Psicología

Centro MENADEL PSICOLOGÍA Clínica y Tradicional

Psicoterapia Clínica cognitivo-conductual (una revisión vital, herramientas para el cambio y ayuda en la toma de consciencia de los mecanismos de nuestro ego) y Tradicional (una aproximación a la Espiritualidad desde una concepción de la psicología que contempla al ser humano en su visión ternaria Tradicional: cuerpo, alma y Espíritu).

“La psicología tradicional y sagrada da por establecido que la vida es un medio hacia un fin más allá de sí misma, no que haya de ser vivida a toda costa. La psicología tradicional no se basa en la observación; es una ciencia de la experiencia subjetiva. Su verdad no es del tipo susceptible de demostración estadística; es una verdad que solo puede ser verificada por el contemplativo experto. En otras palabras, su verdad solo puede ser verificada por aquellos que adoptan el procedimiento prescrito por sus proponedores, y que se llama una ‘Vía’.” (Ananda K Coomaraswamy)

La Psicoterapia es un proceso de superación que, a través de la observación, análisis, control y transformación del pensamiento y modificación de hábitos de conducta te ayudará a vencer:

Depresión / Melancolía
Neurosis - Estrés
Ansiedad / Angustia
Miedos / Fobias
Adicciones / Dependencias (Drogas, Juego, Sexo...)
Obsesiones Problemas Familiares y de Pareja e Hijos
Trastornos de Personalidad...

La Psicología no trata únicamente patologías. ¿Qué sentido tiene mi vida?: el Autoconocimiento, el desarrollo interior es una necesidad de interés creciente en una sociedad de prisas, consumo compulsivo, incertidumbre, soledad y vacío. Conocerte a Ti mismo como clave para encontrar la verdadera felicidad.

Estudio de las estructuras subyacentes de Personalidad
Técnicas de Relajación
Visualización Creativa
Concentración
Cambio de Hábitos
Desbloqueo Emocional
Exploración de la Consciencia

Desde la Psicología Cognitivo-Conductual hasta la Psicología Tradicional, adaptándonos a la naturaleza, necesidades y condiciones de nuestros pacientes desde 1992.

sábado, 9 de marzo de 2024

BARCINO IDENTIRARIO: MARCHA POR EL RÍO NOYA


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BARCINO IDENTIRARIO: MARCHA POR EL RÍO NOYA

“El peregrino es un viajero que se interna en el laberinto para alcanzar su centro, su lugar equidistante entre la realidad interior y exterior… El esquema de la Peregrinación es el esquema del laberinto: Muerte-entrada, Purgatorio-obstáculos, Infierno-encuentro, Cielo-victoria y Renacimiento-salida”.

Jesús Sastre Sevilla, “Peregrino a Finisterre”

“No se cambia sin renacer, no se renace sin morir”.

Louis Charpentier, “El misterio de Compostela”

“Cada cosa, procediendo esencialmente de un principio metafísico del cual depende en toda su realidad, traduce ese principio a su manera y según su orden de existencia, en tal forma que de un orden a otro todas las cosas se encadenan y se corresponden para concurrir a la armonía universal y total, que es, en la multiplicidad de la manifestación, como un reflejo de la unidad originaria. Por ese motivo, las leyes de un dominio inferior pueden siempre ser tomadas para simbolizar las realidades de un orden superior, del cual ellas extraen su razón profunda, que es a la vez su principio y su fin”.

