

La situación política en el estado español es lo más distópica que pudiera ser. Se continúa con el “hooliganismo” y el y tu más. Se continúa con las distintas barras de medir de la corrupción, cuando corrupción es corrupción, y no procede utilizar barra de medir alguna, mientras que lo que si procede es asumir los hechos corruptos y, por supuesto a nivel político presentar dimisiones.
Las cavernas mediáticas de ambos lados, además de utilizar “fakes”, continuamente nos recuerdan los errores impresentables, como es el caso de lo ocurrido actualmente en Ademuz, con los que tuvieron en el pasado como fue el de Angrois, como si un error anterior de un lado justifique el error presente acometido por el lado que gobierna actualmente.
Respecto a la situación de lo acontecido en Ademuz, en primer lugar hay que dejar tiempo a la investigación, pero lo que si parece es que la razón es una falta de mantenimiento. El Gobierno nos dice que el gasto en mantenimiento ha crecido a lo largo de estos años, pero eso no significa que el gasto por usuario, cuando hay un número significativamente mayor de usuarios, se haya incrementado en la misma medida, más bien todo lo contrario, siendo el problema que la imposición fiscal que ya, de por si es elevada, no puede cubrir las necesidades esenciales de los ciudadanos, a causa, de que el gasto en la maquinaria político-administrativa es excesivamente elevada, e igualmente el gasto en subvencionismos,
Con lo que escribo dejo a un lado tanto a la derecha, como a la ultraderecha, y los nacionalismos, que en su momento, ya vimos que en otro sentido, la distribución del gasto tampoco cubría los servicios esenciales de los ciudadanos.
Hablo de la distribución del gasto, porque la vaca del sistema impositivo no da para más, pero lo que si se necesita, es una buena redistribución del gasto, donde lo esencial del mismo, esté enfocado a sanidad, educación y un mantenimiento de calidad de las infraestructuras adelgazando tanto la maquinaria administrativa como la política y mirando más a los ciudadanos y sus servicios, que a ir elevando presupuestariamente el capítulo del subvencionismo, que, por cierto, siempre lo digo es la muerte de un pueblo, ya que un pueblo subvencionado acaba perdiendo la capacidad crítica y la independencia con los políticos.
¿Cuál es el papel de la izquierda estatal e independentista en esta distopía?
Lo primero que hay que decir es que la izquierda estatal e independentista ha caído en la incoherencia, más absoluta, donde, como vemos ahora, se encuentra pasiva ante lo ocurrido en Ademuz, cuando si quien gobernase fuese la derecha estaría continuamente pidiendo explicaciones y responsabilidades, como sería lo coherente.
Igualmente incoherencia con los acontecimientos de Venezuela, cuando lo acontecido a parte del interés mercantilista del Sr. Trump con el petróleo, la realidad es que los mismos correligionarios de Maduro son los que han acordado con el Sr. Trump, pero para la izquierda estatal e independentista el foco está en la figura del Presidente norteamericano obviando cualquier tipo de crítica al propio gobierno de los acólitos del Sr. Maduro.
Nueva incoherencia de la izquierda estatal e independentista con el tema de Irán, sobre todo en lo que a la mujer se refiere, ya que continuamente están denunciando el maltrato a las mujeres (estando de acuerdo con dicha denuncia), pero teniendo una postura tibia con el maltrato a las mujeres en Irán, y todo por el “hooliganismo” que se practica ya que él oficialismo americano está de acuerdo con las mismas.
También es incoherencia la falta de crítica y oposición al tratado Mercosur, permitiendo que se comercialicen productos que, no exigiéndoles los requisitos administrativos, y lo que es peor, de calidad, que se exigen en la UE, y dinamitando el sector agrícola y ganadero autóctono, lo cual sirve de caldo de cultivo para su utilización, por parte de la ultraderecha.
Por otra parte, incoherencia más absoluta con el tema armamentístico, ya que dicen no estar de acuerdo con el incremento bélico, pero lo único que hacen es amagar, pero no pegar, llegándose incluso a rescatar en muchos países de la UE el servicio militar.
Como incoherencia y falta de visión a futuro, es el hecho de que se esté considerando ilegalizar partidos, o perseguir la libre expresión sea del color que sea, aunque en algunos casos sea de lo más estridente que se pueda dar. Falta de visión porque no se dan cuenta que si se aprueban estas leyes y a un futuro próximo gobierna la derecha y ultraderecha utilizarán esa misma ley, pero en sentido contrario, y en el caso de la izquierda independentista llegando a ilegalizar a partidos, como ya ocurrió, en su momento, por ser contrarios a la Constitución.
No me sorprende las incoherencias de esta izquierda estatal e independentista, ya que con la pandemia covid, y, sin crítica y protesta alguna permitieron que el globalismo neoliberal hiciese el mayor experimento social que jamás había existido, llegando a permitir, y, con su aquiescencia, el que se estableciese un pasaporte de corte dictatorial y nazi, como fue el pasaporte covid.
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