Psicología

Centro MENADEL PSICOLOGÍA Clínica y Tradicional

Psicoterapia Clínica cognitivo-conductual (una revisión vital, herramientas para el cambio y ayuda en la toma de consciencia de los mecanismos de nuestro ego) y Tradicional (una aproximación a la Espiritualidad desde una concepción de la psicología que contempla al ser humano en su visión ternaria Tradicional: cuerpo, alma y Espíritu).

“La psicología tradicional y sagrada da por establecido que la vida es un medio hacia un fin más allá de sí misma, no que haya de ser vivida a toda costa. La psicología tradicional no se basa en la observación; es una ciencia de la experiencia subjetiva. Su verdad no es del tipo susceptible de demostración estadística; es una verdad que solo puede ser verificada por el contemplativo experto. En otras palabras, su verdad solo puede ser verificada por aquellos que adoptan el procedimiento prescrito por sus proponedores, y que se llama una ‘Vía’.” (Ananda K Coomaraswamy)

La Psicoterapia es un proceso de superación que, a través de la observación, análisis, control y transformación del pensamiento y modificación de hábitos de conducta te ayudará a vencer:

Depresión / Melancolía
Neurosis - Estrés
Ansiedad / Angustia
Miedos / Fobias
Adicciones / Dependencias (Drogas, Juego, Sexo...)
Obsesiones Problemas Familiares y de Pareja e Hijos
Trastornos de Personalidad...

La Psicología no trata únicamente patologías. ¿Qué sentido tiene mi vida?: el Autoconocimiento, el desarrollo interior es una necesidad de interés creciente en una sociedad de prisas, consumo compulsivo, incertidumbre, soledad y vacío. Conocerte a Ti mismo como clave para encontrar la verdadera felicidad.

Estudio de las estructuras subyacentes de Personalidad
Técnicas de Relajación
Visualización Creativa
Concentración
Cambio de Hábitos
Desbloqueo Emocional
Exploración de la Consciencia

Desde la Psicología Cognitivo-Conductual hasta la Psicología Tradicional, adaptándonos a la naturaleza, necesidades y condiciones de nuestros pacientes desde 1992.

lunes, 16 de marzo de 2026

Iconografía de la Pasión –  El Lagar Místico


Requiem… Non Nobis

Sobre la pasión de Nuestro Señor en la actualidad se han hecho varias representaciones pictóricas, escultóricas e incluso se ha llevado en varias ocasiones al cine. Pero la diferencia que existe entre esto y las representaciones de nuestros antepasados, y sobre todo en la Edad Media, es algo que no tiene forma de ser, desde mi punto de vista, alcanzado por el ser humano de la actualidad.

Primero está el mundo en que vivimos, en esta sociedad del anticristo, la cual ha tendido cada vez más a lo feo y horrible, persiguiendo a lo bello. Por otro lado, la mentalidad esnobista y materialista destruye toda habilidad de reconocer a través del símbolo la realidad superior, lo sobrenatural.

Nuestra forma “práctica y parca” de ver las cosas nos limita y nos mantiene encerrados en esta falsedad de sociedad. Al final de cuentas eso es uno de los objetivos del enemigo, mantener distraído al ser humano para alejarlo de la salvación.

En contraparte, en el pasado y sobre todo entre los siglos XIV y XV, trajeron consigo la adoración de la sangre redentora de Nuestro Señor más allá de los límites de la sensibilidad humana. Muchos santos han conocido directamente aquello que el Apóstol llama la contradicción de la cruz. Pero al final de la mal llamada Edad Media es cuando se da lo que podríamos llamar la manía amorosa por la divina sangre del Crucificado.

¿Es necesario exponer más lo que decimos? Pienso que sí. La sangre derramada de Nuestro Señor fue la ofrenda y vehículo para que la gracia comenzase a actuar en nosotros y, a través de ella, poder cumplir Su promesa de que en su divino Cuerpo místico seamos parte de la visión beatífica, fin último de nuestra existencia. ¿Qué representación entonces podría ser más hermosa y adecuada que aquella en que Nuestro Señor, humilde y sumiso, se entrega voluntariamente al sacrificio redentor? No hay nada más hermoso que ver cómo voluntariamente y por amor se coloca en el lagar y se deja triturar, para así entregar su sagrado líquido divino y darnos la gracia de ser sus hijos.