René Guénon

   Nueva caminata la emprendida por varios camaradas de la Hermandad Barcino/Rubricatus el pasado 27-02-2024, esta vez la ruta comienza en el Paseo Mosén Jacinto Verdaguer, un paseo construido inicialmente sobre mediados del siglo XIX y, según dicen, el paseo recto más grande de España con 1’5 km de longitud que, tras sucesivas ampliaciones, la última importante del año 1957, le han acabado dando su configuración actual; actualmente forma parte del inventario del Patrimonio Arquitectónico de Cataluña. Este paseo, formado por una calzada central para los peatones, es de estilo clásico, flanqueado por una línea de árboles plataneros a cada lado, que forman una especie de “túnel” verde; durante el transcurso veremos varios edificios de interés tanto a un lado como al otro de la rambla, tanto de estilo arquitectónico modernista como de tipo neoclásico. Nos dirigimos hacia el río Noya, una ruta que discurre por todo el Parque Fluvial de Igualada, dentro del denominado “anillo verde” del municipio, siguiendo el curso del citado río por Vilanova del Camí, y hasta la riera de Ódena que es su afluente, ya entre monte bajo y zonas boscosas. Una vez cruzamos a la otra orilla del río hacia Santa Margarida de Montbui, llegamos hasta la Cruz del término, conocida como Creu del Maginet, originalmente de 1904 y restaurada tras la Victoria después de los destrozos que sufrió por parte de la chusma en 1936, durante la Cruzada; la cruz es de hierro y la piedra que la sustenta está decorada con bellos motivos vegetales tallados. Cogemos el camino de la derecha que, entre extensos campos de cultivo y pequeños huertos, nos lleva hasta el Parc del Cementiri Nou; el cementerio como tal, desde el punto de vista del “hombre diferenciado”, –del “Hombre de la Tradición”-, carece de interés, excepto en la zona donde el mismo está ubicado con bellas panorámicas de las montañas que circundan la zona, especialmente la impresionante montaña de la Tossa de Montbui; y decimos que carece de interés  desde el punto de vista arquitectónico y artístico porque no estamos ante un cementerio de corte y construcción, digamos, tradicionales, sino ante una construcción de tipo ya claramente moderno (o postmoderno, construido entre finales de los años 80 y principios de los 90 del pasado siglo), en donde no se respira una gran sacralidad, el simbolismo religioso es más bien escaso en comparación con los cementerios de antaño; en cierto modo, al introducirnos en su interior se respira un ambiente frío y desalmado típico del submundo de las postmodernas urbes plutocráticas que no llevan a uno al silencio, al respeto, a la interiorización y a la introspección, independientemente de que dicha obra irrespetuosa y, partiendo desde nuestra particular concepción del mundo y de la vida, de estilo y estética totalmente aberrantes, fuera galardonada con el “Premio FAD de Arquitectura”; ya nos lo anunciaba el cartel informativo del mismo: “El proyecto del cementerio nuevo, completamente alejado de la concepción de un cementerio tradicional, pretendía mostrar la instalación como un parque en el que pasear, sin que estuviera rodeado por las imágenes típicas de este tipo de recintos” (sic)… Típico, pues, de un mundo invertido dominado por la fealdad y por psicópatas de la peor especie, auténticos posesos en todos los niveles y estratos de este mundo demoníaco; estamos en la Era Crepuscular (1) sin duda, pero como decía la tradición hermética “para quien sabe ver, todo es símbolo en el Camino”.

