Psicología

Centro MENADEL PSICOLOGÍA Clínica y Tradicional

Psicoterapia Clínica cognitivo-conductual (una revisión vital, herramientas para el cambio y ayuda en la toma de consciencia de los mecanismos de nuestro ego) y Tradicional (una aproximación a la Espiritualidad desde una concepción de la psicología que contempla al ser humano en su visión ternaria Tradicional: cuerpo, alma y Espíritu).

“La psicología tradicional y sagrada da por establecido que la vida es un medio hacia un fin más allá de sí misma, no que haya de ser vivida a toda costa. La psicología tradicional no se basa en la observación; es una ciencia de la experiencia subjetiva. Su verdad no es del tipo susceptible de demostración estadística; es una verdad que solo puede ser verificada por el contemplativo experto. En otras palabras, su verdad solo puede ser verificada por aquellos que adoptan el procedimiento prescrito por sus proponedores, y que se llama una ‘Vía’.” (Ananda K Coomaraswamy)

La Psicoterapia es un proceso de superación que, a través de la observación, análisis, control y transformación del pensamiento y modificación de hábitos de conducta te ayudará a vencer:

Depresión / Melancolía
Neurosis - Estrés
Ansiedad / Angustia
Miedos / Fobias
Adicciones / Dependencias (Drogas, Juego, Sexo...)
Obsesiones Problemas Familiares y de Pareja e Hijos
Trastornos de Personalidad...

La Psicología no trata únicamente patologías. ¿Qué sentido tiene mi vida?: el Autoconocimiento, el desarrollo interior es una necesidad de interés creciente en una sociedad de prisas, consumo compulsivo, incertidumbre, soledad y vacío. Conocerte a Ti mismo como clave para encontrar la verdadera felicidad.

Estudio de las estructuras subyacentes de Personalidad
Técnicas de Relajación
Visualización Creativa
Concentración
Cambio de Hábitos
Desbloqueo Emocional
Exploración de la Consciencia

Desde la Psicología Cognitivo-Conductual hasta la Psicología Tradicional, adaptándonos a la naturaleza, necesidades y condiciones de nuestros pacientes desde 1992.

lunes, 19 de enero de 2026

Bioacústica, bioelectricidad y ADN


Una historia de armonía.

En el imenso océano de sabiduría humana, todos comprendemos sin que nadie nos lo haya explicado, que la música puede inducir estados de ánimo y respuestas complejas en nuestro organismo. La música no entiende de cultura o de idioma, todos comprendemos su lenguaje y en los cuerpos de todos nosotros produce respuestas fisiológicas. Con la biología actual tan materialista y reduccionista de los procesos naturales, parece difícil de explicar el sentido de esta conexión. ¿Qué hay detrás del poder que tiene la música en nuestro mundo?

En 1986 el biólogo molecular Susumu Ohno (1928 – 2000) casado con una cantante lírica, estudió la relación entre el código genético de la molécula de ADN y la música. El Dr. Ohno, padre de la duplicación genética como fuente de innovación en los genomas de los seres vivos, se dio cuenta de la cantidad enorme de repteciones que se encuentran en nuestro genoma. Aplicando una concordancia entre los cuatro nucleótidos del ADN (Guanina, Timina, Citosina y Adenina) con las notas La, Do, Sol, Re, consiguió crear piezas musicales únicas.

Pieza musical basada en la secuencia de la región variable de la cadena pesada (VH) de la inmunoglobulina gamma (IgG) de ratón, con especificidad anti-4-hidroxi-3-nitrofenilacetilo (NPb). El intérprete es Yonatan Cohen. Música de Susumu Ohno.

Esta increíble conexión va más allá de una coincidencia azarosa, el Dr. Leonard Horowitz en su libro “DNA: Pirates of the Sacred Spiral” propone que la función principal del ADN no reside en la síntesis de proteínas (menos del 3%) sino en la recepción y transmisión de energía electromagnética (más del 90%), funcionando en el ámbito de la señalización bioeléctrica (luz) y bioacústica (sonido).

Todos conocemos la otra definición del ADN que encuadra en lo que se denominó “dogma central de la biología” en la que éste servía única y exclusivamente para la síntesis de proteínas llegando a denominarse el resto de material genético, más de un 97%, como basura en todos los libros de texto, durante muchos años. La visión determinista del material genético un gen – una proteína se desmorona lentamente. Hoy en día, sabemos que la mayoría de la información que nos codifica, se expresa en forma de ARN y no como proteínas y que más allá de los productos materiales, la molécula de AND podría funcionar como un toroide electromagnético.

La estructura cristalina y las largas cadenas del ADN lo convierten en un sistema apto para la transmisión y recepción de ondas electromagnéticas débiles, generando campos modulados por la propia molécula. Esta teoría del Dr. Piotr Gariaev de la Academia rusa de Ciencias Naturales, propone que el genoma contiene una parte molecular, que se dedica a la traducción de proteínas y la transcripción del ARN y una parte ondulatoria.

Más allá de su expresión en biomoléculas, el ADN podría emitir y recibir información de los denominados campos mórficos propuestos por el biólogo el Dr. Rupert Shaldrake, que atendiendo a la teoría de campos de la física, serían regiones inmateriales de influencia sobre la materia que guardan todo tipo de datos sobre moléculas, células, tejidos, seres vivos, ecosistemas y el propio universo, organizándose en holones interconectados que supondrían una biblioteca entera sobre todo lo que conocemos y cómo funciona.

