
<p><em>Requiem… Non nobis</em></p>
<p>Hoy día, en esta sociedad poscristiana, se han hecho evidentes los dos grandes males que la azotan, que son causa y consecuencia de la deriva que vemos en todas las áreas del desenvolvimiento humano, la distracción y el imperio del espectáculo. No de forma casual ambas están conectadas, en vista de que, por caminos distintos, conducen a la misma consecuencia, dígase dañar al hombre y condenar su alma.</p>
<p>Ambos aspectos hay que señalarlos, porque el primero es la condición necesaria para que los que están detrás del segundo triunfen. Porque esto que vemos hoy no es solo consecuencia propia de la modernidad, sino que responde a un plan muy bien ejecutado que tiene su inicio en 1789 con la Revolución francesa; algunos dicen que antes, con la nefasta rebelión protestante. El punto es que todos los sucesos, por lo menos de los últimos tres siglos, parecen articularse de forma gradual en torno a estos dos grandes males, que, por su prolongación en el tiempo, dan prueba de que son armadillas de una mente preternatural que busca condenar al hombre a la eterna muerte y así herir al Creador.</p>
<p><strong>El demonio de la distracción</strong></p>
<p>La distracción crónica, que es uno de los peligros especiales de nuestra época, se puede caracterizar como una condición pasiva en la que uno habitualmente se entrega a los estímulos externos, como si solo eso pudiera constituir un fin suficiente para la existencia humana. También puede considerarse que posee un lado activo, el cual se observa en ambientes de trabajo de alta exigencia, las llamadas transnacionales, en las que se promueve el llamado “multitasking”, el cual, a la larga, conlleva al mismo resultado de la condición pasiva de la distracción.</p>
<p>Es un estado que viola un principio fundamental, que es la obligación tanto de limitar como de asimilar el propio contenido mental mediante el ejercicio de cierta facultad, la misma que, de hecho, nos hace humanos.</p>
<p><<Lo asombroso no es que esta condición de glotonería y dispepsia mental sea insalubre, sino que con frecuencia se tolere con mucha facilidad. La explicación para esta evidente falta de molestia debe estar en el hecho de que la distracción, con el tiempo, lleva a disipar las energías mentales y, así, a una reducción en los niveles de concentración, de modo que el mismo proceso crea la insensibilidad que se necesita. Lo primero que desaparece por este camino son las percepciones más precisas, los atisbos de reinos que trascienden los estrechos marcos de nuestro universo convencional. El brillo de las cosas se desvanece progresivamente en las grises tonalidades de la existencia mundana, hasta que finalmente, sin darnos cuenta de qué ha pasado, las puertas se cierran. Lejos de ser un mero empobrecimiento, este inesperado evento realmente significa el abandono de nuestra más elevada inteligencia, de nuestra verdadera libertad y, en cierto sentido, de nuestra humanidad>><a href="https://unamiradaaltiempo.wordpress.com/#_ftn1">[1]</a>.</p>
<p>En el mundo contemporáneo, los medios de comunicación, sean televisivos, redes sociales u otros, se han convertido en una auténtica caja de Pandora. Día tras día, inundan nuestros hogares con entretenimiento, noticias, propaganda, tragedia, vulgaridad y cotilleo. Su impacto en la mente del público es imposible de medir con precisión. ¿Cómo es que aún no hemos perdido completamente la cordura?</p>
