Psicología

Centro MENADEL PSICOLOGÍA Clínica y Tradicional

Psicoterapia Clínica cognitivo-conductual (una revisión vital, herramientas para el cambio y ayuda en la toma de consciencia de los mecanismos de nuestro ego) y Tradicional (una aproximación a la Espiritualidad desde una concepción de la psicología que contempla al ser humano en su visión ternaria Tradicional: cuerpo, alma y Espíritu).

“La psicología tradicional y sagrada da por establecido que la vida es un medio hacia un fin más allá de sí misma, no que haya de ser vivida a toda costa. La psicología tradicional no se basa en la observación; es una ciencia de la experiencia subjetiva. Su verdad no es del tipo susceptible de demostración estadística; es una verdad que solo puede ser verificada por el contemplativo experto. En otras palabras, su verdad solo puede ser verificada por aquellos que adoptan el procedimiento prescrito por sus proponedores, y que se llama una ‘Vía’.” (Ananda K Coomaraswamy)

La Psicoterapia es un proceso de superación que, a través de la observación, análisis, control y transformación del pensamiento y modificación de hábitos de conducta te ayudará a vencer:

Depresión / Melancolía
Neurosis - Estrés
Ansiedad / Angustia
Miedos / Fobias
Adicciones / Dependencias (Drogas, Juego, Sexo...)
Obsesiones Problemas Familiares y de Pareja e Hijos
Trastornos de Personalidad...

La Psicología no trata únicamente patologías. ¿Qué sentido tiene mi vida?: el Autoconocimiento, el desarrollo interior es una necesidad de interés creciente en una sociedad de prisas, consumo compulsivo, incertidumbre, soledad y vacío. Conocerte a Ti mismo como clave para encontrar la verdadera felicidad.

Estudio de las estructuras subyacentes de Personalidad
Técnicas de Relajación
Visualización Creativa
Concentración
Cambio de Hábitos
Desbloqueo Emocional
Exploración de la Consciencia

Desde la Psicología Cognitivo-Conductual hasta la Psicología Tradicional, adaptándonos a la naturaleza, necesidades y condiciones de nuestros pacientes desde 1992.

sábado, 1 de junio de 2019

NICER de noche | Imagen astronomía diaria - Observatorio

A bordo de la Estación Espacial Internacional, el NICER (Neutron star Interior Composition Explorer) capta las fuentes cósmicas de rayos X a medida que la Estación orbita la Tierra cada 93 minutos. Durante la órbita nocturna los detectores de rayos X continúan activados. De modo que, a medida que el NICER pasa de un objetivo a otro se dibujan arcos y bucles brillantes sobre este mapa de todo el firmamento hecho a partir de 22 meses de datos del NICER. Los arcos tienden a converger en puntos brillantes que son púlsares que emiten rayos X monitorizados regularmente por NICER. Los púlsares son estrellas de neutrones en rotación que emiten pulsos de rayos X como relojes. Su regularidad es tan precisa que se pueden utilizar para la navegación y determinar la velocidad y la posición de una nave espacial. Este mapa de rayos X del NICER está elaborado con coordenadas referidas al ecuador celeste que cruza horizontalmente el centro. - Artículo*: Alex Dantart - Más info en psico@mijasnatural.com / 607725547 MENADEL Psicología Clínica y Transpersonal Tradicional (Pneumatología) en Mijas Pueblo (MIJAS NATURAL) *No suscribimos necesariamente las opiniones o artículos aquí enlazados
A bordo de la Estación Espacial Internacional, el NICER (Neutron star Interior Composition Explorer) capta las fuentes cósmicas de rayos X a medida que la Estación orbita la Tierra cada 93 minutos. Durante la órbita nocturna los detectores de rayos X continúan activados. De modo que, a medida q...

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El Tao y la pintura — Arsgravis - Arte y simbolismo - Universidad de Barcelona

