Psicología

Centro MENADEL PSICOLOGÍA Clínica y Tradicional

Psicoterapia Clínica cognitivo-conductual (una revisión vital, herramientas para el cambio y ayuda en la toma de consciencia de los mecanismos de nuestro ego) y Tradicional (una aproximación a la Espiritualidad desde una concepción de la psicología que contempla al ser humano en su visión ternaria Tradicional: cuerpo, alma y Espíritu).

“La psicología tradicional y sagrada da por establecido que la vida es un medio hacia un fin más allá de sí misma, no que haya de ser vivida a toda costa. La psicología tradicional no se basa en la observación; es una ciencia de la experiencia subjetiva. Su verdad no es del tipo susceptible de demostración estadística; es una verdad que solo puede ser verificada por el contemplativo experto. En otras palabras, su verdad solo puede ser verificada por aquellos que adoptan el procedimiento prescrito por sus proponedores, y que se llama una ‘Vía’.” (Ananda K Coomaraswamy)

La Psicoterapia es un proceso de superación que, a través de la observación, análisis, control y transformación del pensamiento y modificación de hábitos de conducta te ayudará a vencer:

Depresión / Melancolía
Neurosis - Estrés
Ansiedad / Angustia
Miedos / Fobias
Adicciones / Dependencias (Drogas, Juego, Sexo...)
Obsesiones Problemas Familiares y de Pareja e Hijos
Trastornos de Personalidad...

La Psicología no trata únicamente patologías. ¿Qué sentido tiene mi vida?: el Autoconocimiento, el desarrollo interior es una necesidad de interés creciente en una sociedad de prisas, consumo compulsivo, incertidumbre, soledad y vacío. Conocerte a Ti mismo como clave para encontrar la verdadera felicidad.

Estudio de las estructuras subyacentes de Personalidad
Técnicas de Relajación
Visualización Creativa
Concentración
Cambio de Hábitos
Desbloqueo Emocional
Exploración de la Consciencia

Desde la Psicología Cognitivo-Conductual hasta la Psicología Tradicional, adaptándonos a la naturaleza, necesidades y condiciones de nuestros pacientes desde 1992.

domingo, 19 de abril de 2026

Tendilla y la Granada nazarí: un puente entre la Alcarria y la Alhambra


En el corazón de la Alcarria, la villa de Tendilla parece, a primera vista, alejada de los grandes escenarios de la historia peninsular. Sin embargo, su pasado está íntimamente ligado a uno de los episodios más decisivos de la historia de España: la caída del reino nazarí de Granada y la transformación de la Alhambra en símbolo del nuevo poder cristiano.

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La Calle Mayor soportalada fue construida por el
I Conde de Tendilla, D. Inigo López de Mendoza,
quien desarrolló el avance urbanistico de la villa

El condado de Tendilla nace en 1465, cuando el rey Enrique IV de Castilla concede el título a Íñigo López de Mendoza y Figueroa, miembro destacado de la poderosa Casa de Mendoza. Esta familia, cuyo linaje se había consolidado con figuras como Íñigo López de Mendoza, fue clave en la política castellana del siglo XV. Tendilla, junto a otras villas como Mondéjar, formaba parte de un entramado señorial que articulaba el poder de los Mendoza en Castilla. Pero sería la siguiente generación la que conectaría de forma definitiva esta pequeña villa alcarreña con el destino de Granada.

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Restos de la Puerta de Guadalajara (siglo XV), una
gran puerta de arco apuntado con torreón, destruida
 a finales del siglo XIX para ensanchar la carretera

El gran protagonista de esta historia es Íñigo López de Mendoza y Quiñones, II conde de Tendilla y posteriormente I marqués de Mondéjar. Su figura encarna la transición entre dos mundos, el medieval fronterizo y el renacentista emergente. Participó activamente en la guerra contra el reino nazarí, incluyendo episodios clave como la toma de Alhama, in un golpe simbólico contra el poder granadino. Finalmente, estuvo presente en el momento culminante: la rendición de Boabdil en 1492 ante los Reyes Católicos. Como recompensa a su fidelidad y capacidad política, fue nombrado alcaide de la Alhambra y capitán general del Reino de Granada. Así, un noble nacido en Guadalajara pasaba a gobernar el corazón del antiguo poder islámico en la península.

La presencia de los condes de Tendilla en la Alhambra no fue meramente simbólica. Durante más de dos siglos, su familia gestionó y protegió el complejo palatino. Instalado en el palacio de Yusuf III, el Gran Tendilla adoptó una política relativamente conciliadora con la población morisca, en contraste con posturas más radicales como la del cardenal Francisco Jiménez de Cisneros. Su enfoque contribuyó a mantener una cierta estabilidad en los primeros años tras la conquista. Además, bajo su dirección y la de sus sucesores, la Alhambra fue adaptada a las nuevas necesidades militares, especialmente con el uso de artillería. También se impulsaron labores de conservación que resultaron decisivas para que hoy podamos contemplar este monumento. Durante el reinado de Carlos I de España, la presencia de la corte en Granada y la fascinación del monarca por la ciudad dieron lugar a la construcción del Palacio de Carlos V dentro del recinto de la Alhambra, consolidando su carácter como espacio de poder.

Mientras tanto, la villa de Tendilla vivía su época de mayor prosperidad bajo el señorío de los Mendoza. Su famosa feria de San Matías se convirtió en una de las más importantes de Castilla, y su urbanismo —especialmente la Calle Mayor porticada— refleja aún hoy ese pasado de dinamismo económico. Sin embargo, la progresiva fijación de la familia en Granada provocó un lento declive de la villa. Tendilla pasó de ser un centro activo a quedar en segundo plano dentro de los intereses de sus señores.

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La calle Mayor, de más de 600 metros, reúne una
continua muestra de arquitectura popular castellana
con soportales tradicionales y alberga la Plaza Mayor,
 presidida por el Ayuntamiento y la iglesia parroquial

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La iglesia de Nuestra Señora de la Asunción
iniciada en el s. XVI por el II Conde de Tendilla
que quedó incompleta, conservando su cabecera,
 parte de la nave y una torre del s. XVIII, y
que alberga en su interior la pequeña talla
de la Virgen de la Salceda, patrona de Tendilla



La vinculación entre los Tendilla y la Alhambra se mantuvo hasta el siglo XVIII. Todo cambió con la Guerra de Sucesión Española, cuando el XII conde apoyó al archiduque Carlos frente a Felipe V. La derrota austracista supuso la pérdida de cargos, bienes y prestigio. En 1718, la familia fue desposeída de la alcaidía de la Alhambra y de su residencia en el palacio de Yusuf III. Con ello se cerraba un capítulo de más de dos siglos en el que el nombre de Tendilla había estado unido inseparablemente al destino del monumento nazarí.

Hoy, pasear por Tendilla y recorrer la Alhambra es, en cierto modo, recorrer dos extremos de una misma historia. Una historia de frontera, de poder, de adaptación cultural y de transición entre civilizaciones.

El vínculo entre esta villa alcarreña y la Granada nazarí no es solo una curiosidad histórica: es un testimonio de cómo los hilos del pasado conectan lugares aparentemente distantes, tejiendo una memoria común que aún perdura en la piedra, en los nombres y en la identidad de España.

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CUANDO LAS INCONGRUENCIAS DE LA IZQUIERDA LE ESTÁN LLEVANDO A DILUIRSE COMO UN AZUCARILLO Y DESAPARECER


Lo que estamos vendo actualmente es que tanto la izquierda estatal, y, en un futuro próximo la independentista, están diluyéndose como un azucarillo, y, todo ello, por hacer cumplir a rajatabla de hacer frente a la ultraderecha, así como de un hooliganismo exacerbado en asuntos como la inmigración, los conflictos bélicos, la agenda 2030 y las políticas de género.

A) Agenda 2030

Se establece esta Agenda 2030 como si de una Biblia se tratase

1) Zonas de Bajas Emisiones

Uno de los más sorprendentes, para que la izquierda no reflexione, es el de las Zonas de Bajas Emisiones, las cuales, además de no estar sirviendo para que disminuya la contaminación en dichas zonas, esta contribuyendo a una mayor desigualdad social entre los barrios del centro de las ciudades (mayor poder adquisitivo) frente a los del extrarradio (con menor poder adquisitivo), creando una desigualdad social entre la población de las mismas ciudades, ¿no debe ser la izquierda quien tenga que velar por favorecer a la población de menor poder adquisitivo?. Ello no deja de ser una INCONGRUENCIA de la izquierda.

2) Energías renovables

Se apuesta de forma dogmática por las energías renovables cuando, en muchos casos la implantación de esas energías(fotovoltaica y eólica) se quieren implantar en sitios no idóneos y que afectan a la biodiversidad, principalmente de aves y ciertos mamíferos. Igualmente hay que decir que aunque se instalasen en la mayor parte de los lugares con terreno libre, la producción de esta energía dificilmente cubriría las necesidades totales demandadas.Ahora se quiere utilizar la energía eólica en los mares, y en un futuro veremos los problemas de biodiversidad marina que ello generará, ¿no debe ser la izquierda quien tenga que velar por favorecer la biodiversidad, asumiendo que los criterios ecologistas son los defendidos por la misma? Ello no deja de ser una INCONGRUENCIA de la izquierda.

3) Coche eléctrico

En el tema del coche eléctrico, como en muchas otras cosas, se empieza la casa por el tejado, con una falta de planificación de electro lineras, con una falta de estudios científicos para mejor los tiempos de recarga de las baterías, con una falta de planificación de que se va a hacer cuando termine la vida útil de estas baterías, con los problemas de toxicidad que estas tendrán, y, lo que es todavía más grave, y, es que si se quería sustituir el coche de combustión por el eléctrico, no se puede entender que éste último para las mismas prestaciones del de combustión sea bastante más caro, ¿no debe ser la izquierda quien tenga que velar por las economías de la población más desfavorecida? Ello no deja de ser una INCONGRUENCIA de la izquierda.

