Psicología

Centro MENADEL PSICOLOGÍA Clínica y Tradicional

Psicoterapia Clínica cognitivo-conductual (una revisión vital, herramientas para el cambio y ayuda en la toma de consciencia de los mecanismos de nuestro ego) y Tradicional (una aproximación a la Espiritualidad desde una concepción de la psicología que contempla al ser humano en su visión ternaria Tradicional: cuerpo, alma y Espíritu).

“La psicología tradicional y sagrada da por establecido que la vida es un medio hacia un fin más allá de sí misma, no que haya de ser vivida a toda costa. La psicología tradicional no se basa en la observación; es una ciencia de la experiencia subjetiva. Su verdad no es del tipo susceptible de demostración estadística; es una verdad que solo puede ser verificada por el contemplativo experto. En otras palabras, su verdad solo puede ser verificada por aquellos que adoptan el procedimiento prescrito por sus proponedores, y que se llama una ‘Vía’.” (Ananda K Coomaraswamy)

La Psicoterapia es un proceso de superación que, a través de la observación, análisis, control y transformación del pensamiento y modificación de hábitos de conducta te ayudará a vencer:

Depresión / Melancolía
Neurosis - Estrés
Ansiedad / Angustia
Miedos / Fobias
Adicciones / Dependencias (Drogas, Juego, Sexo...)
Obsesiones Problemas Familiares y de Pareja e Hijos
Trastornos de Personalidad...

La Psicología no trata únicamente patologías. ¿Qué sentido tiene mi vida?: el Autoconocimiento, el desarrollo interior es una necesidad de interés creciente en una sociedad de prisas, consumo compulsivo, incertidumbre, soledad y vacío. Conocerte a Ti mismo como clave para encontrar la verdadera felicidad.

Estudio de las estructuras subyacentes de Personalidad
Técnicas de Relajación
Visualización Creativa
Concentración
Cambio de Hábitos
Desbloqueo Emocional
Exploración de la Consciencia

Desde la Psicología Cognitivo-Conductual hasta la Psicología Tradicional, adaptándonos a la naturaleza, necesidades y condiciones de nuestros pacientes desde 1992.

jueves, 30 de julio de 2026

El Arte Gótico - Fulcanelli


<p><iframe allowfullscreen="allowfullscreen" width="640" height="390" src="https://www.inoreader.com/yt-embed/?v=AEM5V1sjNVg" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" style="width:100%;aspect-ratio:16/9;height:auto;display:block;border:0;" frameborder="0"></iframe></p><p>En "El misterio de las Catedrales" de Fulcanelli se aborda el simbolismo de la planta de las catedrales y el significado del arte gótico.<br> <br> Si deseas colaborar con la difusión del esoterismo tradicional:<br> <a href="http://paypal.me/EsoterismoTradicion">paypal.me/EsoterismoTradicion</a></p> <p><a href="https://www.youtube.com/watch?v=AEM5V1sjNVg" target="_blank">- Enlace a artículo -</a></p> <p>Más info en https://ift.tt/f8zqNxt / Tfno. & WA 607725547 Centro MENADEL (Frasco Martín) Psicología Clínica y Tradicional en Mijas. #Menadel #Psicología #Clínica #Tradicional #MijasPueblo</p> <p>*No suscribimos necesariamente las opiniones o artículos aquí compartidos. No todo es lo que parece.</p>

