Psicología

Centro MENADEL PSICOLOGÍA Clínica y Tradicional

Psicoterapia Clínica cognitivo-conductual (una revisión vital, herramientas para el cambio y ayuda en la toma de consciencia de los mecanismos de nuestro ego) y Tradicional (una aproximación a la Espiritualidad desde una concepción de la psicología que contempla al ser humano en su visión ternaria Tradicional: cuerpo, alma y Espíritu).

“La psicología tradicional y sagrada da por establecido que la vida es un medio hacia un fin más allá de sí misma, no que haya de ser vivida a toda costa. La psicología tradicional no se basa en la observación; es una ciencia de la experiencia subjetiva. Su verdad no es del tipo susceptible de demostración estadística; es una verdad que solo puede ser verificada por el contemplativo experto. En otras palabras, su verdad solo puede ser verificada por aquellos que adoptan el procedimiento prescrito por sus proponedores, y que se llama una ‘Vía’.” (Ananda K Coomaraswamy)

La Psicoterapia es un proceso de superación que, a través de la observación, análisis, control y transformación del pensamiento y modificación de hábitos de conducta te ayudará a vencer:

Depresión / Melancolía
Neurosis - Estrés
Ansiedad / Angustia
Miedos / Fobias
Adicciones / Dependencias (Drogas, Juego, Sexo...)
Obsesiones Problemas Familiares y de Pareja e Hijos
Trastornos de Personalidad...

La Psicología no trata únicamente patologías. ¿Qué sentido tiene mi vida?: el Autoconocimiento, el desarrollo interior es una necesidad de interés creciente en una sociedad de prisas, consumo compulsivo, incertidumbre, soledad y vacío. Conocerte a Ti mismo como clave para encontrar la verdadera felicidad.

Estudio de las estructuras subyacentes de Personalidad
Técnicas de Relajación
Visualización Creativa
Concentración
Cambio de Hábitos
Desbloqueo Emocional
Exploración de la Consciencia

Desde la Psicología Cognitivo-Conductual hasta la Psicología Tradicional, adaptándonos a la naturaleza, necesidades y condiciones de nuestros pacientes desde 1992.

viernes, 28 de agosto de 2026

La tauromaquia vista por Ernst Jünger (un prolegómeno)