B) Inmigración

1) Inserción de la inmigración

La inmigración se establece con personas que en su mayoría son de baja cualificación, por lo que la primera planificación es que los inmigrantes que vengan sea con contratos de trabajo regulado y, de esa manera integrarse laboralmente, estando la Administración obligada a velar porque esos contratos sean dignos y se ajusten a lo legalmente establecido, ¿no debe ser la izquierda quien tenga que velar por esos contratos regulados y exigir a la Administración el que se ajusten a la legalidad laboral establecida? Ello no deja de ser una INCONGRUENCIA de la izquierda.

2) Cualificación de los inmigrantes

Cuando se habla de que se acepten a todos los inmigrantes, aunque no tengan contrato de trabajo, es hacerse trampas al solitario y hacer como el avestruz, al igual que cuando se dice que se les tiene que cualificar para otros trabajos de mayor nivel, cuando, por una parte sabemos, que en un gran porcentaje de ellos no les interesa dicha cualificación y si el subvencionismo, lo cual, además les ofrece la realización de trabajos en dinero fuera del sistema, y, cuando además esa supuesta cualificación no abarca a todos los inmigrantes, generándose con ello descontento, frustración y posible delincuencia. En primer lugar es necesario alcanzar el pleno empleo en la juventud autóctona cualificada, priorizando antes que la negociación del SMI, el que se apueste con esta población juvenil autóctona altamente cualificada , el que los empresarios, no exijan tantos años de experiencia, porque esto sólo sirve para hacer intercambios de puestos de trabajo entre profesionales, pero que no van a ser alternativa para los jóvenes altamente cualificados sin experiencia, por lo que muchos de ellos tiene que irse a otros países a buscarse el desarrollo profesional y laboral, ¿no debe ser la izquierda quien tenga que velar, en primer lugar porque el empleo juvenil autóctono altamente cualificado tenga la posibilidad de ejercer su profesión en el propio país y no tener que buscarse la vida en el extranjero?, ¿no genera esto caldo de cultivo para la utilización demagógica de esta frustración por parte de la ultraderecha?.Ello no deja de ser una INCONGRUENCIA de la izquierda.

3) Posible delincuencia

Como vemos por los últimos datos del Gobierno Vasco, en donde, de los detenidos alcanzaban el 61% extranjeros, de los cuales el 50% eran del Zagreb y el 33% de Latinoamérica, delitos contra la libertad sexual, el 70% extranjeros, hurto 81% extranjeros, robo con violencia el 80% extranjeros, agresión arma blanca, el 72% extranjeros, violencia de género, el 64% extranjeros, y, todo ello sin incluir a posibles extranjeros nacionalizados.

Ya se que desde la izquierda se considera que no se deben dar las cifras, porque con ello se estigmatiza a la población extranjera, pero creo que , precisamente el no dar estos datos deja el campo libre al albur de la demagogia de la ultraderecha para decir que prácticamente la totalidad de los delitos son de los extranjeros, ¿es que la izquierda, en realidad, no quiere darlos porque estas cifras dicen lo que dicen?

4) Regularización de los inmigrantes

La regularización de los inmigrantes, no tiene sentido, si por una parte no se consigue el que tengan un trabajo digno, siendo sujetos dependientes del subvencionismo, y cayendo en el trapicheo del dinero en negro o en la delincuencia. Este buenismo raya con la hipocresía, como, por ejemplo, con este decreto no se incluye a los saharauis en el mismo, considerándoles como apátridas, es decir, este buenismo es selectivo, ¿ donde está la izquierda en este asunto de los saharauis? ¿no debe ser la izquierda quien siempre ha defendido los derechos del pueblo saharaui? Ello no deja de ser una INCONGRUENCIA de la izquierda.

5) Guerras

En el asunto de las guerras la izquierda estatal e independentista están muy duros con Israel, con lo cual estoy de acuerdo, pero se han puesto de perfil con el Sr. Zelenski y la guerra Rusia-Ucrania, dejándole, además el que el “trilero” les gane el relato del “No a la Guerra”, mientras sigue con negocios y relaciones comerciales armamentísticas con Israel, y ayuda con apoyo bélico al Sr.Zelenski. ¿Es este el “No a la Guerra” de la izquierda estatal e independentista? Ello no deja de ser una INCONGRUENCIA de la izquierda.

La izquierda estatal con este buenismo se está diluyendo como un azucarillo, abandonando a los jóvenes que como en el 15-M se aposentaban en tiendas de campaña para exigir un trabajo digno acorde con su formación altamente cualificada.

Esto supone un descontento en la juventud autóctona que puede ser caldo de cultivo de la demagogia de la ultraderecha, y la desaparición de una izquierda, que fagocitó, este movimiento 15-M como movimiento de conciencia de clase, cuando en ningún momento esos jóvenes la tenían, ya que lo que demandaban es tener la posibilidad de ejercer una vida digna, en función d su formación altamente cualificada.

En el caso de la izquierda independentista se puede decir lo mismo que para la estatal en todos los puntos comentados, aunque en este caso, esa dilución como un azucarillo no se está dando, precisamente por el contexto independentista, pero que como sigan así, con esa dejación de la soberanía en la que están inmersos actualmente, acabarán igualmente diluyéndose como un azucarillo.

En el caso de Euskadi el PNV todos sabemos que históricamente siempre ha ejercido el mercadeo tanto con gobiernos del PSOE como del PP, mediante un intercambio de cromos, y consiguiendo algunas transferencias siempre mirando a su clientelismo en Euskadi, pero no apostando por la soberanía como tal, pero en sus últimas actuaciones, y, por motivo de la igualdad electoral con EHBildu, están, ante el abandono soberanista de la izquierda vasca independentista, planteando temas como el de los inmigrantes, exigiéndoles un conocimiento del euskera en la regularización de los migrantes, o, el que se transfiera la competencia de la la seguridad social, aprovechándose de esa falta de defensa de la soberanía en EHBildu, el cual no ha sido capaz de hacer causa común con los jeltzales, y, ante la necesidad que tiene el “trilero” Sr. Sánchez, el haber puesto encima de la mesa que si no se aprueban estas disposiciones, el Sr. Presidente de Gobierno no tendrían su apoyo.

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Weekly Wisdom Quiz


Dear Classical Wisdom Reader,

That was definitely cool!

This week, we had none other than acclaimed academic, author and broadcaster Mary Beard as a guest on our Classical Wisdom Speaks podcast.

As part of our discussion, she spoke about how a childhood museum trip helped spark her interest in history, the ways which the ancients can still shock us now, and how there’s a wealth of ways to engage with the Classics these days.

And, well, if you want to engage more deeply with the Classical world, we have the perfect opportunity.

Our much loved course, The Essential Greeks, is enrolling now!

This is your chance to take an in-depth look at the likes of Socrates, Plato, Homer, Aristotle, Euripides, and more.

Through a combination of videos, live webinars, quizzes, and more, you can discover the life and works of these crucial figures of ancient history, and how they helped shape our modern world.

Even better, you can enroll today for a special $20 discount off the full price.

So don’t miss out! Class starts May 5th. Sign up now:

Enroll Here

Of course, we also have a special quiz for you right now.

All questions are based on material published this week here at Classical Wisdom. As always, answers are available just after the quiz, alongside a roundup of this week’s resources.

So, are you ready? Let’s go!


1. Which ancient Greek play does Mary Beard single out as still having the power to shock and unsettle in the modern world?

A) Aeschylus’ Libation Bearers
B) Euripides’ Medea
C) Aristophanes’ Lysistrata
D) Euripides’ Bacchae

2. What concept represents Stoic belief in divine order?

A) Logos
B) Pathos
C) Ethos
D) Mythos

3. In which of Plato’s dialogues does Socrates recounts how the Oracle of Delphi declared him the wisest man in all of Greece?

A) Apology
B) Republic
C) Symposium
D) Crito

4. What does the ancient Greek word Thauma mean?

A) A derogatory term for someone overly reverential
B) A sense of wonder and awe
C) Personal glory
D) Enduring relevance

5. What is Socrates’ famous maxim regarding virtue?

A) Virtue is happiness
B) Virtue is power
C) Virtue is knowledge
D) Virtue is obedience

6. What is “amor fati”?

A) Fear of fate
B) Control of fate
C) Love of fate
D) Rejection of fate

7. What did Democritus propose?

A) Divine intervention
B) Atomic theory
C) Moral absolutism
D) Political reform

8. Mary Beard’s engagement with the ancient world was sparked by seeing what at the British Museum as a child?

A) A Roman statue
B) A scroll from Pompeii
C) A piece of ancient Egyptian bread
D) An Athenian coin


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Answers

  1. B) Euripides’ Medea (Mary Beard: Why You Should Argue With the Ancients)

  2. A) Logos (Fate Vs Free Will)

  3. A) Apology (Was Socrates the “Christ of Greece”?)

  4. B) A sense of wonder and awe (Mary Beard: Why You Should Argue With the Ancients)

  5. C) Virtue is knowledge (Was Socrates the “Christ of Greece”?)

  6. C) Love of fate (Fate Vs Free Will)

  7. B) Atomic theory (Fate Vs Free Will)

  8. C) A piece of ancient Egyptian bread (Mary Beard: Why You Should Argue With the Ancients)

🏛️ The Wisdom Scale:

🧠 0-2 correct: Novice Philosopher – The journey of wisdom begins with a single step. Keep reading!
📜 3-4 correct: Aspiring Sophos – You’re on your way! More scrolls and symposiums await you.
🏛 5-6 correct: Agora Adept – Your grasp of ancient wisdom is growing. The ancients would nod in approval.
7-8 correct: Master of the Classics – You are a true sage! The spirits of Plato and Aristotle smile upon you.

So, how did it go? As always, let us know in the comments below!

All the best,

Sean Kelly

Managing Editor

Classical Wisdom

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Tanatofilia: promoción de la irreversibilidad destructiva en el occidente satánico


«Just do it!»

España se estremecía hace unas semanas ante el caso del asesinato asistido de Noelia Castillo a manos del estado español.

