
<div><figure><a href="https://substackcdn.com/image/fetch/%24s_!0mj_!,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F45e34e26-8d41-4288-beae-259c2f76fb66_647x1000.jpeg"></a><div><a href="https://substackcdn.com/image/fetch/%24s_!0mj_!,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F45e34e26-8d41-4288-beae-259c2f76fb66_647x1000.jpeg"></a><source type="image/webp"><a href="https://substackcdn.com/image/fetch/%24s_!0mj_!,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F45e34e26-8d41-4288-beae-259c2f76fb66_647x1000.jpeg"><img src="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!0mj_!,w_1456,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F45e34e26-8d41-4288-beae-259c2f76fb66_647x1000.jpeg" width="1456" height="678" alt=""></a></source><a href="https://substackcdn.com/image/fetch/%24s_!0mj_!,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F45e34e26-8d41-4288-beae-259c2f76fb66_647x1000.jpeg"></a><div><a href="https://substackcdn.com/image/fetch/%24s_!0mj_!,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F45e34e26-8d41-4288-beae-259c2f76fb66_647x1000.jpeg"></a><div><a href="https://substackcdn.com/image/fetch/%24s_!0mj_!,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F45e34e26-8d41-4288-beae-259c2f76fb66_647x1000.jpeg"></a></div><a href="https://substackcdn.com/image/fetch/%24s_!0mj_!,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F45e34e26-8d41-4288-beae-259c2f76fb66_647x1000.jpeg"></a></div><a href="https://substackcdn.com/image/fetch/%24s_!0mj_!,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F45e34e26-8d41-4288-beae-259c2f76fb66_647x1000.jpeg"></a></div><a href="https://substackcdn.com/image/fetch/%24s_!0mj_!,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F45e34e26-8d41-4288-beae-259c2f76fb66_647x1000.jpeg"></a></figure></div><p>Tras el fin del régimen franquista en España y su transmutación a una monarquía parlamentaria, en todo el territorio del estado se produjo una gran explosión de destape y liberalización del fenómeno sexual.</p><p>Después de años de españoles incursionando gasolineras de Francia para ver un desnudo en una revista o cogiendo el tren para visionar “El último tango en París” en los cines galos, la reforma política del año 77 abrió la veda para todo tipo de publicaciones y películas que dieron salida a una fuerte represión social en torno a la cuestión sexual.</p><p>Este fenómeno es celebrado por una gran parte de la población que, de manera más abierta o más discreta, ve en esta suerte de “liberación” un gran avance para la libertad y la normalización del sexo como fenómeno, amén de una progresiva disolución de cortapisas para su uso y disfrute. </p><p>De aquellos años a esta parte se han venido dando importantes cambios en lo cuantitativo, pero en realidad poco o nada ha cambiado la consideración hacia lo que es el sexo desde siglos atrás.</p><p>A pesar de que existe una no desdeñable literatura al respecto, la cuestión sexual es una temática que no se ha venido tratando en gran modo -al menos de manera pública y divulgativa- en lo que son las disquisiciones políticas, sociales, éticas o espirituales. </p><p>Y es que como que todavía pareciera que existe un cierto rubor a la hora de tratar cuestiones de índole sexual, algo que es indispensable para el desarrollo de la vida y que encierra una poderosa entidad energética; una fuerza de la que poseemos en general una exigua conciencia. Huelga decir las importantes implicaciones que esto tiene a nivel social y político a pesar de su aparente inocuidad a nivel colectivo.</p><p>Tampoco es de extrañar que exista una aparente omisión al tema en las conversaciones del día a día. Quitando grupos que han promovido el amor libre en el pasado, o colectivos satélite de la ideología woke que trata de extender su influencia más allá de lo imaginable gracias a la financiación de fundaciones millonarias, por lo general el sexo es algo que se trata con un pudor y discreción considerables. </p><p>Podemos pensar que ello pueda ser debido a una cierta herencia moral de considerarlo como algo “sucio” e indeseable -trataremos esto-. Pero puede ser que ese pudor derive más bien de la invisible conciencia de intimidad que implica el hecho sexual, de la fuerza y el poder que encierra un acto que desnuda, que entrega, que anula, y que abarca tantos vectores en todos los órdenes del Ser.</p><p></p><h4><strong>¿Un problema sexual? La perspectiva en nuestros días</strong></h4><p>El aparente antagonismo “censura-liberación” que daba pie a la introducción de este escrito no deja de ser una dialéctica que entiende la sexualidad de la misma manera, a saber: como un mero acto físico-biológico cuyo fin es la concepción o una fugaz sensación de placer. Todo lo más como un acto de intimidad y unión profunda con la pareja -un factor más que sin duda es un reflejo o síntoma de la activación de fuerzas que tienen que ver con aspectos elevados y trascendentes, es un efecto de va más allá de lo puramente animal-.</p><p>Hablábamos del no tan lejano tiempo en que se veía la desnudez y el acto sexual como algo que se debe obviar, que debe permanecer vedado a la vista y al entendimiento del público. Toda referencia a ello tenía un carácter como poco problemático y difícil. La contraposición “liberadora” que se dio fue el movimiento opuesto del mismo péndulo, una transgresión que en realidad da sentido a la concepción “puritana” inicial al precisar de ésta.</p><p>Esta concepción desacralizada y materialista del sexo, así como la censura cuando no rechazo del mismo, tiene su germen en una moral cristiana que ha confundido terrenos. </p><p>Por un lado, se adjudica la práctica de la abstinencia sexual del asceta o monje a la figura del clérigo secular –el sacerdote-, algo que por ejemplo no ocurre en tantas otras tradiciones en las que la continuidad de sangre de la casta sacerdotal se considera esencial para la continuidad de las funciones propias (véase, por ejemplo, el universo védico<a href="https://circulopyr.substack.com/#footnote-1">1</a>). </p><p>Pero es que además el celibato como práctica es condición fundamental para el camino del asceta hacia Dios por haber sido negada toda posibilidad superior del sexo. La práctica sexual es tildada como una práctica impúdica, una debilidad baja de la que la gran mayoría de personas no logra abstraerse, la ley de la carne.