Psicología

Centro MENADEL PSICOLOGÍA Clínica y Tradicional

Psicoterapia Clínica cognitivo-conductual (una revisión vital, herramientas para el cambio y ayuda en la toma de consciencia de los mecanismos de nuestro ego) y Tradicional (una aproximación a la Espiritualidad desde una concepción de la psicología que contempla al ser humano en su visión ternaria Tradicional: cuerpo, alma y Espíritu).

“La psicología tradicional y sagrada da por establecido que la vida es un medio hacia un fin más allá de sí misma, no que haya de ser vivida a toda costa. La psicología tradicional no se basa en la observación; es una ciencia de la experiencia subjetiva. Su verdad no es del tipo susceptible de demostración estadística; es una verdad que solo puede ser verificada por el contemplativo experto. En otras palabras, su verdad solo puede ser verificada por aquellos que adoptan el procedimiento prescrito por sus proponedores, y que se llama una ‘Vía’.” (Ananda K Coomaraswamy)

La Psicoterapia es un proceso de superación que, a través de la observación, análisis, control y transformación del pensamiento y modificación de hábitos de conducta te ayudará a vencer:

Depresión / Melancolía
Neurosis - Estrés
Ansiedad / Angustia
Miedos / Fobias
Adicciones / Dependencias (Drogas, Juego, Sexo...)
Obsesiones Problemas Familiares y de Pareja e Hijos
Trastornos de Personalidad...

La Psicología no trata únicamente patologías. ¿Qué sentido tiene mi vida?: el Autoconocimiento, el desarrollo interior es una necesidad de interés creciente en una sociedad de prisas, consumo compulsivo, incertidumbre, soledad y vacío. Conocerte a Ti mismo como clave para encontrar la verdadera felicidad.

Estudio de las estructuras subyacentes de Personalidad
Técnicas de Relajación
Visualización Creativa
Concentración
Cambio de Hábitos
Desbloqueo Emocional
Exploración de la Consciencia

Desde la Psicología Cognitivo-Conductual hasta la Psicología Tradicional, adaptándonos a la naturaleza, necesidades y condiciones de nuestros pacientes desde 1992.

