DESPERTAR DE LA CONCIENCIA Es por medio de los libros sapienciales o libros de sabiduría que despertamos a otras realidades que en nuestro estado ordinario o profano nunca conoceríamos. Son despertadores siempre actuales, en los que el tiempo no existe; comunican el mismo mensaje ahora que en la antigüedad en la que fueron escritos, por autores conocidos y otros no tanto. Y a su través, el eterno presente se percibe en lo mas íntimo de uno mismo, en el corazón. Es de ese Principio de donde, en efecto, el hombre recibe el hálito vital, al mismo tiempo que la luz de la Inteligencia, o auténtica intuición intelectual que le permite conocer de manera directa, simultánea y sin reflejos (es decir no dual, racional o cerebral) a la Unidad en todas las cosas (1). Transmiten una lectura atemporal, una revelación de lo divino, transmutan al lector, produciendo una alquimia en el alma. “Esto está estrechamente relacionado con el proceso mismo del Conocimiento y la Iniciación, pues ésta trata, como ya sabemos, de un despertar paulatino de esos estados de conciencia, análogos a los del Ser Universal” (2). “Libros oscuros, criptogramáticos, que emplean un lenguaje propio –que a veces varía de uno a otro autor– denotan, no obstante, la idea de claves para ir abriendo puertas en el sendero iniciático” (3). Una biblioteca que vamos formando poco a poco a medida que emprendemos este viaje que es análogo a la cosmogonía, es decir al recorrido de un universo en miniatura, y en la que todos los sabios supieron plasmar las ideas universales, por eso es que no puede morir, siempre es actual y es gracias a la iniciación que pasaremos de una lectura lineal e ilusoria a otra lectura vertical y real que tiene que ver más con uno mismo; y además estas lecturas se nos presentan como teofanías. Los libros que conforman esta biblioteca están hilados por una cadena áurea, “la unión con esa cadena dota al que se abre a ella con la actualización de lo que en hermetismo se llama el ‘niño alquímico’ u hombre nuevo paulatino y se identifica, en su origen, al sacramento del bautismo” (4). Son libros escritos por inciados u hombres de conocimiento “que han muerto al mundo profano e ilusorio y perdido la falsa identidad con sus aspectos puramente individuales, pasajeros y mortales, y simultáneamente resucitará a un mundo sagrado y verdadero que le identificará más bien con lo real e inmutable, con aquella esencia pura e inmortal que constituye su verdadero Ser” (5). Los libros sapienciales o de sabiduría, abren la conciencia de otros mundos que están aquí y ahora “una sabiduría sin edad, eterna, que no es otra que el concocimiento” (6). Al escribirlos se realiza un rito, se instaura un orden, una concentración en el punto inmutable de la circunferencia, donde se hallan las ideas eternas que se revelan en el corazón del hombre, centro de donde solo se ha salido ilusoriamente y al que uno puede volver gracias a la memoria, pues, “recuperar la memoria es recuperar el Ser que yace dentro de nosotros aprisionado por las sombras y autocastigado por sus propios errores” (7). Recordarse a sí mismo es Ser, y asumir la parte divina que preside nuestra dualidad, entregarnos a ella y ver pasar el conjunto de incongruencias que hemos bebido en el Leteo del mundo subterráneo. Es por lo tanto emerger del Hades, volver a nacer y agradecer para siempre al dios Hermes el habernos podido rescatar por su intermedio, recorriendo el camino inverso que nos llevó hasta allí (8). El mundo, para muchas tradiciones, está equiparado a un libro donde la pluma divina escribe, o pinta, constantemente la totalidad de lo manifestado (9). Los libros sapienciales son transmisores de mensajes. Los mensajes son elementos, que nos vienen de fuera, y que son percibidos por la psiqué como algo de sumo interés ya que altera nuestra conciencia ordinaria, irrumpiendo en ella y marcando nuevas posibilidades, siempre renovadas. Recibir mensajes es estar vivo, y es un tremendo preámbulo hacia la muerte considerar que esos mensajes ya no nos interesan, o dejen de tener significado. Siendo el mundo y los dioses un asombro constante nos dicen perpetuamente cosas que tenemos que oír y descifrar y que se refieren a nosotros mismos (10). Los libros son letra viva. He aquí que hemos quedado totalmente disueltos en esta construcción de algo incognoscible que emana de la Palabra y por toda esta realidad que es un encantamiento, la esencia del lenguaje, o sea que el Verbo se hizo letra viva en nosotros (11). Hay cuatro niveles de lectura al leer un libro de conocimiento o sabiduría, como bien expresa la Cábala, en correspondencia con los cuatro mundos. “Asimismo hay que tener presente que en cada plano hay un Arbol Sefirótico completo: uno en el mundo de Asiyah, otro en el de Yetsirah, otro más en Beriyah, y finalmente otro en el de Atsiluth. Nuestra visión del Arbol Cabalístico adquiere entonces tridimensionalidad, es decir que lo podemos visualizar (sin que por ello pierda su unidad esencial), a cuatro niveles de lectura, que están en todas las cosas, incluidos por supuesto nosotros mismos. También los textos sagrados y revelados de todas las tradiciones admiten ser leídos de esta manera. Dichos niveles son, pues, grados jerarquizados de conocimiento” (12), y son el literal, el alegórico, el simbólico y el secreto, en perfecta correspondencia con los cuatro planos universales. Bebamos de estas fuentes de conocimiento, de estas aguas cristalinas que nunca se secan y que siempre son renovadas; dejémonos empapar por la doctrina, por estas ideas universales, ya que son el verdadero alimento para nuestro espíritu. Emprendamos este viaje a través de los libros de sabiduría, que nos hablan del mundo y de nosotros mismos. ¡Óyeme, Venus! En tu nombre, en tu nombre se dijeron esas cosas tan bonitas. En tu nombre, esos sueños son ahora para todos pues sin eso qué otra cosa nos quedara a los hombres sino el llanto que produce nuestro olvido… (13). Notas 1 Federico González Frías, Diccionario de Símbolos y Temas Misteriosos. Ed. Libros del Innombrable, Zaragoza, 2013. 2 Federico González y col., Introducción a la Ciencia Sagrada. Programa Agartha. Revista SYMBOLOS Nº 25-26, Barcelona, 2003. 3 Diccionario de Símbolos y Temas Misteriosos, op. cit., entrada: “Alquimia”. 4 Íbid, entrada: “Cadena de Unión”. 5 Introducción a la Ciencia Sagrada. Programa Agartha, op. cit. 6 Wikipedia. 7 Diccionario de Símbolos y Temas Misteriosos, íbid. 8 Íbid, entrada: ”Hades-Leteo”. 9 Íbid, entrada: “Libro”. 10 Íbid, entrada: “Mensajes”. 11 Federico González Frías, Rapsodia. Ed. Symbolos, Barcelona, 2015. 12 Introducción a la Ciencia Sagrada. Programa Agartha, íbid. 13 Rapsodia, op. cit. - Artículo*: Letra Viva. Una Utopía Hermética - Más info en psico@mijasnatural.com / 607725547 MENADEL Psicología Clínica y Transpersonal Tradicional (Pneumatología) en Mijas y Fuengirola, MIJAS NATURAL *No suscribimos necesariamente las opiniones o artículos aquí enlazados
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