La historia de Noelia, resumida de forma grotesca:

  • El estado asume su custodia.
  • El estado la mete en la boca del lobo.
  • Unos moros la violan en grupo y le dejan secuelas psicológicas.
  • El trauma ocasionado provoca su fallido intento de suicidio, arrojándose desde un quinto piso, y termina parapléjica.
  • El trauma se acentúa todavía más y solicita la eutanasia.
  • El estado, que hasta la fecha no había asumido ninguna responsabilidad, se ofrece gustoso a ejecutarla.
  • Los padres muestran resistencia, pero la voz de la chica —cuya capacidad para tomar tal decisión jamás se puso en duda por parte de la administración— pesa más y tras años de batalla legal, el estado la ejecuta «piadosamente».
  • No satisfechos con esto, se plantea incluso el negarle a los padres o a los familiares cercanos la capacidad de oponerse a que el estado sacrifique a una persona si esta así lo desea.

Independientemente de la falta de responsabilidad del estado durante el sufrimiento de la muchacha y que, en lugar de prestarle ayuda para vivir se la ha prestado para morir, llama la atención, no solamente cómo se aplaude este tipo de acciones destructivas irreversibles, sino también la vehemencia con la que se condena cualquier intento de hacer cambiar de parecer a la persona que ha tomado tales decisiones.

El patrón se repite en temas como el aborto, la homosexualidad, la disforia de género, o el divorcio, por señalar algunos casos.

Está documentado cómo se persigue o incluso se prohíbe en algunos países rezar delante de clínicas abortivas. También está penado el tratar dudas y confusiones sexuales como problemas psicológicos. De la misma manera, es difícil encontrarse a alguna psicóloga que desaconseje el divorcio.

El patrón es claro:

Just do it!, ¡Hazlo! ¡No te lo pienses dos veces! ¡No escuches a los fachas!

El estado te quiere… muerto

¿¡Cómo iba Noelia a osar retractarse de «su» decisión en sus últimos minutos de vida y decepcionar así a todos aquellos que la habían animado a que diera ese paso para «paliar su sufrimiento»!?

Y lo que resulta es especialmente grotesco es que, aparentemente, la minusvalía que sufría Noelia no era ni mucho menos una tetraplejia tan severa como la de Ramón Sampedro, a quien Javier Bardém (hijo predilecto del régimen) interpretó bajo la dirección de Alejandro Amenábar en la oscarizada película Mar Adentro (2004).

La prensa, más obstinada en proteger EL RELATO que en mostrarnos la realidad, nos estaba equiparando el caso de Noelia con el de Maggie Fitzgerald —personaje protagonista de Million Dollar Baby, de Clint Eastwood (también del 2004, qué curioso)— cuando ni de lejos parecía ser así. Noelía, en sus últimos videos, mostraba una gran autonomía pese a depender de las muletas y de la silla de ruedas.

Con los prodigios tecnológicos de los que estamos siendo testigos, como la inteligencia artificial cada vez más capaz, la robótica, la mecánica y la electrónica de precisión, los desarrollos en biotecnología… ¿Tan imposible veían los «progresistas» la curación o el uso de prótesis avanzadas que le permitieran a esta chiquilla recuperar su plena autonomía? ¡¡Los exoesqueletos son una realidad en 2026, y cada vez son más discretos, económicos y fiables!!

Y lo más chocante —aunque no sorprendente porque ya estamos acostumbrados a todas estas contradicciones tenebrosas— es ver cómo se rasgan las vestiduras contra (como se ha visto en las redes) el sacrificio del perro Excalibur (sospechoso de haber contraído Ébola), la tauromaquia o la ablación del clítoris de mujeres en la otra punta del mundo… Aunque sospechosamente callan ante el sacrificio ritual de los carneros o ante la circuncisión involuntaria.

Eutanasia: legitimación legal de la eliminación del inocente

Desde la perspectiva del catolicismo es evidente que la eutanasia representa algo ética y moralmente reprobable, e incluso aberrante, porque supone aplicar la muerte, aunque la víctima haya dado su beneplácito, a una persona inocente por mucho que se invoque la compasión, el fin del sufrimiento y la autonomía personal. No es lo mismo matar que dejar morir. No es lo mismo provocar la muerte que renunciar a medios desproporcionados o extraordinarios cuando ya no ofrecen una esperanza razonable, esto último sí puede considerarse lícito. El Catecismo y documentos recientes como el Samaritanus bonus sostienen precisamente esto, que la eutanasia es una acción u omisión intencional que provoca la muerte, mientras que la ortotanasia (la muerte natural desde una praxis médica que respeta los procesos de la muerte natural) se considera la opción más conveniente.

Dentro de la doctrina católica, la persona no es dueña absoluta de la vida, sino que se dedica a «administrar» el bien recibido. Por eso el concepto de libertad en la religión católica no considera como tal el «derecho a autoeliminarse» (suicidio) ni que lo haga otro u otros (eutanasia), por mucho que exista una disposición legal para hacerlo. En la tradición católica al sufrimiento no se le responde suprimiendo al que sufre, sino aliviando y cuidando. De ahí que se defiendan activamente los cuidados paliativos, pero en cualquier caso estamos hablando de enfermos terminales, de personas desahuciadas de la vida sin posibilidad alguna. Por otro lado, es cierto que una sociedad no puede alinearse sobre la vía de la destrucción de la vida humana distorsionando el significado mismo de la medicina y la propia responsabilidad de las instituciones por hacer viable la vida, por reforzarla y promocionarla.

El caso de Ramón Sampedro (1943-1998), generó un intenso debate en torno a la eutanasia, al ser el primer solicitante de la misma.
El caso de Ramón Sampedro (1943-1998), generó un intenso debate en torno a la eutanasia, al ser el primer solicitante de la misma.

La pregunta que se impone es, ¿cuál es el mecanismo perverso que permite justificar la ley de la eutanasia y su aplicación indiscriminada a personas con depresión, traumas o sufrimiento psíquico? La respuesta a esta pregunta se plantea a través de formas sutiles, a través de principios jurídicos ambiguos y criterios clínicos más que interpretables. Incluso podríamos hablar de la destrucción o eliminación de cierto «paradigma terapéutico» aplicado en la medicina, de manera más o menos clara, hasta el 2020, año de la Plandemia, cuando el «cribado» en los hospitales, las negligencias deliberadas en las residencias con la muerte de miles de ancianos, especialmente en España, sin ningún tipo de investigación ni depuración alguna posterior de responsabilidades penales ni a nivel médico ni político, ya venía apuntando en la dirección de la eutanasia, cuyo gran valedor ha sido tanto el actual gobierno criminal del no menos criminal Régimen del 78 antiespañol, como la Agenda 2030, de la que es un obediente peón.

En el caso que nos ocupa, el de la joven eutanasiada el pasado 26 de marzo, no hablamos de un padecimiento crónico o imposibilitante hasta el punto de ser incompatible con la vida, algo que, por otro lado, en lo que se refiere al sufrimiento, siempre es una parte subjetiva, que depende de la percepción y experiencia del sujeto que lo vive. Que un «comité de expertos» o individuos que representan una realidad externa, tomen la decisión pretendidamente «objetiva» de si esa vida puede continuar o ser aniquilada en función de criterios legales o de una calibración de la intensidad de ese dolor y su compatibilidad con la vida, es ya de por sí una aberración, y eso más allá de la propia doctrina y tradición católica.
En este caso, los criterios médicos quedan en un segundo plano, y lo que importa es encajar la petición de eutanasia del interesado en el ordenamiento legal, en los requisitos legales que permiten su puesta en práctica.

Por otro lado, también podemos establecer una distinción entre el deseo de paliar o aliviar un dolor y el deseo de morir. Una persona que tiene sus facultades psíquicas alteradas, con traumas complejos que se han ido cronificando con el tiempo, que se encuentra en una situación de desesperación, en una situación psicológica limítrofe, siempre va a expresar ideas suicidas y amplificará el dolor, el sufrimiento y los deseos de morir. En estas condiciones, más allá de lo aberrante del proceso de eutanasia, es evidente que la capacidad volitiva de las personas que se encuentran en tales circunstancias no es estable ni equilibrada. Las consecuencias de tal proceso, en el que en lugar de tratar al enfermo, de buscar su curación o aliviar sus problemas, opta por tramitar y administrar su muerte legalmente tiene unas implicaciones de deshumanización brutales.

Y si entramos más a fondo de la cuestión, sabemos perfectamente que una ley de estas características opera dentro de una atmósfera moral y de aceptación que viene inducida, promocionando una actitud favorable que insiste en la idea de que pueden existir vidas «sin proyecto», «sin autonomía suficiente», y que la eutanasia representa una salida «razonable», de tal manera que se entra en un proceso de aceptación y normalización, y a nivel psicológico y de mentalidad se empieza a interiorizar como una opción válida. Y en el caso de las personas afectadas, por ejemplo, por una depresión, tiende a pensar que no es posible ninguna forma de superación, que pueden resultar una carga, en un clima social que promociona la desaparición de aquellos que son «problemáticos», o que no resultan «útiles socialmente» o no son «productivos», y que lo mejor es que «de motu propio» elijan ser aniquilados en virtud de una ley de eutanasia con previsibles implementaciones.

¿Una psyop?

La eutanasia, como hemos visto a través del reciente caso ya citado, parece presentarse como una especie de psyop, una operación de guerra psicológica en toda regla, con una manipulación mediática que tampoco representa una excepción, en la medida que se ha convertido en una práctica usual en las modernas democracias liberales, con intenciones de instrumentalización ideológica, para lo cual fue enmarcado en un contexto determinado, enfatizando ciertos elementos dramáticos de la historia para construir una narrativa con un enfoque muy determinado. La intención trascendió por mucho el caso particular, el drama de una persona sometida a una serie de circunstancias desafortunadas desde la más temprana infancia, para producir un impacto a nivel psicológico y político sin precedentes, y encauzar así un debate público sobre la eutanasia con vistas a una normalización y, probablemente, una implementación de cara al futuro. Prueba de ello es que el actual gobierno de ocupación globalista, presidido por el mediocre y servil Pedro Sánchez, ha expresado públicamente que agilizarán los trámites burocráticos de cara al futuro.