</p><div><figure><a href="https://substackcdn.com/image/fetch/%24s_!KHO9!,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F163f7afc-6c2b-490e-9c24-facff842f01c_1280x929.jpeg"></a><div><a href="https://substackcdn.com/image/fetch/%24s_!KHO9!,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F163f7afc-6c2b-490e-9c24-facff842f01c_1280x929.jpeg"></a><source type="image/webp"><a href="https://substackcdn.com/image/fetch/%24s_!KHO9!,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F163f7afc-6c2b-490e-9c24-facff842f01c_1280x929.jpeg"><img src="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!KHO9!,w_1456,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F163f7afc-6c2b-490e-9c24-facff842f01c_1280x929.jpeg" width="1456" height="1057" alt=""></a></source><a href="https://substackcdn.com/image/fetch/%24s_!KHO9!,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F163f7afc-6c2b-490e-9c24-facff842f01c_1280x929.jpeg"></a><div><a href="https://substackcdn.com/image/fetch/%24s_!KHO9!,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F163f7afc-6c2b-490e-9c24-facff842f01c_1280x929.jpeg"></a><div><a href="https://substackcdn.com/image/fetch/%24s_!KHO9!,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F163f7afc-6c2b-490e-9c24-facff842f01c_1280x929.jpeg"></a></div><a href="https://substackcdn.com/image/fetch/%24s_!KHO9!,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F163f7afc-6c2b-490e-9c24-facff842f01c_1280x929.jpeg"></a></div><a href="https://substackcdn.com/image/fetch/%24s_!KHO9!,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F163f7afc-6c2b-490e-9c24-facff842f01c_1280x929.jpeg"></a></div><a href="https://substackcdn.com/image/fetch/%24s_!KHO9!,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F163f7afc-6c2b-490e-9c24-facff842f01c_1280x929.jpeg"></a><figcaption>“La Lujuria”, representada por Pieter Brueghel (Brueghel, ‘el Viejo’).</figcaption></figure></div><p>Esta abstinencia, que puede tener un sentido en un plano teológico como práctica concreta, se trasvasa al plano social y se extiende a todos los seguidores de Jesús sean ascetas o no. Por lo tanto, la “fornicación” pasa a ser un mal inevitable en la gran mayoría de creyentes, estableciéndose así de manera muy tardía el sacramento del matrimonio como remedio-comodín dentro del cual orientar el acto a la procreación. </p><p>Dentro del catolicismo, la inclinación por el sexo vendría siendo una consecuencia del pecado original y -corrientes heterodoxas aparte- algo visto como impuro y sucio, un obstáculo en el camino hacia Dios, carente de todo sentido superior e incluso impropio de la naturaleza del hombre<a href="https://circulopyr.substack.com/#footnote-2">2</a>.</p><p>Qué duda cabe que la moral cristiana ha impregnado de manera importante los órdenes de vida europeos. La cuestión sexual queda destinada a esta visión desacralizada desde el primer momento. A diferencia de otras funciones como pueda ser la actividad guerrera en la caballería medieval, por ejemplo, el sentido trascendente y superior de lo sexual queda relegado al olvido, perdido en la inherencia propia como parte de nuestra naturaleza. </p><p>Al serle negada toda potencialidad en sus distintas facetas, y al ser su consideración homologada a todas las capas y funciones sociales, el sexo queda pues relegado a la inhibición autoimpuesta de la represión. Esta última no es practicada por la gran mayoría de creyentes, pero tiene consecuencias ciertamente negativas para aquel que se enfrenta al hecho sexual desde estas coordenadas.</p><p></p><h4>Pantallas, fugacidad y decorados. El sexo a día de hoy</h4><p>A pesar de la muerte de Dios, la moral –de esclavo- conservó sus categorías de ‘bien’ y ‘mal’. La consideración hacia la cuestión sexual sigue siendo la misma: un acto sin potencialidad ni sentido superior más allá del hecho físico. </p><p>Con la irrupción de la postmodernidad el ideal de la<span> </span>moral se mantiene pero cambia de vestiduras, <em>grosso modo</em> lo que antes se consideraba malo ahora se considera bueno y viceversa. Si asumimos un modelo pendular, ahora se da el cambio en que se promueve y permite todo tipo de acto sexual de manera abierta, ya no visto como algo sucio pero tampoco como algo sagrado. Seguimos en las mismas coordenadas, simplemente cambia la dirección.</p><p>Durante de las últimas décadas se ha venido dando una progresiva banalización de la sexualidad. Como en tantos otros aspectos vitales venidos a menos con la lógica moderna de rotura individual y colectiva, el sexo ha venido adoleciendo de una trivialización cada vez mayor. Los restos que podían quedar de pudor y respeto -aunque fueran inconscientes- hacia la importancia que tenía el hecho sexual, han ido viniendo a menos con el paso del tiempo. El valor de uno mismo como Ser es cada vez más despreciado, y con ello el cuidado que es necesario poner en este aspecto.</p><p>Es paradójico y no deja de ser curioso que pocas décadas atrás la cuestión sexual se tratara incluso con mayor libertad y normalidad que hoy día. En estos años –puede acudirse a la hemeroteca- las referencias a la sexualidad eran más normales y se mantenía a un tiempo ese pudor y respeto al que hacíamos referencia. </p><p>Es llamativo que hoy día, con el auge del feminismo y ciertas ideologías modernas progresistas, se ha caído de nuevo en una suerte de puritanismo velado en el que se debe tener cuidado de hacer cualquier referencia de índole sexual bajo pena de condena por parte de la inquisición moderna de lo políticamente correcto.</p><p>Sin embargo, este neo-puritanismo tapa una desbocada y exagerada banalización y descontrol sexual. Existe en este aspecto una degradación tal que no es sino síntoma inequívoco de la animalización y vulgarización de los pueblos europeos en las sociedades modernas. </p><p>Podemos enumerar múltiples factores que intervienen en este proceso. Como todo, esto no es un problema que deba tratarse de una manera aislada, sino como una cuestión interrelacionada y multivariable. Quizás aquel que no tenga un horizonte vital claro, un Mito integrado, una comunidad fuerte a la que se deba y viva perdido en el vacío que es hoy la vida cotidiana, busque en la sexualidad desbocada una salida en forma de dopamina barata que a medio plazo le debilite y a largo plazo le consuma.