   Direccionándonos ya hacia zonas más elevadas, nos encaminamos hacia la Cuenca del Ódena, en concreto a la desembocadura de su riera en el río Noya, una espectacular hondonada completamente rodeada de exuberante vegetación; subimos primeramente por las zonas de montaña y bosque, bosque de encinas principalmente; es característico el color blanco-grisáceo de las tierras de las montañas adyacentes, y muy resbaladizas (con algún que otro trompazo de por medio, dicho sea de paso…), sobre todo la pronunciada bajada que hay desde el cerro donde está ubicado un depósito de agua, muy cerca de la desembocadura de la riera de Ódena. Siguiendo un sendero que pasa por debajo del puente del ferrocarril, vamos ascendiendo hasta hacer cima en un pequeño valle labrado con unas vistas impresionantes: La Pobla de Claramunt, la Sierra de Rubió, Puig d’Aguilera, Montserrat… Seguimos caminando entre montañas, plantas y árboles, elementos que en las civilizaciones tradicionales y arcaicas simbolizaban la conexión entre el Cielo y la Tierra, aunque hoy para el putrefacto hombre-masa pasen totalmente desapercibidos; tenemos que tener en cuenta que el hombre durante la mayor parte de su historia fue cazador-recolector, el hombre del Paleolítico era fundamentalmente nómada o seminómada, condición esta que perdió con la revolución neolítica y el consiguiente triunfo del sedentarismo; así pues, mediante el Camino, la Marcha, la Peregrinación, -simbólicamente al menos-, nos conectamos con esa condición mítica y metahistórica de nómadas o seminómadas, antes del triunfo de la civilización cainita (sedentarismo), de ahí que para nosotros cada ruta o peregrinación sea sagrada, una forma de ligarnos espiritualmente, alegóricamente, con el pasado, un pasado sacral del que tanto huye tanto el repugnante fantoche democratizado, como el demenciado y alienado subhumano postmoderno. Pero incluso tras el Neolítico, el hombre seguía teniendo -o intuía al menos- un respeto reverencial por la Naturaleza y las Leyes del Cosmos; vemos, por ejemplo, que con la agricultura -que comprende los procesos de Siembra, Riego y Cosecha– estaba ligada al tiempo cíclico de Vida-Muerte y Resurrección que encontramos en la mayoría de los mitos y rituales agrarios de las cosmogonías tradicionales, de ahí -y ya acercándonos a tiempos relativamente más recientes-, la fascinación y culto hacia el mundo del Agro que sintieron los grandes movimientos renovadores, identitarios y verdaderamente revolucionarios que surgieron en la primera mitad del siglo XX -que parecían augurar un nuevo Ciclo primaveral y heroico para Europa-, y que, simbólicamente, también intentaron “sembrar, regar y cosechar” a aquella Europa que se encaminaba hacia el abismo después de siglos de “desierto” y de “tierras de secano” (espirituales), por ello su muerte apocalíptica en 1945 también lo fue de Europa, hoy convertida en pura “Tierra Baldía” a la espera de una nueva Resurrección del Mito, de la llegada del “Emperador dormido en el seno de una montaña” para la restauración del Orden o del Reino perdido, de un nuevo “reverdecer del laurel”… Ahora comprenderemos mejor el odio enfermizo, criminal y destructivo que la tiranía mundialista y plutocrática tiene hacia el denominado “sector primario” -en nuestros días un tema tan actual como candente-, en definitiva, hacia los lazos que aún -y a pesar de los pesares- unen al hombre con la Tierra y con sus Ancestros, con los ritmos de la Naturaleza y del Cielo: “La Edad Crepuscular… Así finaliza un día de la Eternidad. Pero en este día, como en todos los demás, el Sol desaparece hacia el Occidente. Ha comenzado el sueño, un sueño colectivo que se apoderó de nuestra civilización, encandilada por la apariencia ilusoria de su mundo material. Y está cada vez más dormida, viviendo sus fantasías oníricas como la única realidad. ¿Podrá despertar a tiempo?” (V.A. Biolcati).

   En la cosmovisión totalista y reivindicadora de lo Absoluto del Hombre de la Tradición, la Marcha, el Camino, el Viaje, es una sucesión de hechos simbólicos donde todo adquiere su verdadero sentido, dentro de un totum espiritual, metafísico, ontológico; por poner un ejemplo, la mochila y el báculo se convierten en elementos centrales -sagrados- de la caminata, tanto a nivel simbólico como logístico; “de hecho, el morral y el báculo eran los únicos elementos bendecidos en la antigüedad durante el acto de partida del peregrino” (J. Sastre Sevilla). Sin que falten tampoco, ya finalizada la caminata, claro está, buena mesa y buen vino entre agradables conversaciones sobre lo divino y lo humano…

