Psicología

Centro MENADEL PSICOLOGÍA Clínica y Tradicional

Psicoterapia Clínica cognitivo-conductual (una revisión vital, herramientas para el cambio y ayuda en la toma de consciencia de los mecanismos de nuestro ego) y Tradicional (una aproximación a la Espiritualidad desde una concepción de la psicología que contempla al ser humano en su visión ternaria Tradicional: cuerpo, alma y Espíritu).

“La psicología tradicional y sagrada da por establecido que la vida es un medio hacia un fin más allá de sí misma, no que haya de ser vivida a toda costa. La psicología tradicional no se basa en la observación; es una ciencia de la experiencia subjetiva. Su verdad no es del tipo susceptible de demostración estadística; es una verdad que solo puede ser verificada por el contemplativo experto. En otras palabras, su verdad solo puede ser verificada por aquellos que adoptan el procedimiento prescrito por sus proponedores, y que se llama una ‘Vía’.” (Ananda K Coomaraswamy)

La Psicoterapia es un proceso de superación que, a través de la observación, análisis, control y transformación del pensamiento y modificación de hábitos de conducta te ayudará a vencer:

Depresión / Melancolía
Neurosis - Estrés
Ansiedad / Angustia
Miedos / Fobias
Adicciones / Dependencias (Drogas, Juego, Sexo...)
Obsesiones Problemas Familiares y de Pareja e Hijos
Trastornos de Personalidad...

La Psicología no trata únicamente patologías. ¿Qué sentido tiene mi vida?: el Autoconocimiento, el desarrollo interior es una necesidad de interés creciente en una sociedad de prisas, consumo compulsivo, incertidumbre, soledad y vacío. Conocerte a Ti mismo como clave para encontrar la verdadera felicidad.

Estudio de las estructuras subyacentes de Personalidad
Técnicas de Relajación
Visualización Creativa
Concentración
Cambio de Hábitos
Desbloqueo Emocional
Exploración de la Consciencia

Desde la Psicología Cognitivo-Conductual hasta la Psicología Tradicional, adaptándonos a la naturaleza, necesidades y condiciones de nuestros pacientes desde 1992.

sábado, 9 de mayo de 2026

Escribir la luz: «El libro rojo» y «Los libros negros»