<p><<A la vista de los serios peligros, especialmente para la vida espiritual, que resultan de esta dominación sin precedentes de nuestra sociedad por los medios de comunicación, sorprende ver cuán poco han hecho los dirigentes cristianos para prevenir a los fieles. Si bien es cierto que el acto de consumir programas de televisión al ritmo de veintitrés horas por semana puede que no sea, digamos, pecado venial, concluir que semejante estilo de vida es compatible con un mínimo de espiritualidad requeriría una inmensa ausencia de tino. Dejando a un lado el contenido real de tales programas —volveremos a ello en la sección final—, quisiera destacar en este artículo que la misma dispersión se opone categóricamente al carácter cristiano. Y en una medida tal que el problema que tratamos toca, en efecto, el corazón mismo de la doctrina cristiana>><a href="https://unamiradaaltiempo.wordpress.com/#_ftn2">[2]</a>.</p>
<p>Es importante aclarar que el Dr. Smith escribe este artículo a inicios de los años ochenta del siglo XX. Hoy día no son solo los medios de comunicación, sino las pantallas en general, las que en buena medida son las prolongadoras de esta enajenación.</p>
<p>Por otro lado, en el Evangelio de Evangelio de Mateo 12:30, Cristo dice: <<Quien no recoge conmigo, desparrama>>. Según la interpretación tradicional, quien no recoge con Cristo se refiere a Satanás. Pero hay otra lectura, y es la dispersión del alma misma; es decir, se relaciona más directamente con nuestro tema, conforme a la cual quien no recoge conmigo es el propio hombre, en tanto que se ha desviado del camino de la salvación.</p>
<p>De allí el llamado de atención cuando se desparrama, puede entenderse que las múltiples facultades de nuestra alma pueden desvanecerse como polvo en el viento cuando nos dejamos llevar por el mundo. En cambio, quien recoge con Cristo sigue el camino estrecho que conduce a la vida eterna. Concentración versus dispersión. La vía angosta contra el sendero amplio y fácil.</p>
<p><<Los adjetivos estrecho y ancho, por lo tanto, puede que no se refieran simplemente a la respectiva escasez o abundancia de viajeros, sino también a la condición del alma al viajar por estos caminos. Para fundamentar esta interpretación, tengamos presente que la puerta estrecha corresponde, evidentemente, al ojo de la aguja en la parábola sobre el rico, que encuentra difícil entrar en el reino de los cielos>><a href="https://unamiradaaltiempo.wordpress.com/#_ftn3">[3]</a>.</p>
<p>Estas reflexiones sobre las enseñanzas de Jesús dejan a la vista que la vida cristiana es necesariamente contraria a todo lo que dispersa o disipa las facultades del alma; es decir, a todo lo que tienda a que el hombre se aleje de su centro y le haga olvidar a Dios. Digamos que aquí se trata de algo que va mucho más lejos que el “pecado” o “la concupiscencia de la carne”, según tales términos se han entendido ordinariamente. Pues existe una especie de tendencia pecaminosa, un modo sutil de concupiscencia que es inherente a nuestra imaginación y naturaleza sensorial que, como una fuerte voz, nos perturba y agita con su incesante charla.</p>
<p>Y que en nuestra sociedad se ha transformado en la búsqueda de evitar el aburrimiento y, sobre todo, el dolor o enfrentar situaciones penosas. Es como si el hombre actual necesitase estar adormecido para no plantearse las preguntas profundas que en algún momento todos nos hacemos, quién soy, de dónde vengo, a dónde voy, qué significado tiene la vida, etc. De allí la necesidad de esa gula mental, de estar sometido a una embestida total de lo que hoy se llama contenido, que al final lo único que deja es el embotamiento de la persona.</p>
<p>Este embotamiento muchas veces se traduce no solo en la exposición excesiva a las pantallas, sino también en horarios de trabajo inhumanos, excesivas responsabilidades, no solo en el trabajo sino en la vida cotidiana, y monstruosos aparatos burocráticos y estatales que conllevan procesos que requieren un enorme esfuerzo mental para poder cumplir con las exigencias cada vez mayores, aunque online, del Leviatán que maneja en gran medida los aparatos estatales de las naciones del mundo.</p>
