Psicología

Centro MENADEL PSICOLOGÍA Clínica y Tradicional

Psicoterapia Clínica cognitivo-conductual (una revisión vital, herramientas para el cambio y ayuda en la toma de consciencia de los mecanismos de nuestro ego) y Tradicional (una aproximación a la Espiritualidad desde una concepción de la psicología que contempla al ser humano en su visión ternaria Tradicional: cuerpo, alma y Espíritu).

“La psicología tradicional y sagrada da por establecido que la vida es un medio hacia un fin más allá de sí misma, no que haya de ser vivida a toda costa. La psicología tradicional no se basa en la observación; es una ciencia de la experiencia subjetiva. Su verdad no es del tipo susceptible de demostración estadística; es una verdad que solo puede ser verificada por el contemplativo experto. En otras palabras, su verdad solo puede ser verificada por aquellos que adoptan el procedimiento prescrito por sus proponedores, y que se llama una ‘Vía’.” (Ananda K Coomaraswamy)

La Psicoterapia es un proceso de superación que, a través de la observación, análisis, control y transformación del pensamiento y modificación de hábitos de conducta te ayudará a vencer:

Depresión / Melancolía
Neurosis - Estrés
Ansiedad / Angustia
Miedos / Fobias
Adicciones / Dependencias (Drogas, Juego, Sexo...)
Obsesiones Problemas Familiares y de Pareja e Hijos
Trastornos de Personalidad...

La Psicología no trata únicamente patologías. ¿Qué sentido tiene mi vida?: el Autoconocimiento, el desarrollo interior es una necesidad de interés creciente en una sociedad de prisas, consumo compulsivo, incertidumbre, soledad y vacío. Conocerte a Ti mismo como clave para encontrar la verdadera felicidad.

Estudio de las estructuras subyacentes de Personalidad
Técnicas de Relajación
Visualización Creativa
Concentración
Cambio de Hábitos
Desbloqueo Emocional
Exploración de la Consciencia

Desde la Psicología Cognitivo-Conductual hasta la Psicología Tradicional, adaptándonos a la naturaleza, necesidades y condiciones de nuestros pacientes desde 1992.

jueves, 21 de mayo de 2026

Fitoterapia consciente: de ser a ser


<h4>Más allá de la bioquímica y el recurso utilitario, habita en el reino vegetal una presencia sagrada que espera ser reconocida. Este texto invita a transformar nuestra relación con las plantas en un vínculo consciente de «ser a ser». A través del rito, la unción y la presencia, buscamos recuperar el «oro de la milésima mañana» para reconciliar la materia con el espíritu y recordar que no usamos la naturaleza, sino que pertenecemos a ella.</h4> <p><span></span></p> <p>Habitar el mundo vegetal requiere una forma de visión que la modernidad, en su prisa mecanicista, parece haber exiliado al olvido. Antes de ser reducida a un principio activo o a un remedio confinado en el cristal, la planta guardaba en ella una presencia en latencia. Su ser habita un territorio donde el tiempo no se mide en segundos, sino en latidos de luz; dialoga con el sol, escucha el secreto de la luna y se nutre del silencio fértil de la tierra. Como sugiere Armand Barbault en su obra <i>El oro de la milésima mañana</i>, la planta es el receptáculo de una síntesis alquímica donde el rocío y la savia se vuelven sacramentos.</p> <div style="width:298px;"><img src="https://elhombreylodivino.com/wp-content/uploads/2026/05/2-200x300.jpg" alt="" width="288" height="458"><p>Hacer la unción con el perfume como lenguaje. © Emilio J. Arroyo</p></div> <p>Pensar hoy esta dimensión de lo real nos invita a recuperar una mirada transparente que permita ver al ser vegetal no como un objeto de consumo, sino como un interlocutor sagrado. La fitoterapia consciente no es solo una técnica de bienestar, implica también dar un paso más allá: salir de la utilidad para regresar al vínculo. Imlica reconocer que cada brizna de hierba es una aparición que espera ser revelada por una conciencia capaz de habitar la esperar.</p> <blockquote><p>La fitoterapia consciente transforma la relación de propiedad en una relación de reciprocidad. El interrogante ya no es el utilitario «¿qué me da la planta?», sino el ontológico: «¿quién es este ser que se entrega a mí?». En la tradición de los pueblos que aún conservan el hilo de lo sagrado, se enseña que no se debe tocar el reino vegetal sin un gesto previo de gratitud. Se pide permiso, se explica la necesidad, se reconoce que el vegetal ofrece su vida en un pacto de amor ancestral.</p></blockquote> <p><b>Herbología: el logos de la tierra</b></p> <p>Las plantas han sido, durante milenios, las guardianas de la memoria del mundo. Una estrecha relación que, sin embargo, hemos fragmentado al convertir aquello lo vivo en un mero «recurso». Tomamos una infusión con la misma inercia con la que se acciona un interruptor, buscando un efecto, distanciándonos del origen y los procesos. Frente a este vasto desierto de sentido, surge lo que Clara Castellotti, en su trabajo sobre <a href="https://www.editorialdilema.com/fitoterapia/fitoterapia-energetica.asp"><i>Fitoterapia Energética</i></a>, denomina «Herbología»: la escucha del «logos» de las plantas, un sistema de sabiduría que nos devuelve nuestra posición dentro de la unidad del Universo.</p> <p>De esta manera, la verdadera medicina surge como un acto de intuición profunda a esta pertenencia compartida. El antiguo aforismo médico griego ya señalaba la jerarquía de la sanación: «Primero la palabra, luego la planta; por último, el cuchillo». Esta tríada nos recuerda que el restablecimiento del orden comienza en lo sutil. Honrar la esencia de la planta es reconocer su «firma vibracional»: la memoria solar del Romero, la dulzura maternal de la Manzanilla o la transparente frescura del Eucalipto. Estas no son solo propiedades químicas; son virtudes que, al entrar en nosotros, ordenan lo que estaba disperso y despiertan, en el reconocimiento, nuestra propia naturaleza.</p> <p><b>La reciprocidad sagrada: del uso al encuentro</b></p> <p>La fitoterapia consciente transforma la relación de propiedad en una relación de reciprocidad. El interrogante ya no es el utilitario «¿qué me da la planta?», sino el ontológico: «¿quién es este ser que se entrega a mí?». En la tradición de los pueblos que aún conservan el hilo de lo <a href="https://elhombreylodivino.com/hierofanias/">sagrado</a>, se enseña que no se debe tocar el reino vegetal sin un gesto previo de gratitud. Se pide permiso, se explica la necesidad, se reconoce que el vegetal ofrece su vida en un pacto de amor ancestral. El encuentro compartido se cultiva en respeto y silencio. Las plantas medicinales no invaden el organismo; lo invitan. Actúan como mediadoras de la <i>vix medicatrix</i>, esa fuerza curadora innata que habita en la materia que somos. Al acercarnos a ellas con presencia, asumimos que el remedio no es una sustancia externa que «repara», sino un espejo que ayuda al cuerpo a recordar su propia condición original.</p> <div style="width:329px;"><img src="https://elhombreylodivino.com/wp-content/uploads/2026/05/6-226x300.png" alt="" width="319" height="424"><p>Como enseña Enrique Sanz Bascuñana en su Aromaterapia sagrada, la tradición de la unción es el puente más directo entre lo humano y lo divino. © Emilio J. Arroyo</p></div> <p><b>El rito cotidiano: la liturgia de lo sutil</b></p> <p>Para integrar esta visión en el sentir sereno de nuestra vida, podemos rescatar tres prácticas que devuelven la dimensión del rito a lo cotidiano:</p> <ol> <li><b>La infusión con intención:</b> preparar una infusión es un acto de alineación. Mientras el agua recibe el calor del fuego, practicamos el acecho interior. Al verterla sobre las hojas, invocamos el «verbo» de la planta. Beber lentamente es un acto de comunión donde el cuerpo recibe la memoria de la tierra y la mente se aquieta para escuchar el mensaje que el espíritu vegetal trae para nuestra alma.</li> <li><b>El oleato o la paciencia del tiempo:</b> un aceite macerado es una lección de espera. La planta descansa en el aceite, entregando su esencia bajo el ritmo de los astros. Preparar un oleato es un gesto de integración: elegimos la planta con dignidad y, durante los días de espera, algo en nosotros también madura. Aplicarlo sobre la piel es un encuentro donde la sabiduría botánica y el cuerpo se reconocen como uno solo.</li> <li><b>Hacer la unción con el perfume como lenguaje:</b> hay saberes que descienden como perfume. Como enseña Enrique Sanz Bascuñana en su <i>Aromaterapia sagrada</i>, la tradición de la unción es el puente más directo entre lo humano y lo divino. El término <i>unctio</i> implica consagrar la materia. Los aceites esenciales son creaciones para nuestra sanación que actúan como mediadores. Al ungirnos con Mirra, Nardo o Sándalo, declaramos que el cuerpo es un templo. El aroma atraviesa los umbrales de la memoria profunda, permitiéndonos sentir, por un instante, la experiencia de la Unidad.</li> </ol> <p><b>El retorno a la Unidad</b></p> <p>La fitoterapia consciente es, en su vínculo con lo originario, un viaje de retorno. De ser humano a ser vegetal. De conciencia a conciencia. Al final del camino, comprendemos que sanar no es solo eliminar un síntoma; es recuperar la memoria de quiénes somos y a qué pertenecemos. En el gesto de honrar la esencia de la planta, estamos honrando nuestra propia luz. El «oro invisible» habita en la intención con la que preparamos nuestra medicina cada mañana. La naturaleza deja de ser entonces algo que solamente <i>usamos</i>, sino que se erige como el espacio donde lo sagrado se manifiesta.</p> <p>Que con esta idea presente el aroma de las plantas nos devuelva al centro, y que nuestra relación con ellas sea siempre un encuentro: de ser a ser.</p> <p><a href="https://elhombreylodivino.com/fitoterapia-consciente-de-ser-a-ser/" target="_blank">- Enlace a artículo -</a></p> <p>Más info en https://ift.tt/9WoDwdh / Tfno. & WA 607725547 Centro MENADEL (Frasco Martín) Psicología Clínica y Tradicional en Mijas. #Menadel #Psicología #Clínica #Tradicional #MijasPueblo</p> <p>*No suscribimos necesariamente las opiniones o artículos aquí compartidos. No todo es lo que parece.</p>