Pedro Sánchez es un fiel y obediente peón del globalismo y de la Agenda 2030

Una psyop no necesita basarse en un hecho falso, construido ex profeso, con las intenciones descritas, y la mayor parte de ellos se apoyan en hechos reales con víctimas reales y hechos acontecidos, eso sí, convenientemente amplificados o manipulados. En este caso, como en otros anteriores, la intencionalidad parece evidente. Y en este punto podríamos decir que se trasciende la dimensión ético-moral, bioética, judicial o incluso existencial de los hechos, para centrarse en la manipulación y la búsqueda de consensos, mediante la polarización o el agotamiento moral de la masa.

No podemos afirmar de manera categórica que se trate de una psyop, es cierto, pero es evidente que el impacto emocional por parte del poder y su aparato mediático, en aras de provocar una serie de respuestas previsibles entre la masa era evidente. Por otro lado, como parte irrenunciable, la intervención en los mass media tanto de la persona implicada, la joven Noelia, como de sus dos progenitores, en el marco de un espectáculo mediático en el que participaron televisiones, redes sociales, las propias instituciones y toda la indignación/aceptación que dividió a la «opinión pública». Todos los elementos que concurren en la historia, como la juventud de la víctima, las desgracias que marcaron su itinerario existencial, con el abandono de los padres divorciados en un centro de menores, el episodio de la violación, el trauma y el intento de suicidio que desemboca en una paraplejia, el conflicto familiar, la batalla judicial y el confuso desenlace de la historia con versiones contradictorias entre ambos progenitores, la reacción de las instituciones públicas, con un gobierno infame que trata de implementar la ley de eutanasia simplificando el trámite burocrático y la explotación partidista con los partidos políticos del R78. Todos estos elementos son convergentes en la dirección que apuntamos, y que nos hace sospechar de la más que fundada posibilidad de una psyop.

La eutanasia obedece a un patrón común, que se ha venido aprobando e implementando en diferentes países de la órbita occidental, y concretamente europea, con casos flagrantes tanto en Bélgica como en Holanda, con personas jóvenes asesinadas por el propio Estado bajo la excusa de problemas mentales, sin que se tratara de casos de incompatibilidad con la vida, con personas que convenientemente tratadas, podían llevar una vida normalizada y funcional, aún con limitaciones. No debemos ser tan ingenuos de pensar que la eutanasia no obedece a una política de eugenesia pasiva, perfectamente planificada, dentro de una concepción post-malthusiana y transhumanista, que ya se ha venido manifestando con frecuencia entre los grandes gerifaltes y agendistas del globalismo, Todas estas medidas de control y regulación poblacional, curiosamente, no se aplican más que en el marco europeo occidental, donde las políticas de reemplazo poblacional de los últimos tiempos, junto a la baja natalidad o leyes abortivas cada vez más laxas, camufladas por el eufemismo de «políticas reproductivas», no dejan de tener una conexión directa con la propia promoción de la eutanasia, con la excusa de la «buena muerte» o de dar salida a aquellos sujetos que no quieren seguir viviendo, y el Estado, pretendido garante de la seguridad y el bienestar del conjunto de la sociedad, asume el papel de verdugo mediante políticas, como ya hemos apuntado y conviene insistir, de eugenesia pasiva.

Otra perspectiva: la vida no es un valor absoluto

La modernidad, en virtud de los valores cuantitativos y materiales que vertebran su cosmovisión deformada de las cosas, ha pasado a considerar la vida humana como un bien biológico a conservar a cualquier precio, independientemente de la cualidad de susodicha existencia. Esta idea, que muchas veces se disfraza de religiosidad, reduce al hombre a una resistencia meramente orgánica, de subsistencia sin más. Para una visión tradicional de la vida, lo importante no es solo el vivir, sino la cualidad del Ser, la forma interior profunda que subyace a susodicha existencia particular, y la relación que guarda el sujeto con el dolor, la dignidad, el dominio interior y el sentido trascendente de la propia vida.

Una concepción de la vida de esta naturaleza, como la que nos ofrece la modernidad burguesa, que hay que mantener por defecto, continuamente medicalizada, carente de estímulos como el peligro y el riesgo, o la acción, que es incapaz de enfrentarse al dolor, al sufrimiento o la adversidad en un sentido más amplio, es la que caracteriza a nuestros tiempos últimos. El hombre moderno se encuentra dominado por la pasividad, la dependencia externa, la humillación interior, pasando de ser sujeto de la propia existencia a ser mero objeto, tanto en un plano médico-administrativo y estatal como en otros órdenes de la vida.

Por este motivo hay que rechazar igualmente la idea liberal que determina que la voluntad individual es suficiente en sí misma para legitimar la «muerte asistida», bajo la falsa idea de que el sujeto moderno es expresión de la soberanía absoluta sobre sí mismo, pues dentro del liberalismo la libertad se reduce «decidir sobre mi cuerpo y mi final». La libertad trasciende la capacidad de situarse por encima de la coacción interior, de la desesperación, el resentimiento y otros elementos que redundan en la disolución de la psique, ante una enfermedad, o cualquier otro tipo de circunstancia adversa. La capacidad para superar la disolución interior, de la voluntad quebrada, capturada y sometida al sufrimiento. Y más si hablamos de casos como el citado, en el que la propia víctima estaba haciendo progresos importantes en su minusvalía, y donde el mayor problema residía en el plano psicológico-emocional, frente al cual no hubo ningún tratamiento ni apoyo capaz de hacerle salir del abismo en el que se hallaba sumida.

La libertad no puede limitarse a un mero «elegir», algo que en sí mismo no garantiza nada. El hombre fragmentado, que carece de armonía interior, también elige, y en esa pseudolibertad reside una de las grandes mentiras antropológicas de la modernidad. El problema trasciende el mero hecho de que alguien decida vivir o morir, sino desde qué circunstancia o en qué condiciones toma esa decisión, y si lo hace desde un conocimiento pleno de la existencia y desde la centralidad del Ser, expresando, en consecuencia, una verdadera soberanía del espíritu. Lo que hemos dicho con anterioridad, la capacidad de mostrar dominio interior, de ser partícipe de una jerarquía verdadera del espíritu capaz de situarse por encima de impulsos psicológicos y emocionales, de estados anímicos transitorios, en un contexto de decadencia y resentimiento. La descomposición psíquica, o la reducción de lo humano a una dimensión de horizontalidad emocional, son aspectos que adquieren una preponderancia fundamental en el mundo moderno, y comprenden un principio de alienación del sujeto individual que lo despoja de la verdadera esencia de su ser. Se trata de algo que va más allá de un estado consciente, de tomar decisiones en un estado «normal», en el que la persona sabe, serenamente, elegir entre el bien y el mal, entre prolongar la vida o destruirla.

Si trasladamos estas consideraciones al plano del problema tratado, a la eutanasia, debemos distinguir la aceptación noble del fin, o incluso la muerte buscada de manera activa y voluntaria, como pudiera ser el caso de Yukio Mishima o incluso Dominique Venner, y la muerte administrada como una solución técnica al sufrimiento. Dos aspectos muy diferentes del problema, radicalmente opuestos, que no se pueden mezclar con la retórica compasiva de nuestros días.

Dominique Venner (1935-2013) y Yukio Mishima (1925-1970).

Lo repetimos, la vida no es un bien que debe ser preservado a toda costa, y en cierto modo, más allá de la eutanasia, existe una incapacidad para aceptar la idea de irreversibilidad, de límite y muerte en la existencia humana. Nuestra civilización, medicalizada y terapéutica pretende incluso reglamentar la muerte, reducirla a un proceso burocrático y aplicarla por protocolo a quienes padecen mediante un cóctel de fármacos. Incluso en este punto, pretende someter la muerte a un proceso administrativo, colocando el cuerpo bajo el control de una norma, unas leyes o a la decisión de los «expertos», que como en 1984, termine decidiendo quién termina vaporizado, e incluyendo a aquel que no encaja en el sistema, o que no es apto por razones diversas, de productividad (una distopía que terminaremos viendo), por ejemplo, o por cualquier otro motivo. Nada que ver con la visión superior de la existencia que hemos tratado de exponer sintéticamente.

En la vida real no existe el botón de «deshacer»

Siendo la muerte el caso extremo de esta tendencia, sí que, como hemos comentado en párrafos anteriores, notamos la actual tendencia, casi a la desesperada, de embarcarse en la toma de decisiones de carácter destructivo y prácticamente irreversible sin pararse a pensar en las consecuencias de determinadas decisiones. Y en este sentido podemos constatar una tendencia al nihilismo creciente en los últimos tiempos, asociado a la falta de perspectivas, a la imposibilidad de generar un modelo de vida estable y estructurado que dote de sentido el horizonte existencial, especialmente de los más jóvenes; un segmento de población donde la joven víctima que ha motivado nuestro artículo, se hallaba inserta.

El ejemplo más trivial e incluso aparentemente inofensivo lo podríamos encontrar en la moda de los tatuajes extremos que llevamos testimoniando desde hace poco más de diez años. Tatuajes cubriendo partes extensas de la piel hasta no hace mucho era algo que solo podíamos encontrar en personas estrafalarias o en marginados. Sin embargo, parece que se ha perdido la conciencia de permanencia que implica tatuarse la piel. Una forma extrema del nihilismo que comentamos, a través del cual muchos jóvenes (y no tan jóvenes) pretenden expresar su ¿«identidad»?, ante el vacío espiritual y la desazón de los tiempos, y que, muy al contrario, es una forma de marcarse, como la oveja que termina en el redil, obediente y servil ante las imposiciones del pastor («élites» satánicas) que pastorean a una masa a la que han destruido en su esencia más íntima.

Sujetos reducidos a caricaturas deshumanizadas, a monstruos circenses de barraca.

Cierto es que existen técnicas de borrado de tatuajes mediante láser, pero ni la piel vuelve a ser lo que era ni es una práctica recomendable. Eso por no hablar del riesgo para la salud que supone inyectar tinta bajo la piel. La tinta utilizada se encuentra compuesta de metales pesados y otros materiales que al entrar en el torrente sanguíneo pueden generar graves patologías y enfermedades, y sin embargo, ya sea por impostura social (de rebaño) o por simple estupidez, se concibe el hecho de marcarse con absurdos dibujos, y lucir un cuerpo pintarrajeado, como señal de estatus, de persona integrada, cool o que incluso tiene éxito social.