<h4>La reciente redición de <i>El Libro Rojo</i> (2010; 4ª edición 2025) y la edición de <i>Los Libros Negros</i> (2024), ambas publicadas por El Hilo de Ariadna, constituyen, en el ámbito hispanohablante, algo más que un acontecimiento editorial. Son, en sentido estricto, una irrupción necesaria. No porque hayan traído simplemente nuevos materiales de C. G. Jung al lector en español, sino porque alteran el modo mismo en que puede leerse su obra. Allí donde durante décadas se había tendido a fijar a Jung en el lugar, a veces cómodo y a veces simplificador, del <span>«</span>psicólogo de los arquetipos<span>»</span>, del <span>«</span>teórico de los símbolos<span>»</span> o del <span>«</span>heredero díscolo de Freud<span>»</span>, estas ediciones nos obligan a volver sobre la herida originaria de su pensamiento: una experiencia interior como descenso, como prueba y confrontación con lo numinoso. Lo que comparece en estos volúmenes no es un sistema ya concluido, sino una conciencia moderna en combate con el mundo intermedio, una psique atravesada por imágenes que no logra dominar y que, sin embargo, está llamada a experimentar.</h4> <p><span></span></p> <p> </p> <p>Ese es, quizá, el principal mérito de ambas ediciones y de su editor, Sonu Shamdasani —en español, a cargo de Bernardo Nante—, quien ha revolucionado los estudios de psicología profunda con dos obras que deliberadamente se había excluido del corpus jungiano. Fueron los discípulos oficiales —más avocados a la monetizar la terapia que a los viajes— los que recomendaron a la familia <span>«</span>hacer desaparecer la obra<span>» para no dañar el negocio terapéutico. </span>Estos textos no entregan al lector un Jung científico, sino un Jung en trance. Y ese trance no debe entenderse en un sentido banal o meramente estético, sino en su sentido fuerte: como la irrupción de figuras que proceden de una región más honda, más antigua y ambigua que la razón discursiva.</p> <p><i>El Libro Rojo</i>, desde su publicación en 2009, ya había mostrado en su extraña belleza manuscrita e iluminada que la psicología analítica no nació como una teoría, sino como una travesía en busca de sentido al borde del nihilismo. Y ahora <i>Los Libros Negros</i>, publicados en español en 2024, radicalizan esa impresión al ofrecer el material en bruto, del puño y letra de Jung. Ambos libros son facsimilares —aunque el <i>Libro Rojo</i> tiene una versión de estudio—, es decir, reproducen el ejercicio de escritura del autor, uno en clave litúrgica —<i>El Libro Rojo</i>—, el otro en clave iniciática —<i>Los Libros Negros</i>— hacia una caverna donde aún incandescente hallamos sin resguardo con las potencias de lo inconsciente.</p> <blockquote><p><i>Los Libros Negros</i> dejan ver el temblor primero y la irrupción de voces, escenas y presencias que todavía no han sido integradas en una arquitectura formal. Hay en ellos algo áspero, incluso por momentos repetitivo, que forma parte de su verdad. Son cuadernos de inmersión, bitácoras de un navegante del mundo interior que todavía no sabe del todo qué costas está bordeando. <i>El Libro Rojo</i>, por el contrario, es ya una obra trabajada, legible y transfigurada para dejarse poseer por ella. Por eso es más recomendable empezar por esta última.</p></blockquote> <p>Desde esa perspectiva, la labor de la editorial bonaerense El Hilo de Ariadna resulta especialmente valiosa. Su trabajo es mucho más preciso y técnico —gracias a los criterios historiográficos fijados por Shamdasani— que el de la edición de la <i>Obra completa</i> en Trotta, cuya edición de base está fundada en criterios desfasados por parte de los discípulos oficialistas de Jung. Algo que pronto se revertirá gracias a que Shamdasani publicará una edición crítica de todo el legado de Jung con criterios actualizados y sin temor <span>«</span>al qué dirán<span>»</span>. En el caso de la edición en español, Nante, filósofo de profesión y vocación, capitanea aquí una tarea impecable con un brillante equipo de traductores. Me consta que para él no se trata sólo de haber puesto a disposición del lector estos textos fundamentales, sino de haberlo hecho con un sentido de urgencia ante un mundo colapsando. Es el mejor momento para que estas obras de Jung lleguen. A esto hay que sumar una visionaria sensibilidad editorial encarnada también por sus editores, Soledad Costantini y Leandro Pinkler, que comprenden que aquí la forma no es accidental y que facilitó sobremanera el trabajo de Nante. En Jung, la textura del texto importa. Importa el ritmo, importa la respiración de la frase, importa el espesor visionario de la imagen. Una mala edición de estos materiales habría reducido su intensidad a mera curiosidad documental. Sin embargo, estos volúmenes aparecen en una edición cuidada que permite al lector intuir que está entrando en una zona liminal donde psicología, mito, teología y literatura dejan de ser compartimentos separados. Lo que está en juego no es únicamente una doctrina del alma, sino una ontología de lo imaginal.</p> <div style="width:259px;"><img src="https://elhombreylodivino.com/wp-content/uploads/2026/05/libro-rojo-222x300.jpg" alt="" width="249" height="340"><p>Portada de «El libro rojo» en la edición de la editorial «El hilo de Ariadna». – © «El hilo de Ariadna»</p></div> <p>Ahora bien, sería un error leer estas publicaciones como si fueran <span>«</span>simples reliquias<span>»</span> del archivo jungiano. Ese es precisamente uno de los riesgos que las mejores páginas de estos libros desactivan. Jung no escribe desde la seguridad del comentarista, sino desde la intemperie del que ha sido desposeído de su centro habitual. Por eso, tanto <i>El Libro Rojo</i> como <i>Los Libros Negros</i> interpelan de manera directa a una época como la nuestra, que ha hipertrofiado la exterioridad y ha empobrecido el trato con la interioridad simbólica. En un tiempo tan saturado de información, de puritanismo y carente de iniciación, estos libros recuerdan algo incómodo: que el alma no puede restringirse a la moralidad o la objetividad. Y las imágenes, cuando son auténticas, no consuelan de inmediato; hieren, desorientan y exigen una transformación radical.