También se ha propuesto, basándose en los trabajos de neurobiólogo Karl Pribram, que este campo tiene las características de un holograma. La noción de holograma apareció en física cuando se descubrieron figuras luminosas transmitidas por un objeto iluminado y estas figuras fueron grabadas en un film fotográfico. No son imágenes directas de un objeto, sino gráficos u hologramas producidos por interferencias con fuentes luminosas.

De igual manera, se ha descubierto que las ondas sonoras tienen masa y la capacidad de mover materia y pueden visualizarse capturándose en una fotografía, a esta técnica se la denomina cimática.

En 1967, el médico suizo  Hans Jenny, seguidor de las doctrinas  antroposóficas de Rudolf Steiner, publicó el primero de dos volúmenes titulado Kymatic, inspirándose en las experiencias de Ernst Chladni un músico y físico alemán del s XVIII. La imagen representa los patrones vibratorios a diferentes frecuencias. Wikimedia Commons CC.

Recientemente, se ha publicado que las ondas sonoras transportan masa gravitacional y son capaces de generar su propio campo ¡Alucinante! (Fuente).

En este intercambio de información bioacústica la música puede inducir estados de ánimo y respuestas fisiológicas como la modulación del sistema cardiovascular (alterando el ritmo cardíaco y la presión arterial), la regulación hormonal (reduciendo el estrés y la ansiedad al disminuir el cortisol y aumentar la producción de endorfinas y oxitocina) y la estimulación de áreas cerebrales relacionadas con la memoria, la atención y la plasticidad neuronal (Fuente).

Curiosamente, las áreas cerebrales que se activan con la música se solapan con las dedicadas al lenguaje. Es una forma de comunicación vibratoria que somos capaces de descifrar y, por lo tanto, también podemos crear nuestras propias melodías. ¡Maravilloso!

Sin embargo, algunos autores como el historiador de la música y medicina James Kennaway, proponen que utilizando esta capacidad que tiene la música de inducir estados de ánimo y al ser una forma de comunicación muy profunda en nuestro ser, puede utilizarse para insertar ideas y conductas dañinas. En su libro “Bad Vibrations The History of the Idea of Music as a Cause of Disease” habla de mensajes subliminales, pánico, lavado de cerebro musical, que podría conducir a la violencia y a conductas autodestructivas como el suicidio.

La música también se ha relacionado con la salud, de ahí el concepto de musicoterapia que tiene su origen en la antigüedad. Además, según las culturas ancestrales, la música es la conexión con lo trascendental, con el mundo etéreo, con aquello que no vemos pero sabemos que existe ¡Qué razón tenían nuestros antepasados, sin saber nada de la física de campos moderna! Como diría Shaldrake, es un campo mórfico de sabiduría ancestral, que utilizamos de forma inconsciente, lo que nos llevaría al famoso concepto de inconsciente colectivo de Carl Jung (1875 – 1961), según él, una capa profunda de la psique humana que contiene patrones universales o arquetipos compartidos por toda la humanidad.

Si todo esto nos parecía extraordinario, os cuento que el biólogo Michael Levin ha descubierto que los patrones de regeneración y desarrollo embrionario de los seres vivos no dependen directamente de la información contenida en el ADN, sino de reñales bioeléctricas que dirigen la formación y regeneración en los seres vivos, siendo éstas las que indican que se exprese o no el ADN, por lo que éste, por sí mismo, no tendría funcionalidad sin la bioelectricidad celular (Fuente). Tanto es así, que se ha llamado bioelectroma, a la red eléctrica que modula los patrones de nuestro organismo y como nuestras céulas se comunican entre sí.

Dado que la música nos llega a través del oído, es necesario explicar brevemente algo sobre la fisiología de la audición.

Las ondas sonoras nos llegan al oído incidiendo sobre el tímpano, que mueve la cadena de huesecillos, martillo, yunque y estribo en el oído medio que, a través de la ventana oval, mueven el líquido que baña el interior de la cóclea en el oído interno, donde se encuentran las células sensoriales, el llamado órgano de Corti, que transforman el estímulo mecánico en potenciales eléctricos, el único lenguaje que el cerebro entiende. Estos potenciales eléctricos, llamados potenciales de acción, pasan por varias estructuras hasta llegar a la corteza auditiva primaria en el lóbulo temporal. Los potenciales de acción son todos iguales, provengan de la piel, de la retina del ojo o de las papilas gustativas de la lengua. Por eso, la interpretación de esos sonidos es una función central del cerebro. Esto hace que ni los colores, ni los sonidos, ni los gustos, ni los olores, ni el frío o el calor en el tacto existan en la naturaleza, sino que son producto de la acción cerebral (Fuente). ¡Increíble!

Lo que nos lleva a concluir que el verdadero lenguaje de la naturaleza no es el ADN, sino la bioelectricidad que tiene capacidad de almacenarse en forma de información compleja en nuestro universo utilizando la molécula de ADN como antena emisora y receptora con capacidad de ser utilizada para la síntesis de moléculas. ¡Cada vez es todo más bello! La vida en un universo en armonía.

Ciencias de la vida y nueva Biología

Suscríbete y recibe más contenido como éste.

La entrada Bioacústica, bioelectricidad y ADN se publicó primero en Ciencias de la vida y nueva Biología.

- Enlace a artículo -

Más info en https://ift.tt/qyCR28I / Tfno. & WA 607725547 Centro MENADEL (Frasco Martín) Psicología Clínica y Tradicional en Mijas. #Menadel #Psicología #Clínica #Tradicional #MijasPueblo

*No suscribimos necesariamente las opiniones o artículos aquí compartidos. No todo es lo que parece.

No hay comentarios:

Publicar un comentario