<p> </p><div style="clear:both;text-align:center;"><a href="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEikIRT_JHeI0mDje7Ho1d7Q7IXOG8pCw4mNwAfWjCvMrXlrF1mYu7OdkCHnDjeu70alO8FI8SNkWYvIo2Ga7r_wR7p-ZoQYrbTghQjyB5qXWBFCgkZz99uUHv_2l7nmGGk5uEy2NMiKHOmYwws6DzJDi5J3T0FNEHLe_jCAFDDAyhNq_1Ubdfyj_McR32iu/s601/torocreta.jpg" style="clear:left;float:left;margin-bottom:1em;margin-right:1em;"><img height="177" src="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEikIRT_JHeI0mDje7Ho1d7Q7IXOG8pCw4mNwAfWjCvMrXlrF1mYu7OdkCHnDjeu70alO8FI8SNkWYvIo2Ga7r_wR7p-ZoQYrbTghQjyB5qXWBFCgkZz99uUHv_2l7nmGGk5uEy2NMiKHOmYwws6DzJDi5J3T0FNEHLe_jCAFDDAyhNq_1Ubdfyj_McR32iu/s320/torocreta.jpg" width="320" alt="torocreta.jpg"></a></div><p></p><p style="line-height:normal;"><i><span style="color:#000000;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:16pt;">Llevo cierto tiempo repasando la obra de <b>Ernst Jünger</b> ya que ando preparando un libro sobre su acercamiento a la experiencia visionaria; y como suele pasar ciertos tránsitos conducen a veces a parajes, en principio, no previstos. Repasando la mirada que el de Wilflingen dirige a la lidia del toro bravo pensé elaborar una entrada para el blog sobre este tema polémico pero que llama poderosamente la atención. Esta indagación, en principio periférica, se fue complicando al ponderar no solo lo dicho por <b>Jünger</b> sobre lo taurómaco sino, también, la riqueza que aporta a la lidia la perspectiva jungueriana. En fin, ahí va una texto preliminar centrado en la vitalidad antigua de la lidia, en la relevancia para su existencia del careo y la confrontación con uno mismo y en la imposibilidad del debate entre taurinos y antitaurinos.</span></i><span style="font-family:'Times New Roman', serif;"></span></p><p></p><br><p></p><p></p><p style="line-height:normal;text-align:center;"><span style="color:#000000;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:16pt;">(1)</span><span style="color:#000000;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:13.5pt;"></span></p><p></p> <p style="line-height:115%;margin-bottom:0cm;"><span style="color:#000000;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:16pt;line-height:115%;">Una cuestión de principio: Ahí va un texto solo apto para intempestivos, disidentes e incorrectos muy al margen de los vientos y sesgos que impone la historia y lo cronológico en el devenir. Entrando a volapié: La tauromaquia divisada desde la mirada de <b>Ernst Jünger</b>.</span><span style="color:#000000;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:13.5pt;line-height:115%;"></span></p><p></p> <p style="line-height:115%;margin-bottom:0cm;"><span style="color:#000000;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:16pt;line-height:115%;">Como he afirmado en el encabezamiento de la presente entrada dedicaré un texto extenso -o acaso algo más- a la mirada que el de <i>Wilflingen,</i><b> </b>explícitamente,<b> </b>dirige a la tauromaquia aunque también, al modo en que en que puede divisarse la tauromaquia desde el <i>corpus</i><a></a><a><span><span style="color:#000000;">[1]</span></span><span></span></a><span><i> </i>jungueriano. Esto último desvelará una notable fertilidad enriqueciendo la reflexión taurómaca. Esta entrada tendrá el perfil de un prolegómeno sobre un tema polémico y acaso poco oportuno. El viático reflexivo que iré desplegando en posteriores desarrollos atenderá diversos hitos decisivos a la hora de cavilar sobre lo taurómaco. A saber, el carácter ritual de la lidia, la irrupción de la belleza como plenitud de la lidia del toro bravo, la presencia de la muerte otorgando significado a un rito catártico, su perfil completamente intempestivo y ajeno al tiempo que vivimos tanto en sus retóricas como en sus sensibilidades… Todo ello desde la atención expresa al tejido intelectual jungueriano<a>.</a></span></span></p><p><a></a></p><a></a> <p style="line-height:115%;margin-bottom:0cm;"><span><span><span style="color:#000000;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:16pt;line-height:115%;">Atender a los decires del alemán, a su <i>epos</i><a></a></span></span></span><a><span><span><span><span style="color:#000000;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:16pt;line-height:115%;">[2]</span></span></span></span><span><span><span></span></span></span></a><span></span><span><span><span style="color:#000000;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:16pt;line-height:115%;">, arrojará no poca luz sobre lo taurómaco lo que pondrá de manifiesto una afinidad que llama la atención. La mirada jungueriana sobre esta tradición popular no es algo que deba sorprendernos. Hay afinidades y, sobre todo, una mentalidad en la que pervive lo antiguo. Me refiero a la de <b>Ernst Jünger. </b>De hecho, el alemán con una complicidad hacia el toreo poco disimulada nos dirá<b> </b>"La corrida es el último residuo del culto sagrado de la Antigüedad que sobrevive en nuestra civilización industrial."</span></span></span><a><span><span></span></span></a><a><span><span><span><span style="font-family:'Times New Roman', serif;font-size:16pt;line-height:115%;">[3]</span></span></span></span><span><span><span></span></span></span></a><span></span><span><span><span style="color:#000000;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:16pt;line-height:115%;">.</span></span></span><span><span><span style="color:#000000;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:13.5pt;line-height:115%;"></span></span></span></p><p></p> <p style="line-height:115%;margin-bottom:0cm;"><span><span><span style="color:#000000;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:16pt;line-height:115%;">He mencionado la complicidad que el alemán desvela en esta cita hacia la lidia. No olvidemos la distancia crítica que adopta respecto del devenir moderno y de la mentalidad técnica que otorga figura a tal devenir; eso sí, en una estela post-nietzscheana en la que se asume la necesidad y lo dado -<i>amor fatum; </i>amor por el acontecer- para así asegurar la libertad y la potencia de ser de la persona singular. De hecho, las figuras que va sirviendo su obra -el soldado desconocido, el trabajador, el emboscado, el anarca, el psiconauta- son estrategias de resistencia, careo y superación de los tiempos modernos y de sus titánicas concentraciones de poder administrando la vida. En tal sentido podríamos decir que el de <i>Wilflingen</i><b>,</b> sin entregarse a la arcadia dorada de la reacción contramoderna, tampoco es un pensador que se acoja al horizonte de la Ilustración ni, por tanto, al devenir moderno.</span></span></span><span><span><span style="color:#000000;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:13.5pt;line-height:115%;"></span></span></span></p><p></p> <p style="line-height:115%;margin-bottom:0cm;"><span><span><span style="color:#000000;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:16pt;line-height:115%;">La cita continúa apuntando aspectos de gran interés pero en este prolegómeno lo que pretendo destacar es una mentalidad antigua perviviendo en plena hipermodernidad nutriendo la lidia. Entiendo que hacer valer la pervivencia de esa mentalidad antigua es el mejor preludio para poder divisar lo taurómaco.</span></span></span><span><span><span style="color:#000000;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:13.5pt;line-height:115%;"></span></span></span></p><p></p> <p style="line-height:115%;margin-bottom:0cm;"><span><span><span style="color:#000000;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:16pt;line-height:115%;">La mera existencia de una mirada que reconozca la tauromaquia sorprenderá, para mal, a no pocos ya que todo lo relacionado con las corridas de toros se hace cada vez menos reconocible. En la tauromaquia late, así es, una sensibilidad y un <i>pathos </i>antiguo aunque, llamativamente, las corridas de toros tal y como las conocemos, cuajan en pleno devenir moderno y en tiempos relativamente recientes; en concreto a finales del XIX y comienzos del XX.</span></span></span><span><span><span style="color:#000000;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:13.5pt;line-height:115%;"></span></span></span></p><p></p> <p style="line-height:115%;margin-bottom:0cm;"><span><span><span style="color:#000000;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:16pt;line-height:115%;">En tal sentido y desde el <i>corpus</i> jungueriano solo podría entenderse la lidia del toro bravo como un modo de resistencia notable y muy llamativo al signo de los tiempos. Consideremos que si algo caracteriza tal signo será la progresiva separación entre hombre y naturaleza -en el primado de la mentalidad técnica-. Sin embargo, lo taurómaco será básicamente campero y silvestre. Efectivamente, el proceso de aquilatamiento y formalización de las corridas de toros en pleno devenir moderno y en pleno apogeo de la mentalidad técnica resulta sorprendente al tiempo que desafía la capacidad de reflexión. Recuérdese lo dicho por el filósofo francés <b>Jean Cau,</b> secretario de <b>Sartre</b> y un gran aficionado taurino, afirmando que las corridas de toros son “uno de los escasos reductos de libertad que le quedan a los pueblos del sur de Europa”</span></span></span><a><span><span><span style="color:#000000;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:16pt;line-height:115%;">[4]</span></span></span><span><span></span></span></a><span></span><span><span style="color:#000000;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:16pt;line-height:115%;">. <b>Cau</b> valorará el perfil contramoderno que desvela la lidia al tiempo que entenderá el proceso de modernización vinculado a la cultura y a la hegemonía del norte de Europa. Desde su perspectiva la lidia del toro bravo, en sentido estricto, constituiría un acto de rebeldía popular ante poderosísimas fuerzas capaces de manejar la historia. Rebeldía ante eso que se nos vende como progreso y que en casi nada se cuestiona.</span></span><span><span style="color:#000000;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:13.5pt;line-height:115%;"></span></span></p><p></p> <p style="line-height:115%;margin-bottom:0cm;"><span><b><span style="color:#000000;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:16pt;line-height:115%;">Jünger </span></b></span><span><span style="color:#000000;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:16pt;line-height:115%;">y <b>Cau </b>considerando algo tan insólito como la pervivencia de lo taurómaco… Desde su reflexión atendamos a una primera y decisiva nota que ya hemos indicado. Me refiero al carácter absolutamente intempestivo y fuera de época de la tauromaquia. Me viene a la cabeza el recordado comunicador <b>Luis Carandell </b>defendiendo la tauromaquia<b> </b>desde su excepcionalidad cultural en tanto escenario de otro tiempo. El argumento es poderoso; lo supo ver.</span></span><span><span style="color:#000000;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:13.5pt;line-height:115%;"></span></span></p><p></p> <p style="line-height:115%;"><span><span style="color:#000000;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:16pt;line-height:115%;">Más allá de que la lidia del toro bravo sea algo relativamente reciente y que acontezca en una trama antropológica y sociológica ajena -la de los tiempos contemporáneos- lo cierto es que no deja de ser una variación con repetición de lo que es una constante en los pueblos del sur de Europa. Los festivales con toros y lo taurómaco, en todo el Mediterráneo, vienen de muy antiguo. Recuérdense los frescos de la cultura minoica. Tales festivales enraizaran invariablemente en un marco de significación análogo constituido a partir del espíritu de aventura y desde la disposición del hombre a medir el propio valor. Desde tal disposición se podrá formalizar en la lidia un umbral de elaboración antropológica que puede llegar a ser muy complejo.</span></span><span><span style="color:#000000;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:13.5pt;line-height:115%;"></span></span></p><p></p> <p style="line-height:115%;"><span><span style="color:#000000;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:16pt;line-height:115%;">Consideremos la siguiente cita de <b>Federico García Lorca </b></span></span><span><span style="background:#FFFFFF;color:#080809;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:16pt;line-height:115%;">“El toreo es, probablemente, la riqueza poética y vital mayor de España, increíblemente desaprovechada por los escritores y artistas, debido principalmente a una falsa educación pedagógica que nos han dado y que hemos sido los hombres de mi generación los primeros en rechazar. Creo que la fiesta de los toros es la más culta que hay hoy en el mundo. Es el drama puro en el cual el español derrama sus mejores lágrimas y sus mejores bilis. Es el único sitio a donde se va con la seguridad de ver la muerte rodeada de la más deslumbradora belleza.”[5] Cuando <b>Lorca</b> se refiere a la fiesta de los toros como una tradición tremendamente culta, como se hace evidente, no se refiere a que la ejerciten o la degusten intelectuales sino a los umbrales de complejidad antropológica que ésta despliega. La reflexión de <b>Lorca</b> es brillante y certera.</span></span><span><span style="color:#000000;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:13.5pt;line-height:115%;"></span></span></p><p></p> <p style="line-height:115%;text-align:center;"><span><span style="background:#FFFFFF;color:#080809;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:16pt;line-height:115%;">(2)</span></span><span><span style="color:#000000;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:13.5pt;line-height:115%;"></span></span></p><p></p> <p style="line-height:115%;"><span><span style="color:#000000;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:16pt;line-height:115%;">La capacidad de careo y confrontación con uno mismo[6] para así poder resistir, superar y resolver lo que se nos confronta será una de las piedras angulares del <i>pathos</i> y la disposición jungueriana. Ya he indicado que las figuras que va acuñando el alemán en su viático intelectual buscan indagar en la capacidad de supervivencia de lo humano en tiempos extremos. A la base de esa vocación de superación y de salida de sí el de <i>Wilflingen</i><b> </b>advertirá el espíritu de aventura al que el alemán dará una gran relevancia. Paralelamente, esta capacidad de poder abordar lo que se nos confronta mediante un determinado espíritu de aventura que nos anima a ir más allá será la condición de existencia de la lidia. Sencillamente, sin la decisión de confrontar al astado, asumiendo los riesgos y las incertidumbres, no hay lidia.</span></span><span><span style="color:#000000;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:13.5pt;line-height:115%;"></span></span></p><p></p> <p style="line-height:115%;"><span><span style="color:#000000;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:16pt;line-height:115%;">En suma; ante lo taurino estaríamos ante una disposición y un <i>pathos</i> ajeno a lo contemporáneo y vinculado, según <b>Jünger</b><i>, </i>con los<i> </i>viejos cultos de la tierra y de la virilidad. En sus propias palabras: </span></span><span><span style="color:#080809;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:16pt;line-height:115%;">"La corrida es un espectáculo interesante porque pone en evidencia la ligazón del hombre con la vida y con la muerte, con los instintos primigenios, con la naturaleza, con la tierra… </span></span><span><span style="background:#FFFFFF;color:#444444;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:16pt;line-height:115%;">Es una catarsis. Pero la corrida es también algo que tiene que ver con el culto a la virilidad</span></span><span><span style="color:#080809;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:16pt;line-height:115%;"> "<a></a></span></span><a><span><span><span style="color:#080809;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:16pt;line-height:115%;">[7]</span></span></span><span><span></span></span></a><span></span><span><span style="color:#080809;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:16pt;line-height:115%;">. Esta cita del de <i>Wilflingen </i>introduce perfectamente la cuestión a tratar por aproximarnos a la consideración de la lidia como un rito de probatura de valor y una </span></span><span><span style="color:#000000;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:16pt;line-height:115%;">catarsis colectiva. En relación a esta catarsis me viene a la cabeza la faena del diestro <b>Julio Aparicio</b> en Las ventas a un toro de la ganadería Alcurrucen el 18 de Mayo de 1994. El público en pleno <i>enthusiasmos </i>y el diestro desmadejándose en la faena completamente atravesado por la lidia y por su arte…</span></span><span><span style="color:#000000;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:13.5pt;line-height:115%;"></span></span></p><p></p> <p style="line-height:115%;"><span><span style="color:#000000;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:16pt;line-height:115%;">Añadamos un matiz que resultará más que relevante para el desarrollo de la lidia a partir de esa mentalidad antigua que, en intenso maridaje con la naturaleza, sabe de lo campero, de lo silvestre y, también, de ese “furor salvaje”</span></span><a><span></span></a><a><span><span><span style="color:#0000FF;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:16pt;line-height:115%;">[8]</span></span></span><span><span></span></span></a><span></span><span><span style="color:#000000;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:16pt;line-height:115%;"> que en <i>Sobre el dolor</i> <b>Jünger</b> vincula con la lidia del toro bravo. Para la persona de mentalidad antigua el toro es un animal poderoso, imponente y bello. De ahí su presencia en las iconografías de tantos tiempos y lugares. Al tiempo es un espectro de muerte; especialmente si lo que acontece es un encuentro fortuito en el campo. Confrontar al morlaco, desafiarle, exige de un furor salvaje encendiéndose en el hombre, un furor pasional, que desde las propias tripas sea capaz de desafiar la bravura del toro a partir de la propia fuerza vital y del espíritu de aventura al que tanto atiende el alemán en su obra. A partir de ahí el temple, templando ese furor y otorgando figura a lo simplemente salvaje. Lo campero y lo silvestre reconociéndose y enraizándose en la tierra en tanto gran escenario para rendirla culto. Sin la intimidad con la tierra y la naturaleza no podría existir la lidia del toro bravo.