Qi o espíritu y sus frutos La voz qi, o espíritu, resumía la presencia del Tao en la pintura. Si un artista tenía qi, todo lo demás lo conseguía por añadidura; pero si le faltaba qi, no había parecido, adornos, técnica ni siquiera genio que pudiesen evitar que la obra resultase inanimada. ¿Cómo explicar qué era qi? Los chinos han escrito exhaustivamente sobre el tema, tratando de definir este misterio interno que a sus ojos encerraba el secreto del valor artístico. En la fase ideacional pre-Tang de la historia, Xie He lo definió con la célebre pero difusa expresión qi-yun sheng-dong (espíritu-resonancia vida-movimiento); en la época en que el humanismo y la filosofía Song imponían sus dictados sobre el pensamiento, qi era un concepto aislado en la enumeración que Jing Hao hizo de los «Seis fundamentos» de la pintura; finalmente, Han Zhuo acabó identificándolo con el Tao al decir que «la pintura opera con las «fuerzas creadoras» y comparte la misma energía del Tao». En otras palabras, el espíritu del arte se identificaba con el espíritu del universo. La voz qi, o espíritu, resumía la presencia del Tao en la pintura. Todo artista, ya sea de oriente o de occidente, busca la realidad que hay tras la apariencia, pero esa búsqueda se halla teñida por su enfoque del espíritu y la materia. Hasta qué punto los estudiosos occidentales no han sabido captar el concepto que encierra qi es algo que puede verse bien en su traducción como «vitalidad rítmica». En la expresión qi-yun sheng-dong, la segunda mitad, «vida-movimiento», es la consecuencia de «espíritu-resonancia». Los críticos occidentales estaban tan acostumbrados a resaltar la manifestación material como medio para acceder a lo que hay más allá de lo material que no entendieron la insistencia china, primero en el espíritu y luego en la forma. Cuando Zhang Geng llamaba qi-yun a la «fuerza motriz del cielo que de repente se pone de manifiesto» y alegaba que «sólo quienes gozan de calma pueden entenderlo», estaba refiriéndose a los tres fundamentos de la experiencia mística: el absoluto, la meditación y la iluminación. «En pintura, qi-yun tiene su origen en los extravíos del corazón; se alcanza por medio de la inspiración celestial». «En pintura, qi-yun tiene su origen en los extravíos del corazón; se alcanza por medio de la inspiración celestial» No nace del genio del artista, que es sólo el instrumento del cielo. Wu «concentraba el espíritu y lo armonizaba con el funcionamiento del Tao». El Tao se pone de manifiesto en el arte como qi, el cual, por ser espíritu, sólo puede conocerse a través de sus frutos. Aunque los chinos jamás enumeraron estos frutos, en sus polémicas sobre la presencia de qi continuamente hacían mención de unas cuantas nociones básicas, a saber: naturalidad (ziran), soltura (yi), principios universales (li), justa proporción de huesos (gufa), fuerza estructural (shì), realidad pictórica (shí), aspecto estacional (jing), vida-movimiento (sheng-dong), pincel (bi) y tinta (mo). […] Li o los principios universales Los chinos, al tratar de explicar la misteriosa realidad del arte, hablaban de li o de los principios universales que subyacen tras todas las cosas. Dado que el término era similar al que utilizaban los neoconfucianistas para indicar el funcionamiento del Tao en la esfera «por encima de la forma», algunos críticos han asociado el li a las «ideas» griegas. Los chinos, al tratar de explicar la misteriosa realidad del arte, hablaban de li Ya hemos analizado los diferentes resultados que produjeron ambas concepciones en el carácter emotivo y estético del arte idealista griego y de la pintura china. ¿Cómo se plasmó tal diferenciación en la forma? En apariencia las formas chinas, que tenían su fundamento en el li, eran más abstractas que las formas ideales griegas, si bien por su ritmo se hallaban más próximas a la naturaleza: «igual que la naturaleza, no en la forma pero sí en el funcionamiento». La nota viva del tipo ideal occidental dependía de la forma orgánica plástica, a la que se apartaba de la naturaleza por su perfección, en tanto que la vitalidad de las formas chinas procedía del movimiento rítmico de los contornos de pincel, los cuales, por mor de su abstracción, sugerían lo no físico. Tanto li como las «ideas» griegas hacían referencia a los principios universales pero diferían en su punto de aplicación. Un cuchillo se compone de un mango y una hoja, siendo su función la de cortar. Aunque ambos aspectos eran reconocidos tanto en oriente como en occidente, los griegos resaltarían el tipo genérico del cuchillo como una idea integrada por mango y hoja, mientras que los chinos se concentrarían más en la nota de cortar. Para los chinos la verdad esencial de un sauce es su grácil balanceo, el li que le confiere la existencia, y sobre semejante fundamento no se transigía ni siquiera cuando se especulaba acerca del carácter general del sauce. La noción de li exigía, sin duda, ser fiel a los principios naturales pero suponía también un ahondamiento en tales principios hasta dar con el espíritu esencial de la idea. Como es habitual en el pensamiento chino, una constelación de principios iba asociada a li, todos ellos referidos a la concepción general. Baste mencionar tres de ellos. Zhang Yenyuan hablaba de la «idea directriz» (li yi), que aludía, al parecer, a la motivación dominante en la pintura. Para los chinos la verdad esencial de un sauce es su grácil balanceo, el li que le confiere la existencia Jing Hao introdujo el principio colateral de «percepción» (si), que, significaba la omisión de todo salvo los fundamentos básicos. Se trataba de un principio selectivo según el cual la idea era despojada de todas las notas temporales y accidentales y se prescindía de todos los accesorios descriptivos hasta quedar sólo la desnuda realidad de su esencia. Por ejemplo, en la famosa pintura Song en que se ve a un monje chan cortando una caña de bambú con un cuchillo, cada pincelada sugiere la «idea» de cortar. Por último, los chinos nos hablan de la concepción del artista (yi), esto es, de la transformación de la idea en manos de un determinado pintor que era el instrumento que la transmitía: «Para expresar una idea o reproducir un objeto debidamente, debe pensarse mucho en ello hasta que llega a confundirse con el alma». «Para expresar una idea o reproducir un objeto debidamente, debe pensarse mucho en ello hasta que llega a confundirse con el alma». A partir de este resumen de los frutos de qi relativos a la concepción, estamos en condiciones de apreciar que la pintura china iba camino de convertirse en un arte de eliminación, simplificación e insinuación extremas. ¿Cómo plasmar semejantes ideas en lenguaje pictórico? Los restantes frutos representacionales de qi se ocupaban del problema. Los dos primeros, gufa o justa proporción de huesos, y shi o integración estructural, trataban de la organización estructural de formas aisladas y composiciones globales. Los dos siguientes, shí o realidad pictórica, yjing o aspecto estacional, abordaban el misterio de la vida independiente de las formas pictóricas. Sheng-dong, o movimiento vital, trataba de la naturaleza del movimiento rítmico, y los dos últimos, bi o pincel y mo o tinta, constituían los principales instrumentos pictóricos del pintor letrado. La entrada El Tao y la pintura se publicó primero en Arsgravis - Arte y simbolismo - Universidad de Barcelona. - Artículo*: ArsGravis - Más info en psico@mijasnatural.com / 607725547 MENADEL Psicología Clínica y Transpersonal Tradicional (Pneumatología) en Mijas Pueblo (MIJAS NATURAL) *No suscribimos necesariamente las opiniones o artículos aquí enlazados
Fragmento del libro de G. Rowley, "Principios de la pintura china", donde el autor reflexiona sobre la presencia del Tao en la pintura, lo que se conoce como el "qi" o el espíritu. Edición R. Arola.

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El arte de la memoria — Arsgravis - Arte y simbolismo - Universidad de Barcelona