</p><div><figure><a href="https://substackcdn.com/image/fetch/%24s_!c5lh!,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2Ff9d4e8ef-6142-4d00-96e0-71f4f6c3c0bd_1280x720.webp"></a><div><a href="https://substackcdn.com/image/fetch/%24s_!c5lh!,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2Ff9d4e8ef-6142-4d00-96e0-71f4f6c3c0bd_1280x720.webp"></a><source type="image/webp"><a href="https://substackcdn.com/image/fetch/%24s_!c5lh!,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2Ff9d4e8ef-6142-4d00-96e0-71f4f6c3c0bd_1280x720.webp"><img src="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!c5lh!,w_1456,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2Ff9d4e8ef-6142-4d00-96e0-71f4f6c3c0bd_1280x720.webp" width="1456" height="819" alt=""></a></source><a href="https://substackcdn.com/image/fetch/%24s_!c5lh!,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2Ff9d4e8ef-6142-4d00-96e0-71f4f6c3c0bd_1280x720.webp"></a><div><a href="https://substackcdn.com/image/fetch/%24s_!c5lh!,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2Ff9d4e8ef-6142-4d00-96e0-71f4f6c3c0bd_1280x720.webp"></a><div><a href="https://substackcdn.com/image/fetch/%24s_!c5lh!,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2Ff9d4e8ef-6142-4d00-96e0-71f4f6c3c0bd_1280x720.webp"></a></div><a href="https://substackcdn.com/image/fetch/%24s_!c5lh!,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2Ff9d4e8ef-6142-4d00-96e0-71f4f6c3c0bd_1280x720.webp"></a></div><a href="https://substackcdn.com/image/fetch/%24s_!c5lh!,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2Ff9d4e8ef-6142-4d00-96e0-71f4f6c3c0bd_1280x720.webp"></a></div><a href="https://substackcdn.com/image/fetch/%24s_!c5lh!,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2Ff9d4e8ef-6142-4d00-96e0-71f4f6c3c0bd_1280x720.webp"></a></figure></div><p>El desarrollo de las comunicaciones y las pantallas permiten un acceso a una cantidad de contenidos tan grande y con una rapidez tan inmediata, que la necesidad de estímulos rápidos y variados se ha convertido en la norma. </p><p>El acceso a la pornografía<a href="https://circulopyr.substack.com/#footnote-3">3</a> es cada vez más temprano, y el número de parejas sexuales por persona crece al mismo ritmo en que decaen las relaciones monógamas. La falta de sacrificio, la indolencia y la vulgaridad llevan a la degradación y a la disolución de las sociedades sin necesidad de una invasión externa. Este problema multifactorial lleva consigo, aparte de la ya mentada hipersexualización vacía como hecho en sí<a href="https://circulopyr.substack.com/#footnote-4">4</a>, consecuencias biológicas y psicológicas de gran calado: caídas preocupantes en la fertilidad, depresiones, desórdenes psicológicos, pérdida de testosterona y, paradójicamente, un decaimiento significativo en las capacidades sexuales del hombre<a href="https://circulopyr.substack.com/#footnote-5">5</a>.</p><p>Estos desórdenes son cada vez más frecuentes y manifiestos, pero no nos detendremos en ello. Es de sobra conocido y basta una ligera observación para observar los efectos que tiene una relajación en este sentido. Un análisis en detalle de esta cuestión excede los límites y el tema de este artículo, pero puede encontrarse información relativa con una simple búsqueda en la Red.</p><p></p><h4><strong>Biologicismo, Psicoanálisis y Marxismo: La triple inversión de valores</strong></h4><p>Dentro de los desvaríos modernos que pululan en el Babel que es Occidente, nos topamos con<span> </span>la consideración del género como una construcción social. Admitido el acto sexual como un mero acto físico y asumido el relativismo que despoja de referentes claros al individuo, se cae en este tipo de visiones utilitarias y enmarcadas en la explicación materialista de la historia. </p><p>Esta concepción tan absurda no deja de ser una consecuencia lógica de la negación de toda metafísica o principio más allá de la psicología, y de la asunción de lo social como universo limitado.</p><p>Esta tesis asume que sexo (como principio masculino o femenino) y género serían cuestiones separadas e independientes una de otra. Siendo así que cabe toda posibilidad y combinación. Como si se tratara de un nuevo pecado original, la sociedad habría conformado los mecanismos para asociar un cierto sexo a un cierto género, el camino de liberación pasa por disociar estas ideas y adoptar el género que supuestamente es más propio independientemente del sexo biológico que se posea.</p><p>No vamos a comentar más acerca de este dislate que no se sostiene por ninguna parte. El principio masculino o femenino tiene su correspondiente manifestación biológica, psicológica y eterna en un sentido que va más allá del tiempo al margen de la duración del cuerpo. El relativismo no cabe a este respecto.</p><p>Más allá de la normalización de la disforia de género, encontramos también otras corrientes de estudio que tratan el sexo y su importancia como elemento integrante y definidor de lo humano. </p><p>El psicoanálisis ha venido tomando una gran importancia desde la segunda mitad del siglo XIX cuando fuera alumbrado por Freud y continuado por discípulos como Jung. Este último, por cierto, muchas veces apreciado y valorado en ambientes de corte “tradicional” por la carga simbólica que maneja en sus arquetipos y el disfraz mitológico que gasta.</p><p>Una lectura más detallada comienza por Freud y su tripartición de individuo y sociedades humanas en capas de consciente y subconsciente. La forja de civilizaciones vendría a ser resultado de una represión de las pulsiones sexuales y los deseos por parte de la moral que empieza a imponer cierto miembro de la tribu para después hacerse norma. </p><p>La energía que representa la libido sería acotada y reconducida creando, según Marcuse, una sociedad normativa impositiva y explotadora. Jung estudiaría los mecanismos de esta absolutización del sexo y la libido como fuerza primordial para poner en orden las capas de consciente e inconsciente de sus pacientes. Sexo e inconsciente como planos definitorios y absolutos del ser humano.</p><div><figure><a href="https://substackcdn.com/image/fetch/%24s_!e8re!,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F551095dc-bd94-4ea0-881b-5e3000d9f557_975x675.png"></a><div><a href="https://substackcdn.com/image/fetch/%24s_!e8re!,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F551095dc-bd94-4ea0-881b-5e3000d9f557_975x675.png"></a><source type="image/webp"><a href="https://substackcdn.com/image/fetch/%24s_!e8re!,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F551095dc-bd94-4ea0-881b-5e3000d9f557_975x675.png"><img src="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!e8re!,w_1456,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F551095dc-bd94-4ea0-881b-5e3000d9f557_975x675.png" width="1456" height="1008" alt=""></a></source><a href="https://substackcdn.com/image/fetch/%24s_!e8re!,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F551095dc-bd94-4ea0-881b-5e3000d9f557_975x675.png"></a><div><a href="https://substackcdn.com/image/fetch/%24s_!e8re!,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F551095dc-bd94-4ea0-881b-5e3000d9f557_975x675.png"></a><div><a href="https://substackcdn.com/image/fetch/%24s_!e8re!,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F551095dc-bd94-4ea0-881b-5e3000d9f557_975x675.png"></a></div><a href="https://substackcdn.com/image/fetch/%24s_!e8re!,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F551095dc-bd94-4ea0-881b-5e3000d9f557_975x675.png"></a></div><a href="https://substackcdn.com/image/fetch/%24s_!e8re!,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F551095dc-bd94-4ea0-881b-5e3000d9f557_975x675.png"></a></div><a href="https://substackcdn.com/image/fetch/%24s_!e8re!,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F551095dc-bd94-4ea0-881b-5e3000d9f557_975x675.png"></a><figcaption>El reduccionismo de la existencia a una cuestión físico-psíquica continúa marcando el tempo de la desacralización y reducción del hombre a mera limitación.