</span></span><span><span style="color:#000000;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:13.5pt;line-height:115%;"></span></span></p><p></p> <p style="line-height:115%;"><span><span style="background:#FFFFFF;color:#000000;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:16pt;line-height:115%;">El lance y la capacidad de templar el propio valor... El temple haciendo capaz al diestro de desplegar la faena... El hombre más allá de sí superándose en lo que le limita. La faena de lidiar al toro… Con tino el alemán advertirá en la capacidad de “confrontación del hombre consigo mismo”<a></a></span></span><a><span><span><span style="background:#FFFFFF;color:#000000;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:16pt;line-height:115%;">[9]</span></span></span><span><span></span></span></a><span></span><span><span style="background:#FFFFFF;color:#000000;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:16pt;line-height:115%;"> el atanor candente que anime la vida del alma. Sin ese acogimiento de lo salvaje con las tripas ardiendo a partir de la decisión que se aborda y sin quedar civilizado lo salvaje desde el temple no se podría hablar de confrontación alguna con uno mismo ni tampoco de la tauromaquia.</span></span><span><span style="color:#000000;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:13.5pt;line-height:115%;"> </span></span><span><span style="background:#FFFFFF;color:#000000;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:16pt;line-height:115%;">Esta capacidad de confrontación del hombre consigo mismo será, efectivamente, condición de la lidia. En realidad, poco podrá sorprendernos la atención, breve pero orientada, que le suscitó a <b>Ernst Jünger </b>algo tan singular e intempestivo como la lidia del toro bravo.</span></span><span><span style="color:#000000;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:13.5pt;line-height:115%;"></span></span></p><p></p> <p style="line-height:115%;"><span><span style="background:#FFFFFF;color:#000000;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:16pt;line-height:115%;">La tauromaquia vista por un alemán... La lidia de un animal bravo y del que tener cautela que, sublimándose, se termina transformando en arte, escena popular y rito…</span></span><span><span style="color:#000000;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:16pt;line-height:115%;"> Para el alemán la lidia del toro bravo conjugaría ese vínculo con la tierra con lo que sería una catarsis ritual de superación del miedo a la muerte; algo solo entendible desde una <i>vis</i>[10] </span></span><span><span style="color:#080809;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:16pt;line-height:115%;">heroica. Como podemos advertir la mirada jungueriana reconoce la medida de lo que contempla.</span></span><span><span style="color:#000000;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:13.5pt;line-height:115%;"></span></span></p><p></p> <p style="line-height:115%;"><span><span style="background:#FFFFFF;color:#080809;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:16pt;line-height:115%;">La tauromaquia, acaso una tarea de artesanía que a partir de los recortes camperos al toro y de sus embestidas va dando forma a la lidia del toro bravo en las diversas suertes y lances para, finalmente, constituirse como un arte singular capaz de brindar belleza. Desde mi perspectiva la belleza, arropando y ordenando la lidia desde la finalidad y la transcendencia que enuncia, será lo que termine ordenando el proceso de forja de la lidia. El diestro <b>Luis Miguel Dominguín</b> pondrá la belleza en relación directa con el temple: “La belleza para mí en el toreo es el temple, todo lo que se haga despacio y se haga con ritmo, hasta el banderillear, que sea con un movimiento casi de ballet”. <a></a></span></span><a><span><span><span style="background:#FFFFFF;color:#080809;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:16pt;line-height:115%;">[11]</span></span></span><span><span></span></span></a><span></span><span><span style="background:#FFFFFF;color:#080809;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:16pt;line-height:115%;"> Consideremos que vincular la irrupción de la belleza con la capacidad de temple será entenderla desde la creatividad humana desatándose en el manejo de la embestida del toro. <b>Dominguín</b> nos pone en la pista: entender el toreo como un arte singular desde la belleza desatada por el temple. Atendamos a lo dicho por el también diestro <b>Manuel Ordoñez</b>. “Para mí el toreo ha nacido en el siglo XX. Antes era una lucha; se preparaba la pieza para matarla. Ahora es una colaboración; se prepara la pieza para crear arte”<a></a></span></span><a><span><span><span style="background:#FFFFFF;color:#080809;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:16pt;line-height:115%;">[12]</span></span></span><span><span></span></span></a><span></span><span><span style="background:#FFFFFF;color:#080809;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:16pt;line-height:115%;">. Sin esa vocación de belleza y de expresión artística la lidia del toro bravo no habría alcanzado, ni de lejos, lo que ha venido a ser.</span></span></p><p></p> <p style="line-height:115%;"><span><span style="background:#FFFFFF;color:#080809;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:16pt;line-height:115%;">Más allá de lo dicho la irrupción de la belleza en la lidia aporta una dimensión de misterio emergiendo que desborda completamente la simple lidia. Cuando <b>Junger </b>vincula la tauromaquia con lo sagrado no se equivoca. Su intuición es certera ya que es la irrupción de la belleza la que hace culminar la figura ritual de la tauromaquia en un horizonte mistérico que desborda la mera plasticidad. ¿Qué desvela la belleza?.</span></span><span><span style="color:#000000;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:13.5pt;line-height:115%;"></span></span></p><p></p> <p style="line-height:115%;text-align:center;"><span><span style="background:#FFFFFF;color:#080809;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:16pt;line-height:115%;">(3)</span></span><span><span style="color:#000000;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:13.5pt;line-height:115%;"></span></span></p><p></p> <p style="line-height:115%;"><span><span style="background:#FFFFFF;color:#080809;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:16pt;line-height:115%;">La lidia, ya lo he indicado, exigirá de ese temple antiguo y de una mirada intempestiva, de otro tiempo, para poder ser asimilada… La lidia de un colosal animal que desgrana belleza y, al tiempo, capaz de matarnos sin demasiado esfuerzo. No se me ocurre nada más disruptivo que encontrarse a campo abierto con un astado en sus hechuras. El hombre afrontando su lidia en lo que, finalmente, se desvelará como un rito de probatura de valor capaz de cuajar y venir a desbordarse en la belleza de la propia lidia… En el envés de ese valor el dolor del toro deslegitimando la épica, la estética y la poética taurina en tanto falla.</span></span><span><span style="color:#000000;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:13.5pt;line-height:115%;"></span></span></p><p></p> <p style="line-height:115%;"><span><span style="color:#000000;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:16pt;line-height:115%;">Al tiempo que virtudes y estética el aficionado sabrá advertir el dolor y la sangre. No los ignora. Por eso la insistencia de los buenos aficionados, no pocas veces iracunda, en la ortodoxa ejecución de las suertes. La mirada contemporánea, por su lado, se ceñirá a la constatación del dolor e incluso al supuesto sadismo del aficionado. La visión taurómaca atenderá a la pedagogía que dimana de la lidia ordenada desde determinadas virtudes y desde la irrupción de la belleza… Se hace evidente que estamos ante posturas que no pueden reconocerse entre sí atendiendo cada una a la validación que obtienen desde su propia perspectiva. De ahí el tedio y la sensación de bloqueo que desgranan los típicos debates entre taurinos y antitaurinos.</span></span><span><span style="color:#000000;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:13.5pt;line-height:115%;"></span></span></p><p></p> <p style="line-height:115%;"><span><span style="background:#FFFFFF;color:#080809;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:16pt;line-height:115%;">Entiendo que en tal quicio polémico arraigará la tauromaquia desafiando el tránsito y la sensibilidad moderna desde el encuentro de los cuerpos; el del toro y el del hombre. El del toro desvelando bravura, trapío y esa belleza capaz de matar. El del hombre desafiando la muerte, ofreciendo litúrgicamente su piel y, acaso, pudiendo desgranar la belleza de la lidia. El toro aportando su capacidad para generar el caos y el pavor irrumpiendo en lo humano, el hombre dando forma a ese caos a través de la lidia... La condición de lo dicho; ese temple antiguo que enraíza en la vida campestre, en plena naturaleza, desplegando una liturgia silvestre en la que tragedia, muerte y belleza van de la mano.</span></span><span><span style="color:#000000;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:13.5pt;line-height:115%;"></span></span></p><p></p> <p style="line-height:115%;"><span><span style="background:#FFFFFF;color:#080809;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:16pt;line-height:115%;">Como puede apreciarse el alto grado de elaboración antropológica de la lidia del toro bravo se hace tan evidente como la objeción del dolor para la mentalidad contemporánea. Ambas perspectivas desgranaran argumentarios sólidos aunque desde perspectivas completamente diversas e intraducibles la una para la otra.</span></span><span><span style="color:#000000;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:13.5pt;line-height:115%;"></span></span></p><p></p> <p style="line-height:115%;"><span><span style="color:#000000;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:16pt;line-height:115%;">Con razón alguien podría decir que todo lo que pueda afirmarse sobre un tema así pierde sentido al naufragar en el dolor del animal. En efecto, estaríamos ante una apreciación correcta la cual manifestaría la sensibilidad contemporánea hacia la naturaleza. Ante esta sólida objeción, sin embargo, no podemos dejar de lado que, a diferencia de la sensibilidad contemporánea, las corridas de toros nacen en una sociedad en completa intimidad con lo natural y lo silvestre. De ahí que, cuanto menos, llame la atención la pretensión del contemporáneo taurófobo, producto de una sociedad completamente separada de la naturaleza, de sentar en un tribunal moral o mirar con desdén al aficionado a los toros. En el debate entre taurinos y antitaurinos nos encontraremos ante miradas que constatan paisajes y universos diferentes. De ahí ese tedio que suscita el debate.</span></span><span><span style="color:#000000;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:13.5pt;line-height:115%;"></span></span></p><p></p> <p style="line-height:115%;"><span><span style="color:#000000;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:16pt;line-height:115%;">Indaguemos en la paradoja que da forma al debate entre taurinos y antitaurinos. Como ya he indicado si la lidia nace a partir de esa intimidad con la naturaleza la mentalidad contemporánea resulta ajena a la misma. Bien lejos de toda intimidad silvestre o campera el contemporáneo tenderá a ver la naturaleza como un jardín del que se cuida, en el mejor de los casos, cuando no como un espacio a administrar con un ánimo de depredación sistémica. Tal paradoja nos desvela que algo falla en el descrédito moral de las corridas de toros desde lo que sería el humanitarismo sentimental del contemporáneo. Este humanitarismo, no olvidemos, será producto del todopoderoso mundo de la mentalidad técnica, de la acentuada separación de la naturaleza y de la administración de la vida que caracteriza el tiempo presente. Más allá de que el dolor del animal sea un argumento muy poderoso -soy consciente de ello- lo aportado no deja de arrojar una notable sombra de duda sobre el durísimo juicio que de la tauromaquia tienen no pocos contemporáneos.</span></span><span><span style="color:#000000;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:13.5pt;line-height:115%;"></span></span></p><p></p> <p style="line-height:115%;"><span><span style="color:#000000;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:16pt;line-height:115%;">Entiendo que lo que falla no es la pertinencia de la crítica a las corridas de toros atendiendo al dolor de la res sino el hecho de que la mirada del taurófilo y del taurófobo sean miradas inabordables la una para la otra. El taurino acoge cierta mentalidad antigua y asume el dolor y la tragedia como parte de la vida e, incluso, como pedagogía litúrgica y ritual. La muerte del toro, la posible muerte del torero si el astado le desborda, las heridas graves que pueda sufrir el torero... El hombre asumiendo la posibilidad de ofrendar su cuerpo y su propia piel en la forma ritual de la lidia del toro bravo. Así es, una octava antigua y contramoderna hasta las entrañas resuena con fuerza en las corridas de toros…</span></span><span><span style="color:#000000;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:13.5pt;line-height:115%;"></span></span></p><p></p> <p style="line-height:normal;margin-bottom:0cm;"><span><span style="color:#000000;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:13.5pt;"><br> <br> </span></span></p><p></p> <div style="line-height:normal;margin-bottom:0cm;"><span><span style="color:#000000;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:13.5pt;"> </span></span></div> <p style="line-height:normal;"><span></span><a><span><span style="font-family:'Times New Roman', serif;">[1]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-family:'Times New Roman', serif;"> Me acojo a este término de <i>corpus </i>en la medida en que el pensamiento de <b>Ernst Jünger</b> acoge diversos momentos y escenarios sin por ello perder una perspectiva de totalidad orgánica. Esta vendría a expresar el temple intelectual de este pensador y hombre de acción.</span></p><p></p> <p style="line-height:normal;"><a></a><a><span><span style="font-family:'Times New Roman', serif;">[2]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-family:'Times New Roman', serif;"> En el griego homérico <i>epos </i>era un sinónimo tanto de <i>logos</i> como de <i>mythos </i>y aludía a las palabras de los sabios. Solo ulteriormente, ya en el esplendor de la Grecia clásica, se diferencia el significado de <i>logos </i>y <i>mythos </i>en tanto las palabras, los decires, a las que podría considerarse como un referente singular de sabiduría. El del <i>mythos</i>, apelando al relato y las imágenes y el del <i>logos</i> apelando a la argumentación (cfr. Historia de la Filosofía Antigua. Felipe Martínez Marzoa)</span></p><p></p> <p style="line-height:normal;"><a></a><a><span><span style="font-family:'Times New Roman', serif;">[3]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-family:'Times New Roman', serif;"> Ernst Jünger. Pasados los setenta, volumen V. Editorial Tusquets, pg 481. Traducción de Isabel Hernández.</span></p><p></p> <p style="line-height:normal;"><a></a><a><span><span style="font-family:'Times New Roman', serif;">[4]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-family:'Times New Roman', serif;"> Jean Cau. La locura corrida (<i>La folie corrida</i>). Ed Gallimard</span></p><p></p> <p style="line-height:normal;"><span style="font-family:'Times New Roman', serif;">[5] Esta afirmación la hizo Lorca en la última entrevista que concede al diario El sol el 10 de Julio de 1936.</span></p><p></p> <p style="line-height:normal;"><a></a><a><span><span style="font-family:'Times New Roman', serif;">[6]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-family:'Times New Roman', serif;"> Ernst Jünger. La emboscadura. Ed Tusquets, pg 105.</span></p><p></p> <p style="background:#FFFFFF;line-height:13.8pt;margin-bottom:0cm;"><a></a><a><span><span style="color:#000000;font-family:'Times New Roman', serif;">[7]</span></span><span></span></a><span></span><span style="color:#000000;font-family:'Times New Roman', serif;"> Ernst Jünger, "Los titanes venideros. Ideario último" (recogido por A. Gnoli y F. Volpi). Agradeciendo al perfil del FB Ernst Jünger que haya posteado la cita en esta red social</span><span style="font-family:'Times New Roman', serif;"></span></p><p></p> <p style="line-height:normal;"><a></a><a><span><span style="font-family:'Times New Roman', serif;">[8]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-family:'Times New Roman', serif;"> Ernst Jünger. Sobre el dolor.</span></p><p></p> <p style="line-height:normal;"><a></a><a><span><span style="font-family:'Times New Roman', serif;">[9]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-family:'Times New Roman', serif;"> Ernst Jünger. La emboscadura. Ed Tusquets, pg 105</span></p><p></p> <p style="line-height:normal;"><span style="font-family:'Times New Roman', serif;">[10] Vis, en latín poder, fuerza, energía, valor.</span></p><p></p> <p style="line-height:normal;"><a></a><a><span><span style="font-family:'Times New Roman', serif;">[11]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-family:'Times New Roman', serif;"> Luis Miguel Dominguín en el legendario programa de entrevistas de RTVE <i>A fondo</i> dirigido por Joaquín Soler Serrano.</span></p><p></p> <p style="line-height:normal;"><a></a><a><span><span style="font-family:'Times New Roman', serif;">[12]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-family:'Times New Roman', serif;"> Antonio Ordoñez en el legendario programa de entrevistas de RTVE <i>A fondo</i> dirigido por Joaquín Soler Serrano.</span></p><p></p><br><p></p> <p><a href="https://imaginatiovera.blogspot.com/2026/08/la-tauromaquia-vista-por-ernst-junger.html" target="_blank">- Enlace a artículo -</a></p> <p>Más info en https://ift.tt/N16jcDA / Tfno. & WA 607725547 Centro MENADEL (Frasco Martín) Psicología Clínica y Tradicional en Mijas. #Menadel #Psicología #Clínica #Tradicional #MijasPueblo</p> <p>*No suscribimos necesariamente las opiniones o artículos aquí compartidos. No todo es lo que parece.</p>