Eduardo Chillida y el vacío cuántico: desde las profundidades de la materia


<h4><span>«¿Cuál es la diferencia fundamental entre arte y ciencia?», se preguntaba Eduardo Chillida (San Sebastián, 1924-2002) en su discurso en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Separadas mucho después de su nacimiento, en la actualidad consideramos que ambas disciplinas son islas distanciadas por profundos océanos. Pero esto no es más que una ilusión impuesta por aquellos que gustosamente se deslizan por las superficies<span>  </span>y son incapaces de percibir que, en lo profundo, la tierra siempre recoge en su regazo al agua.</span></h4> <p><span></span></p> <p> </p> <p><span>Eduardo Chillida fue un valiente: se sumergió para contemplar la tierra, esa desde la que nace su <a href="https://elhombreylodivino.com/category/mundus-imaginalis/">arte</a>. Un arte de tierra profunda, de tierra mojada, como su querida tierra natal. Es bien sabido que Eduardo indagó en cuestiones relativas a la gravedad, el espacio y el tiempo, la velocidad o la densidad. De hecho, él mismo comentó en varias ocasiones que se rebelaba contra las leyes de Newton. Pero yo, querido Eduardo, no creo que solo te rebelaras contra ellas, yo creo que fuiste mucho más allá: las trascendiste. Y así, en un silencio muy propio de la humildad auténtica, Chillida se acercó a un tal Albert Einstein. Sus esculturas suponen un diálogo fascinante entre ambos genios, un diálogo del que, además, todos podemos ser partícipes. </span></p> <p><span>Sin embargo, la erótica relación que Eduardo mantenía con el misterio propio del arte y la ciencia le llevó también a rozar, con esa intuición tan especial que él tenía, otros conceptos científicos menos conocidos que los anteriores por el público general pero que son de una tremenda importancia. Podría decirse que Chillida recorrió, al ritmo de su propia respiración —de su inspiración—, buena parte de la física del siglo XX. En este artículo exploraremos cómo ese recorrido desemboca en una de sus intuiciones más fecundas: su relación con el vacío (cuántico).</span></p> <p><span>Antes de nada conviene entender cómo este gran artista ponía de manifiesto la relación entre el arte y la ciencia. Y la clave para entender esta fusión en la obra de Chillida se encuentra en las profundidades de la materia. Según Eduardo, la materia no es solo un vehículo de un pensamiento o una idea, sino que tiene algo que decir y, por ello, debe tratarse con gran respeto. Entender el arte como un diálogo con la materia automáticamente lo acerca a la ciencia en tanto que ambos interpelan a la materia para que esta deje escapar su luz. Lo hacen con lenguajes diferentes, claro está. Pero Chillida sabía que unir arte y ciencia supone ser capaz de ir más allá de las vicisitudes del lenguaje e intuir algo que se encuentra lejos de la superficie y que, seguramente, ningún concepto sea capaz de encarcelar jamás. Diría que esta unión es algo así como leer una fórmula matemática como quien mira una escultura y mirar una escultura como quien lee una fórmula. Esta conclusión, aún a día de hoy, se advierte como una memoria del futuro.</span></p> <p><span>En una entrevista con Martín de Ugalde (<i>Hablando con Chillida: vida y obra</i>. Txertoa, San Sebastian), Eduardo comenta: «[…] he sacado más consecuencias válidas para mi desarrollo artístico, leyendo biología por ejemplo, que visitando museos, que los he visitado mucho, con una una enorme curiosidad y un enorme interés». En esa búsqueda del conocimiento que supone su obra, las icónicas manos de Eduardo soñaban con la ciencia: «un artista no puede encontrar mejor maestro, ni mejor alimento», nos dice. Es así como él entendía que ambas disciplinas, el arte y la ciencia, son lo mismo y, a la vez, diferentes; son complementarias y, sobre todo, son alimento para esos momentos, tan impredecibles como decisivos, que todo <i>creador</i> transita. El <i>punctum</i> —término acuñado por Roland Barthes en su libro <em>La cámara lúcida</em> (<i>La Chambre Claire</i>, 1980)— de la obra de Chillida respira ciencia. </span></p> <p><span>Esta forma de conocimiento que supone el arte, cimentada sobre el misterio,<span>  </span>y ese <i>punctum</i> <i>científico</i> de la obra de Eduardo, no podía sino desembocar en las geniales intuiciones que le embargaron, y le embriagaron. Es evidente que el lenguaje de Chillida no es el lenguaje propio de la ciencia, pero las preguntas que en él se despertaban y las respuestas que nos sugieren sus obras se acercan a algunos de los conceptos científicos modernos más importantes. Como ya he comentado, la obra de Chillida dialoga con la gravedad, y también acaricia la relatividad de Einstein tanto en su versión <i>especial</i> como su versión <i>general</i>. Pero aquí quiero apuntar hacia algo de lo que aún no se ha hablado: Chillida y el vacío cuántico como matriz viva.</span></p> <blockquote><p><span>Según Chillida, la materia no es solo un vehículo de un pensamiento o una idea, sino que tiene algo que decir y, por ello, debe tratarse con gran respeto. Entender el arte como un diálogo con la materia automáticamente lo acerca a la ciencia en tanto que ambos interpelan a la materia para que esta deje escapar su luz.</span></p></blockquote> <p><span>Durante el siglo XX se desarrolló un marco teórico que aunaba tres pilares fundamentales de la física: la teoría clásica de campos, la relatividad especial de Einstein y la física cuántica. Este monumental avance dio lugar a la teoría cuántica de campos, uno de las mayores logros científicos de la humanidad. La capacidad predictiva de esta teoría es monumental, y ha sido confirmada una y otra vez a través de experimentos que culminaron en el descubrimiento del bosón de Higgs en 2012. Richard Feynman, uno de los físicos más destacados del siglo XX, llegó a describirla como «la joya de la física».</span></p> <p><span>Este texto no pretende profundizar en los detalles técnicos de la teoría, pero merece la pena destacar uno de sus aspectos más revolucionarios y fascinantes: el vacío cuántico. Según la teoría cuántica de campos, el universo está compuesto por una intrincada red de campos que se extienden por todo el espacio-tiempo. Podemos imaginar un campo como una vibración que existe en cada sitio y en cada momento del universo: una totalidad vibracional. Cada partícula fundamental tiene su campo asociado, así, el electrón está asociado al campo del electrón y el quark <i>up</i> al campo del quark <i>up</i>. Es decir, en esta teoría lo fundamental es el campo no la partícula, esta simplemente aparece como vibración de su campo asociado. No obstante, cuando un campo se encuentra en su estado de mínima energía o, lo que es lo mismo, mínima vibración, hablamos de vacío, ya que en ese estado tan solo existiría el campo y no la partícula. Cuando un campo, por la razón que sea, adquiere una energía vibracional por encima de ese mínimo, entonces su estado sí corresponde a la presencia de una partícula en ese lugar y momento.</span></p> <div style="width:605px;"><img src="https://elhombreylodivino.com/wp-content/uploads/2026/07/chillida6-1-scaled.jpg" alt="" width="595" height="335"><p>«Lo profundo es el aire». © Chillida Leku</p></div> <p><span>Lo que vuelve esto profundamente contraintuitivo es que, dado que estamos tratando con una teoría cuántica, el estado de menor energía de un campo no es cero. Por lo tanto, el estado de vacío contiene una cantidad finita de energía, sin que esto corresponda a la presencia de ninguna partícula. Esta energía es conocida como energía de vacío o simplemente como vacío cuántico. Es decir, que incluso cuando no hay partículas presentes, el espacio-tiempo no está vacío; está impregnado de esta energía y, por tanto, está lleno de posibilidades. El vacío no está vacío, está lleno de energía.</span></p> <blockquote><p><span>Este gran artista ponía de manifiesto la relación entre el arte y la ciencia. Y la clave para entender esta fusión en la obra de Chillida se encuentra en las profundidades de la materia. </span></p></blockquote> <p><span>Esta idea redefine nuestra comprensión del vacío ya que lejos de ser una ausencia, el vacío es una presencia, una presencia llena de energía, llena de vida.</span></p> <p><span>Por lo tanto, podemos pensar en la materia como una expresión de los campos fundamentales en forma de una vibración mayor que la vibración mínima. Todo lo que conocemos, todo lo que existe, nace del vacío, que no es vacío en absoluto, sino una rica matriz de energía y posibilidades. La teoría cuántica de campos nos invita a mirar el universo desde una perspectiva radicalmente nueva en la que el vacío es el origen dinámico de la materia, de la existencia misma. En este sentido, resuenan mucho las palabras de Kosme de Barañano (Kosme María de Barañano. <i>Sobre el silencio del abismo. Chillida-Heidegger-Husserl. El concepto de espacio en la filosofía y la plástica del siglo XX</i>. Bilbao: Universidad del País Vasco, 1990.): «En la escultura actual el concepto de vacío ha ocupado la mayor parte de sus reflexiones; pero ya no es el vacío democriteano. Ahora el vacío está dimensionado por espacios no creados […] es un vacío vivo […]». También sobre el arte y el vacío me vienen estas bonitas palabras de mi amigo y compañero el pintor y escultor Antonio Sosa: «Los símbolos del arte moran en el vacío».</span></p> <p><span>En una de sus reflexiones en la mencionada entrevista con Martín de Ugalde, <a href="https://www.museochillidaleku.com/?gad_source=1&amp;gad_campaignid=23597759160&amp;gbraid=0AAAABBz-w1sdF6S1CjATVAK4CsUjOggA5&amp;gclid=CjwKCAjw7KvTBhA6EiwAWnutYe5q9bjXZS87qJOI6ikf2J8oaeOeXFsyh12oqUlZomfwB7rDz5iWFxoCAX0QAvD_BwE">Chillida</a> se pregunta: «¿Qué es lo que manda: el hueco o lo que lo delimita, lo que envuelve ese hueco?». Esta inquietud conecta de forma analógica con la concepción del vacío cuántico, pues como hemos visto, la materia no es más que una vibración de un campo que delimita y da <i>forma</i> al vacío. De la reflexión de Eduardo se desprende que él veía el espacio interior de sus esculturas como algo más que un hueco, lo veía como una fuente dinámica de existencia donde las posibilidades pueden dar lugar a la creación misma de la obra de arte. </span></p> <blockquote><p><span>Podemos pensar en la materia como una expresión de los campos fundamentales en forma de una vibración mayor que la vibración mínima. Todo lo que conocemos, todo lo que existe, nace del vacío, que no es vacío en absoluto, sino una rica matriz de energía y posibilidades. </span></p></blockquote> <p><span>«Este espacio interior ha estado o no en el origen de estas obras de madera, quiero decirte que yo creo que sí […]», continúa el escultor, subrayando la importancia del vacío como punto de partida en su obra. Chillida, con su intuición artística llena de ciencia, parece intuir esta idea: el espacio vacío no es una ausencia pasiva, sino el motor creativo que da forma tanto a su obra como a la realidad misma. Y prosigue: «[…] para mí este vacío constituye un lleno más verdadero que el material […]». Aunque aparentemente carente de materia, el vacío cuántico es un entramado de energía, un espacio pleno de potencialidad que hace posible la existencia misma de la materia. Eduardo percibe en el vacío escultórico una densidad y un significado que trasciende lo material, de la misma forma en que la física moderna entiende el vacío como un lleno esencial, más fundamental, en cierto modo, que la propia materia que surge de él.</span></p> <p><span>Eduardo Chillida ha sido, sin duda, uno de los más grandes artistas de nuestro país. Su sed de conocimiento, su constante tensión con la pregunta y su inspiración le permitieron acercarse con mucha valentía y una tremenda curiosidad a la ciencia y a la filosofía. Como hemos visto, Eduardo poseía una capacidad única para mirar en las profundidades de la materia.</span></p> <p></p> <p><a href="https://elhombreylodivino.com/chillida-y-el-vacio-cuantico/" target="_blank">- Enlace a artículo -</a></p> <p>Más info en https://ift.tt/f8zqNxt / Tfno. & WA 607725547 Centro MENADEL (Frasco Martín) Psicología Clínica y Tradicional en Mijas. #Menadel #Psicología #Clínica #Tradicional #MijasPueblo</p> <p>*No suscribimos necesariamente las opiniones o artículos aquí compartidos. No todo es lo que parece.</p>

