

La profesión sanitaria en la actualidad se atiene a cumplir con los protocolos que las farmacéuticas les diseñan, y, con ello, está perdiendo toda su esencia profesional, perdiendo la capacidad de conocimiento de los pacientes y de la interlocución con los mismos, ya que, desarrollan la profesión basándose de forma casi robótica con los protocolos instalados por los políticos a través de las multinacionales farmacéuticas, eludiendo con ello una de las bases de la profesión sanitaria, como es la investigación científica.
Recientemente estamos viendo que un determinado número de personas padecen la enfermedad de la covid persistente, y la profesión sanitaria es incapaz de dar una repuesta a esos enfermos, porque, en realidad no investiga las causas de la misma.
La covid persistente, no se debe como causa principal, a que hayan tenido covid por un test de PCR que no sirve para diagnosticar una enfermedad, y, con toda probabilidad, ni tan siquiera habrían tenido covid. Pero lo que si es cierto, es que con una muy alta probabilidad esas personas se hayan vacunado más de una vez de la covid, luego, lo primero, que tendría que hacer la profesión sanitaria es hacer la estadística de cuantos de esos pacientes, se han vacunado, con el fin de estudiar los efectos adversos y los cambios en biología molecular y genética, que han ocasionado la enfermedad.
Igualmente deberían estudiar la cantidad de efectos adversos graves, y, en ocasiones, hasta fallecimientos, que han generado estas terapias génicas, como son las miocarditis, pericarditis, ictus, trombos y aceleraciones metastásicas de cáncer, especialmente en personas jóvenes.
Otro elemento donde se ve perfectamente la falta de interés científico y si seguimiento de la línea oficial, está en la quimioterapia, donde se siguen los protocolos de las farmacéuticas, como se dice a piñón fijo, abandonando cualquier atisbo de estudiar de forma científica los diversos casos y grados de cánceres que presentan las personas enfermas. Se da la circunstancia, siguiendo a ultranza los protocolos, de casos de cánceres inoperables, y, que después de darles quimio o radio y no conseguir que éstos se reduzcan y de que metastaticen, se les vuelve a volver a dar sesiones de quimio, cuando saben que a esos pacientes lo que hay que ofrecerles es en lo poco que le queda de tiempo una vida digna y con los menores dolores posible.
Otra noticia de los últimos días es la dell fallecimiento, en Francia, de un menor, que habiéndose hecho una herida, fallece en el hospital, por no haberse vacunado del tétanos, lanzándose el oficialismo mediático a destacar que los culpables eran los padres por ser unos antivacunas.
Aquí, lo primero que hay que decir, para analizar todo el contexto, es que el microorganismo del tétano es una bacteria, Clostridium tetanii, la cual es un anaerobio estricto, es decir, que no puede sobrevivir en ambientes con oxígeno.
Que la infección se podría dar en heridas muy profundas y necrosadas, y, siempre que el lugar donde se haya hecho la herida tenga falta de higiene o bien principalmente en zonas con ganado.
Hay que decir, que el tétanos, como otras enfermedades, peste, etc, han disminuido de forma drástica con la higiene, por lo que seguir con el procedimiento de vacunar de forma preventiva, en cuanto hay una herida algo profunda, no procede, ya que con ello nos introducirían la toxina atenuada, cuando no se tiene la certeza de que se tenga tétanos, pero, que si, en un mayor o menor grado, nos producirá los síntomas propios de la toxina, como son los espasmos musculares y la rigidez.
En el caso de heridas simples con la sola aplicación de agua oxigenada u otro desinfectante, es suficiente, ya que, ponemos la herida en modo aerobio, es decir, con oxígeno, y, por lo tanto el microorganismo al ser anaerobio estricto no puede vivir ni desarrollarse.
Si la herida es muy profunda y necrosada, con toda probabilidad necesitaría ir a urgencias, y en ese caso, aunque la intervención quirúrgica fuese menor, se le realizaría la asepsia correspondiente, y, por lo tanto, nuevamente, de tener presencia el microorganismo, este no viviría, al ponerlo en ambiento aerobio, además de no necesitar la inoculación de la toxina atenuada con la vacuna, cuando lo que procede es dar la inmunoglobulina antitetánica correspondiente, por lo que, ¿de quien es la culpa de los padres antivacunas, o de una profesión sanitaria que no aplica la ciencia?
Por todo ello, vemos que la profesión sanitaria está totalmente protocolizada y con total falta de investigación científica, y, mientras sigamos por ese camino, no tendremos una profesión sanitaria de calidad, y, menos, cuando los cargos altos de la profesión sanitaria son políticos, como ejemplo, el “trilero” Presidente del Gobierno, Sr. Sánchez, cuando con su gorra nos dice, para hacerle un “meme” al Presidente de EEUU, Sr, Trump, mercader del globalismo neoliberal capitalista, “hacer grande de nuevo la ciencia”, cuando dedica bastante más porcentaje del PIB a la guerra, que a la ciencia, claro se me olvidaba que es el adalid del “no a la guerra”, aunque parece que es selectivo y, no lo es a todas, por lo que estamos conociendo.
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