Completas, con José Jiménez Lozano


<p> </p><p style="line-height:150%;margin-bottom:0cm;text-align:right;"><i><span style="font-size:12pt;line-height:150%;"><span style="font-family:verdana;">Memoria de Santa Mónica, vda.</span><span></span></span></i></p><p><i></i></p><i></i><p> </p><p style="line-height:150%;margin-bottom:0cm;text-align:justify;"><span style="font-size:12pt;line-height:150%;"> </span></p><div style="clear:both;text-align:center;"><iframe allowfullscreen="allowfullscreen" height="266" src="https://www.inoreader.com/yt-embed/?v=4h8rSPEVcwg" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" style="width:100%;aspect-ratio:16/9;height:auto;display:block;border:0;" width="320"></iframe></div><div><br></div><br><p style="line-height:150%;margin-bottom:0cm;text-align:justify;"><span style="font-size:12pt;line-height:150%;"><span style="font-family:helvetica;">De entre las horas litúrgicas siento una devota predilección por Completas. Breve y humilde, nos recuerda con esperanza nuestra desolada mortalidad. Además de descansar el esfuerzo del día que se apaga lentamente, su rezo concede un consuelo escatológico. En el Monasterio de Poblet, con la basílica a oscuras, mientras se deshacen entre sus columnas las notas últimas de la Salve, tras la reja del coro fija mi atención el resplandor de tres centellas que se elevan sobre el altar en penumbra. Resuenan entonces por las naves tres toques de campana tres veces. Las pausas ceden un último momento para invocar silencioso el nombre trino del Dios único. Es tiempo entonces de adentrarnos en la noche tranquila y la muerte santa que acabamos de suplicar al final del Oficio. </span></span></p><p></p><p style="line-height:150%;margin-bottom:0cm;text-align:center;"><span style="font-size:12pt;line-height:150%;"><span style="font-family:helvetica;">***</span></span></p><p></p><p style="line-height:150%;margin-bottom:0cm;text-align:justify;"><span style="font-size:12pt;line-height:150%;"><span style="font-family:helvetica;">En estos últimos días de vacaciones ando releyendo la poesía de José Jiménez Lozano. He sostenido <a href="https://doi.org/10.12795/araucaria.2026.i61.22"><b><span style="color:#2b00fe;">en alguna ocasión</span></b></a> que en ella es posible rastrear los ecos finales de un poeta espiritual de nuestros siglos áureos. Por esta opinión seguramente él me habría amonestado con fiera mansedumbre. En mi descargo le hubiera respondido sin éxito que no incluyo la suya entre alguna de aquellas escuelas barrocas que, como ejercicio retórico más que como indagación existencial, practicaron hasta la extenuación el subgénero de la «poesía religiosa». Tampoco me habría atrevido a avergonzarlo con el elogio irreverente de considerarlo un poeta místico. Quisiera creer que habría accedido, a lo sumo y aun a su pesar, a que lo asociase con sus amigos y conocidos «erasmistas». Si en sus ensayos y en su poesía se respira el ejemplo del Maestro fray Luis, la Teresa y su mudejarillo Juan, en la poesía es posible notar el aire puro que circula entre Juan del Enzina y Jorge de Montemayor.</span></span></p><p></p><p style="line-height:150%;margin-bottom:0cm;text-align:center;"><span style="font-size:12pt;line-height:150%;"><span style="font-family:helvetica;"> ***</span></span></p><p></p><p style="line-height:150%;margin-bottom:0cm;text-align:justify;"><span style="font-size:12pt;line-height:150%;"><span style="font-family:helvetica;">Me gustaría disponer de la fuerza para ahondar en la humilde verdad que late en la métrica de la poesía jiménezlozaniana. Su agilidad vacilante no está hecha para contarse en voz alta sino para cantarse en susurros, como si fuera un hilo de agua repicando en la piedra claustral de una sencilla fuente. No la poseo. Me conformaré con demorarme en un par o tres de poemas de quien dio a conocer su primera poesía en la histórica revista <i>El Ciervo</i> bajo la forma de un Oficio Parvo. El mío, mínimo, será un responsorio de Completas.</span></span></p><p></p><p style="line-height:150%;margin-bottom:0cm;text-align:center;"><span style="font-size:12pt;line-height:150%;"><span style="font-family:helvetica;">***</span></span></p><p></p><p style="line-height:150%;margin-bottom:0cm;text-align:justify;"><span style="font-size:12pt;line-height:150%;"><span style="font-family:helvetica;">Procedentes dos de ellos de <i>Elegías menores</i> («Plegaria nocturna» y «Súplica») y otro de <i>Elogios</i> («Completas»), los poemas escogidos son muy breves, de cuatro, siete u ocho versos. Su métrica alterna alejandrinos, endecasílabos y heptasílabos, entre los que se intercalan algún hexasílabo o eneasílabo e incluso unos dodecasílabos. No riman entre ellos. Como sucede a menudo en la poesía de Lozano, su trabada unidad interna resulta de una experimentación que exprime las correspondencias estructurales y semánticas de las estrofas tradicionales castellanas. La mueve un espíritu geométrico de finura esencial, entre pascaliana y cisterciense. </span></span></p><p></p><p style="line-height:150%;margin-bottom:0cm;text-align:center;"><span style="font-size:12pt;line-height:150%;"><span style="font-family:helvetica;">***</span></span></p><p></p><p style="line-height:150%;margin-bottom:0cm;text-align:justify;"><span style="font-size:12pt;line-height:150%;"><span style="font-family:helvetica;"> </span></span></p><div style="clear:both;text-align:center;"><span style="font-family:helvetica;"><a href="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEhJWW4esSsecDTQ7vtukVOVxqXnp28-7TJ_VFYMg5rTd2fGJNywOw39rUl6WbeMzdD7ecPTMmu9NTNc9ydrcDp3xEj4iy4kLv7mgbxTDsyoPE_hWjHEF0hUwhN5aTFQYpnawhwrvBlN1k-xcCeC2Rojg0uVNJzgmUW1GLNrXLq-33qxZWaGrGVKUJKKTCWT/s1746/20260823_223024.jpg" style="margin-left:1em;margin-right:1em;"><img height="227" src="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEhJWW4esSsecDTQ7vtukVOVxqXnp28-7TJ_VFYMg5rTd2fGJNywOw39rUl6WbeMzdD7ecPTMmu9NTNc9ydrcDp3xEj4iy4kLv7mgbxTDsyoPE_hWjHEF0hUwhN5aTFQYpnawhwrvBlN1k-xcCeC2Rojg0uVNJzgmUW1GLNrXLq-33qxZWaGrGVKUJKKTCWT/s320/20260823_223024.jpg" width="320" alt="20260823_223024.jpg"></a></span></div><span style="font-family:helvetica;"><br></span><p></p><p style="line-height:150%;margin-bottom:0cm;text-align:center;"><span style="font-size:12pt;line-height:150%;"><span style="font-family:helvetica;">***</span></span></p><p></p><p style="line-height:150%;margin-bottom:0cm;text-align:justify;"><span style="font-size:12pt;line-height:150%;"><span style="font-family:helvetica;">Los tres poemas toman como punto de partida un versículo de la hora de Completas que antecede a la antífona del Cántico de Simeón. En «Plegaria nocturna» el poeta utiliza el versículo utilizado los domingos y las solemnidades del tiempo pascual: «A tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu» (Sal. 30,6). Añade una alusión finísima al versículo de los días feriales: «Guárdame, Señor, como a la niña de tus ojos» (Sal 17,8). De fondo, se escucha al cristiano en rebeldía, como gustaba JJL definirse en su juventud, dar implícita la respuesta litúrgica: «Tú, el Dios leal, nos librarás». Contrasta de nuevo la confianza en la vertiente maternal con la confrontación de la paternidad divina. La voz poética adopta, con un tono crístico, la súplica angustiada de un Job exhausto que quisiera solamente acurrucarse en el silencio de Dios, arropado por su ausencia.</span></span></p><p></p><p style="line-height:150%;margin-bottom:0cm;text-align:center;"><span style="font-size:12pt;line-height:150%;"><span style="font-family:helvetica;">***</span></span></p><p></p><p style="line-height:150%;margin-bottom:0cm;text-align:justify;"><span style="font-size:12pt;line-height:150%;"><span style="font-family:helvetica;"> </span></span></p><div style="clear:both;text-align:center;"><span style="font-family:helvetica;"><a href="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEi9odTSBJeX_F1-NSDCGCrbmHxACwt-zBzinUQXKS-XI3LMgLirl-I0cO406OJqUcWdTmeRmn_C7QmIUsKtIxAEWPkQ1MdCHqB9pB7RFjXnBBxnnEhFPuxTmjwXyKD0VWLOFDUvD4RGA2gVFfqTcUVAADRhq1WjYfRfDd3tGQypfwJGskyGz6FwVPVjna7b/s1738/20260823_223032.jpg" style="margin-left:1em;margin-right:1em;"><img height="249" src="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEi9odTSBJeX_F1-NSDCGCrbmHxACwt-zBzinUQXKS-XI3LMgLirl-I0cO406OJqUcWdTmeRmn_C7QmIUsKtIxAEWPkQ1MdCHqB9pB7RFjXnBBxnnEhFPuxTmjwXyKD0VWLOFDUvD4RGA2gVFfqTcUVAADRhq1WjYfRfDd3tGQypfwJGskyGz6FwVPVjna7b/s320/20260823_223032.jpg" width="320" alt="20260823_223032.jpg"></a></span></div><span style="font-family:helvetica;"><br></span><p></p><p style="line-height:150%;margin-bottom:0cm;text-align:center;"><span style="font-size:12pt;line-height:150%;"><span style="font-family:helvetica;">***</span></span></p><p></p><p style="line-height:150%;margin-bottom:0cm;text-align:justify;"><span style="font-size:12pt;line-height:150%;"><span style="font-family:helvetica;">Encabeza «Súplica» la cita explícita en latín de la respuesta al versículo sobre la niña de tus ojos del poema anterior. Con su traducción arranca el primer verso. Leídos en su orden –«Plegaria nocturna» y «Súplica»–, forman así un díptico, de fondo cristológico, que equivale a la oración de la hora final del día. Como se hará más frecuente en su poesía, JJL fusiona en este segundo poema el motivo de los pájaros con el rezo del oficio litúrgico –como sucede con los gorriones, a los que en <i>Los retales del tiempo </i>acabará llamando «monjes de observación perfecta». Construida sobre una pauta bimembre, en su pureza y su vulnerabilidad, de sabor rilkeano, el poeta implora a Dios que, como a los polluelos de alondra acogidos en el regazo de su madre en la noche, Él mismo nos mire con los ojos limpios de los pájaros cuando despertemos al fulgor de la mañana de una Nueva Creación.</span></span></p><p></p><p style="line-height:150%;margin-bottom:0cm;text-align:center;"><span style="font-size:12pt;line-height:150%;"><span style="font-family:helvetica;">***</span></span></p><p></p><p style="line-height:150%;margin-bottom:0cm;text-align:justify;"><span style="font-size:12pt;line-height:150%;"><span style="font-family:helvetica;"> </span></span></p><div style="clear:both;text-align:center;"><span style="font-family:helvetica;"><a href="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEhrgdpDQLZctLXUp9GO4HgXCwrjnXzW2AAh3PyxFRj91BOWfqpaf2OijnP-N3yaEbP9HeaFe_VggXPaZn_8uLD1hi9o711B8UYS6Oksj8YSfmsNI1XaPqhZGq30A4z8Bk7-LiB_gkJuQ3b9DonNnm9uwlOjo2VtKKNBN11AMGyOO4omvoyURElxmzJN4pGg/s1509/20260823_223002.jpg" style="margin-left:1em;margin-right:1em;"><img height="274" src="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEhrgdpDQLZctLXUp9GO4HgXCwrjnXzW2AAh3PyxFRj91BOWfqpaf2OijnP-N3yaEbP9HeaFe_VggXPaZn_8uLD1hi9o711B8UYS6Oksj8YSfmsNI1XaPqhZGq30A4z8Bk7-LiB_gkJuQ3b9DonNnm9uwlOjo2VtKKNBN11AMGyOO4omvoyURElxmzJN4pGg/s320/20260823_223002.jpg" width="320" alt="20260823_223002.jpg"></a></span></div><span style="font-family:helvetica;"><br></span><p></p><p style="line-height:150%;margin-bottom:0cm;text-align:center;"><span style="font-size:12pt;line-height:150%;"><span style="font-family:helvetica;">***</span></span></p><p></p><p style="line-height:150%;margin-bottom:0cm;text-align:justify;"><span style="font-size:12pt;line-height:150%;"><span style="font-family:helvetica;">Por último, «Completas» es de una precisión tan sobria, con un sabor de gótico tardío, entre mediterráneo y bizantino, que estremece recitarlo. Su estructura métrica es tersa. Dividido también en dos partes, con un verso de remate, el metro de cada verso del terceto se duplica en el paralelo del cuarteto (12A, 7b, 10C; 12D, 7e, 10F y 7g). Me atrevería a sugerir que en los versos reflejados puede sentirse la pausa de idénticos hemistiquios (7+5, 4+3, 2+8). El verso final, el más breve, retumba en la conciencia, como si fuera el palimpsesto de la última palabra de Jesús en la Cruz («Todo está cumplido»). Tras estas «Completas», con las que se cumple el rito funerario de enjugar la jornada cotidiana, parecería oírse rodar la piedra del sepulcro con que a diario en la oración nos unimos al Señor del Mundo.</span></span></p><p></p><p style="line-height:150%;margin-bottom:0cm;text-align:center;"><span style="font-size:12pt;line-height:150%;"><span style="font-family:helvetica;">***</span></span></p><p></p><p style="line-height:150%;margin-bottom:0cm;text-align:justify;"><span style="font-size:12pt;line-height:150%;"><span style="font-family:helvetica;">La obra de JJL está atravesada por la inexorable pesadumbre de la muerte que nos recuerda la liviandad de nuestra existencia. Ante la injusticia ontológica con que nos amenaza la nada y que quiso combatir con su escritura, sus inadvertidas Completas procuran el viático de una palabra de amparo.</span></span></p><p></p><p style="line-height:150%;margin-bottom:0cm;text-align:center;"><span style="font-size:12pt;line-height:150%;"><span style="font-family:helvetica;">***</span></span></p><p></p><p> </p><p style="line-height:150%;margin-bottom:0cm;text-align:justify;"><br></p> <p><a href="https://poeticadelmonasterio.blogspot.com/2026/08/completas-con-jose-jimenez-lozano.html" target="_blank">- Enlace a artículo -</a></p> <p>Más info en https://ift.tt/N16jcDA / Tfno. & WA 607725547 Centro MENADEL (Frasco Martín) Psicología Clínica y Tradicional en Mijas. #Menadel #Psicología #Clínica #Tradicional #MijasPueblo</p> <p>*No suscribimos necesariamente las opiniones o artículos aquí compartidos. No todo es lo que parece.</p>