Encuentra tu camino hacia el despertar


<img src="https://www.nodualidad.info/imagen/intro/the-right-awakening-path.jpg" alt="the-right-awakening-path.jpg"> <br><br>El despertar espiritual es un viaje profundamente personal, un proceso de reconocimiento de tu verdadera naturaleza más allá de los roles, las identidades y los condicionamientos de la vida cotidiana. Aunque el despertar puede aportar claridad, paz y comprensión, también puede resultar confuso, desorientador o incluso abrumador si se aborda sin orientación. Muchas personas sienten la llamada al crecimiento espiritual, pero les cuesta encontrar el camino que realmente les conviene. Existen innumerables modalidades, maestros, tradiciones y prácticas: desde la meditación, la atención plena y la no-dualidad... <p><a href="https://www.nodualidad.info/articulos/encuentra-tu-camino-hacia-el-despertar.html" target="_blank">- Enlace a artículo -</a></p> <p>Más info en https://ift.tt/f8zqNxt / Tfno. & WA 607725547 Centro MENADEL (Frasco Martín) Psicología Clínica y Tradicional en Mijas. #Menadel #Psicología #Clínica #Tradicional #MijasPueblo</p> <p>*No suscribimos necesariamente las opiniones o artículos aquí compartidos. No todo es lo que parece.</p>

Wagner's Controversial Opera: Rienzi Premieres in Bayreuth After 150 Years


<p><iframe allowfullscreen="allowfullscreen" width="640" height="390" src="https://www.inoreader.com/yt-embed/?v=Sofxvew1NWg" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" style="width:100%;aspect-ratio:16/9;height:auto;display:block;border:0;" frameborder="0"></iframe></p><p>Richard Wagner's controversial opera Rienzi is performed for the first time at the Bayreuth Festival Theatre, marking a historic moment during the festival's 150th anniversary celebrations. Once known as one of Adolf Hitler's favorite operas, Rienzi raises difficult questions about Wagner, Nazi history, populism, democracy, and political power.<br> <br> This modern Bayreuth production brings the opera into the age of social media, exploring how charismatic leaders can influence the masses and how democratic ideals can turn into authoritarian rule. Discover why Rienzi remains one of Wagner's most debated works and why its Bayreuth premiere is attracting worldwide attention.<br> <br> #Wagner #Rienzi #Bayreuth #Opera #ClassicalMusic #RichardWagner #OperaHistory #BayreuthFestival #MusicHistory #Culture #Politics #Populism #DWClassicalMusic #Shorts #YouTubeShorts</p> <p><a href="https://www.youtube.com/shorts/Sofxvew1NWg" target="_blank">- Enlace a artículo -</a></p> <p>Más info en https://ift.tt/f8zqNxt / Tfno. & WA 607725547 Centro MENADEL (Frasco Martín) Psicología Clínica y Tradicional en Mijas. #Menadel #Psicología #Clínica #Tradicional #MijasPueblo</p> <p>*No suscribimos necesariamente las opiniones o artículos aquí compartidos. No todo es lo que parece.</p>