martes, 22 de septiembre de 2026

Desligarse del mundo moderno: contra la domesticación del pensamiento


<p>Normalmente, cuando escuchamos un discurso que pretende ser «crítico» con el actual orden de cosas, en cualquier medio de comunicación, ya sea televisivo, de prensa o en las propias redes sociales, siempre se nos ofrece el mismo tipo de argumentario, los mismos lugares comunes, y una serie de patrones que se reproducen hasta el infinito, incluso entre los más recalcitrantes adversarios del actual sistema. Esta crítica parte de unas mismas categorías morales, antropológicas y conceptuales, las mismas que el sistema asume como propias y sobre las que cimenta su hegemonía, su discurso y <a href="https://hiperbolajanus.com/posts/estamos-siendo-controlados/">la imposición de un determinado orden de cosas</a>, de valores y de principios. De tal modo que todo intento de presentar un enfoque realmente rompedor, que genere una fractura real ante el pensamiento dominante, queda automáticamente neutralizado y se disuelve en la nada. En este sentido debemos, una vez más, preguntarnos por quién ha decidido determinado tipo de lenguaje, las premisas y los límites en los que estas posiciones deben plantearse.</p> <p>Por ubicar el tema dentro de problemas y cuestiones concretas, está, por ejemplo, la aceptación de la democracia liberal como <a href="https://hiperbolajanus.com/posts/soberania-y-libertad/">la única forma de libertad posible</a>, de la que emanan los únicos principios y fundamentos en los que una sociedad actual, en pleno siglo XXI, puede articular la convivencia de una comunidad de personas. O bien, dentro de otro contexto más polémico, ¿por qué motivo una sociedad no puede defender su homogeneidad étnica y/o cultural? Este es un tema tabú, que suele conllevar el ostracismo social, las miradas de odio o, directamente, el desprecio y el rechazo más absolutos. Y volvemos a preguntar, ¿y si los miembros que componen esa sociedad deciden, libremente, que eso sea así? Cambiemos de escenario, ¿y si una sociedad decide mantener, también libremente, <a href="https://hiperbolajanus.com/posts/juan-vazquez-mella-tradicionalismo/">las tradiciones políticas de sus antepasados</a> y seguir conformándose como comunidad política en base a un credo religioso, a una idea de origen premoderno o bajo la inspiración de cualquier otro principio que entre en contradicción con la democracia liberal posmoderna? Tampoco obtendremos una respuesta satisfactoria por parte del juicio de los modernos, en su intento de universalizar unas premisas y unos principios que pretenden abarcarlo todo, y con ello también nuestras mentalidades, que deben amoldarse, tal y como lo exigen los tiempos, y en virtud de <span><a href="https://hiperbolajanus.com/revistas/mos-maiorum/07/kisters-la-dictadura-liberal/" title="La dictadura liberal"><span>ese progresismo de raíz teleológica</span></a></span> a lo que demanda el pensamiento moderno y desarraigado.</p> <p>No en vano, uno de los engaños más eficaces de los que se sirve la modernidad consiste en hacer creer a sus detractores que son libres de combatirla, bajo una impostada imagen de pluralidad que no es sino una ficción. Alguno dirá, elevando la voz y con cierta indignación, «<em>¡podemos discutir los gobiernos, sus leyes, e incluso los excesos de las élites!</em>», a lo cual añadirán ufanos, «<em>¡…y además puedes elegir libremente a los gobernantes cada 4 años, ejerciendo tu derecho democrático al voto!</em>». Y es cierto, puedes quejarte, especialmente en redes sociales y en el ámbito privado, incluso cuando el periodista de turno te pregunte por la calle, y hasta podrás participar en una manifestación, normalmente diseñada y monitoreada por partidos políticos, <a href="https://hiperbolajanus.com/posts/falsas-antitesis-izquierda-derecha/">a izquierda o derecha</a>, para mostrar tu desacuerdo, y sí, podrás votar entre las opciones que el propio sistema te ofrece. Pero, ciertamente, nunca podrás cuestionar las premisas fundamentales sobre las que se levanta el universo moderno, sus democracias liberales, sus sagrados principios. El sistema permite una considerable diversidad de opiniones, siempre que éstas se manifiesten dentro de un marco preconcebido, <a href="https://hiperbolajanus.com/posts/libertad-moral-y-autoridad-en-el/">bajo unas premisas intelectuales y morales</a> previamente establecidas. Se puede discrepar casi de cualquier cosa, pero siempre dentro de aquello que se determina de antemano, no vaya a ser que nadie se salga del redil y deba ser castigado por su osadía, por el atrevimiento a traspasar límites que no pueden ser sobrepasados, y que se tienen que aceptar obligatoriamente como evidencias indiscutibles.</p> <h2>La «virtud» de la moderación</h2> <p>Además, es muy curioso comprobar la insistencia que hay en torno a la idea de «moderación», a plantear siempre toda cuestión en términos de ambivalencia, de medias tintas, bajo una impostura que no es más que una llamada a la mediocridad, a las componendas, y al pensamiento débil. Y este elemento añade un condicionante más a lo anteriormente expuesto, y es que el sistema liberal no solo determina qué puede pensarse, sino también la intensidad y la forma en que este hipotético desacuerdo debe presentarse. Se exige que no exista un exceso de convicción a la hora de defender un principio o atacar una determinada idea, <a href="https://hiperbolajanus.com/posts/distopia-manipulacion-mentes/">no se vaya alguien a pasar de la raya y pase a ser sospechoso</a>, para entonces ser considerado como un «agitador», un «demente» o un radical, un «ultra».</p> <p>Y en torno al concepto de radical o radicalismo hay una inversión semántica que resulta especialmente interesante, ya que entronca perfectamente con aquella idea nietzscheana de la Transvaloración de todos los valores, y como conceptos y términos cuyos orígenes etimológicos nos remiten a significados totalmente opuestos a los que poseen en la actualidad. De tal manera que si lo radical nos remite a lo que permanece bien enraizado en la naturaleza del ser y, en consecuencia, posee una connotación positiva de origen, pues supone también ir hasta la raíz de una cuestión, combatir algo en sus fundamentos, dado el contexto que planteamos, ahora se transforma en una suerte de locura y fanatismo a erradicar (valga la redundancia etimológica), a desterrar para siempre de las conciencias del común de la gente. Y sin embargo, lo «moderado» es considerado como lo cabal, lo racional, lo prudente o lo democrático.</p> <p></p> <p>No nos llevemos a engaños, la moderación representa una forma clara y nítida de neutralización dentro del pensamiento contemporáneo. El hombre moderno ha terminado por convencerse de que la moderación representa una virtud en sí misma, mientras que el radicalismo representa su opuesto inconciliable, una suerte de enfermedad. El moderado dialoga y pretende llegar a puntos de encuentro, sin provocar rupturas dramáticas, mientras que el radical confronta y conduce a desencuentros insoslayables. El moderado reconoce la complejidad de los problemas, y de ahí su talante discursivo, y su voluntad de no tensar demasiado la cuerda, mientras que el radical, irracional, sin dos dedos de frente, tiende a simplificar. Esa es la visión que domina la mentalidad del liberal, que se mueve dentro de estas antítesis que buscan enfatizar en todo momento esa dicotomía entre lo racional y lo irracional, construyendo casi una parodia.</p> <p>Vayamos más allá, ¿qué significa entonces ser radical? La palabra procede del latín <em>radix</em>, es decir, raíz. Radical es, como ya hemos apuntado anteriormente, aquel que busca la raíz de las cosas, quien no se conforma con examinar sus manifestaciones superficiales, sino que pretende remontarse hasta los principios que las producen. En este sentido, el radical no tiene por qué ser ningún fanático, más bien se trata del hombre que se niega a aceptar un orden de cosas dado sin conocer antes su origen y aquello que lo fundamenta en sus bases y cimientos originales. A este respecto, nos damos cuenta de la eficacia con la que la modernidad liberal ha provocado esta operación de inversión semántica. Ha conseguido que quien pregunta por las raíces sea considerado peligroso, mientras que quien acepta las premisas que el sistema ofrece y se limita a discutir sus aplicaciones sea razonable. Puedes cuestionar una ley, pero no puedes poner en duda la concepción del hombre que la inspira, y podríamos trasladar esta cuestión a uno de los temas tabú de la democracia liberal de las últimas décadas, como es la cuestión del lobby homosexualista, <a href="https://hiperbolajanus.com/posts/la-naturaleza-femenina-y-los-roles/">o el propiamente feminista</a>, que pueden ser discutidos en la implementación de leyes que promueven desde las instituciones, porque están plenamente institucionalizados, criticando que puedan extralimitarse, y nos vienen a la mente <a href="https://cadenaser.com/nacional/2026/06/28/un-ayuntamiento-puede-colocar-una-bandera-lgtbi-si-y-lo-avala-el-tribunal-supremo-cadena-ser/">el tema de la bandera arcoiris en los ayuntamientos</a>, pero no puedes cuestionar su existencia bajo ningún concepto, y mucho menos aventurarte a cuestionar o rechazar cualquier aspecto integral de susodichos movimientos, pues te arriesgas a ser considerado «homófobo», «machista» o cualquier otro tipo de etiqueta o apelativo por el estilo. En el mismo terreno, se puede criticar una política migratoria, pero no se puede preguntar por el principio universalista <a href="https://hiperbolajanus.com/posts/campamento-santos-raspail/">que niega la legitimidad de toda continuidad histórica de los pueblos</a>. Y así sucesivamente, dando respuesta a nuestros primeros párrafos, con el cual hemos tratado de irrumpir de manera provocadora en el asunto. De modo que se puede protestar contra los excesos de la cultura contemporánea, pero sin llegar a preguntar si los principios fundamentales de esa cultura son ya problemáticos en sí mismos.</p> <p>La moderación representa una frontera invisible, que determina tanto lo que podemos pensar como la distancia que se nos permite recorrer desde las ideas dominantes. Se tolera la discrepancia siempre que quien la exprese se mantenga dentro de un redil. Puede, incluso, tolerarse una oposición vehemente, siempre que no llegue a cuestionar los fundamentos últimos del sistema. Lo que se vuelve totalmente intolerable y no está permitido es la radicalidad en su sentido originario y auténtico: la voluntad de descender hasta las raíces, de escrutar la realidad hasta sus últimas consecuencias.</p> <p>Pero la propia modernidad es víctima de su vocabulario y de sus constructos artificiosos, volviéndose paradójica o contradictoria, porque ésta fue radical, si atendemos a su propia genealogía histórica, en la ruptura revolucionaria que impuso con todas las formas políticas heredadas <span><a href="https://hiperbolajanus.com/revistas/mos-maiorum/07/fernandez-una-revision-critica-de-la/" title="Una revisión crítica de la Revolución Francesa"><span>desde los episodios revolucionarios de 1789-1795 en adelante</span></a></span>, ¿o acaso debatieron amistosamente con los vandeanos antes de perpetrar su ignominioso genocidio?; fue radical en la disolución de las estructuras tradicionales, frente a las cuales libró una lucha encarnizada y sin cuartel; fue radical en la transformación del concepto del individuo, de la familia, de la autoridad, de la propiedad, de la religión y de la comunidad política. La modernidad no tuvo reparo alguno en desarraigar al hombre de su pasado y en ponerlo en contraste con la civilización europea a la que siempre perteneció cuando consideró que sus raíces constituían obstáculos para la consecución de su proyecto. Sin embargo, una vez consumado su proyecto, pretende desterrar toda radicalidad para evitar que cuestiones los fundamentos de origen que han vertebrado su propia génesis.</p> <p>Vamos a ir incluso más allá, y podemos decir que esta moderación, que tanto veneran los modernos de nuestros días, se ha convertido en una forma de conservadurismo de todo lo establecido, y con ello atentan contra ese «ir hacia delante», ese progresismo antropológico del que tanto se enorgullecen y promueven, y que también representa una de las muchas contradicciones internas que el liberal experimenta. La moderación, en sí misma, y planteada en términos de una virtud personal, de manifestar un temple, un equilibrio interior y <a href="https://hiperbolajanus.com/posts/sexualidad-ingenieria-social-occidente/">no dejarse arrastrar por las pasiones o los bajos instintos</a>, como una forma de autocontrol, no es necesariamente negativa ni implica en absoluto una postura claudicante ni débil, más bien todo lo contrario. Sin embargo, cuando enfrentamos este término en el ámbito de las categorías de lo político, transformado en un principio absoluto, puede alterar su significado de una manera extraordinaria, y que nos remite a la prohibición de llevar una idea hasta sus últimas consecuencias. En este terreno la moderación implica cobardía, mediocridad y, en definitiva, renuncia a la propia afirmación del pensamiento y del sentido originario de la radicalidad.