Psicología

Centro MENADEL PSICOLOGÍA Clínica y Tradicional

Psicoterapia Clínica cognitivo-conductual (una revisión vital, herramientas para el cambio y ayuda en la toma de consciencia de los mecanismos de nuestro ego) y Tradicional (una aproximación a la Espiritualidad desde una concepción de la psicología que contempla al ser humano en su visión ternaria Tradicional: cuerpo, alma y Espíritu).

“La psicología tradicional y sagrada da por establecido que la vida es un medio hacia un fin más allá de sí misma, no que haya de ser vivida a toda costa. La psicología tradicional no se basa en la observación; es una ciencia de la experiencia subjetiva. Su verdad no es del tipo susceptible de demostración estadística; es una verdad que solo puede ser verificada por el contemplativo experto. En otras palabras, su verdad solo puede ser verificada por aquellos que adoptan el procedimiento prescrito por sus proponedores, y que se llama una ‘Vía’.” (Ananda K Coomaraswamy)

La Psicoterapia es un proceso de superación que, a través de la observación, análisis, control y transformación del pensamiento y modificación de hábitos de conducta te ayudará a vencer:

Depresión / Melancolía
Neurosis - Estrés
Ansiedad / Angustia
Miedos / Fobias
Adicciones / Dependencias (Drogas, Juego, Sexo...)
Obsesiones Problemas Familiares y de Pareja e Hijos
Trastornos de Personalidad...

La Psicología no trata únicamente patologías. ¿Qué sentido tiene mi vida?: el Autoconocimiento, el desarrollo interior es una necesidad de interés creciente en una sociedad de prisas, consumo compulsivo, incertidumbre, soledad y vacío. Conocerte a Ti mismo como clave para encontrar la verdadera felicidad.

Estudio de las estructuras subyacentes de Personalidad
Técnicas de Relajación
Visualización Creativa
Concentración
Cambio de Hábitos
Desbloqueo Emocional
Exploración de la Consciencia

Desde la Psicología Cognitivo-Conductual hasta la Psicología Tradicional, adaptándonos a la naturaleza, necesidades y condiciones de nuestros pacientes desde 1992.

lunes, 28 de octubre de 2019

Memoria histórica. Juan Manuel de Prada

Memoria histórica Juan Manuel De Prada Animales de compañía Me he embarcado durante los últimos meses en una investigación apasionante, de la que espero que me salga un libro muy personal y sincero, muy atípico también. Hace casi veinte años, publiqué Las esquinas del aire, una suerte de quest o indagación biográfica de Ana María Martínez Sagi (1907-2000), una poeta y reportera, deportista y pionera del feminismo, de existencia tan vertiginosa como desdichada, pues tras el éxito y la fama padeció penalidades sin cuento. Aquel libro, juvenil y un tanto atolondrado, se nutrió sobre todo de la memoria de la propia Ana María, por entonces ya nonagenaria pero todavía lúcida. Ahora, veinte años después, me he propuesto contrastar en los archivos todas las afirmaciones que entonces Ana María me hizo, contrastando a la vez mi credulidad un poco exaltada de entonces con la experiencia escarmentada de un hombre que ya camina hacia el otoño de la vida. Lo cierto es que el contraste en los archivos ha mantenido (e incluso incrementado) la fascinación que hace veinte años Ana María Martínez Sagi ejerció sobre mí; pero también me ha servido para comprobar que nuestra memoria, por vigorosa que sea, está llena de lagunas, que a veces pueden ser oceánicas; y que nunca actúa como una especie de notario neutral, sino a instancia de parte. Y no siempre, por cierto, para ocultar aquello que nos perjudica o magnificar lo que nos beneficia, sino por resortes mucho más complicados, que tienen que ver con la percepción casi siempre errónea que tenemos de nosotros mismos, con la imagen que sobre nosotros mismos deseamos trasmitir a la posteridad. Así que la investigación literaria en la que me he embarcado me está sirviendo para reflexionar mucho sobre las argucias de la memoria, que siempre son interesadas, incluso cuando las mueve un noble interés. No creo, sin embargo, que el olvido sea el mejor modo de despachar el pasado, por muy loables y altruistas que sean las razones de ese olvido. Por el contrario, considero muy saludable «traer memoria» –como recomendaba Santa Teresa– para no olvidar la lección de los errores propios y de los ajenos, que nos sirven de escarmiento fructífero. Además, «traer memoria» nos ayuda a permanecer vigilantes, para no reincidir en los errores que cometimos en el pasado, o que cometieron nuestros ancestros, causa de no pocos quebrantos y tragedias personales y colectivas. El ejercicio de la memoria puede, además, ayudar a nuestra perfección moral, cuando se alza sobre contingencias y mezquindades, cuando se libera de ese lastre de rencores que envilece a tantas almas. Hemos de acudir al ejercicio de la memoria para no dar en olvidos acomodaticios y falsamente tranquilizadores, para evitar la repetición de insensateces y bestialidades; también, por cierto, para restablecer el honor o la dignidad de quienes fueron devorados por el olvido, sobre todo si lo fueron después de padecer sufrimientos inicuos. Pero la memoria no debe servir para alimentar el rencor. Sabemos que el mal nunca duerme; y que, como la grama, prende a derecha e izquierda del camino con una prontitud que asusta. La investigación que estoy realizando me ha llevado a archivos franceses, donde se encierra una parte nada exigua de los vestigios del exilio republicano; y he podido comprobar que tales vestigios no se han beneficiado de la fiebre de la llamada ‘memoria histórica’. Fomentar con partidas presupuestarias el estudio de esos legajos devorados por la incuria hubiese sido, desde luego, un modo de restablecer la dignidad de esos exiliados republicanos (aunque ya se sabe que, en España, muchas investigaciones académicas son, del doctor Sánchez abajo, una ensalada de plagios y refritos). En cambio, no veo en qué restablece el honor o la dignidad de quienes sufrieron exilio o muerte o vejámenes injustos andar desenterrando el cadáver de Franco. Eso no es «traer memoria», como nos pedía Santa Teresa, para el perdón y el escarmiento, sino «crear memoria» para la agresión y el desquite, para alimento del resentimiento, para satisfacción de fanáticos y ventajistas. La guerra civil española y la dictadura que la siguió son un tema de propaganda muy tentador, al que la mentira y la pasión sectaria han sacado y seguirán sacando un opíparo rendimiento. Pero la peor actitud frente a quienes quieren convertir una memoria parcial y llena de lagunas en historia es la de los desmemoriados que no quieren saber nada del pasado, mientras los sectarios se fortalecen y no cesan en su siembra abundante de cizaña. No se trata de avivar rencores, sino de tener el sentido despierto, de poner la verdad en su sitio y no a merced de las deformaciones de la mentira y de la pasión, sean del signo que sean La entrada Memoria histórica aparece primero en XLSemanal. - Artículo*: Juan Manuel De Prada - Más info en psico@mijasnatural.com / 607725547 MENADEL Psicología Clínica y Transpersonal Tradicional (Pneumatología) en Mijas Pueblo (MIJAS NATURAL) *No suscribimos necesariamente las opiniones o artículos aquí enlazados
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