
Psicología
Centro MENADEL PSICOLOGÍA Clínica y Tradicional
Psicoterapia Clínica cognitivo-conductual (una revisión vital, herramientas para el cambio y ayuda en la toma de consciencia de los mecanismos de nuestro ego) y Tradicional (una aproximación a la Espiritualidad desde una concepción de la psicología que contempla al ser humano en su visión ternaria Tradicional: cuerpo, alma y Espíritu).
“La psicología tradicional y sagrada da por establecido que la vida es un medio hacia un fin más allá de sí misma, no que haya de ser vivida a toda costa. La psicología tradicional no se basa en la observación; es una ciencia de la experiencia subjetiva. Su verdad no es del tipo susceptible de demostración estadística; es una verdad que solo puede ser verificada por el contemplativo experto. En otras palabras, su verdad solo puede ser verificada por aquellos que adoptan el procedimiento prescrito por sus proponedores, y que se llama una ‘Vía’.” (Ananda K Coomaraswamy)
La Psicoterapia es un proceso de superación que, a través de la observación, análisis, control y transformación del pensamiento y modificación de hábitos de conducta te ayudará a vencer:
Depresión / Melancolía
Neurosis - Estrés
Ansiedad / Angustia
Miedos / Fobias
Adicciones / Dependencias (Drogas, Juego, Sexo...)
Obsesiones
Problemas Familiares y de Pareja e Hijos
Trastornos de Personalidad...
La Psicología no trata únicamente patologías. ¿Qué sentido tiene mi vida?: el Autoconocimiento, el desarrollo interior es una necesidad de interés creciente en una sociedad de prisas, consumo compulsivo, incertidumbre, soledad y vacío. Conocerte a Ti mismo como clave para encontrar la verdadera felicidad.
Estudio de las estructuras subyacentes de Personalidad
Técnicas de Relajación
Visualización Creativa
Concentración
Cambio de Hábitos
Desbloqueo Emocional
Exploración de la Consciencia
Desde la Psicología Cognitivo-Conductual hasta la Psicología Tradicional, adaptándonos a la naturaleza, necesidades y condiciones de nuestros pacientes desde 1992.
lunes, 11 de diciembre de 2023
MI NOMBRE ES LEGIÓN Juan Manuel de Prada Me ha enternecido saber que la Unión del Pudridero Europeo se dispone a regular la llamada (con sarcástico oxímoron) «inteligencia artificial», para que no se desmande. ¡Como si el embargo de nuestras almas no se sostuviera, precisamente, sobre la vigilancia tecnológica, que registra desde nuestros movimientos hasta nuestras transacciones, pasando por nuestras lecturas, por los latidos de nuestro corazón, por nuestros mismos pensamientos! Aunque, siendo más precisos, la misión de la vigilancia tecnológica no es tanto 'registrar' cuanto hacemos, decimos o pensamos, sino 'adelantarse' a ello, inspirarlo, inducirlo, disciplinarlo. No es que puedan seguir el rastro de nuestro dinero, es que saben lo que vamos a comprar; no es que sepan lo que pensamos, es que generan nuestros pensamientos (por eso nuestra época tiene pensamientos tan cretinos). Por supuesto, como señala Ignacio Castro Rey, este «colectivismo tecnológico» es «personalizado, para que cada uno tenga un papel narcisista e interactivo»; o, dicho más exactamente, para infundir a cada uno la ilusión de que lo tiene, mientras la tecnología «se apodera de las almas con una violencia suave, casi vegana». Precisamente para eso la Unión del Pudridero Europeo se dispone a legislar la «inteligencia artificial»: no para impedir el embargo de nuestras almas, sino para infiltrarlas muy dulce y veganamente, sin que tengamos la incómoda impresión de que nos están hurgando los esfínteres, mientras nos convierten en estadística que 'gestionan' burócratas con cara de col de Bruselas. La «inteligencia artificial» no tiene otra razón de ser sino el control de las poblaciones, su conversión en rebaño individuado, formado por borregos aislados y conectados a una 'mente colmena' que, sin embargo, se creen más independientes y soberanos que Puigdemont. Y ese control lo es en todos los órdenes: cultural, económico, político, militar, incluso religioso. La «inteligencia artificial» no quiere expandir nuestras capacidades, sino, por el contrario, agostarlas, reprimirlas, jibarizarlas, hasta que simplemente dejemos de ser humanos. Como no han podido fabricar máquinas capaces de igualar al ser humano, se han propuesto limitar la existencia humana a lo que una máquina puede controlar. Nuestra vida en el jardín europeo será como la de aquel endemoniado del Evangelio que afirmaba: «Mi nombre es Legión». También él estaba conectado a una inteligencia artificial que había confiscado dulce y veganamente su alma. Por supuesto, quienes se nieguen a aceptar este nuevo anillo diseñado para gobernarnos a todos, para atraernos a todos y atarnos a las tinieblas serán convenientemente señalados. Ahora a los estigmatizados los motejan de negacionistas, antisemitas o «hijos de Putin»; a ver cuál es el nuevo remoquete que se inventan para estigmatizar a los insumisos de esta «inteligencia artificial» que llama a las puertas de la Unión del Pudridero Europeo, tan mona y reguladita ella.

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