“Alhambra en femenino: espacios y lugares” por María Elena Díez Jorge


<p> </p><table style="margin-left:auto;margin-right:auto;"><tbody><tr><td style="text-align:center;"><a href="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEiUCSYaiD1iNTjpOmFiUtK-0trwbgrcj_MfEzzxkonwacjPGa6FCEoUmnWt3XcxNfMAYfV4MmQfNDz3gFLqpf5Ol7GTI1WGVkR2S33Ofma4nHnux-Rx9kzM9oNkn7gsRGrACnvW1XKGJaK_b6jxk9SlfovCdrZ0h0_wBWp9LOIK5eqe6qjR5gDVgGJyJvNL/s3585/IMG_5319.jpeg" style="margin-left:auto;margin-right:auto;"><img height="400" src="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEiUCSYaiD1iNTjpOmFiUtK-0trwbgrcj_MfEzzxkonwacjPGa6FCEoUmnWt3XcxNfMAYfV4MmQfNDz3gFLqpf5Ol7GTI1WGVkR2S33Ofma4nHnux-Rx9kzM9oNkn7gsRGrACnvW1XKGJaK_b6jxk9SlfovCdrZ0h0_wBWp9LOIK5eqe6qjR5gDVgGJyJvNL/w320-h400/IMG_5319.jpeg" width="320" alt="IMG_5319.jpeg"></a></td></tr><tr><td style="text-align:center;">La autora, María Elena Díez Jorge, propone una <br>lectura crítica del patrimonio en la que la Alhambra<br> deja de ser solo un símbolo de poder masculino <br>para convertirse en un escenario complejo donde <br>también se construyeron vidas femeninas, relaciones <br>sociales y formas de habitar el espacio que rara <br>vez han sido protagonistas del relato <br>histórico tradicional</td></tr></tbody></table><br><p></p><p style="text-align:justify;">La historia de la Alhambra ha sido contada, durante siglos, desde perspectivas centradas en el poder político, la arquitectura monumental y las élites masculinas que gobernaron el reino nazarí y sus sucesivas etapas. Sin embargo, obras como “Alhambra en femenino: espacios y lugares” nos invitan a ampliar esa mirada y a explorar un territorio menos visible pero fundamental: la presencia, la experiencia y la agencia de las mujeres en este espacio histórico.</p><p style="text-align:justify;"><span style="text-align:left;">Uno de los principales aportes del libro es su capacidad para cuestionar la narrativa patrimonial dominante. En lugar de presentar la Alhambra como un monumento estático, la obra la entiende como un espacio vivido, dinámico y atravesado por múltiples experiencias. </span><span style="text-align:left;">Las mujeres que aparecen en este enfoque no son figuras accesorias, sino parte constitutiva del tejido social del mundo nazarí y cristiano. Desde el ámbito doméstico hasta el simbólico, su presencia ayuda a reconstruir una historia más compleja, en la que lo cotidiano también tiene valor histórico. </span><span style="text-align:left;">Esta obra también abre un debate necesario sobre cómo se construye la memoria del patrimonio. ¿Qué historias se cuentan y cuáles se silencian? ¿Qué cuerpos ocupan el centro del relato histórico y cuáles quedan en los márgenes?</span></p><p style="text-align:justify;"><span style="text-align:left;">El libro no solo recupera nombres o posibles biografías, sino que plantea una reflexión más amplia sobre cómo el género condiciona nuestra forma de interpretar el pasado. En este sentido, la Alhambra se convierte en un laboratorio de lectura histórica donde es posible cuestionar los discursos establecidos.</span></p><p style="text-align:justify;"><span style="text-align:left;">Desde la perspectiva del legado nazarí, esta obra es especialmente relevante porque ayuda a romper una visión reducida del periodo. El mundo nazarí no puede entenderse únicamente desde la política o la arquitectura militar: también debe contemplar las estructuras familiares, las redes sociales y las formas de vida que dieron sentido a sus espacios. </span><span style="text-align:left;">Este enfoque enriquece nuestra comprensión del patrimonio andalusí y nos invita a pensar la Alhambra no solo como un monumento, sino como un lugar habitado, vivido y significado por múltiples generaciones.</span></p><p style="text-align:justify;"><span style="text-align:left;">Alhambra en femenino es una invitación a mirar de nuevo uno de los símbolos más universales de la historia andalusí. Su valor no reside solo en lo que añade, sino en lo que cuestiona: la forma en que hemos construido el relato histórico y quiénes han quedado fuera de él.</span></p><p style="text-align:justify;"><span style="text-align:left;">Para un blog dedicado al legado nazarí, esta obra representa una herramienta imprescindible para seguir ampliando miradas, incorporando voces y entendiendo que la historia, como la Alhambra, siempre es más rica cuando se contempla desde múltiples perspectivas.</span></p> <p><a href="http://legadonazari.blogspot.com/2026/05/alhambra-en-femenino-espacios-y-lugares.html" target="_blank">- Enlace a artículo -</a></p> <p>Más info en https://ift.tt/9WoDwdh / Tfno. & WA 607725547 Centro MENADEL (Frasco Martín) Psicología Clínica y Tradicional en Mijas. #Menadel #Psicología #Clínica #Tradicional #MijasPueblo</p> <p>*No suscribimos necesariamente las opiniones o artículos aquí compartidos. No todo es lo que parece.</p>

¿Es España un país soberano?