</figcaption></figure></div><p>El fruto de esta represión de los instintos primarios sería el ego, y con ello se definiría la civilización a nivel colectivo. En un trabajo que recoge las tesis de Freud<a href="https://circulopyr.substack.com/#footnote-6">6</a>, Marcuse expone la necesidad de terminar con las mentadas represiones y -junto al desarrollo de la técnica como causa necesaria<a href="https://circulopyr.substack.com/#footnote-7">7</a>- construir una sociedad sin traumas y feliz. </p><p>Marcuse fue de los principales promotores de la revolución sexual que se dio en los EEUU de los años 60, donde se desliga la idea de placer y reproducción en el sexo. Y de aquellos barros culturales, los lodos de actualidad que venimos sufriendo en el mundo occidental (a los que, insistimos, no podía haberse llegado de no ser por una desacralización previa del hecho sexual a causa del embate cristiano).</p><p>No deja de ser curioso, una vez más, la observancia de otro “pecado original” en esta corriente moderna. El psicoanálisis plantea esta ordenación del ser humano centrada en lo psicológico y más allá pero hacia “lo inferior”, esto es, en capas de mente de las que no somos conscientes y en las que no operaría la fuente luminosa del Intelecto. </p><p>Se trata de una inversión de valores. En vez de apuntar hacia lo alto y Trascendente toca las teclas más bajas, como una programación en bajo nivel, manteniendo al hombre en la limitación del ego o de sus bajas pulsiones.</p><p>Tampoco podemos reducir al hombre a una interpretación darwiniana, puramente biológica animal como una especie separada en dos sexos que llevan a cabo el coito para procrear. Se nos dirá que el hecho de sentir placer en la unión sexual es un mecanismo natural para favorecer la procreación. </p><p>Estaríamos obviando los aspectos más importantes que dan sentido a la existencia humana dentro de un Cosmos manifestado. Visos de eternidad que son honrados desde la noche de los tiempos. En lo que atañe al escrito que nos ocupa, siempre se ha dado importancia al sexo y al acto sexual como una cuestión fundamental para el individuo y para la tribu. De esto último trataremos en la segunda parte del presente trabajo.</p><p></p><h4><strong>Padre Cielo, Madre Tierra. Una manifestación sexuada</strong></h4><p>El acto sexual trata de la unión de principios -masculino y femenino- y comporta mucho más que un simple acto de fecundación. Baste ver toda la complejidad de un proceso que incluye prácticas y necesidades que van más allá de la utilidad procreadora y que, sin embargo, entendemos como imprescindibles. Un claro ejemplo es el beso. </p><p>El beso no tiene utilidad reproductiva, y sin embargo es una práctica más que frecuente y con un gran peso en el proceso amatorio –casi no se podría entender el acto sexual sin el beso-. En la órbita más oriental se la da una importancia mucho mayor que la que se le da en el actual Occidente –quién sabe si a raíz de la desacralización crónica de siglos atrás- siendo que involucra una fuerte interconexión a nivel sutil. Los espíritus se armonizan en el intercambio del hálito. Tanto es así que el Tantra y el Tao lo consideran especialmente importante y desarrollan tratados que explican este acto tan íntimo y concreto<a href="https://circulopyr.substack.com/#footnote-8">8</a>.</p><p>Contrariamente a las visiones que constriñen al hombre en un plano puramente animal, social, psicológico o emocional, preferiremos tender a lo alto y atender a las tradiciones cuyo contenido nos haga recordar aquello que es inherente a nosotros en lo relativo a la cuestión sexual como una faceta más del camino reconocer lo sagrado y, por ende, serlo.</p><p>Tradicionalmente, la manifestación cósmica es una realidad marcadamente sexuada, esto es, sus elementos pertenecen a algunos de los dos sexos, masculino o femenino. Dos principios ontológicos transversales<a href="https://circulopyr.substack.com/#footnote-9">9</a> que engendran vida y dan muerte en el infinito girar de la manifestación. Los principio masculino y femenino son, pues, principios previos a estados psicológicos y biológicos, que individúan y caracterizan a cada ser.</p><div><figure><a href="https://substackcdn.com/image/fetch/%24s_!QZIp!,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F5473648f-7207-416b-8fd8-86d502eee87e_383x522.jpeg"></a><div><a href="https://substackcdn.com/image/fetch/%24s_!QZIp!,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F5473648f-7207-416b-8fd8-86d502eee87e_383x522.jpeg"></a><source type="image/webp"><a href="https://substackcdn.com/image/fetch/%24s_!QZIp!,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F5473648f-7207-416b-8fd8-86d502eee87e_383x522.jpeg"><img src="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!QZIp!,w_1456,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F5473648f-7207-416b-8fd8-86d502eee87e_383x522.jpeg" width="1456" height="1984" alt=""></a></source><a href="https://substackcdn.com/image/fetch/%24s_!QZIp!,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F5473648f-7207-416b-8fd8-86d502eee87e_383x522.jpeg"></a><div><a href="https://substackcdn.com/image/fetch/%24s_!QZIp!,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F5473648f-7207-416b-8fd8-86d502eee87e_383x522.jpeg"></a><div><a href="https://substackcdn.com/image/fetch/%24s_!QZIp!,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F5473648f-7207-416b-8fd8-86d502eee87e_383x522.jpeg"></a></div><a href="https://substackcdn.com/image/fetch/%24s_!QZIp!,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F5473648f-7207-416b-8fd8-86d502eee87e_383x522.jpeg"></a></div><a href="https://substackcdn.com/image/fetch/%24s_!QZIp!,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F5473648f-7207-416b-8fd8-86d502eee87e_383x522.jpeg"></a></div><a href="https://substackcdn.com/image/fetch/%24s_!QZIp!,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F5473648f-7207-416b-8fd8-86d502eee87e_383x522.jpeg"></a></figure></div><p>La manifestación procede del Uno y toma forma. Cada elemento se “cronifica” en el devenir con predominancia de uno de los dos principios masculino o femenino<a href="https://circulopyr.substack.com/#footnote-10">10</a>. En la esfera de la manifestación existe, por tanto, una dualidad a este respecto que buscará encontrarse y complementarse en el principio Uno tras su fusión -véase a este respecto el mito del andrógino platónico<a href="https://circulopyr.substack.com/#footnote-11">11</a>-.