
Requiem… Non nobis
La (re)aparición del noeísmo en el período contemporáneo tuvo lugar antes de la Revolución Francesa en forma secreta y se llevó a cabo por medio de las lógicas masónicas. A esto cabe la duda ¿qué influencia tuvo el judaísmo en la creación de la masonería especulativa? ¿es una relación directa o fortuita?
La relación que existe entre la masonería especulativa y el noeísmo no es en nada una conjura de tres o cuatro conspiradores, aparece como una alternativa a la rencilla entre la Iglesia católica y las facciones protestantes, de allí que como alternativa para superar estas diferencias, incluso aquellas que a los ojos de estos “masones” no eran admisibles como las de las diferentes religiones, les venía bien adjudicarse la relación con Noé y la supuesta religión noaquida. Y es esto lo que se incorpora en la segunda edición de las constituciones de Anderson
<<En la segunda edición de las Constituciones de Anderson (1738) se incorporó el concepto noéico: “El masón está obligado por su pertenencia a observar la Ley Moral como un verdadero noéico […] En tiempos antiguos, los masones cristianos estaban obligados a cumplir con los usos cristianos de cada país donde viajaban o trabajaban; pero como la Masonería se encontraba en todas las naciones, aun de religiones diversas, ahora están solo obligados a adherir a esa religión en la cual todos los hombres están de acuerdo (dejando a cada hermano con sus opiniones particulares), esto es, de ser buenos hombres y verdaderos hombres de honor y rectitud, cualesquiera nombres, religiones o creencias que puedan distinguirlos porque todos ellos están de acuerdo en los 3 grandes artículos de Noé suficientes para preservar el cemento de la logia>>[1]
De allí, como motivo fundamental <<los masones se denominan a sí mismos noéicos (noachidas) o hijos de Noé>>[2]. Si bien lo que hemos expuesto al inicio, para algunos es motivo de discusión. Solo por citar algunos, Katz, un francmasón especializado en las Constituciones de Anderson, explica que el concepto noéico o noeísmo fue introducido por el teólogo calvinista Pierre Jurieu, quien lo desarrolló en Histoire critique des dogmes et des cultes
Por otro lado <<según autores contrarios a la Masonería, empero tal principio fue tomado de la obra del extremadamente judaizante puritano Juan Selden en De jure naturali et gentium juxta disciplinam Ebraeorum (1640)>>. [3]. El antimasón Friedrich Nielsen señala a Selden como la fuente de esta cuestión, el cual hizo mención de tres artículos de Noé en vez de siete, los cuales habían sido elegidos por el mismo Selden, quien pretendía basarlos en los principios del jus naturae de San Ambrosio <<1) creencia y adoración de Dios 2) existencia moral y 3) conducta ejemplar. Es un hecho muy significativo que fueron los célebres teólogos calvinistas Jurieu y Selden, un converso y un judaizado quienes aceptaron y alabaron las leyes talmúdicas de Noé>>
Pero ¿es esto suficiente para zanjar el tema y afirmar sin más que la masonería es la gran abanderada del noeísmo y de las leyes de Noé? La respuesta a esta interrogante es un claro no, ya que no es solo la masonería
De los Rosa cruces a la construcción del templo
Una cosa que varios investigadores en este tema no parecen percatarse o lo hacen adrede es que la masonería actual especulativa nada tiene que ver con la masonería antigua medieval operativa.
Cuando se revisan los orígenes de la secta masona, se observa que lo que sucede es la formación de un organismo bajo dos vertientes una político iluminista y otra esotérico gnóstica, la cual necesitaba un cuerpo estructural en alguna forma físico que permitiera el desarrollo del organismo y su propagación. Pero este organismo tendría un alma. El asunto es que el organismo con sus dos vertientes proviene del movimiento Rosa Cruz nacido en Tubingen entre finales del siglo XVI e inicios del XVII, este movimiento que no podemos llamar sociedad secreta porque carecía de esta estructura formuló varios objetivos los cuales en buena medida son los mismos hoy que ha alcanzado la masonería aunque hay otros que ha sumado esta a lo largo del tiempo.