<p>Las relaciones internacionales poco tienen que ver con una quijotesca defensa de valores, como se hace creer a la población, o con volubles simpatías políticas o personales, que hoy están y mañana desaparecen, sino con la defensa de los intereses nacionales, que son mucho más estables y mucho más predecibles. Además, la defensa de los intereses nacionales granjea el respeto de los demás países, mientras que aquellos que no se defienden a sí mismos son despreciados.</p> <p>Desgraciadamente, éste ha sido frecuentemente el caso de España, cuyo complejo de inferioridad ―un pesado lastre― le impide defender abiertamente sus intereses para alegría de sus rivales, que han fomentado dicho complejo mediante la Leyenda Negra. Parecería que no tenemos derecho a defender nuestros propios intereses y que debemos limitarnos a realizar un patético seguidismo de intereses ajenos sin aplicar el proverbial <em>quid pro quo</em> (¿qué me das a cambio?). En efecto, las relaciones internacionales son transaccionales: tú me das, yo te doy. Punto. Éste es el realismo que debe presidir dichas relaciones, y no el emotivismo, la apelación a inexistentes valores compartidos —una burda pantalla—, ni, mucho menos, ese complejo de inferioridad que ha caracterizado la política exterior española desde hace décadas (o, si me apuran, desde hace siglos, de forma intermitente).</p> <p>Esta postura no debe confundirse con el aislacionismo, pues ningún país puede sobrevivir aislado de su entorno. El comercio libre y las relaciones pacíficas y armoniosas con los demás países son elementos constitutivos del bien común. En este sentido, España forma parte de Europa de pleno derecho como uno de sus países más importantes, geográfica e históricamente, es la madre patria de los países hermanos de Hispanoamérica y pertenece al bloque militar de la OTAN. Pero la pertenencia a distintos «clubes» internacionales no es un fin en sí mismo, sino un mero instrumento para favorecer nuestros intereses nacionales. Por cierto, nadie nos ha hecho un favor para «colarnos» en estos clubes: estamos por derecho propio o porque conviene a los demás miembros.</p> <p>Una actitud realista y asertiva también nos empujaría a contemplar el retórico concepto de «socio» con mayor distancia emocional. Por ejemplo, nuestro «socio» Francia facilitó el terrorismo vasco-marxista de ETA durante más de dos décadas acogiendo en su territorio a los asesinos de españoles inocentes y considerándolos asilados políticos; y nuestro «socio» el Reino Unido mantiene una colonia en la Península Ibérica en la que vulnera periódicamente los acuerdos y las normas internacionales con una política de hechos consumados.</p> <h2><strong>El ejemplo de Perejil</strong></h2> <p>Un análisis sobrio de la realidad también nos obliga a recordar que, cuando el zapato aprieta, nuestros «socios» no están de nuestro lado. Pongamos un ejemplo. En 2002 Marruecos invadió el islote Perejil, de soberanía española, izó la bandera marroquí e instaló una unidad de infantería de Marina. La invasión de un pequeño pedazo de nuestro territorio por parte de un contingente de fuerzas armadas extranjeras, por exiguo que fueran ambos, constituía un <em>casus belli</em> y un peligroso precedente. Acertadamente, el gobierno español se negó a aceptar el <em>fait accompli</em> y a los pocos días desalojó a las tropas marroquíes en una impecable alborada que me hizo sentir orgulloso de mi país, pues, en aquella ocasión, España defendió sus intereses sin complejos.</p> <p>¿Qué apoyo recibimos de nuestros «socios»? Recuerden: un tercero había invadido el territorio de un miembro de la Unión Europea y de la OTAN. Pues bien, la UE demostró una absoluta falta de solidaridad, manteniendo un clamoroso silencio durante casi tres días. Cuando al final se manifestó, lo hizo con enorme tibieza,<a href="https://www.fpcs.es/#_ftn1">[1]</a>  e incluso eso desencadenó la oposición de Francia, que llegó a permitir que el ministro de Exteriores marroquí defendiera su postura en una conferencia de prensa desde París <a href="https://www.fpcs.es/#_ftn2">[2]</a>. Cuando España expulsó a los marroquíes, por el contrario, la UE de repente se manifestó con rotunda claridad, pero para pedir una vuelta al <em>statu quo ante, </em>es decir, para exigir a España que retirara sus tropas, ahora estacionadas en el islote en el que ondeaba nuestra bandera.¿Y la OTAN? La OTAN lo despachó diciendo que era «un asunto bilateral» entre España y Marruecos. Por cierto, el entonces secretario de Estado norteamericano se burlaría desdeñosamente del problema causado por aquella «estúpida islita»<a href="https://www.fpcs.es/#_ftn3">[3]</a>. Me pregunto qué habría hecho EEUU si Cuba hubiera desembarcado un pequeño contingente de tropas en uno de los deshabitados Cayos de Florida.</p> <p>El doble rasero es evidente. A España se le exige un apoyo incondicional de intereses de terceros, pero no encuentra reciprocidad alguna cuando se trata de los nuestros. Cuando en 2018 un exagente doble ruso, liberado años antes por Rusia en un intercambio de espías y asilado en Reino Unido, fue envenenado en un extraño episodio del que se acusó a Rusia, el gobierno británico pidió a España que expulsara a diplomáticos rusos de nuestro país como muestra de solidaridad. España —no así otros países europeos— obedeció, y lo hizo sin obtener nada a cambio. ¿Habría hecho lo mismo Inglaterra si la situación hubiera sido la inversa?</p> <h2><strong>Guerras ajenas</strong></h2> <p>Con la guerra de Ucrania ocurrió algo parecido. El belicismo de EEUU y la incompetencia de la UE nos arrastraron a conceder ayudas económicas y militares a un país que no era miembro ni de la UE ni de la OTAN en un conflicto que nos era por completo ajeno y que tenía lugar a miles de kilómetros de nuestro territorio. ¿Qué debería haber hecho España? Pues haberse limitado a condenar verbalmente la violación de la legislación internacional que suponía la invasión rusa, llamar a la paz y a la negociación entre las partes, afirmar que se trataba de un «asunto bilateral» entre Rusia y Ucrania (o más bien entre EEUU y Rusia) y llevar a cabo una ayuda humanitaria proporcionada a la lejanía geográfica, cultural y política de aquel país. El sentido común y la defensa exclusiva de nuestros intereses nacionales invitaba a mantener una actitud mucho más prudente respecto a un conflicto lejano de responsabilidad dudosa, evitando quemar naves retóricas, negándonos a enviar dinero o armas que desde luego no nos sobran ―destinadas a matar soldados de un país que no nos había atacado― y mostrándonos renuentes a cualquier escalada. España debería haber contestado a la OTAN que el conflicto no le incumbía en absoluto, y que suficiente tenía protegiendo la frontera sur de Europa. En otras palabras, la reciprocidad invitaba a hacer por Ucrania lo mismo que Ucrania haría por nosotros si Marruecos atacara Ceuta y Melilla: nada. España debería poder elegir quiénes son sus enemigos exclusivamente en función de sus intereses nacionales, pero nuestros «socios» (en realidad, rivales, pues en la esfera internacional todos lo son) nos los imponen.</p> <p>Algo parecido podría haber ocurrido con Israel. Apoyar el belicismo patológico de Netanyahu, con sus impunes crímenes de guerra en Gaza o su enésimo bombardeo —«porque yo puedo»— a Irán, nada tiene que ver con la defensa de los valores occidentales, como afirma la eficaz propaganda israelí y algunos medios españoles anclados en la Guerra Fría (o financiados por parte interesada). Es más: a pesar de la malignidad de algunos de los enemigos de Israel (actores regionales y movimientos antisemitas occidentales) y de mi personal admiración por los logros de la sociedad israelí, el principio que debe guiarnos en nuestras relaciones con aquel país también es la reciprocidad: una vez garantizada la custodia de los Santos Lugares, ¿por qué habría de preocupar al español medio la supervivencia de Israel más de lo que le preocupa al israelí medio la supervivencia de España? El hecho de que una pregunta tan lógica pueda parecer provocadora resulta muy revelador.</p> <h2><strong>La OTAN </strong></h2> <p>Un campo de análisis muy interesante respecto de la defensa de los intereses de España es su pertenencia a la OTAN, cuya utilidad durante la Guerra Fría resulta tan indiscutible como lo es su carácter anacrónico tras la caída del Muro. De hecho, la inevitable crisis de identidad de la organización —fruto de su anacronismo— ha cristalizado ásperamente en el disparatado segundo mandato de Trump, lo que ha generado un cierto miedo al «abandono» norteamericano. Tomarse en serio las constantes fanfarronadas del presidente norteamericano resulta absurdo, pero quizá la más absurda de ellas sea la amenaza de retirar a EEUU de la OTAN como «castigo» por no haber apoyado sus países miembros la caprichosa y fallida agresión israelí-norteamericana a Irán. </p> <p>En primer lugar, la OTAN nació como una organización defensiva, aunque vendiera su alma al diablo al atacar a Serbia en 1999 —bombardeando, por cierto, infraestructuras civiles—. En efecto, en el artículo primero del Tratado, los países miembros se comprometían «a resolver cualquier controversia internacional en la que puedan verse involucradas por medios pacíficos, de tal manera que no se pongan en peligro la paz y la seguridad internacionales ni la justicia, y a abstenerse, en sus relaciones internacionales, de recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza de cualquier forma incompatible con los propósitos de las Naciones Unidas»<a href="https://www.fpcs.es/#_ftn4">[4]</a>. Por tanto, es EEUU quien incumple reiteradamente este compromiso recurriendo habitualmente a la amenaza o al uso «preventivo» de la fuerza. </p> <p>En segundo lugar, los países miembros sólo tienen derecho a invocar el artículo 5 y exigir el apoyo militar mutuo en caso de ser atacados en territorio europeo o norteamericano (Ceuta y Melilla, nuestros puntos débiles, no están cobijadas bajo el paraguas OTAN).