
<h4>De un gran mal a veces sale un gran bien y de un error, una gran verdad, como sucedió en el caso que queremos presentar. Nos referimos al error en la datación de los textos atribuidos a Hermes Trismegisto que finalmente se convirtió en un luminoso episodio de la historia occidental. Por eso, intentaremos mantenernos en el error y comprender su causa, pues, si bien la falta ha sido corregida, ha perdurado lo que quería dar a entender y que ha sido un motor básico del mundo moderno occidental.</h4>
<p><span></span></p>
<p> </p>
<p><b>Uno: la historia</b></p>
<p>Situaremos el origen del error el 29 de mayo de 1453 cuando, tras un asedio de 53 días, el joven sultán Mehmed II tomó Constantinopla y el último emperador bizantino, Constantino XI, murió combatiendo en sus murallas. Con la caída de Constantinopla multitud de sabios eclesiásticos bizantinos huyeron hacia occidente, en concreto hacia Italia llevando consigo inestimables manuscritos griegos. Mientras, Cosme I de Médici, gobernante de facto en Florencia, financió una red de agentes y monjes por todo el Mediterráneo oriental con una misión clara: comprar y traer a Florencia cualquier manuscrito de la antigüedad clásica que pudiesen encontrar.</p>
<p>Hacia 1460, un monje y agente florentino llamado Leonardo da Pistoia regresó de Macedonia y entre su cargamento para la biblioteca de los Médici traía un códice en griego que contenía 14 tratados atribuidos a Hermes Trismegisto; lo que se conoció como el <span><i>Corpus Hermeticum</i></span>. Estos textos entusiasmaron a Cosme, hasta el punto de que pidió a Marsilio Ficino (1433-1499) que suspendiera las traducciones de Platón, el <span>«Moisés griego», que estaba realizando </span>para que lo más rápidamente posible tradujera los tratados de Hermes Trismegisto, pues el mecenas era anciano y antes de morir quería leer aquellos misteriosos textos.</p>
<div style="width:343px;"><img src="https://elhombreylodivino.com/wp-content/uploads/2026/09/Ficino_Pimander.jpg" alt="" width="333" height="533"><p>Primera página de la traducción de Marsilio Ficino del Poimandres de Hermes Trismegisto.</p></div>
<p>Cuando, ya en 1463, Ficino hubo traducido el <i>Corpus Hermeticum</i> al latín, él y muchos pensadores del Renacimiento creyeron que estos textos eran extremadamente antiguos. Estaban convencidos de que Hermes Trismegisto fue un sabio egipcio que habría vivido en la época de Moisés, y que sus escritos contenían una sabiduría primordial paralela o anterior a la de la Biblia. Y he aquí el error: la suposición de que los textos atribuidos a Hermes Trismegisto que tenían entre sus manos eran muy antiguos, tanto como Moisés.</p>
<blockquote><p>La repercusión que tuvieron los textos atribuidos a <span>Hermes Trismegisto</span> en el Renacimiento fue enorme, siendo uno de los puntales de la filosofía renacentista.</p></blockquote>
<p><span>La representación de Hermes Trismegisto en el pavimento de mosaico de la catedral de Siena, de finales del siglo XV, muestra perfectamente el sentimiento</span><span> que movía a los humanistas renacentistas. </span></p>
<p><span>En el centro de un cuadrado con el fondo verde aparece la figura de Hermes Trismegisto, a sus pies una leyenda reza: «Hermes Mercurio Trismegisto contemporáneo de Moisés»; su mano izquierda se apoya sobre una inscripción lapidaria y la derecha sostiene un libro que recibe de un personaje de menor estatura, supuestamente el propio Moisés, detrás del cual se encuentra la representación de un personaje difícil de identificar, una sibila o, quizá, María, la hermana de Moisés. En el texto lapidario sostenido por dos esfinges, y que simboliza la filosofía de los sacerdotes egipcios, está escrito un fragmento de <i>Asclepio</i> —la única parte del <i>Corpus Hermeticum</i> que ya se conocía durante la Edad Media y del que solo se conservaba el texto en latín—, que dice así: </span></p>
<p><span>«El señor y hacedor de todas las cosas, al que correctamente llamamos Dios, creó a partir de sí mismo un segundo Dios visible y sensible […]. Cuando hubo creado este dios, el primero nacido de él y el segundo tras él, le pareció hermoso, puesto que estaba completamente lleno de bondad con todas las cosas, y le amó como hijo de su divinidad» (</span><span><i>Textos Herméticos</i>, p. 437).</span></p>