Una forma de representar casi sublime lo que es en el fondo un abismo, un gran misterio que va desde su Encarnación hasta su Resurrección, y que pasa en medio por ese angustiante pero santo momento de su Pasión. No hay forma de que el ser humano hoy conciba el pensamiento y la inspiración que nos ha dejado tan hermosa y profunda representación del momento más importante de la historia.

Antecedentes

Y esto se expresa de forma sublime en el Lagar simbólico, el cual fue la invención iconográfica <<más excesiva de este sentimiento en un mundo religioso donde el vocabulario humano a veces ya no tenía términos lo suficientemente fuertes a su disposición>>.[1]

Todo parece apuntar a que la idea nace en la espléndida serenidad del siglo XIII, y que en los dos siglos siguientes estas manifestaciones cayeron, a través de una búsqueda excesiva del pathos, en un realismo a veces desconcertante que los artistas de la época, especialmente los de finales del siglo XV, a menudo transmitieron en toda su crudeza. Esto me ha llevado a pensar que es en concreto consecuencia de los dramas vividos en esos dos siglos, como lo fueron la peste negra, la rebelión monárquica contra el Papado y la guerra de los Cien Años.

En esto es bueno considerar lo que comenta Émile Mâle <<Para expresar mejor el horror de la Pasión, y transmitir que Jesús derramó su sangre hasta la última gota, fue colocado bajo el tornillo de un lagar; su sangre fluyó como el jugo de la uva y corrió hacia la tina. Este es el tema conocido como el Lagar Místico. También se le llama “el lagar del amor”>>[2].

Ya en la primera mitad de la Edad Media, los místicos habían representado a Jesús como el vendimiador que, habiendo cosechado las uvas, las tritura en el lagar. <<Esto es lo que vemos en el Hortus deliciarum de la abadesa Herrade, del siglo XII: bajo el pisoteo, el vino fluye del desagüe del lagar, y la Iglesia, representada por un papa, prelados y monjas, trae al lagar una abundancia de uvas. En esta escena, Cristo es el único prensador.>>[3].

Pero hay un cambio sustancial en los siglos siguientes. De forma sublime se hace del Redentor mismo el fruto de la vid y toma su lugar bajo las tablas del lagar, y esto bajo la influencia, como también lo fue para el arte gótico, de San Agustín de Hipona, que había expuesto que viendo a Nuestro Señor veía a la Uva divina, representada por la uva que era para los hebreos el signo y símbolo de la tierra prometida.

El Lagar místico en la iconografía y arte cristiano

Quizás las representaciones que se tornan más impresionantes sean aquellas que fueron ubicadas en las vidrieras de iglesias y catedrales. Émile Mâle destaca una en Conches-en-Ouche (siglo XVI), la cual muestra a Jesús de pie entre las dos tablas horizontales de un prensado de esta época, que se unen y se aprietan con dos fuertes tornillos. La sangre fluye de las divinas heridas y, a través del desagüe del prensado, cae en la tina de la vida.

Mystic Winepress

(1552)

Conches en Ouche

Eglise de Sainte-Foy

En otra vidriera, ventana de cristal en Saint-Étienne-du-Mont (siglo XVII), Jesús yace sobre el lagar; el papa, los cardenales, los obispos, los santos y los fieles vierten su sangre, que es vino, en barriles. Es la reserva del tesoro redentor para rescatar a los hombres hasta el fin de los tiempos.

Una de las variaciones de esta hermosa iconografía y simbolismo es aquella que en esos mismos siglos finales de la Edad Media toma no la representación total de Nuestro Señor como objeto central en cuanto a la uva a ser triturada, sino a su Sagrado Corazón. Porque ya no es el cuerpo sacrificado del Redentor el que se muestra en la prensa, sino solo su corazón, y la reducción simbólica no podría ser más satisfactoria desde el punto de vista de la idea.

