Psicología

Centro MENADEL PSICOLOGÍA Clínica y Tradicional

Psicoterapia Clínica cognitivo-conductual (una revisión vital, herramientas para el cambio y ayuda en la toma de consciencia de los mecanismos de nuestro ego) y Tradicional (una aproximación a la Espiritualidad desde una concepción de la psicología que contempla al ser humano en su visión ternaria Tradicional: cuerpo, alma y Espíritu).

“La psicología tradicional y sagrada da por establecido que la vida es un medio hacia un fin más allá de sí misma, no que haya de ser vivida a toda costa. La psicología tradicional no se basa en la observación; es una ciencia de la experiencia subjetiva. Su verdad no es del tipo susceptible de demostración estadística; es una verdad que solo puede ser verificada por el contemplativo experto. En otras palabras, su verdad solo puede ser verificada por aquellos que adoptan el procedimiento prescrito por sus proponedores, y que se llama una ‘Vía’.” (Ananda K Coomaraswamy)

La Psicoterapia es un proceso de superación que, a través de la observación, análisis, control y transformación del pensamiento y modificación de hábitos de conducta te ayudará a vencer:

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Obsesiones Problemas Familiares y de Pareja e Hijos
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La Psicología no trata únicamente patologías. ¿Qué sentido tiene mi vida?: el Autoconocimiento, el desarrollo interior es una necesidad de interés creciente en una sociedad de prisas, consumo compulsivo, incertidumbre, soledad y vacío. Conocerte a Ti mismo como clave para encontrar la verdadera felicidad.

Estudio de las estructuras subyacentes de Personalidad
Técnicas de Relajación
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Concentración
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Desbloqueo Emocional
Exploración de la Consciencia

Desde la Psicología Cognitivo-Conductual hasta la Psicología Tradicional, adaptándonos a la naturaleza, necesidades y condiciones de nuestros pacientes desde 1992.