Este organismo que en la historia se ha llamado rosa cruz en su rama inglesa tuvo un papel decisivo en conseguir la estructura deseada para sus fines, y fue esta la expoliación llevada a cabo entre finales del siglo XVII e inicios del XVIII en Inglaterra y tiene como protagonista al polifacético y aprovechado de Elias Ashmole y en otra medida al enigmático Robert Flud.
Frank C. Higgins simbolista masónico moderno escribe a continuación <<El doctor Ashmole miembro de esta Fraternidad los rosacruces es venerado por los masones como uno de los fundadores de la primera Gran Logia de Londres>>[4].Elias Ashmole no es más que uno de los numerosos vínculos intelectuales que conectan a los rosacruces con la génesis de la masonería. La Enciclopedia Británica destaca que Elias Ashmole fue iniciado en la orden masónica en 1646 y afirma además que fue <<el primer caballero o aficionado que fue aceptado>> es decir fue el primero que no siendo mason operativo es decir albañil que fue aceptado y solo y únicamente hacía parte en el aspecto especulativo en torno a ideas que ellos llaman filosófico en cuanto a las tenidas en las que participó.
Sobre el mismo tema Papus en El tarot de los bohemios ha escrito lo siguiente <<No debemos olvidar que los rosacruces fueron los iniciadores de Leibniz y los fundadores de la masonería propiamente dicha a través de Ashmole>>. Si los fundadores de la masonería fueron iniciadores de Leibniz el simbolismo de la masonería moderna indicaría que así fue cabe suponer que obtuvieron aquella información de una sociedad cuya existencia reconocían y que estaba capacitada para enseñarles aquellos símbolos y alegorías.
De allí que estos entonces se apropiasen del cuerpo de la masonería operativa e influyeran con el resto de símbolos y arcanos que son parte de la masonería actual, el asunto es que estos últimos son de características netamente judías y de allí que el trabajo de Anderson y compañía de llevar el antecedente hasta Noé no era algo ni descabellado ni difícil.
Recordemos entonces que el cuerpo es de la masonería operativa que aloja un organismo bipartito de índole iluminista en lo político y esotérico gnóstico en cuanto a creencia pero el alma a la que antes hicimos alusión es judía.

Masonería y judaísmo
Si hay algo que caracteriza a los masones en forma general es las atribuciones que se dan para hablar del origen de su secta, hay de las más variadas e incluso completamente inverosímiles como la que habla del origen de la masonería en Adán y Eva. Pero más allá de estas fantasías lo que atañe a nuestro caso está en la supuesta vinculación de la masonería operativa con la masonería especulativa, como esta última justifica su adhesión a las leyes de Noé.
Para justificar esto último hay el caso de un eminente masón el cual en uno de sus libros afirma que cuando las compañías de albañiles llegaron a Inglaterra a orden del rey Athelstan para ejecutar ciertos tipos de trabajos ya que en dicho reino faltaban los constructores calificados este rey les dio una normativa que regía los old charges desde el horario de trabajo hasta los honorarios conocida como la constitución de York 926 d.C. pues bien el autor citado[5] toma esto y modifica el primer artículo ajustándolo de esta manera <<La primera obligación es honrar sinceramente a Dios y obedecer las leyes de los noaquitas>>
El asunto es que cuando se va al documento original no es eso lo que aparece sino <<Vuestro primer deber es honrar a Dios y observar Sus Leyes>>[6]. En este simple ejemplo vemos la característica de torcer la historia que poseen los miembros de la secta característica que parecen haber heredado del Sr “caballero” de Ramsay primer proclamador de la relación entre masonería gremios de construcción y caballería.
Lo que quiero exponer es que los masones en la actualidad no esconden su adhesión a las leyes de Noé ni siquiera esconden que son noaquitas y para eso si tienen que cambiar la historia pues lo hacen que más da.
