Psicología

Centro MENADEL PSICOLOGÍA Clínica y Tradicional

Psicoterapia Clínica cognitivo-conductual (una revisión vital, herramientas para el cambio y ayuda en la toma de consciencia de los mecanismos de nuestro ego) y Tradicional (una aproximación a la Espiritualidad desde una concepción de la psicología que contempla al ser humano en su visión ternaria Tradicional: cuerpo, alma y Espíritu).

“La psicología tradicional y sagrada da por establecido que la vida es un medio hacia un fin más allá de sí misma, no que haya de ser vivida a toda costa. La psicología tradicional no se basa en la observación; es una ciencia de la experiencia subjetiva. Su verdad no es del tipo susceptible de demostración estadística; es una verdad que solo puede ser verificada por el contemplativo experto. En otras palabras, su verdad solo puede ser verificada por aquellos que adoptan el procedimiento prescrito por sus proponedores, y que se llama una ‘Vía’.” (Ananda K Coomaraswamy)

La Psicoterapia es un proceso de superación que, a través de la observación, análisis, control y transformación del pensamiento y modificación de hábitos de conducta te ayudará a vencer:

Depresión / Melancolía
Neurosis - Estrés
Ansiedad / Angustia
Miedos / Fobias
Adicciones / Dependencias (Drogas, Juego, Sexo...)
Obsesiones Problemas Familiares y de Pareja e Hijos
Trastornos de Personalidad...

La Psicología no trata únicamente patologías. ¿Qué sentido tiene mi vida?: el Autoconocimiento, el desarrollo interior es una necesidad de interés creciente en una sociedad de prisas, consumo compulsivo, incertidumbre, soledad y vacío. Conocerte a Ti mismo como clave para encontrar la verdadera felicidad.

Estudio de las estructuras subyacentes de Personalidad
Técnicas de Relajación
Visualización Creativa
Concentración
Cambio de Hábitos
Desbloqueo Emocional
Exploración de la Consciencia

Desde la Psicología Cognitivo-Conductual hasta la Psicología Tradicional, adaptándonos a la naturaleza, necesidades y condiciones de nuestros pacientes desde 1992.