</p> <p>Por lo tanto, el Tratado respalda la actitud distante de los países europeos, pero el motivo por el que EEUU jamás abandonará la OTAN es mucho más prosaico: no lo hará porque es su principal beneficiario. ¿Pero no es acaso EEUU el que paga la mayor parte del presupuesto de la organización? Quien paga es el contribuyente norteamericano, pero quien cobra es el complejo militar-industrial, que también es norteamericano. Europa depende de la industria norteamericana para su defensa, pero del mismo modo que un cliente depende de un proveedor importante. Debemos comprender que, desde la disolución del Pacto de Varsovia en 1991, la principal función de la OTAN ha sido conservar como clientes cautivos de su complejo militar-industrial a los países miembros y proyectar el poder de EEUU mediante la presencia de bases en Europa, en el Mediterráneo y en los aledaños del Mar Negro, única salida a mares cálidos de Rusia. Por lo tanto, si EEUU saliera de la OTAN, su industria armamentística perdería una importante fuente de ingresos y EEUU perdería proyección militar global. No va a ocurrir.</p> <p>En España, por cierto, es muy difícil encontrar análisis objetivos sobre la OTAN, pues nuestros militares dependen en gran medida de ella para realizar misiones en el extranjero y desarrollar su carrera profesional y las contadas instituciones de pensamiento geoestratégico están colonizadas por el <em>establishment</em> político y dominadas por un «<em>otanismo</em>» políticamente correcto. Falta independencia, lo que en ocasiones produce la consecuencia indeseada —pues no dudo del patriotismo de unos y otros— de caer en la defensa de intereses ajenos en perjuicio de los propios.</p> <h2><strong>El valor estratégico de España</strong></h2> <p>España cuenta con un doble valor estratégico frecuentemente ignorado por sus propios gobiernos. En primer lugar, constituye un interlocutor privilegiado con Hispanoamérica, cuyos países hermanos formaron parte de España durante más de tres siglos y con los que compartimos cultura, lengua, religión y sangre, a través del mestizaje, fenómeno por cierto inexistente en las conquistas anglosajonas. De ahí la importancia estratégica de la protección de aquel legado civilizador ―la verdadera «memoria histórica» ―, resaltando las grandes luces de ese pasado compartido, que, con mucho, superan las sombras que acompañan a toda acción humana, sujeta a la naturaleza caída del hombre. Ningún imperio a lo largo de la Historia realizó una labor civilizadora como el español en las tierras que conquistó por la fuerza de las armas, y ninguno ha sido más injustamente vilipendiado por ello. Por eso resultan tan dañinos los absurdos reconocimientos de culpa que nada tienen que ver con la búsqueda de la verdad, sino con cortoplacistas intereses políticos e ideologías —el indigenismo y el marxismo—, que, como parásitos dañinos, han infectado a parte de Hispanoamérica. El daño causado por la aceptación del relato indigenista es doble, no en balde la propia identidad de España está ligada al descubrimiento de América (por algo nuestra fiesta nacional es el 12 de octubre). No olviden que no es la Conquista <em>per se</em> lo que no perdona el indigenismo marxista (y la masonería), sino la labor evangelizadora católica de los conquistadores. No es odio a España; es <em>odium fidei</em>.</p> <p>El segundo pilar en que se apoya el valor estratégico de España tiene naturaleza geográfica, pues tenemos la capacidad de controlar el Estrecho de Gibraltar. Éste no sólo supone una afortunada barrera natural entre África y Europa, sino que constituye uno de los pasos marítimos clave del planeta. En efecto, los caprichos de la Naturaleza han hecho que sólo unos pocos estrechos marítimos en todo el mundo tengan una importancia capital, sea por controlar el acceso a mares cerrados o por dominar rutas comerciales. Si omitimos las impresionantes obras de ingeniería del canal de Panamá y del de Suez, que conectan el Atlántico con el Pacífico y el Indico con el Atlántico a través del mar Rojo y del Mediterráneo, respectivamente, en todo el mundo existen tres estrechos de gran importancia comercial: el estrecho de Malaca, al extremo de la península malaya, el estrecho de Ormuz, que no necesita presentaciones, y el estrecho de Bab el-Mandeb, entre el cuerno de África y la península arábiga, que debe lógicamente su importancia al canal de Suez.</p> <p>Desde el punto de vista estratégico existen otros dos estrechos importantísimos que dan acceso a mares cálidos cerrados o semicerrados. El primero lo constituye la unidad formada por los Dardanelos y el Bósforo, única salida del Mar Negro al Mediterráneo.  Ambos son estrechísimos (1,2 km y sólo 700m en su parte más estrecha, respectivamente) y poco profundos, con una sonda media de unos 60m y máxima de unos 100m. Sus dos costas pertenecen a Turquía.</p> <h2><strong>El estrecho de Gibraltar</strong></h2> <p>Por un golpe de suerte, el otro estrecho de gran importancia estratégica es nuestro querido estrecho de Gibraltar, que tanta relevancia tuvo en la Segunda Guerra Mundial y que constituye la única salida directa del Mediterráneo al Atlántico. Delimitado al norte por España y al sur por Marruecos, posee una anchura mínima de unos 14 kms y una profundidad máxima de más de 900 metros. España, además, cuenta con la estratégica plaza fuerte de Ceuta al otro lado del estrecho, por lo que es el único país en tener territorio a ambos lados del mismo.</p> <p>El estrecho de Gibraltar vincula a nuestros dos grandes rivales históricos: Marruecos —de donde provinieron las tres destructivas invasiones musulmanas de los siglos VIII, X y XII y la ocupación del Sahara en el siglo XX— y nuestro tradicional adversario europeo, el Reino Unido. Ambos comprenden mucho mejor que nosotros la relevancia del estrecho de Gibraltar, y por eso ―y quizá también por la nostalgia del Imperio perdido ― los británicos se aferran a su colonia. España, por el contrario, sólo le dio la importancia debida durante el franquismo y el principio de la democracia, cuando practicó una política firme de asfixia económica y ofensiva diplomática que incluyó el cierre de la verja. En 1982, el PSOE (cómo no) la reabrió, y su política de cesión y blandura que no hizo más que envalentonar la habitual política británica de hechos consumados, acrecentada tras la oportunidad increíblemente perdida del Brexit. Sin duda, un factor explicativo de la política antinacional de los gobiernos izquierdistas ha sido su obsesión antifranquista (si Franco era duro con Gibraltar, entonces ellos debían hacer lo opuesto), a lo que se une, con Sánchez, su patológica animadversión a España.</p> <p>El control del estrecho es nuestro mayor valor geoestratégico, pero la acción de distintos gobiernos ha debilitado los intereses nacionales a través de una indolente política de abandono a intereses foráneos. En este sentido, la política alternativa favorable a los intereses nacionales es clara: en primer lugar, reforzar seriamente las infraestructuras militares de la Sierra del Bujeo, con sus impresionantes cotas de cerca de 800m sobre el estrecho y sobre la propia bahía de Algeciras; y, en segundo lugar, debilitar la posición británica mediante el desarrollo económico del campo de Gibraltar y la constante presión económica y diplomática sobre el Peñón. Ellos defienden lógicamente sus intereses; defendamos nosotros los nuestros. No se trata de patrioterismo, sino de simple sentido común.</p> <h2><strong>Conclusión</strong></h2> <p>En demasiados casos, España no defiende adecuadamente sus intereses nacionales y practica un seguidismo de intereses extranjeros sin exigir las debidas contrapartidas. Esta situación se explica por nuestro extraño complejo de inferioridad, por el triste antipatriotismo de una significativa parte de nuestro espectro político ―que reniega de la historia de España― y por la incompetencia de nuestra clase política. Sin embargo, esta dejación de funciones plantea en última instancia una pregunta más preocupante: ¿es España un país soberano?</p> <div> <p><a href="https://www.fpcs.es/#_ftnref1">[1]</a> <a href="https://kluwerlawonline.com/api/Product/CitationPDFURL?file=Journals%5CEERR%5C5101824.pdf">European Foreign Affairs Review</a><br><a href="https://www.fpcs.es/#_ftnref2">[2]</a> <a href="https://global-strategy.org/the-confrontation-between-spain-and-morocco-over-the-islet-of-perejil-a-reintepretation-from-the-countering-hybrid-threats-perspective/amp/">The confrontation between Spain and Morocco over the islet of Perejil. A Reintepretation from the Countering Hybrid Threats Perspective | Global Strategy</a><br><a href="https://www.fpcs.es/#_ftnref3">[3]</a> <a href="https://www.gq.com/story/colin-powell-bush-administration">Casualty of War | GQ</a><br><a href="https://www.fpcs.es/#_ftnref4">[4]</a> <a href="https://www.nato.int/en/about-us/official-texts-and-resources/official-texts/1949/04/04/the-north-atlantic-treaty">The North Atlantic Treaty | NATO Official text</a></p> <p></p> </div> <p></p> <p>La entrada <a href="https://www.fpcs.es/es-espana-un-pais-soberano/">¿Es España un país soberano?</a> se publicó primero en <a href="https://www.fpcs.es">fpcs</a>.</p> <p><a href="https://www.fpcs.es/es-espana-un-pais-soberano/" target="_blank">- Enlace a artículo -</a></p> <p>Más info en https://ift.tt/9WoDwdh / Tfno. & WA 607725547 Centro MENADEL (Frasco Martín) Psicología Clínica y Tradicional en Mijas. #Menadel #Psicología #Clínica #Tradicional #MijasPueblo</p> <p>*No suscribimos necesariamente las opiniones o artículos aquí compartidos. 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miércoles, 20 de mayo de 2026