LA ROSACRUZ Y EL REGRESO A ÍTACA DE ODISEO


<p>LA ROSACRUZ Y EL REGRESO A ÍTACA DE ODISEO</p> <p>Dada la actualidad que gracias al cine ha recobrado la Odisea, y para contestar algunas preguntas al respecto de considerar o no a esta obra como poseedora de enseñanzas iniciáticas transmitidas por medio del relato mítico, añado a continuación un texto que toma como referencia el prólogo que escribí a la publicación de la obra <em>Aurea Catena Homeri.</em></p> <p><em>Aurea Catena Homeri</em> o <em>La Naturaleza Desvelada</em> es de autor anónimo y fue publicada en alemán por primera vez en Leipzig en 1723 a cargo de Antón Josef Kirchweger al que muchos consideran su verdadero autor, y que dice de sí mismo ser miembro de la orden <em>La Rosa Cruz de Oro</em>. Desde ese momento ha sido considerado un texto indispensable para el estudio y comprensión de la alquimia y valorado como una fuente de conocimiento cosmogónico por pensadores de la talla de Goethe además de haber tenido una enorme influencia en la literatura alquímica posterior.</p> <p>Recordemos que Goethe (1749-1832) en su obra poética inconclusa  <em>Los Misterios,</em> habla del vínculo de lo material, la cruz, y lo espiritual, la rosa, que se unen para dar nacimiento a una nueva vida mística y sagrada. En este mismo poema, el filósofo alemán narra también un viaje en el que un “hermano” de nombre Marcos encuentra un monasterio pedido en el que habitan doce sabios guiados por un maestro espiritual llamado el Abuelo <em>Humanus</em>, y que representan cada uno de ellos todas las filosofías y religiones que ha conocido la humanidad.</p> <p>Años después, en 1757 se publicó <em>Aurea Catena</em> en latín y en 1757 en francés y, curiosamente, su misterioso autor afirma en el prefacio que “la escribo en una lengua extranjera”. La obra se desarrolla tomando como base explicativa de la creación diez anillos, inspirados en los círculos pitagóricos, que van desde el primero llamado <em>caos confusum,</em> hasta el décimo, la <em>quintaesencia universalis.</em></p> <p>A la hora de valorar este extenso y sorprendente trabajo vamos a empezar analizando su título. <em>Aurea</em> sin duda alude a la realización de la obra, es decir, a la obtención del “oro de los filósofos”. Este objetivo, para algunos real, para otros solamente simbólico, muestra al oro como la materia perfecta inalterable producto de la obra de la naturaleza que el alquimista imita en su laboratorio. Desde la perspectiva espiritual, la transmutación de la materia prima en oro mostraría, en paralelo, los sucesivos pasos de perfección espiritual que culminaría en la iluminación. Recordemos que el oro sería para los alquimistas la forma coagulada de la luz solar, así como la plata lo sería de la luz que viene de la luna. Del mismo modo, el mercurio sería la coagulación de la energía del planeta Mercurio, el hierro de la energía de Marte, el plomo de la de Saturno, etc. A su vez, los rosacruces, como médicos y alquimistas, sabían bien de la presencia en el cuerpo de esas energías “planetarias” de modo que, mediante el estudio de la naturaleza y funciones de los minerales mencionados, podían acceder al conocimiento y función de la presencia de esas energías en el cuerpo humano. Consideraban pues que en cada uno de nosotros habitaba la energía de Venus, de Júpiter, étc,  lo  cual era la base del entendimiento de la astrología, pues si por ejemplo la Luna se movía en el cielo, también movía la energía del cuerpo que le era afín y a la que estaba vinculada.</p> <p><em>Catena,</em> se refiere a los referidos círculos que, engarzados entre sí, conducen a la creación desde el caos primigenio hasta la quintaesencia universal, otra forma de referirse al logro final de la obra alquímica. Sin embargo, este concepto de cadena, dentro de la tradición iniciática, alude también a la cadena de transmisión de conocimiento de índole espiritual que va de un maestro a otro y que lo legitima en su función.  Dentro de la tradición sufí, a esta cadena se la denomina <em>silsila</em> y el gran maestro sufí Ibn Arabi trata en extensión este tema en su obra <em>Los engarces de la sabiduría.</em> Dentro de la tradición esotérica e iniciática de Occidente, este concepto es también básico a la hora de comprender la transmisión de una enseñanza ya que es la garantía que concede a lo enseñado un nivel y un valor acorde a la Tradición sin añadidos espurios. En realidad, la “cadena” es la prueba con la que el autor nos informa de que su conocimiento bebe en fuentes tradicionales. La Tradición sería la cadena principal a la que se engarzan diferentes linajes de verdaderos maestros que son los que a su vez “enganchan” a sus discípulos a esa estructura espiritual llamada Tradición de modo que, a través de ese enganche, pueden acceder a la energía y conocimientos propios de la Tradición.</p> <p><em>Homeri,</em> de Homero,es un término que genera muchas incógnitas ya que sin duda se refiere a Homero, el autor de la <em>Ilíada</em> y la <em>Odisea.</em> No obstante, el nombre de Homero, etimológicamente, significa “garantía”, lo cual nos refiere de nuevo a lo anteriormente explicado. Así mismo, las dos obras antes mencionadas que se le atribuyen—incluso se duda de la existencia real de Homero y se cree que pudo ser el nombre de un colectivo o que son varios autores los que están detrás de estos textos—, tienen una lectura en clave iniciática que revelan las vicisitudes y dificultades a las que se enfrentan los que deciden iniciar la aventura de alcanzar la obra y que son representados metafóricamente por Odiseo. Son veinte años los que el héroe pasa lejos de su reino, diez luchando en la guerra de Troya narrada en la Ilíada, y otros diez los que tarda en regresar a su hogar en el periplo que describe la Odisea. Recordemos sus múltiples hazañas que van desde devolver a Criseida a su padre, concertar el combate entre Paris y Menelao, acudir en embajada para convencer a Aquiles a que sume de nuevo al combate, ganar la carrera— ayudado por Atenea— por la crátera de plata, atrapar al vidente Héleno, o ingeniar el engaño del famoso caballo de Troya, sin olvidar que, enfrentándose a Ajax, hereda las armas de Aquiles, entre otras importantes intervenciones suyas fundamentales en el desarrollo de la guerra. Sus aventuras en la Odisea no son menores: convence a sus compañeros de que dejen de comer el loto que los adormece y confunde, deja ciego al cíclope Polifemo, logra no ser seducido por el canto de las sirenas, vence la tentación de beber de la copa de Circe, consigue liberarse del cautiverio de Calipso y, por fin, llega a Ítaca en donde, con ayuda de su hijo y la de un porquero y un boyero, mata a los pretendientes de su esposa Penélope y recobra su trono.