</p> <p>La lectura conjunta de ambos proyectos editoriales permite, además, entender mejor la diferencia entre experiencia y elaboración. <i>Los Libros Negros</i> dejan ver el temblor primero y la irrupción de voces, escenas y presencias que todavía no han sido integradas en una arquitectura formal. Hay en ellos algo áspero, incluso por momentos repetitivo, que forma parte de su verdad. Son cuadernos de inmersión, bitácoras de un navegante del mundo interior que todavía no sabe del todo qué costas está bordeando. <i>El Libro Rojo</i>, por el contrario, es ya una obra trabajada, legible y transfigurada para dejarse poseer por ella. Por eso es más recomendable empezar por esta última.</p> <p>Esa diferencia es fundamental. Puede advertir el lector que conceptos posteriores tan conocidos como la individuación, el sí-mismo (<i>Selbst</i>), la sombra o el <i>anima</i> no surgieron primero como categorías abstractas, sino como respuestas tentativas a encuentros interiores concretos. Antes de ser un vocabulario, fueron una presencia terrible delante de Jung. Esta constatación le devuelve a él algo de su dimensión trágica y profética, demasiado a menudo desactivada por cierta recepción académica entre los historiadores de la psicología o de la comunidad terapéutica que ha querido hacer de él un autor clasificable. Pero Jung no es clasificable sin residuo. Hay en él siempre un excedente visionario que resiste la reducción conceptual.</p> <blockquote><p>Ahora bien, sería un error leer estas publicaciones como si fueran <span>«</span>simples reliquias<span>»</span> del archivo jungiano. Ese es precisamente uno de los riesgos que las mejores páginas de estos libros desactivan. Jung no escribe desde la seguridad del comentarista, sino desde la intemperie del que ha sido desposeído de su centro habitual. Por eso, tanto <i>El Libro Rojo</i> como <i>Los Libros Negros</i> interpelan de manera directa a una época como la nuestra, que ha hipertrofiado la exterioridad y ha empobrecido el trato con la interioridad simbólica. En un tiempo tan saturado de información, de puritanismo y carente de iniciación, estos libros recuerdan algo incómodo: que el alma no puede restringirse a la moralidad o la objetividad. Y las imágenes, cuando son auténticas, no consuelan de inmediato; hieren, desorientan y exigen una transformación radical.</p></blockquote> <p>Con todo, una reseña justa debe señalar también la dificultad inherente de estas ediciones. No son libros dóciles. No se dejan consumir con rapidez ni convierten la lectura en una experiencia transparente. Exigen una disponibilidad rara: paciencia, silencio, incluso cierta ascesis interpretativa. Confronta y evocan. No son textos para un lector apresurado. Uno de los peligros actuales consiste precisamente en estetizar el descenso interior, convertirlo en un repertorio de imágenes fascinantes sin asumir su dimensión ética y ontológica. Estas ediciones, cuando se las toma en serio, destruyen esa tentación. Muestran que el viaje hacia dentro no embellece necesariamente al sujeto; primero lo fractura y lo inducen a un sacrificio.</p> <div style="width:387px;"><img src="https://elhombreylodivino.com/wp-content/uploads/2026/05/libros-negros-300x200.jpg" alt="" width="377" height="282"><p>Páginas interiores de «Los libros negros». – © «El hilo de Ariadna»</p></div> <p>Por eso mismo, el valor de estos volúmenes trasciende el campo estricto de la psicología. Son libros que interesan al ser humano para una reflexión seria sobre la crisis espiritual de Occidente. Lo que diagnostica en sí mismo es también una enfermedad de civilización: el mundo secularizado, desencantado. Así, <i>El Libro Rojo</i> y <i>Los Libros Negros</i> pertenecen a esa estirpe rara de los <span>«</span>libros peligrosos<span>»</span> como los grimorios. Entiéndase esto en el mejor sentido del término, pues ponen en peligro nuestras defensas racionales, nuestras perezas hermenéuticas y nuestra tendencia a querer entender sin transformarnos. Y quizá su lección más profunda sea que una noche el alma, a la que creías extraviada, pueda tocar a tu puerta bajo la figura de una bella dama para conducirte al «infierno inférico».</p> <ul> <li>Jung, Carl Gustav. <i>El Libro Rojo. Liber Novus</i>. Edición facsimilar. Buenos Aires: El Hilo de Ariadna, 2025. ISBN 978-8419741189.</li> <li>Jung, Carl Gustav. <i>El Libro Rojo. Liber Novus</i>. Edición de estudio. Buenos Aires: El Hilo de Ariadna, 2020. ISBN 978-8412495843.</li> <li>Jung, Carl Gustav. <i>Los Libros Negros. Cuadernos de transformación</i>. 7 vols. Buenos Aires: El Hilo de Ariadna, 2024. ISBN 978-8419741004.</li> </ul> <p><a href="https://elhombreylodivino.com/escribir-la-luz-el-libro-rojo-y-los-libros-negros/" target="_blank">- Enlace a artículo -</a></p> <p>Más info en https://ift.tt/91QXu5D / Tfno. & WA 607725547 Centro MENADEL (Frasco Martín) Psicología Clínica y Tradicional en Mijas. #Menadel #Psicología #Clínica #Tradicional #MijasPueblo</p> <p>*No suscribimos necesariamente las opiniones o artículos aquí compartidos. No todo es lo que parece.</p>

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