</p><p>En la segunda parte de este escrito, ahondaremos en la unión sexual como reflejo de esa unión trascendente y como simbolismo que, una vez más, va más allá de la mera reproducción de la especie. La naturaleza de lo manifestado es sexuada y, por tanto, dual. Esta realidad complementaria se manifiesta en multitud de tradiciones y simbolismos que podrán incluso ser cambiantes y algo indefinidos en función de la región geográfica y la escuela concreta que tratemos.</p><p>Los símbolos y deidades que representan a cada principio suelen, por lo general, repetirse y mostrar una coherencia. Es recurrente la imagen del Cielo y la Tierra, el Sol y la Luna, al Agua y el Fuego… siempre pares de elementos que, unidos, pareciera que conforman la totalidad de la naturaleza.</p><div><figure><a href="https://substackcdn.com/image/fetch/%24s_!eY-O!,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2Fc8eb82a1-f911-4229-b946-9bd68858bbef_2745x1840.jpeg"></a><div><a href="https://substackcdn.com/image/fetch/%24s_!eY-O!,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2Fc8eb82a1-f911-4229-b946-9bd68858bbef_2745x1840.jpeg"></a><source type="image/webp"><a href="https://substackcdn.com/image/fetch/%24s_!eY-O!,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2Fc8eb82a1-f911-4229-b946-9bd68858bbef_2745x1840.jpeg"><img src="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!eY-O!,w_1456,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2Fc8eb82a1-f911-4229-b946-9bd68858bbef_2745x1840.jpeg" width="1456" height="976" alt=""></a></source><a href="https://substackcdn.com/image/fetch/%24s_!eY-O!,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2Fc8eb82a1-f911-4229-b946-9bd68858bbef_2745x1840.jpeg"></a><div><a href="https://substackcdn.com/image/fetch/%24s_!eY-O!,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2Fc8eb82a1-f911-4229-b946-9bd68858bbef_2745x1840.jpeg"></a><div><a href="https://substackcdn.com/image/fetch/%24s_!eY-O!,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2Fc8eb82a1-f911-4229-b946-9bd68858bbef_2745x1840.jpeg"></a></div><a href="https://substackcdn.com/image/fetch/%24s_!eY-O!,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2Fc8eb82a1-f911-4229-b946-9bd68858bbef_2745x1840.jpeg"></a></div><a href="https://substackcdn.com/image/fetch/%24s_!eY-O!,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2Fc8eb82a1-f911-4229-b946-9bd68858bbef_2745x1840.jpeg"></a></div><a href="https://substackcdn.com/image/fetch/%24s_!eY-O!,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2Fc8eb82a1-f911-4229-b946-9bd68858bbef_2745x1840.jpeg"></a><figcaption>Siendo el reconocido Helios Ἥλῖος la deidad masculina del Sol en el panteón griego, existen variaciones con respecto a deidades correspondientes. Los lobos persiguen a las diosas Sól y Máni: el Sol y La Luna que cruzan cada día el cielo para marcar el año a los hombres. </figcaption></figure></div><p>El principio masculino<span> </span>suele relacionarse con el Cielo, el padre celestial como regidor. Este principio -<em>yang</em> en la tradición taoísta- se asocia a la forma, la lógica, la firmeza, la ética en sentido categórico como ley interior autónoma. Son funciones propias de este principio la del guerrero y el asceta en búsqueda de realizar el ser por sí.</p><p>El principio femenino, en cambio, suele estar invariablemente relacionado con el principio de la Tierra<a href="https://circulopyr.substack.com/#footnote-12">12</a> como elemento generador, como sustrato de vida y fuente de la infinitud que se despliega. Como elemento de Tierra –o polo <em>yin</em> del Tao- la feminidad es materia, suelo, posibilidad indeterminada. Es la potencialidad y acto del infinito que encierra. </p><p>La realización de la feminidad viene en la entrega por el otro: en su papel de madre la mujer renuncia a todo por el hijo<a href="https://circulopyr.substack.com/#footnote-13">13</a>, en su papel de amante ejercerá una <em>devotio</em> que la podrá llevar incluso a lanzarse a las llamas por su amado<a href="https://circulopyr.substack.com/#footnote-14">14</a>. Si el masculino es ese principio olímpico de luz, <em>logos</em>, el femenino es el alma, <em>psyché</em>,<em> </em>el aliento en la manifestación de vida desplegada en el devenir. Su leitmotiv es pues relativo a lo demás –la <em><span>ś</span>akti</em> desplegada en innumerables formas-, y su función se decantará u oscilará entre esos principios ‘demetriano’ de madre o ‘afrodisiano’ de amante<a href="https://circulopyr.substack.com/#footnote-15">15</a>.</p><p>Otro elemento íntimamente relacionado con la feminidad es el agua. En el agua se encuentra esa posibilidad indeterminada, ese receptáculo pasivo en el que uno se sumerge pero en el que subyace un profundo abismo insondable. En el agua existen las infinitas formas de la manifestación, y es el compuesto químico que da la posibilidad de sustentar la vida y que recibe sin destruir aquello que se le acerque. La Dama del lago o las lamias que atraen a los pastores para sumergirlos en el río, son representaciones de esa fascinación del principio femenino y de la potencialidad que alberga.</p><p>“<em>En sus relaciones con los maridos, [Pitágoras] les pedía que tuvieran en cuenta que comúnmente los padres, en consideración a la condición femenina, les habían concedido amar más a los que estaban casados con ellas que a los que las habían engendrado. Por ello, era correcto no oponerse a sus esposos, o bien estimar entonces que ellas dominaban, cada vez que los maridos las sometían</em>”<a href="https://circulopyr.substack.com/#footnote-16">16</a>.