sábado, 22 de abril de 2017

Arnau de Vilanova

Tradicion: Alquimia Cristianismo tags: Arnau de Villanova Obras: http://ift.tt/2of9H2L Arnau de Vilanova (en Idioma valenciano y provenzal), denominado también Arnaldo de Vilanova o de Villanueva en español, Arnaldus de Villa Nova o Arnaldus Villanovanus en latín y Arnaud de Villeneuve en francés. Posiblemente nacido en el año 1240 en Villanueva de San Martín -ahora Villanueva de Jiloca-, Zaragoza; aunque también se propone el linaje leridano de Vilanova, de famosos médicos y juristas vinculados al Studium Generale, la Universidad de Lérida en época medieval; o los alrededores de Valencia, en el actual barrio del Grao de Valencia, conocido en aquella época como Vilanova del Grao. A pesar de la mencionada tendencia actual que lo considera aragonés o valenciano, la ascendencia leridana de Arnau de Vilanova no puede negarse, ya que él mismo en su tratado “De spurcitiis pseudo-religiosorum”, se identifica como “Arnaus Ilerdensis”. Fue médico, teólogo y embajador de grandes figuras de la monarquía y del clero de su época. Su familia, al parecer de extracción humilde, debió de instalarse en el Reino de Valencia poco tiempo después de la conquista de la ciudad (1238) por Jaime I de Aragón para los cristianos. En su capital fue tonsurado a los siete años, vivió y ejerció su profesión como médico, tuvo propiedades y profesó monja dominica a su hija María (1291). Pocas noticias se tienen de su formación, si bien es muy probable que estudiase con los dominicos de Valencia y tomase las órdenes menores para convertirse en un clérigo seglar. Asimismo, no es dudoso que hubiese aprendido el árabe (una lengua que dominaba a la perfección) con algunos maestros moriscos. De sus años de juventud datan sus dos primeras obras: Epístola de amore heroico, un análisis racional del amor, al que, siguiendo los preceptos de la época, considera un “trastorno de las pasiones” que debe apaciguarse, y De improbatione maleficiorum, en el que desautoriza la nigromancia por considerar que no hay arte humana que pueda dominar al demonio. En 1260 viajó a Montpellier (Francia) para estudiar medicina en su universidad, donde obtuvo el grado de magister. Tras vagar por las ciudades y cortes europeas ofreciendo sus servicios, regresó al reino de Aragón. En 1281, el rey Pedro III (1276-1285) lo llamó a Barcelona para ofrecerle el puesto de médico real, que aceptó con gusto. Su interés por algunos aspectos de la filosofía más especulativa lo llevaron a estudiar hebreo y teología con fray Ramon Martí, mientras proseguía su labor teórica con la traducción del árabe de algunos tratados de Avicena y Galeno. En 1280 era ya médico prestigioso. Tras la muerte del rey, Arnau de Vilanova siguió al servicio de sus tres hijos y herederos: Alfonso III (1285-1291), Jaime II (1291-1327) y Federico II (rey de Sicilia, 1296-1337). La confianza y la amistad que le brindaron los nuevos monarcas, sobre todo Jaime II, lo convirtieron en diplomático y consejero tanto en asuntos políticos como privados. Entre 1289 y 1291 aceptó una cátedra de medicina en la Universidad de Montpellier, donde pudo proseguir su carrera científica. Jaime II, gran amigo de Vilanova, le enviaría en 1299 a la corte de Francia en misión diplomática, y en París iba a dar a conocer las ideas que había ido desarrollando acerca del próximo fin del mundo y de la necesaria reforma de la Iglesia. La repulsa de los teólogos de la Sorbona, que condenan su "Tractatus de tempore adventu Antichristi" (Tratado sobre el tiempo en que ha de venir el Anticristo), va a marcar un giro en su vida: herido por la afrenta y convencido de su verdad, se lanzó a una campaña vindicativa que mengua, aunque no elimina, su labor profesional. Le vemos en 1301 apelando al papa Bonifacio VIII y remitiendo un opúsculo apologético a destacadas personalidades de la cristiandad; en 1302, polemizando vehementemente con los dominicos encabezados por el que había sido su amigo y confesor Fray Martín de Ateca que rechazan sus ideas; en 1304, protestando ante el cónclave reunido en Perusa... La elección de Clemente V, antiguo amigo de Vilanova, a cuyo examen somete la colección de sus escritos religiosos, le trae unos años de calma (1305-09) en los que Vilanova realiza gestiones a favor de sus reyes en la corte pontificia de Aviñón y lleva a cabo una amplia propaganda espiritual entre las comunidades laicas de la Provenza. El prestigio de que goza le permite intervenir en problemas del Reino de Valencia, tales como el proceso de los templarios, los proyectos de Cruzada, las disidencias del franciscanismo estricto o las tensiones entre la Santa Sede y el rey de Sicilia. Era éste el joven y caballeroso Federico II, en el que el maestro Vilanova hallaría un discípulo fiel y ferviente; a su dictado había emitido disposiciones para el buen orden de su casa y reino; y en 1309 le confiaba unos sueños misteriosos, cuyo significado interpretaría Vilanova relacionándolo con otros tenidos por Jaime II, en el sentido de que ambos reyes hermanos habían de promover la acción renovadora de la Iglesia preconizada por él. La exposición que de todo ello hiciera Vilanova en consistorio público iba a provocar su ruina. Ante la protesta de la curia y la indignación del rey de Aragón, Vilanova tuvo que refugiarse junto al de Sicilia. De una longevidad inusual para la época, murió septuagenario en Génova el 8 de septiembre de 1311, cuando realizaba gestiones para evitar el inicio de hostilidades contra Roberto I de Nápoles. Obra Hay en la obra religiosa de Vilanova más de celo indiscreto, de ingenuidad idealista o de fantasía exaltada que de heterodoxia formal. Implicado en el movimiento de los espirituales, en la línea de las extrañas especulaciones de Joaquín de Fiore, busca la salvación del mundo en sus