jueves, 27 de agosto de 2026

LOS MAESTROS COMACINOS ENTRE LAS CORRIENTES DEL ARTE REAL. Francisco Ariza


<p style="text-align:center;"></p><div style="clear:both;text-align:center;"><a href="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEhViCmToDJIRiczxYyxq0KQXs-s0dDs8Kp0hDN4OKcqZ34RhaKgw7QNRA3nNGQCxUp3-vyYEDOIQTByItbL-wqFd2dEHpsMKRz5DzOF0lneTDbCEsEtWwJIE_y3TfxEYkvf01CqomkoBcBrLDloy4ESVnxy4U1TPKiAqHFYgPhtVR6H-z__DpXdkQ0HOdcX/s676/Portada%20de%20los%20leones.%20Catedral%20de%20K%C3%B6nigslutter.jpg" style="margin-left:1em;margin-right:1em;"><img height="364" src="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEhViCmToDJIRiczxYyxq0KQXs-s0dDs8Kp0hDN4OKcqZ34RhaKgw7QNRA3nNGQCxUp3-vyYEDOIQTByItbL-wqFd2dEHpsMKRz5DzOF0lneTDbCEsEtWwJIE_y3TfxEYkvf01CqomkoBcBrLDloy4ESVnxy4U1TPKiAqHFYgPhtVR6H-z__DpXdkQ0HOdcX/w427-h364/Portada%20de%20los%20leones.%20Catedral%20de%20K%C3%B6nigslutter.jpg" width="427" alt="Portada%20de%20los%20leones.%20Catedral%"></a></div><div style="clear:both;text-align:center;"><span style="font-family:'Palatino Linotype', serif;font-size:16px;">Portada de los leones. Catedral de Königslutter, Alemania</span></div><p><span style="font-family:'Palatino Linotype', serif;font-size:13.5pt;line-height:107%;">Los Maestros Comacinos eran los herederos directos de los <i>Collegia Fabrorum</i> o </span><span style="font-family:'Palatino Linotype', serif;font-size:18px;">Colegios Artesanales </span><span style="font-family:'Palatino Linotype', serif;font-size:13.5pt;">de la antigua Roma. A ellos aluden de forma velada los manuscritos de los </span><i style="font-family:'Palatino Linotype', serif;font-size:13.5pt;">Old Charges</i><span style="font-family:'Palatino Linotype', serif;font-size:13.5pt;"> (Antiguos Deberes) cuando mencionan a un tal Peter Gower como el que introdujo en distintos países europeos los conocimientos relativos a la construcción. Algunos autores, entre ellos René Guénon, afirman que ese personaje no era sino el propio Pitágoras, es decir las ciencias del Número y la Geometría aplicadas al Arte constructivo, el que los </span><i style="font-family:'Palatino Linotype', serif;font-size:13.5pt;">Collegia</i><span style="font-family:'Palatino Linotype', serif;font-size:13.5pt;"> se encargarían de plasmar en numerosas edificaciones a lo largo y ancho de todo el continente, incluida Inglaterra. Esto fue así hasta que las invasiones de las tribus germánicas entre los siglos V y VI pusieron fin al Imperio Romano de Occidente.</span></p><p><span style="font-family:'Palatino Linotype', serif;font-size:13.5pt;text-align:justify;"><span style="font-size:13.5pt;text-align:left;">Sin embargo, un reducto de los </span><i style="font-size:13.5pt;text-align:left;">Collegia </i><span style="font-size:13.5pt;text-align:left;">buscó refugio en Comacina, una pequeña isla fortificada del lago de Como, situado en el norte de Italia. De ahí procederá el nombre de Maestros Comacinos, quienes aparecen efectivamente como los herederos de los <i>Collegia Fabrorum</i></span><span style="font-size:13.5pt;text-align:left;">, siendo el “eslabón” que conecta a estos con los constructores medievales</span>.</span><a style="font-family:'Palatino Linotype', serif;text-align:justify;" title=""><sup><span style="font-size:medium;"><sup><span style="line-height:107%;"><span>[1]</span></span></sup></span></sup></a></p><br><div style="clear:both;text-align:center;"><a href="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEjYMdvKHX1qm7PeZF3pGBJKDw63BDFrKQcgTU3TEXXJs6QXz6-g-6kMv6QL_QRW7xmRl5SAxhTlY2q9xFK33J7J4v1hK5M787F3rd3sqT8s_7nk-YdbkbRBWqYWieDQH6shGqLfMpM4LFqdH24oEm7KlyYgcEXujNcqjR-ZefAvFR2nPGU9iSfR2bjY8rEJ/s270/Imagen%20medieval%20de%20la%20isla%20comacina.jpg" style="margin-left:1em;margin-right:1em;"><img height="288" src="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEjYMdvKHX1qm7PeZF3pGBJKDw63BDFrKQcgTU3TEXXJs6QXz6-g-6kMv6QL_QRW7xmRl5SAxhTlY2q9xFK33J7J4v1hK5M787F3rd3sqT8s_7nk-YdbkbRBWqYWieDQH6shGqLfMpM4LFqdH24oEm7KlyYgcEXujNcqjR-ZefAvFR2nPGU9iSfR2bjY8rEJ/w432-h288/Imagen%20medieval%20de%20la%20isla%20comacina.jpg" width="432" alt="Imagen%20medieval%20de%20la%20isla%20com"></a></div><div style="clear:both;text-align:center;"><span style="font-family:georgia;">La isla Comacina en una imagen medieval</span></div><br><div style="clear:both;text-align:center;"><a href="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEhYsnHfnAg0O_s04tnVikf-LvQAq4yL0XHXDZyP83agFknT5N_vX0mPiIM8J7kalkOmrwmpB-X3FU6dWS7cCjbsy1u9wK67Yt_NbkRyVhV32R9N4ZZUDDOxjS_NaOjMftzFHMoDNq13VS4pVUiK6q6PTlyj-0RsElXBvNQHS4EcKLZHw2XvPzTLGjNRjpap/s726/Isla%20de%20Comacina.jpg" style="margin-left:1em;margin-right:1em;"><img height="266" src="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEhYsnHfnAg0O_s04tnVikf-LvQAq4yL0XHXDZyP83agFknT5N_vX0mPiIM8J7kalkOmrwmpB-X3FU6dWS7cCjbsy1u9wK67Yt_NbkRyVhV32R9N4ZZUDDOxjS_NaOjMftzFHMoDNq13VS4pVUiK6q6PTlyj-0RsElXBvNQHS4EcKLZHw2XvPzTLGjNRjpap/w432-h266/Isla%20de%20Comacina.jpg" width="432" alt="Isla%20de%20Comacina.jpg"></a></div><div style="clear:both;text-align:center;"><span style="font-family:georgia;">La isla Comacina en la actualidad</span></div><p><span style="font-family:'Palatino Linotype', serif;font-size:13.5pt;text-align:justify;">En los </span><i style="font-family:'Palatino Linotype', serif;font-size:13.5pt;text-align:justify;">Collegia</i><span style="font-family:'Palatino Linotype', serif;font-size:13.5pt;text-align:justify;"> la influencia de las escuelas pitagóricas era notoria desde antiguo en la Magna Grecia, al sur de Italia. Recordemos que dichas escuelas se “hermanaron” con los </span><i style="font-family:'Palatino Linotype', serif;font-size:13.5pt;text-align:justify;">Collegia</i><span style="font-family:'Palatino Linotype', serif;font-size:13.5pt;text-align:justify;">, y prueba de ello son los símbolos pitagóricos que estos adoptaron y con los que poseerían los “secretos del arte”: la Estrella pentagramática, la escuadra (incluida también la escuadra de brazos desiguales con la que se traza el triángulo rectángulo de proporciones 3-4-5, tan importante en la construcción), el compás, el nivel, la plomada, la regla, etc., tal y como aparece en la </span><span style="font-family:'Palatino Linotype', serif;font-size:18px;text-align:justify;">imagen</span><span style="font-family:'Palatino Linotype', serif;font-size:13.5pt;text-align:justify;"> siguiente.</span></p><p style="line-height:normal;margin-bottom:12pt;margin-left:1cm;margin-right:38.25pt;margin-top:12pt;margin:12pt 38.25pt 12pt 1cm;text-align:center;"></p><div style="clear:both;text-align:center;"><br></div><div style="clear:both;text-align:center;"><a href="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEh-bjKkKccxkkhl4DNELxcJBBToKE0CcdThwaaoY7-u4OOG9GsDRYWQ18oV9gzck5VUAxAWNECzRjBH_tMFLdIhHv_2P1OoJ1WXut2W3l60aYkf2vGJr5V_5-x3mLzzCxKBAMrCeBXFqvw_UZkti6ERE4EYouc2FNwg15VGHKuzIaevFTGu0zFuQ_-kylYo/s276/monumento%20funerario%20de%20un%20collegia%20fabrorum%20romano.png" style="margin-left:1em;margin-right:1em;"><img height="268" src="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEh-bjKkKccxkkhl4DNELxcJBBToKE0CcdThwaaoY7-u4OOG9GsDRYWQ18oV9gzck5VUAxAWNECzRjBH_tMFLdIhHv_2P1OoJ1WXut2W3l60aYkf2vGJr5V_5-x3mLzzCxKBAMrCeBXFqvw_UZkti6ERE4EYouc2FNwg15VGHKuzIaevFTGu0zFuQ_-kylYo/w356-h268/monumento%20funerario%20de%20un%20collegia%20fabrorum%20romano.png" width="356" alt="monumento%20funerario%20de%20un%20colleg"></a></div><span></span><div style="text-align:center;"><span style="font-family:georgia;"><span>Monumento funerario de Lucio Alfio, </span></span></div><div style="text-align:center;"><span style="font-family:georgia;"><span>Maestro de obras de la ciudad italiana </span><span>de Aquila,</span> siglo III d.C. </span></div><div style="font-family:'Palatino Linotype', serif;text-align:left;"><span style="font-size:13.5pt;text-align:justify;"><br></span></div><div style="font-family:'Palatino Linotype', serif;text-align:left;"><span style="font-size:13.5pt;text-align:justify;">Los </span><i style="font-size:13.5pt;text-align:justify;">Collegia</i><span style="font-size:13.5pt;text-align:justify;"> fueron, por ejemplo, los constructores de la basílica pitagórica subterránea de la Puerta Mayor (</span><i style="font-size:13.5pt;text-align:justify;">Porta Maggiore</i><span style="font-size:13.5pt;text-align:justify;">) en Roma en el siglo I d.C., consagrada a los ritos y misterios órficos, lo que nos indica que los arquitectos que la construyeron debieron tener efectivamente conocimientos sobre el pitagorismo y su simbólica, la que plasmarían en la estructura y en la rica imaginería que adornaba la basílica, y que aún puede verse hoy en día.</span></div><div style="font-family:'Palatino Linotype', serif;text-align:left;"><span style="font-size:13.5pt;text-align:justify;"><br></span></div><div style="text-align:center;"><div style="clear:both;font-family:'Palatino Linotype', serif;text-align:center;"><a href="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEhqjJFw0473RS433ERSLBjjnPZwmuQlke9dA1ysCGNCdoABlY4l2JbbI5K95FDZ0d_8z3hTeRVEtr9fPhs87nh2qIzR8pW5naZB22fsF4s8nqGUnF4L-vh8FgFNi2WDB6jkY0hw3THdOnGqBe7jpDtKfVVL3dvZT50-oQdZHmql1FFjAvuF_Bzvi5Y4Gdrf/s1556/Bas%C3%ADsilica%20pitag%C3%B3rica%20de%20Porta%20Maggiore.%20Muro%20Norte%20de%20la%20puerta%20central.jpg" style="margin-left:1em;margin-right:1em;"><img height="496" src="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEhqjJFw0473RS433ERSLBjjnPZwmuQlke9dA1ysCGNCdoABlY4l2JbbI5K95FDZ0d_8z3hTeRVEtr9fPhs87nh2qIzR8pW5naZB22fsF4s8nqGUnF4L-vh8FgFNi2WDB6jkY0hw3THdOnGqBe7jpDtKfVVL3dvZT50-oQdZHmql1FFjAvuF_Bzvi5Y4Gdrf/w496-h496/Bas%C3%ADsilica%20pitag%C3%B3rica%20de%20Porta%20Maggiore.