Psicología

Centro MENADEL PSICOLOGÍA Clínica y Tradicional

Psicoterapia Clínica cognitivo-conductual (una revisión vital, herramientas para el cambio y ayuda en la toma de consciencia de los mecanismos de nuestro ego) y Tradicional (una aproximación a la Espiritualidad desde una concepción de la psicología que contempla al ser humano en su visión ternaria Tradicional: cuerpo, alma y Espíritu).

“La psicología tradicional y sagrada da por establecido que la vida es un medio hacia un fin más allá de sí misma, no que haya de ser vivida a toda costa. La psicología tradicional no se basa en la observación; es una ciencia de la experiencia subjetiva. Su verdad no es del tipo susceptible de demostración estadística; es una verdad que solo puede ser verificada por el contemplativo experto. En otras palabras, su verdad solo puede ser verificada por aquellos que adoptan el procedimiento prescrito por sus proponedores, y que se llama una ‘Vía’.” (Ananda K Coomaraswamy)

La Psicoterapia es un proceso de superación que, a través de la observación, análisis, control y transformación del pensamiento y modificación de hábitos de conducta te ayudará a vencer:

Depresión / Melancolía
Neurosis - Estrés
Ansiedad / Angustia
Miedos / Fobias
Adicciones / Dependencias (Drogas, Juego, Sexo...)
Obsesiones Problemas Familiares y de Pareja e Hijos
Trastornos de Personalidad...

La Psicología no trata únicamente patologías. ¿Qué sentido tiene mi vida?: el Autoconocimiento, el desarrollo interior es una necesidad de interés creciente en una sociedad de prisas, consumo compulsivo, incertidumbre, soledad y vacío. Conocerte a Ti mismo como clave para encontrar la verdadera felicidad.

Estudio de las estructuras subyacentes de Personalidad
Técnicas de Relajación
Visualización Creativa
Concentración
Cambio de Hábitos
Desbloqueo Emocional
Exploración de la Consciencia

Desde la Psicología Cognitivo-Conductual hasta la Psicología Tradicional, adaptándonos a la naturaleza, necesidades y condiciones de nuestros pacientes desde 1992.

domingo, 22 de febrero de 2026

El MISTERIO DE LOS CUSTODIOS DEL MUNDO –Ibn Al- Arabi, Introducción.


 



La noción de Morada espiritual y la jerarquía de los santos. El argumento ilustrado en el tratado es la Morada espiritual (manzil) característica de cada una de las tres categorías iniciáticas, es decir: el Polo, en árabe qutb, y los dos Imâm, o sea los Guías. La palabra árabe “manzil” significa literalmente, “lugar donde se desmonta” y tiene más de una acepción en el uso que de ella hace Ibn Al Arabi en sus obras. Principalmente tiene el sentido de “estación de tránsito”, lo que lo hace sinónimo de “maqâm”, estación espiritual, etapa del Camino iniciático; pero encierra también el significado de “rango jerárquico” y “cargo”. Es precisamente en este último sentido que conviene interpretar la presencia del sustantivo manzil en el título, y en el resto, de la obra que traducimos aquí porque, de un lado, las figuras espirituales presentadas son, en primer lugar, identificaciones de funciones universales de las que son encargados algunos seres por “añadidura”, puede decirse, de parte de la divinidad una vez que han completado sus propios desarrollos espirituales. Y, respecto a tales funciones, los santos que las asumen están organizados en grados jerárquicos específicos, definidos y susceptibles de sucesión. Esto concuerda con cuanto está precisado por Ibn Al Arabi a propósito de la palabra manzil: “Las moradas espirituales (manzil) no tienen este nombre más que a partir del momento en que allí se desciende (nuzûl) si tener intención de establecerse”, están relacionadas a un descenso, entiéndase,  desde el Origen y por iniciativa exclusivamente divina. Además, la raíz NZL, de la que deriva el sustantivo en cuestión, significa “desmontar, descender, hacer un alto”, lo que en los casos específicos del Polo y los Imâm, constituye una clara alusión al itinerario de realización espiritual descendente relacionado directamente con los encargos que les vienen asignados a estas figuras esotéricas, como se verá inmediatamente.

El Polo y los dos Imâm constituyen el vértice de la jerarquía de los santos, llamada en árabe “Dîwân al-Awliyâ”. La palabra Dîwân, literalmente significa “registro” y también “concilio, asamblea”, pero desde el momento en que la de los santos es una comunidad organizada según las leyes y misterios del Espíritu, en la que cada miembro tiene una posición definida y una función precisa, es, sin lugar a dudas, más pertinente en este ámbito traducir la palabra como “jerarquía” a cuenta de su valor técnico.        El Dîwân al-Awliyâ, que permanece invisible, oculto a los hombres, tiene como principal encargo la protección y custodia del mundo en su integridad. Los santos constituyen el soporte manifiesto y receptáculo perfecto para recibir y difundir en la Tierra la influencia espiritual (baraka) proveniente del Cielo.       

Más precisamente: la jerarquía esotérica se compone de numerosas categorías de seres humanos, cada categoría (tabaqa) está encargada de un cometido específico de tutela con respecto al cosmos y a la realidad manifestada. Normalmente consta de un número fijo de representantes [aunque hay también numerosas categorías compuestas por un número variable de santos] y viene identificada por un nombre característico. Por ejemplo: la categoría de los awtâd, los Pilares, se conforma de cuatro personas, cada una de las cuales salvaguarda una de las cuatro direcciones espaciales.

Cada santo que pertenece a una determinada categoría, posee además un título esotérico (laqab) que define exactamente su peculiar función con relación a los otros miembros del mismo grado jerárquico. Este nombre iniciático es constante y único, prescindiendo del nombre propio del individuo que ocupe esa posición jerárquica en un momento dado [Se vean a propósito las palabras de R. Guènon: “Si una organización iniciática es realmente lo que debe ser, la indicación de cualquiera de sus miembros con un nombre profano, aunque sea “materialmente” exacta, estará siempre corroída  por la falsedad, más o menos como sería la confusión entre un actor y el personaje que está representando y al cual se obstinase en atribuirle todas las circunstancias de su existencia”.

Ibn Al Arabi afirma claramente también en el “Kitâb manzil al-qutb”: “Los nombres [iniciáticos] (asmâ) de los otros siervos son a según de sus estaciones espirituales (maqâmât. Generalmente este nombre esotérico es compuesto, como es costumbre en el Islam, del sustantivo ’Abd, “siervo”, seguido de un Nombre de Dios. Retomando el ejemplo de los awtâd, Ibn Al Arabi nos hace saber que llevan los nombres de: ’Abd al-Hayy, “Siervo del Viviente”, ’Abd al-’Alim, “Siervo del Sabio”, ’Abd al-Qadir, “Siervo del Omnipotente” y ’Abd al-Murîd, “Siervo de Aquél que hace Su voluntad”.




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