</p> <p>Dada la influencia que los relatos de Homero tuvieron en Europa a partir del Renacimiento y, dada la simbología presente en ambos, no nos resulta extraño que el anónimo autor de la <em>Aurea Catena</em> incluyera a Homero en el título con el fin de poner en evidencia una referencia literaria llena de elementos míticos plenos de significados y que, en definitiva, muestran sucesivas “pruebas iniciáticas” que permitirán templar el carácter del héroe y desarrollar sus valores y virtudes.</p> <p>Si Hércules es el hijo de un dios, Zeus, y en su “viaje” debe superar los doce trabajos que ha de cumplir, Odiseo es un mortal y su retorno a Ítaca está dentro de un contexto más “humano”, más realizable a pesar de que los desafíos puedan ser mayores. Hércules expía su culpa por haber matado—sin ser consciente de ello— a su familia; Odiseo nunca la perdió y va de regreso a su encuentro: son dos formas de entender y abordar “el viaje del héroe” en el sentido de valorar y afrontar el tránsito por la vida en el entendimiento de recuperar algo propio perdido y que le ha sido arrebatado.</p> <p><em>El SIETE Y EL DIEZ</em></p> <p>Otra referencia clave para abordar la <em>Aurea Catena</em> es el Génesis. Esto se debe a que el factor principal que el autor aborda es el de la creación y el entendimiento de que la naturaleza es el verdadero y único <em>mutus liber</em> que el alquimista debe de aprender a leer. Esta creación parte del Verbo y del aliento de Dios que, condensándose, forman las aguas primordiales que guardan la intención y la inteligencia divinas y en las que reside el Espíritu. Después, a través de un proceso igualmente inteligente, se sucede la creación, tanto de lo invisible no manifestado, como de lo visible ya manifestado. Sin embargo, el Génesis describe este proceso dividido en siete etapas mientras que el <em>Aurea Catena Homeri</em> nos lo muestra en diez. Dentro de la tradición occidental se dice que son siete los estados de la materia con sus diferentes propiedades que, a su vez, fueron representados por las fuerzas características de los siete planetas clásicos: Sol, Luna, Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno: desde la luz solar a la materia más densa saturnal. En el número diez, tan querido por la escuela pitagórica, están presentes estos siete estados de la materia más tres que pertenecen a lo inmaterial y están más cercanos a lo meramente espiritual; este “tres” es referido en el cristianismo como la Trinidad o aparece también en la Trimurti del hinduismo y, gráficamente, es representado por un triángulo o <em>delta</em>. La suma de Dios Trino, más las siete etapas de la creación del Génesis nos da el diez pitagórico símbolo de plenitud y totalidad. En la doctrina pitagórica de los números, el último número, el diez, era llamado el <em>antichton</em> y <em>tetraktys</em> la figura geométrica triangular formada por diez puntos ordenados en cuatro filas: uno en la primera, dos en la segunda, tres en la tercera y cuatro en la cuarta y última; las dos primeras filas que suman 3—1+2—se referían a la divinidad y, las otras dos que suman 7—3+4—, mostraban la materialidad.</p> <p>A su vez, el siete se refería a los siete cielos o esferas materiales y, en cambio, podemos ver en esta obra diez “cielos” dibujados como círculos ordenados de arriba hacia abajo ya que, como hemos dicho, el autor muestra la suma de la Trinidad Divina o Dios en expresión, más su creación. En la tradición pitagórica y cristiana, el número 10 es el número perfecto pues es la suma de Dios como Trinidad y su creación de 7 cielos o esferas.</p> <p><strong>                                 </strong></p> <p> A</p> <figure><a href="https://tradicionoriginal.wordpress.com/wp-content/uploads/2026/07/image.png"><img width="383" height="320" src="https://tradicionoriginal.wordpress.com/wp-content/uploads/2026/07/image.png?w=383" alt=""></a></figure> <p>B C</p> <p>La <em>tetraktys</em> pitagórica</p> <p>En este diseño, aparentemente sencillo, encontramos un gran triángulo A,B y C, que lo contiene todo (el <em>delta)</em>. En él se inscriben 9 triángulos menores más 3 mayores; 10 esferas o puntos de intersección, y 18 líneas conectivas, 9 exteriores y 9 interiores. Sobre este diseño, meditaban y extraían enseñanzas los alumnos de la escuela pitagórica, tanto en lo referido a matemáticas y geometría, como a reflexiones filosóficas y metafísicas.</p> <p>Además de la referencia pitagórica, en la tradición judaica también está muy presente esta cifra como vemos en el texto cabalístico del <em>Sefer Yetsirá</em> cuando describe los diez <em>sefirot</em> como emanaciones de la creación divina. En este texto se ve como elementos del helenismo, más concretamente del pitagorismo, se introducen en el judaísmo para así dar forma a la cábala que hoy conocemos mediante la incorporación de otros saberes originalmente ajenos, como las ideas tomadas de la astrología presentes en el <em>Sefer Yetsirá,</em> que no formaban parte de su conocimiento tradicional.</p> <p>Y para finalizar, reparamos en el subtítulo de <em>Naturaleza Desvelada</em> ya que este concepto da a entender como la naturaleza, con sus principios y leyes, es la verdadera y única maestra siempre accesible que enseña solo la verdad. Además, es el auténtico “libro viviente” o “libro mudo” en cuyas páginas, lenguaje y signos, está expresado  todo lo creado y que solo el filósofo que sigue la cadena del conocimiento tradicional, es capaz de leer, comprender y desvelar su secreto. Ese secreto antes mencionado de que solo en la cruz puede florecer la rosa y que nuestra que la travesía por la vida, en realidad, es siempre un viaje de regreso a Ítaca.</p> <p><a href="https://tradicionoriginal.wordpress.com/2026/07/30/la-rosacruz-y-el-regreso-a-itaca-de-odiseo/" target="_blank">- Enlace a artículo -</a></p> <p>Más info en https://ift.tt/f8zqNxt / Tfno. & WA 607725547 Centro MENADEL (Frasco Martín) Psicología Clínica y Tradicional en Mijas. #Menadel #Psicología #Clínica #Tradicional #MijasPueblo</p> <p>*No suscribimos necesariamente las opiniones o artículos aquí compartidos. No todo es lo que parece.</p>