%20Muro%20Norte%20de%20la%20puerta%20central.jpg" width="496" alt="Bas%C3%ADsilica%20pitag%C3%B3rica%20de%2"></a></div><div style="clear:both;text-align:center;"><span style="font-family:georgia;">Basílica pitagórica de Porta Maggiore, Roma. Muro norte de la puerta central</span></div><br></div><div style="font-family:'Palatino Linotype', serif;text-align:left;"><span style="font-size:13.5pt;text-align:justify;">Recordemos asimismo que los </span><i style="font-size:13.5pt;text-align:justify;">Collegia Fabrorum</i><span style="font-size:13.5pt;text-align:justify;"> estaban consagrados a Jano, el dios que presidía las iniciaciones artesanales, centradas en el aprendizaje y comprensión de la cosmogonía, tomando la construcción como el modelo de la misma. Con ello queremos decir que si los Maestros Comacinos eran depositarios de las técnicas del Oficio heredadas de los </span><i style="font-size:13.5pt;text-align:justify;">Collegia</i><span style="font-size:13.5pt;text-align:justify;">, también lo eran de sus misterios iniciáticos, o al menos conservaban elementos esenciales de los mismos, y esto explicaría por qué el dios romano Jano, con su doble rostro (Jano bifronte), se transformaría en los dos San Juan (los patrones de la Masonería) cuando los antiguos </span><i style="font-size:13.5pt;text-align:justify;">Collegia</i><span style="font-size:13.5pt;text-align:justify;">, a través de los Maestros Comacinos, se cristianizaron.</span></div><div style="font-family:'Palatino Linotype', serif;text-align:left;"><span style="font-size:13.5pt;text-align:justify;"><br></span></div><div style="font-family:'Palatino Linotype', serif;text-align:left;"><span style="font-size:13.5pt;text-align:justify;">El proceso llevado a cabo por esa cristianización se acompasó al ritmo que marcaba la propia cristianización del Imperio,</span><span style="font-size:medium;text-align:justify;"><a title=""><sup><span style="font-size:medium;"><sup><span style="line-height:107%;"><span>[2]</span></span></sup></span></sup></a><span> </span></span><span style="font-size:13.5pt;text-align:justify;">que en su máxima expansión no solo abarcaría suelo europeo, sino también el Asia Menor (con capital en Bizancio) y el Cercano Oriente, lo que nos hace pensar que los </span><i style="font-size:13.5pt;text-align:justify;">Collegia</i><span style="font-size:13.5pt;text-align:justify;"> tomaron contacto con los constructores de esa vasta región que eran a su vez herederos de las civilizaciones mencionadas en los </span><i style="font-size:13.5pt;text-align:justify;">Old Charges</i><span style="font-size:13.5pt;text-align:justify;"> (Babilonia, Fenicia, Egipto) a través de los nombres míticos e históricos.</span></div><p style="line-height:normal;margin-bottom:0cm;margin-left:0cm;margin-right:38.25pt;margin-top:12pt;margin:12pt 38.25pt 0cm 0cm;text-align:center;"><span style="font-family:'Palatino Linotype', serif;font-size:13.5pt;">       </span></p><div style="clear:both;text-align:center;"><a href="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEj2aq4HY_Ca3c8_OHATNxc8MyjY1iD7GTypMdRQe42pd5jLOeb_gt4wY8rzJ6EEECQLkYxj8gOUI4m-gw9bCRjfUIPCdopgA-rH3ltAQox4eBvqvgttb_gCbP-5G3gWkLAVUJlhCmnBw8twAC_9U9LAUR_qx5YoS4G6OOHyfHIqxkfpwIMCN3G0jEH9_kov/s223/Los%20cuatro%20santos%20coronados.jpg" style="margin-left:1em;margin-right:1em;"><img height="320" src="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEj2aq4HY_Ca3c8_OHATNxc8MyjY1iD7GTypMdRQe42pd5jLOeb_gt4wY8rzJ6EEECQLkYxj8gOUI4m-gw9bCRjfUIPCdopgA-rH3ltAQox4eBvqvgttb_gCbP-5G3gWkLAVUJlhCmnBw8twAC_9U9LAUR_qx5YoS4G6OOHyfHIqxkfpwIMCN3G0jEH9_kov/w244-h320/Los%20cuatro%20santos%20coronados.jpg" width="244" alt="Los%20cuatro%20santos%20coronados.jpg"></a></div><div style="clear:both;text-align:center;"><span style="font-family:georgia;">Los Cuatro Santos Coronados con la paleta, la regla, la escuadra, el mazo y el compás. </span></div><div style="clear:both;text-align:center;"><span style="font-family:georgia;">Museo de Londres</span></div><div style="clear:both;text-align:left;"><span style="font-family:'Palatino Linotype', serif;font-size:13.5pt;text-align:justify;"><br></span></div><div style="clear:both;text-align:left;"><span style="font-family:'Palatino Linotype', serif;font-size:13.5pt;text-align:justify;">Los Maestros Comacinos consolidaron ese vínculo con la arquitectura oriental cuando en sus viajes por Tierra Santa durante las primeras Cruzadas adoptaron el arco ojival o arco apuntado, el cual dio nombre a un nuevo estilo arquitectónico que se extendió rápidamente por toda Europa: el gótico. Existía efectivamente entre los constructores medievales una tradición que aseguraba que sus conocimientos acerca de ciertas técnicas arquitectónicas procedían del Cercano Oriente, técnicas cuyo origen, a su vez, se remontaba a los propios constructores del Templo de Salomón, venidos sobre todo de Fenicia, según nos dice la Biblia a través del primer libro de Reyes. A la cabeza de esos constructores y artesanos estaba Hiram Abif, en torno al cual se creó en el período de transición entre la Masonería medieval y la Masonería moderna la leyenda iniciática del grado de Maestro masón.</span></div><div style="clear:both;text-align:left;"><span style="font-family:'Palatino Linotype', serif;font-size:13.5pt;text-align:justify;"><br></span></div><div style="clear:both;text-align:left;"><span style="font-family:'Palatino Linotype', serif;font-size:13.5pt;text-align:justify;">Esos viajes por Tierra Santa explicaría por qué los Maestros Comacinos se consideraban a sí mismos, al igual que los constructores musulmanes, los herederos del Templo de Salomón (y a través de ellos de los que edificaron la Torre de Babel, es decir de Nimrod, a quien los <i>Old Charges</i> asocian también con Hermes). Prueba de esto lo demuestra el hecho de que los Comacinos tomaran como uno de sus símbolos más característicos el “Nudo de Salomón”, una cuerda entrelazada que tiene la misma significación que el “Sello de Salomón”, o “Estrella de David”: la unión del macrocosmos y del microcosmos, de Dios y del hombre. Lo mismo podemos decir del “León de Judá”, otro de los símbolos adoptados por los Comacinos.</span><a style="font-family:'Palatino Linotype', serif;text-align:justify;" title=""><sup><span style="font-size:medium;"><sup><span style="line-height:107%;"><span>[3]</span></span></sup></span></sup></a><span style="font-family:'Palatino Linotype', serif;font-size:13.5pt;text-align:justify;"> Esto nos indica la existencia de una línea de transmisión que vincula espiritualmente a este gremio con la Casa de David y Salomón, y por tanto con Cristo, el León de Judá de la Segunda Venida.</span><a style="font-family:'Palatino Linotype', serif;text-align:justify;" title=""><sup><span style="font-size:medium;"><sup><span style="line-height:107%;"><span>[4]</span></span></sup></span></sup></a></div><div style="clear:both;text-align:center;"><br></div><div style="clear:both;text-align:center;"><a href="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEg3UcGAOTFYTbQ7q47g5EoIq-OifgbKaWjl7r-E5O_JpQoat7dCjv-dB0o0qJLGvxRR0IPrB6zgEkF1kmNS-vO9BN8nKngFz-VtN4Ms0O6JpGfOYOd1PXSmJTeAaT1mel_8jIbbV-JJBR9lc4KGAAsjgYXiIKRXZIZYmjGnwoPS6IBbFYUHamVGE1cbqyPj/s200/La%20Rosa%20y%20el%20Comp%C3%A1s%20de%20los%20Maestros%20Comacinos.jpg" style="margin-left:1em;margin-right:1em;"><img height="328" src="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEg3UcGAOTFYTbQ7q47g5EoIq-OifgbKaWjl7r-E5O_JpQoat7dCjv-dB0o0qJLGvxRR0IPrB6zgEkF1kmNS-vO9BN8nKngFz-VtN4Ms0O6JpGfOYOd1PXSmJTeAaT1mel_8jIbbV-JJBR9lc4KGAAsjgYXiIKRXZIZYmjGnwoPS6IBbFYUHamVGE1cbqyPj/w301-h328/La%20Rosa%20y%20el%20Comp%C3%A1s%20de%20los%20Maestros%20Comacinos.jpg" width="301" alt="La%20Rosa%20y%20el%20Comp%C3%A1s%20de%20"></a></div><p style="line-height:normal;margin-bottom:0cm;margin-left:1cm;margin-right:38.25pt;margin-top:1pt;margin:1pt 38.25pt 0cm 1cm;text-align:center;"><span><span style="font-family:georgia;">El compás y la rosa de los Maestros Comacinos en el emblema de los arquitectos de España</span><span style="font-family:'Palatino Linotype', serif;font-size:13.5pt;"></span></span></p><p></p><div style="clear:both;text-align:center;"><br></div><div style="clear:both;text-align:center;"><br></div><div style="clear:both;text-align:center;"><a href="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEit37gZddq-RQYoPaHKHOigF89t7BS8kbBAKS46d2BBMfoFOGoUz8xoCpokJF9VpwZmY-YnO-nUx76yUv-nhihs48mvq04ydI4Ff9OjJKtd1hizRgSpvQjIe1OclhGL48BfuPpkszgt56UeQTyCb4wQl3vcnLjKeYxdyW8hP_9TSSSN_7clfk2TDJ0tV70H/s207/Nudo%20de%20Salom%C3%B3n,%20uno%20de%20los%20emblemas%20de%20los%20Maestros%20Comacinos.jpg" style="margin-left:1em;margin-right:1em;"><img height="239" src="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEit37gZddq-RQYoPaHKHOigF89t7BS8kbBAKS46d2BBMfoFOGoUz8xoCpokJF9VpwZmY-YnO-nUx76yUv-nhihs48mvq04ydI4Ff9OjJKtd1hizRgSpvQjIe1OclhGL48BfuPpkszgt56UeQTyCb4wQl3vcnLjKeYxdyW8hP_9TSSSN_7clfk2TDJ0tV70H/w237-h239/Nudo%20de%20Salom%C3%B3n,%20uno%20de%20los%20emblemas%20de%20los%20Maestros%20Comacinos.jpg" width="237" alt="Nudo%20de%20Salom%C3%B3n,%20uno%20de%20l"></a></div><p style="line-height:normal;margin-bottom:0cm;margin-left:1cm;margin-right:38.25pt;margin-top:0cm;margin:0cm 38.25pt 0cm 1cm;text-align:center;"><span><span style="font-family:georgia;">“Nudo de Salomón”, uno de los símbolos de los Maestros Comacinos</span><span style="font-family:'Palatino Linotype', serif;font-size:12pt;"></span></span></p><p></p><p style="line-height:normal;margin-bottom:0cm;margin-left:0cm;margin-right:38.25pt;margin-top:0cm;margin:0cm 38.25pt 0cm 0cm;"><span style="font-family:'Palatino Linotype', serif;font-size:10pt;"> </span></p><div style="clear:both;text-align:center;"><br></div><div style="clear:both;text-align:center;"><a href="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEjkcIScbutwGPsSz9QBQo3HXaAKnm8DgLgw96mbnucs1R_QmBl1XQWFBjMCxMu-tF8TVypnqQqe2VLljY6Ynj5JD-_RzjsBnuMpUrrQhrAW8Xy1h2C3TXO3AwmT1XMMjDod5EQI6YNP4GHWvZM6OF_NLPNLjW9hsRG0LtpR3Lpd0m4jxxypr4sG_6URRRvM/s750/Maestros%20Comacinos.%20Le%C3%B3n%20y%20columna%20anudada.jpg" style="margin-left:1em;margin-right:1em;"><img height="444" src="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEjkcIScbutwGPsSz9QBQo3HXaAKnm8DgLgw96mbnucs1R_QmBl1XQWFBjMCxMu-tF8TVypnqQqe2VLljY6Ynj5JD-_RzjsBnuMpUrrQhrAW8Xy1h2C3TXO3AwmT1XMMjDod5EQI6YNP4GHWvZM6OF_NLPNLjW9hsRG0LtpR3Lpd0m4jxxypr4sG_6URRRvM/w334-h444/Maestros%20Comacinos.