
La felicidad se concibe no como un destino, sino como un proceso diario que se cultiva con la dedicación personal y el enfoque en una causa mayor que uno mismo, no buscando el éxito directamente, sino como un efecto secundario de la dedicación a ese propósito. Robin Sharma.
Según la biología oficial, la felicidad es un conjunto de reacciones bioquímicas y fisiológicas relacionadas con la respuesta del organismo que desembocan en la producción de hormonas como la famosa serotonina, una monoamina que hace la función de neurotransmisor y hormona. En el cerebro actúa como neurotransmisor, llevando señales entre neuronas e influyendo en el sueño, estado de ánimo y apetito. Si hace las veces de hormona, su diana es el sistema gastrontestinal.
El hecho de que exista una vía de retroalimentación en el sistema gastrointestinal de la hormona de la felicidad, no es azaroso. ¿Sabías que son los microorganismos que habitan nuestro tubo digestivo los encargados de la síntesis del 90 % de esta biomolécula que regula, entre otras cosas, la motilidad intestinal y la secreción de fluidos? Así es, esos malvados villanos que la medicina alopática culpa de todas las enfermedades y combate con ANTI-BIÓTICOS, son la clave de una vida plena y llena de felicidad. ¡Qué ironía!
La biología oficial tiene pánico a los microorganismos, es decir, provoca pánico a los microorganismos, sin embargo, ellos son la clave de la felicidad, ¡qué cosas!
Todos los procesos cognitivos se desencadenan por sucesos externos a los que nuestros microorganismos y células, que son del mismo equipo holobionte, responden. Las vivencias, el entorno, el terreno, conecta con nuestros microorganismos que activan el sistema fisiológico a través de los que comemos y sentimos y ésto desemboca en respuestas biológicas que nos pueden o no llevar a la felicidad.
Pero no pensemos que esto acaba aquí, la felicidad es algo más que biomoléculas y depende de nosotros. Como creadores de nuestra realidad presente, podemos hacer posible que nuestras vidas tengan o no felicidad, a esto se le ha llamado biohacking, a la capacidad de maximizar la mente y la condición biológica de nuestros organismos controlando las variables externas a las que estamos expuestos. Y éstas incluyen: la nutrición, nuestros pensamientos, la calidad del sueño, las toxinas ambientales, el nivel de estrés, la exposición a la luz solar, el aporte de micronutrientes, la música, la meditación, el ejercicio, las relaciones humanas etc.
Hablamos de la analogía del pez en la pecera, la hipótesis de los gérmenes nos diría que un pez con la pecera sucia, llena de excrementos, debe vacunarse y medicarse y la teoría del terreno aplicando el concepto de biohacking nos diría ¡Limpia la pecera! Nosotros podemos limpiar nuestras peceras fácilmente y alcanzar la felicidad si entendemos qué procesos son de vital importancia en nuestras vidas.
El sistema nos educa para pensar que todo lo que ocurre a nuestro alrededror es azaroso, que no tenemos poder sobre los resultados, ni sobre los factores que controlan nuestra vida. Nos habla de humanos como máquinas dominadas por nuestros genes, muchas veces defectuosos, con enfermedades genéticas incurables o defectos crónicos con los que viviremos siempre. Inserta en nuestra cabeza que tenemos un sistema inmune ¿Inmune a qué? ¡A los gérmenes! Seres invisibles que contagian ¡Nada podemos hacer! También nos habla de enfermedades autoinmunes ¡Nuestro cuerpo nos ataca!
Todo es un cuento para que no cojamos las riendas de nuestra vida y dependamos de las farmacéuticas. Y la clave para entender que la salud es todo lo contrario a lo que nos venden está en la Biología, en la nueva Biología para ser exactos. La nueva Biología es, pues, una visión alternativa y renovada acorde con los descubrimientos científicos reales y con los datos objetivos, no con las interpretaciones. Apuesta con pasión por la sabiduría que ofrece la Naturaleza. Está comprometida, por tanto, con el estudio riguroso de sus secretos, aplicando una praxis que aporte al conocimiento de la Humanidad y no a los intereses espúreos de personas sin escrúpulos, cuya única misión es acumular poder y dinero.
