SEMILLAS AL VIENTO Las palabras son semillas que, llevadas por el viento, fecundan la tierra fértil allí donde caen. Hoy en día muchas de ellas son estériles, pero hay unas pocas que todavía tienen poder, guardando en sí mismas la potencia del Origen, y éstas son las que se oyen en el Silencio. Las palabras estériles generan un gran ruido, cada vez más fuerte: hay que afinar mucho el oído, sintonizarse con las altas frecuencias, para poder oír la voz del Silencio. Pero una vez que el corazón la ha escuchado, las otras voces siempre son insuficientes, superfluas, innecesarias. Y la biblioteca que uno ha construido durante toda su vida hasta entonces, mayor en cantidad, ya no le dice nada, es letra muerta. En cambio, la nueva biblioteca, que puede que conste de un número menor de volúmenes, se vuelve un tesoro preciado. Porque está compuesta de libros sagrados, de todos los tiempos y lugares, que por ser tales fecundan el corazón de uno mismo todas las veces que se acude a ellos. Las palabras significativas, impresas en estos volúmenes, son fuente de vida y regeneran el alma de forma prototípica y cada vez distinta y novedosa, porque surgen del Centro del Mundo, del Ser, de Uno Mismo. Esta biblioteca es un jardín lleno de flores olorosas, que tienen páginas como pétalos, entendiendo al libro como receptáculo y lugar del que emana la fragancia de la esencia, desde donde ésta se expande hacia todos los rincones del mundo, en los que será recibida por quienes se abren a ella. El libro es necesario para unos desmemoriados como nosotros, hijos de este tiempo sin Memoria. Tanto el libro que uno lee, como el que uno escribe. Cuando escribo, escribo la Historia del Mundo, lo que ahora mismo me está sucediendo, está sucediendo. En la profunda Oscuridad reconozco lo que es, lo que soy y determino un punto que se despliega en el papel a medida que fluyen las palabras, hasta sus límites. Cuando leo, leo también la historia del mundo, aquella que no está escrita en el pasado, sino en el presente. De hecho, nos dice el poeta que pasado y futuro están aunados en los libros sagrados, porque ellos son imagen viva del Libro de la Vida, el que lee la Sacerdotisa, en el que todos los nombres están escritos (1). Simultáneamente leo y escribo, pues si en el libro están todos los nombres, también está el mío. Leyendo escribo y escribiendo leo la historia del Ser que también soy. Y mirándome al espejo, recuerdo. Visto así, el libro deviene entonces un objeto sagrado al que recurrir siempre que sea necesario, entendiendo como Necesidad, aquello que nos empuja, o atrae, hacia el Origen. A él podemos y debemos acudir cada vez que necesitamos para hacer Memoria ya que constituye un testimonio de la verdad. Incluso en un nivel literal, cualquier persona puede comprobar que no es lo mismo leer en otro soporte que en un libro. Un libro es otra cosa. La experiencia de tener un libro entre las manos, en la soledad, y pasar las páginas no es comparable a otras formas de recibir un mensaje. Allí se fija una idea y se puede volver a ella cada vez que se quiera. Esto es así en un primer nivel, en la vida del iniciado, en su viaje como individuo hacia la trascendencia de lo individual. Y en este sentido podríamos decir que a menudo el libro es refugio, cueva, tronco que nos mantiene a flote en un naufragio en medio de las aguas más turbulentas. Aunque vale la pena subrayar que esto sucede no porque venga a salvarnos desde fuera, sino porque en él está nuestra misma alma. El libro sagrado es también espejo. Al estar contenido en él el Orden Universal, nuestra alma, identificándose con él, se ordena necesariamente. En otro nivel, el libro constituye el Arca en la que se atesora la Tradición y cuya función es la de transmitir la Doctrina de generación en generación. Y en la biblioteca se vislumbra aquella Cadena de Oro que, siendo vertical, se proyecta también en la horizontal a través de aquellos que la han reconocido dentro de sí mismos. Pero el libro es aún más grande, pues en un peldaño más alto, es la propia Cosmogonía desplegada, el Espíritu soplándonos al oído. En este sentido el libro es un ave mensajera, la paloma que viene a darnos el mensaje de que la Paz ya está aquí. La Paz ya está aquí porque el libro está escrito antes del origen, fuera del tiempo, allí donde no hay oposición, donde no hay guerra. Aunque en él esté contada la gran batalla cósmica, aquella que se libra en Alma. En la Antigua Tradición Judía se solía considerar a la Torah como creada (…) antes del origen. Incluso se decía que YHVH, la consultó previamente a la creación del mundo. Y es más, él mismo acude a ella permanentemente (2). La creación se reescribe constantemente y un libro es la imagen de ello: esta es la razón por la que se pueda volver a consultar un libro sagrado una y otra vez y que sea siempre novedoso, distinto, como si se estuviera reescribiendo, a la par que se reescribe uno mismo en su viaje en la Cosmogonía. Se nos dice que el libro es la manifestación de la misma Sabiduría, e incluso que ésta se mantiene gracias al libro, aquel que ha sido escrito antes del Origen. Pasando las páginas se recorren sus senderos, se descorren sus velos, hasta llegar a la pura esencia, desnuda. Entonces ya no hay palabras, no hay historia. El libro, envoltorio de lo que, siendo ausente, está siempre presente, se cierra. La historia vuelve a su Origen. Pienso entonces en un libro como un lecho de muerte en el que muere uno a su individualidad y se adentra en las regiones de lo Universal, cubriéndose con sus páginas como piedras que por su peso aplastan a la inmundicia bajo tierra para que el alma vuele ligera. Y en la biblioteca como un templo, habitáculo de lo sagrado. En su centro hay un libro dorado y alrededor de él un coro de voces imperecederas, que no saben de tiempo ni lugar y que, conformando una unidad, cantan juntos himnos a la Unidad, y más allá de ella, a la Suprema Identidad, última meta de todos los poetas. Notas 1 Federico González Frías, Diccionario de Símbolos y Temas Misteriosos, entrada: "Libro". Ed. Libros del Innombrable, Zaragoza, 2013. 2 Federico González y Mireia Valls, Presencia viva de la Cabala. Ed. Libros del Innombrable, Zaragoza, 2006. - Artículo*: Letra Viva. Una Utopía Hermética - Más info en psico@mijasnatural.com / 607725547 MENADEL Psicología Clínica y Transpersonal Tradicional (Pneumatología) en Mijas y Fuengirola, MIJAS NATURAL *No suscribimos necesariamente las opiniones o artículos aquí enlazados
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