<p><span>En la inscripción del mosaico se añade que este hijo es el «Verbo santo». El Dios visible y sensible que se identificaba naturalmente con Jesucristo, el Unigénito. En el libro que Hermes </span><span>Trismegisto recibe del supuesto Moisés se lee: «Dedicaos a las letras y a las leyes, egipcios», que</span><span> es una frase de Cicerón, pero con un cambio en su sentido, pues el original dice: </span><span>«Dedicaos a las letras y a las leyes egipcias» (</span><span><i>La filosofía oculta en la época isabelina</i>, p. 62).</span><span> El cambio expresa la creencia que Moisés entregó a Hermes Trismegisto el libro en el que estaba escrita la revelación mesiánica, cosa que indicaría la antigüedad de dicha revelación.</span></p>
<blockquote><p>El <i>Corpus Hermeticum </i>no explica el mundo con imágenes mitológicas como sucedía en la antigüedad faraónica u homérica, sino que las sustituye por conceptos filosóficos como el de <i>noûs.</i></p></blockquote>
<p><span>Por eso, Ficino, en la introducción del <i>Poimandres, </i>escribió lo siguiente:</span><span> «… previó la ruina de la antigua religión, el surgimiento de la nueva fe, la llegada de Cristo, el juicio final, la resurrección de los hombres, la renovación del mundo, la gloria de los bienaventurados y el castigo de los pecadores…».</span></p>
<p>En aquel momento, <a href="https://elhombreylodivino.com/venus-y-el-amor-como-forma-de-conocimiento-en-marsilio-ficino/">Marsilio Ficino</a> era el fundador y el alma de encuentros entre intelectuales y artistas florentinos patrocinados por Cosme y conocidos como la Academia Platónica Florentina. Esta Academia tuvo su sede en la Villa medicea de Careggi, una histórica residencia renacentista situada en las afueras de Florencia, que Cosme regaló a Ficino.</p>
<p><span>En este lugar, filósofos y humanistas debatían sobre las ideas de Platón y el humanismo renacentista. La irrupción del <i>Corpus Hermeticum </i>no hizo más que reafirmar los presupuestos de una <i>prisca theologia</i>, es decir, una teología original y eterna que además coincidía con la católica y cuyo origen se identificó con Hermes Trismegisto, considerado como contemporáneo de Moisés, seguido de Orfeo, Museo, Lino, Homero, Pitágoras, Platón y Virgilio, entre otros.</span></p>
<p>La repercusión que tuvieron los textos atribuidos a <span>Hermes Trismegisto</span> en el Renacimiento fue enorme, siendo uno de los puntales de la filosofía renacentista. Carlos Gilly, el estudioso actual que mejor conoce estos temas, lo resume del modo siguiente: «El impacto que tuvieron los escritos herméticos en la cultura occidental puede ser catalogado de histórico. De repente, la cristiandad europea se vio confrontada con una segunda revelación divina, aparentemente tan antigua como la Biblia; y redactada además en términos más claros. Para muchos esto solo sirvió como confirmación de la verdad revelada en la Biblia» (<span>En <i>Ways of Hermes</i>, Bibliotheca Philosophica Hermetica, Amsterdam, 2002, p. 8).</span></p>
<p>Sin duda, los primeros humanistas fueron algo impetuosos, pero como hemos comentado al principio, en el error de datación del <span><i>Corpus Hermeticum </i>hay una enseñanza </span><span>que merece toda nuestra atención. Pero veamos cómo se descubrió el error. </span></p>
<p>En 1614, entre los claroscuros del barroco, Isaac Casaubon publicó un análisis filológico que demostró que el griego del <i>Corpus Hermeticum</i> correspondía al de los primeros siglos de nuestra era y no al del Egipto de los faraones.</p>
<p><span>Isaac Casaubon (1559-1614) fue uno de los más grandes filólogos y humanistas de la Europa moderna. Es especialmente conocido por aplicar un análisis crítico del lenguaje y de los textos antiguos, contribuyendo a sentar las bases de la filología histórica. A partir de él, la </span>lectura crítica de los textos se convirtió en la manera sistemática de estudio, pero ¿qué sucedió con el hermetismo que había apasionado a los primeros renacentistas? Aparentemente perdió todo sentido y validez, y el sueño renacentista se desvaneció. Sin embargo, su mensaje permaneció oculto en el mundo de los amantes de la sabiduría hasta nuestros días.</p>