%20Le%C3%B3n%20y%20columna%20anudada.jpg" width="334" alt="Maestros%20Comacinos.%20Le%C3%B3n%20y%20"></a></div><p style="line-height:normal;margin-bottom:0cm;margin-left:1cm;margin-right:38.25pt;margin-top:0cm;margin:0cm 38.25pt 0cm 1cm;text-align:center;"><span style="font-family:georgia;">Puerta del León, donde se puede apreciar en la columna doble un nudo </span></p><p style="line-height:normal;margin-bottom:0cm;margin-left:1cm;margin-right:38.25pt;margin-top:0cm;margin:0cm 38.25pt 0cm 1cm;text-align:center;"><span style="font-family:georgia;">que evoca el de Salomón. Catedral de San Vigilio, Trento, Italia</span></p><p style="line-height:normal;margin-bottom:0cm;margin-left:1cm;margin-right:38.25pt;margin-top:0cm;margin:0cm 38.25pt 0cm 1cm;text-align:center;"><span style="font-family:'Palatino Linotype', serif;font-size:13.5pt;text-align:justify;"><br></span></p><p style="line-height:normal;margin-bottom:0cm;margin-left:1cm;margin-right:38.25pt;margin-top:0cm;margin:0cm 38.25pt 0cm 1cm;text-align:left;"><span style="font-family:'Palatino Linotype', serif;font-size:13.5pt;text-align:justify;">Por todo esto, es muy probable que quienes trasmitieron una parte esencial de las “Leyendas del Oficio” recogidas en los <i>Old Charges</i> no fueron otros que los Maestros Comacinos, que precisamente llegaron a Inglaterra en el siglo VI, tres siglos antes de construir la basílica Palatina de Aix-la-Chapelle, o Aquisgrán, para el emperador Carlomagno, en la que también intervinieron constructores venidos de Bizancio, especialmente los artesanos del mosaico. </span></p><p style="line-height:normal;margin-bottom:0cm;margin-left:1cm;margin-right:38.25pt;margin-top:0cm;margin:0cm 38.25pt 0cm 1cm;text-align:left;"><span style="font-family:'Palatino Linotype', serif;font-size:13.5pt;text-align:justify;"><br></span></p><p style="line-height:normal;margin-bottom:0cm;margin-left:1cm;margin-right:38.25pt;margin-top:0cm;margin:0cm 38.25pt 0cm 1cm;text-align:left;"></p><div style="clear:both;text-align:center;"><a href="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEhzb0hGeG5uTBkFeRkTE_A_1btaLIaPLXtx_uNRLhPlPOEztsQqBRwu4HF_ciqxrCFrKP2tlQfDP0O-kuEK3CcNt2BMeQuAfTyjAS0bd5jDZyiAG0iqqXYkAA41bWQiQVlAHnxjwHsY4meikPFGbaD90UX6CzpvaMYMfziQBbM82O0Fmf_pDM_1U9Uw0axb/s2800/Interior%20de%20la%20Capilla%20Palatina%20de%20Aquisgr%C3%A1n.jpg" style="margin-left:1em;margin-right:1em;"><img height="570" src="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEhzb0hGeG5uTBkFeRkTE_A_1btaLIaPLXtx_uNRLhPlPOEztsQqBRwu4HF_ciqxrCFrKP2tlQfDP0O-kuEK3CcNt2BMeQuAfTyjAS0bd5jDZyiAG0iqqXYkAA41bWQiQVlAHnxjwHsY4meikPFGbaD90UX6CzpvaMYMfziQBbM82O0Fmf_pDM_1U9Uw0axb/w417-h570/Interior%20de%20la%20Capilla%20Palatina%20de%20Aquisgr%C3%A1n.jpg" width="417" alt="Interior%20de%20la%20Capilla%20Palatina%"></a></div><div style="clear:both;text-align:center;"><span style="font-family:georgia;">Interior de la basílica carolingia de Aquisgrán, Alemania</span></div><div style="clear:both;text-align:center;"><span style="font-family:georgia;"><br></span></div><p></p><p style="line-height:normal;margin-bottom:0cm;margin-left:1cm;margin-right:38.25pt;margin-top:0cm;margin:0cm 38.25pt 0cm 1cm;text-align:left;"><span style="font-family:'Palatino Linotype', serif;font-size:13.5pt;text-align:justify;">A Inglaterra acudieron los Comacinos a la llamada del arzobispo Wilfredo de York y del Abad de Warmouth para construir “a la manera romana”.</span><a style="font-family:'Palatino Linotype', serif;text-align:justify;" title=""><sup><sup><span style="line-height:107%;"><span style="font-size:medium;">[5]</span></span></sup></sup></a><span style="font-family:'Palatino Linotype', serif;font-size:13.5pt;text-align:justify;"> Con ellos venía el monje benedictino Agustín, que pasará </span><span style="font-family:'Palatino Linotype', serif;font-size:13.5pt;text-align:justify;">a ser conocido posteriormente como el obispo Agustín de Canterbury.</span><a href="https://www.blogger.com/blog/post/edit/6358174367610238550/3360363417032058738" style="font-family:'Palatino Linotype', serif;font-size:13.5pt;text-align:justify;" title=""><sup>[6]</sup></a><span style="font-family:'Palatino Linotype', serif;font-size:13.5pt;text-align:justify;"> Hay que tener en cuenta también, y para completar estos vínculos entre las diferentes corrientes del Arte Real, que al mismo tiempo que los Comacinos, a Inglaterra llegaron los monjes constructores venidos de Irlanda pertenecientes a la Iglesia culdea, o Iglesia celta, una síntesis genuina de la sabiduría druida y cristiana que se dio en las Islas Británicas, y que tan importante sería para el desarrollo posterior de la Masonería medieval.</span></p><p style="line-height:normal;margin-bottom:0cm;margin-left:42.55pt;margin-right:51.05pt;margin-top:0cm;margin:0cm 51.05pt 0cm 42.55pt;text-align:justify;"><span style="font-family:'Palatino Linotype', serif;font-size:13.5pt;"></span></p><p></p><p style="line-height:normal;margin-bottom:0cm;margin-left:1cm;margin-right:38.25pt;margin-top:0cm;margin:0cm 38.25pt 0cm 1cm;text-align:left;"><span style="font-family:'Palatino Linotype', serif;font-size:13.5pt;text-indent:14.2pt;"><br></span></p><p style="line-height:normal;margin-bottom:0cm;margin-left:1cm;margin-right:38.25pt;margin-top:0cm;margin:0cm 38.25pt 0cm 1cm;text-align:left;"><span style="font-family:'Palatino Linotype', serif;font-size:13.5pt;text-indent:14.2pt;">Los Maestros Comacinos, en comunión con los monjes arquitectos comenzaron a edificar las numerosas iglesias, abadías y santuarios por toda la geografía británica. </span><span style="font-family:'Palatino Linotype', serif;font-size:17.3333px;">Una de esas abadías fue la de Glastonbury que se construyó precisamente en el siglo VII en el mismo emplazamiento que la iglesia primitiva consagrada a Santa María, que fue la primera edificación, en madera, de la Iglesia Culdea, o Iglesia Celta.</span><span style="font-family:'Palatino Linotype', serif;font-size:13.5pt;text-indent:14.2pt;"> </span><a style="font-family:'Palatino Linotype', serif;text-indent:14.2pt;" title=""><sup><sup><span style="line-height:107%;"><span style="font-size:small;">[7]</span></span></sup></sup></a><span style="font-family:'Palatino Linotype', serif;font-size:13.5pt;text-indent:14.2pt;"> </span></p><p style="line-height:normal;margin-bottom:0cm;margin-left:1cm;margin-right:38.25pt;margin-top:0cm;margin:0cm 38.25pt 0cm 1cm;text-align:left;"><span style="font-family:'Palatino Linotype', serif;font-size:13.5pt;text-indent:14.2pt;"><br></span></p><p style="line-height:normal;margin-bottom:0cm;margin-left:1cm;margin-right:38.25pt;margin-top:0cm;margin:0cm 38.25pt 0cm 1cm;text-align:center;"></p><div style="clear:both;text-align:center;"><a href="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEg25EUd_0YsQX4e3KGyyk0SsCiwZG2_f_NGQHpAblE2pVi3nVtkc0DBXzcwD4X9j8rWY7fZndEnrTyiSMq_cOilLFhISlbXiKXCYCjHQxxvBOxb9ta96C9ZH2PTru2erEH7oca6nrWaTkv7JTE5ZMvxU4ipUgFncLB1txmimgO37Xxot9IJZDRBLlF4tEeT/s548/Restos%20de%20la%20abad%C3%ADa%20de%20Glastonbury.png" style="margin-left:1em;margin-right:1em;"><img height="431" src="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEg25EUd_0YsQX4e3KGyyk0SsCiwZG2_f_NGQHpAblE2pVi3nVtkc0DBXzcwD4X9j8rWY7fZndEnrTyiSMq_cOilLFhISlbXiKXCYCjHQxxvBOxb9ta96C9ZH2PTru2erEH7oca6nrWaTkv7JTE5ZMvxU4ipUgFncLB1txmimgO37Xxot9IJZDRBLlF4tEeT/w323-h431/Restos%20de%20la%20abad%C3%ADa%20de%20Glastonbury.png" width="323" alt="Restos%20de%20la%20abad%C3%ADa%20de%20Gl"></a></div><div style="clear:both;text-align:center;"><span style="font-family:georgia;">Restos de la abadía de Glastonbury, Inglaterra</span></div><p></p><p style="line-height:normal;margin-bottom:0cm;margin-left:1cm;margin-right:38.25pt;margin-top:0cm;margin:0cm 38.25pt 0cm 1cm;text-align:left;"><span style="font-family:'Palatino Linotype', serif;font-size:13.5pt;text-indent:14.2pt;"><br></span></p><p style="line-height:normal;margin-bottom:0cm;margin-left:1cm;margin-right:38.25pt;margin-top:0cm;margin:0cm 38.25pt 0cm 1cm;text-align:left;"><span style="font-family:'Palatino Linotype', serif;font-size:13.5pt;text-indent:14.2pt;">En una ciudad inglesa precisamente, York, se redactó </span><span style="font-family:'Palatino Linotype', serif;font-size:18px;text-indent:18.9333px;">el año 926</span><span style="font-family:'Palatino Linotype', serif;font-size:13.5pt;text-indent:14.2pt;"> la primera Constitución Masónica a instancias del príncipe Edwin, “que amaba mucho a los masones”, y cuyo padre, el rey Athelstan, fue el primero que gobernó en toda Inglaterra, lo cual nos indica que el momento histórico era propicio para “reunir” (como se hizo en su tiempo entre los que edificaron la Torre de Babel y el Templo de Salomón) a todas las agrupaciones de constructores esparcidas por la geografía inglesa en una sola entidad, cuyos miembros pasarán a llamarse a partir de entonces los </span><i style="font-family:'Palatino Linotype', serif;font-size:13.5pt;text-indent:14.2pt;">Free-masons</i><span style="font-family:'Palatino Linotype', serif;font-size:13.5pt;text-indent:14.2pt;">, los "Constructores libres”. En efecto, la Constitución de York es considerada la Carta fundacional de la Masonería, heredera de un legado inmemorial (histórico y legendario) recogido en los <i>Old Charges</i>, los “Antiguos Deberes”. En el frontispicio de esa Carta podemos leer la siguiente invocación:</span></p><p style="line-height:normal;margin-bottom:0cm;margin-left:1cm;margin-right:38.25pt;margin-top:0cm;margin:0cm 38.25pt 0cm 1cm;text-align:left;"><span style="font-family:'Palatino Linotype', serif;font-size:13.5pt;"> </span></p><p style="line-height:normal;margin-bottom:0cm;margin-left:42.55pt;margin-right:51.05pt;margin-top:0cm;margin:0cm 51.05pt 0cm 42.55pt;text-align:justify;"><span style="font-family:'Palatino Linotype', serif;font-size:13.5pt;">“Que el Soberano Poder del Dios eterno, Padre y Creador del Cielo y de la Tierra, la Sabiduría de su Verbo y su influencia, sean con nuestra empresa, y nos haga la gracia de conducirnos de modo que merezcan su aprobación en esta vida y obtendremos después de nuestra muerte la vida eterna”.