Nadie será instruido si no busca la instrucción, / Nadie será curado si no busca la curación, / Nadie será salvado si no busca la regeneración El Mensaje Reencontrado 36, 84’ I. Presentación Gracias a un magnífico estudio elaborado por Francés Yates se despertó en nuestros días el interés por un arte olvi­dado que consiste precisamente en recordar. Se trata del Arte de la memoria; unas palabras evocadoras que eng­loban un conjunto de sistemas mnemotécnicos que desde muy antiguo han servido para ordenar la memoria. Su origen se sitúa en la aparición de un tra­tado titulado Ad Herennium, que un desconocido maestro compiló unos cien años antes de nuestra era. Durante la Edad Media, los grandes Padres de la Iglesia, como san Agustín o san Alberto Magno utilizaron este Arte como un instrumento al servicio de la retórica. Su técnica consistía en imprimir en la memoria una serie de loci o lugares imaginarios en los que se deposita­ban las ideas a recordar, representadas por imágenes mitológicas o emblemáticas. El orador, desplazándose mentalmente a través de todos estos loci, iba extrayendo de ellos las imágenes que le servían como inspiradoras de las ideas que quería expresar. De aquí, a utilizarlo como un sistema mágico destinado a despertar el recuerdo primordial enterrado en el hombre, sólo había un paso que fue dado por los sabios renacentistas. Consiste en imprimir en la memoria una serie de loci o lugares imaginarios en los que se depositan las ideas a recordar, representadas por imágenes mitológicas o emblemáticas Sin embargo, antes que los humanistas del Renacimiento, fue Ramon Llull quien unió las dos corrientes clásicas del pensamiento: la plató­nica y la hebraica en su Arte Combinatoria que se basaba en la meditación y combinación de las Dignidades divinas. Al situar dichas Dignidades en los lugares representados dentro de los círculos móviles de sus esquemas combinatorios, Llull fue el primero en convertir el Arte de la Memoria en un medio de conocimiento metafísico, alejado del sistema puramente retórico conocido hasta entonces y que sólo se utilizaba para memorizar. Durante el Renacimiento, el Arte de la Memoria alcanzó un gran esplendor convirtiéndose entonces en un arte hermético o mágico utilizado por los grandes sabios y artistas renacentistas. Todavía hoy se pueden admirar en algunos palacios de la época, hermosas habitaciones decoradas con alegorías mitológi­cas que responden a sistemas mnemotécnicos. En el Renacimiento, alcanzó un gran esplendor convirtiéndose en un arte hermético o mágico utilizado por los grandes sabios y artistas de la época Mediante el Arte de la memoria se pretendía penetrar en los misterios mágicos y cabalísticos que preocupaban a aquellos sabios, de modo que a partir de unas alegorías o emblemas hechos a imagen del mundo celeste, se quería despertar la memoria profunda dormida en el interior de cada ser humano, el recuerdo de su auténtico origen y el de su destino final. Para la filosofía renacentista que tanto bebió de los escritos herméticos y de la cábala hebraica, el recuerdo tenía mucho que ver con el despertar del hombre interior, el único destinado a la regeneración. Intentaremos profundizar en el contenido hermético del Arte de la Memoria a través de los ejemplos de dos grandes personajes renacentistas que lo utilizaron: Giulio Camillo y Giordano Bruno. II. El Teatro de Giulio Camillo Giulio Camillo (1480- 1544), fue uno de los hombres más conocidos del s. XVI. Literato, filósofo, maestro de retórica y conocedor de la cábala y la alquimia, concibió un teatro basado en el Arte de la memoria cuya fama se extendió por toda Europa. Cesare Vasoli en su artículo sobre el hermetismo en Venecia proporciona unos datos muy interesantes sobre este personaje y sus obras que confirman la visión que vamos a dar de su Teatro del Mundo, pues el conocimiento de la cábala, el hermetismo y la alquimia de Camillo ya no admiten dudas. El conocimiento de la cábala, el hermetismo y la alquimia de Camillo ya no admiten dudas. En Venecia construyó un modelo de su teatro a escala reducida visto por muy pocos, pues lo único que ha llegado hasta nuestros días son unos apuntes que Camillo dictó a su discípulo Girolano Musio poco antes de morir. Otro de sus discípulos, Jacopo Brocardo, llamado el “profeta” en los ambientes alemanes de la época, estuvo, según Vasoli, en el origen del mito rosacruciano. Volviendo a Camillo, sus apuntes se publicaron en 1550 bajo el título de La idea del teatro, y están dedicados a don Diego Hurtado de Mendoza. Si bien este texto es el más conocido, no fue el único que escribió. Camillo fue también el autor de una obra breve llamada De transmutatione en la que afirma que son tres las “artes transmutativas”: la elocuencia, la alquimia y la deificación, que aluden a tres aspectos de la realidad: las palabras, las cosas naturales y la interioridad del hombre. Al final de su vida, escribió otras dos obras, creemos que fundamentales, la primera titulada: Sermone della cena di Nostro Signore Giesu Cristo y la segunda: De l’humana deificatione, en las que domina la inspiración hermética, cabalística y, como puede intuirse por el título, la alquímica. En efecto, Camillo era un firme seguidor de las enseñanzas herméticas sobre la divinidad de la mens del hombre, extraídas del Corpus Hermeticum y con Hermes creía que no se debía “hablar públicamente de las cosas de Dios, sino con enigmas” (La idea del teatro, p. 47), por eso él mismo se “sirvió de las imágenes como señales de lo que no debe ser profanado” (La idea del teatro, p. 48) con el fin de que mediante las cosas visibles el hombre pudiera despertar el recuerdo de las invisibles. Así su teatro representaba el Universo, expandiéndose por de los distintos estadios de la creación. Su teatro representaba el Universo, expandiéndose por de los distintos estadios de la creación Esta idea se confirma en una carta escrita por el humanista Vigilius y dirigida a Erasmo de Roterdam, que Yates cita en su estudio, en ella se detalla el objetivo del teatro de Giulio Camillo del siguiente modo: “Pretende que todas las cosas que la mente humana puede concebir y que no podemos ver con los ojos corporales, una vez que se las ha congregado con diligente meditación, se las puede expresar con determinados sig­nos corporales, de tal suerte que el espectador puede al instante percibir con sus ojos todo lo que de otro modo quedaría oculto en las profundidades de la mente humana”.(El arte de la memoria, p. 159). Lo que permanece “oculto y olvidado en las profundidades de la mente humana”, es el recuerdo de su origen celeste, el drama de la caída y la posibilidad de la regeneración mediante la ayuda de la gracia divina y eso es precisamente lo que Camillo quería manifestar en su obra pues como él mismo escribe: “Nosotros, a quienes Dios ha dado la luz de su gracia, no nos podemos conformar con quedarnos en los cielos sino que con el pensamiento tenemos que elevarnos a aquella altura de donde nuestras almas han bajado, y a donde deben regresar, puesto que este es el verdadero camino del conocimiento y la comprensión” (La idea del teatro, p. 56) El teatro de la memoria de Camillo se levantaba sobre siete gradas o peldaños que constituían las siete dimensiones de la creación, de lo celeste y a lo inferior, y es curioso comprobar que a estas dimensiones en el mundo supra celeste, Camillo les da el nombre de sefirot. Las gradas estaban divididas por siete pasarelas que representaban a los siete planetas. En cada una de las pasarelas se hallaban siete puertas decoradas con temas mitológicos y mágicos; estas puertas eran los lugares de la memoria repletos de imágenes. Según Camillo el siete era el número perfecto “teniendo en cuenta que contiene ambos sexos, ya que está compuesto por un número par y otro impar” (La idea del teatro, p. 50). El teatro se levantaba sobre siete gradas o peldaños que constituían las siete dimensiones de la creación, El lugar del espectador estaba donde se hubiese tenido que situar el escenario, mirando