Escuela de calor 2026


<p>Publicar bajo este título un artículo sobre cambio climático en plena canícula veraniega se ha convertido en una tradición. Así combatimos la habitual campaña de alarmismo estival, que hiberna como los osos para resurgir con fuerza cada verano aprovechando las olas de calor propias de la estación (verano: «época más calurosa del año») y que sigue siempre el mismo patrón: temperatura del mar, insectos amenazantes, sofocantes olas de calor e incendios forestales supuestamente ligados al calentamiento global. Dada la magnitud de los incendios de este verano, en este artículo me centraré en esta última cuestión.</p> <h2><strong>Incendios forestales</strong></h2> <p>El grave incendio de Ávila y Madrid, que por producirse en zona poblada ha afectado a decenas de miles de personas, se suma al sufrido hace pocas semanas en Andalucía, cuya gravedad fue determinada por la trágica pérdida de vidas humanas. En aquel momento, la reacción de las autoridades políticas —el presidente del gobierno y el de Andalucía— consistió en activar el escudo deflector para evitar asumir responsabilidad alguna y en un pacto de silencio tácito para no culparse mutuamente.</p> <p>Así, primero culparon a las pobres víctimas, que ya no pueden defenderse y que actuaron como mejor supieron en una situación extrema, y luego ambos aludieron, cómo no, al cambio climático. En sus comparecencias, Sánchez y Moreno también hicieron una llamada a los ciudadanos para avisar con mayor antelación, trasladando de nuevo sibilinamente la responsabilidad a otros. Sin embargo, los datos del propio gobierno muestran que los ciudadanos son mucho más diligentes que el Estado en alertar de estos desastres, pues, en el 67% de los casos, quienes avisan de los incendios son las llamadas de particulares<a href="https://www.fpcs.es/#_ftn1">[1]</a>.</p> <p>Por el contrario, ninguno de los dos responsables políticos dijo una sola palabra de las inversiones que deberían haberse acometido en medios de extinción: España, por ejemplo, cuenta con sólo 7 viejos aviones apagafuegos operativos, frente a los 18 de que dispone Italia con una superficie forestal un 50% inferior a la nuestra. Sánchez y Moreno tampoco dijeron nada sobre protocolos de prevención, actuación y respuesta rápida, o sobre gestión forestal y limpieza de los montes, dificultada por la dictadura ecologista de la UE y por la incompetencia de nuestra clase política.</p> <p>Sin embargo, aunque a casi nadie le sorprenda el cinismo de los políticos, la gente sigue cayendo víctima del sensacionalismo de los medios, que aprovechan la natural empatía que sentimos hacia las pobres familias que han perdido su hogar para crear histerias colectivas basadas en relatos catastrofistas (incendios «inextinguibles»).</p> <h2><strong>Disociando los incendios de la temperatura ambiente</strong></h2> <p>En este sentido, la fuerza de la propaganda climática es tal que logra hacernos creer que la temperatura ambiente contribuye enormemente o incluso puede ser responsable de un incendio de estas características. Lógicamente, esto no es sí. En efecto, para que haya una combustión hacen falta tres elementos: un combustible (en este caso, madera seca), un comburente (el oxígeno del aire) y una fuente de calor, que debe ser intensísima. Por eso, si juntan unas ramitas secas en el porche de su casa o en la acera de su calle en pleno mes de julio al sol de mediodía, aquello no arderá por combustión espontánea, aunque el termómetro alcance 50°. Sin embargo, si hacen la misma prueba un día nublado de otoño o invierno, pero, en esta ocasión, prenden las ramitas secas con una cerilla —que puede alcanzar entre 600° y 800°C de temperatura—, aunque haga frío, aquello arderá como una tea. En efecto, la fuente de calor necesaria para que se produzca fuego sólo puede provenir de la acción humana (causante de más del 90% de los incendios) o de un rayo.</p> <p>Por lo tanto, una elevada temperatura ambiente no es condición necesaria para desencadenar un incendio. En el caso de España, el hecho de que la región con más hectáreas quemadas con respecto a su superficie forestal haya sido tradicionalmente la fresca y húmeda Galicia también es un indicio de que la temperatura ambiente no es un factor relevante. Naturalmente, el factor primordial para que un incendio se extienda es el viento, que aumenta tanto el combustible —por propagación de las fuentes de calor— como el comburente.</p> <p>Pongamos otros ejemplos. En Canadá —donde este año se han quemado 3 millones de hectáreas— hay en este momento activos grandes incendios forestales en zonas de British Columbia que tienen estos días temperaturas máximas en torno a 20° y mínimas de sólo 7°C<a href="https://www.fpcs.es/#_ftn2">[2]</a>. Y en el sur de África la temporada alta de incendios forestales coincide con el invierno austral, cuando las temperaturas mínimas rondan los 8°C, pues es entonces cuando se produce la estación seca<a href="https://www.fpcs.es/#_ftn3">[3]</a>. Dicho de otro modo, los montes no arden porque haga calor, sino porque la maleza está seca; en muchas regiones del mundo —como es el caso de Europa—, la estación cálida y la estación seca coinciden en el tiempo, pero en otras regiones del globo ocurre lo contrario.</p> <p>En nuestro país, cerca del 60% del total de incendios cuya autoría se conoce son incendios provocados (no sólo maliciosos), mientras que el 34% son consecuencia de accidentes o negligencias y un 6% son debidos a la acción de los rayos<a href="https://www.fpcs.es/#_ftn4">[4]</a>. En EEUU estas cifras son similares<a href="https://www.fpcs.es/#_ftn5">[5]</a>, aunque en la despoblada Canadá cerca del 50% de los incendios son causados por los rayos.</p> <p>Las principales negligencias y accidentes tienen que ver con quemas agrícolas, chispas provenientes de motores y máquinas, fallos de líneas eléctricas, trabajos forestales, colillas indebidamente apagadas, hogueras, barbacoas o eliminación de basuras.</p> <h2><strong>No es el cambio climático</strong></h2> <p>Por lo tanto, ligar un incendio forestal al calentamiento global es un insulto a la inteligencia, como cada vez perciben más ciudadanos. En efecto, desde 1979, el aumento de temperaturas en el planeta ha sido de 0,16ºC por década, es decir, de pocas centésimas de grado por año<a href="https://www.fpcs.es/#_ftn6">[6]</a>. Como es obvio, esta diferencia de medición —tan ridículamente exacta como los cálculos de crecimiento del PIB— resulta imperceptible. Este ligero aumento de temperatura global tampoco ha producido un aumento detectable en la frecuencia y severidad de las sequías, como reconoce hasta el IPCC<a href="https://www.fpcs.es/#_ftn7">[7]</a>.