Uno de los alegatos de esta adhesión está en las terribles y sangrientas guerras de religión que desolaron Europa inimaginables para nuestros contemporáneos obligaron en el siglo XVIII <<a que ciertos masones se preocuparan por evitar que dichos conflictos se introdujeran en las logias tratasen de establecer una base universal de comprensión espiritual y moral primero entre los cristianos enfrentados y posteriormente entre todas las religiones auténticas en una especie de ecumenismo avant la lettre>>
Este texto nos hace reflexionar en cuanto la visión ecuménica es propia de la masonería especulativa y se forja en el siglo XVIII, tanto así que en los documentos y registros de la masonería operativa nunca consta nada que permita pensar en esta posibilidad, por ende lo que vemos en este es la huella del iluminismo que es parte de una de las vertientes, que bien decíamos más arriba, es entonces lo que les permite de forma sui géneris adherirse a las leyes de Noé asumiendo descaradamente que se trata de una tradición pre abrahámica y por ende anterior a las religiones actuales. que no les pasa por la cabeza a estos es que desde Adán hasta nuestros días existe una sola tradición, que es la revelación de Dios y que hoy pervive sólo y únicamente en la Iglesia católica.
Es importante tener presente que los redactores de las Constituciones de Anderson 1723 estaban relacionados con rabinos cabalistas y magos, uno de los cuales fue el famoso Ba’al Shem de Londres, conocido en los medios de la Orden como Falk Sheck, <<el maestro en ocultismo judaico de masones ilustres>>[7] oriundo de Podhajce, Podolia. Su nombre era Hayyim Samuel Jacob Fal[8] <<y provenía de la secta más radical de los criptojudíos, llamada dos dürnne, la de Barukyah Russo, cuyos principios eran nihilistas y extremadamente libertinos, también mago y alquimista, instaló una sinagoga en su casa de Wellclose Square, aunque la Enciclopedia Judía lo describe como cabalista y aventurero>>[9], Ambelain afirma que lo <<veneraban los masones realmente iniciados>>.[10]
Por otro lado, desde su aparición en el mal llamado Renacimiento, la Cábala cristiana ha tenido un influjo en la Masonería que ha sido profundo. <<Una fase tardía de la Cábala cristiana está representada por Martines de Pasqually 1727 1774, en su Traité de la réintegration des étres, que tuvo muy grande influencia en las corrientes teosóficas en Francia. El discípulo del autor es el bien conocido místico Louis Claude de St Martin>> [11] y no solo Saint Martin, sino el hombre que quizás tenga la mayor influencia sobre la masonería en Francia, Jean Baptiste Willermoz. La influencia de Martines de Pasqually, proveniente de familia judía, no se limitó al movimiento teosófico, sino que tuvo un papel destacado en la Masoneríaa
Al margen de la influencia de la Cábala cristiana en ciertos ritos masónicos, la madre de esta, es decir, la Cábala judía como tal, es un elemento básico del esoterismo masónico, más visible en unos ritos que en otros. A esto, el peligroso e influyente Oswald Wirth observa que <<el simbolismo masónico concuerda con la Cábala en lo que va de 1760, todos los rituales de los Altos Grados masónicos se refieren a lo que tiene de esencial>>.[12]
Por otro lado se nos dice que ya en <<1760 todos los rituales de los Altos Grados masónicos se referirán más o menos a la cábala teórica y práctica>>[13], a esto la Sabiduría, Fuerza y Belleza, <<los tres pilares que sostienen simbólicamente el Templo masónico resumen por otra parte la teoría de las Sefirot cabalística. En la logia masónica que representa el macrocosmos ciertos símbolos establecen una correspondencia entre las diez Sefiroth y el sitio de los Oficiales del Templo. Y el Gran Arquitecto del Universo está representado por Netzaj Majestad Eternidad Gloria y Victoria en hebreo la séptima sefira>>[14], la referencia al templo como macrocosmos es clave y recurrente en toda la demiúrgica iniciática, bajo la cual el cosmos es o un reflejo de Dios o el mismo, por tanto la logia o el templo en que se desarrolla el drama iniciático debe tener las debidas proporciones para poder realizar la obra teúrgica, es decir el sometimiento de Dios a la orden de los iniciados, la soberbia de estos es solo comparable a la de su líder el ángel caído.