</p><p>Como ocurre con Geb y Nut la simbología puede ser variable y voluble, traspasar incluso categorías y cambiar de agentes a actos. Tal es el caso, por ejemplo, del fuego cuando representa tanto al principio masculino -o femenino- como al acto de la unión sexual. En el mundo alquímico el elemento fuego está típicamente asociado a un principio masculino y se encuentra representado por el triángulo con la punta hacia arriba; mientas que el elemento agua queda asociado a un principio femenino, triángulo invertido con forma de copa y de vagina. La unidad de ambos formaría la totalidad del Cosmos<a href="https://circulopyr.substack.com/#footnote-17">17</a>.<span> </span>El triángulo tiene un sentido de fecundidad -Pausanias menciona un lugar llamado <em>delta</em> (<span>Δ</span>) considerado un santuario de Démeter<a href="https://circulopyr.substack.com/#footnote-18">18</a>-, la letra griega asignada a este símbolo se ha interpretado en un sentido de “vulva” al tener un sentido primario de “matriz” y “fuente”<a href="https://circulopyr.substack.com/#footnote-19">19</a>. El triángulo es símbolo de mujer para los griegos y es muy importante en la iconografía de la <em>devi</em> en la tradición hindú<a href="https://circulopyr.substack.com/#footnote-20">20</a>.</p><p>Digresión aparte, decíamos que el fuego se asocia al elemento masculino, a <em>agni</em> como fuego ritual.<a href="https://circulopyr.substack.com/#footnote-21">21</a> Y enlazando la cosmogonía hindú como renacimiento del Cosmos en cada rito, el elemento femenino lo representa el ara de los sacrificios: la unión de ambos engendra la progenie, la totalidad del Cosmos<a href="https://circulopyr.substack.com/#footnote-22">22</a>.</p><div><figure><a href="https://substackcdn.com/image/fetch/%24s_!3ZPi!,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F5de52402-e641-40f3-9ee0-e6b388dfcbb5_1050x700.webp"></a><div><a href="https://substackcdn.com/image/fetch/%24s_!3ZPi!,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F5de52402-e641-40f3-9ee0-e6b388dfcbb5_1050x700.webp"></a><source type="image/webp"><a href="https://substackcdn.com/image/fetch/%24s_!3ZPi!,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F5de52402-e641-40f3-9ee0-e6b388dfcbb5_1050x700.webp"><img src="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!3ZPi!,w_1456,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F5de52402-e641-40f3-9ee0-e6b388dfcbb5_1050x700.webp" width="1456" height="971" alt=""></a></source><a href="https://substackcdn.com/image/fetch/%24s_!3ZPi!,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F5de52402-e641-40f3-9ee0-e6b388dfcbb5_1050x700.webp"></a><div><a href="https://substackcdn.com/image/fetch/%24s_!3ZPi!,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F5de52402-e641-40f3-9ee0-e6b388dfcbb5_1050x700.webp"></a><div><a href="https://substackcdn.com/image/fetch/%24s_!3ZPi!,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F5de52402-e641-40f3-9ee0-e6b388dfcbb5_1050x700.webp"></a></div><a href="https://substackcdn.com/image/fetch/%24s_!3ZPi!,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F5de52402-e641-40f3-9ee0-e6b388dfcbb5_1050x700.webp"></a></div><a href="https://substackcdn.com/image/fetch/%24s_!3ZPi!,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F5de52402-e641-40f3-9ee0-e6b388dfcbb5_1050x700.webp"></a></div><a href="https://substackcdn.com/image/fetch/%24s_!3ZPi!,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F5de52402-e641-40f3-9ee0-e6b388dfcbb5_1050x700.webp"></a><figcaption><span> El </span><em><span>ś</span>iva lingam</em> es una primitiva representación de Shiva como falo. En la imagen se le sitúa sobre el <em>yoni </em>como vulva, ara sacrificial. En la unidad de ambos principios sagrados se despliega la manifestación. </figcaption></figure></div><p>No obstante, la plasticidad simbólica tiene límites difusos, y encontramos a un <em>varuna</em><a href="https://circulopyr.substack.com/#footnote-23">23</a> como señor de las aguas y los océanos, pero también a la venerada <em>ganga</em> o deidad fluvial del Ganges. Asimismo, la llama es asociada a un mismo tiempo a la matriz de la mujer cuando ésta se convierte en el fuego sacrificial<a href="https://circulopyr.substack.com/#footnote-24">24</a>. No es extraño tampoco encontrar en la iconografía tántrica y budista a deidades femeninas envueltas en llamas, o representaciones de la unión sexual envuelta también entre llamas. Este último es un fuego derivado de la generación cósmica que se da en cada rito, y quizás también marque una relación con la simbología que hace el budismo del <em>kamma</em><a href="https://circulopyr.substack.com/#footnote-25">25</a>(karma).</p><div></div><p></p><h4><strong>La interrelación de los principios ontológicos</strong></h4><p>A medida que ahondamos en el estudio y la observación de las distintas tradiciones y en su simbolismo, concretamente en el aspecto sexual que nos atañe, nos encontramos con una complicada red de interrelaciones y aparentes contradicciones que cubren esos principios transversales ontológicos. </p><p>Los principios masculino y femenino definen no solamente a los que han tenido un nacimiento humano. A lo largo de un amplísimo abanico de vías muy diferentes entre sí, encontramos asignaciones de sexo a vegetales, minerales, herramientas y todo tipo de objetos<a href="https://circulopyr.substack.com/#footnote-26">26</a>.</p><p>La manifestación cósmica es un mundo sexuado, en el que ambos principios participan en distintas proporciones, se interrelacionan y procrean continuamente. Podemos pensar en que la movilidad simbólica implica una falta de rigidez, una ambigüedad, a la hora de hacer una interpretación; pero es posible que no sea un aspecto que invalide la verdad trascendente que encierra, pues la manifestación parte del principio Uno y cada cosa participa de esa naturaleza trascendente<a href="https://circulopyr.substack.com/#footnote-27">27</a> que posee en sí la totalidad. Esto es, la unidad del principio masculino con el principio femenino. </p><p>En la infinita multiplicidad desplegada, todas las formas son combinaciones en distinta proporción. </p><p>En la tradición <em>s<span>āṃ</span>khya</em>, el <em>puru<span>ṣ</span>a</em> –el principio impasible- fecunda a la <em>prak<span>ṛ</span>ti</em> –naturaleza, energía primordial de todo devenir- rompiendo el equilibrio de las gunas<a href="https://circulopyr.substack.com/#footnote-28">28</a> y generando así la realidad manifestada. </p><p>El shaktismo considera la unión de <em><span>ś</span>iva</em> –presente en todo, principio inmutable- con su consorte <em><span>ś</span>akti</em> –llama generadora de formas, tiempo, desenvolvimiento- dando lugar así al Cosmos como un Sol que irradia su llama. </p><p>Platón nos muestra en el Banquete la separación del andrógino que resulta en seres con una cierta proporción de cada sexo, y que buscan a su complementario para completarse.