Psicología

Centro MENADEL PSICOLOGÍA Clínica y Tradicional

Psicoterapia Clínica cognitivo-conductual (una revisión vital, herramientas para el cambio y ayuda en la toma de consciencia de los mecanismos de nuestro ego) y Tradicional (una aproximación a la Espiritualidad desde una concepción de la psicología que contempla al ser humano en su visión ternaria Tradicional: cuerpo, alma y Espíritu).

“La psicología tradicional y sagrada da por establecido que la vida es un medio hacia un fin más allá de sí misma, no que haya de ser vivida a toda costa. La psicología tradicional no se basa en la observación; es una ciencia de la experiencia subjetiva. Su verdad no es del tipo susceptible de demostración estadística; es una verdad que solo puede ser verificada por el contemplativo experto. En otras palabras, su verdad solo puede ser verificada por aquellos que adoptan el procedimiento prescrito por sus proponedores, y que se llama una ‘Vía’.” (Ananda K Coomaraswamy)

La Psicoterapia es un proceso de superación que, a través de la observación, análisis, control y transformación del pensamiento y modificación de hábitos de conducta te ayudará a vencer:

Depresión / Melancolía
Neurosis - Estrés
Ansiedad / Angustia
Miedos / Fobias
Adicciones / Dependencias (Drogas, Juego, Sexo...)
Obsesiones Problemas Familiares y de Pareja e Hijos
Trastornos de Personalidad...

La Psicología no trata únicamente patologías. ¿Qué sentido tiene mi vida?: el Autoconocimiento, el desarrollo interior es una necesidad de interés creciente en una sociedad de prisas, consumo compulsivo, incertidumbre, soledad y vacío. Conocerte a Ti mismo como clave para encontrar la verdadera felicidad.

Estudio de las estructuras subyacentes de Personalidad
Técnicas de Relajación
Visualización Creativa
Concentración
Cambio de Hábitos
Desbloqueo Emocional
Exploración de la Consciencia

Desde la Psicología Cognitivo-Conductual hasta la Psicología Tradicional, adaptándonos a la naturaleza, necesidades y condiciones de nuestros pacientes desde 1992.