Al-Ghazali’s Lost Gate to God


<div><div><iframe allowfullscreen="allowfullscreen" src="https://www.youtube-nocookie.com/embed/Y1y-otvyUnw?rel=0&amp;autoplay=0&amp;showinfo=0&amp;enablejsapi=0" frameborder="0" width="728" height="409"></iframe></div></div><p>There is a saying that runs through the whole tradition of Sufism like a vein of gold through rock.</p><blockquote><p>Man arafa nafsahu faqad arafa Rabbahu.</p><p>He who knows himself knows his Lord.</p></blockquote><p><em>Hadith attributed to the Prophet</em></p><p>It appears in Ibn Arabi, in Nasafi, in Suhrawardi, in nearly every master who came after the eleventh century. It is sometimes attributed to the Prophet, sometimes to Ali, sometimes left unattributed. The chains of transmission are debated. The saying itself is treated as functionally true regardless.</p><p>Of all the masters who took it up, no one built a more complete architecture on it than Abu Hamid al-Ghazali. His book the <em>Kimiya-yi Sa’adat</em>, the <em>Alchemy of Happiness</em>, opens with this hadith and proceeds, in its first chapter, to draw out from it what amounts to a complete map of the human interior. Four constituents make up the path: the knowledge of self, the knowledge of God, the knowledge of this world as it really is, and the knowledge of the next world as it really is. The first three are commentaries on the first. And the first is built on the hadith.</p><p>This is the essay he wrote for ordinary readers. He had already written the <em>Ihya Ulum al-Din</em>, the great forty-book <em>Revival of the Religious Sciences</em>, in Arabic. The <em>Kimiya</em> is the Persian abridgement he made of his own work for people who would never sit in a madrasa. He stripped it down to what could be said plainly. And what he chose to put at the very front, before anything else, was this one question: do you know what you actually are.</p><p>The answer, he says, is almost certainly no.</p><div><div><div><p>Spiritualrelief's Substack is a reader-supported publication. To receive new posts and support my work, consider becoming a free or paid subscriber.</p></div><div><div></div><div></div></div></div></div><div><hr></div><p>It is worth pausing on who is making this claim.</p><p>Ghazali was, by the standards of his own time, the most accomplished theologian alive. He held the chair at the Nizamiyya madrasa in Baghdad, the most prestigious teaching position in the Sunni world. Students came from every province to hear him. Kings consulted him. He had refuted the philosophers in one book and the Ismaili Batinis in another.</p><p>And in the middle of all this, he had a kind of collapse. He wrote about it himself in <em>al-Munqidh min al-Dalal</em>, <em>The Deliverer from Error</em>, a short and unsparing account of what happened to him. He realized, he says, that everything he taught was certain to him in his head but had not touched his heart. He could not speak. He could not eat.</p><blockquote><p>My tongue would not move when I tried to lecture.</p></blockquote><p><em>al-Munqidh min al-Dalal</em></p><p>The physicians told him this was a sickness of the soul and could not be cured by them. He left his post, gave away his money, and walked into eleven years of obscurity. When he came back, he wrote the <em>Ihya</em>. The <em>Kimiya</em> is what he distilled from it for ordinary readers. The first chapter is the one he was trying to spare them from learning the way he learned it.</p><div><hr></div><p>Ghazali begins with a kind of grim joke at the reader’s expense.</p><p>You say, “I know myself.” He asks what you mean. If you mean your outward shape, your body, your face, your limbs, then your self-knowledge ends at the surface.</p><blockquote><p>Such knowledge can never be a key to the knowledge of God.</p></blockquote><p><em>al-Ghazali, Kimiya-yi Sa’adat</em></p><p>If you mean the rougher inward facts, that when you are hungry you eat and when you are angry you attack someone, you have not gone any further.</p><blockquote><p>The beasts are thy partners in this.</p></blockquote><p><em>al-Ghazali, Kimiya-yi Sa’adat</em></p><p>Eating and fighting are not the soul. They are what the soul has in common with every animal in the field.</p><p>Real self-knowledge, Ghazali says, consists in knowing the following: what you are in yourself, where you have come from, where you are going, why you have come to tarry here awhile, and in what your real happiness and misery consist.</p><p>Five questions. Not psychological questions. Metaphysical ones. They concern the kind of creature you are and the journey you are on.</p><p>He goes on to describe a hierarchy. Some of your attributes are those of animals. Some are those of devils. Some are those of angels. The work of self-knowledge is to discover which of these are accidental, which are essential, and which one you actually are. The occupation of animals is eating, sleeping, and fighting. If you are an animal, busy yourself in these things. Devils are busy in mischief, guile, and deceit. If you belong among them, do their work. Angels contemplate the beauty of God and are free from animal qualities. If you are of angelic nature, then strive toward your origin.</p><p>The point is sharper than it first appears. Ghazali is not saying you are a mix of these three and your task is to balance them. He is saying that you are essentially one of them, that the others are present in you accidentally, and that until you find out which is essential and which is accidental, you cannot know where your happiness lies. Your happiness depends on the kind of thing you actually are. And the kind of thing you actually are is not what the appetites are telling you.</p><div><hr></div><p>Then comes the central distinction. The first step to self-knowledge, Ghazali says, is to know that you are composed of an outward shape, called the body, and an inward entity called the heart, or soul. And when he says heart, he is careful to define it.</p><blockquote><p>By heart I do not mean the piece of flesh situated in the left of our bodies, but that which uses all the other faculties as its instruments and servants. In truth it does not belong to the visible world, but to the invisible, and has come into this world as a traveller visits a foreign country for the sake of merchandise, and will presently return to its native land.</p></blockquote><p><em>al-Ghazali, Kimiya-yi Sa’adat</em></p><p>This is the hinge of the whole chapter. The heart he is speaking of is not the muscle in your chest. It is not even what we ordinarily call the inner life, the stream of feelings and thoughts. The heart, for Ghazali, is the thing that <em>uses</em> the faculties. It is what is doing the using when you think, when you feel, when you choose. It is the user of the instrument, not the instrument itself.</p><p>And this heart is not from here. It is a traveller. It has come into this world the way a merchant goes into a foreign country, to conduct a particular kind of business, and then it leaves.</p><blockquote><p>It is the knowledge of this entity and its attributes which is the key to the knowledge of God.</p></blockquote><p><em>al-Ghazali, Kimiya-yi Sa’adat</em></p><p>If you do not know there is a traveller inside you, you cannot know what the journey is for. And if you confuse the traveller with the country he has come into, you will think the country is your home. You will spend your life decorating it, defending it, mourning it when it changes. You will never realize you were always passing through.</p><div><hr></div><p>So how do the faculties fit into this? Ghazali, in one of his most striking passages, lays out the structure as a kingdom.</p><blockquote><p>For the carrying on of this spiritual warfare by which the knowledge of oneself and of God is to be obtained, the body may be figured as a kingdom, the soul as its king, and the different senses and faculties as constituting an army. Reason may be called the vizier, or prime minister, passion the revenue collector, and anger the police officer.</p></blockquote><p><em>al-Ghazali, Kimiya-yi Sa’adat</em></p><p>The image is well chosen. The king is the heart. The vizier is reason, <em>aql</em>, which counsels the king and helps him govern. Passion is the revenue collector, going out to gather what the kingdom needs: food, comfort, what sustains the body. Anger is the police officer, defending the kingdom against threats and enforcing order.</p><p>In a well-run kingdom, this works. The king listens to the vizier. The vizier directs the revenue collector and the police, each to their proper task. Passion brings in what is needed. Anger pushes back what is harmful. The king governs from above. Everything serves the purpose for which the kingdom exists.</p><p>But Ghazali writes:</p><blockquote><p>Under the guise of collecting revenue, passion is continually prone to plunder on its own account, while resentment is always inclined to harshness and extreme severity.</p></blockquote><p><em>al-Ghazali, Kimiya-yi Sa’adat</em></p><p>The revenue collector starts pocketing the revenue. The police officer starts breaking heads for no reason. They have to be kept in due subordination to the king, <em>but not killed or expelled, as they have their own proper functions to fulfill.</em></p><p>This is critical. Ghazali is not preaching the killing of the appetites. He is not telling you to extinguish anger or starve out desire. He is saying these are the army of the kingdom and the kingdom cannot function without them. The mistake is not that they exist. The mistake is that they govern.</p><blockquote><p>But if passion and resentment master reason, the ruin of the soul infallibly ensues. A soul which allows its lower faculties to dominate the higher is as one who should hand over an angel to the power of a dog.</p></blockquote><p><em>al-Ghazali, Kimiya-yi Sa’adat</em></p><p>When the police officer rules the king, the kingdom collapses. When the revenue collector decides policy, the kingdom is sacked from within. The same is true of you. When anger speaks and the heart listens, you are an angel handed over to a dog. When appetite speaks and the heart listens, you are a king dethroned in his own house.