</p><div><figure><a href="https://substackcdn.com/image/fetch/%24s_!Yk3f!,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F89486a71-a866-4242-ba95-c88159fe138b_1123x509.png"></a><div><a href="https://substackcdn.com/image/fetch/%24s_!Yk3f!,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F89486a71-a866-4242-ba95-c88159fe138b_1123x509.png"></a><source type="image/webp"><a href="https://substackcdn.com/image/fetch/%24s_!Yk3f!,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F89486a71-a866-4242-ba95-c88159fe138b_1123x509.png"><img src="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!Yk3f!,w_1456,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F89486a71-a866-4242-ba95-c88159fe138b_1123x509.png" width="1456" height="660" alt=""></a></source><a href="https://substackcdn.com/image/fetch/%24s_!Yk3f!,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F89486a71-a866-4242-ba95-c88159fe138b_1123x509.png"></a><div><a href="https://substackcdn.com/image/fetch/%24s_!Yk3f!,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F89486a71-a866-4242-ba95-c88159fe138b_1123x509.png"></a><div><a href="https://substackcdn.com/image/fetch/%24s_!Yk3f!,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F89486a71-a866-4242-ba95-c88159fe138b_1123x509.png"></a></div><a href="https://substackcdn.com/image/fetch/%24s_!Yk3f!,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F89486a71-a866-4242-ba95-c88159fe138b_1123x509.png"></a></div><a href="https://substackcdn.com/image/fetch/%24s_!Yk3f!,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F89486a71-a866-4242-ba95-c88159fe138b_1123x509.png"></a></div><a href="https://substackcdn.com/image/fetch/%24s_!Yk3f!,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F89486a71-a866-4242-ba95-c88159fe138b_1123x509.png"></a><figcaption><em><span>ś</span><span style="color:rgb(64,64,64);">iva </span></em><span>y </span><em><span style="color:rgb(64,64,64);">p</span><span>ā</span><span style="color:rgb(64,64,64);">rvat</span><span>ī</span></em></figcaption></figure></div><p></p><h4>Conclusiones</h4><p>Cada uno de los principios es de acuerdo a su naturaleza propia, y operará de acuerdo a su ética. Frente a la ideología materialista, despersonalizada y gris, que desacraliza la realidad del Cosmos manifestado, contraponemos la vivencia de acuerdo a la sacralidad del mismo. Cada acto, objeto y forma cumple su papel, tiene su posición y encierra la propiedad divina de lo que es eterno.</p><p>Armonizando con la manifestación -mundo relativo de formas y cambios, nacimientos y muertes, movimiento perpetuo, destrucción y eternidad velada- armonizamos con lo sagrado que encierra y reconocemos así la propia Divinidad que trasciende el tiempo y se reconoce a sí misma en lo que no puede morir.</p><p>Cumplamos cada uno con su función, sin apegos y sin esperar resultado alguno, honrando a la multiplicidad de dioses y a cada uno de acuerdo a su rango. Conservemos siempre la conciencia de que en la Divinidad nada nace ni nada muere<a href="https://circulopyr.substack.com/#footnote-29">29</a>.</p><p>En la segunda parte estudiaremos la cuestión del acto sexual en sí. </p><p>Ahora hemos preparado el terreno para tener un esbozo de una visión tradicional de un mundo sexuado. Esto es, el terreno y los principios a partir de los cuales se dará la unión sexual y todo lo que ello implica.</p><p>Nos aproximaremos de manera transversal: desde su vertiente física hasta la inherencia más sutil y espiritual. Estudiaremos el cuerpo sutil, la geografía sagrada del cuerpo que interviene en esta imagen de superación de la dualidad. </p><p>Analizaremos también la distinta consideración que del acto sexual se hace desde las diferentes funciones, desde las diferentes prácticas y desde las diferentes tradiciones. </p><p>A diferencia de la vivencia sexual que impera en el mundo europeo a día de hoy, una consideración seria nos enfrentará a las importantes implicaciones que el acto sexual tiene a nivel físico y metafísico. Además, la multiplicidad de funciones dentro de la tribu obligará a considerar una múltiple visión del sexo, que no será, como se deducirá por lo expuesto, ni meramente reproductiva ni un vacuo placer pasajero. </p><div><a href="https://circulopyr.substack.com/#footnote-anchor-1">1</a><div><p>Pániker, A. (2014). La sociedad de castas. Kairós. El término sánscrito de lo que entendemos por “casta” es <em>jati</em>, literalmente ‘nacimiento’. La casta que define la función social se encuentra ligada a la biología y la herencia. Las normas que regulan los matrimonios son muy estrictas de cara a mantener una observancia en este sentido.</p></div></div><div><a href="https://circulopyr.substack.com/#footnote-anchor-2">2</a><div><p>Evola, J. (1981). Metafísica del sexo. Ediciones Heliodoro</p></div></div><div><a href="https://circulopyr.substack.com/#footnote-anchor-3">3</a><div><p>EPDATA. (8 de octubre de 2025). <em>El consumo de pornografía en la juventud española, en datos y gráficos</em>. EPDATA. <a href="https://www.epdata.es/datos/consumo-pornografia-jovenes-datos-graficos/385">Enlace</a></p></div></div><div><a href="https://circulopyr.substack.com/#footnote-anchor-4">4</a><div><p>Evitamos hacer valoraciones de tipo moral con calificaciones de ‘bueno’ o ‘malo’. No es una cuestión de la sexualización <em>per se</em>, sino que entendemos que el acto sexual y todo lo que lo rodea porta unas potencialidades y pone en marcha unas fuerzas que no son para tomarse a la ligera. La hipersexualización que aquí aducimos se refiere a la dispersión y banalidad con que se hace uso del acto sexual, del cuerpo, y de ciertas energías que, desbocadas sin control, llevan a las consecuencias que observamos hoy.</p></div></div><div><a href="https://circulopyr.substack.com/#footnote-anchor-5">5</a><div><p>European Association of Urology. (2026). <em>Sexual and Reproductive Health</em>. EAU. <a href="https://uroweb.org/guidelines/sexual-and-reproductive-health">Enlace</a></p></div></div><div><a href="https://circulopyr.substack.com/#footnote-anchor-6">6</a><div><p>Marcuse, H. (1968). <em>Eros y civilización</em>. Editorial Seix Barral.</p></div></div><div><a href="https://circulopyr.substack.com/#footnote-anchor-7">7</a><div><p>Círculo PYR. (30 de noviembre de 2025). <em>El trabajo (no) te hará libre</em>. CPYR. https://ift.tt/zWjlwti</p></div></div><div><a href="https://circulopyr.substack.com/#footnote-anchor-8">8</a><div><p>Douglas, N. y Slinger, P. (1979). <em>Secretos sexuales</em>. Ediciones Martínez Roca</p></div></div><div><a href="https://circulopyr.substack.com/#footnote-anchor-9">9</a><div><p>Ver nota 2.