martes, 1 de septiembre de 2026

EN ÉL VIVIMOS


<p>EN ÉL VIVIMOS</p> <p><em>“Quien busque a Dios por otro método distinto a sí mismo nunca lo encontrará”.</em></p> <p>Dice san Pablo en Hechos 17:28: “<em>En Él vivimos, nos movemos y somos (existimos)*”.</em> Dice también: <em>“Porque somos linaje suyo”.</em></p> <p><em>En</em> representa tanto un “lugar” como un “estado”. Podemos decir <em>estoy</em> en <em>el paraíso</em> para referirnos a un lugar; podemos decir también <em>estoy</em> en <em>paz</em> para referirnos a un estado interior. Con ese <em>en,</em> san Pablo nos muestra el vínculo indeleble y permanente entre Dios y su criatura.</p> <p>Nos podemos preguntar en coherencia a lo dicho por san Pablo si habitamos pues en la consciencia de Dios, si somos <em>hijos</em> suyos<em>—</em>su linaje—nacidos de esa consciencia y que en ella somos y vivimos.</p> <p>¿Es la creación un producto de la Consciencia de Dios?, ¿crea su consciencia lo que percibimos y llamamos realidad ?, ¿es nuestra consciencia fruto—hija—de la Consciencia divina?, ¿de qué modo nuestra consciencia <em>hija</em> de la Consciencia divina se individualiza y se hace única?</p> <p>¿Es la mente producto de la consciencia cuando esta se expande y dilata en un primer movimiento con el objetivo de conocerse y conocer?, ¿es esa expansión, a modo de explosión, la matriz de lo que llamamos espacio y tiempo y que conforma los límites de nuestra realidad perceptible?</p> <p>En tanto la Consciencia-Uno se transforma en autoconsciencia de sí mismo individualizada, se produce <em>un</em> <em>paso</em>, <em>una dinámica,</em> entre un estado y otro. Podemos inferir que ese paso de la consciencia a la auto consciencia genera la mente en tanto medio de percepción y conocimiento: es decir, como cuando nos observamos, nos conocemos y nos identificamos en el espejo.</p> <p>Ese paso de estado es en sí mismo el origen del movimiento que es, a la vez, origen de la energía que en diferentes estados emanativos llega de la más sutil y ligera a la más densa y concentrada. Es pues la creación un resultado de las <em>bodas</em> entre Consciencia y Energía y el hijo de ambos es el Viviente que se muestra como vida de dos maneras: la perceptible en la diversidad, y la que se oculta en la unidad; la primera frente a los ojos, la otra frente al ojo del corazón y la consciencia.</p> <p>¿Hay una hierogamia entre nuestro corazón y nuestra consciencia?, ¿cuál es su fruto?, ¿es posible que el corazón nutra a la consciencia y esta nutra al corazón? El amor nutre al conocimiento y el conocimiento nutre el corazón y solo se ama lo que se conoce y solo se conoce lo que se ama.</p> <p>Podemos afirmar pues que lo que entendemos como consciencia es la realización, que surge a modo de epifanía, de la certeza de <em>yo soy</em> inmerso y viviente en la Consciencia divina.</p> <p>Así, la aparición de una autoconsciencia de mí mismo como entidad espiritual, divina en su origen, sacraliza a la criatura, la eleva en su nobleza y dignidad que le son propias y abre su mirada y corazón a la percepción del otro de la misma manera, es decir: lo ve sacro, digno y noble tal y como se ve a sí mismo. De este modo, su corazón entendido como un espejo de la creación divina, en tanto libre ya de opacidades, solo muestra lo Uno: en ese Uno que vivimos, nos movemos y somos-existimos.</p> <p>Y así, de esta manera, también es el otro, el prójimo, quien vive, se mueve y existe en Dios.</p> <p>Dijo Jesús: <em>yo soy el Camino (en Él nos movemos), la Verdad (en Él somos y existimos) y la Vida (en Él vivimos).</em></p> <p>Como vivientes, somos y existimos transitando un camino del cual una etapa nos lleva a sumergirnos en la materia de modo que la existencia en ella nos lleva al olvido de la esencia y origen del <em>somos.</em> Pero el recuerdo de pertenencia al linaje de Dios del que habla san Pablo, siempre está presente en el corazón y siempre se puede retornar a ese estado a poco que la criatura, aunque solo sea un instante, se libere de la densidad del mundo, un mundo de materialización necesaria para su auto existencia.</p> <p>Nuestro corazón ama, nuestro aliento y corazón vive, nuestra mente comprende y sabe, nuestra consciencia <em>es— “yo soy en Dios”—</em> y por tanto somos sacros, dignos y nobles.</p> <p>Así, nos descubrimos como hijos de Dios, recordamos y reconocemos nuestro verdadero linaje, y entonces, así identificados, podremos tocar con pleno derecho las puertas del Reino al que pertenecemos.</p> <p>Lo demás es solo ilusión, vanidad, humo, sombras y confusión. Pero el paraíso en la paz de Dios está cerca, muy cerca, basta recordar que en Él vivimos, nos movemos y existimos.</p> <p>Y la buena nueva es que tenemos herramientas para el recuerdo de Dios en Dios: por una parte, nuestro propio corazón inocente; por otro, el amor del y al prójimo—bien el de la sangre, bien el de la amistad—, pues en él siempre podremos encontrar la Luz, tanto en sus ojos como en su corazón, si con nuestra mirada, alta y limpia, evitamos que la opacidad del mundo oculte ni nuestra propia Luz ni la del prójimo.</p> <p>*En ocasiones está traducido como “somos” y en otras como “existimos”.</p> <p><a href="https://tradicionoriginal.wordpress.com/2026/09/01/en-el-vivimos/" target="_blank">- Enlace a artículo -</a></p> <p>Más info en https://ift.tt/1PU4T2V / Tfno. & WA 607725547 Centro MENADEL (Frasco Martín) Psicología Clínica y Tradicional en Mijas. #Menadel #Psicología #Clínica #Tradicional #MijasPueblo</p> <p>*No suscribimos necesariamente las opiniones o artículos aquí compartidos. No todo es lo que parece.</p>

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