<p>En definitiva, esta es la época en que el ser humano se encuentra extremadamente distraído, con una incapacidad cada vez más alarmante de poder concentrarse, permanecer en silencio o simplemente existir por encima del tener.</p>
<p><strong>El imperio del espectáculo</strong></p>
<p>En cada época la Iglesia vive en medio de un imperio, sea este opuesto y abierto a la persecución o, por otro lado, orientado a dominarla mediante la seducción. Hoy día, el imperio que acecha a la Iglesia y que en parte se ha adueñado de un sector dentro de ella es el del espectáculo.</p>
<figure><img src="https://unamiradaaltiempo.wordpress.com/wp-content/uploads/2026/05/image-edited.png" alt=""></figure>
<p>Este concepto no es propio de quien escribe; fue ideado por Guy Debord<a href="https://unamiradaaltiempo.wordpress.com/#_ftn4">[4]</a> y, a nuestro modo de ver, perfeccionado por el Dr. Haugen<a href="https://unamiradaaltiempo.wordpress.com/#_ftn5">[5]</a>, desenvolviéndolo mediante el uso de la teología y la tipología. Pero abordemos, en términos actuales, qué es el imperio del espectáculo.</p>
<p>Primero se tiene que entender que la historia se desenvuelve en medio de una batalla entre dos bandos, dígase el de la descendencia de la Mujer y el de la serpiente, anunciado en Génesis 3,15, lo que remonta este conflicto al mismísimo jardín del Edén. Este enfrentamiento, que constituye un misterio dentro del misterio salvífico, se va desenvolviendo en la historia y, desde el punto de vista tipológico, tiene momentos descritos en las Sagradas Escrituras que aluden a esta batalla o lucha cósmica. Nos referimos a Caín contra Abel, Ismael contra Isaac, Esaú contra Jacob y, en el presente, el enfrentamiento entre Satanás y la Iglesia.</p>
<p>Este enfrentamiento es el que rige y orquesta toda la historia del ser humano, y es justamente el imperio del espectáculo el que lo obnubila. Por ende, el imperio del espectáculo es <<la embriagadora exhibición de riqueza, violencia e ilusión que atrapa el alma humana, alejándola de Cristo y de la visión beatífica. Opera a través de deslumbrantes distracciones, falsa adoración y seducciones de los sentidos, oscureciendo la lucha cósmica que revelan las Escrituras y la tradición>><a href="https://unamiradaaltiempo.wordpress.com/#_ftn6">[6]</a>.</p>
<p>Para poder discernir esto necesitamos acudir a Agustín de Hipona<a href="https://unamiradaaltiempo.wordpress.com/#_ftn7">[7]</a>, quien vio el espectáculo bajo el lente del discernimiento, reconociendo que este se fundamentaba en una ontología demoníaca. Si bien hacía referencia al espectáculo romano, este no difiere mucho del actual, ya que en ambos se celebra el poder, la violencia y una jerarquía social corrupta que enmascara la decadencia moral de la sociedad, desde los juegos de gladiadores hasta los videos en TikTok, pasando por las carreras de carros antiguos y llegando a los campeonatos de fútbol actuales todos estos no eran, ni son, solamente formas de entretenimiento, sino que están imbuidos de un significado ritual. <<Estos traen un sentido de unidad entre la gente, mientras que simultáneamente llevan el alma del hombre lejos de la verdad espiritual de la fe cristiana y de la visión beatífica de Dios>>1.</p>
<p>A diferencia del pasado, en que el imperio del espectáculo estaba confinado a una extensión geográfica particular, con la llegada de la imprenta esto fue cambiando y extendiéndose, y hoy día la tecnología moderna, junto con los sistemas de comunicación y redes, ha llevado este imperio al mundo entero.</p>