</p> <p>Porque no toda posición equidistante es verdadera por encontrarse en el centro, porque la verdad no es, necesariamente, el punto medio entre dos errores. Si alguien descubre que una idea o determinada doctrina es errónea y está equivocada, no tiene ninguna obligación de afrontarla desde la moderación para resultar ética o moralmente aceptable a ojos de sus adversarios, de quienes promueven ese orden de ideas. Del mismo modo, si una civilización o comunidad política particular considera que determinados principios son esenciales para su continuidad, no tiene porqué situarse a medio camino entre su propia afirmación y la negación de sí misma, atendiendo a esa falsa premisa de la moderación. Nadie se imagina que los reinos cristianos del Norte, durante la Reconquista, por ejemplo, hubiera adoptado posiciones moderadas frente al enemigo sarraceno, o retrotrayéndonos a un ejemplo histórico anterior, que <a href="https://hiperbolajanus.com/posts/presentacion-roma-cautiva/">la Roma triunfante del Imperio</a> hubiera acordado con los territorios que integró bajo su seno una suerte de negociación pacífica y democrática, mediante las urnas, para decidir la anexión de sus territorios imperiales. Es simplemente absurdo y ridículo. Del mismo modo, <a href="https://hiperbolajanus.com/posts/imperialismo-estadounidense-orden-juridico/">las guerras libradas por el liberalismo</a>, bajo la égida del anglosionismo, no han negociado pacífica y moderadamente con aquellos pueblos a los que han sometido a sus bombardeos criminales, y la lista es larga, y si no que pregunten a los iraquíes, sirios o iraníes, por poner solo algunos ejemplos recientes.</p> <p>Es más, existe una profunda relación entre radicalidad y fidelidad, porque quien posee raíces, como ya hemos dicho, no tiene por qué ser «extremista», en la acepción que modernamente se tiene de susodicho término. El radical sabe de dónde procede, y en virtud de ese conocimiento puede comprender mejor hacia dónde quiere dirigirse. La <em>radix</em> no remite solamente a la profundidad, sino también a la pertenencia, a la naturaleza íntima del Ser, porque lo que tiene raíces es porque crece sobre un suelo firme, <a href="https://hiperbolajanus.com/posts/mito-simbolismo-y-metafisica-del-arbol/">del mismo modo que lo hace el árbol</a>, lo que le permite, en primer lugar y ante todo, poseerse a sí mismo, sobre unas raíces intelectuales, culturales, espirituales y de identidad que le sirven como barrera y protección frente a cualquier corriente subversiva dominante. El hombre moderno, para ser sometido, <a href="https://hiperbolajanus.com/posts/presentacion-olvidar-darwin-sermonti/">primero ha tenido que «olvidar» quién es</a>, de dónde viene y cuáles son sus raíces verdaderas. Sin esta operación de desarraigo nunca podría haber sido doblegado en su voluntad, que permanecería fiel e inquebrantable frente a toda falsificación o censura.</p> <p>El hombre que asienta su existencia sobre las raíces no tiene miedo a preguntarse por los principios, por los orígenes y por la genealogía de las ideas, es capaz de preguntarse por la naturaleza del hombre, por el sentido de la comunidad, por la libertad, por la Patria, por el sentido de pertenencia a todos los niveles, étnico o de sangre, sobre el significado de la Tradición, por ideas que deben o no ser rechazadas y por una concepción general de lo humano, sin necesidad de promover actitudes hipócritas, cínicas e impostadas, sin practicar ningún tipo de autocensura, que normalmente nace del complejo, de la superficialidad y de la estupidez generalizada que emana de la sociedad de nuestros días, donde los comportamientos gregarios y sobresocializados dictan el pensamiento general de cada momento, que como podemos ver en los últimos tiempos viene dictado en su banalidad extrema y paroxística, por lo «viral». No olvidemos a esa caterva de imbéciles «farmeando aura» en las calles, vestidos de lagarteranas y saltimbanquis, generando vergüenza ajena y degradación animalesca.</p> <p></p> <p>Son estos algunos de los motivos por los cuales el sistema teme mucho más al radical que al que plantea formas de oposición superficial, normalmente encuadradas en la dialéctica de los partidos, bajo el marco mental izquierda vs derecha. Son aquellos que comienzan su «argumentación» con el clásico «<em>yo no soy… pero…</em>», los que se quedan en los efectos inmediatos, en la consecuencia, desde un carácter reactivo en lo liviano y muy limitado, mientras que ese radical denostado y tan incómodo indaga en las causas originales de tal desbarajuste, para conocer las motivaciones sobre las que descansa un determinado problema. Porque este opositor superficial en el fondo no quiere contestar el orden de cosas existente, sino que a menudo lo que desea es que funcione mejor, y con ello atribuye el problema a que algo no funciona porque no se está haciendo bien, pero <strong>no porque rechace el posicionamiento en sí, sino su mal funcionamiento</strong>. Esto recuerda a las críticas que muchas veces se dirigen a los políticos, a los que se les atribuye comportamientos deleznables y denunciables, pero nunca se denuncia al propio sistema, que es quien, de facto, favorece ese tipo de gobernantes detestables. Y si lo trasladamos a nuestro caso particular en estos días podríamos decir, el problema no es <strong>Pedro Sánchez</strong>, <a href="https://hiperbolajanus.com/posts/democracia-liberal-agonico-destructivo-r78/">el problema es el Régimen de 1978</a>.</p> <p>Con lo cual, y a modo de conclusión en este apartado, podríamos decir que la auténtica radicalidad representa no un exceso de pensamiento, sino su recuperación frente a una realidad donde toda forma de disidencia se ha integrado en el simulacro general que representan las democracias liberales posmodernas, bajo el mismo orden teatralizado. Radicalidad es sinónimo de profundidad, de voluntad de comprensión, de fidelidad a las raíces, a lo que nos hace hombres y nos reconoce dentro de un Orden, de un Cosmos frente al caos y la disolución del hombre estabulado que propone un liberalismo sin alma, desarraigado y enemigo de de la Verdad.</p> <h2>El poder de las palabras: la dictadura del lenguaje</h2> <blockquote> <p>«Los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo»</p> <p>— Ludwig Wittgenstein</p> </blockquote> <p>No es precisamente escasa la literatura que nos habla de las manipulaciones de la psique a gran escala, por parte de gobiernos y Agendas al servicio de intereses perversos y deshumanizadores, y de hecho este es un tema que hemos tocado en multitud de ocasiones a lo largo de los últimos años. El lenguaje no es neutro, debemos partir de esa base. Y en este sentido nos viene a la mente el ejemplo de aquel personaje que aparece en <em><a href="https://hiperbolajanus.com/posts/resena-1984-de-george-orwell/">1984</a></em>, <strong>Syme</strong>, que trabajaba en el Ministerio de la Verdad junto al protagonista de la novela, <strong>Winston Smith</strong>, y que nos sirve perfectamente de guía para explicar la relación directa entre lenguaje, pensamiento y poder. El personaje en cuestión trabaja en <a href="https://hiperbolajanus.com/posts/neolengua-perdida-conciencia/">la creación de una «neolengua»</a> y su tarea consiste en revisar y reducir progresivamente el idioma inglés eliminando palabras, matices y posibilidades expresivas con un objetivo final: reducir a la mínima expresión cualquier capacidad para pensar críticamente. Al destruir las palabras también se elimina el significado asociado a ellas. De tal manera que se lleva a cabo un proceso de transformación y simplificación del lenguaje, limitándolo, para evitar que puedan formularse pensamientos independientes, que se salgan del control del partido. El tal Syme concibe este proyecto como una suerte de «perfeccionamiento del lenguaje», porque pretende llegar hasta el punto en el cual haya pensamientos que no puedan siquiera concebirse porque ya no existan los conceptos necesarios para expresarlos o formularlos. Un lenguaje preciso, mecánico en su expresión oral y unívoco, prácticamente robotizado, el lenguaje de los esclavos. Y no es una idea que se limite al mundo de la ficción. Uno de los principales desafíos en el desarrollo de la Inteligencia Artificial deriva precisamente de estar sujeta a la documentación existente y a su incapacidad de crear nuevos conceptos y palabras que conduzcan al descubrimiento de nuevos paradigmas.</p> <p>Volviendo a lo que comentábamos sobre la mutilación del lenguaje, en buena medida, y aunque sea en un contexto muy diferente, esta agresión hacia la lengua y hacia las enormes posibilidades semánticas y de matiz que entraña, se está produciendo en nuestros días también en el castellano o español, aunque sea de una manera más sutil.</p> <p>No podemos obviar como en los famosos <a href="https://www.bbc.com/mundo/articles/cz6z0407lnlo">informes PISA</a>, año tras año, y evaluando el nivel del alumnado español, la comprensión lectora, la capacidad de elaborar juicios críticos o de desarrollar un pensamiento independiente, termina evidenciando que las nuevas generaciones son «educadas» bajo ese mismo patrón simplificador que nos ofrece el ejemplo de la novela de <strong><span><a href="https://hiperbolajanus.com/personas/george-orwell/" title="George Orwell"><span>George Orwell</span></a></span></strong>. Una juventud mermada en sus capacidades cognitivas, abocada a comportamientos estúpidos, y a la atrofia lingüística con determinados modos y vocablos de importación —todos hemos visto a los jóvenes actuales utilizando el apelativo de «bro», <em>brother</em>, hermano, para relacionarse entre ellos, en una muestra más de <span><a href="https://hiperbolajanus.com/revistas/mos-maiorum/10/lara-amigo-americano/" title="El amigo americano"><span>la colonización cultural estadounidense bajo la que vivimos</span></a></span>— que se han convertido de uso común entre una juventud totalmente desarraigada.</p> <p>Por este motivo para el sistema liberal es muy importante establecer previamente las categorías mediante las cuales este individuo desnortado tendrá que pensar. No se trata de una cuestión menor ni secundaria, ya que si bien una autoridad podría forzar a sus ciudadanos a creer en determinadas cosas a través de la imposición de la fuerza bruta, éstos sabrían en todo momento, o al menos un porcentaje de ellos, que están siendo engañados aunque se vieran forzados a obedecer por razones de supervivencia. Un poder mucho más perfeccionado en ese sentido, como sucede en la actualidad, donde actúan mecanismos mucho más sutiles, procura que determinadas ideas aparezcan ya formuladas dentro de un vocabulario que las deslegitima, mientras que otras adquieren, al ser expresadas por determinadas palabras, una apariencia de evidencia, intencionalidad y superioridad moral. A modo de ejemplo, podemos pensar en la conocida como <em>N-word</em> dentro del mundo anglosajón, que nos remite a una norma de regularización moral, en virtud de la cual el término «<em><a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Nigger">nigger</a></em>», solo puede ser pronunciado por aquellos que pertenecen a la comunidad afrodescendiente, excluyendo a los caucásicos de su uso, que les está vetado, bajo la acusación directa de racismo. Es una palabra que carece de neutralidad, y además sirve para ubicar moralmente a quien la pronuncia, pues denota automáticamente un ataque directo a la población negra. Como vemos, es una simple palabra, y que no está en función de un contexto determinado, sino que en sí misma ya conlleva toda esa carga que hemos descrito. En paralelo a la N-word se ha desarrollado un lenguaje muy característico con una serie de términos que tienden a encuadrar en un marco de «discriminaciones» y «singularidades» a las denominadas minorías, entre las que se encuentran básicamente «inmigrantes» o personas pertenecientes a las llamadas «minorías étnicas» — aunque a escala global no lo son precisamente. En este contexto, términos como «persona racializada» sirven para implementar estos códigos, que solamente se pueden aplicar a personas de otras razas diferentes a la caucásica o blanca, a quienes, de algún modo, se les niega su propio sentido de pertenencia.</p> <p></p> <p>Con lo cual, el problema del lenguaje es indisociable del poder. Es decir, el lenguaje no es un instrumento puramente exterior, un canal mediante el cual el pensamiento adquiere sonido y permite una forma de comunicación oral entre las personas. También es, y especialmente, uno de los medios fundamentales a partir del cual el hombre organiza y explica la realidad, se sirve del lenguaje para estructurar aquello que lo rodea, y se sirve del mismo para identificar los objetos que lo componen y al mismo tiempo definirlos dándoles una ubicación particular e incluso para determinar las relaciones interpersonales. A partir de aquí podemos relacionar, comparar, jerarquizar y juzgar todo cuanto compone nuestro mundo. Y cuanto más pobre es el repertorio conceptual que manejamos, más difícil será formular las relaciones entre las cosas<sup><a href="https://hiperbolajanus.com/#fn:1">1</a></sup>. Y también al revés, cuanto más precisas sean las categorías del lenguaje, mayor capacidad para distinguir y plantear matices, que de otro modo permanecerían ocultos a nuestra conciencia.</p> <p>¿Adónde queremos llegar con todo este razonamiento? La conclusión evidente es que el hombre se encuentra sometido a un sistema de categorías que condiciona continuamente aquello que puede expresar sin ser inmediatamente descalificado. El hombre puede tener libertad para pronunciar las palabras, pero no necesariamente la libertad para atribuirles un significado diferente al que le otorga el consenso dominante. Esto significa que se puede hablar, por ejemplo, de las categorías fijadas en torno a «machismo» y «feminismo», pero no puedes cambiar las connotaciones y significados asociados. El «machismo», que se atribuye a cualquier forma de afirmación masculina será siempre intrínsecamente negativo, malvado, asociado a un principio agresivo y destructivo, que hay que desterrar de la sociedad; mientras, en el caso del feminismo, se asociará inequívocamente a un principio positivo, igualitario, asociado a la nivelación social y al triunfo de la lógica de los tiempos. Y al igual que este ejemplo, podemos poner otros muchos, como, por ejemplo la idea del «aborto», concebido como algo positivo y deseable, como una expresión de los eufemísticamente denominados como «derechos reproductivos», que permiten a la hipotética madre liberarse de la carga de responsabilidad que supone engendrar al hijo. En <a href="https://hiperbolajanus.com/posts/tanatofilia-irreversibilidad-occidente-satanico/">el caso de la «eutanasia»</a>, también sería concebido como un derecho individual, en el cual la participación del Estado permitiría acometer un «suicidio asistido» —otro eufemismo— en lugar de hablar de asesinato del no-nacido o de la ejecución de personas enfermas y/o con problemas.