hacia el auditorio y contemplando las imágenes que se hallaban en las siete veces siete puertas de las siete gradas ascendentes; ante él se encontraban, como en un espectáculo, las siete medidas del universo y sus emanaciones: el mundo supra celeste representado, como hemos dicho por las sefirot, el celeste, por los planetas y sus mitos hasta llegar al séptimo grado dedicado a todas las artes hechas por el hombre. La idea de su teatro descansaba básicamente en el número siete, que según los platónicos representaba el Alma del Mundo, sin embargo, este Alma, este oro espiritual y volátil, necesita ser fijado en un lugar, tal y como escribe Emmanuel d’Hooghvorst: “Hacer descender la magia de los mundos y fijarla en su lugar es también la obra de la cábala química” (El hilo de Penélope, p. 27); y eso es precisamente lo que creemos que Camillo quería enseñar en su teatro o templo de la memoria. Camillo lo explica así: “Salomón, en el noveno capítulo de los Proverbios, dice que la sabiduría se ha edificado una casa y que al ha asentado sobre siete columnas. Debemos inferir que estas columnas, que simbolizan la inalterable eternidad, son las siete sefirot del mundo supra celestial, que constituyen las siete dimensiones de lo celeste y lo inferior, en las cuales están contenidas las ideas de todas las cosas que pertenece a lo celeste y a lo inferior” (La idea del teatro, pp. 49-50). Al relacionar su obra con el Árbol sefirótico, tema central de la sabiduría cabalista, Camillo se refería implícitamente al misterio de la creación del hombre regenerado. El Alma del Mundo, siempre en continuo movimiento, encuentra su lugar y su descanso en el hombre, lugar en hebreo es makom, uno de los nombres divinos, por ello, Camillo situaba al espectador en el punto central de su teatro. Sin embargo, Giulio Camillo distingue entre el Alma del Mundo platónica y el espíritu que ella contiene, a éste último lo denomina “el espíritu de Cristo”, y dice de él que es aquel que “descendiendo de los canales supracelestes, renueva con su poder todos los cielos y traslada a los lugares inferiores la impronta y toda la influencia de éstos y con esta impronta e influencia se detiene aquí abajo entre los seres vivos… esta es seguramente aquella ciudad que Juan vio en el sagrado Apocalipsis, que descendía llena de júbilo” (La idea del teatro, p. 129) La ciudad santa de Jerusalén representa simbólicamente el cielo en la tierra, o dicho de otro modo, una tierra celeste, es decir, la imagen por excelencia de la obra alquímica de la regeneración. La ciudad santa de Jerusalén representa simbólicamente el cielo en la tierra, o dicho de otro modo, una tierra celeste Hemos dicho que en su teatro, Giulio Camillo trataba de representar el mundo celeste. Sin embargo, lo que en el teatro se mostraba no era un cielo sin límites, en perpetuo movimiento, sino un cielo ordenado, medido y fijado en su lugar, como él mismo escribe a continuación: “Así pues nos hemos esforzado enormemente por hallar, para estas siete dimensiones, un orden adecuado preciso y diferenciado que mantenga siempre los sentidos despiertos y la memoria estimulada” (La idea del teatro, p. 52) Mediante las imágenes representadas en su teatro, pretendía despertar en el pensamiento del espectador el recuerdo de su origen celeste y sobre todo, el de la posibilidad de su regeneración. El pensamiento, según Camillo, está falto del don del intelecto que procede de Dios para volverse semejante a Él, (La idea del teatro, pp. 151 y ss.) sin embargo, puede recobrar su completa naturaleza divina por medio de la experiencia religiosa hermética. Es decir, a partir del recuerdo y del conocimiento de su origen, el hombre recobra el deseo de volver a él y ello es el principio ineludible para obtener la regeneración, pues no puede tenerse lo que no se desea y no se puede desear lo que no se conoce. Saber que lo necesario es algo “algo externo” al ser humano es el primer paso para obtener “el favor de Dios” que “nos es indispensable para conseguir el don de este intelecto” (La idea del teatro, p. 154) Giulio Camillo convirtió el arte clásico de la memoria en un arte hermético o mágico, pero no fue el único. En efecto, las prácticas mágicas del Renacimiento, ya se tratase de encantamientos poéticos o musi­cales, o del uso de imágenes magnificadas, como en este caso, se dirigían a influir en el pensamiento del ser humano a fin de hacerle recordar, incitando este recuerdo hasta convertirlo en un imán capaz de atraer las influencias celestiales. Según la doctrina de Jámblico, que Camillo conocía perfectamente, el alma está compuesta de ritmo y armonía y cada vez que percibe algo que conserva la traza de la armonía divina, este algo le hace recordar su origen y la lleva hacia él. En ello reside la magia, cuyo objeto como explicaba Pico della Mirandola, sería casar lo más alto con lo más bajo, es decir: la unión del cielo y la tierra. La memoria, al despertarse, excita el deseo que provoca la unión con la parte celeste. Conviene mencionar que en hebreo los conceptos ‘recuerdo’ (zejer) y ‘macho’ (zajar) se expresan con la misma pala­bra, aunque su vocalización sea distinta. Así pues, el recuerdo dormido en el interior de cada uno sería precisamente la parte adámica que persiste después de la caída y que tiene que unirse con su ayuda celeste, o intelecto, para alcanzar la regeneración. El recuerdo dormido en el interior de cada uno sería la parte adámica que persiste después de la caída y que tiene que unirse con su ayuda celeste, o intelecto, para alcanzar la regeneración. Isis, lo femenino, el volátil, el alma del mundo, busca un lugar donde fijarse, el locus. Se ha dicho que los amantes de este Arte preten­dían crear loci en la memoria, creemos que en realidad buscaban el Lugar donde puede producirse la unión del cielo y la tierra. III. La Memoria mágica de Giordano Bruno A este dominico nacido en 1548, lulista convencido, sabio, mago convicto de herejía y viajero incansable, se le conoció también como un experto en el arte de la memoria. Publicó varios libros sobre el tema, considerándolo un arte mágico-hermético. De umbris idearum y el Cantus circaeus son sus primeros escritos sobre la memoria mágica, a los que siguie­ron Explicatio trigimta sigillorum, Lampas triginta statuarum y Sigillus sigillorum. También compuso algunos tratados sobre magia como De vinculis in genere y De magia, basado este último en De occulta philosophia de Agrippa, de quien fue un gran admirador. En la Explicación de los treinta sellos y en la Lámpara de las Treinta Estatuas, Giordano Bruno utiliza un sistema mnemotécnico inspirado en las figuras de Ramon Llull, considerando tales figuras como lugares de la memoria, que sustituyen la arquitec­tura imaginaria de un edificio de la memoria. Estos lugares corresponden a las Dignidades o las manifestacio­nes de la divinidad, imaginadas por Llull, y, también, a las diez sefirot hebreas que Bruno amplia a treinta. Es curioso constatar que tanto Giulio Camillo como Gior­dano Bruno se refieren a las sefirot hebreas como lugares de la memoria, y no podría ser de otro modo ya que, como hemos visto, el origen y el fin del arte de la memoria es la restauración del Universo divino, representado por las diez sefirot. Giulio Camillo y Gior­dano Bruno se refieren a las sefirot hebreas como lugares de la memoria En la Lámpara de las Treinta Estatuas, Giordano Bruno uti­liza el número treinta para describir otras tantas estatuas esculpidas en el interior de la memoria que representan las distintas causas primordiales que forman la divina creación. Respecto al signifi­cado de una de ellas, Minerva, que según Bruno simboliza preci­samente la memoria, escribe: “Representa la mens, lo divino que en el hombre refleja el divino universo. Ella es la memoria y la reminiscencia (…) por la escala de Minerva nos elevamos de lo primero a lo último” (El arte de la memoria, p. 338). Aquí Bruno introduce un elemento interesante pues vincula la memoria con la mens o el intelecto divino de Giulio