Por culpa de los ávaros, nuestra sociedad ha confundido felicidad con placer y como le han contado que nada puede hacer para cambiar su realidad, simplemente se ha resignado, es el principio sociológico de la indefensión adquirida, el elefante de circo cuando es pequeño atado a una cadena no puede escapar, en su estado adulto pudiendo huir con facilidad simplemente no lo hace, ha aprendido que no puede hacerlo y no se cuestiona su realidad actual. Eso le pasa a mucha gente y por eso no alcanza la felicidad, piensa que ésta debe llegarle azarosamente sin intervenir en los procesos de vida. ¡Un error muy común! Somos poderosos creradores de nuestro presente, nunca lo olvides.
Una de las biomoléculas mejor estudiadas del placer es la dopamina, una catecolamina que actúa en la sensación de gratificación, resulta que la mayoría de los procesos controlados por las grandes empresas de marketing están basados en la función de este neurotransmisor, que también hace las veces de hormona. Por eso, cuando vemos vídeos de un amanecer, un vestido nuevo, un triunfo de nuestro equipo favorito, el éxito, la belleza, etc. sentimos a través de las pantallas en ese mundo ficticio, una sensación de placer, de bienestar acortado en el tiempo. Es la dopamina. Mal utilizada puede incluso generar comportamientos de adicción y autodestrucción porque está muy relacionada con la cognición y con como vemos el mundo, por lo que cuidado si nos encontramos haciendo scrolling en redes sociales sin medida porque tendremos un problema. La dopamina también nos hace pensar que lo que comentan absolutos desconocidos en nuestras redes sociales es la vida real y podemos sumirnos sin darnos cuenta en una paranoia peligrosa en la que nos manipularían a placer. De hecho las redes sociales se utilizan para generar polarización del pensamiento y adicción, un caldo perfecto para que las personas pierdan el autocontrol. Por ello, toma distancia y consciencia del uso que hacer de ellas.
La dopanima es también la encargada de hacernos sentir felicidad en los procesos de motivación, cuando tenemos un propósito y estamos llevándolo a cabo. ¡Ahí es donde está la felicidad! Una parte de ella.
La felicidad verdadera se consigue trabajando constantemente para alcanzar tus objetivos y avanzar en la dirección que te has fijado.
Robin Sharma.
La dopamina está implicada en la motivación y el refuerzo positivo, pero también desempeña un papel fundamental en el abuso de drogas, la autoestimulación y los comportamientos dañinos, por lo que debemos estar muy pendientes de nuestro terreno para utilizar sabiamente nuestras biomoléculas. Un ejemplo clave es la adicción digital en niños, que puede causar ataques de agresividad, pasividad, falta de atención y otros muchos efectos graves para nuestros pequeños. Las luces, las imágenes, los cambios en las escenas, etc. sobreestimulan el sistema de recompensa con liberación de dopamina, lo que genera un ciclo de recompensa que puede volverse repetitivo y llevar a la adicción digital. El modelo erróneo de la enfermedad cerebral de la adicción sostiene que las adicciones son enfermedades cerebrales crónicas y recurrentes y que las recaídas son síntomas, no es verdad. Estimular a nuestros hijos con actividades sin recompensa inmediata, que profundicen en el proceso y no en el final, como puzzles, lego, juegos creativos, música, aprender idiomas, danza, etc. Rebertirá inmediatamente su adicción y su comportamiento. ¡Todo es el terreno! Y por tanto, sólo debemos cambiar el entorno y sus estúmilos para revertir los negativos efectos de los malos hábitos. ¡Somos poderosos creadores de nuestro presente!
Tantas cosas por las que te fuerzas buscando el placer son causa de dolor. Séneca.
Esta información sobre cómo funciona nuestro cuerpo es vital para alcanzar el bienestar, si la utilizamos correctamente. La moraleja es sencilla, hagamos cosas que nos motiven que nos llenen de ilusión, alejémonos de aquello que nos hace sentir mal, que nos genera dependencia tóxica, practiquemos aquellas actividades que nos acercan al buen funcionamiento de nuestro cuerpo y eliminemos esos conceptos autolimitantes que nos insertan en nuestra educación, adquiriendo nuevos enfoques e interpretaciones que se acerquen más a como funciona la vida.
Sabes por experiencia cuántas vueltas has dado sin encontrar una buena vida. No la has encontrado ni en la lógica, ni en la riqueza, ni en la fama, ni en el placer. ¿Cómo se logra entonces? Teniendo principios que gobiernan tus impulsos y acciones. Marco Aurelio.
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La entrada El significado biológico de la felicidad se publicó primero en Ciencias de la vida y nueva Biología.
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