Psicología

Centro MENADEL PSICOLOGÍA Clínica y Tradicional

Psicoterapia Clínica cognitivo-conductual (una revisión vital, herramientas para el cambio y ayuda en la toma de consciencia de los mecanismos de nuestro ego) y Tradicional (una aproximación a la Espiritualidad desde una concepción de la psicología que contempla al ser humano en su visión ternaria Tradicional: cuerpo, alma y Espíritu).

“La psicología tradicional y sagrada da por establecido que la vida es un medio hacia un fin más allá de sí misma, no que haya de ser vivida a toda costa. La psicología tradicional no se basa en la observación; es una ciencia de la experiencia subjetiva. Su verdad no es del tipo susceptible de demostración estadística; es una verdad que solo puede ser verificada por el contemplativo experto. En otras palabras, su verdad solo puede ser verificada por aquellos que adoptan el procedimiento prescrito por sus proponedores, y que se llama una ‘Vía’.” (Ananda K Coomaraswamy)

La Psicoterapia es un proceso de superación que, a través de la observación, análisis, control y transformación del pensamiento y modificación de hábitos de conducta te ayudará a vencer:

Depresión / Melancolía
Neurosis - Estrés
Ansiedad / Angustia
Miedos / Fobias
Adicciones / Dependencias (Drogas, Juego, Sexo...)
Obsesiones Problemas Familiares y de Pareja e Hijos
Trastornos de Personalidad...

La Psicología no trata únicamente patologías. ¿Qué sentido tiene mi vida?: el Autoconocimiento, el desarrollo interior es una necesidad de interés creciente en una sociedad de prisas, consumo compulsivo, incertidumbre, soledad y vacío. Conocerte a Ti mismo como clave para encontrar la verdadera felicidad.

Estudio de las estructuras subyacentes de Personalidad
Técnicas de Relajación
Visualización Creativa
Concentración
Cambio de Hábitos
Desbloqueo Emocional
Exploración de la Consciencia

Desde la Psicología Cognitivo-Conductual hasta la Psicología Tradicional, adaptándonos a la naturaleza, necesidades y condiciones de nuestros pacientes desde 1992.

viernes, 6 de enero de 2023

Rafa Villalobos, merecido abucheo

Rafael Villalobos ha sido intensamente abucheado por el público del Liceo en el estreno de la Tosca de Puccini que, si el Teatro de la Maestranza no lo remedia, se presentará –yo no pienso ir a verla– en Sevilla el próximo mes de junio. Desde aquí me uno a los abucheos, que por mi parte –sospecho que por la de muchas más personas– no van hacia esta Tosca en particular –de la que solo he visto sus minutos finales, bochornosos–, sino hacia una corriente generalizada: la de los directores de escena que escupen sobre la partitura, sobre el libreto y sobre los espectadores ofreciendo una dramaturgia paralela que nada tiene que ver con las intenciones del compositor y del libretista, ni con la música, ni con aquel producto que ha comprado el espectador –si adquieres una entrada para Tosca tienes todo el derecho del mundo a ver Tosca–, y que encima tienen la poca vergüenza de pensar que ellos, como se supone que son artistas, poseen todo el derecho del mundo a cambiar las cosas porque sí, porque tienen mayor sensibilidad que el resto del planeta, porque ven lo que los demás no podemos ver, porque nos pueden revelar aquello que no nosotros somos capaces de descubrir por nosotros mismos. No solo eso: encima tenemos que garantizarles que lo puedan hacer con dinero público. Conste que este tipo de experimentos puede salir bien. Recuerdo ahora mismo un interesantísimo Caso Makropulos por Warlikowski en el Teatro Real, o un fascinante Ángel de fuego que vi en Múnich a cargo de Barry Koski. Pero para eso hay que tener mucho, muchísimo talento, y eso es algo que solo unos pocos poseen. Rafa Villalobos cuenta con amplísimos conocimientos y sabe lo que se trae entre manos, pero a tenor de los mamarrachos que le hemos venido sufriendo en Sevilla y en Jerez, carece de talento suficiente para hacer bien las cosas. No solo eso: le sobra mucho, muchísimo divismo. Se cree tan por encima de todo y de todos, se considera tan sensible e inteligente, tiene tantísima ansiedad porque se hable de él y por ser el protagonista de la función, que su prepotencia termina convirtiendo lo que podría ser una puesta en escena digamos que “aceptable” en un conjunto de petardadas que serían estupendas en otro contexto, hora y lugar, pero no cuando uno lo que quiere es dejarse llevar por el torbellino de belleza, de emociones contradictorias y de reflexión (¡sí, de reflexión, a ver si estos registas se enteran!) que las grandes obras de la lírica siguen ofreciéndonos, con su música y dramaturgia originales, por mucho tiempo que haya pasado. Porque esa es otra: lo que en esta entrevista –no se la pierdan, observen el divismo extremo con que habla el director de escena sevillano– Villalobos dice, llega con muchísimo tiempo de retraso. Porque ese debate que él dice querer abrir sobre qué es el arte, sobre la libertad de los artistas (¡cómo si no la tuvieran, menudo cretino!) y sobre los límites de la interpretación está abierto hace siglos, por gente con mucho más talento que él y con propuestas infinitamente más interesantes. Él no está rompiendo nada ni aportando cosa alguna: hace peor lo que otros hicieron hace décadas. Todo aquello del público burgués, acomodaticio y tal se podía aplicar a otras épocas y contextos, cuando Boulez hablaba de quemar los teatros de ópera y tal. Hoy ya la mayoría de la gente no viene a lucirse, a hacer negocios burgueses –eso era en la Ópera de París en el siglo XIX– ni a pasar el rato con algo más o menos agradable. Viene a conocer, a emocionarse, a inquietarse y a pensar con las grandes creaciones del pasado, que –insisto– siguen vigentes sin necesidad de renovación alguna. Por poner un solo ejemplo, no es necesario cambiar una sola pincelada para sentir con enorme intensidad –hasta el dolor, si hace falta– los cuadros de un Caravaggio, por mucho que estos estuvieran pintados para un público y una sensibilidad –la de determinada parcela del clero italiano del momento, pero también la de los devotos que visitaban las iglesias en tiempos contrarreformistas– que nada tienen que ver con la de nuestros días. Aunque claro, siempre habrá algún Derek Jarman –autor de una pedantísima película sobre el pintor milanés– que pretenda hacer todavía más explícito lo que resulta evidente para cualquier persona con un poquito de sensibilidad. Lo dicho, mi más intenso abucheo no para esta o aquella otra producción escénica, sino para una actitud extremadamente nociva por parte de muchos directores de escena y de los no pocos teatros que los contratan, una que no tiene el menor sentido en nuestros días más que para aquellos que se siguen creyendo no solo más inteligentes, sino también más de izquierdas que los que llevamos mucho más tiempo que ellos luchando por que el arte, lejos de ser algo acomodaticio, tenga una participación activa en el progreso de la humanidad. Ah, una cosilla más. Villalobos habla de respetar las opiniones. Pues bien, a ver si él tiene algún respeto a la música, a la dramaturgia, a los cantantes y al público. Yo diría que ninguno. Artículo*: Fernando López Vargas-Machuca Más info en frasco@menadelpsicologia.com / Tfno. & WA 607725547 Centro MENADEL (Frasco Martín) Psicología Clínica y Tradicional en Mijas Pueblo #Psicologia #MenadelPsicologia #Clinica #Tradicional #MijasPueblo *No suscribimos necesariamente las opiniones o artículos aquí compartidos. No todo es lo que parece.
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