lucubraciones escatológicas, en sus exigencias de reforma eclesiástica y en sus exhortaciones ascéticas. Pero aunque las fantasías de la especulación o las violencias de la polémica le lleven a expresiones desafortunadas, nunca cae en la herejía. La sentencia de la Junta de teólogos de Tarragona, que en 1316 ordenó la destrucción de sus obras espirituales, fue anticanónica y desmesurada. Arnau de Vilanova fue ante todo maestro en Medicina. Por una parte clínico práctico, de amplia experiencia y prestigio bien acreditado; por otra, profesor destacado de la mejor Universidad del medievo y autor de una importante obra médica, muy difundida y apreciada a lo largo de tres siglos y a lo ancho del occidente cristiano. Apenas hay biblioteca que se precie que no cuente con copias medievales o ediciones renacentistas de alguno de sus escritos científicos. En el siglo XVI se hizo una colección que trataba de recoger sus obras completas, cuyo éxito denotan las reimpresiones que se sucedieron: Opera Arnaldi de Villanova (Lyon, 1504, 1509, 1520 y 1532; Venecia, 1505 y 1527; Basilea, 1586); Praxis medicinalis (Lyon, 1586). La lástima es que muchos textos espúreos se albergaron a la sombra de su nombre alterando el contenido científico de las mismas. Vilanova, conocedor del Canon de Avicena desde sus años de estudiante, defendió la necesidad de recuperar el legado hipocrático y galénico para racionalizar los sistemas de diagnóstico y aplicación de remedios. Su concepción de la medicina disentía cada vez más de la corriente imperante, deudora en muchos casos del pensamiento escolástico, y no tardó mucho en convencerse de la necesidad de renovar por completo el canon de lecturas. Para ello recurrió en un primer momento a las traducciones que comenzaban a llegar desde Toledo. Pese a que el corpus de obras de Galeno disponible en Europa era considerable, acometió la tarea de completarlo. En 1282 tradujo, en Barcelona, De rigore, tremore, iectigatione et spasmo. En 1300 preparó una refundición de los dos primeros libros de uno de los tratados más completos de Galeno, De interioribus. Comentarios eruditos —varios de los cuales se han perdido o permanecen inéditos— a los autores exigidos en el plan de estudios; colecciones de aforismos de intención nemotécnica —entre los que destacan las popularísimas Parábolas de la medicación, de las que se conservan 40 copias de los siglos XIV y XV y que fueron editadas 15 veces en el XVI—; obras de doctrina médica, unas estrictamente especulativas —De humido radicale—, otras que desembocan ampliamente en la práctica —como De considerationibus operis medicinae—, todas ellas coronadas por esa admirable síntesis de los principios de la ciencia médica que es la llamada Speculum medicinae; densas exposiciones de farmacología básica, como el tratado De graduatibus medicinarum, tan importante en la línea de los intentos medievales de una teorización de la dosificación medicamentosa, etc. Otra de sus innovaciones es la introducción del alcohol como agente medicinal, según Dupuy. En África escribe un tratado De los vinos artificiales y farmacéuticos, entre los cuales el aguardiente y el alcohol o espíritu del vino, que conoció por los árabes de la península y fue el primero en introducir en Occidente. Junto a este bloque de escritos está el tan conocido Regimen sanitatis, escrito en 1308, para tutelar la salud del rey de Aragón, pero que pronto se difundió amplísimamente por toda Europa, siendo traducido al valenciano y al hebreo, y los extensos catálogos de medicamentos simples y compuestos —Simplicia y Antidotarium—, así como las monografías, breves y expresivas, que abordan los más diversos problemas clínicos. En cambio, puede afirmarse el carácter apócrifo de obras tan ligadas al nombre de Villanova como son el Breviarium practicae y el comentario al Regimen sanitatis salernitanum. Y, desde luego, del conjunto de los libros de alquimia que le han sido atribuidos; hay motivos suficientes para despojar la figura de Vilanova del manto de alquimista de que fue revestido por autores o copistas del siglo XV y que tanto se suele destacar en la visión habitual que se da de su persona. No parece que fuera alquimista, ni mago, ni rebelde innovador. Más bien, fue un médico galenista que, sobre la base de un profundo conocimiento de la ciencia transmitida por los antiguos, elaboró una doctrina tan propia como tradicional, que procuró celosamente preservar de toda cavilación filosofizante —véase su obra De intentione medicorum— y dirigir a la práctica clínica concreta. Sus obras sobre medicina constituyen un bien forjado eslabón en la cadena de transmisión perfeccionadora del saber médico clásico. En total, su obra médica se compone de 27 títulos auténticos más otros 51 atribuibles al maestro, según las investigaciones publicadas en la Arnaldi de Vilanova Opera Medica Omnia. Versan sobre medicina teórica con fines docentes (Speculum medicinae), aforismos (Aphorismi de gradibus), regímenes de sanidad (Regimen sanitatis ad regem Aragonum y Regimen Almeriae encargados ambos por el rey Jaime II), medicina práctica, estudios monográficos, farmacia y traducciones (de Avicena, Galeno, etc.). También se ocupó de la astrología, la cábala y alquimia aunque, como ya se ha advertido, la mayoría de las obras que se le atribuyen en estos campos se consideran apócrifas. Por el contrario, el investigador catalán Joaquim Carreras Artau da por ciertas algunas de las obras alquímicas atribuidas. Alquimia Cristianismo Hermetismo - Artículo*: Juan Pablo Benito - Más info en psico@mijasnatural.com / 607725547 MENADEL Psicología Clínica y Transpersonal Tradicional (Pneumatología) en Mijas y Fuengirola, MIJAS NATURAL *No suscribimos necesariamente las opiniones o artículos aquí enlazados
 

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