A esto L. Charbonneau-Lassay nos dice <<la uva es el crisol natural donde el vino se forja bajo el calor del sol de verano; el corazón es el crisol y reserva donde se han forjado la sangre y el amor de Cristo por nosotros. Además, la forma abstracta de la uva es idéntica a la forma abstracta del corazón: ambas se ajustan al patrón general de un triángulo invertido. Y el simbolismo medieval, incluso en las últimas horas de su decadencia, no era indiferente a las similitudes morfológicas de este tipo>>. El corazón, al ocupar el lugar de la uva, estaba, por lo tanto, en plena concordancia con el espíritu del simbolismo tradicional medieval. Veamos entonces unas imágenes tomadas del trabajo de  Charbonneau-Lassay, en las cuales vemos la representación del Sagrado Corazón en el lagar místico.

Christ en el lagar  S. XV capilla de Karneid Castle

Grabado sin titulo, S XV. Vemos a Cristo en un Lagar.

 Se encuentra en el Museo del Louvre

Representaciones  simbólicas del Lagar Místico

Tenemos una gran “tarjeta de canon de altar” bordada con punto pequeño sobre muselina blanca de principios del siglo XVI en la abadía real de Abbaye Royale de Fontevraud, entonces de la diócesis de Poitiers, para Charles de Lorraine, arzobispo de Reims.

El grabado realizado por  Charbonneau-Lassay (Figura 1)solo considera el lagar que aparece en ella, ya que toda la pieza artística considera las hojas y flores de cardo que la rodean, que son solo una alusión heráldica al nombre del prelado, destinatario de esta tarjeta de canon de altar; estos son los “cardos de Lorena”.

Figura 1 tarjeta de canon de altar, Royale de Fontevraud S. XVI

En esta vemos el Sagrado Corazón entre dos barras de presión operadas por dos robustos tornillos verticales. Arriba y abajo están las palabras tomadas del texto de Libro de Isaías: Torcular calcavi solus – “He pisado yo solo el lagar”.[4]

Para citar otras dos representaciones iconográficas, veamos primero una placa delgada de cobre del siglo XV de la región angevina de Abbaye Royale de Fontevraud, Francia. En ella las líneas que componen el diseño están en relieve, y pequeños agujeros alrededor indican que esta placa debía fijarse sobre una tabla de madera o una tela, como guantes pontificios. Vemos en ella al Sagrado Corazón entre las dos prensas. Arriba, la mano divina bendice desde una nube; abajo una pila, cuyo perfil nos recuerda al Sacro Catino de Génova, lo que podemos relacionarlo al Santo Grial y a su último y supremo significado en relación a la Divina Sangre de Nuestro Señor, el cual recibiría la sangre que fluiría de la prensa.

Figura 2 placa delgada de cobre del S. XV Royale de Fontevraud

Por último queremos enfocar su atención en un medallón (figura 3) que se encuentra en el Castillo de Granges-Cathus, en la región de Vendée, sobre una escalera que tiene varios medallones tallados con motivos heráldicos y diversos temas. En él hay uno de varios en donde se representa el lagar del amor en medio y, siendo víctima de su acción, vemos al Sagrado Corazón. De él salen dos chorros de sangre que parecen cintas que fluyen del lagar.

Figura 3 medallón del Castillo de Granges-Cathus S. XIV

Sería este entonces el lagar místico, el lagar del amor, forma sublime de representar al Amor que fue crucificado, muerto y sepultado, pero que por amor a nosotros venció a la muerte y está hoy a la derecha del Padre

¡Salve Maria!

Jhon Carrera

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[1] (Charbonnea Lassay, 2020)Vulnerary of Christ

[2] (Mâle, 1970) Religious Art in France, XIII Century: A Study in Mediaeval Iconography 

[3] (Charbonnea Lassay, 2020)

[4] Isaias 63,3

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