Camillo y a ambas las relaciona con la escalera que une lo más bajo con lo más alto. Etimológicamente, Minerva pro­cede de mens, ‘pensamiento’, se trataría pues de una parte del Pensamiento divino que mueve el Alma del Mundo y que también se aloja en el hombre dándole la vida y el movimiento por un tiempo. Es un préstamo que Dios le confía cuando viene a este mundo. Respecto a este préstamo, un hermetista del s. XIV, llamado François de Foix escribió lo siguiente: “Si usamos nuestros pensamientos según nuestro deber, conoceremos que poseen tantas esencias divinas que su llave, que es la voluntad, estará totalmente unida a Dios, como dice san Pablo (Romanos VII) quien, por su hombre interior, se deleita de la ley de Dios y la sirve según su pensamiento; al contrario, según la carne y sus concupiscencias, sirve a la ley del pecado. De aquí pro­viene nuestra ruina, ya que nos son tan familiares nuestros pensamientos mal empleados que, a menudo, pensamos que son cualidades de nuestra propiedad, sin considerar que nuestro pensamiento es una verdadera esencia divina, que nos es delegada para conducirla a la gloria, alabanza, servicio y obediencia a Dios, a cambio de rendir cuentas y ser juzgados por ello” (Le Pimandre de Mercure Trismegiste, pp. 27-28). En lo escrito por de Foix reside el problema del libre albedrío del hombre, o, dicho de otro modo ¿cómo debería usar el ser humano el depósito divino a él confiado? La imaginación mágicamente animada y el recuerdo despierto son según Bruno: “la única puerta de acceso y el vínculo de los vínculos” (De Magia, op. lat. III, p. 453), aquello que permite unir el alma del hombre con su fuente original, las esencias divinas. Para confirmarlo, en algunas de sus obras Bruno cita la defensa de la imaginación llevada a cabo por Sinesius en el Tratado sobre los Sueños: “La inteligencia encierra en sí las imágenes de las cosas que son, el alma encierra las imágenes de las cosas que nacen; la imaginación es como el espejo en el que se reflejan, para ser percibidas por el animal, las imágenes que tienen su asiento en el alma… Es una gran felicidad tener la intuición de Dios, pero conocer a Dios por medio de la imaginación, he aquí la intuición por excelencia. La imaginación es el sentido de los sentidos, pertenece a la vez al alma y al cuerpo”. (Oeuvres de Synesius, p. 351). La imaginación mágicamente animada y el recuerdo despierto son según Bruno: “la única puerta de acceso y el vínculo de los vínculos” Por medio de sus estatuas o sus sellos talismánicos creados para influir en la imaginación y despertar la memoria, Bruno pretendía provocar el proceso apuntado ya por Marsilio Ficino en su obra De Amore: “Así como el espejo, alcanzado de algún modo por el rayo del sol, resplandece e inflama, por el reflejo de este resplandor, a la lana colocada cerca de él, igualmente, la parte del alma llamada oscura fantasía y memoria, como un espejo, es alcanzada por el simulacro de la belleza que toma el lugar del propio sol, por un cierto rayo que entra por los ojos resplandece e inflama, encendiéndose por ello la facultad de apetecer”.(De Amore, p. 190). Bruno, al igual que Camillo, transformó el Arte de la memo­ria y convirtió una técnica racional y objetiva para aumentar la memoria, en un arte mágico reli­gioso destinado a preparar la imaginación y despertar el recuerdo adámico sepultado en cada hombre, la débil llama destinada a atraer el divino fuego, tal y como está explicado en El Zohar, texto que tanto Bruno, ferviente admirador de Pico, como Camillo conocían perfectamente: “Mediante el despertar de lo de abajo se produce el despertar de lo de arriba. Ya que nada se despierta arriba si antes no ha sido excitado desde abajo. Y las bendiciones de arriba no se encuentran sino allí donde hay algo, y no en lugares vacíos, donde no hay nada” (Zohar, vol. I, fol. 88ª). En la actualidad el olvido de la humanidad es total, las her­mosas estancias renacentistas adornadas con sus maravillosos siste­mas mnemotécnicos son sólo residuos del pasado. Sin embargo, siempre habrá un lugar donde reavivar la memoria; se trata de los libros santos y sabios, donde bajo imágenes y símbolos se halla descrita la vía del recuerdo y de la regeneración del hombre. Res­pecto a ello está dicho en El Zohar: “El hombre que olvida las palabras de la Torá y que no quiere dedicarse a ella, es como aquel que ha olvidado al Santo-bendito-sea, ya que la Torá entera es el nombre del Santo-bendito-sea”(Zohar, vol. III, fol. 136ª). Siempre habrá un lugar donde reavivar la memoria; se trata de los libros santos y sabios, donde bajo imágenes y símbolos se halla descrita la vía del recuerdo y de la regeneración del hombre. Quisiéramos, para finalizar, aportar el testimonio de un caba­lista cristiano de la época, llamado Johannes Reuchlin (1455-1522), autor de De Verbo Mirifico y De Arte Cabalística, en esta última obra trata de la importancia del recuerdo relacionado con el nacimiento del amor, la magia poderosa que vincula al amante con su amado: “Su recuerdo atento nos lleva recípro­camente al amor de Dios, y a su vez el amor reaviva nuestra memoria. De aquel a quien amamos mucho, nos acordamos a menudo, según dice el proverbio: «Los que se aman se acuerdan de todo” (Ovidio, Epístolas XV, 43). Por eso es por lo que nos grati­ficó con el Tetragrama, no para que lo llamáramos con este Nombre, que es inefable. En efecto, ¿qué respondió el Creador a Moisés, cuando éste le preguntó: cuál es tu Nombre? Dios le respondió: Es IHVH, es decir, mi Nom­bre para la eternidad y (vav, en hebreo) éste será mi Nom­bre, recuerdo de generación en generación”. (De Arte Cabalística, p. 231). Se podría leer: Mi nombre para la eternidad es vav, este será mi Nombre, recuerdo de generación en generación. Respecto a esta vav existe un comentario rabínico que la relaciona con otra vav del versículo (Éxodo III, 16): «Dios de Abraham, Dios de Isaac y (vav) Dios de Jacob». El comentario dice: «Vav es el Dios de Jacob, vav es el recuerdo de generación en generación». La vav, es decir, la huella de Dios en el hombre, es el recuerdo y de él proviene la posibilidad de la regeneración. Los cabalistas cristianos del Renacimiento rememoraron un camino seguido desde siempre por los amantes de la Sabiduría; es la vía del recuerdo, ya que, como hemos visto, el recuerdo es el inicio del amor. Quien se acuerda de Dios ama a Dios… El Mensaje Reencontrado 20, 37 _______________ BIBLIOGRAFÍA Camillo, Giulio, La idea del teatro, edición de Lina Bolzoni, Siruela, Madrid, 2006. Cattiaux, Louis, El Mensaje Reencontrado, Herder, Barcelona, 2011. Ficino, Marsilio, De amore, Tecnos, Madrid, 1994. Foix, François de, Le Pimandre de Mercure Trismegiste, Burdeos, Millanges, 1579. Giorgio, Franciscus, L’Harmonie du monde, trad. G. Le Fèbre de la Boderie, París, J. Macé, 1578. Ed. facs.: Neuolly-Siena, Arma Artís, 1978. Hooghvorst, Emmanuel d’, El hilo de Penélope I, Arola, Tarragona, 1999. Reuchlin, Johannes, La Kabbale (De Arte Cabalística), ed. F. Secret, Aubier Montaigne, París, 1973. Ruon, H. Oeuvres de Synesius, Hachette, París, 1878. Sefer haZohar, ed. Yehuda Ashlag, Jerusalén, 1945-1958. Vasoli, Cesare, “L’ermetismo a Venezia. Da Francesco Giorgio Veneto ad Agostino Steuco” in Magia, Alchimia, Scienza dal ‘400 al ‘700. L’influsso di Ermete Trismegisto. (A cura di Carlos Gilly y Cis Van Heertum), Florencia, Centro Di, 2002, vol. I. Yates, Francis, El arte de la memoria, Siruela, Madrid, 2005. La entrada El arte de la memoria se publicó primero en Arsgravis - Arte y simbolismo - Universidad de Barcelona. - Artículo*: ArsGravis - Más info en psico@mijasnatural.com / 607725547 MENADEL Psicología Clínica y Transpersonal Tradicional (Pneumatología) en Mijas Pueblo (MIJAS NATURAL) *No suscribimos necesariamente las opiniones o artículos aquí enlazados
Sobre el contenido hermético del Arte de la Memoria a través de los ejemplos de dos grandes personajes renacentistas que lo utilizaron Giulio Camillo y Giordano Bruno. Texto, Lluïsa Vert; edición, R. Arola