Para finalizar no podemos dejar de lado al padre moderno del noeísmo, es decir al rabino y cabalista Elias Benamozegh, tras señalar el marcado influjo de la Cábala en la Orden masónica dice <<Un estudio profundo de los monumentos rabínicos de los primeros siglos de la era cristiana proporciona numerosas pruebas de que la Hagadá[15] es una forma popular de una ciencia reservada que ofrece por los métodos de iniciación las más sorprendentes similitudes con la institución francmasónica>>[16]
El rabino y masón de alto grado Raymond Apple observa no obstante que el uso selectivo del material rabínico es frecuentemente distorsionado y mal pronunciado en la Masonería. El argumento es inconsistente puesto que es lógico que su empleo sea selectivo para adecuarlo a la Orden, la cual no puede actuar como una organización judía formal, el asunto es que la Masonería utiliza en su ritual nada menos que elementos de la literatura rabínica.
No dejemos entonces de lado que la Masonería es la gran propulsora de las leyes de Noé y que su carácter judío se refleja también en los signos, en los elementos de su ritual, en numerosos conceptos, en la utilización de festividades, figuras y episodios de la historia judía, siendo abrumador en todos los grados y ritos el uso de vocabulario hebreo. Incluso hay historiadores masones que se sorprenden al estudiar la documentación del siglo XVII sobre la masonería operativa en Inglaterra en la cual toda la simbología y narración es de carácter judío, siendo los miembros cristianos, lo que se les olvida a estos historiadores es que fue justamente ese siglo en que los judíos tuvieron su entrada en Inglaterra luego de trescientos cincuenta años de expulsión.
Punto final
La masonería operativa medieval inglesa no parece haber sido originalmente judaizante. Los documentos más antiguos de los masones operativos, los llamados Old Charges que ya comentamos más arriba, como el Regius Manuscript o el Cooke Manuscript, contienen ciertamente referencias bíblicas, en especial al Templo de Salomón y a figuras como Noé o Salomón, pero estas referencias aparecen dentro de un marco claramente cristiano medieval y no como parte de una tradición hebraizante propiamente dicha. El simbolismo judío más marcado parece surgir a partir del siglo XVII, cuando las logias comienzan a transformarse gradualmente y empiezan a admitir a miembros que ya no eran constructores de oficio, los llamados accepted masons.
Este cambio coincide con un nefasto fenómeno intelectual característico de la Inglaterra del siglo XVII, el auge del hebraísmo cristiano. En ese período muchos eruditos protestantes comenzaron a estudiar con gran interés el hebreo bíblico, el Antiguo Testamento en su lengua original y también diversas corrientes relacionadas con la cábala. Figuras como John Selden o el enigmático alquimista Robert Fludd representan bien este ambiente intelectual en el que se mezclaban el estudio de la Escritura, el hermetismo, la alquimia y la llamada cábala cristiana, mismo medio que influenciará el nacimiento de los rosacruces en Alemania[17]. Dentro de este contexto la sabiduría atribuida a Israel y a Salomón comenzó a adquirir un valor simbólico y filosófico especial.
La readmisión de los judíos a mediados de este mismo siglo no implicó una influencia directa inmediata sobre las logias, pero sí creó un nuevo clima cultural en el que comerciantes, eruditos y círculos intelectuales hebraístas volvieron a tener presencia en la sociedad inglesa. Ese ambiente favoreció el interés por la tradición hebrea y por los estudios bíblicos en su forma original.
Como ya dijimos el personaje clave en la transición entre la masonería operativa y la especulativa es Elias Ashmole[18], iniciado en una logia en 1646. Sus escritos y reflexiones están llenos de referencias a la sabiduría de Salomón, a las tradiciones antiguas y a la idea de una ciencia simbólica transmitida a través de la historia. Esto muestra cómo la masonería especulativa comienza a formarse dentro de un ambiente cultural donde el simbolismo bíblico, especialmente el relacionado con Israel y el Templo de Salomón, adquiere un nuevo significado filosófico y que parece tomar otro nivel con Francis Bacon y su New Atlantis.
El proceso se hace aún más evidente en el siglo XVIII con la organización de la masonería moderna y la formación de la Gran Logia de Inglaterra. Un ejemplo conocido es el texto masónico Ahiman Rezon, cuyo propio título está construido a partir de términos pseudo hebreos y refleja la fascinación de la masonería del siglo XVIII por el lenguaje y el simbolismo hebraico.