<p>Casaubon demostró que era lógico que los libros atribuidos a Hermes Trismegisto contuvieran conceptos cristianos pues su filosofía recogía el ambiente intelectual en el que surgieron, aproximadamente entre los siglos I y III d. C. Y, también, que sus ideas reflejaran influencias del platonismo, el estoicismo y corrientes filosóficas del período helenístico y romano. Sin embargo, aquel error de datación dio origen a una idea que después se ha convertido en universal y a la que <span>Agostino Steuco (1497-1548), al final de su vida,</span> puso por nombre <i>philosophia perennis</i><span>.</span></p>
<blockquote><p>Los sabios renacentistas seguidores de Ficino comprendieron lo esencial del <i>Corpus Hermeticum</i>: que la sabiduría es un don divino, incluso, una parte de la divinidad.</p></blockquote>
<p>Los prohombres del primer Renacimiento italiano necesitaban comprender la figura de Jesucristo y sus enseñanzas no solo desde la perspectiva judía, sino también desde la sabiduría y la tradición grecorromana que tanto amaban. Jesucristo era la culminación de todas las verdades, la Verdad, y ninguna sabiduría podía serle ajena. Y si su luz fue la sabiduría que iluminó a los profetas del Antiguo Testamento, debía ser la misma que iluminara a los sacerdotes, filósofos y letrados de Egipto, de Grecia, de Roma, etc.</p>
<div style="width:757px;"><img src="https://elhombreylodivino.com/wp-content/uploads/2026/09/Villa_di_careggi_vista_dal_giardino_02-1024x622.jpg" alt="" width="747" height="454"><p>Villa medicea de Careggi.</p></div>
<p>Esta idea les condujo a considerar una verdad universal y eterna conocida por los sabios de todas las épocas que anunciaba la llegada del Salvador. Por eso, pensaron que después del descubrimiento de los escritos de Hermes Trismegisto, coetáneo según ellos de Moisés, se podía hablar de una <span><i>prisca theologia</i> o de una </span><i>philosophia perennis</i><span>.</span> Toda conciencia verdadera de la existencia pasaba por la espera de la venida de Jesucristo. Para ellos, judíos y paganos buscaban lo mismo, de lo contrario: ¿cómo podrían contemplarse en el techo de la Capilla Sixtina a los profetas del Antiguo Testamento junto a las sibilas romanas?</p>
<p>Sin embargo, para ellos la <i>philosophia perennis</i> solamente tenía sentido en tanto que preconizaba la llegada del Salvador, Jesucristo. Y no tenía nada que ver con el significado del término acuñado por Aldous Huxley en su libro de 1945 y en el que se busca la reunión de distintas tradiciones.</p>
<p>A los renacentistas les entusiasmaba el arte clásico; la Edad Media era solo esto, una época liminal entre la grandeza del pasado y el renacer del arte de los antiguos. Lo que fue un error de datación desveló el gran misterio de la creación: todo el saber de la humanidad solamente tenía sentido si conducía a la llegada del Mesías o a la Edad de Oro.</p>
<p>Emmanuel d’Hooghvorst (1914-1999), en el primero de una serie de artículos dedicados a la <i>Odisea</i> y publicados en la revista alquímica francesa <i>La Tourbe des Philosophes, </i>escribía lo siguiente acerca de esta Edad de Oro siempre posible:</p>
<p>«La poesía homérica es un himno a esta radiante humanidad, cuyos hombres formaban con los dioses una comunidad de vida y pensamiento que se encaminaba hacia la <i>apoteosis </i>del héroe divinizado. ¿Acaso no es este el objeto de la tradición que nos viene de nuestro padre antiguo? […]. Aunque la tradición de la regeneración física del hombre sea muy antigua, pues data de principios de la humanidad no es sin embargo patrimonio exclusivo de Israel. Así pues, los misterios de la palingenesia o nuevo nacimiento son universales al igual que la tradición y la enseñanza que a ellos se refieren» <i>(</i><span><i>El Hilo de Penélope,</i> </span> <span>p. 44).</span></p>
<blockquote><p>Según la creencia de los sabios renacentistas, el poder del pensamiento que el hombre posee sería de origen divino. Dios lo concedió al género humano para que pudiese comprender y expresar la esencia del mundo, pero, sobre todo, para que pudiera conocerlo a Él.</p></blockquote>