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RTVE.es :: Página no encontrada

Una revisitación de obras como "Romeo y Julieta", "Hamlet", "Otelo", "Mucho ruido y pocas nueces", "Noche de reyes", "La tempestad" y "El rey Lear" a través de la música de Prokofiev, Verdi, Berlioz, Sibelius, Shostakovich, etc. Escuchar Audio - Artículo*: - Más info en psico@mijasnatural.com / 607725547 MENADEL Psicología Clínica y Transpersonal Tradicional (Pneumatología) en Mijas Pueblo (MIJAS NATURAL) *No suscribimos necesariamente las opiniones o artículos aquí enlazados
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viernes, 31 de mayo de 2019

Esperanza para la Humanidad-Dalai Lama

Eliminar las emociones destructivas y desarrollar las virtuosas, a través de la educación y ciencia moderna es la única esperanza para la humanidad 31 de Mayo 2019. Dharamsala - India - Artículo*: samsaraexit - Más info en psico@mijasnatural.com / 607725547 MENADEL Psicología Clínica y Transpersonal Tradicional (Pneumatología) en Mijas Pueblo (MIJAS NATURAL) *No suscribimos necesariamente las opiniones o artículos aquí enlazados
Transformar eliminar las emociones destructivas y desarrollar las virtuosas, a través de la educación y ciencia moderna es la única esperanza para la humanidad

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Verdades y mentiras del feminismo (Paul Evdokimov)