Es así como el marcado simbolismo hebraico aparece más bien a partir del siglo XVII, cuando las logias empiezan a recibir a intelectuales y eruditos interesados en la alquimia, el hermetismo y las tradiciones simbólicas antiguas y mismo con ellas a judíos. Este proceso ocurre paralelamente al auge del hebraísmo protestante, al redescubrimiento de la cábala dentro del pensamiento europeo y a la readmisión de los judíos en Inglaterra. Como decíamos fue entonces el cuerpo de la masonería operativa el que fue usado por ese ente con dos corrientes o vertientes, una iluminista y otra gnóstica, y que innegablemente posee un alma judía y que al final es la punta de lanza para la instauración de las nefastas leyes de Noé, tarea que hoy día está lo suficientemente avanzada.
Requiem… Non nobis
Uno de los momentos más acongojantes y terribles es aquel en que Nuestro Señor se retira a la gruta en el huerto del Getsemaní a orar, justo antes de la traición de Judas y el prendimiento por parte de los judíos.
Es un instante terrible en que el temor, el estrés y la incertidumbre batallan contra el amor redentor. Es el instante descrito en los Evangelios y que es clave para entender, entre otras cosas, lo grande de la Redención, la importancia de la Iglesia y la maravilla de su nacimiento. ¿Quién, en sus ínfulas de fundar una religión o institución poderosa, narraría los momentos de angustia y dificultad de su figura emblemática e importante? Si se leen con detenimiento biografías, comentarios, leyendas e historias de personajes fundadores de instituciones de poder, en ninguna se habla de los momentos difíciles y de humillación de los mismos. Solo en el Evangelio se muestra el poder y la grandeza, y a su vez la humildad de Nuestro Señor, referente al misterioso momento de Getsemaní, donde Nuestro Señor se presenta tan solo como un hombre.
El P. J. Miguel García Pérez nos dice <<Es difícil admitir que este relato no testimonie un acontecimiento histórico cuando es tan contrario a la presentación que se ha hecho de Jesús antes del inicio de la historia de la Pasión. ¿Quién podía atreverse a describir de este modo al Maestro si esa circunstancia no hubiese sido verdadera?>>[1].
Es que la angustia de muerte que vive Nuestro Señor ha tocado incluso a judíos que han salido de la perfidia y, penetrando en el misterio de la Pasión, se han convertido, como en el caso de Alfonso de Ratisbona, u otros que, desde mi punto de vista, están cerca de convertirse, como el autor de la siguiente cita <<Acosado por una angustia de muerte, permanece en vela. No se puede leer esta narración evangélica sin sentir emoción… Aquí hay un hombre que tiembla por su vida. Precisamente en esta hora de angustia es cuando Jesús nos resulta más cercano>>[2].
Y este mismo autor, que insisto ha de estar cerca de su conversión, si es que ya no dio el paso, plantea una duda que nos trae aquí, a esta entrada. Dice <<Ora Jesús en esta angustia mortal y, al hacerlo, repite un fragmento de la oración que enseñó a sus discípulos: “hágase tu voluntad”… pero si en realidad ellos son Uno [Cristo y Dios Padre], ¿cómo podría existir alguna discrepancia entre el deseo de Jesús y la voluntad de Dios?>>[3].

El abismo de la misericordia
Entre estudiosos se ha planteado el cuestionamiento de si Jesús fue o no escuchado en su oración por Dios Padre, incluso con la insinuación de que con esto se demostraría que no era Hijo de Dios. Y esto parece agudizarse cuando lo que nos dicen los sinópticos en Mt 26, 36-46; Mc 14, 32-42; Lc 22, 39-46 se compara con lo expuesto en la carta a los Hebreos (Heb 5, 7-8).
El asunto estriba en si la oración de Jesús era, en definitiva, para no tener que pasar por el tormento de la Pasión. Y es en esto donde radica el punto central. Una de las cosas que se dice en las Sagradas Escrituras es la orden de Jesús a los tres discípulos cercanos —Pedro, Juan y Santiago— de orar para no caer en tentación, tentación a la cual sucumbieron. Entonces aquí se plantea si la oración de Nuestro Señor, en realidad, era para vencer la tentación y no para que el Padre le ayudase a pasar por encima de la prueba señalada.