<p>D’Hooghvorst creía, como los primeros renacentistas, que la tradición hebrea no era la única que buscaba la regeneración del ser humano, su apoteosis o nuevo nacimiento. Sus estudios sobre la <i>Odisea</i> son un retorno a la auténtica <i>philosophia perennis</i><span> que se ha expresado con distintos nombres a lo largo de la historia, pero que se basa en la misma realización mesiánica o cristiana, que es el único fin de la humanidad.</span></p>
<div style="width:550px;"><img src="https://elhombreylodivino.com/wp-content/uploads/2026/09/Michelangelo_profeti_Ezekiel_01.jpg" alt="" width="540" height="593"><p>El profeta Ezequiel según Miguel Ángel.</p></div>
<p><span>Por último, quisiéramos apuntar que entre la época de Ficino y la de </span>Casaubon tuvo lugar la reforma luterana y la contrarreforma católica que hicieron que el espíritu europeo fuera por otros derroteros que poco tenían que ver con la búsqueda de la verdad en las distintas tradiciones. Las discusiones religiosas se sobrepusieron a cualquier aspecto de la <i>philosophia perennis</i>.</p>
<p><b>Dos: el <i>noûs</i></b></p>
<p>Además de ser el origen de la idea de una <i>philosophia perennis</i>, el <i>Corpus Hermeticum </i>es fundamentalmente el libro del <i>noûs</i>. Intentaremos profundizar en este concepto griego que resume la sabiduría buscada por los sabios del Renacimiento y que se relaciona con la sabiduría o <i>hojma</i> de la cábala.</p>
<p>El <i>Corpus Hermeticum </i>no explica el mundo con imágenes mitológicas como sucedía en la antigüedad faraónica u homérica, sino que las sustituye por conceptos filosóficos como el de <i>noûs. </i>Al comienzo del primer tratado, cuando el protagonista pregunta quién es el ser que se le apareció en el duermevela, este le responde: «Yo soy Poimandres [‘el pastor de hombres’], el <i>noûs</i> del poder supremo. Conozco lo que buscas y vengo en tu ayuda en todas partes». En la<span> edición de los <a href="https://www.rbalibros.com/gredos/textos-hermeticos_17998"><i>Textos Herméticos</i></a> de Gredos (p. 72), poco después de esta cita se dice lo siguiente en relación con este </span><i>noûs</i><span>:</span></p>
<p>«Poimandres me preguntó entonces: —¿Has comprendido lo que significa esta visión? —Llegaré a comprenderla, respondí. —Pues escucha, siguió, aquella luz soy yo, el Pensamiento, tu Dios, el que existe antes de la naturaleza húmeda surgida de la oscuridad, y la luminosa Palabra [logos] surgida del Pensamiento [<i>noûs</i>] es el Hijo de Dios. —¿Cómo puedo entender eso?, pregunté. —Considéralo de este modo: lo que en ti ve y oye es la palabra del Señor, y tu pensamiento es Dios padre. Son indisociables uno de otro y su unión es la vida» (p. 77).</p>
<p>¿Cómo no reconocer la verdad de la doctrina cristiana en estas palabras?</p>
<p>Si los poetas antiguos inventaron un nacimiento tan sorprendente como el de Atenea, fue para personificar en ella la sabiduría de Dios, pues la cabeza es la sede del pensamiento de donde surge la palabra, el Verbo. Como el mito, la etimología del nombre de Atenea enseña la misma realidad. Platón especula sobre ello y lo relaciona con el griego <i>noûs</i>. Por eso escribió lo siguiente:</p>
<p>«La mayoría de estos [los antiguos], cuando comentan al poeta [Homero], dicen que Atenea es la responsable de la inteligencia misma y del pensamiento [<i>noûs</i>]. Conque el que puso los nombres pensaba, según parece, algo similar sobre ella; y, lo que es más importante, queriendo designar la “pensamiento de dios (<i>theonôa</i>)”, dice —más o menos— que ella es el «pensamiento [<i>noûs</i>] divino [<i>theou</i>]» (<span><i>Diálogos</i>, p. 405.<b> </b>Crátilo, 407 b-c).</span></p>
<p>Según la creencia de los sabios renacentistas, el poder del pensamiento que el hombre posee sería de origen divino. Dios lo concedió al género humano para que pudiese comprender y expresar la esencia del mundo, pero, sobre todo, para que pudiera conocerlo a Él.</p>