</p> <p>Con lo cual nos enfrentamos a la dicotomía entre dos principios: el paso de una autoridad externa que, de modo coercitivo, le dice al individuo: «<em>esto no puedes decirlo</em>» a una mucho más sutil e implícita, que ya no depende de la autoridad exterior y que se ha introducido en la conciencia del individuo para dictarle «<em>esto no debería decirlo</em>», por la ya mencionada contextualización y receptor moral que determinadas palabras implican en su uso. Tenemos otro ejemplo que nos ha pasado inadvertido, y es la connotación negativa que se asocia al término «subnormal», que a día de hoy se concibe exclusivamente como un insulto, como una forma peyorativa, descalificativa y humillante que vulnera la dignidad de la persona a quien se dirige. Pues bien, hasta hace unas décadas era de uso común, e incluso en el año 1980 los medios de comunicación proclamaron «el año del subnormal», en referencia a las personas que, efectivamente, poseían una discapacidad cognitiva y podían ser catalogados médicamente como «subnormales», sin que ello implicara una forma de humillación más allá de un «estado médico».</p> <p>En otros contextos, más relacionados con el ámbito de lo político, vemos como <a href="https://hiperbolajanus.com/posts/fascismo-modernidad/">el término «fascista»</a> o «nazi» se han convertido en el cajón de sastre para todo tipo de descalificaciones del oponente político, normalmente asociado al «radical», al «ultra» del que hablábamos en el apartado anterior. Una suerte de intolerante y monstruo desalmado que conspira para provocar la desgracia y el mal generalizado. Un fantasma, inexistente por otro lado, que a determinadas facciones de partido les interesa invocar en aras de la polarización y el enfrentamiento de las masas en esta, nuestra querida oclocracia fundada en 1978. En este caso deberíamos hablar de la desfiguración de las palabras y la reasignación de un significado diferente al original, y que lejos de radicarse en la categoría de lo político, lo trasciende para calificar cualquier acto de «odio», «intolerancia» o «discriminación», formando parte de ese amplio abanico de palabras —ya mencionadas con anterioridad— que funcionan como mecanismos automáticos de deslegitimación.</p> <p>De tal manera que cualquier juicio de valor, idea o posicionamiento que pueda hacerse acreedor a cualquiera de estas «palabras policía» terminará por ser estigmatizado y asociado automáticamente a todo el contexto que impregna este vocabulario maldito, cuyas acepciones, más o menos arbitrarias, obedecen a una intencionalidad ideológica evidente. Y esto nos lleva también al uso de la etiqueta como instrumento análogo de deslegitimación del discurso contrario, o del discurso disidente, dado que aquel que es calificado de «racista», «homófobo» o «machista», verá su argumentario arruinado y rechazado desde el primer momento, y se verá obligado a recular, o bien mediante una disculpa o bien a través del reciclaje de las opiniones propias bajo el marco mental y conceptual de quien lo ha etiquetado como tal.</p> <p></p> <p>¿Estamos proponiendo que hay que ser «fascista», «racista», «homófobo» y «machista»? En absoluto, porque no reconocemos validez alguna al uso de esos términos ni los significados asociados, en la medida que obedecen a un constructo ideológico y a un moldeamiento de conciencias cuyo objetivo es restringir el libre pensamiento y la propuesta de paradigmas ideológicos o de cualquier otra naturaleza, que puedan postularse como alternativas reales y viables ante un sistema liberal cuya propuesta es puramente destructiva, que aleja al hombre de sus raíces y lo deconstruye permanentemente con propósitos liberticidas y antihumanos. <strong>El disidente nunca debe aceptar las premisas ideológicas de su enemigo</strong>, nunca debe someterse a las trampas de su dialéctica, porque defiende otro orden de cosas, otro modelo de civilización.</p> <p>Con lo cual, nosotros no retrocedemos ante las etiquetas, ni obedecemos a los significados unívocos y arbitrarios del viciado lenguaje liberal. Y con esto no queremos decir, simplemente, que despreciemos todo su universo ideológico, sus categorías de pensamiento y el intento de reducir el lenguaje a su estrecha visión mercantilista del mundo, sino que además atenta contra la visión natural de las cosas. El mundo se estructura de una manera muy diferente, lejos de los antagonismos impostados, de los «delitos de pensamiento» y de todas esas mamarrachadas que impulsan la autocensura y el complejo generalizado de una masa que se niega a disentir, quizás porque carece de las herramientas necesarias o, no lo descartemos, ya ha claudicado frente a las fuerzas del mal que dominan el mundo por doquier.</p> <h2>Modas y estatus socio-ideológico</h2> <p>Todo lo que estamos discutiendo en este artículo no es otra cosa que la enésima reflexión sobre la teoría de la <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Ventana_de_Overton">Ventana de Overton</a>, <a href="https://hiperbolajanus.com/posts/propaganda-manipulacion-oclocracia/">el movimiento del marco que determina qué es lo socialmente aceptable y qué no</a>.</p> <p>Este es un mecanismo que aprovecha la necesidad de la masa acrítica de sentirse dentro del marco impuesto por esta ventana. Todo el mundo quiere estar a la moda, no solamente en su apariencia estética sino también en su apariencia ideológica.</p> <p>En su mayoría, muchas de las personas que se adhieren a determinada corriente de pensamiento –y especialmente las que presumen de ello– no tienen un compromiso ni un enraizamiento real y genuino por lo que dicen defender. Se trata simplemente de <a href="https://hiperbolajanus.com/posts/fugacidad-pensamiento-moderno/">manifestaciones de ese deseo de pertenecer a algo que creen que es lo aceptable</a>, aunque no sea necesariamente lo correcto. En la mayoría de casos no llegan a razonar con la honestidad debida si el movimiento al que están adscritos es correcto, moral o, incluso, si responde a sus intereses legítimos o no.</p> <p>Estamos hartos de ver en internet videos en los que «reporteros intrépidos» se aventuran a entrevistar a participantes en manifestaciones de cualquier signo, para dejar en evidencia la estupidez, la intransigencia o la incongruencia de los entrevistados. Realmente, ese tipo de vídeos no dejan de ser una forma de entretenimiento que no sirve para nada más que para polarizar a la sociedad y engrosar el ego tanto del entrevistador como el de sus seguidores.</p> <p>Es ingenuo pensar que se puede razonar con la masa con el propósito de que salga de su zona de confort, de que abandone la moda en la que se siente cómodo y aceptado. Es la influencia en la moda y en la percepción de las mayorías lo que podrá hacerles salir de ahí… Y no, no será por criterio propio sino por arrastre.</p> <h3>El <em>procés</em> como ejemplo de una moda pasajera</h3> <p>Un ejemplo de esto lo teníamos en Cataluña, sin ir más lejos.</p> <p>Desde el inicio del R78 y prácticamente hasta la ridícula y fallida proclamación de unilateral independencia del 10 de octubre de 2017, el incremento entre la población del sentir independentista no correspondía a otra cosa más que a una moda. Ser «indepe» estaba de moda, era la llave que prometía pertenecer al grupo de «los guays», de los populares, la que le permitiría a los <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Charnego">charnegos</a> hablar de tú a tú con su jefe catalán de toda la vida.</p> <p>Está más que registrado todo el uso que se le dió a la maquinaria mediática, especialmente desde al año 2010, ya no tanto para convencer (no se trataba de eso) sino para simular que el bando independentista era mayoritario. Ese era el auténtico objetivo de inundar las calles de lacitos amarillos y de otra parafernalia: <strong>simular ser una mayoría</strong> para arrastrar cada vez a más tontos a su causa y lograr una masa crítica que forzara a conseguir el objetivo que las élites económicas perseguían.</p> <p>Sin embargo, en las últimas consecuencias, cuando ya parecía que la independencia unilateral forzada era irreversible, mucha de la gente contraria a toda esta farsa que se había mantenido callada, “moderada”, durante casi 40 años por vergüenza, por no ser considerado un cateto, un garrulo o un “radical”, salió a la calle y ahí se evidenció la mentira: que no había tal mayoría independentista.</p> <p>El resto es una historia que ya conocemos. En la actualidad, muchos antiguos fervorosos independentistas reniegan de su implicación, muchos diciendo que «los han engañado» o que «todos los políticos son iguales», pero todavía sin reconocer que simplemente siguieron, de forma acrítica, una moda ya caduca.</p> <p></p> <h3>El relato determina qué es una <em>barbaridad</em> y qué no.</h3> <p>Probablemente el título de este apartado haya sido puesto en duda por el lector, pero todos somos víctimas de esto aunque no lo queramos manifestar.</p> <p>Los ejemplos más gráficos y más viscerales los tenemos en torno a todo aquello que atenta contra la vida de las personas. Porque sí, en este campo también hay cosas clasificadas como barbaridad y cosas que no. Nuestras tripas lo saben.</p> <p>Supongamos que, aprovechando <a href="https://hiperbolajanus.com/posts/enemigo-sur-asalto-ceuta/">el problema de la invasión de Ceuta</a>, a alguna voz pública se le ocurriera reforzar las fronteras con medidas disuasorias que supusieran un peligro de muerte para los invasores: verjas electrificadas, campos de minas, líneas de ametralladoras o un foso con cocodrilos. Todos sabemos que, pese a ser la medida disuasoria más natural del mundo (los animales más venenosos son los más llamativos precisamente para disuadir), esto es considerado «una barbaridad». ¡Y no hay nada más que hablar! ¡Fin! ¿¡No querremos hacer lo mismo que hace Israel!? (aunque les «falle» justo cuando van a traspasar su frontera).</p> <p>Sin embargo no parece haber ningún tipo de objeción vehemente contra las políticas relacionadas con el aborto o la eutanasia, porque son medidas «voluntarias» en todo caso. Parece que pesa más la hipotética muerte de alguien que, pese a los avisos y a sabiendas del riesgo que corre, decida violar una frontera que la de quien ha sido asesinado por motivos económicos o de salud mental.</p> <p>Es prácticamente el mismo mecanismo que desata la reacción de los imbéciles gritadores de «¡eh, eh, eh!» por la calle cuando presencian algún altercado que entra en su definición de «barbaridad».</p> <p>En la gran mayoría de casos todo esto no es más que un ejercicio para premiar (o hacer sentirse premiados) a los que colaboran en deformar la realidad para que se adapte al relato y actúan como policía del sistema afeando al que se sale del guión. La típica «charo» lo que busca, al fin y al cabo –más que el beneficio de convertirse en lo que el relato identifique como «víctima»– es sentirse premiada, demostrar que se está ganando el cielo llamando al orden y a la caza de brujas contra los herejes.</p> <p></p> <p>Esto nos recuerda las críticas que llovieron contra <strong>Mariano Rajoy</strong> por evidenciar que la selección francesa de fútbol está compuesta, en su mayoría, por africanos. El <em>charismo internacional</em> se apresuró a afear esas declaraciones, asegurando que eran tan franceses como el que más y evitando explicar por qué ser francés es mejor que ser africano.</p> <h2>Conclusión</h2> <p>Somos conscientes del mundo en el que vivimos, dominado por agentes muy poderosos que condicionan nuestras vidas. Si bien llamamos, pues, a la prudencia no lo hacemos a la moderación.</p> <p>Es de sobras conocido que en el mundo corporativo hay que seguir un modelo de comportamiento y de lenguaje que a cualquier persona con un mínimo de integridad le produce ganas de vomitar. Basta con darse un paseo por <strong>Linkedin</strong> para notar estos efectos. Por eso, no hace falta que digamos que para no poner en peligro ni el trabajo ni el salario a veces toca hacer de tripas corazón. Pero sí que es cierto que hay una distancia considerable entre querer pasar desapercibido para evitar buscarse problemas y apoyar y secundar hipócritamente las políticas oficiales con la esperanza de sentirse premiado.</p> <p>Obedecer ciegamente según qué directrices solo por no arriesgar un salario y ampararse en la «profesionalidad» para no aplicar una huelga de celo hacia órdenes que uno sabe injustas, incorrectas o desproporcionadas es una <strong>mezquindad imperdonable</strong>.</p> <p>Aquellos que aspiren a recibir recompensas obedeciendo a sus amos deberían recordar que «Roma no paga a traidores».</p> <div> <hr> <ol> <li> <p>En personas políglotas es conocido el efecto del cambio de personalidad en función del idioma en el que se habla. <a href="https://hiperbolajanus.com/#fnref:1">↩︎</a></p> </li> </ol> </div> <p><a href="https://hiperbolajanus.com/posts/mundo-moderno-domesticacion-pensamiento/" target="_blank">- Enlace a artículo -</a></p> <p>Más info en https://ift.tt/ci9feHS / Tfno. & WA 607725547 Centro MENADEL (Frasco Martín) Psicología Clínica y Tradicional en Mijas. #Menadel #Psicología #Clínica #Tradicional #MijasPueblo</p> <p>*No suscribimos necesariamente las opiniones o artículos aquí compartidos. 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Las cuatro directrices de la mente humana