sábado, 13 de mayo de 2017

La tradición en Platón

Grecolatina Platón Pedro Amorós Los escritos platónicos están pensados, pues, para iniciados en la filosofía. De hecho, es interesante constatar que gran parte de los diálogos son concebidos como una defensa de la filosofía. El tema de la escritura, además, da mucho juego, porque en la obra platónica hay toda una reflexión sobre el deslizamiento de la oralidad en la escritura. Así, el modelo de Egipto y de los sacerdotes egipcios se presenta como válido porque combina la tradición oral con la tradición escrita. A esta premisa sobre la escritura hay que añadir otra, muy importante para com- prender la obra platónica: la necesidad ineludible para Platón de apelar a la tradición, de seguir las huellas de la tradición, todo aquello que han dicho los antiguos, que se ha transmitido de forma oral, y que en algunos casos ya se recoge por escrito. Platón lo explica varias veces en sus diálogos. Cuando alguien no puede aprender con un maestro o es incapaz de «descubrir» por su cuenta (por cierto, de ahí la importancia de la palabra heuretes en la cultura griega), se ve obligado a recurrir a la tradición. Eso explica que en los diálogos platónicos haya múltiples referencias a «los antiguos», hoi palaioi, que no son los más ancianos de la comunidad, ni los antepasados. Son los «primeros», los poseedores de la sabiduría, los que tienen la vivencia de la tradición, los que saben porque han visto y porque vivían más cerca de los dioses. El resto de mortales debe conformarse con la opinión, con la doxa transmitida, con la tradición. Toda esta concepción está relacionada, sin duda, con la idea subyacente en la mentalidad griega de que la verdad está en los orígenes. A partir de estas dos prernisas, a saber, la escritura como recordatorio y la primacía de la palabra oral en primer lugar, y la necesidad de seguir las huellas de la tradición en segundo lugar, el estudio de una serie de vocablos ofrece algunos datos relevantes sobre el tema de la tradición14. Estos vocablos son doxa (opinión), mythos (mito), pheme (rumor), akoé (tradición) y mythología (mitología). Éstos son posiblemente los fundamentales, aunque también hay que valorar otros no menos importantes. En este sentido, la palabra mythos es bastante esclarecedora de la forma en que se debe abordar el problema de la tradición. Evidentemente, no se puede encontrar un sentido unívoco y universal a la palabra mythos, pero sí se puede afirmar que siempre hace referencia al contenido de la tradición, es la palabra transmitida de forma oral. Es sintomático observar que Platón no cuenta aquellos mitos que la gente conoce. Se limita a hacer una referencia a tal o cual mito, pero no lo desarrolla. Así, nos encontramos con retazos de mitos, que son fragmentos de la tradición, y que se encuentran dispersos por los diálogos. Por otra parte, Platón nos presenta de forma completa sus propios mitos. La idea del filósofo es la construcción de una tradición sagrada, una tradición física y una tradición antropológica diferente a la que han transmitido los poetas, los físicos y los sofistas, con el objetivo de que los mitos sean conocidos y transmitidos dentro de la comunidad. Así, se instalan en la comunidad, en la memoria colectiva de la sociedad. Curiosamente, al mismo tiempo se constata el hecho de que los mitos de construcción platónica representan la exposición más sistemática de la filosofía platónica. El estudio de la palabra mythos, además, plantea dos problemas importantes: en primer lugar, la relación entre mythos y logos, y el significado concreto de ambos vocablos, es un problema complejo y difícil, pues, a pesar de la insistencia de los historiadores en separar estas dos palabras como dos cosas totalmente distintas en el corpus platónico, la cuestión no está tan clara. En el caso de los relatos, sí que parece que hay una mayor distinción: Platón aplica la palabra logos a los relatos sobre los hombres, mientras que la palabra mythos se refiere a las narraciones sobre dioses, daimones, héroes y el Hades. Pero en otros casos, la distinción entre mythos y logos no es tan tajante. Esto nos lleva al segundo problema relacionado con la palabra mythos. ¿El mito es exclusivamente un relato o hace referencia también a refranes, proverbios, el continuo se dice, legetai, de la tradición? Todo hace pensar que, aunque Platón se refiere generalmente a relatos, a narraciones de carácter oral, también la palabra mythos se puede relacionar con un proverbio, un apotegma transmitido por la comunidad y repetido constantemente. El ejemplo más claro en el corpus platónico es el famoso apotegma que da inicio a la Verdad (Aletheia) de Protágoras15 y que Platón considera un mythos. Las palabras akoé y pheme son fundamentales para entender el hecho mismo de la transmisión de la tradición y son empleadas por Platón para aludir a todo aquello que se transmite por la boca y el oído. En concreto, el filósofo emplea en numerosísimas ocasiones la palabra akoé, y todas las formas verbales derivadas del verbo «escuchar», para significar que las tradiciones poéticas y las narraciones en general, todavía en pleno siglo IV, eran transmitidas de forma oral esencialmente, eran más escuchadas que leídas. Esto da a entender que en el siglo IV la mayor parte de la población, incluso en Atenas, seguía conociendo el conglomerado