<p>Uno de los aspectos de los que se valió el espectáculo fue de la eliminación paulatina, pero constante, de la persona, de los individuos y, por tanto, del pueblo, para generar la masa. Los primeros estaban reunidos bajo principios que emanan de la ley natural y sobrenatural; con la secularización se da paso al hombre masa, que al final es moldeable. De allí que, en el imperio del espectáculo, la verdad no sea buscada por las masas, quienes, en cambio, se unen sin ninguna resistencia a las imágenes y narrativas ficticias que capturan sus voluntades e imaginaciones. La tecnología no solo controla el mundo material —las cosas—, <<ella extiende su poder dentro de lo espiritual, erosionando nuestra capacidad para comprender la verdad. En vez de abrazar la realidad dentro del Cuerpo Místico de Cristo, los individuos son llevados al simulacrum a través de ideologías opuestas a la Iglesia>><a href="https://unamiradaaltiempo.wordpress.com/#_ftn8">[8]</a>.</p>
<p>La armadilla de esta ejecución y proceso de manipulación opera, según esta visión, a través de una dialéctica de inspiración esotérica y ocultista, explotada por ciertos círculos ideológicos y masónicos, y que contaminó la mentalidad de filósofos y pensadores occidentales mediante el juego de opuestos (tesis y antítesis), posteriormente sintetizados para crear una realidad nueva y alternativa; en todo caso, falsa (<em>simulacrum</em>), que entrampa al ser humano en ideologías.</p>
<p>Todo un aparato que engloba grandes grupos empresariales, pensadores y políticos; una megaestructura que, según esta interpretación, funciona bajo principios ideológicos contrarios al cristianismo. No hablamos aquí del pueblo judío como tal, sino de estructuras de pensamiento y corrientes ideológicas que buscan la construcción de un orden global secularizado y apartado de Dios. De allí que el imperio del espectáculo borre de la vista la enemistad primigenia entre la descendencia de la Mujer y la serpiente, ya que con esto dificulta el paso del alma humana hacia la visión beatífica, condenando así a muchos a vivir alejados de Dios.</p>
<p>Hoy el entramado está dispuesto a través de las falsas dicotomías, izquierda-derecha, USA-China, sionismo-islamismo, etc. Detrás de estas opera, según esta perspectiva, un mismo principio dialéctico que confunde al hombre moderno y lo aparta de la verdad revelada.</p>
<p>Para finalizar, dejo unas disculpas para quienes siguen este blog, pero diferentes investigaciones no me han dejado el tiempo de escribir y colocar mas entradas, en lo posible seguiré publicando</p>
<p><strong>¡Salve Maria!</strong></p>
<p>Jhon Carrera</p>
<p>Deja un comentario</p>
<hr>
<p><a href="https://unamiradaaltiempo.wordpress.com/#_ftnref1">[1]</a> Articulo Dr Wolfgang Smith, The demonic Distraction. 1981</p>
<p><a href="https://unamiradaaltiempo.wordpress.com/#_ftnref2">[2]</a> Smith.</p>
<p><a href="https://unamiradaaltiempo.wordpress.com/#_ftnref3">[3]</a> Smith.</p>
<p><a href="https://unamiradaaltiempo.wordpress.com/#_ftnref4">[4]</a> (Debord)La sociedad del espectáculo </p>
<p><a href="https://unamiradaaltiempo.wordpress.com/#_ftnref5">[5]</a> (Haugen)In Pursuit of the Metaverse: Millennial Dreams, Political Religion, and Techno-Utopi</p>
<p><a href="https://unamiradaaltiempo.wordpress.com/#_ftnref6">[6]</a> (Haugen)</p>
<p><a href="https://unamiradaaltiempo.wordpress.com/#_ftnref7">[7]</a> (Agustin) Ciudad de Dios</p>
<p><a href="https://unamiradaaltiempo.wordpress.com/#_ftnref8">[8]</a> (Haugen) Saint of the Apocalypse</p>
<p><a href="https://unamiradaaltiempo.wordpress.com/2026/05/24/4193/" target="_blank">- Enlace a artículo -</a></p>
<p>Más info en https://ift.tt/y15NEzC / Tfno. & WA 607725547 Centro MENADEL (Frasco Martín) Psicología Clínica y Tradicional en Mijas.
#Menadel #Psicología #Clínica #Tradicional #MijasPueblo</p>
<p>*No suscribimos necesariamente las opiniones o artículos aquí compartidos. No todo es lo que parece.</p>