<p><iframe allowfullscreen="allowfullscreen" width="640" height="390" src="https://www.inoreader.com/yt-embed/?v=6Y-DfH1hNG8" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" style="width:100%;aspect-ratio:16/9;height:auto;display:block;border:0;" frameborder="0"></iframe></p><p>Entraremos a conocer las cuatro cárceles que encierran la mente humana en toda sociedad, y aprender a entenderlas, situarlas, y como liberarse de ellas.<br> <br> Kevin trae un legado familiar enraizado en las prácticas de sanación chinas. Inspirado por su padre, un renombrado médico en este campo, Kevin ha dedicado su vida a dominar tanto el arte del Lohan Chikung como el Kung Fu Choy Lee Fut, entendiendo que la verdadera maestría en medicina china viene de la integración profunda de estas disciplinas ancestrales.<br> <br> Su práctica se centra en utilizar estas técnicas milenarias para abordar y resolver una amplia gama de problemas de salud, ofreciendo a sus pacientes caminos personalizados hacia el bienestar y la armonía interna. Su consultorio, que refleja 20 años de tradición y conocimiento, es un testimonio de su compromiso con la excelencia y su pasión por compartir los beneficios de la medicina tradicional china con el mundo.</p> <p><a href="https://www.youtube.com/watch?v=6Y-DfH1hNG8" target="_blank">- Enlace a artículo -</a></p> <p>Más info en https://ift.tt/ci9feHS / Tfno. & WA 607725547 Centro MENADEL (Frasco Martín) Psicología Clínica y Tradicional en Mijas. #Menadel #Psicología #Clínica #Tradicional #MijasPueblo</p> <p>*No suscribimos necesariamente las opiniones o artículos aquí compartidos. No todo es lo que parece.</p>