Verdades y mentiras del feminismo Paul Evdokimov La femme et la salut du monde. Chap. IV Desclée de Brouwer 1978 7. - Después del papel que desempeñaron las mujeres durante la guerra, el hombre ya no puede negarle sus posiciones adquiridas. El movimiento de emancipación libera y arroja al mundo un enorme potencial de fuerza. La participación en la producción económica introduce a las mujeres en la comunidad masculina, pero los hombres siente un miedo oscuro delante de un ser que evoluciona demasiado rápido y está perturbado en su propia seguridad; el orden social está amenazado. El hombre preferiría tratar a la mujer como una esclava, persuadiéndola de que ella es reina. Pero, de todos modos, el orden patriarcal basado en el tipo clásico amante y sirvienta está profundamente conmovido. Es un hecho ya muy corriente que primero la mujer ejerce una profesión y sólo entonces es una esposa o amante. Su oficio la hace independiente y los obstáculos morales y religiosos desaparecen con la decadencia del hogar burgués. De acuerdo con las estadísticas ya antiguas de la Sra. Kollontaï, de 60 millones de trabajadores sονiéticos, la mitad de ellos no están casados. La mujer gana su vida e, incluso en el amor, rápidamente se desliza hacia la manera masculina, en el que todo sentido espiritual está ausente. Lanzadas a la construcción del mundo nuevo, la mujer emancipada es designada con el término "célibe" que por ella sola expresa la amplitud de la revolución realizada. Pero, según las observaciones de Kayserling, el nuevo sentido social en América y en la Rusia soviética mata las emociones profundas y cambia la significación de los de los valores. Un mundo feliz de Huxley, o 1984 de George Orwel son terriblemente elocuentes. La mujer contrae rápidamente las enfermedades del hombre: el cebo y la atracción del placer. La misma formación profesional falsifica la naturaleza femenina y la educación igualitaria halaga, pero no da ninguna instrucción verdadera, capaz de introducir a la mujer como mujer en el mundo de la comunidad humana. La necesidad de igualdad hace que la mujer sea agresiva, haciéndose pasar por una rival; la mujer duplica al hombre, pero el potencial de su afectividad específicamente femenina, se agota, se arriesga a perder su naturaleza. Se produce una enorme desviación agravada por la incorporación de la mujer al mundo masculino en el momento de su la decadencia. La situación económica actual acepta la unión libre como una posición social. La pareja vive en la casa y los niños son colocados en internados. El padre disminuido en sus las prerrogativas y la madre ausente dejan a los niños en abandono moral. El llamado amor libre, donde el cuerpo se ofrece en ausencia del alma provoca un inquietante número de neurosis. 8. - Es en este mundo de neuróticos donde nos introduce el libro nos de Simone de Beauvoir. Un libro notable, una verdadera suma de observaciones muy precisas y valientes, pero que terminan con una terrible sensación de vacío. La ausencia de cualquier conclusión es específica de la filosofía sartreana 3. Más allá de la las apariencias, no existe ningún misterio, e incluso el abismo demoníaco no tiene profundidad, es el abismo de la triviliadad. Ya Nietzsche lanzó este grito de alarma: "no desencarnéis a la mujer de su misterio". Reducido a la pura fisiología, no es solamente su misterio, es la misma mujer la que desaparece. El "para si” "de la mujer existencialista resulta el "todo para mi placer". 3. Una serie de personajes de Sartre (del tipo “canalla”) representa “das Man” el “se” de Heidegger, que no puede tener conclusión. La naturaleza de este placer descrito en los sueños de las jovencitas devuelve una lectura penosa porque denota una mentalidad simiesca, francamente degenerada. Sin embargo, todo nihilismo es destruido desde dentro por su propia y terrible cuestión: "¿Qué sentido tiene?" y también el existencialismo por ¿Y luego qué? Una literatura cada vez más malsana, mientras arranca no sólo las máscaras de la hipocresía, sino los indispensables velos del pudor, nos coloca en el mundo de los enfermos, con todos los detalles penosos de una imaginación mórbida. Nadie está obligados a hipnotizarse sobre las consecuencias finales de la digestión. Los locos, los maníacos existen, pero cuan desolador imponerse su visión o presentarla como la de todo el mundo! Los ejemplos de la psicopatología -preciosos en su género-, no deben franquear los límites de su propio mundo. S. de Beauvoir se revuelve contra la mitología del tiempo patriarcal y se desliza en el mito de la mujer amazona, pero ésta inevitablemente desemboca tarde o temprano en la gran prostituta del APOCALIPSIS. En ambos casos, es la reciprocidad, lo otro lo que se pierde; la autonomía trasciende a la alteridad; se sirven el uno dl otro y se acaba en la soledad, en la alienación. Sin embargo, es en el estallido de la soledad orgullosa y romántica, en el menosprecio de si mismo y en la comunión recuperada donde se opera el advenimiento del hombre. La humanidad 4es como una cumbre cuyos dos lados son el masculino y el femenino realizándose el uno por el otro. En el evangelio de s. Marco leemos: Los resucitados son como ángeles en el cielo (Marc 12,25). Swedenborg da una brillante explicación de esta palabra, lo masculino y lo femenino (en su totalidad) se recuperan en el Reino de Dios en la forma de un solo ángel. Si el hombre se prolonga en al mundo a través de lo útil, la mujer lo hace por el don de sí mismo. En su mismo ser, está ligado a los ritmos de la naturaleza, acordada al orden que gobierna el universo. Es por este don que toda mujer es virtualmente una madre y lleva en el fondo de su alma el tesoro del mundo. La frescor de la verdadera feminidad que sostiene la el sentido oculto de las cosas emerge de esta frase de K. Mansfield:" Cuando una mujer pasea con un bebé recién nacido, 4. En GÁLATAS 3, 27-28, se remarcará el eis masculino. En Cristo, no somos una cosa, sino más bien, por así decirlo, una sola persona. H. DE LUJBAC, el catolicismo p.87, nota 2 sabéis de qué manera se acerca la vecina y levantando el velo de la cabecita, se inclina, exclamando: "Dios la bendiga". Tengo siempre envidia de hacer otro tanto delante de las caras de los lagartos y de los pensamientos, como frente a la casa a la luz de la luna. Me siento siempre a punto de dar mi la bendición de que yo contemplo." Además de la fabricación, hay penetración en la profundidad secreta del ser. Si el propósito del hombre es actuar, la de la mujer es ser, y esta es la categoría religiosa por excelencia. La mujer podía acumular valores intelectuales, pero estos valores no dan alegría. La mujer intelectualizada a ultranza al igual del hombre y constructora del mundo se verá despojada de su esencia, porque es la feminidad como manera de ser y modo de existencia irremplazable, como la mujer es llamada para aportar a la cultura. El hombre crea la ciencia, el arte, la filosofía e incluso la teología en tanto que sistema, pero estos acaban en una terrible objetivación de la verdad. La mujer, afortunadamente, está ahí; y ella está predestinada a convertirse en portadora de estos valores, el lugar donde se encarnan y se viven. En la cima del mundo, en el corazón mismo de lo espiritual, se encuentra la Sierva de Dios, manifestación del ser humano reestablecido en su verdad inicial. Proteger el mundo de los hombres en tanto que madre y salvarlo en tanto que virgen, al dar a este mundo un alma, su alma, tal es la vocación de las mujeres. El destino del mundo nuevo está entre los brazos de la madre, como dice tan bellamente el Corán: "El paraíso está a los pies de la madre. " Giraudoux, en Sodoma y Gomorra, dice en la época en que la mujer ya no sabe amar y darse: "¡Es el fin del mundo! ». * La vocación de la mujer no está en función de la sociedad, sino en función de la humanidad; su campo de acción no es la civilización sino "cultura". Los ojos demacrados, las lámparas llenas de "aceite de alegría", las vírgenes prudentes están a la espera del Esposo (MAT. 25, 1). Ellas "honran en silencio" el parto de las cosas últimas que vendrán. El alma, como dice S. Macario,se convierte toda entera en el "ojo" que capta y emite luz. Pero " Abraham espera aún, e Isaac y Jacob, y todos los profetas esperan para recibir con nosotros la beatitud perfecta. Porque no hay más que un Cuerpo esperando la redención 5. El tiempo de la está ya encinta de la "cosa" esperada. El invita a salir del estado de fragmentación al estado de un solo cuerpo. La verdadera trascendencia une lo masculino y lo femenino en una integración que transforma sus elementos. Detiene su fragmentación en "mujeres" y "hombres", en mí y no mí. Toda la paradoja del destino humano es llegar a ser uno mismo convirtiéndose en otra cosa: el hombre se ve a sí mismo como dios según la gracia, el exterior no distingue más desde el interior. El único criterio de la gracia recibida es la humildad y el amor (sirvienta y amiga del Esposo), la radiante constelación de la "Paloma perfecta" de la que ningún ser queda excluido. Ser si mismo en este orden por venir, y que comienza ya, es ponerse como otro y en la trascendencia última inclina todo el plano material hacia el Otro divino. La Virgen y s. Juan el Bautista lo testimonian testifica de esto, ellos operan esta trascendencia el uno por el otro la plenitud humana o en Cristo. El oficio de s. Juan el Bautista lo explicita: "Por los lazos de la comunión de la oración, eres uno, Madre del Rey de todos y el divino Precursor, rezad juntos. » 5 Orígenes. In Levit. Hom 7 nº2 - Artículo*: Zurraquín - Más info en psico@mijasnatural.com / 607725547 MENADEL Psicología Clínica y Transpersonal Tradicional (Pneumatología) en Mijas Pueblo (MIJAS NATURAL) *No suscribimos necesariamente las opiniones o artículos aquí enlazados
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EL TALLER. Revista de Estudios Masónicos