Como los Padres de la Iglesia y tantos santos nos enseñan, Cristo nació para morir, expresado de forma poética en himnos y antífonas como Vexilla Regis o Crudelis Herodes, Deum. Esto es importante recordarlo, pues nuestro Salvador vino con un objetivo claro, reconociendo cuál sería su suplicio, lo cual repite en más de una ocasión en los Evangelios.
Y aquí volvemos a lo que decíamos, la oración de Nuestro Señor es para vencer la tentación a la cual estaba haciendo frente, es decir, abandonar su misión, la obra de la Redención. <<Llama la atención el contraste entre Jesús, que ora con intensidad al Padre y lucha para vencer la tentación, y los discípulos dormidos, como dominados por una inconsciencia e insensibilidad ante los acontecimientos dramáticos que comienzan a cumplirse delante de sus ojos. De hecho, tanto Marcos como Mateo insisten en la llamada reiterada del Señor a la vigilancia y a la oración para no caer en la tentación>>.
Y es importante poner esto en contexto al compararlo con el comportamiento de los apóstoles, porque nos permite dilucidar el problema. Los apóstoles no fueron fuertes en la oración y cayeron ante la tentación todos huyeron; solo uno estuvo cerca, pero con miedo; incluso el mayor de los apóstoles negó a Nuestro Señor. Es importante destacar que en Lucas es el mismo Jesús quien, pendiente de la oración, resiste la tentación de oponerse a la voluntad del Padre y, por ello, propone a los discípulos su experiencia.
Jesús sabe bien lo que debe hacer; para eso vino. Y, siendo hombre, lo ha aceptado; pero, siendo hombre, vive también nuestras debilidades. No puede sustraerse a ellas; por tanto, apela al Padre y a la poderosa arma de la oración para poder cumplir la misión de la misericordia, que es tan grande como el temor y la muerte misma.
Siendo tan solo un gran hombre
En estos temas, las críticas de aquellos que ignoran la teología, e incluso la lógica, cayendo en los más flagrantes sofismas, tienden a moverse entre el nefasto monofisismo; que pretende solo la grandeza del aspecto divino de Cristo, y el nestorianismo más rancio, que solo acepta la parte humana de Nuestro Señor. Y es el primero el que parece imponerse en el punto que tratamos. La interrogante de cómo Dios Padre no escuchó a Jesús se usa para desacreditar el aspecto divino de la segunda Persona de la Trinidad, buscando dejar a Cristo como un simple hombre, incluso haciendo uso indebido de lo que se nos dice en la carta a los Hebreos (Heb 5, 7-8).
Es que la falta de teología y de lógica lleva incluso a conclusiones tan absurdas como las de algunos que afirman que Cristo no murió en la cruz y que pasó sus últimos días viviendo en Cachemira. No me pregunte cómo se llega a semejante conclusión.

El asunto está en que <<En efecto, la oración de Jesús, su relación explícita con el Padre será el instrumento potente para vencer su pánico al sufrimiento y adherirse a su designio. En la experiencia de la oración, la agonía y el sufrimiento quedan en un segundo plano frente a la relación con el Padre. Esta relación, afirmada y vivida conscientemente, dominará a lo largo de la Pasión. En ningún momento se concibe solo. El aceptar el sufrimiento y la muerte no es el resultado de su propia fuerza o de su voluntad decidida, sino de la relación vivida con el Padre>>.
Con esto descubrimos una dimensión más profunda del misterio de Getsemaní, la relación de Jesús con el Padre se convierte, entonces, en motor y camino para cumplir la anhelada misión. Es importante tener presente la naturaleza humana de Jesús.
Jesucristo es una sola Persona divina con dos naturalezas, humana y divina. En Getsemaní, el sufrimiento que experimenta pertenece solo a su naturaleza humana, pues la divina es impasible y no puede sufrir. Ahora bien, esa naturaleza humana es perfecta y sin pecado, no está manchada por el pecado original ni por ningún desorden interior. Por eso, lejos de disminuir su sufrimiento, lo hace más intenso, ya que percibe con total claridad el mal y sus consecuencias. El Hijo es quien sufre verdaderamente, pero lo hace según la humanidad que ha asumido. Esto me trae a la mente lo que comentaba en sus visiones la beata Catalina Emmerick: <<Me pareció que la voluntad divina del Hijo se retiraba al Padre, para dejar caer sobre su humanidad todos los padecimientos que la voluntad humana de Jesús pedía a su Padre que alejara de Él>>. Y este es el asunto Dios, que se expone solo como humano; se nos dice que Él se hizo esclavo por nuestra salvación, y es en Getsemaní donde se ilustra esto.