</p><div><hr></div><p>Notice what this means for the question of who you are.</p><p>Most of what you experience as your self — your thoughts, your reactions, your wants, your refusals — is not the king at all. It is the army. The voice that says “I am hungry” is the revenue collector reporting in. The voice that says “I am furious” is the police officer at the door. These voices speak in the first person. They say <em>I</em>. And almost always, when they speak, the king hears them as if they were himself.</p><p>Ghazali’s diagnosis of the human condition is that we have confused our servants for ourselves. The appetites speak in the king’s voice and the king accepts the voice as his own. The anger flares up and the king says, “I am angry,” as if the anger were the king. But the anger is the police officer. The hunger is the revenue collector. The king is the one who hears them.</p><p>Self-knowledge begins exactly here. It begins the moment you notice that the thing speaking is not necessarily you. It begins when the king realizes there is a vizier in the room, and a revenue collector, and a police officer, and that he himself has been silent for years while they argued among themselves and called their argument <em>him</em>.</p><div><hr></div><p>The aim of moral discipline, Ghazali writes:</p><blockquote><p>The aim of moral discipline is to purify the heart from the rust of passion and resentment, till, like a clear mirror, it reflects the light of God.</p></blockquote><p><em>al-Ghazali, Kimiya-yi Sa’adat</em></p><p>The mirror is the second great image of the chapter. Ghazali keeps coming back to it. The heart is a mirror. The faculties, when disordered, are rust.</p><blockquote><p>Every human being has in the depths of his consciousness heard the question “Am I not your Lord?” and answered “Yes” to it. But some hearts are like mirrors so befouled with rust and dirt that they give no clear reflections, while those of the prophets and saints, though they are men of like passions with us, are extremely sensitive to all divine impressions.</p></blockquote><p><em>al-Ghazali, Kimiya-yi Sa’adat</em></p><p>The mirror image carries the whole transformation in it. The heart was made for reflection. It does not generate light. It receives light and gives it back. What it gives back depends entirely on its condition. A clean mirror reflects clearly. A tarnished mirror reflects nothing or reflects badly.</p><p>The polishing of the mirror is what Ghazali calls alchemy. The base metal is the heart covered in rust. The gold is the heart polished enough to reflect what it was made to reflect. And what it was made to reflect is not the world. The world is what falls on the unpolished side. What the polished side reflects is the One who set the whole arrangement in motion.</p><p>This is why, for Ghazali, the disciplines exist. Prayer, dhikr, the curbing of appetite, the watching of one’s anger, the night vigil, the fast. None of these have any value in themselves. They are abrasives. They are the work the polisher does on the mirror. The polisher does not put light into the mirror. He removes what was preventing the light from being given back.</p><p>So when the tradition speaks of <em>mujahada</em>, of striving, it does not mean acquiring something the heart did not have. It means removing something the heart had acquired that did not belong to it. The dust, the rust, the small accumulated wrongs, the habits of letting the police officer rule the king. Take those off and the mirror does what it was made to do.</p><blockquote><p>Those who strive in Our way, verily We will guide them to the right paths.</p></blockquote><p><em>Qur’an 29:69, quoted by al-Ghazali</em></p><div><hr></div><p>Here Ghazali makes a move that distinguishes him from the more austere ascetic traditions. He does not call for the killing of the body or the silencing of the faculties. He calls for their correct ordering. The body is the steed of the soul. The steed has to be fed. The steed has to be cared for. But the steed is not the rider. The rider does not exist to feed the steed. The steed exists to carry the rider.</p><blockquote><p>The body, so to speak, is simply the riding animal of the soul and perishes while the soul endures. The soul should take care of the body, just as a pilgrim on his way to Mecca takes care of his camel; but if the pilgrim spends his whole time in feeding and adorning his camel, the caravan will leave him behind, and he will perish in the desert.</p></blockquote><p><em>al-Ghazali, Kimiya-yi Sa’adat</em></p><p>The image is gentle and exact. The pilgrim has somewhere to go. The camel is what carries him. He must keep the camel alive. He must feed it, water it, watch its hooves. But he cannot let the care of the camel become the journey. The journey is to Mecca. The camel is the means. When the pilgrim mistakes the means for the end, he stops moving. He grooms the camel forever. The caravan moves on without him, and he is left in the desert, well-supplied and going nowhere.</p><p>This is the condition Ghazali sees in his contemporaries and, frankly, in most people in most times. Endless preoccupation with the camel. Endless adjustment of its saddle, polishing of its bridle, weighing of its feed. Meanwhile the pilgrim — who is the heart, who is the king, who is the traveller — has forgotten he was ever going anywhere.</p><p>Further on in the <em>Kimiya</em>, Ghazali asks what would actually be required to restore the proper order. He gives a short list. The first is <em>muraqaba</em>, watching, the habit of being aware of what the faculties are doing. The second is <em>muhasaba</em>, accounting, the habit of taking stock of what has been done at the end of each day. The third is <em>mujahada</em>, striving, the active resistance to the lower faculties when they push past their boundaries. The fourth is <em>dhikr</em>, remembrance, the steady turning of attention back toward what has been forgotten.</p><p>None of these is a spectacular practice. There is no ecstasy in them. They are small, repeated, daily. The king watches the army. The king takes account of the army. The king pushes back when the army oversteps. The king keeps returning his attention to the kingdom he was given to govern. This is what polishing actually looks like. It does not feel like alchemy from the inside. It feels like quiet, repetitive attention. The alchemy is what those small acts do over years.</p><div><hr></div><p>There is one more piece to the chapter, and it is the one most easily missed.</p><p>Ghazali distinguishes between two kinds of knowledge of self. There is the kind that comes from learning, from books, from instruction. And there is the kind that comes from polishing. He does not despise the first. He wrote his whole <em>Ihya</em> to teach the first. But he is clear that the first alone does not transform anyone.</p><blockquote><p>Just as iron, by sufficient polishing, can be made into a mirror, so any mind by due discipline can be rendered receptive of such impressions.</p></blockquote><p><em>al-Ghazali, Kimiya-yi Sa’adat</em></p><p>The knowledge that transforms is the knowledge that arrives when the heart has been polished enough to receive it. It is not earned by argument. It is uncovered by removing what was in the way.</p><blockquote><p>Exact philosophical knowledge of the spirit comes as the result of self-discipline and perseverance in the path.</p></blockquote><p><em>al-Ghazali, Kimiya-yi Sa’adat</em></p><p>You do not need to understand the soul to begin polishing it. You need to begin polishing it. The understanding follows from the work.</p><p>This is why Ghazali, after a lifetime of argument, walked away from his post and spent eleven years polishing. He had reached the end of what the intellect could give. The mirror needed work no theology could do for it. He went to Damascus, to Jerusalem, into long retreat. When he came back, he wrote what he had found.</p><p>And what he found, when he stripped it down to its first chapter for ordinary readers, was this. You do not know who you are. What you take to be yourself is not yourself. The faculties speak in your voice but they are not you. The heart, which is the actual you, is buried under their noise. The work is to quiet them, to put them back in their proper place, to restore the king to his throne and the army to its post. When that is done, the mirror clears. And when the mirror clears, what was always being reflected becomes visible.</p><blockquote><p>He who knows himself knows his Lord.</p></blockquote><p><em>Hadith attributed to the Prophet</em></p><p>The saying does not promise that introspection will give you God. It promises that when you finally see what you actually are, you will see what set you in motion. The two knowledges arrive together. You cannot have one without the other. The self that knows itself is not the self that was speaking in your voice all those years. It is the one that was listening. The one that was travelling. The one that came as a merchant into a foreign country, did its business, and is now, slowly, beginning to remember the way home.</p><div><hr></div><p><em>Passages from</em> Kimiya-yi Sa’adat <em>by Abu Hamid al-Ghazali, translated by Claud Field (1910), Chapter I, “The Knowledge of Self.” The autobiographical line is from</em> al-Munqidh min al-Dalal <em>(The Deliverer from Error), translated by W. Montgomery Watt.</em></p><div><hr></div><p><em>If this essay was useful, share it with someone walking the path. New translations and essays from the Sufi tradition arrive here weekly.</em></p><p><em>James Fleming for Spiritualrelief.</em></p><div><div><div><p>Spiritualrelief's Substack is a reader-supported publication. 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Al-Ghazali's Lost Gate to God | Self-Knowledge in The Alchemy of Happiness


