
<p><strong>SOBRE LA CABALLERÍA ESPIRITUAL</strong></p>
<p>La idea de caballeros como servidores de una causa justa ha estado presente a lo largo de grandes periodos de la historia si bien es en la Edad Media cuando alcanza un punto álgido. De este modo se asiste al nacimiento de órdenes que cumplen votos tanto monásticos como militares: orden de la Terraza—la primera de Occidente—orden de los Antonianos, caballeros Hospitalarios de San Juan, del Santo Sepulcro, de los Templarios, de Santiago, de Alcántara, de Montesa, de Calatrava…</p>
<p>Sobre las órdenes de caballería aparece una literatura que explica su función y naturaleza, valga el ejemplo de <em>Textos de caballería espiritual</em> de Ibn Arabí o el <em>Libro de orden de caballería</em> de Raimundo Llull o el <em>Elogio de la nueva milicia</em> de san Bernardo.</p>
<p>Esta condición de caballero estaba presente como etapa intermedia en el recorrido de la iniciación y lo vemos como referencia en el Camino de Santiago bajo la forma de los “tres Santiagos” que muestran las tres grandes etapas: Santiago como Peregrino; Santiago como Caballero; Santiago como Maestro.</p>
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<li>Santiago Peregrino como representación del aprendiz o discípulo que necesita de la fe, del coraje, del sostén de su intención sincera, y del fortalecimiento que la Gracia ya procura en él. Se vincula místicamente con la primera fase del Grial que consiste en, una vez encontrado—es decir, entender que el vaso sagrado es su corazón—vaciarlo. Este vaciado es fundamental ya que solo desprendiéndose de contenidos inútiles, especialmente los que ocupan la mente en forma de creencias o idearios, podrá recibir la Gracia en abundancia. El otro contenido inútil es aquel de su pasado que pesa y daña.</li>
<li>Santiago Caballero como representación del “compañero” del “hermano”, es decir, cuando ya forma parte de un colectivo con la misma intención y compromiso. Sigue una regla y se somete a una disciplina. Ahora sus votos significan una alianza y una responsabilidad frente a sí mismo, frente a sus compañeros y frente a Dios. En lo referente a su corazón, su Grial, ahora ha de purificarlo y la Gracia de María, la dama-señora a la que sirve, le será imprescindible en el proceso. Ya afianza su compromiso y sus herramientas son otras. Antes un bordón, ahora una espada; antes sus pies, ahora un caballo; antes su esclavina, ahora un escudo. </li>
<li>Santiago en Cátedra como representación del Maestro y su función. Ahora su Grial recibe la Gracia de modo cada vez más directo hasta que colme y toma las vestiduras de la humildad. Entiende la función del <em>pontifex,</em> de quien construye puentes entre Dios y los hombres, puentes visibles a veces, otras veces invisibles. Ahora su tarea de servicio es plena. Sirve al corazón de los hombres, pero no sirve al mundo. Si enseña es con el ejemplo y sus pasos en el Camino son las huellas que podrán guiar a otros.</li>
</ol>
<p>En la fase del caballero destacan tres aspectos:</p>
<p>-La aparición de <em>pruebas</em>.</p>
<p>Tomando como referencia el <em>mutus liber</em> del “juego de la Oca” aparecen en esta etapa pruebas como las de la “posada” donde están las tentaciones de la lujuria, la gula y la pereza, o la del pozo en donde surgen la codicia y la avaricia. O el “laberinto” del que solo María lo podrá sacar mostrándose como guía, tal y como ocurre en el laberinto de <em>su</em> catedral de Chartres en el que todo consiste en no salirse del camino ya señalado. En el laberinto del mundo aparecen los extravíos de la culpa, la ignorancia, la envidia, el miedo… todos ellos senderos que desvían al caballero que, en cambio, tendrá siempre delante de sus pies la Vía de María.</p>
<p>-Encuentro y comprensión de la función de la maestría.</p>
<p>En el Camino de Santiago el peregrino se encontraba en esta fase de caballero con Santo Domingo de la Calzada, con San Juan de Ortega, con San Antón y con estos maestros de la Vía, con la comprensión de las condiciones correctas de aprendizaje y con el correcto significado de la maestría.</p>
<p>-Comprensión de los valores del caballero.</p>
<p>Especialmente a los referidos a la alianza con Dios y servicio a través de los votos formulados en libertad y desde la sinceridad. Comprensión de pertenencia a una estructura (las órdenes de caballería). Uso de los instrumentos que se le conceden: el caballo de la “aceleración”, es decir, la presencia y acción de la Gracia en él; y la espada del discernimiento y de la acción justa; el escudo de la fe y el coraje que le protege. Y todo al servicio de su dama, señora, María: es decir, al servicio de la inocencia y la pureza que busca también para sí mismo. Volverse como un niño que encuentra a su madre.</p>
<p>-Comprensión de los misterios de María y de la Gracia.</p>
<p>En tanto a la teología mariana que inspiró la construcción de las catedrales como estructuras que hacen visibles formaciones invisibles, es bueno recordar los 7 misterios vinculados a María tan importantes en el ideario medieval. Es al final del Camino, donde Santiago se encuentra con María y comprende los profundos significados de la Vía de María.</p>
<p>– El misterio de su <strong><em>Inmaculada Concepción</em></strong></p>
<p>María, como madre de Dios, no puede albergar ninguna mácula. Ella es pura como receptáculo divino desde el principio.</p>
<p><em>–</em> El misterio de la <strong><em>Anunciación</em></strong></p>
<p>María muestra ante el ángel su abandono total en manos de Dios y su servicio a la voluntad divina: “Hágase en mí según Tu palabra”.</p>
<p><em>–</em> El misterio de la <strong><em>Encarnación</em></strong>, es decir, María como <em>Madre de Dios</em></p>
<p>María es madre de Dios en tanto lo ha encarnado. A través de su cuerpo se ha formado el cuerpo de Dios.</p>
<p>-El misterio de la <strong><em>Visitación</em></strong></p>
<p>María porta la Gracia del Espíritu Santo que concede a su pariente Isabel cuando la “visita”.</p>
<p><em>–</em>El misterio de la <strong><em>Virginidad Perpetua</em></strong></p>
<p>En tanto receptáculo de la pureza, ese receptáculo solo puede ser puro. Esa pureza, por su intensidad y colmo, ya es perenne.</p>
<p><em>–</em> El misterio de la <strong><em>Asunción</em></strong></p>
<p>Dada precisamente esa condición de pureza, el tránsito al reino de Dios no requiere que el cuerpo quede aquí.</p>
<p>-El misterio de la <strong><em>Coronación</em></strong></p>
<p>Terminado el proceso, ella es entronizada y coronada como señora y reina del Cielo.</p>
<p>Es por ello que el Caballero sirve a la Dama, aunque como Don Quijote, ni siquiera la conozca. Sirve al templo que ella es, sirve a la pureza, sirve a la Madre y Esposa, sirve al receptáculo, sirve al Grial, sirve al misterio de la Encarnación. Sabe que, sin Ella, no hay nada y, sobre todo, no hay ni Vida ni futuro.</p>
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