</p> <p>Pero es que, además, en las últimas décadas ha disminuido la superficie quemada por incendios forestales en el planeta. Han leído bien: cada vez arden menos hectáreas debido a incendios forestales. La FAO, por ejemplo, realiza un análisis por continentes (2007-2019) que ofrece el siguiente resultado<a href="https://www.fpcs.es/#_ftn8">[8]</a>:</p> <figure><img width="566" height="434" src="https://www.fpcs.es/wp-content/uploads/2026/07/image-2.jpg" alt="" style="width:800px;height:auto;"></figure> <p>En el mismo sentido, un estudio publicado en la revista <em>Science</em> concluyó que la superficie quemada en el planeta había descendido un 25% desde 1999 hasta 2017<a href="https://www.fpcs.es/#_ftn9">[9]</a>. En la misma línea, otro estudio más reciente reitera que «el número e intensidad de incendios a nivel mundial, y la superficie quemada, han disminuido en las últimas dos décadas»<a href="https://www.fpcs.es/#_ftn10">[10]</a>. España no ha sido una excepción, y la superficie quemada por incendios en los últimos 50 años también ha disminuido, según el propio Ministerio de Transición Ecológica<a href="https://www.fpcs.es/#_ftn11">[11]</a>:</p> <figure><img width="586" height="255" src="https://www.fpcs.es/wp-content/uploads/2026/07/image.gif" alt="" style="width:798px;height:auto;"></figure> <p>Este dato nos invita a realizar una reflexión: en efecto, el ligero aumento de temperaturas globales ha coincidido con la disminución en la superficie quemada en el planeta, pero eso no significa que cuanto más calor haga, menos incendios habrá: correlación no implica causalidad. Asimismo, que el ligero aumento de temperaturas globales de las últimas décadas haya coincidido con un aumento de CO<sub>2</sub> en la atmósfera no significa necesariamente que haya sido el CO<sub>2</sub> el causante de dicho aumento de temperatura, pues hablamos de sistemas multifactoriales, complejos y caóticos que eluden explicaciones simplistas. Lo mismo ocurre con los incendios, en los que influyen la pluviosidad primaveral, la sequía estival, los vientos, la orografía, la capacidad de medios de extinción y el mantenimiento y limpieza de los montes.</p> <p>Cabe añadir que la disminución de incendios forestales, la reforestación y el incremento del maravilloso CO<sub>2</sub> (alimento por antonomasia de árboles y plantas), que ha aumentado significativamente el verdor del planeta, ha provocado que la deforestación haya dejado de ser un problema a nivel global. En efecto, un análisis de 35 años de datos de satélite durante el período 1982-2016 publicado en su día en la revista <em>Nature,</em> concluyó que «la superficie forestal mundial había aumentado en 2,24 millones km<sup>2 </sup>(un 7% más)». España no ha sido una excepción: siendo el tercer país con mayor masa forestal de Europa, ha visto aumentar sus bosques un 32% desde 1990<a href="https://www.fpcs.es/#_ftn12">[12]</a>.</p> <h2><strong>Olas de calor</strong></h2> <p>La otra cuestión que querría tratar brevemente en este artículo son las olas de calor. En efecto, el anticiclón de las Azores, principal controlador de nuestro clima, cambia periódicamente de extensión y posición (latitud y longitud) y permite —junto a otros factores— que masas de aire africano nos invadan por el sur y conviertan grandes partes de la Península en un horno. Como afirmaba el exdirector del Instituto Nacional de Meteorología (hoy AEMET) Inocencio Font en su magna obra <em>Climatología de España y Portugal</em>, «puede haber períodos anormalmente calientes en cualquier mes, aunque junio es en este aspecto el más anómalo, ya que por término medio una vez cada tres años tienen lugar durante dicho mes intensas olas de calor»<a href="https://www.fpcs.es/#_ftn13">[13]</a>.</p> <p>Font indica que en la estación veraniega en su conjunto las grandes olas de calor se producen de media una vez cada cuatro años. Estas afectan más a la mitad sur de la Península, aunque ocasionalmente también pueden afectar al norte: San Sebastián, 38° (31-7-75), La Coruña, 40° (28-8-61) o Bilbao, 42° (7-9-1987) son claros ejemplos. Finalmente, Font hace una afirmación reveladora: «De todas las olas de calor registradas en la Península, la más importante tuvo lugar entre julio y agosto de 1876 [hace 150 años], cuando en Sevilla se llegaron a alcanzar los 51°»<a href="https://www.fpcs.es/#_ftn14">[14]</a>.</p> <p>En julio de 1995 hubo otra gran ola de calor en España y se registraron 47° en Córdoba y Sevilla, pero también el norte sufrió altísimas temperaturas: Orense alcanzó los 42°, y Zamora, los 41°. En aquella época la ideología climática aún no había corrompido las instituciones científicas, por lo que un informe del Instituto Nacional de Meteorología criticaba el sensacionalismo mediático (en vez de alimentarlo, como hace hoy la AEMET): «Cuando se presentan fenómenos meteorológicos extremos de esta naturaleza, es frecuente leer o escuchar comentarios en los medios de difusión (prensa, radio, etc.) que valoran el fenómeno como excepcional». Para contrarrestar dicho sensacionalismo, los autores del informe llegaron a la conclusión de que los 47° registrados en 1995 en Sevilla «se presentaban por término medio una vez cada 50 años, lo que supone que la ola de calor que produjo tal temperatura no es muy frecuente, pero no es un fenómeno excepcional»<a href="https://www.fpcs.es/#_ftn15">[15]</a>. De hecho, los autores recalcaban que valores superiores a los 46° también se habían registrado, por ejemplo, en julio de 1901, en agosto de 1909 y en agosto de 1949.</p> <p>En 2003 España (y con ella toda Europa) sufrió también una ola de calor veraniego insoportable que superó en duración y extensión a la de 1995, pero en aquella época la revista oficial del entonces Instituto Nacional de Meteorología no mencionaba en absoluto el calentamiento global, limitándose a titularlo <em>Ola de calor excepcional</em><a href="https://www.fpcs.es/#_ftn16">[16]</a>.