<p><iframe allowfullscreen="allowfullscreen" width="640" height="390" src="https://www.inoreader.com/yt-embed/?v=Y1y-otvyUnw" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" style="width:100%;aspect-ratio:16/9;height:auto;display:block;border:0;" frameborder="0"></iframe></p><p>Al-Ghazali walked away from the most prestigious teaching position in the Sunni world because he could no longer speak. He had reached the limit of what argument could do. The Alchemy of Happiness is what he wrote when he came back.<br> In this essay we read his first chapter slowly. The chapter is built on one saying: He who knows himself knows his Lord. From that hadith Ghazali draws a complete map of the human interior, the kingdom of the soul, the four faculties, the heart as a polished mirror, the pilgrim and the camel. Each image carries the same diagnosis. What you call yourself is not yourself. The work is to find the one who has been listening all along.<br> <br> This is the gate Ghazali found, and the only gate he ever recommended.<br> <br> 📖 Sources<br> Al-Ghazali, Kimiya-yi Sa'adat (The Alchemy of Happiness), <br> trans. Claud Field (1910). Chapter I, "The Knowledge of Self."<br> Al-Ghazali, al-Munqidh min al-Dalal (The Deliverer from Error), <br> trans. W. Montgomery Watt.<br> Al-Ghazali, Ihya Ulum al-Din, Book 21 (Marvels of the Heart), <br> trans. Walter Skellie.<br> <br> MORE FROM SPIRITUALRELIEF<br> Music <a href="https://www.youtube.com/@UCBo3tQklTFD_10GtJx8mAmA">https://www.youtube.com/@UCBo3tQklTFD_10GtJx8mAmA</a> <br> Express Your Support Through A YouTube channel membership:<br> <a href="https://www.youtube.com/channel/UCb2GDYQwKx6lYfvJCZCHx0w/join">https://www.youtube.com/channel/UCb2GDYQwKx6lYfvJCZCHx0w/join</a><br> Essays and translations <a href="https://spiritualrelief.substack.com">https://spiritualrelief.substack.com</a><br> <br> #alghazali #alchemyofhappiness #sufism #selfknowledge #islamicmysticism #sufiwisdom #ibnarabi #spiritualrelief</p> <p><a href="https://www.youtube.com/watch?v=Y1y-otvyUnw" target="_blank">- Enlace a artículo -</a></p> <p>Más info en https://ift.tt/9WoDwdh / Tfno. & WA 607725547 Centro MENADEL (Frasco Martín) Psicología Clínica y Tradicional en Mijas. #Menadel #Psicología #Clínica #Tradicional #MijasPueblo</p> <p>*No suscribimos necesariamente las opiniones o artículos aquí compartidos. No todo es lo que parece.</p>