Efectivamente, el que se tatúa suele elegir motivos sumamente efímeros: desde patrones «tribales» que pueden pasar de moda, nombres de personas que pueden entrar o salir fácilmente de nuestras vidas o incluso personajes de dibujos animados que nadie recordará de aquí a 10 o 20 años, y ya no solo por que el personaje haya caído en el olvido sino porque la definición del dibujo se degrada con el tiempo. Difícilmente un abuelo con alzheimer podrá explicarle a su nieto que esa mancha que tiene en su brazo es un dibujo de Naruto.

Nadie se atreve tampoco a poner en duda la determinación de aquel que quiere tatuarse, empujado por amistades, modas o borracheras. Es más, todo aquel que intente llamar a la prudencia o a la reflexión es tildado de entrometido, carca o aguafiestas. En cualquier caso, y en conexión con el tema de la eutanasia, revela claramente la alienación del individuo moderno, su sometimiento a las fuerzas que ni dependen de él ni responden a su naturaleza ni a su voluntad, que no encarnan su verdadero dharma.

Y esto lo podemos proyectar a otros niveles de seriedad: homosexualidad, divorcio, aborto, disforia de género y en el peor de los casos, el poner fin a la propia vida. Sea cual sea el caso, está prohibido advertir, disuadir y pensar en la consecuencias ya sea a nivel físico, mental, emocional o espiritual.

No es casualidad que todos estos cambios y transformaciones, vinculados a Agendas transnacionales con propósitos transhumanistas (en el peor sentido del término, nada que ver con el «superhumanismo» propugnado por Nietzsche), coincidan con una forma muy específica de poder que se define por una gestión biopolítica de la vida. En este contexto más que prohibir específicamente, lo que hace es «gestionar» empleando todo tipo de eufemismos y recursos narrativos con sus derivados ligados a la neolengua, y de este modo son «administradas» patologías, conductas, caracteres, dependencias o circuitos afectivos en el que encaja perfectamente la eutanasia, que decide en este proceso de «gestión» que vidas son recuperables y sostenibles (podríamos emplear el término «resilientes», tan recurrente en nuestros tiempos), y cuales son difíciles de integrar o incluso prescindibles. Recordemos las afirmaciones de cierta burócrata de Bruselas, Christine Lagarde, que decía que «los ancianos viven demasiado y ponen en riesgo la economía global», que resulta plenamente coherente con los propósitos de normalización de la eutanasia y con las exigencias del FMI.

La eutanasia encaja demasiado bien con una sociedad espiritualmente vacía y hueca, socialmente fragmentada y económicamente colapsada, con una realidad donde predomina la decadencia y la destrucción por doquier, algo que, por otra parte, no es fruto de los ciclos económicos, de producción o por la «muerte natural» de una civilización, sino que obedece a una acción planificada de gran abasto y que, curiosamente, se centra exclusivamente a Europa. La eutanasia encaja demasiado bien en un escenario en el que pretenden hacernos creer en procesos irreversibles, imposibles de deshacer o detener. Encaja con la idea que desvaloriza la continuidad de la vida humana llegada a una determinada edad, ya en senectud, en unos tiempos en los que la esperanza de vida es superior a las décadas precedentes. Un mundo en el que las patologías mentales, especialmente la depresión, la ansiedad y otros trastornos más complejos, están a la orden del día, con estructuras familiares debilitadas o inexistentes, tasas de natalidad por debajo del umbral del reemplazo generacional y un interminable índice de indicadores negativos, a todos los niveles, la eutanasia nos proporciona un buen termómetro para calibrar el estado moral del cuerpo social, y que el nihilismo que caracteriza nuestros tiempos toma un protagonismo cada vez mayor ante un panorama existencial y humano desolador.

La respuesta que el sistema da ante este enorme vacío es igualmente desoladora, pues en lugar de asumir un papel y una función de sostén, de pilar firme sobre el que reconstruir este cuerpo social agotado y depauperado, contribuye activamente a su liquidación haciendo más grande el abismo e incrementando la desesperación de nuestros tiempos. La respuesta al sujeto particular que sufre, que carece de una orientación adecuada, es la muerte asistida decretada por un «comité de expertos», al tiempo que se cosifica cada vez más al hombre, cuyo valor ya no es intrínseco, como hombre o como miembro de un determinado pueblo, cultura o civilización, sino en virtud de criterios productivos, de utilidad social, desde una perspectiva mecanicista, materialista y antihumana. Y no debemos olvidar que, por encima de cada caso particular, como el de la chica barcelonesa recientemente asesinada, Noelia, el individuo moderno ha sido despojado de todos sus vínculos y arraigos profundos, de toda estructura fuerte, como pudiera ser la familia, algo muy evidente en el caso al que nos referimos. Todo el sentido orgánico y comunitario que caracterizó a la sociedad de épocas precedentes, donde la eutanasia no habría tenido cabida, porque la propia naturaleza de la misma también se encargaba de generar el sentido de las cosas, de aportar una carga de profundidad a la propia existencia humana, se ha visto aniquilado en el transcurso de las últimas décadas. La «libertad para matarse», que es un oxímoron en toda regla, porque contradice el propio concepto de libertad, que debe ser intrínsecamente positivo, orientado hacia una acción constructiva y liberadora, ha resultado ser en realidad el epílogo patético de una civilización en pleno proceso de demolición, entregada por completo a las fuerzas de la disolución, hasta el punto que acepta someterse a una forma de «administración» de la vida y la muerte por un aparato estatal burocratizado y al servicio de intereses espurios, que determine arbitrariamente, y de manera criminal, qué vida merece la pena ser vivida y cuál debe ser destruida.

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Semana 19 de abril: Para caer en la cuenta…


…y ver más allá. Porque la realidad no es lo que parece.

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sábado, 18 de abril de 2026

La naturaleza y la alquimia


Introducción

El primer alquimista al que los estudiosos reconocen una personalidad histórica se llamaba Zósimo. Apenas sabemos nada de él, excepto que vivió y trabajó en la ciudad de Ijmim, llamada en griego Panópolis (hoy, Ajmîm), en el Alto Egipto, durante la época del emperador romano Diocleciano (comienzos del siglo IV d.C.), dejando una importante colección de tratados.

El primer alquimista al que los estudiosos reconocen una personalidad histórica se llamaba Zósimo.

Zósimo sería, a decir de los especialistas, el responsable de la apropiación para el arte alquímico de un símbolo muy antiguo, el ouroboros, dragón o serpiente que muerde su propia cola. En los viejos códices griegos, junto a la enigmática figura del ouroboros viene el siguiente apotegma atribuido a la famosa reina Cleopatra:

Uno es el Todo, por él es el Todo y hacia él vuelve el Todo, y si no contuviera el Todo, Todo sería nada. Uno es la serpiente, la que posee el enrojecimiento tras dos tratamientos [1].

Para Michèle Mertens, esta declaración sería asimismo del propio Zósimo de Panópolis, autoría que le restituye a partir de la relación que tiene con el fragmento que le precede inmediatamente -el número V-, cuya paternidad zosimea es más o menos segura y del que trataremos un poco más adelante. La imagen de la página del manuscrito de Thedoros Pelekanos con su gran dragón hermético bicolor [2], desde su publicación por Berthelot hace ya casi ciento treinta años y. especialmente, desde su inclusión en el libro de fotografías de Klossovsky ha pasado al acervo cultural común, de manera que no es raro encontrar un interlocutor con un mínimo de instrucción al que sea innecesario explicar por qué esta figura se menciona con su nombre en griego (ouroboros, ‘que devora la cola’) ni darle a entender cuál es su significado básico; es de conocimiento general que ilustra el concepto de EN TO PAN (Uno el Todo) que se interpreta habitualmente por: unidad de la materia, unidad esencial de lo que existe, unidad cósmica, el eterno retorno, etc. La propia profesora Mertens ofrece una paráfrasis de la primera parte del original griego como sigue:

El universo es uno, porque ha sido compuesto de una sola sustancia, indiferenciada en su origen. Es por esta sustancia que el universo ha sido constituido, y es a esta sustancia única a la que será reducido por disolución. Si esta sustancia no contuviera el universo -es decir, si no lo contuviera potencialmente-, este universo no existiría [3].

Reconozcamos que la aportación de tan insigne especialista no nos despeja muchas dudas, e incluso que sus proposiciones entrarían dentro de lo que en castellano viejo se denominan perogrulladas, esto es, enunciados que no explican verdaderamente nada.  Sobre todo, pensando que este fragmento lleva por título en algunos manuscritos La crisopea de Cleopatra; resulta difícil ver en esta versión “adaptada” algo que pueda resultar útil para la fabricación del oro, pues no otra cosa es lo que el término crisopea significa. Dicho de otra manera, si la enseñanza trata de la sustancia primordial universal, la que preexistía en el origen del cosmos actual y la que sobrevivirá a su disolución, habría que intentar comprender cómo es que el alquimista la fabrica a partir de dos operaciones de laboratorio que producen la iosis, o rubefacción de la materia de la Obra alquímica.

El universo es uno, porque ha sido compuesto de una sola sustancia, indiferenciada en su origen

El presente artículo es una propuesta para enfocar la sentencia de Zósimo desde otra perspectiva, la de la propia enseñanza de los autores alquímicos. Para ello nos será preciso hacer un pequeño recorrido por textos producidos en lugares y momentos diversos, en los que percibiremos con nitidez la unidad de pensamiento que anima a los buenos autores. No hay que olvidar que los especialistas en el estudio de la alquimia de nuestros días, con independencia de su perspectiva particular o de la hipótesis interpretativa propia que defiendan sobre este singular fenómeno, se caracterizan por ceñirse a un denominador común: ninguno de ellos cree en la realidad de la Piedra filosofal, ya que la ciencia contemporánea rechaza su existencia como imposible desde el siglo XVIII. En consecuencia, y manteniendo la coherencia que corresponde a personas formadas, racionales y sensatas, ninguno de ellos ha querido perder su tiempo -que, también, es oro- en buscar algo que saben que no pueden encontrar porque no puede existir.