heredado de la tradición por transmisión oral más que por una lectura de libros propiamente dicha. Sólo una minoría cultivada leía asiduamente e interpretaba la tradición antigua. Por ejemplo, siguiendo el testimonio del Protágoras16 advertimos que los hijos de los más ricos en la polis empiezan antes y acaban más tarde la enseñanza en la escuela; se puede afirmar por tanto que, en pleno siglo IV, una enseñanza larga y prolongada en las escuelas era patrimonio de unos pocos. La escolarización en Atenas sólo contribuye a crear un distanciamiento entre una clase ilustrada y una clase popular. La otra palabra importante para el estudio de la tradición es pheme, un vocablo con valores religiosos y políticos. Bien puede hacer referencia a la reputación que pesa sobre una persona, al rumor que se extiende por la ciudad o incluso a un orá- culo transmitido. Pero, por encima de todo, la palabra nos habla de «transmisión». Algunas veces aparece en el mismo contexto que mythos o akoé, lo cual refuerza el sentido de tradición. Es curioso observar que la mayor parte de las apariciones de la palabra pheme acontece en las Leyes o, en todo caso, en los diálogos tardíos de Platón. Esto responde sin duda alguna al interés platónico por hacerse eco de cual- quier rumor que pueda afectar a la polis. Es necesario descartar, por así decirlo, los rumores falsos, los rumores malos para la ciudad". Sin embargo, Platón encuentra que el rumor, pheme, tiene un aspecto positivo, ya que generaliza y transmite una serie de principios que contribuyen a dar unidad a la ciudad. En este sentido, hay que decir que la gran obsesión platónica, que recorre toda su obra es la obsesión por la unidad; en términos filosóficos se diría lo uno frente a lo múltiple. Esto es aplicable tanto a la ciudad como a la virtud y a otras cuestiones de carácter filosófico. El estudio de la palabra mythología nos conduce al terreno de la interpretación de la tradición. Desde esta perspectiva, es importante advertir que, como reformador de la polis, Platón es un exégeta, un intérprete de la tradición. Entiéndase exégeta en un sentido amplio. Con la palabra mitología Platón se refiere no sólo al conjunto de relatos y tradiciones transmitidos sino también a la reflexión, a la investigación de tradiciones antiguas, tal como queda claramente expresado en el CritiasI8. La mitología nace, además, en el marco de la polis, cuando el hombre dispone de ocio y tiempo libre, lo que los griegos llaman scholé, es decir, tiempo para la reflexión y la investigación. En términos generales, la «mitología platónica» abarca las tradiciones poéticas, los relatos o discursos sobre los tiempos antiguos, y las costumbres y la ley no escrita. Por tanto, el estudio de la tradición integra la poesía, la logogra$'u o arqueología, y la legislación, tanto las leyes escritas como las leyes no escritas, también llamadas costumbres tradicionales o patrias. En realidad, Platón consideraba los saberes tradicionales como mitología, como una especie de paidiu, de juego o entretenimiento. Por contra, la figura del filósofo como hombre «serio» se opone en el corpus platónico a la actividad del poeta, logógrafo y legislador, los otros edu- cadores de la polis. La paradoja radica en que Platón realiza una valoración crítica de estas actividades y saberes tradicionales y al mismo tiempo actúa como poeta, logógrafo o arqueólogo y legislador. Platón escribe mitos, discursos de arqueología y redacta leyes. Esta investigación de tradiciones antiguas por parte de Platón se desarrolla prác- ticamente desde los primeros diálogos, pero se hace más evidente y consciente a partir de la República. Platón cuestiona la tradición, es decir, pone en tela de juicio lo que los griegos tenían y creían, pero lo hace para adquirirlo de nuevo mediante el examen y la fundamentación. En primer lugar, estudia la poesía como integrante importante de la paideia, de la cultura y la educación griegas. La interpretación de las tradiciones poéticas, que Platón llama muy a menudo tu legómena, se realiza esencialmente desde una perspectiva moral. La crítica platónica a la poesía no tiene como objetivo, tal como a menudo se repite, la eliminación de la poesía de la ciudadI9. Platón es consciente del papel fundamental que la tradición poética juega en la paideia griega. Por tanto, lo único que pretende es desestimar parte de dicha tradición poética que no es adecuada para la formación de los jóvenes. La poesía sigue siendo básica en la paideia platónica20. También es importante tener en cuenta que cuando Platón investiga la tradición poética pone en solfa una actividad y experiencia esencialmente oral, que se transmite a través de la boca y el oído. El terreno de la poesía es, por tanto, akoé, la tradición oral. Por lo que respecta a la figura del poeta, es descrito por Platón como un mitólogo, es decir, no sólo como un forjador de historias sino también como un narrador. No obstante, el poeta no es el único mitólogo que tiene en cuenta el filósofo. Platón es consciente de que los poetas no son los únicos guardianes y depositarios de la tradición. En la Grecia antigua existía una práctica de narración de historias de carácter oral al margen de la actividad poética. Por eso, el filósofo también menciona a las ayas o nodrizas y a los ancianos. En concreto, los ancianos mitólogos tienen un papel