</span><span style="text-align:center;"> </span></p><p> </p><div><br> <hr width="33%"> <div> <p style="margin-bottom:0cm;margin-left:1cm;margin-right:35.35pt;margin-top:0cm;margin:0cm 35.35pt 0cm 1cm;text-align:left;"><br></p></div><div> </div> <div> <p style="margin-bottom:0cm;margin-left:1cm;margin-right:35.35pt;margin-top:0cm;margin:0cm 35.35pt 0cm 1cm;text-align:left;"><a title=""><span><span style="font-family:'Palatino Linotype', serif;font-size:13pt;"><span><span style="font-size:13pt;line-height:107%;">[1]</span></span></span></span></a><span style="font-family:'Palatino Linotype', serif;font-size:13pt;"> Otras investigaciones hacen derivar la palabra <i>comacino</i> de <i>com-macini</i>: es decir, de los maestros <i>cum mako</i>, <i>cum machina</i> o <i>cum macina</i>. </span><span style="font-family:'Palatino Linotype', serif;font-size:17.3333px;">A este respecto, Javier Alvarado en su </span><i style="font-family:'Palatino Linotype', serif;font-size:17.3333px;">Heráldica, simbolismo y usos tradicionales de las corporaciones de Oficio; las Marcas de Canteros, </i><span style="font-family:'Palatino Linotype', serif;font-size:17.3333px;">señala que</span><span style="font-family:'Palatino Linotype', serif;font-size:17.3333px;"> l</span><span style="font-family:'Palatino Linotype', serif;font-size:13pt;">a palabra </span><i style="font-family:'Palatino Linotype', serif;font-size:13pt;">mako</i><span style="font-family:'Palatino Linotype', serif;font-size:13pt;">, procedente del antiguo verbo de origen germánico (franco) </span><i style="font-family:'Palatino Linotype', serif;font-size:13pt;">makon</i><span style="font-family:'Palatino Linotype', serif;font-size:13pt;"> (alemán </span><i style="font-family:'Palatino Linotype', serif;font-size:13pt;">Mahen</i><span style="font-family:'Palatino Linotype', serif;font-size:13pt;">), significa ‘construir’ y del que deriva la palabra </span><i style="font-family:'Palatino Linotype', serif;font-size:13pt;">makjo</i><span style="font-family:'Palatino Linotype', serif;font-size:13pt;">, que será incorporada al latín como </span><i style="font-family:'Palatino Linotype', serif;font-size:13pt;">macione</i><span style="font-family:'Palatino Linotype', serif;font-size:13pt;">. Así, San Isidoro de Sevilla menciona a los </span><i style="font-family:'Palatino Linotype', serif;font-size:13pt;">maciones</i><span style="font-family:'Palatino Linotype', serif;font-size:13pt;"> o </span><i style="font-family:'Palatino Linotype', serif;font-size:13pt;">machiones</i><span style="font-family:'Palatino Linotype', serif;font-size:13pt;"> como constructores de paredes, equivalentes a los </span><i style="font-family:'Palatino Linotype', serif;font-size:13pt;">muratores</i><span style="font-family:'Palatino Linotype', serif;font-size:13pt;"> o </span><i style="font-family:'Palatino Linotype', serif;font-size:13pt;">murarii</i><span style="font-family:'Palatino Linotype', serif;font-size:13pt;"> romanos. Poco tiempo después, la palabra </span><i style="font-family:'Palatino Linotype', serif;font-size:13pt;">macion</i><span style="font-family:'Palatino Linotype', serif;font-size:13pt;"> derivará en </span><i style="font-family:'Palatino Linotype', serif;font-size:13pt;">maçon</i><span style="font-family:'Palatino Linotype', serif;font-size:13pt;">. </span></p> </div> <div> <p style="margin-bottom:0cm;margin-left:1cm;margin-right:35.35pt;margin-top:0cm;margin:0cm 35.35pt 0cm 1cm;text-align:left;"><a title=""><span><span style="font-family:'Palatino Linotype', serif;font-size:13pt;"><span><span style="font-size:13pt;line-height:107%;">[2]</span></span></span></span></a><span style="font-family:'Palatino Linotype', serif;font-size:13pt;"> Dicha cristianización nutrió también una leyenda masónica recogida en los <i>Old Charges</i>, concretamente en el <i>Manuscrito Regius </i>y en los <i>Estatutos de Ratisbona</i> (estos últimos pertenecientes a la <i>Bauhütten</i> germánica). Nos referimos a los Cuatro Santos Coronados, venerados también por los Maestros Comacinos. Como señala Denys Roman: “Los Cuatro Santos Coronados fueron elegidos patrones secundarios de la Masonería en razón de las relaciones del número 4 con el cuadrado, de la palabra ‘santo’ con el triángulo (a causa de Dios ‘tres veces santo’), y de la corona con el círculo”. (<i>René Guénon y los Destinos de la Franc-Masonería</i>, cap. I).  </span></p><p></p> </div> <div> <p style="margin-bottom:0cm;margin-left:1cm;margin-right:35.35pt;margin-top:0cm;margin:0cm 35.35pt 0cm 1cm;text-align:left;"><a title=""><span><span style="font-family:'Palatino Linotype', serif;font-size:13pt;"><span><span style="font-size:13pt;line-height:107%;">[3]</span></span></span></span></a><span style="font-family:'Palatino Linotype', serif;font-size:13pt;"> Al final de su ciclo de existencia (que coincide también con el final de la Edad Media, siglo XIV), los Maestros Comacinos tuvieron también como emblema de su cofradía un compás abierto con una rosa en su interior, dos símbolos que aluden respectivamente al cielo (el compás) y a la recepción de sus influjos espirituales (la rosa, análoga a la copa). Nos llama la atención esta relación del compás y la rosa como emblemas de los Comacinos, precisamente en el momento histórico que emergía la orden hermético-cristiana de la Rosa-Cruz, una mutación de la Orden Templaria que, como sabemos, tan vinculada estuvo a las organizaciones de constructores durante los más de doscientos años de su existencia, y cuya función fue también la de establecer un puente entre Oriente y Occidente. Al nacimiento de la Rosa-Cruz, no fue ajena tampoco la <i>Fede Santa</i>, organización hermético-cristiana a la que perteneció Dante. La rosa era asimismo el emblema escogido por otra organización derivada del Temple, por ejemplo la <i>Massenie del Santo Grial</i>, una especie de Masonería ascética, y en la que está también uno de los orígenes de la Masonería que acabará de conformarse en el siglo XVIII. Todo esto lo que evidencia es la estrecha relación que existió entre esas organizaciones caballerescas, herméticas y artesanales que, en su conjunto, transmitían el conocimiento de la Ciencia Sagrada en la Edad Media. </span></p><p></p> </div> <div> <p style="margin-bottom:0cm;margin-left:1cm;margin-right:35.35pt;margin-top:0cm;margin:0cm 35.35pt 0cm 1cm;text-align:left;"><a title=""><span><span style="font-family:'Palatino Linotype', serif;font-size:13pt;"><span><span style="font-size:13pt;line-height:107%;">[4]</span></span></span></span></a><span style="font-family:'Palatino Linotype', serif;font-size:13pt;"> Una pequeña columna del púlpito de San Ambrosio en la catedral de Milán (construida por los Maestros Comacinos), aparece completamente decorada con “nudos de Salomón” y rematada por un león, representando la columna al propio Cristo.</span></p><p></p> </div> <div> <p style="margin-bottom:0cm;margin-left:1cm;margin-right:35.35pt;margin-top:0cm;margin:0cm 35.35pt 0cm 1cm;text-align:left;"><a title=""><span><span style="font-family:'Palatino Linotype', serif;font-size:13pt;"><span><span style="font-size:13pt;line-height:107%;">[5]</span></span></span></span></a><span style="font-family:'Palatino Linotype', serif;font-size:13pt;"> Sobre los Maestros Comacinos ver <i>Los Constructores de la Catedral. La Historia de un Gran Gremio Masónico</i> (1899), de Leader Scott. </span></p><p></p> </div> <div> <p style="line-height:normal;margin-bottom:0cm;margin-left:1cm;margin-right:38.2pt;margin-top:0cm;margin:0cm 38.2pt 0cm 1cm;text-align:left;"><a title=""><span><span style="font-family:'Palatino Linotype', serif;font-size:13pt;"><span><span style="font-size:13pt;line-height:107%;">[6]</span></span></span></span></a><span style="font-family:'Palatino Linotype', serif;font-size:13pt;"> </span><span style="font-family:'Palatino Linotype', serif;font-size:13pt;">A esa relación entre los Maestros Comacinos y la orden benedictina se refiere la siguiente cita: “Según M.G. Ghyka, los responsables del auge de la arquitectura religiosa entre los siglos VIII y XI, fueron los discípulos de San Benito, quienes desde Montecassino [Italia] y Saint-Gall [Suiza], tradujeron los textos matemáticos griegos y alejandrinos, entre ellos la obra de Euclides y el tratado sobre arquitectura de Vitruvio. También por esta vía serían introducidas la mística pitagórica de los números y la geometría de los sólidos platónicos y su relación con las razones armónicas de la escala musical". (<i>Firmado en la piedra por los maestros canteros medievales</i>, de Juan Luis Puente López).</span></p><p></p> </div> <div> <p style="margin-bottom:0cm;margin-left:1cm;margin-right:35.35pt;margin-top:0cm;margin:0cm 35.35pt 0cm 1cm;text-align:left;"><a title=""><span><span style="font-family:'Palatino Linotype', serif;font-size:13pt;"><span><span style="font-size:13pt;line-height:107%;">[7]</span></span></span></span></a><span style="font-family:'Palatino Linotype', serif;font-size:13pt;"> Según la leyenda, esta iglesia fue fundada en el siglo I por José de Arimatea y Nicodemo, los “discípulos secretos” de Cristo y “portadores del Grial”, cuya leyenda no es ajena tampoco a la Masonería medieval y contemporánea.</span></p></div></div><p></p> <p><a href="https://franciscoariza.blogspot.com/2026/08/los-maestros-comacinos-entre-las.html" target="_blank">- Enlace a artículo -</a></p> <p>Más info en https://ift.tt/N16jcDA / Tfno. & WA 607725547 Centro MENADEL (Frasco Martín) Psicología Clínica y Tradicional en Mijas. #Menadel #Psicología #Clínica #Tradicional #MijasPueblo</p> <p>*No suscribimos necesariamente las opiniones o artículos aquí compartidos. 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