Geometría Sagrada – Introducción y trazado del Vesica


<p>La geometría antigua no se basa únicamente en axiomas o suposiciones a priori. A diferencia de las geometrías más recientes, el punto de partida del pensamiento geométrico antiguo no era solamente una red de definiciones o abstracciones intelectuales, sino también la contemplación de un principio de unidad, un Dios creador, y del orden presente en la creación. A partir de ello, se buscaba simbolizar visualmente y contemplar la armonía formal que procede de dicho Hacedor. Es este acercamiento, el punto de partida de la actividad geométrica que separa lo que algunos denominan geometrías sagradas de las geometrías secundarias. La geometría antigua comienza simbólicamente con la unidad, mientras que las matemáticas modernas introducen el <a href="https://unamiradaaltiempo.wordpress.com/2022/01/24/consideraciones-sobre-el-cero/">cero</a> como elemento fundamental dentro de ciertos sistemas matemáticos.</p> <p></p> <div> <figure><img width="1600" height="1811" src="https://unamiradaaltiempo.wordpress.com/wp-content/uploads/2022/02/image-16.png?w=1600" alt="" data-inoreader-upscale="query_w"><figcaption>Fray Luca Pacioli y su alumno</figcaption></figure> </div> <p>Ya sea producto de una cultura oriental u occidental, el circulo como diagrama sagrado es una imagen familiar y omnipresente a lo largo de la historia del arte. La India, el Tíbet, el Islam y la Europa medieval los han producido en abundancia, y muchas culturas tribales también los emplean. Asimismo, ya sea en forma de pinturas o construcciones, tales diagramas suelen basarse en la división del círculo en cuatro partes, donde todos los elementos involucrados se encuentran interrelacionados dentro de un diseño unificado.</p> <p>La mayoría de las veces este tipo de representaciones poseen un carácter cosmológico; es decir, representan simbólicamente lo que se considera la estructura esencial del universo, incluyendo elementos como los signos del zodíaco, diversas figuras religiosas o el hombre mismo. Sin embargo, desde una perspectiva cristiana, estos símbolos deben entenderse con prudencia, evitando interpretaciones esotéricas o panteístas incompatibles con la fe católica. Lo más llamativo de esta forma de diagrama es que expresa la noción de cosmos, es decir, de la realidad concebida como un todo ordenado y armonioso.</p> <p>No obstante, desde la perspectiva cristiana, estas concepciones deben entenderse únicamente como expresiones simbólicas y filosóficas propias de determinadas religiones orientales, evitando interpretaciones panteístas incompatibles con la doctrina católica, la cual enseña que Dios es distinto de su creación y que el universo no es una emanación de la divinidad, sino una creación libre realizada por Dios ex nihilo</p> <p>Así el universo hecho por la Palabra, como expone Juan el evangelista<a href="https://unamiradaaltiempo.wordpress.com/#_ftn1">[1]</a>. Sin embargo, desde el punto de vista cristiano, esta Palabra no debe entenderse como una mera vibración o emanación material de la divinidad, sino como el Logos eterno, la Segunda Persona de la Santísima Trinidad, por quien todas las cosas fueron creadas. La creación no surge de una fractura de la unidad divina, sino de un acto libre y soberano de Dios, que crea <em>ex nihilo</em>, es decir, de la nada.</p> <p>En distintas tradiciones antiguas encontramos intuiciones simbólicas que relacionan la palabra, el sonido o la armonía con el orden del cosmos, los rastros de la verdadera Tradición, desde los tiempos de Adan, que sobrevivió a la corrupción del ser humano dentro de las formulaciones erradas de la antitradición y su exposicion en diferentes sistemas y religiones falsas. Así, los pitagóricos hablaron de la llamada “música de las esferas”<a href="https://unamiradaaltiempo.wordpress.com/#_ftn2">[2]</a>. para expresar la armonía matemática y proporcional del universo. No obstante, para el cristianismo esta armonía no constituye la esencia divina ni una vibración primordial autónoma, sino un reflejo del orden y la sabiduría del Creador presentes en la creación.</p> <p>En el antiguo Egipto, el campo primordial era llamado Nun, el océano indiferenciado del cual, según sus mitos, emergía la creación. Dentro de esta cosmología aparece Atum como principio creador. Algunos relatos mitológicos egipcios describen este proceso mediante imágenes sexuales o corporales propias del lenguaje simbólico de aquellas religiones antiguas. Sin embargo, tales representaciones pertenecen al ámbito mítico pagano que a la larga llevaran al mayor del pensamiento, el conocido como gnosticismo.</p> <p>Aun así, resulta interesante observar cómo muchas culturas antiguas asociaron simbólicamente la boca, la palabra y el aliento con el origen de la vida y del cosmos. En ciertos aspectos, estas intuiciones pueden verse como vestigios imperfectos de una verdad más alta que alcanza su plenitud en la revelación cristiana, donde Dios crea por su Palabra y da vida mediante su aliento. Pero el cristianismo rechaza toda concepción emanatista, panteísta o materialista de la divinidad, afirmando siempre la absoluta trascendencia de Dios respecto de su creación.</p> <p>De lo expuesto pasemos ahora a ver como la geometría nos ayyuda a experimentarlo, y así lograr entenderlo.</p> <div> <figure><img width="259" height="280" src="https://unamiradaaltiempo.wordpress.com/wp-content/uploads/2022/02/image-9.png" alt=""><figcaption>Figura 1</figcaption></figure> </div> <p>La construcción del círculo nos puede ayudar a empezar a entender el mayor y en buena medida el unico y Gran Misterio, la Santisima Trinidad, tracemos entonces una línea horizontal y sobre esta posicionamos el centro de un círculo de radio cualquiera, que podemos llamar 1</p> <p></p> <p></p> <p></p> <p></p> <p>Luego, tracemos otro circulo utilizando como centro la intersección de la línea horizontal y el borde del círculo 1, este otro circulo debe ser del mismo radio del primero, y que llamamos 2, con esto habremos construido un Vesica (ver Figura 2). </p> <p></p> <div> <figure><img width="511" height="311" src="https://unamiradaaltiempo.wordpress.com/wp-content/uploads/2022/02/image-10.png" alt=""><figcaption>Figura 2</figcaption></figure> </div> <p>Si nos detenemos un momento a contemplar lo que hemos hecho, podremos entonces ver que en algún momento más allá del tiempo, Dios Padre engendra, saca de su “boca”, al Verbo, es decir su Palabra, como bien decía Maestre Eckhart “Dios habló una sola vez”. Esta palabra, este Verbo estando “fuera” de Dios Padre, es Dios mismo, pero no es el Padre sino el único Hijo, el Unigénito de Dios, el cual vivió en este mundo hace dos mil año y es una persona,  Jesucristo. Si bien lo que estamos exponiendo con ayuda de geometría simple nos lleva a remontarnos a un momento muchísimo antes de la Encarnacion, lo que contemplamos  entonces es a dos de las personas que forman la Santísima Trinidad.</p> <div> <figure><img width="898" height="600" src="https://unamiradaaltiempo.wordpress.com/wp-content/uploads/2022/02/image-15.png" alt=""><figcaption>Catedral de Chartes, Cristo en majestad dentro de un vesica</figcaption></figure> </div> <p></p> <p>Si resaltamos el trazado interno, tendremos un símbolo destacado en la antigüedad, conocido como el Vesica, en la cristiandad se le llamo la Mandorla. Si bien esta última palabra viene del italiano mandorla &lt;&lt;mándorla&gt;&gt;, que significa almendra, del greco-latín amýgdala. Designa un marco o aureola en forma oval en la cual generalmente vemos a Nuestro Señor Jesucristo. La realidad es que el origen de estes símbolo no es otro que el geométrico, y los antiguos constructores cristianos ( en su mayoría monjes) además de simbolistas y numismáticos, reconocieron por este trazado que acabamos de hacer, que dicho símbolo seria la mejor forma de representar al Hijo. Tanto así, como es bien conocido, en la iglesia primitiva es justamente el vesica con un brazo alargado ,el que será uno de los símbolos de reconocimientos entre los cristianos, siendo común aquel que incluía la palabra “ICTUS”</p> <p></p> <p></p> <p>Por último hagamos el mismo trazado de un tercer circulo para obtener así un segundo vesica,.</p> <div> <figure><img width="509" height="264" src="https://unamiradaaltiempo.wordpress.com/wp-content/uploads/2022/02/image-11.png" alt=""><figcaption>Figura 3</figcaption></figure> </div> <p>Considerando como centro tomamos la intersección del radio del círculo 2 y la línea horizontal. de allí tracemos así un círculo 3, de mismo radio que 1 y 2,  que forma un doble vesica. Con estos simples trazados y construcción de un doble vesica podemos experimentar lo expuesto en el texto más arriba, es decir un uno que se engrendra a Su Hijo, y que seguidamente nace un tercero</p> <div> <figure><img width="383" height="394" src="https://unamiradaaltiempo.wordpress.com/wp-content/uploads/2022/02/image-12.png" alt=""><figcaption>Figura 4</figcaption></figure> </div> <p>Con este trazado ( Figura 3) estamos entonces ante las tres personas del único Dios, siendo el circulo externo la ejemplificación del Dios que por Él se da todo lo creado ( Figura 4 ), y así el uno, dos y tres son ejemplificado por los círculos internos. Siendo el tercer circulo el Espiritu Santo, que como nos enseña la Santa Iglesia, seria el amor del Padre y el Hijo, que es tan infinitamente grande que es tambien una Persona. Este insoldable Misterio es entonces expuesto, en la antigua Cristiandad, en diferentes edificios, como las Catedrales, Óculos y ventanas incluyen este tipo de diseño ( fig. 3 y4). Esi com la Trinidad, que para el constructor seriá Dios en accion, el cual da paso a lo creado, vemos en este trazado entonces unos pasos que nos llevarana a ver el significado verdadero de los números, mas alla de la forma panteista pagana y pitagorica, significado ulitmo que solo pudo ser dado por la revelación.</p> <p>Si lo vemos bien, ante nostros estaría entonces es el significado de los números 1, 2 y3 que llevan inevitablemente al 4</p> <p>Con este trazado, simple, nos topamos con el aspecto mas profundo de lo que antecede a la creación. Y esto requiere un ejercicio de comprensión que quizás el hombre de hoy encuentra serias dificultades para afrontar y, así, poder apartarse del mero materialismo y abrirse a la contemplación de las verdades superiores. De esta forma, es claro que la llamada geometría sagrada puede servir como una herramienta simbólica para allanar el camino hacia la comprensión de ciertas realidades últimas, y la busqueda de la Verdad, siempre que sea abordada correctamente.</p> <p>Sin embargo, dicha comprensión no debe reducirse únicamente al raciocinio discursivo, sino también a una contemplación más profunda del orden y la armonía de la creación, lo que algunos filósofos denominaron intelecto o razón superior. En el pensamiento cristiano, esta capacidad encuentra su plenitud cuando el hombre, iluminado por la gracia y rectamente ordenado hacia Dios, contempla en equilibrio y unidad la grandeza de la creación y de su Creador.</p> <div> <figure><img width="410" height="468" src="https://unamiradaaltiempo.wordpress.com/wp-content/uploads/2022/02/image-13.png" alt=""><figcaption>Análisis geométrico sobre la planta de la Capilla de Santa Maria en Glastonbury, vemos el uso de vesicas para delimitar las medidas sagradas de esta capilla- diseño del autor-.</figcaption></figure> </div> <p>Jhon Carrera</p> <div> <div></div> <div></div> </div> <hr> <p><a href="https://unamiradaaltiempo.wordpress.com/#_ftnref1">[1]</a> Evangelio de Juan cap. 1, 1-14</p> <p><a href="https://unamiradaaltiempo.wordpress.com/#_ftnref2">[2]</a> Sobre esto es necesario revisar lo expuesto sobre el viento de eter en los experimientos de Dayton Miller o Stefan Marinov, entre otros, ver Magna Ciencia Libro I de Artur Sala.</p> <p></p> <p><a href="https://unamiradaaltiempo.wordpress.com/2026/09/22/geometria-sagrada-introduccion-y-trazado-del-vesica/" target="_blank">- Enlace a artículo -</a></p> <p>Más info en https://ift.tt/ci9feHS / Tfno. & WA 607725547 Centro MENADEL (Frasco Martín) Psicología Clínica y Tradicional en Mijas. #Menadel #Psicología #Clínica #Tradicional #MijasPueblo</p> <p>*No suscribimos necesariamente las opiniones o artículos aquí compartidos. 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Conocimiento y discernimiento de los demonios, diablos y de Satanás, Diablo