What Makes a True Statesman?


<p><img src="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!pAZd!,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https://substack-post-media.s3.amazonaws.com/public/images/392c9cbd-652d-4dce-8ebb-af3f98fda45a_1032x952.png"></p><p>Dear Classical Wisdom Member,</p><p>I’m always wary of politicians. The very word conjures cheesy smiles, hollow promises, and carefully rehearsed sincerity. Too often, the people who crave power most intensely are the least suited to wield it. They are hungry for control over others…an ugly attribute in even the greatest of men.</p><p>The opposite of the politician,…</p> <p> <a href="https://classicalwisdom.substack.com/p/what-makes-a-true-statesman"> Read more </a> </p> <p><a href="https://classicalwisdom.substack.com/p/what-makes-a-true-statesman" target="_blank">- Enlace a artículo -</a></p> <p>Más info en https://ift.tt/9WoDwdh / Tfno. & WA 607725547 Centro MENADEL (Frasco Martín) Psicología Clínica y Tradicional en Mijas. #Menadel #Psicología #Clínica #Tradicional #MijasPueblo</p> <p>*No suscribimos necesariamente las opiniones o artículos aquí compartidos. No todo es lo que parece.</p>

El diagnòstic és teu, però la malaltia no. La transformació de Gemma Garrigosa


<p><iframe allowfullscreen="allowfullscreen" width="640" height="390" src="https://www.inoreader.com/yt-embed/?v=GcapSU8zz4c" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" style="width:100%;aspect-ratio:16/9;height:auto;display:block;border:0;" frameborder="0"></iframe></p><p>En aquesta ocasió, tenim el plaer de presentar la conferència de la Gemma Garrigosa, filòloga, traductora i autora del revelador llibre "Recuperar el poder perdut" (disponible tant en català com en castellà a través de l'Editorial Tarannà).<br> <br> L'any 2020, la vida de la Gemma va fer un gir radical quan, arran de símptomes inflamatoris aguts que li impedien moure's amb normalitat, va rebre un diagnòstic demolidor: artritis reumatoide, una malaltia catalogada per la medicina convencional com a crònica, autoimmune i degenerativa. Davant d'una sentència mèdica que generava un profund quadre de pànica i xoc emocional, la Gemma va experimentar una forta reacció interna. Malgrat haver seguit inicialment els fàrmacs prescrits, una intuïció profunda la va portar a qüestionar el camí establert i a emprendre una cerca alternativa per comprendre què li deia realment el seu propi cos.<br> <br> Al llarg d'aquesta inspiradora xerrada, l'autora ens desvetlla com el procés de guarició va anar molt més enllà de l'aspecte purament material o alimentari. Tot i que va iniciar una transformació profunda en la seva nutrició per recuperar l'equilibri físic, aviat va comprendre que les malalties estan estretament lligades a la nostra ment, a les ferides del passat compartides des de la infantesa i a la pèrdua de la nostra pròpia identitat. A través de la seva experiència, la Gemma ens convida a reflexionar sobre el concepte de "terrorisme mèdic" —terme utilitzat per descriure l'impacte psicològic i desempoderador que provoquen certs diagnòstics tancats— i ens ensenya la importància de recuperar la veu, de fer-nos escoltar i de prendre les regnes de la nostra pròpia salut.<br> <br> Una oportunitat única per connectar amb els valors de la Vida, la Veritat i la Llibertat a través de l'autogestió conscient. No t'ho perdis, subscriu-te al canal de Plural 21 i comparteix aquest testimoniatge amb aquelles persones que busquen una sortida conscient al patiment de la malaltia.<br> <br> Grabat el 16 d'abril del 2025<br> <br> 00:00:00 Benvinguda i presentació de Gemma Garrigosa a Plural 21<br> 00:00:50 El llibre: "Recuperar el poder perdut" i l'Editorial Tarannà <br> 00:01:35 El diagnòstic l'any 2020: Artritis reumatoide <br> 00:02:00 El pànica mèdic i el concepte de "terrorisme" en els diagnòstics<br> 00:03:00 L'evolució dels símptomes i la pèrdua de força física <br> 00:03:50 La decisió de canviar de camí: Reacció als fàrmacs convencionals<br> 00:04:35 El primer pas cap a la recuperació: El retorn al propi cos <br> 00:04:55 Transformació profunda a través de l'alimentació <br> 00:05:30 El vincle entre la ment, la infantesa i la configuració de la malaltia<br> 00:15:00 L'impacte de les nostres emocions i la por al futur <br> 00:30:00 La recerca de respostes i les tradicions antigues de salut <br> 00:45:00 Trobar una veu pròpia davant dels dictàmens externs <br> 1:10:00 Reflexió final: Connectar amb la Vida, la Veritat i la Identitat<br> <br> Recuerda que te puedes hacer socio de Plural 21 en <a href="https://plural-21.org/alta-nuevos-socios">https://plural-21.org/alta-nuevos-socios</a><br> Si quieres hacer alguna aportación a Plural 21 ahora puedes hacerlo a través de diferentes sistemas:<br> - BIZUM. En la opción "Donación a una ONG" utiliza el código: 07672<br> - A través de Youtube podéis: utilizar la herramienta "Gracias/Thanks" de Youtube<br> - a la vieja usanza: podéis hacer una transferencia a Plural-21 Caixa d’Enginyers cuenta nº ES55 3025 0004 3514 3326 6836</p> <p><a href="https://www.youtube.com/watch?v=GcapSU8zz4c" target="_blank">- Enlace a artículo -</a></p> <p>Más info en https://ift.tt/9WoDwdh / Tfno. & WA 607725547 Centro MENADEL (Frasco Martín) Psicología Clínica y Tradicional en Mijas. #Menadel #Psicología #Clínica #Tradicional #MijasPueblo</p> <p>*No suscribimos necesariamente las opiniones o artículos aquí compartidos. No todo es lo que parece.</p>