Demócrito, o las naturalezas.

Uno de los tratados más influyentes de alquimia es (Cosas) Naturales y misteriosas (Physika kai mystika), una obra atribuida a un autor cuyo nombre, Demócrito, se quiere identificar con el de un famoso filósofo presocrático que vivió hacia finales del siglo IV a.C. Engrosa el número de libros seudoepigráficos -transmitidos bajo una autoría falsa con el objeto de revestirlos de una mayor importancia y autoridad-, por lo que los estudiosos tienden a imponer el prefijo seudo- (que significa ‘falso’) delante del nombre del supuesto autor para dejar claro que es un texto que no fue escrito por el filósofo Demócrito de Abdera pero que la tradición lo ha hecho circular como obra suya. Así, en rigor deberíamos hablar del tratado del seudo-Demócrito. Pero como en el arte de Hermes este caso es frecuentísimo, empezando por seudo-Hermes para acabar en seudo-Llull pasando por cientos de “falsos” autores, esperamos que el lector nos conceda la benevolencia de conservar el uso tradicional y referirnos a un importante maestro alquimista de la Antigüedad como Demócrito sin preocuparnos ni mucho ni poco por sus relaciones con el corpus de la filosofía griega anterior a Sócrates.

Uno de los tratados más influyentes de alquimia es (Cosas) Naturales y misteriosas: Physika kai mystika

Al comienzo de las Cosas naturales y misteriosas de (seudo) Demócrito encontramos el relato del hallazgo milagroso de unos libros. ¿De quién son estas obras? Todo parece apuntar a que son las del propio Demócrito legadas a su hijo. Sin embargo, otras versiones, diferentes a la de la Biblioteca de los antiguos alquimistas griegos, que es en la que nos basamos, invierten la relación: aunque Demócrito sería el autor, dicha obra se habría escrito tras haber descubierto, conocido y comprendido la enseñanza de los libros secretos de su maestro, Ostanés el persa. Sea quien fuere el transmisor del libro, el propio Demócrito o uno de sus continuadores, hace la relación de un suceso que no forma propiamente parte del tratado pero que le sirve de introducción. Expone una situación en la que el maestro ha muerto, dejando a sus discípulos en una situación incierta, pues su instrucción no había terminado: aún no estaban iniciados totalmente en los arcanos del Arte. Literalmente,

Habíamos recogido de nuestro maestro estas nociones [precedentes] y, conociendo la diversidad de las materias, nos esforzábamos en hacer concordar las naturalezas [4].

Según aseguran los filósofos  poner de acuerdo las irreductibles naturalezas contrarias es un arduo escollo; muchas obras se han escrito sobre este problema. Incluso, en el pasado se llegaron a convocar sínodos para esclarecer este espinoso punto de cómo poder unir permanentemente la sustancia macho con la hembra del Arte: la célebre Turba philosophorum es una muestra de ello.

Aseguran los filósofos  que poner de acuerdo las irreductibles naturalezas contrarias es un arduo escollo

Los discípulos reciben el consejo de interrogar a la sombra del maestro invocándola para que se manifieste desde el Hades. El autor obtiene por única respuesta: Los libros están en el Templo. Pero nadie sabía de qué libros se trataba. Al parecer, el maestro los había ocultado hasta el momento en que su hijo debiera de recibirlos. Llegada esta ocasión, y en el transcurso de una ceremonia en el interior del templo, se abrió una columna en cuyo interior estaban los tan deseados libros. Allí se recogía toda la enseñanza de su maestro, de la que eran conocedores, pero además una fórmula formada por tres adagios preciosos en la que no habían reparado con anterioridad:

Naturaleza se regocija en naturaleza.

Naturaleza vence a naturaleza.

Naturaleza retiene a naturaleza.

La traducción de Berthelot [5] dice para la tercera línea: La naturaleza domina a la naturaleza. Notemos que traducida tal cual es un doblete de la segunda: Naturaleza vence a naturaleza. La tradición no deja lugar a dudas de que el verbo del tercer aforismo (kratei) es retiene, en el sentido de: impedir la acción [6].

       Nos admiramos profundamente de que hubiera condensado todo el asunto de un modo tan escueto. Yo vengo pues, a          Egipto, trayendo las (cosas) naturales para que abarquéis la materia superflua y confusa [7].

Entendemos que la transmisión de estas “cosas naturales” (physika) se refiere a la comprensión del sentido de estos aforismos de la naturaleza (physis) lo que sería, por lo tanto, el requisito indispensable para poder operar con la materia inicial de la Obra. Mas ¿Qué son estas naturalezas? ¿Cuántas son? ¿Tienen alguna relación con el concepto general de Naturaleza esbozado en la filosofía presocrática, del que el Demócrito “auténtico” es uno de sus más importantes representantes?

Sobre el agua divina

Para comenzar a aproximarnos al asunto retornaremos de nuevo a Zósimo, un autor posterior en casi seis siglos, quien, en el pasaje que precede al dístico de Cleopatra acompañado del ouroboros, nos dice lo siguiente sobre el agua divina:

Esto es el divino y gran misterio, el objeto de la búsqueda, porque esto es el Todo. Dos naturalezas, una sola sustancia; porque una atrae a la otra y una domina a la otra. Esta es el agua plateada, el hermafrodita lo que huye sin cesar, lo que se precipita hacia sus realidades propias, el agua divina que todos han ignorado, cuya naturaleza es difícil de concebir. En efecto, no es un metal, no es un agua en permanente movimiento, no es un cuerpo porque no se la puede agarrar. Esto es el Todo en todas las cosas, pues posee a la vez vida y espíritu y tiene un poder destructivo. Quien la conoce posee el oro y la plata. Su virtud permanece oculta, pero está dedicada a Erótilo [8].

El anterior pasaje, a pesar de su oscuridad, es extraordinariamente revelador. En primer lugar, el Todo (to pan) no se refiere necesariamente a la totalidad de la existencia, a todas las cosas del Universo, sino al compuesto formado por la unión de dos naturalezas (physeis) de una misma sustancia (ousía).

Esto es el divino y gran misterio, el objeto de la búsqueda, porque esto es el Todo. Dos naturalezas, una sola sustancia

Dichos principios tienen una marcada polaridad, un sexo, porque su estado de unión es andrógino. Su forma es híbrida: ni sólido, ni líquido, inasible, pero no volátil. Es algo vivo. El alquimista nos asegura es que quien lo conoce tiene los dos metales preciosos, el oro y la plata. Todo el pasaje juega alrededor de un equívoco, pues si bien es fácil reconocer en el agua plateada el misterioso mercurio de los alquimistas, sólo en el título (y en la lengua original) al lector se le indica que tal sustancia misteriosa es tou theiou hydatós, el agua divina o de azufre, pues el mismo adjetivo puede significar ambas cosas. Cabe pensar que este agua misteriosa contiene en sí tanto al mercurio como el azufre en indisoluble unión. El Todo en todas las cosas parece aludir a la sustancia primordial con la que se ha formado el cosmos -lo que, sin duda, entraría en el terreno de la especulación filosófica propia a los presocráticos-  y en este contexto se deduciría que Zósimo piensa, como han afirmado muchos alquimistas, que cada cosa del Universo está compuesta mercurio y azufre, de la misma esencia, pero de naturaleza distinta.

Así pues, tras este primer cotejo nos vemos llevados a pensar que los aforismos de Demócrito sobre las naturalezas conciernen al proceso de unión, de conversión en Uno (En) de los dos principios simbolizados bajo el azufre y el mercurio denominados el Todo (to Pan) -la Piedra de los Filósofos- por los viejos alquimistas y representada como una serpiente de naturaleza doble. El estudio de algunos comentarios de los mismos no hará sino reforzar esta hipótesis.

El padre Hermes

Proseguiremos con dos pasajes atribuidos al mismísimo Hermes Trismegisto, padre del Arte. Ambos están sacados de una obra que lleva por título Tratado áureo, o también, Los siete Capítulos. Es, evidentemente, un texto procedente de la Antigüedad, transmitido por medio de la cultura musulmana y traducido posteriormente al latín, sin que -por desgracia- se hayan conservado las versiones anteriores a ésta última. A través de todas estas peripecias se ve que el discurso ha perdido algo, se echan en faltan cosas que debería haber, al tiempo que se aprecian otras, añadidas con posterioridad. Hay expresiones muy confusas. Ello no ha sido obstáculo para que durante siglos los alquimistas europeos lo hayan estudiado y citado con el mayor de los respetos.

El primero de los pasajes es sin duda una glosa de los aforismos democriteos (lo que per se excluye al patriarca Hermes como su autor) :

¡Oh, naturaleza mayor, creadora de las naturalezas! Que contiene a la naturaleza y separa las naturalezas medias, que viene con la luz y con la luz es engendrada, que fue dada a luz por una nube tenebrosa que es la madre de Todo [9].  

En una obra de un autor del siglo XVII, El Triunfo hermético, encontramos una declaración de un tono semejante con su consiguiente comentario:

Hermes dice lo mismo en otros términos: “El agua es por tanto una naturaleza poderosísima, que trasciende (la naturaleza) y fijada en el cuerpo excita la naturaleza; esto es, la alegra”. En efecto, estas dos sustancias, que son de una misma naturaleza pero de sexo diferente, se abrazan con el mismo amor y la misma satisfacción que el macho y la hembra [10].

Así pues, vemos que en la continuidad de la tradición estas dos naturalezas cuyas relaciones son la clave de la Gran Obra se describen, al tiempo que semejantes, igualmente disímiles: hay una Gran Naturaleza, poderosa, luminosa, que debe de unirse permanentemente a una naturaleza digamos inferior, en todo caso, contenida en la materia sólida. Hay un detalle sumamente interesante, que es la alusión a unas naturalezas “intermedias” (mediocria naturarum) de las que Hermes dice que son “separadas” por la Naturaleza celestial. Bien puede tratarse de una de las numerosas erratas que acostumbran a contener los textos: esta Naturaleza que separa (separat) en el Rosarium philosophorum supera o vence (superat) las naturalezas intermedias, devolviéndonos así a la segunda enseñanza de los aforismos “naturales” : Naturaleza vence a naturaleza [11].

