Psicología

Centro MENADEL PSICOLOGÍA Clínica y Tradicional

Psicoterapia Clínica cognitivo-conductual (una revisión vital, herramientas para el cambio y ayuda en la toma de consciencia de los mecanismos de nuestro ego) y Tradicional (una aproximación a la Espiritualidad desde una concepción de la psicología que contempla al ser humano en su visión ternaria Tradicional: cuerpo, alma y Espíritu).

“La psicología tradicional y sagrada da por establecido que la vida es un medio hacia un fin más allá de sí misma, no que haya de ser vivida a toda costa. La psicología tradicional no se basa en la observación; es una ciencia de la experiencia subjetiva. Su verdad no es del tipo susceptible de demostración estadística; es una verdad que solo puede ser verificada por el contemplativo experto. En otras palabras, su verdad solo puede ser verificada por aquellos que adoptan el procedimiento prescrito por sus proponedores, y que se llama una ‘Vía’.” (Ananda K Coomaraswamy)

La Psicoterapia es un proceso de superación que, a través de la observación, análisis, control y transformación del pensamiento y modificación de hábitos de conducta te ayudará a vencer:

Depresión / Melancolía
Neurosis - Estrés
Ansiedad / Angustia
Miedos / Fobias
Adicciones / Dependencias (Drogas, Juego, Sexo...)
Obsesiones Problemas Familiares y de Pareja e Hijos
Trastornos de Personalidad...

La Psicología no trata únicamente patologías. ¿Qué sentido tiene mi vida?: el Autoconocimiento, el desarrollo interior es una necesidad de interés creciente en una sociedad de prisas, consumo compulsivo, incertidumbre, soledad y vacío. Conocerte a Ti mismo como clave para encontrar la verdadera felicidad.

Estudio de las estructuras subyacentes de Personalidad
Técnicas de Relajación
Visualización Creativa
Concentración
Cambio de Hábitos
Desbloqueo Emocional
Exploración de la Consciencia

Desde la Psicología Cognitivo-Conductual hasta la Psicología Tradicional, adaptándonos a la naturaleza, necesidades y condiciones de nuestros pacientes desde 1992.