<p>Respecto a ello, François de Foix, autor de un comentario al <i>Poimandres </i>de Hermes Trismegisto, escribió la siguiente reflexión: «Nuestro pensamiento [<i>noûs</i>] es una verdadera esencia divina, que nos ha sido dada para conducirla a la gloria, alabanza, servicio y obediencia de Dios» (<span><i>Le Pimandre de Mercure Trismégiste</i>, p. 10).</span> Después del pecado original, el hombre retuvo algo de la capacidad de pensar y conocer que poseía; sin embargo, al alejarse de Dios se rompió el vínculo que sustentaba el<span> pensamiento y, sin la substancia divina, el pensamiento del hombre se resecó y fue incapaz de alabar y bendecir y, </span>mucho menos, de conocer a su Creador.</p>
<p>Sin embargo, si el ser humano lo desea, Dios puede iluminar directamente su pensamiento, para que este comprenda lo que es interior y común a todo lo creado. Entonces, en vez de conocer muchas cosas, conoce la única cosa que las contiene a todas.</p>
<p>En el cuarto tratado del <i>Corpus Hermeticum</i>, Hermes instruye a Tat acerca de por qué Dios no hizo partícipes a los hombres caídos del don del intelecto [<i>noûs</i>], y la razón de<span> que deba recibirse por </span>medio de un «bautismo o iniciación» que repare el pecado original. Tal bautismo consiste precisamente en recibir la ayuda de Atenea.</p>
<div style="width:320px;"><img src="https://elhombreylodivino.com/wp-content/uploads/2026/09/images.jpg" alt="" width="310" height="426"><p>Ilustración del tratado De divinatione et magicis praestigiis, publicado por Jacques Boissard en 1605.</p></div>
<p>En el <i>Poimandres</i>, Tat pregunta: «¿Por qué motivo, oh padre, no compartió Dios el <i>noûs</i> con todos ellos?», a lo que responde el maestro: «Lo que quería, hijo mío, es colocar el intelecto entre las almas, como un premio a conquistar». Continúa Tat: «¿Y dónde lo colocó?», y Hermes responde: «Llenó con el pensamiento [<i>noûs</i>] una gran crátera y la envió a este mundo acompañada de un heraldo que tenía la misión de proclamar a los corazones de los hombres estas palabras: “Sumérgete en esta crátera tú que puedes hacerlo, tú que confías en que retornarás junto al que la ha enviado y sabes por qué has nacido”».</p>
<p>Aquellos que comprendieron la proclama y se sumergieron en el pensamiento [<i>noûs</i>] participaron del conocimiento y se convirtieron en hombres perfectos, dotados de pensamiento [<i>noûs</i>] (<span><i>Textos Herméticos</i>, p. 120).</span></p>
<p><span>Los hombres «perfectos» (<i>teleioi</i>) son los que emprenden el camino de retorno a su origen divino</span>. San Pablo diferencia claramente entre la sabiduría de Dios y la sabiduría de los hombres cuando, en una epístola, escribe lo siguiente:</p>
<p>«De sabiduría [<i>sophia</i>] es de lo que hablamos entre los perfectos; no de una sabiduría de este mundo, ni de los príncipes de este mundo que van desapareciendo; al contrario, hablamos de una sabiduría de Dios en misterio [<i>mysterion</i>], la escondida, que Dios ha predestinado antes de este mundo, para nuestra gloria, que ninguno de los príncipes de este mundo ha conocido» (1<i>Co </i>2, 6-7).</p>
<p>Los sabios renacentistas seguidores de Ficino comprendieron lo esencial del <i>Corpus Hermeticum</i>: que la sabiduría es un don divino, incluso, una parte de la divinidad. El <i>noûs </i>que pueden llegar a poseer los seres humanos es el propio Dios. De esta manera, los primeros renacentistas hablaron de una sabiduría que es la iniciación eterna sin entrar a discutir la verdad cristiana.</p>
<p>En este sentido y como hemos comentado al principio, el error en la datación del <i>Corpus Hermeticum</i> fue el error fecundo o la bendición que abrió el espíritu del hombre occidental a la auténtica y secreta verdad de Jesucristo, más allá de la historia.</p>
<p><a href="https://elhombreylodivino.com/el-corpus-hermeticum-y-el-renacimiento/" target="_blank">- Enlace a artículo -</a></p>
<p>Más info en https://ift.tt/EmdOFMw / Tfno. & WA 607725547 Centro MENADEL (Frasco Martín) Psicología Clínica y Tradicional en Mijas.
#Menadel #Psicología #Clínica #Tradicional #MijasPueblo</p>
<p>*No suscribimos necesariamente las opiniones o artículos aquí compartidos. No todo es lo que parece.</p>
No hay comentarios:
Publicar un comentario