Hay una Gran Naturaleza, poderosa, luminosa, que debe de unirse permanentemente a una naturaleza digamos inferior, contenida en la materia sólida

Sobre estas naturalezas medias, traducimos el segundo de los pasajes del Tractatus aureus, que viene bajo una forma dialogada entre Hermes y su hijo, Tat:

– Padre; ¿cuál de estos es más digno que el otro, ser cielo o tierra?

–  Cada uno necesita del otro; pues el propósito medio es según los preceptos. Es como si uno dijera: El sabio gobierna sobre todos los hombres. Lo medio es, pues, lo mejor, ya que cada naturaleza se reúne con su compañera. Hallamos que en virtud de la sabiduría lo intermedio une.

– Padre; ¿y cuál de ellas es la intermedia?

– En cualquier naturaleza, de tres hay dos: Primero, el agua útil, segundo el bálsamo. Abajo se queda el precipitado[12].

El pasaje contiene una clara alusión a la destilación, conocido procedimiento ideado por los alquimistas para extraer los principios constituyentes de las cosas. Como resultado de esta operación el alquimista obtiene dos sustancias susceptibles de unirse gracias a sus naturalezas intermedias. Son los mismos mercurio y azufre del pasaje de Zósimo que forman, unidos, el ‘agua divina’. Aquí, bálsamo (unguentum) se utiliza por su carácter graso, propiedad básica del Azufre de los Filósofos. La idea central de este pasaje, y la más provechosa para el lector, en nuestra opinión, es que las dos naturalezas opuestas sólo pueden unirse a través de lo que tienen en común,  es decir: lo que les hace de medio, o intermediario.

Como resultado de esta operación el alquimista obtiene dos sustancias susceptibles de unirse gracias a sus naturalezas intermedias. Son los mismos mercurio y azufre

 

Senior Zadith y el agua de plata

Hermes sostiene la ‘Tabla de esmeralda’ mientras Ibn Umail la explica. Ilustración de Al-mâ’ al-waraqî (El agua plateada; 1339) de Muhammed ibn Umayl al-Tamimi.

El siguiente extracto es de un autor que, no por casualidad, vivió en la misma ciudad egipcia que Zósimo, pero seis siglos más tarde. Casi el mismo periodo de tiempo que separaría a Demócrito de Zósimo, separa a éste de Muhammad ibn Umayl al-Tamimi, conocido en la Europa medieval bajo el nombre de Senior Zadith filius Hamuelis. La forma usual del nombre Senior Zadith es la que viene en las ediciones impresas de su único tratado que pasó al latín y que en esta lengua carece de título, pues se le llama Tabla química (Tabula Chemica), simplemente Sobre química (De chemia) o Libro de Senior (Liber Senioris). Sin embargo, pensamos que Zadith debe de tratarse de una errata reiterada, porque varios manuscritos traen Senior Sahid, que en realidad no es un nombre propio, sino más bien un título: Senior traduce al latín el árabe shayj, ‘anciano, maestro’. En cuanto a Sahid, parece la transcripción de shâhid, ‘testigo, fidedigno’. Ibn Umayl sería, por lo tanto, ‘el Maestro verídico’.

Nuestro alquimista escribió varias obras muy interesantes, aunque la que le dio fama para la posteridad es ésta que en el original se llama El agua plateada y la tierra estrellada (Al-mâ’ al-warâqî wa-l-ard nadymiyya). El argumento es el siguiente: Ibn Umayl visitó una tumba subterránea del Antiguo Egipto y vio allí la estatua de un anciano con una lápida cubierta de jeroglíficos entre sus manos. Comprendió que escondían el secreto de la alquimia y se dedicó a estudiarlos. El tratado es una exposición de los mismos, que hace mediante un poema, una casida amorosa que es la Carta del Sol a la Luna creciente, seguida de un comentario en prosa. Como se ve, el argumento de la obra se basa expresamente en la unión entre ambas naturalezas, expresados aquí bajo los símbolos astrales del Sol y la Luna. Observemos de paso que el mensaje de Senior – Ibn Umayl se fundamenta, como en el caso de Demócrito, en el hallazgo de unas palabras misteriosas que es necesario interpretar.

El argumento de la Carta del sol a la Luna se basa expresamente en la unión entre ambas naturalezas, expresados aquí bajo los símbolos astrales del Sol y la Luna.

El método hermenéutico de El agua plateada se basa en la cita de los maestros del pasado y su posterior comentario. Entre ellos figura con frecuencia la célebre alquimista María :

Dijo también María: “El agua de la que he hablado es un ángel que baja del cielo y la tierra lo recibe por medio de su humedad. El agua del cielo es retenida por el agua de la tierra y el agua de la tierra hace de servidora suya, su arena la honra. Se une el agua con el agua y entonces el agua retiene el agua. La naturaleza retiene a la naturaleza y la naturaleza se blanquea con la naturaleza”. [María] ha querido cocer el alma con el espíritu hasta que se mezclen y se concuerden, y tomen la forma de una cosa única como el mármol[13]. Has de saber también lo que dijo del agua mencionada: que es un ángel que del cielo bajó a la tierra, quien lo recibió con su humor y que es retenida el agua del cielo por el agua de la tierra. Con esto quiso [decir] el agua divina, que es el alma. La llamó ángel porque es espiritual y porque el agua es extraída de la tierra y asciende al cielo de la birbâ’[14]. Y lo que dijo de que baja del cielo, con ello quiso [significar] el retorno a su tierra. Y este ángel del que ella ha hablado te lo explicaré de otro modo para que conozcas sus significados, si Dios altísimo quiere. Con ello quiere decir el hijo del que ellos dicen que les nace en el aire mientras que su concepción se produce en lo más bajo. Esta es la más alta virtud celestial que ha adquirido el agua por su absorción del aire, sobre lo que Hermes dijo: “En ello se encuentra la virtud de lo más alto y lo más bajo.” [15]

Encontramos de nuevo aquí los enigmas “naturales” de Demócrito, esta vez bajo la autoridad de María. En algunos tratados se dice que ambos fueron condiscípulos y seguidores de Ostanés. Las dos naturalezas son dichas aquí agua del cielo y agua de la tierra. Al parecer, una atrae a la otra y, fijándola, la domina. Que estamos ante un comentario de los aforismos democriteos es evidente por el uso del término: Kiyân, ‘ser íntimo, naturaleza esencial’ (literalmente: ‘lo que es’). Es un nombre derivado de la raíz k.y.n, ‘ser, existir’, utilizado como término técnico de la primera alquimia en lengua árabe y que se corresponde estrictamente exactamente la voz ‘naturaleza’  (physis)  de los textos griegos[16]. De hecho, el traductor latino de Senior no comprendía esta palabra y la dejó sin traducir, como alkia u otras formas similares[17]. Indirectamente, la cita de María evidencia un origen griego. También es probable que haya habido un error de transmisión al confundir el verbo griego elkó, ‘vence’ por lekó, ‘blanquea’. El final de la cita podría en este caso expresarse como: entonces el agua de la tierra toma el agua del cielo, la naturaleza retiene a naturaleza y la naturaleza vence (y no, blanquea) a la naturaleza. Sin embargo, y esto es uno de los rasgos más extraordinarios de la alquimia como aventura sapiencial, una ausencia, una errata, una palabra mal comprendida no invalidan en absoluto el mensaje pues cada uno de los que lo transmiten es un maestro: todos hablan de lo mismo porque todos han realizado la misma experiencia. Podrían reflejar dicha búsqueda igualmente bajo cualquier otro ropaje; pensemos en un texto de nuevo cuño, o en una visión simbólica o un relato alegórico. Durante muchos siglos, sin embargo, la mayoría prefirió aportar su luz a la posteridad a partir del comentario de la enseñanza de sus predecesores. Es un juego didáctico que muestra claramente una filiación. Es como si cada autor dijera: En el pasado, ellos dijeron y yo, ahora, os digo.

Este texto es un juego didáctico que muestra claramente una filiación. Es como si cada autor dijera: En el pasado, ellos dijeron y yo, ahora, os digo

En base a esta última reflexión debemos de considerar que la interpretación que hace Ibn Umayl de María tiene el mismo peso verdadero que la que hace María de Demócrito. Si recuperamos el segundo de los fragmentos del Tratado áureo de Hermes que hemos estudiado, vemos aquí con claridad que esas naturalezas intermedias cuya unión sólo es posible gracias a su sustancia común, son aquí descritas como un agua, o una humedad. Ibn Umayl precisa que una, la volátil, es el espíritu, mientras que la terrestre, a la que denomina alma, es la misteriosa agua divina o del azufre, el compuesto hermafrodita. Notemos de pasada que, también al igual que Hermes, se trata de un proceso de destilación reiterado en el que la naturaleza sutilizada asciende a la parte superior del alambique para descender posteriormente sobre el cuerpo por condensación. La última frase procede de la versión árabe de la muy conocida Tabla de Esmeralda de Hermes Trismegisto y nos enseña que gracias a la elevación del agua de la tierra puede arrastrar en su descenso las virtudes del agua celeste, de manera que reúne en sí la fuerza de las cosas superiores e inferiores [18] . Se trata de los milagros de una sola cosa, como enuncia el versículo segundo de este mismo documento, lo que podría equipararse sin dificultad al En to pan del maestro de Panópolis.

Dyâbir ibn Hayyân y el Libro de la Misericordia

Nos gustaría finalizar este pequeño estudio comparado con unos pasajes de un tratado de características análogas a las de los que ya hemos venido presentando. Se trata del Libro de la Misericordia (Kitâb al-rahma) del famosísimo Dyâbir ibn Hayyân, un alquimista que murió en Kufa, Iraq, hacia el año 815 y cuya estela fue muy notable. Dyâbir, conocido como Geber en Occidente, es un nombre bajo el que se reúne una producción vastísima, de varios centenares de obras. Tal fecundidad siempre hizo sospechar a algunos que muchos de estos tratados debían de ser, en realidad, seudoepigráficos. En definitiva, no sería exagerado suponer que Dyâbir es en realidad la denominación de una escuela de alquimia con su doctrina y métodos propios. En cuanto a lo del Geber de la alquimia en lengua latina, sabemos que muy pocos de los tratados árabes de Dyâbir circularon por Europa. Para complicar un poco más la situación, hacia el siglo XIV aparecieron varios tratados muy homogéneos bajo la autoría de un (seudo) Geber que nada tienen que ver con la obra atribuida al maestro iraquí.