martes, 19 de diciembre de 2017

El legado de nuestros antepasados - Letra Viva. Una Utopía Hermética

EL LEGADO DE NUESTROS ANTEPASADOS Al cierre de este número de LETRA VIVA ha llegado a nuestras manos el volumen de Los diez libros de arquitectura de Vitruvio. En la introducción a su libro VII nos relata, para nuestro asombro y alegría, por qué debemos agradecer a nuestros antepasados el haber reunido sus saberes en opúsculos, que a su vez se han albergado en grandes bibliotecas. También agradece la labor de los verdaderos poetas y amantes del saber y pone de relieve la constante aparición de falsificadores y detractores que, anteponiendo sus intereses particulares, han usurpado y copiado a los antiguos, o bien desde la ignorancia los han criticado, siendo sin embargo incapaces de aportar una nueva brizna de conocimiento. Por su afinidad al tema de la Biblioteca Hermética, y por la vigencia de lo que pone en evidencia, reproducimos los primeros párrafos de esta introducción: Nuestros antepasados no sólo tomaron la determinación de transmitir a la posteridad sus reflexiones, de modo inteligente y práctico, mediante las propuestas de sus comentarios con el fin de que no se perdieran, sino que además los fueron engrosando en cada momento publicándolos en volúmenes antiguos, y poco a poco llegaron a alcanzar la elegancia y la perfección de la ciencia. Por ello, debemos mostrarles nuestra mayor gratitud ya que no los dejaron en el olvido, ocultándolos celosamente, sino que pusieron máximo cuidado en entregar a los siglos futuros sus propios tratados, sus propios logros en toda clase de conocimientos. Si no hubieran actuado de esta manera nos sería totalmente imposible conocer ahora lo que sucedió en la Guerra de Troya, así como las teorías sobre la naturaleza de Tales, Demócrito, Anaxágoras, Jenófanes y otros clásicos; tampoco conoceríamos los códigos morales que precisaron Sócrates, Platón, Aristóteles, Zenón, Epicuro y otros filósofos; ignoraríamos las hazañas de Creso, Alejandro, Darío y otros muchos reyes, si nuestros antepasados no hubiesen plasmado en sus comentarios los logros de toda aquella cultura, legándolos a la posteridad y a la memoria colectiva. Sí debemos mostrar nuestra mayor gratitud a todos ellos, pero debemos censurar a quienes apropiándose de sus obras las publican como si fueran suyas, a quienes apoyándose en las investigaciones ajenas se vanaglorian profanando los escritos de otros autores con reprobable envidia: éstos merecen nuestra desaprobación y nuestra condena más severa, por su perversa manera de comportarse. La historia es testigo de que tales actitudes fueron castigadas escrupulosamente por los antiguos y nos parece pertinente expresar algunos de sus fallos, tal como nos los han transmitido. Los reyes Atálicos, entusiasmados por el agradable placer que produce la literatura, fundaron una magnífica biblioteca en Pérgamo, para disfrute de todo el público. Igualmente, Ptolomeo, animado por un celo similar y por un deseo apasionado, con encomiable destreza puso todo su esfuerzo en preparar y disponer otra biblioteca de características similares en Alejandría. Después de haberlo conseguido con gran diligencia, creyó que no era suficiente si no ponía todo su interés en aumentar sus volúmenes, ampliando la biblioteca con nueva simiente que se fuera propagando. Así, organizó unos juegos en honor de las Musas y de Apolo y, a imitación de los juegos atléticos, estableció premios y honores para el escritor que resultara vencedor. Todo estaba dispuesto. Cuando llegó el momento del certamen literario, se eligieron unos jueces competentes para evaluar a los participantes. El rey tenía ya elegidos a seis jueces de la ciudad, pero le faltaba un séptimo juez, que fuera suficientemente idóneo; consultó con los responsables de la biblioteca y les preguntó si conocían a alguna persona preparada para este evento. Le hablaron de un tal Aristófanes, que con entusiasmo y con una puntualidad extraordinaria acudía a leer en la biblioteca, cada día, todos los libros siguiendo un orden sistemático. En la junta de los juegos se asignaron asientos reservados para cada uno de los jueces; Aristófanes fue citado junto con los otros jueces y tomó asiento donde se le había designado. En primer lugar se presentaron al certamen los poetas: comenzaron a leer en voz alta sus poemas y el pueblo en masa indicaba a los jueces, mediante señales inequívocas, los que eran de su agrado. Cuando se les pidió a cada uno de los jueces su veredicto, seis coincidieron en el fallo y otorgaron el primer premio al poeta que causó mejor impresión al pueblo, pues fue el más aplaudido; el segundo premio fue para el siguiente. Cuando se le pidió a Aristófanes su opinión ordenó que proclamaran vencedor precisamente al poeta que menos entusiasmo había causado en el pueblo. La indignación del rey y de los restantes jueces fue inmediata; se levantó Aristófanes y con ruegos les suplicó que le permitieran justificar su voto. Cuando todos guardaron silencio, indicó que solamente uno de ellos era un auténtico poeta y que los demás habían plagiado sus poemas y lo que se debía juzgar no eran los poemas plagiados sino los poemas originales y auténticos. El pueblo se quedó sorprendido y el rey lleno de dudas; como Aristófanes se conocía de memoria todos los libros sacó de las estanterías un gran número de volúmenes que fue comparando con los poemas oídos y obligó a que los mismos poetas confesaran abiertamente que habían copiado sus composiciones. Mandó el rey que fueran tratados como ladrones, que recibieran su condena y los despidió de la manera más vergonzosa. Colmó de regalos a Aristófanes y lo nombró máximo responsable de la biblioteca. Al cabo de unos años llegó Zoilo a Alejandría; venía de Macedonia y había adoptado como sobrenombre el de “Azote de Homero”, pues así se le conocía; recitó ante el rey sus propias composiciones, que eran un alegato contra la Ilíada y la Odisea. Ptolomeo, al observar que el padre de los poetas y pionero de la literatura, ya muerto, era objeto de tales injurias y que Zoilo conservaba unos poemas admirados universalmente, lleno de indignación no le dio ninguna respuesta. Como Zoilo llevaba ya en el reino largos años hundido en la miseria, le pidió al rey que le concediera alguna pensión. Cuentan que el rey contestó que si Homero, cuya muerte había sucedido hacía mil años, había alimentado a millares de personas durante muchos años, él debía procurar su propio sustento y el de otros muchos, ya que confesaba estar dotado de un talento superior. Sobre su muerte conservamos diversas versiones: parece que fue condenado por parricida; algunos aseguran que fue crucificado por orden de Filadelfo; otros, que murió lapidado en Cos, y otros aseguran que fue quemado vivo en Esmirna. Fuera cual fuese su muerte, sin duda que fue acorde a su culpabilidad, pues no se merece otra muerte quien alude a unos autores, criticándolos y censurándolos, cuando es totalmente imposible que ellos respondan justificando lo que han escrito. Por mi parte, César, yo no publico estos volúmenes plagiando títulos ajenos, apropiándomelos bajo mi nombre; ni voy a censurar las ideas de ningún autor reconociéndolas como si fueran originales mías, sino que quiero mostrar mi agradecimiento sincero a todos los escritores pues, al recopilar sus extraordinarios logros a lo largo de los tiempos con habilidad y talento, nos han dejado un verdadero caudal en todos los géneros literarios, de donde, como si tomando agua de una fuente y transvasándola hacia nuestro propio proyecto, logramos unas posibilidades más elocuentes y más viables para escribir; con la confianza que nos ofrecen semejantes pensadores, nos atrevemos a desarrollar nuevos textos de arquitectura (1). Notas 1 Vitruvio, Los diez libros de arquitectura. Alianza Editorial, Madrid, 2016. - Artículo*: Letra Viva. Una Utopía Hermética - Más info en psico@mijasnatural.com / 607725547 MENADEL Psicología Clínica y Transpersonal Tradicional (Pneumatología) en Mijas y Fuengirola, MIJAS NATURAL *No suscribimos necesariamente las opiniones o artículos aquí enlazados
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