Por tanto, nuestro Salvador conoce bien el dolor humano; conoce bien las consecuencias del pecado y de nuestras faltas. Con esto en mente, nos dice que no va a evitar que pasemos por tormentas en nuestras vidas, pero que con Él y su gracia podemos superarlas. Es tomar nuestra cruz y entregársela a Él para que la bendiga, y podamos llevarla a su lado. Tenemos su consuelo y su gracia; con esto podemos vencer en la prueba.
Por contraparte, aquellos que creen en el no-dios, es decir, ateos, agnósticos, así como paganos y herejes, se encuentran solos, están ante la nada. Allí el sufrimiento y la adversidad se hacen desesperantes, mientras que para un cristiano se convierten en la oportunidad de ofrecer un sacrificio reparador que, ofrecido en la Cruz de Nuestro Señor, genera grandes gracias y reparaciones. Por el contrario, el sufrimiento sin Dios es desesperante y solo lleva al tánatos, y eso es lo que vemos en nuestra sociedad con la legalización de la eutanasia o el aborto.
Así que, en nuestra condición de humanos con una naturaleza herida, el sufrimiento está presente y debemos enfrentarlo con el uso de la oración y como oportunidad de penitencia. De allí que estas palabras, con las que cerramos, cobran su mayor sentido <<…Como todo hombre piadoso, [Jesús] acude a Dios en este desamparo, que es el más desgarrador de la condición humana. Él era digno de ser escuchado por el que podía librarlo de la muerte, pero debió aprender obediencia en el padecimiento, que culminó en la muerte. Por eso no fue escuchado, como en realidad no será escuchado ningún ser de carne y sangre todos deben realizar este paso amedrentador de la muerte. Por tanto, tenemos descrita […] la solidaridad de Jesús con sus hermanos los hombres: con ellos siente el miedo a la muerte, la necesidad de acogerse ante ella al poder de Dios y al aparente desamparo de no ser escuchado>>[4].
¡Salve Maria!
Jhon Carrera
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[1] (Carlés, 2010)La última etapa de la globalización
[2] (Ferro, 2008)La Masonería Operativa
[3] (Carlés, 2010)
[4] (Higgins, 1995) Ancient Freemasonry
[5] (Ferro, 2008) pag. 45
[6] (Findel, 1865) The History of Freemasonry.
[7] (Ambelain, 1970) El secreto Masónico
[8] Como comenta Ambelain, Falk se hallaba estrechamente vinculado al futuro regicida y masón Felipe Igualdad
[9] (Carlés, 2010)El Judaísmo y La Masonería : ¿Una relación Inexistente?
[10] (Ambelain, 1970)
[11] (Ambelain, 1970)
[12] (Buhigas, 2010) Los Protocolos – memoria histórica
[13] (Carlés, 2011)
[14] (Wirth, 1929)El libro del maestro Manual de instrucción iniciática para los francmasones del tercer grado. El Profesor Rivanera clarifica: <<Además de que existió un Rito Cabalístico, varios poseen grados cabalísticos, por ejemplo, en el Rito del Capítulo Metropolitano de Antigüedad, el grado 80°, el anteúltimo, se denomina Caballero de la Cábala, El Rito Escocés Filosófico de la Logia Madre de Marsella tiene los grados de Aprendiz Cabalístico, Compañero Cabalístico y Maestro Cabalístico; y el Rito de Misraím, llamado también Rito Egipcio o Judaico
[15] La Hagadá es el libro que guía la celebración de la pascua judía y cuenta la historia del Éxodo
[16] (Benamozegh, 1995)Israel and Humanity
[17] (Churton, 2009)A História da Rosa-Cruz
[18] Lease el Camino de la dicha, o el Theatrum Chemicum Britannicum
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