico, con sus correspondencias y analogías. Ver en el Diccionario de Símbolos y Temas Misteriosos de Federico González Frías la entrada correspondiente: Árbol de la Vida. http://ift.tt/2mMQGjb 4 Federico González Frías, Rapsodia. Ed. Symbolos, Barcelona, 2015. 5 I Ching. Libro de las Mutaciones. “El Acercamiento”. Cita del comentario a la sentencia nueve en el segundo puesto. Versión de Richard Wilhelm. Edhasa, Buenos Aires, 1985. 6 Federico González Frías, Diccionario de Símbolos y Temas Misteriosos. Ed. Libros del Innombrable, Zaragoza, 2013. 7 Ibíd. La entrada a dicha voz: http://ift.tt/2mlr0yd 8 Federico González, En el Vientre de la Ballena. Textos Alquímicos. http://ift.tt/2mMTWuY 9 Federico González Frías, Tres Teatro Tres, “Lunas Indefinidas”. Ed. Libros del Innombrable, Zaragoza, 2011. - Artículo*: Letra Viva. Una Utopía Hermética - Más info en psico@mijasnatural.com / 607725547 MENADEL Psicología Clínica y Transpersonal Tradicional (Pneumatología) en Mijas y Fuengirola, MIJAS NATURAL *No suscribimos necesariamente las opiniones o artículos aquí enlazados
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