Conocimiento y discernimiento de los demonios, diablos y de Satanás, Diablo  Dimitri Panagópulos, homilía 346 Revisada traducción 20/09/2026 Como primer kerigma de esta noche, permitidme deciros algo de lo que nunca antes se ha hablado en este auditorio. Siempre hablamos de nosotros y de Dios. En cierto sentido está bien hacerlo, pero no estamos solos … <p><a href="https://www.logosortodoxo.com/demonios-satanas-diablo-y-sus-obras/conocimiento-y-discernimiento-de-los-demonios-diablos-y-de-satanas-diablo/">Continuar leyendo »</a></p> <p><a href="https://www.logosortodoxo.com/demonios-satanas-diablo-y-sus-obras/conocimiento-y-discernimiento-de-los-demonios-diablos-y-de-satanas-diablo/" target="_blank">- Enlace a artículo -</a></p> <p>Más info en https://ift.tt/ci9feHS / Tfno. & WA 607725547 Centro MENADEL (Frasco Martín) Psicología Clínica y Tradicional en Mijas. #Menadel #Psicología #Clínica #Tradicional #MijasPueblo</p> <p>*No suscribimos necesariamente las opiniones o artículos aquí compartidos. No todo es lo que parece.</p>

Teología Mística


<img style="clear:right;margin:5px auto 20px;" src="https://www.nodualidad.info/imagen/libros/teologia-mistica.jpg" width="250" alt="teologia-mistica.jpg"> Fray Gabriel López, ingresó en la Orden de los Mínimos poco antes del año 1600, de la que fue Vicario Provincial de Castilla, visitador de la provincia de Andalucía y profesor de teología en varias Universidades. Como es sabido, la Orden de los Mínimos, fundada por San Francisco de Paula a mediados del siglo XV, adoptó tal nombre por considerarse los últimos de todos los feligreses y basar su regla en la práctica de la humildad. Además de los votos de pobreza, castidad y obediencia, añadieron el llamado “cuarto voto” que consiste en la abstinencia de carne y demás productos de origen animal... <p><a href="https://www.nodualidad.info/libros/teologia-mistica.html" target="_blank">- Enlace a artículo -</a></p> <p>Más info en https://ift.tt/ci9feHS / Tfno. & WA 607725547 Centro MENADEL (Frasco Martín) Psicología Clínica y Tradicional en Mijas. #Menadel #Psicología #Clínica #Tradicional #MijasPueblo</p> <p>*No suscribimos necesariamente las opiniones o artículos aquí compartidos. No todo es lo que parece.</p>

Revista Sufí Digital (PDF), número 52


<p><img src="https://www.nematollahi.org/wp-content/uploads/2026/09/Portada-52-scaled.jpg" alt="" width="1810" height="2561"></p> <h1>Índice</h1> <h2>Discurso</h2> <p><strong>Espiritualidad y Racionalidad</strong> · 2<br> <em>Alireza Nurbakhsh</em></p> <h2>Artículos</h2> <p><strong>Plenitud</strong> · 8<br> <em>Llewellyn Vaughan-Lee</em></p> <p><strong>El maestro severo y los escolares</strong> · 20<br> <em>Rumí, con comentario de Mahmud Piruz</em></p> <h2>Narración</h2> <p><strong>La visión de una amiga</strong> · 28<br> <em>Caroline McCutcheon</em></p> <p><strong>Vino añejo</strong> · 44<br> <em>Un león sin cola, sin cabeza y sin vientre</em></p> <h2>Poesía</h2> <p><strong>Sin Amor</strong> · 6<br> <em>Dr. Javad Nurbakhsh</em></p> <p><strong>Después de ti y de mí</strong> · 18<br> <em>Alireza Nurbakhsh</em></p> <p><strong>Mi ídolo cristiana</strong> · 34<br> <em>‘Attār, con comentario de Mahmud Piruz</em></p> <p><strong>No a cualquiera puede llamarse hombre de visión</strong> · 42<br> <em>Sa‘di</em></p> <p><strong>Los autores</strong> · 45</p> <p><strong>Publicaciones</strong> · 46</p> <p>La entrada <a href="https://www.nematollahi.org/revista-sufi-digital-pdf-numero-52/">Revista Sufí Digital (PDF), número 52</a> se publicó primero en <a href="https://www.nematollahi.org">La Orden Sufi Nematollahi</a>.</p> <p><a href="https://www.nematollahi.org/revista-sufi-digital-pdf-numero-52/" target="_blank">- Enlace a artículo -</a></p> <p>Más info en https://ift.tt/ci9feHS / Tfno. & WA 607725547 Centro MENADEL (Frasco Martín) Psicología Clínica y Tradicional en Mijas. #Menadel #Psicología #Clínica #Tradicional #MijasPueblo</p> <p>*No suscribimos necesariamente las opiniones o artículos aquí compartidos. No todo es lo que parece.</p>