</p></div></div><div><a href="https://circulopyr.substack.com/#footnote-anchor-10">10</a><div><p>Ver nota 2.</p></div></div><div><a href="https://circulopyr.substack.com/#footnote-anchor-11">11</a><div><p>Platón. (1989). <em>El Banquete</em>. Alianza Editorial</p></div></div><div><a href="https://circulopyr.substack.com/#footnote-anchor-12">12</a><div><p>Existe una curiosa excepción, y es que en la cosmogonía del antiguo Egipto el principio femenino es asociado con el Cielo en la diosa Nut. El principio masculino se encontraría en la Tierra, el dios Geb. Este último orienta su falo hacia Nut -que como Cielo se arquea hacia abajo tocando el suelo con la punta de los dedos y los pies- y a Geb como Tierra se le considera la “fuente de soberanía de aquellos que rigen la tierra” –Butler, E. (2021) <em>Goddesses and Gods of the Ancient Egypt</em>. Phaidra Editions-. Esta imagen del dios yaciente y penetrando con su falo a la diosa que está sobre él también la encontramos en el Tantrismo hindú, con la <em>devi</em> llevando “la voz cantante” como aspecto que despliega con gran energía infinitud de formas en la manifestación cósmica.</p></div></div><div><a href="https://circulopyr.substack.com/#footnote-anchor-13">13</a><div><p>“No es la que llaman madre la que engendra al hijo, sino que es sólo la nodriza del embrión recién sembrado. Engendra el que fecunda, mientras que ella sólo conserva el brote –sin que por ello dejen de ser extraños entre sí-, con tal de que no se lo malogre una deidad”. <em>Las Euménides</em>. Esquilo</p></div></div><div><a href="https://circulopyr.substack.com/#footnote-anchor-14">14</a><div><p>Véase por ejemplo la inmolación de Brunilda en el Cantar de los Nibelungos, o el abrazo con el fuego de Sati –primera esposa de Shiva- que se arroja a las llamas por la humillación que su esposo sufre a causa de su padre. Encontramos también a Evadne, hija del rey de Argos, que se arroja a las llamas de la pira funeraria de su esposo, Capaneo, una vez este fue alcanzado por un rayo de Zeus.</p></div></div><div><a href="https://circulopyr.substack.com/#footnote-anchor-15">15</a><div><p>Ver nota 2.</p></div></div><div><a href="https://circulopyr.substack.com/#footnote-anchor-16">16</a><div><p>Jámblico. (2003). <em>Vida Pitagórica. Protéptico</em>. Editorial Gredos.</p></div></div><div><a href="https://circulopyr.substack.com/#footnote-anchor-17">17</a><div><p>Que vendría representado gráficamente por una estrella de seis puntas al superponer un triángulo sobre el otro. Rizando el rizo, podríamos pensar en que cada punta vendría a ser cada una de las aspas de la runa germánica Hagal (el Todo). Valga este ejemplo de interpretación ‘a la ligera’ para señalar que estos cruces de simbologías y trasvases de una tradición a otra pueden ser golosos, y pueden ofrecer un espejismo de pleno sentido que alimente a un ego que “quiera ver” estas correspondencias que afirman tesis subjetivas. Aprovechamos la oportunidad para aconsejar cautela en este sentido. Aunque muchas veces es bastante probable que exista una correspondencia real, en otras ocasiones puede ser una estética y una voluntad inconsciente las que jueguen una mala pasada. Aconsejamos siempre estudiar cada tradición por separado, ahondando en sus fuentes más puras y primitivas, y tener especial cuidado en la comparación de unas con otras.</p></div></div><div><a href="https://circulopyr.substack.com/#footnote-anchor-18">18</a><div><p>Eliade, M. (1974). <em>Herreros y alquimistas</em>. Alianza Editorial.</p></div></div><div><a href="https://circulopyr.substack.com/#footnote-anchor-19">19</a><div><p>Íbid.</p></div></div><div><a href="https://circulopyr.substack.com/#footnote-anchor-20">20</a><div><p>Daniélou, A. (1986). <em>Shiva y Dionisos</em>. Kairós.</p></div></div><div><a href="https://circulopyr.substack.com/#footnote-anchor-21">21</a><div><p>“<em>Adoro a Agni, situado al frente, la Divinidad de la yajña, ṛtvik o aquel que posee el éxtasis de la Verdad. Él, el sacerdote convocante, activa de manera excelente (en los seres humanos) el éxtasis durmiente</em>”. (ṛgveda, 1.1.1)</p></div></div><div><a href="https://circulopyr.substack.com/#footnote-anchor-22">22</a><div><p>Ver nota 18</p></div></div><div><a href="https://circulopyr.substack.com/#footnote-anchor-23">23</a><div><p>ṛgveda, 7.86</p></div></div><div><a href="https://circulopyr.substack.com/#footnote-anchor-24">24</a><div><p>bṛihadāraṇyaka-upaniṣad, 6.2.12</p></div></div><div><a href="https://circulopyr.substack.com/#footnote-anchor-25">25</a><div><p>El fuego del <em>kamma</em>. El principio del karma se representa en el Budismo como una llama, una fuerza abrasadora que va pasando de una existencia individual a otra, alimentada por el combustible del afán y del deseo (<em>taṇhā</em>). Evola, J., (2009) <em>La doctrina del Despertar. El Budismo y su finalidad práctica</em>. Grijalbo.</p></div></div><div><a href="https://circulopyr.substack.com/#footnote-anchor-26">26</a><div><p>Ver nota 18</p></div></div><div><a href="https://circulopyr.substack.com/#footnote-anchor-27">27</a><div><p>Huparxis. (16 de abril de 2026). <em>Acerca de Banquete 208a-210d</em>. https://ift.tt/fp9uaW6</p></div></div><div><a href="https://circulopyr.substack.com/#footnote-anchor-28">28</a><div><p>En la filosofía del <em>sāṃkhya</em>, la totalidad del Cosmos manifestado y los objetos que contiene (también hombres, animales, plantas y resto de seres) se forman a partir de una combinación precisa en distintas proporciones de tres energías fundamentales (<em>gunas</em>) que –entretejidas- determinan las cualidades y los ‘estados sutiles’ de estos objetos. Estas tres <em>gunas</em> se desglosan en: <em>sattva </em>(pureza, equilibrio, armonía), <em>rajas </em>(energía, pasión, movimiento, acción) y <em>tamas </em>(indolencia, oscuridad, pesadez, ignorancia).</p></div></div><div><a href="https://circulopyr.substack.com/#footnote-anchor-29">29</a><div><p>“<em>Ella nunca nace, ni muere en ningún momento; ni, habiendo llegado a ser (una vez), deja de ser de nuevo. Ella es nonata, eterna, permanente y primigenia. A ella no se le mata cuando se mata al cuerpo</em>”. bhagavad-gītā</p></div></div>
<p><a href="https://circulopyr.substack.com/p/padre-cielo-madre-tierra-el-sexo" target="_blank">- Enlace a artículo -</a></p>
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