Dyâbir, conocido como Geber en Occidente, es un nombre bajo el que se reúne una producción vastísima, de varios centenares de obras

La obra que nos interesa ahora es peculiar porque se trata quizá de la primera, algunos dicen que la única, que fue escrita por Dyâbir ibn Hayyân. Varias tradiciones dicen que cuando murió este maestro, su cadáver fue enterrado con este libro haciendo las veces de reposacabezas o almohada [19] . En realidad, y con independencia de su verdadero autor, se trata de un trabajo preocupado por manifestar los verdaderos principios del Arte alquímico, debido a la misericordia que despierta en el autor el triste sino tanto de los engañados como de los engañadores, que sólo compran y venden necedad. Los estudiosos señalan que en la estructura de esta obra se aprecian varios niveles: se trata de 75 proposiciones que son aclaradas o comentadas por Dyâbir, y sucesivamente por uno o más de sus discípulos. Muchas de estas proposiciones provienen de las enseñanzas de los antiguos sabios, a los que no se cita por su nombre salvo en un caso. Como no podía ser menos, entre las enseñanzas del Libro de la Misericordia están los aforismos democriteos, comentados bajo el mismo espíritu que los demás textos que ya hemos visto. Hay, en concreto, una estrechísima relación entre la interpretación de Dyâbir y el comentario a la cita de María de Ibn Umayl que hemos propuesto. Señalemos que éste segundo es ligeramente posterior al primero en un siglo.

Medita las palabras (de los Sabios) del conjunto de sus libros. La naturaleza (al-kiyân) retiene a la naturaleza, esto es, la naturaleza del cuerpo retiene la naturaleza del espíritu de los seres vivos.

Dijeron: La naturaleza vence a la naturaleza. Con ello quisieron decir que la naturaleza del espíritu vivo operante vence la naturaleza del cuerpo dispuesto, pues  la acción del espíritu sobre el cuerpo lo transforma y lo vuelve espiritual como a sí mismo.

Dijeron: La naturaleza recibe a la naturaleza. Con ello quisieron decir que la naturaleza del cuerpo permanece en lo más bajo y recibe la naturaleza del espíritu cuando ésta retorna sobre él después de haberse alejado de la naturaleza del cuerpo. 

Dijeron: El espíritu retiene al espíritu, y el espíritu que retiene es el cuerpo sutil que toma la forma de la sutileza del espíritu y su ligereza. Y entonces dijeron que era un espíritu, y semejante al espíritu que aprisiona al espíritu.

Dijeron: El espíritu vence al espíritu. Con esto quisieron decir que el espíritu vence al cuerpo sutil del que dijeron que era un espíritu, y éste vence al espíritu y hace que sea luchador contra el fuego.

Dijeron: El vivo vence al muerto; el vivo es el mercurio, y el muerto es el cuerpo sin espíritu. Ya hemos puesto de manifiesto esto, cómo cada uno de ellos vence a su otro compañero y lo convierte en su propia naturaleza (tabi’a)[20].

Dijeron: El vivo retiene al muerto. Con esto quisieron decir que cada uno de ellos retiene a su compañero y ya no regresa a su primera naturaleza jamás. El espíritu no vuelve a darse a la fuga después de la conjunción con su cuerpo, ni el cuerpo  vuelve a la densidad tras haber sido sutilizado por el espíritu. Y esto se realizará cuando mezclándose, se concuerden y tomen la forma de una sola cosa [21].

Epílogo

La estela de los comentarios sobre los aforismos naturales de Demócrito podría extenderse todavía mucho, tanto a partir de fuentes orientales como occidentales, incluso hasta tiempos relativamente recientes. Pensamos haber propuesto al lector una serie de ejemplos suficientes como para justificar nuestra idea de afirmar que la tradición alquímica es siempre coherente e igual a sí misma: las enseñanzas de los diversos autores que hemos examinado en estas páginas apuntan siempre a una misma dirección, que es la de que por naturaleza debe de entenderse, no una especulación filosófica sobre el mundo y su constitución, sino una alusión a una sustancia de propiedades muy determinadas que en el transcurso de la Gran Obra se presenta polarizada en dos estados, dos naturalezas, que deben de ser reducidas a una unidad.

Las enseñanzas de los diversos autores apuntan a que por naturaleza debe de entenderse, no una especulación filosófica sino una alusión a una sustancia de propiedades muy determinadas que en el transcurso de la Gran Obra se presenta en dos estados, dos naturalezas, que deben de ser reducidas a una unidad.

Creemos que a través del examen comparado de las propias fuentes se revela esta unidad profunda e incuestionable de pensamiento, a diferencia de las numerosas interpretaciones variopintas que caracterizan los estudios de la Alquimia realizados desde la óptica de las disciplinas académicas. Como el misterioso ouroboros, siempre igual a sí mismo. Por ello no debe de extrañarnos que en las expresiones más recientes de la genuina tradición hermética siga siendo así. Tomemos para finalizar estas líneas un ejemplo de El mensaje reencontrado, una obra inicialmente publicada en París a mediados del siglo XX, por el alquimista y pintor Louis Cattiaux:

                               La naturaleza liberará a la naturaleza y el hijo misterioso nacerá de la única Madre [22].

 

FUENTES

– CATTIAUX, Louis, El mensaje reencontrado o el reloj de la noche y del día de Dios, Barcelona, Herder, 2011. Traducción castellana.

– DEMÓCRITO, Physika kai mystika (Cosas naturales y misteriosas)

BERTHELOT, Marcellin (ed.), Collection des anciens alchimistes grecs, Paris, Georges Steinheil, 1888.Texto griego y traducción francesa.

PIZZIMENTI, Domenico (trad.) Democritus abderita De arte magna, sive de rebus naturalibus, Passau, 1572. Traducción latina.

– DYÂBIR IBN HAYYÂN, Kitâb al- rahma (Libro de la Misericordia), en BERTHELOT, Marcelin (ed.), La chimie au Moyen Âge. Tome III: L’alchimie arabe, Paris, Imprimerie Nationale, 1893. Texto árabe y traducción francesa.

– HERMES TRISMEGISTO, Tabla de esmeralda. Numerosas ediciones a partir de : Tabula Smaragdina de Alchemia, en Alchemia, Nuremberg, Johann Petreum, 1541. Tratado dorado, Septem tractatus seu capitula Hermetis Trismegisti, aurei, en Ars chemica, Estrasburgo, Samuel Emmel, 1566.

– IBN UMAYL, Muhammad, Al-mâ’ al waraqî wa-l-ardh al nadymiyya (El agua plateada y la tierra estrellada), en: TURAB ALI, M;  STAPLETON, H.E. y HIDAYAT HUSAIN, M. (eds.) “Three Arabic Treatises on Alchemy by Muhammad bin Umail (10th Century A.D.)” en Memoirs of the Asiatic Sociey of Bengal, vol. XII, no. 1; Calcuta, 1933. Texto árabe y traducción latina.

– LIMOJON DE SAINT-DIDIER. Alexandre Toussaint, Le Triomphe Hermétique ou la Pierre Philosophale victorieuse, Amsterdam, Henry Wetstein, 1666.

– Rosarium philosophorum, Frankfurt, Ciriacus Iacobus, 1550.

– ZÓSIMO DE PANÓPOLIS in MERTENS, Michèle (ed.)Les Alchimistes grecs, tome IV. Zosime de Panopolis, Mémoires authentiques, Paris, Les Belles Lettres, 2002. Texto griego y traducción francesa.

REFERENCIAS SECUNDARIAS

– KOOHKAN, Reza “Tughr’âi et le Commentaire du K. Al-Rahma de Jâbir”, en Sophia perennis, nº 4, Otoño 2009, pp. 71-95.

– KLOSSOWSKI DE ROLA, Stanislas Alchemy, Londres, Thames and Hudson, 1973.

– LORY, Pierre Jâbir ibn Hayyân. Dix traités d’alchimie, Paris, Sindbad, 1983.

– STAPLETON, Henry E. “The Antiquity of Alchemy” en, Ambix, vol. V, nos. 1-2, Octubre 1953, pp. 1-43.

NOTAS

[1]    Zósimo, p. 22.

[2]    Paris, BNF, Ms. grec.2 327, fol. 297.

[3]    Zósimo, Ibid. p. 181.

[4]    Demócrito, ed. Berthelot, p.44.

[5]    Ibid. p. 43.

[6]    Según la traducción latina que realizó Pizzimenti de Physika kai mystica: natura naturam retinet (p. 15).

[7]    Demócrito, Ibid.

[8]    Zósimo,  p. 20

[9]    Hermes, Tratado, p.21.

[10]  Limojon, p.135.

[11]  Rosarium, p.68

[12]  Hermes, Tratado, p.17s.

[13]  La comparación de la Piedra de los Filósofos con el mármol es un lugar común en los viejos alquimistas a causa de su solidez y su blancura.

[14]  Birbâ’ es otra palabra técnica que significa ‘templo, santuario’, y en esta ocasión quiere aludir al alambique.

[15]  Ibn Umayl, p. 15.

[16]  Stapleton, p. 40.

[17]  Ibn Umayl, p. 152.

[18]  Hermes, Tabla, v. 8

[19]  Koohkan, p. 89, n. 18; Stapleton, p. 4.

[20]  Tabi’a es la palabra corriente en árabe para referirse a la Naturaleza. En el caso del Libro de la Misericordia parece indicar un añadido tardío pues, como se ha visto, suele utilizar la ya mencionada kiyân. V. Lory, p. 55.

[21]  Dyâbir b. Hayyân, p. 136 del texto árabe. Utilizamos la versión original porque la traducción francesa de M. Houdas -incluida en la ed. Berthelot- (p. 166 s.) es extraordinariamente imprecisa y tendenciosa.

[22]  Cattiaux, IV-96′.

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