</p> <h2><strong>Conclusión</strong></h2> <p>Para rematar la cuestión de las temperaturas estivales, debo añadir que la propia AEMET reconoce en su <em>Informe sobre el estado del clima en España 2025</em> que el gráfico de temperaturas medias máximas correspondiente al día más cálido «no presenta ninguna tendencia significativa» desde 1975<a href="https://www.fpcs.es/#_ftn17">[17]</a>:</p> <figure><img width="567" height="277" src="https://www.fpcs.es/wp-content/uploads/2026/07/image-3.jpg" alt="" style="width:791px;height:auto;"></figure> <p>En la misma línea, el propio IPCC se vio obligado a reconocer en su AR5 (2013) que sólo tenía una «confianza media» en la afirmación de que la duración y frecuencia de olas de calor hubieran aumentado desde mediados del siglo XX a nivel global, mientras que «existía evidencia de que algunas regiones del globo habían tenido más olas de calor en períodos anteriores a 1950 (por ejemplo, EEUU en los años 30)»<a href="https://www.fpcs.es/#_ftn18"><sup>[18]</sup></a>.</p> <p>Siempre ha habido y siempre habrá olas de calor e incendios forestales. Estos fenómenos, completamente normales, serán en algunos años especialmente severos. Es en estas ocasiones cuando más alerta debemos estar para no dejarnos arrastrar por la cultura del miedo que nos inculca el sensacionalismo mediático, y también para ignorar las cortinas de humo de nuestros políticos culpando a una inexistente emergencia climática para encubrir su incompetencia y corruptelas: es a estos mismos políticos a quienes debemos exigir, por el contrario, que dejen de mentir y pongan los medios necesarios para mitigar el daño producido por dichos fenómenos.</p> <p>A la carencia de medios para extinguir incendios se suman los apagones generales causados por el mismo fanatismo ecologista que impide limpiar los montes, los descarrilamientos de trenes o las carreteras llenas de baches, por lo que la pregunta es: ¿cambio climático o incompetencia supina de una panda de caraduras?</p> <div> <p><a href="https://www.fpcs.es/#_ftnref1">[1]</a> <a href="https://app.powerbi.com/view?r=eyJrIjoiMDkxNmUxMzEtYTg5Yi00MmRjLTgxOTItNjI3YzUwNzc4MWFhIiwidCI6ImRlODFhNTc4LTgxYWEtNGQzNS1hNWQ0LWZlZWQ4MTZiMTY1NCIsImMiOjl9">Incendios forestales en España 2021</a><br><a href="https://www.fpcs.es/#_ftnref2">[2]</a> <a href="https://www.cbc.ca/news/canada/british-columbia/wildfires-burn-around-bc-evacuation-clinton-9.7285828">Wildfire near Clinton, B.C., expected to grow as dry conditions, stronger winds approach | CBC News</a><br><a href="https://www.fpcs.es/#_ftnref3">[3]</a> <a href="https://agupubs.onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1029/2026GL121751">Burned Area Over Africa Reduced by Shortened Dry Season – Mohammed – 2026 – Geophysical Research Letters – Wiley Online Library</a><br><a href="https://www.fpcs.es/#_ftnref4">[4]</a> <a href="https://app.powerbi.com/view?r=eyJrIjoiMDkxNmUxMzEtYTg5Yi00MmRjLTgxOTItNjI3YzUwNzc4MWFhIiwidCI6ImRlODFhNTc4LTgxYWEtNGQzNS1hNWQ0LWZlZWQ4MTZiMTY1NCIsImMiOjl9">Incendios forestales en España 2021</a><br><a href="https://www.fpcs.es/#_ftnref5">[5]</a> <a href="https://wfca.com/wildfire-articles/what-causes-wildfires/">What Causes Wildfires? | WFCA</a><br><a href="https://www.fpcs.es/#_ftnref6">[6]</a> <a href="https://www.drroyspencer.com/">Roy Spencer, PhD</a><br><a href="https://www.fpcs.es/#_ftnref7">[7]</a> IPCC. AR6, WG I, Table 12.12.<br><a href="https://www.fpcs.es/#_ftnref8">[8]</a> <a href="https://openknowledge.fao.org/items/090d2fbb-32a6-412b-a3b8-1ce5c5905df2">Global Forest Resources Assessment 2025</a><br><a href="https://www.fpcs.es/#_ftnref9">[9]</a> <a href="https://www.science.org/doi/full/10.1126/science.aal4108">A human-driven decline in global burned area | Science</a><br><a href="https://www.fpcs.es/#_ftnref10">[10]</a> <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S1674927826000444">Divergent trajectories of global fires: Overall decline, regional intensification – ScienceDirect</a><br><a href="https://www.fpcs.es/#_ftnref11">[11]</a> <a href="https://www.miteco.gob.es/es/biodiversidad/temas/incendios-forestales/estadisticas-datos.html">ESTADÍSTICA GENERAL DE INCENDIOS FORESTALES (EGIF)</a><br><a href="https://www.fpcs.es/#_ftnref12">[12]</a> <a href="https://geographyfieldwork.com/Forest-Growth-Spain.htm">The Growth of Forests in Spain 1991-2025</a><br><a href="https://www.fpcs.es/#_ftnref13">[13]</a> I. FONT. <em>Climatología de España y Portugal</em> (Ed. Universidad Salamanca, 2007) 230ss.<br><a href="https://www.fpcs.es/#_ftnref14">[14]</a> Ibid.<br><a href="https://www.fpcs.es/#_ftnref15">[15]</a> <a href="https://repositorio.aemet.es/bitstream/20.500.11765/1810/1/olacalor_cal96.pdf">olacalor_cal96.pdf</a><br><a href="https://www.fpcs.es/#_ftnref16">[16]</a> <a href="https://www.aemet.es/documentos/es/conocermas/recursos_en_linea/elobservador/2003/eo-029-2003.pdf">Eo-29.pdf</a><br><a href="https://www.fpcs.es/#_ftnref17">[17]</a> <a href="https://www.aemet.es/documentos/es/conocermas/recursos_en_linea/publicaciones_y_estudios/publicaciones/Informes_estado_clima/IECLI_2025_completo_baja_res.pdf">Informe sobre el estado del clima de España 2025</a><br><a href="https://www.fpcs.es/#_ftnref18">[18]</a> IPCC, AR5, WGI, 2.6.1.</p> </div> <p></p> <p>La entrada <a href="https://www.fpcs.es/escuela-de-calor-2026/">Escuela de calor 2026</a> se publicó primero en <a href="https://www.fpcs.es">fpcs</a>.</p> <p><a href="https://www.fpcs.es/escuela-de-calor-2026/" target="_blank">- Enlace a artículo -</a></p> <p>Más info en https://ift.tt/f8zqNxt / Tfno. & WA 607725547 Centro MENADEL (Frasco Martín) Psicología Clínica y Tradicional en Mijas. #Menadel #Psicología #Clínica #Tradicional #MijasPueblo</p> <p>*No suscribimos necesariamente las opiniones o artículos aquí compartidos. 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miércoles, 29 de julio de 2026

Narcisistas y psicópatas


<img src="https://www.nodualidad.info/imagen/intro/the-king.jpg" alt="the-king.jpg"> <br><br>A lo largo de la historia, las personas que han alcanzado posiciones de poder suelen ser precisamente aquellas a las que no se les debería confiar dicho poder. El deseo de poder suele estar relacionado con rasgos de personalidad negativos: egoísmo, codicia y falta de empatía. Y las personas con un mayor deseo de poder suelen ser las más despiadadas y carentes de compasión. A menudo, quienes alcanzan el poder muestran rasgos de psicopatía y narcisismo. En los últimos tiempos, los líderes psicópatas se han encontrado principalmente en países menos desarrollados económicamente, con infraestructuras... <p><a href="https://www.nodualidad.info/articulos/narcisistas-y-psicopatas.html" target="_blank">- Enlace a artículo -</a></p> <p>Más info en https://ift.tt/wTq4sY2 / Tfno. & WA 607725547 Centro MENADEL (Frasco Martín) Psicología Clínica y Tradicional en Mijas. #Menadel #Psicología #Clínica #Tradicional #MijasPueblo</p> <p>*No suscribimos necesariamente las opiniones o artículos aquí compartidos. No todo es lo que parece.</p>