   Iniciamos la vuelta por el otro margen del Parque Fluvial cruzando por un puente que hay pasada la desembocadura de la riera de Ódena, haciendo una pequeña ruta por las antiguas edificaciones industriales hoy inoperativas en su mayoría, ello por obra y gracia de las criminales deslocalizaciones hacia zonas principalmente extraeuropeas (y netamente antieuropeas) -camufladas cínica e hipócritamente por la basura democrática y pro-sionista como de “reconversiones industriales”-, y del perverso y tiránico globalismo plutócrata que busca convertir a Europa en un estercolero y en una cloaca. Hubo un tiempo en que Igualada fue uno de los centros industriales más importantes de España, sobre todo en la industria textil; aún quedan en pie varios edificios y naves industriales de estética novecentista unos, modernistas otros, de finales del XIX y principios del XX; vale la pena dar una vuelta por la denominada “Igualada Industrial”, muchos de sus edificios incluidos hoy en el Patrimonio Histórico Industrial de la ciudad, concretamente el llamado Barrio del Rec. En muy pocos años, muchas construcciones del pasado que hoy admiramos, en un futuro más o menos próximo, serán observadas por los pocos que aún queden en pie en medio de este mundo ruinoso (2), desde las nuevas catacumbas, como testigos pétreos de una civilización ya desaparecida, y ello en medio de una parodia caricaturesca de civilización oscura y tenebrosa de bestias salvajes pululando, infrahumanas y endemoniadas ellas, sin alma, sin cultura, sin raza, sin identidad, sin tradición y sin espiritualidad de ningún tipo (o de una espiritualidad invertida, “al revés”, típico del demonismo postmoderno y de toda fase final de ciclo), porque al fin y al cabo eso es la pseudo-civilización del Quinto Estado, la Era del Paria (3); la Era de la Contra-Tradición absoluta, de la fealdad más repulsiva, del cretinismo y de la maldad más diabólica, del caos más infernal y destructivo. A este inmenso lodazal, a esta locura distópica y nihilista nos ha conducido aquella gigantesca farsa luciferina que, comenzando con el falso “Renacimiento” -siglo XV-, llegó a su punto culminante con la maldita trilogía masónica del nefasto siglo XVIII: Libertad, Igualdad y Fraternidad de la nauseabunda revolución burguesa (4).

   Finalizamos la marcha con la visita a la Plaza Mayor y a la bella Basílica gótica de Santa María de Igualada; después, nada mejor que una buena comida degustando alguno de los platos más típicos de la comarca para reponer energías. Camaradería, Hermandad y Männerbund, pero, sobre todo, Solidaridad Lobuna entre los nuestros. ¡LUPUS DEI!

FUERZA HONOR Y TRADICIÓN

Joan Montcau

         Audere est facere!!!

N O T A S:

1.- Aconsejamos la lectura del libro “la Edad Crepuscular”, del tradicionalista católico argentino Vicente Alberto Biolcati: “Al olvido irresponsable del auténtico conocimiento tradicional debe nuestra civilización el hundimiento en una progresiva barbarie y su constitución en un mero Reino de la Cantidad, expresión monstruosa de su retroceso. En efecto, el Occidente moderno cultiva con casi absoluta exclusividad las ciencias de la materia y se proyecta ingenuamente en una simple exterioridad, impotente tentativa de compensar su creciente atrofia espiritual. Consecuente con su intento de ignorar a Dios, nuestra sociedad actual exhibe una pueril ansiedad de exhibición y manipuleo de su juguetería técnica, ruidoso sonajero, exponente de su indigencia y de su esencial vacuidad”.

2.- Como decía la gran santa y mística de nuestro Siglo de Oro Santa Teresa de Jesús, en estos tiempos de nuevas persecuciones y catacumbas: “En silencio y esperanza procurar vivir siempre, que el Señor tendrá cuidado de sus almas”.

3.- Muy interesante a este respecto, el artículo publicado en “Septentrionis Lux”, concretamenteen el año 2021, en plena tiranía genocida plandémica pues: “EL REINO DEL PARIA. EL QUINTO ESTADO O EL TOTALITARISMO MUNDIALISTA DE LA SUBHUMANIDAD DEMOCRÁTICA”: “Ahora, en esta fase final de la Edad del Hierro o Kali-Yuga, ha comenzado el Quinto Estado: el reino de los esclavos, de lo informe: lo que es igual a caos, destrucción, barbarie, animalidad y subhumanidad, imbecilidad, degeneración, finalmente disolución y desintegración (etapa en la que creemos que estamos ya…) Según la doctrina tradicional, si el Asceta es el Supracasta, el que está por encima de las castas, el esclavo -el paria- es el Infracasta, el que está por debajo del sistema de castas y de todo orden y estructura jerárquicos: el INFIERNO. Si el Primer Estado encaminaba al hombre hacia lo alto, el Quinto Estado, que es la completa antítesis del primero, encamina al hombre hacia lo bajo, hacia las profundidades abismales e infernales”.

4.- Sin olvidar a las otras dos revoluciones subversivas y netamente antitradicionales ligeramente anteriores en el tiempo a la francesa: la inglesa y la norteamericana (siglos XVII-XVIII).

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