fundamental en la ciudad proyectada por Platón en las Leyes. Junto a la poesía, Platón también se hace eco de la logografa o arqueología, es decir, la investigación de los tiempos antiguos, todo aquello que se refiere a fundación de ciudades, genealogías de héroes y hombres, y asuntos antiguos en general. La arqueología es una actividad que se presenta a medio camino entre la oralidad y la escritura. Solón y los sacerdotes de Sais, en Egipto, son un ejemplo palpable de ello. Por lo demás, la reflexión sobre los tiempos antiguos permite a Platón plantear un tema importante: la ruptura de la tradición. En este sentido, la ingenuidad de Solón choca con la sabiduría de los sacerdotes egipcios. La mitología y la arqueología de Solón se reducen a unos pocos nombres y genealogías, lo cual demuestra el escaso conocimiento que los griegos tienen sobre los tiempos antiguos debido a la ruptura de la tradición, a los desastres que cíclicamente se producen. La memoria, parece decirnos Platón, se diluye al desaparecer la escritura, al no existir un deslizamiento de la tradición oral en la escritura. Por otra parte, Platón elabora sus propios discur- sos de arqueología al hablarnos de la antigua Atenas y la antigua Atlántida. En los relatos sobre antiguas poleis, es muy interesante comprobar que Platón concede una gran importancia al juramento, orkos, y al sacrificio. Ambos certifican la unidad de la polis; estos ritos comunes crean un sentido de comunidad y de tradición. También se da una gran importancia en estos antiguos Estados a las leyes transmitidas y san- cionadas por la tradición, precisamente porque el origen de esas leyes se encuentra en la divinidad; es el caso de los mandatos de Poseidón en el relato de Atlántida, las revelaciones de Apolo en los estados dorios o la transmisión de Zeus a Minos en Creta. Sin temor a equivocarse se puede decir que Platón defiende la idea de que un Estado debe sostenerse sobre unas leyes y un juramento comunes. Además de la poesía y la logograjk-arqueología, Platón también lleva a cabo un estudio e interpretación de las leyes, nomoi, en sentido plural, entendiendo por leyes no sólo las leyes escritas sino también las no escritas, ágrapha nómima, también denominadas costumbres patrias y transmitidas de forma oral. Por lo tanto, Platón hace acopio de tradiciones y costumbres, que investiga ampliamente, no sólo ate- nienses sino también lacedemonias y cretenses. Para empezar, el filósofo nos hace ver que las normas tradicionales de conducta, tu nómima, representan una enseñanza que la polis en su conjunto ofrece a los ciudadanos y que los padres transmiten a sus hijos. Forman parte de la tradición común de la polis. Las costumbres son la enseñanza común de la ciudad que se va difundiendo y transmitiendo entre todos. Una cuestión importante a plantear y que resulta difícil de aclarar es por qué Platón cambia de opinión de la República a las Leves en el tema de las costumbres y las normas tradicionales de conducta. En la República Platón considera ingenuo legislar sobre estas cuestiones, porque piensa que son una consecuencia misma de la paideia y se transmiten de forma generacional. Por lo tanto, pasa por alto su estudio. En las Leyes, sin embargo, se lanza a fondo al estudio de costumbres y leyes no escritas, y las incluye en su particular mitología2'. En varios pasajes, habla de «instituir las costumbres», y, ciertamente, las Leyes de Platón constituyen en gran medida una «mitología de las costumbres». El objetivo implícito es una revivificación de las costumbres patrias y tradicionales. Esta idea seguramente debe ser puesta en relación con la idea platónica de unidad de la polis, cada vez más patente en su obra, sobre todo en los últimos diálogos. En lo que concierne al estudio propiamente de nomoi, de leyes, Platón establece claramente la dualidad entre determinadas leyes que se escriben en columnas y quedan a la vista de los ciudadanos, y otras leyes que no se escriben y que perma- necen en el territorio de la tradición oral y de las costumbres transmitidas. Por su parte, el concepto de «ley no escrita» es muy amplio e incluye desde la ley sagrada hasta las normas tradicionales de conducta. En este respecto, y esto es muy impor- tante, Platón adopta y admite antiguos oráculos y antiguas costumbres. Además, copia instituciones y leyes del Estado ateniense. El problema que se plantea radica en deslindar las leyes de su tiempo, de la ley soloniana y de la propia invención platónica. Éste es un problema histórico sobre el cual se debe insistir. Lo que está claro es que Platón bebe en las fuentes de las arcaicas tradiciones atenienses. Ahora bien, lo que está por ver es si las costumbres ancestrales habían perdido autoridad en época de Platón tal como afirman algunos historiadores. En definitiva, los pro- blemas que plantea el estudio de la tradición en Platón son múltiples22, pero bien enfocados pueden ayudar a comprender mejor la sociedad ateniense y la sociedad griega en general. Extraido de La tradición en Platón Pedro Amorós - Artículo*: Tradición Perenne - Más info en psico@mijasnatural.com / 607725547 MENADEL Psicología Clínica y Transpersonal Tradicional (Pneumatología) en Mijas y Fuengirola, MIJAS NATURAL *No suscribimos necesariamente las opiniones o artículos aquí enlazados
 

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