Mvet Esquema del Templo de Salomón, donde se aprecia la estructura de la Logia masónica "Hagamos al hombre a nuestra imagen, según nuestra semejanza, es decir, participando de seis direcciones,"[1] Las direcciones del espacio incluyen los cuatro puntos cardinales más el zenit y el nadir; son pues seis las direcciones, las que nos conduce al simbolismo de este número. En referencia al Manual de Instrucción de Primer Grado se nos dice: P.— ¿En qué sentido se orientan sus lados largos? R.— De Oriente a Occidente. P.— ¿Y sus lados anchos? R.— De Mediodía a Septentrión. P.— ¿Su altura? R.— De Zenit a Nadir. P.— ¿Qué significan estas dimensiones? R.— Que la Masonería es Universal. Los puntos cardinales se corresponden con los cuatro elementos surgidos del éter, y el zenit y el nadir con el Cielo y la Tierra, de cuyo matrimonio emerge la creación entera que se despliega en las cuatro direcciones horizontales del espacio. Cruz cuaternaria Cruz de seis direcciones Dibujo de arena de los indios navajo Estas seis direcciones son, como dice Alce Negro, los poderes del Mundo; que él enumera en este orden: "el primero, el poder del Oeste; el segundo, el del Norte; el tercero, el del Este; el cuarto, el del Sur; el quinto, el del Cielo; y el sexto, el de la Tierra"[2]. Alce Negro[3] nos habla del tema que estamos tratando y queremos citarle pues no hemos encontrado en ningún lado nada más claro y más bello: "Enciendo, pues, la pipa, y tras brindarla a los poderes que son un Poder, y una vez haya lanzado mi voz a ellos, fumaremos juntos. Ofreciendo en primer lugar la boquilla a Aquel que está en lo alto –así– alzo mi voz: ¡Eh, eh! ¡Eh, eh! ¡Eh, eh! ¡Eh, eh! Antepasado, Gran Espíritu, siempre fuiste y nadie fue antes que tú. A nadie se puede orar fuera de ti. Tú mismo, todo lo que ves, cada cosa, fue hecha por ti. Tú perfeccionaste las naciones de estrellas en el universo entero. Tú perfeccionaste las cuatro regiones de la tierra. Tú perfeccionaste el día, y en aquel día, todo. Antepasado, Gran Espíritu, inclínate cerca de la tierra para escuchar la voz que te envío. Atiéndeme donde el sol se pone; ¡atendedme, seres del trueno! ¡Atendedme donde el Gigante Blanco vive poderosamente! ¡Atendedme donde el sol brilla sin pausa, donde aparecen el lucero del alba y el día! ¡Atendedme donde vive el verano! ¡Atiende en las profundidades del cielo, águila de poder! ¡Y tú, Madre Tierra, Madre única, tú que eres piadosa con tus hijos! ¡Oídme, cuatro regiones del mundo! ¡Soy vuestro pariente! ¡Dadme vigor para recorrer la blanda tierra, emparentad todo lo que existe! Dadme ojos para ver y fuerza para entender, a fin de que sea como vosotros. Sólo con vuestro poder puedo encararme con los vientos. [4] Las direcciones del espacio conforman la cruz (de cuatro o seis brazos)[5] siendo este símbolo, presente en todas las tradiciones, el del Mediador, el de aquel que ha trazado, o mejor realizado, los brazos de la cruz en su amplitud, profundidad y exaltación y, tal como expresa el ritual con respecto a la Masonería, este desarrollo es la universalización del masón, su cosmización y supone el cumplimiento pleno de lo que nos enseña el Corpus Hermeticum en estos términos: Crece hasta corresponder al tamaño sin medida, mediante un salto que te libere de todo cuerpo; elévate por encima de todo tiempo, conviértete en Eón, entonces comprenderás a Dios. Habiendo puesto en tu pensamiento que no hay nada imposible para ti, considérate inmortal y capaz de comprenderlo todo, todo arte, toda ciencia, el carácter de todo ser viviente. Asciende más alto que toda altura, desciende más bajo que toda profundidad. Reúne en ti mismo las sensaciones de todo lo creado, del fuego y del agua, de lo seco y de lo húmedo, considerando que estás a la vez en todas partes, sobre la tierra, en el mar, en el cielo, imagina que aún no has nacido, que estás en el vientre materno, que eres adolescente, viejo, que estás muerto, que estás más allá de la muerte. Si abarcas con el pensamiento todas esas cosas a la vez, tiempos, lugares, substancias, cualidades, cantidades, puedes comprender a Dios.[6] También las podemos relacionar con las tres gunasde la tradición hindú: Sattwa, Rajasy Tamas en las que la tendencia horizontal (Rajas) se dirige en las cuatro direcciones de los puntos cardinales: Oriente, Mediodía, Septentrión y Occidente. Los tres gunas El masón construye su templo interno en las seis direcciones: desciende a las profundidades para levantar unos cimientos sólidos, como nos recuerda uno de los símbolos del gabinete de reflexión: VITRIOL: “Visita el Interior de la Tierra (es decir el interior de ti mismo) y Rectificando Encontrarás la Piedra Oculta”. Y una vez trazada la planta de Norte a Sur y de Este a Oeste, conciliando los opuestos, se eleva a lo alto con el templo mismo. La Orden nos provee de las herramientas necesarias para esa labor: El Compás símbolo del Cielo, La escuadra, símbolo de la tierra, la plomada símbolo de la vertical, el Nivel símbolo de la horizontal. Y por sobre todo contamos con la Gracia y el auxilio del Gran Arquitecto del Universo a cuya Gloria realizamos todos nuestros trabajos. En el centro de la Logia se halla el Ara y allí entrelazados (de forma diferente según el grado en que se trabaja) se hallan el Compás (el Cielo) y la Escuadra (la Tierra) sobre el Libro de la Ley sagrada y sobre estas tres luces descendiendo desde la Polar cae la plomada que señala el punto central, el corazón de todo este entramado del que la Logia es un modelo a escala como a su vez el masón también lo es. Plano de la Logia El maestro masón es el hombre Verdadero, aquel que ha actualizado en sí la herencia Celeste y Terrestre y como señala el Hno.·. Guénon, en él, el "acto" es igual a la "potencia" y como resultado de ello es yang respecto al Cosmos que es lo mismo que decir que en su altar interno los extremos del compás cubren a los de la escuadra. La obra teatral En el Útero del Cosmos nos instruye en estos términos: "Has roto lo que te limitaba al tomar conciencia de ti y todo se ha realizado simultáneamente, has sido tu padre, tu madre y la creatura, te has tallado un nuevo rostro que tu has elegido por obra de la gracia, te has moldeado haciendo una obra de arte contigo a tu imagen y semejanza"[7]. [1] Zohar I, Bereschit. [2]Alce Negro Habla. pág. 28. Ed. Olañeta. Mallorca, 1984. [3]Alce Negro fue un Chaman, un Sabio entre los Siux, a los que pertenecía. [4] Ibidem. pág. 15. [5]Ver también sobre este tema el cap. III de El Simbolismo de la Cruz de René Guénon. [6] Corpus Hermeticum. Poimandrés libro XI. Federico González: Hermetismo y Masonería, apéndice I. [7]Federico González Frías. - Artículo*: Francisco Ariza - Más info en psico@mijasnatural.com / 607725547 MENADEL Psicología Clínica y Transpersonal Tradicional (Pneumatología) en Mijas Pueblo (MIJAS NATURAL) *No suscribimos necesariamente las opiniones o artículos aquí enlazados

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