El otoño del mundo: apreciaciones sobre el simbolismo de las edades


<h4><i>El otoño no representa únicamente la decadencia del ciclo anual, sino el momento en que la vida, después de haberse desplegado hacia el exterior, comienza su retorno hacia el interior. En el hombre es madurez, cosecha y envejecimiento; en el cosmos, descenso de la luz; en las civilizaciones, alejamiento progresivo del origen. Pero aquello que muere exteriormente conserva, como la semilla, la posibilidad secreta de un nuevo comienzo… y en clave cristiana, de una primavera que trasciende todo lo demás.</i></h4> <p><span></span></p> <p> </p> <p>El hombre tradicional no contempla el devenir de la naturaleza como una mera sucesión de fenómenos. El movimiento de los astros, la alternancia del día y de la noche o el sucederse de las estaciones constituyen para él otras tantas expresiones visibles de un orden invisible. El mundo habla, no cabe duda para nosotros, mediante símbolos. De este modo, la primavera, el verano, el otoño y el invierno no designan únicamente cuatro momentos del año, sino cuatro modos de manifestarse la vida y, por extensión, cuatro imágenes en las que el ser humano puede reconocerse a sí mismo.</p> <p>Dentro de esos cuatro modos de expresión simbólica, posiblemente sea el otoño la estación que expresa con mayor elocuencia el misterio del tiempo y, puesto que ahora nos adentramos en él, bien valdría la pena aprovechar esta cercanía para efectuar algunas reflexiones.</p> <blockquote><p>Tal vez el otoño nos recuerde que existe un tiempo para expandirse y otro para recogerse; un tiempo para conquistar el mundo y otro para comenzar a desprenderse de él.</p></blockquote> <p>Después de la expansión primaveral y de la plenitud luminosa del verano, algo comienza lentamente a retirarse. Los días se acortan, las hojas amarillean y caen y la savia abandona las extremidades del árbol. La naturaleza entera parece iniciar un movimiento hacia el interior. No estamos todavía ante la muerte invernal, pero tampoco permanecemos ya bajo el signo de aquella exuberancia que caracterizaba los meses anteriores. El otoño es, propiamente, un tiempo de declinación. ¿No resulta natural ver en este movimiento cósmico una imagen de la propia existencia humana?</p> <p><b>Las edades del hombre</b></p> <p>En efecto, la correspondencia entre las edades humanas y los grandes ritmos de la naturaleza aparece de formas diversas en numerosas culturas. Infancia, juventud, madurez y vejez reproducen, a escala humana, un movimiento análogo al de primavera, verano, otoño e invierno respectivamente. Si el hombre constituye un microcosmos es precisamente porque reproduce en su propia naturaleza las leyes que gobiernan el macrocosmos.</p> <p>La primavera corresponde así al nacimiento y a la infancia. Todo en ella es posibilidad, crecimiento y promesa. El verano señala, en cambio, la plenitud de las fuerzas: el momento solar de la existencia, cuando aquello que permanecía en potencia alcanza su máxima expansión. Pero ningún sol permanece eternamente en el mediodía y, llegada cierta hora, el astro comienza inevitablemente su descenso hacia Occidente.</p> <div style="width:908px;"><img src="https://elhombreylodivino.com/wp-content/uploads/2026/09/Fig.-2.-El-Bosco.png" alt="" width="898" height="380"><p>Detalle de la tabla central de «El Jardín de las Delicias» (1495), de Hyeronimus Bosch. </p></div> <p>Ese descenso queda perfectamente simbolizado por el otoño. Conviene, sin embargo, no confundirlo con la vejez extrema o con la muerte. Entre la plenitud y la disolución existe un tiempo intermedio particularmente fecundo: el de la madurez, cuando las fuerzas comienzan a disminuir, pero la vida puede ofrecer aquello que no poseía durante su juventud. No por casualidad el otoño es también el tiempo de la cosecha. Si la primavera contenía la promesa y el verano la expansión, el otoño contiene el fruto.</p> <p><b>Las edades del mundo en las fuentes antiguas</b></p> <p>Tal correspondencia entre las edades del hombre y las edades del mundo encontró una formulación especialmente sugerente en san Agustín de Hipona. En su <i>De Genesi contra Manichaeos</i>, Agustín establece una relación entre los seis días de la Creación, seis grandes edades de la historia y seis momentos de la vida humana. La historia universal puede ser contemplada, de este modo, a semejanza de un único hombre que nace, crece, alcanza su plenitud y finalmente envejece.</p> <p>Desde Adán hasta Noé transcurre la <i>infantia</i> del mundo; desde Noé hasta Abraham, su <i>pueritia</i>; desde Abraham hasta David, su <i>adolescentia</i>. Con David se alcanza la <i>iuventus</i>, la edad de la fuerza y de la plenitud, mientras que desde la cautividad de Babilonia hasta la venida de Cristo se extiende una quinta edad que Agustín describe mediante una expresión especialmente significativa: <i>declinatio a iuventute ad senectutem</i>, el «declinar de la juventud hacia la vejez». Difícilmente podríamos encontrar una definición más precisa del otoño.</p> <p>El mundo, como el hombre, declina. Pero declinar no significa todavía morir. Significa haber abandonado el cénit e iniciar el descenso. Hay en ello una pérdida evidente, pero también la posibilidad de una mirada distinta. Decimos esto porque quizá solamente cuando comienza a disminuir la luz exterior puede hacerse perceptible otra luz… Abordaremos esto un poco más tarde.</p> <blockquote> <p>Si el hombre constituye un microcosmos es precisamente porque reproduce en su propia naturaleza las leyes que gobiernan el macrocosmos.</p> </blockquote> <p>La intuición de que la humanidad envejece no pertenece exclusivamente al cristianismo. Mucho antes de Agustín, <a href="https://editorialverbum.es/libro/teogonia/">Hesíodo</a> había descrito en <i>Los trabajos y los días</i> una sucesión de edades —oro, plata, bronce, héroes y hierro— mediante la cual expresaba un progresivo alejamiento respecto de un estado primordial. Ovidio retomaría posteriormente el mismo esquema, reduciéndolo a las cuatro conocidas edades de oro, plata, bronce y hierro.</p> <p>La Edad de Oro aparece bajo el signo de una proximidad a los dioses y de una existencia todavía no sometida plenamente al esfuerzo, al conflicto y a la necesidad. A medida que avanza el ciclo, algo se pierde. El mundo parece hacerse progresivamente más pesado y opaco. Finalmente llega la Edad del hierro, metal que da nombre a una humanidad poseída por la violencia y alejada de aquella armonía primordial. Son los tiempos que nos han tocado vivir.</p> <p>Encontramos una concepción análoga, aunque desarrollada según categorías propias, en la doctrina hindú de los yugas. También aquí el tiempo posee una cualidad y la manifestación atraviesa sucesivas fases de alejamiento respecto de su principio hasta alcanzar el Kali Yuga, la edad oscura y crepuscular caracterizada por el debilitamiento de la verdad y la progresiva disolución del orden.</p> <div style="width:584px;"><img src="https://elhombreylodivino.com/wp-content/uploads/2026/09/Fig.-1.-Dughet.-Las-cuatro-eades-del-hombre.jpg" alt="" data-inoreader-upscale="wp_suffix"><p>«Las cuatro edades del hombre» o «La danza de la vida humana». Grabado de Jean Dughet basado en una pintura de Nicolas Poussin, Siglo XVII.</p></div> <p>No pretendemos afirmar con ello una simple identidad entre doctrinas nacidas en contextos culturales muy distintos. Pero resulta imposible no reconocer una intuición común que nos interesa especialmente para este artículo otoñal: el cosmos envejece.</p> <p>Pues bien, las civilizaciones conocen igualmente su primavera, su verano y su otoño. Nacen alrededor de determinadas formas espirituales, despliegan sus posibilidades, alcanzan su plenitud y, finalmente, comienzan a perder aquello que les había proporcionado su orientación. Las formas permanecen durante algún tiempo, pero el principio que las animaba parece retirarse lentamente, como la savia que abandona las hojas cuando llega el otoño.</p> <p>Quizá por esto la imagen del otoño resulte especialmente inquietante para el hombre contemporáneo. Pero retomemos algo que ya habíamos apuntado: ¿Y si no contemplásemos únicamente el otoño desde fuera?</p> <p><b>El equinoccio y el descenso de la luz</b></p> <p>Existe todavía otro aspecto que no podemos pasar por alto. El otoño comienza astronómicamente alrededor del equinoccio, cuando el día y la noche alcanzan una duración semejante. Durante un instante, luz y oscuridad parecen encontrarse en equilibrio. Sin embargo, no se trata de un equilibrio estable. Inmediatamente después, la noche comienza a ganar terreno… La balanza se inclina. Esta imagen no la traemos por capricho. Tradicionalmente el arcángel san Miguel, quien sujeta la balanza para pesar las almas en el Juicio, está asociado al equinoccio de otoño. Él es el santo guardián que nos acompaña una vez que hemos entrado en la oscuridad.</p> <p>De nuevo encontramos aquí la idea de <i>declinatio</i>. El sol desciende, los días se acortan y la oscuridad avanza hasta alcanzar su máxima extensión en el solsticio de invierno. Pero sería un error interpretar este proceso únicamente como una victoria de las tinieblas. Precisamente cuando la naturaleza exterior comienza a apagarse se inicia también un movimiento de concentración.</p> <p>Sí, el árbol se desnuda, pero no muere. La vida que durante el verano se había desplegado en ramas, hojas, flores y frutos comienza ahora a retirarse hacia lugares invisibles. Lo exterior se empobrece mientras lo interior conserva silenciosamente aquello que deberá atravesar el invierno. Vida latente, semilla de regeneración.</p> <p>Consideramos que esta es una de las imágenes más profundas que nos ofrece el otoño. Sí, en el fruto también está la semilla, de modo que todo fruto constituye, simultáneamente, una culminación y una promesa. Es el resultado de un ciclo que termina y, al mismo tiempo, el receptáculo de otro que todavía no ha comenzado. En su interior duerme una posibilidad que solamente podrá realizarse después de caer en tierra y desaparecer para el mundo exterior.</p> <p><b>Aprender a declinar </b></p> <p>La mirada moderna contempla generalmente el envejecimiento como una desgracia que debe retrasarse cuanto sea posible. Nuestra civilización parece haber hecho de la juventud una categoría casi absoluta. Todo debe crecer, expandirse, producir más y permanecer joven. O al menos parecerlo. Escondemos la vejez, la apartamos deliberadamente, vergonzosamente. Injustamente. Y lo hacemos porque nos cuesta aceptar que la disminución, el límite y la pérdida tienen también un sentido sagrado.</p> <blockquote><p>El otoño comienza astronómicamente alrededor del equinoccio, cuando el día y la noche alcanzan una duración semejante. Durante un instante, luz y oscuridad parecen encontrarse en equilibrio. Sin embargo, no se trata de un equilibrio estable. Inmediatamente después, la noche comienza a ganar terreno… La balanza se inclina.</p></blockquote> <p>Sin embargo, la naturaleza, que es una fiel preservadora de las leyes divinas, no parece compartir nuestros temores. Cada año los árboles abandonan sus hojas. Sin más. Sin drama. Tal vez el otoño nos recuerde que existe un tiempo para expandirse y otro para recogerse; un tiempo para conquistar el mundo y otro para comenzar a desprenderse de él. El hombre que ha alcanzado el otoño de su existencia ya no posee algunas de las fuerzas de la juventud, pero puede haber obtenido a cambio algo mucho más difícil de adquirir: el fruto de lo vivido.</p> <p><b>La resurrección. Un salto infinito más allá del ciclo</b></p> <p>Retomemos de nuevo a <a href="https://elhombreylodivino.com/saciedad-monarca-absoluta-hambre-amar/">san Agustín,</a> quien lleva todavía más lejos esta paradoja. Recordemos que para el obispo de Hipona la sexta edad del mundo corresponde a la <i>senectus</i>, la vejez del hombre antiguo. Y, sin embargo, es precisamente en esa vejez cuando nace el Hombre Nuevo. El mundo envejece al mismo tiempo que se abre la posibilidad de una renovación como no podríamos haber imaginado.</p> <p>En efecto, aquí el simbolismo cristiano introduce una dimensión que desborda la simple circularidad de las estaciones. Porque el término último del invierno no es simplemente otra primavera semejante a la anterior. Si así fuera, permaneceríamos todavía sometidos a la rueda del devenir: nacer, crecer, declinar, morir… para comenzar nuevamente. Pero Cristo resucitado no regresa a la vida que poseía antes del sepulcro. La Resurrección no restaura el ciclo, sino que lo atraviesa y lo supera.</p> <p>Quizá por ello san Agustín, después de hacer corresponder las seis edades del mundo con los seis días de la Creación, no concluye propiamente con el séptimo, el día de reposo. Después del sábado aguarda todavía un <i>octavo</i> día, el <i>dies dominicus</i>, el día de la Resurrección. Un día que, precisamente por ser octavo, se encuentra más allá de la semana y, simbólicamente, más allá del ciclo temporal ordinario. Un día del que Agustín afirma que no conocerá ocaso. Es el día de la eternidad.</p> <p>Sí, en ese día eterno aparece una Nueva Humanidad, más perfecta todavía que aquella que moraba en el Paraíso. La resurrección, que no el renacimiento, lo cambia todo.</p> <p>Acaso por eso el otoño posea una belleza tan particular. La hoja adquiere sus colores más intensos precisamente antes de caer. La naturaleza parece revestirse de oro en el instante mismo en que comienza a despojarse de todo. Ese oro es como una señal de lo que vendrá después… Un oro, una luz sólida, una materia santa y luminosa que pertenece a otro mundo. Al mundo venidero que, sin embargo, puede ser aquí y ahora.</p> <p><a href="https://elhombreylodivino.com/el-otono-y-el-simbolismo-de-las-edades/" target="_blank">- Enlace a artículo -</a></p> <p>Más info en https://ift.tt/Ie4tGq9 / Tfno. & WA 607725547 Centro MENADEL (Frasco Martín) Psicología Clínica y Tradicional en Mijas. #Menadel #Psicología #Clínica #Tradicional #MijasPueblo</p> <p>*No suscribimos necesariamente las opiniones o artículos aquí compartidos. No todo es lo que parece.</p>